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Dio amaba a su madre, de eso podía estar seguro él, a tal punto la amo que decidió sin temor alguno en asesinar al desperdicio que tenía como padre y lo decidió en el momento en que vio cómo tomaba el vestido de su ahora difunta madre solo para obtener más alcohol con el único propósito de emborracharse hasta caer desmayado; se había llenado de ira pura cuando vio cómo su madre sólo valía para el borracho de Dario Brando en una botella de licor barato.
Su madre siempre fue una mujer amable y gentil con todo el mundo, siempre entregaba lo que podía a quienes más lo necesitaban, a tal punto que él, Dio, la ha llegado a considerar una mujer santa y pura por eso, pero, También la llegó a considerar una tonta.
Porque aquellas personas que siempre ayudó nunca la ayudaron a ella, nunca tuvieron el valor de defenderla cuando su padre la golpeaba aún cuando lo estaban presenciando con sus propios ojos y a veces en plena calle, solían dejarla en el suelo con sus heridas como si de un perro se tratará, era el pequeño Dio quien tenía que llevarla a casa y sanar sus heridas; nunca visitaron la tumba de su madre, él fue el único quien la visitaba porque Dario Brando estaba muy ocupado en gastar el poco dinero que tenían en embriagarse en algún bar de mala muerte.
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Ella solía creé en el cielo, le solía decir a su hijo pequeño que tenía que ser una persona buena y honesta para llegar a ese maravilloso sitio donde al parecer solo las personas buenas iban. Tal vez por esa creencia su madre soportó demasiado hasta el punto de llegar a morir, se esforzó demasiado en ser una buena persona, una buena esposa y una buena madre que no le llegó a importar que fuera el hazmerreír del pueblo, que su marido la golpeara hasta dejarla inconsciente y provocarle que muriera un hijo que aún estaba en su vientre y sin importarle también que su otro hijo la considerara una tonta ilusa por eso; por qué, de qué sirvió toda esa inútil amabilidad si al final ella murió de una manera tan insignificante para la gente del pueblo y su padre.
Dio no cree que su madre pudo llegar al cielo, ese lugar que tanto había anhelado y predicado a su esposo e hijo porque jamás tuvo un lugar a donde ir o al cual regresar, pero si quería ser positivo ante esta situación tan desdichada es que al menos se había liberado de todo el dolor y humillación que sufrió por todos e incluso de su propio hijo, ahora su madre se encontraba en paz y a salvo de todos.
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En el primer momento en que vio a Johanna Joestar la había odiado profundamente, no le importaba que ella fue amable con él, Dio odio todo de ella.
Odiaba su sonrisa…
Odio que ella se acercará a él tan confiadamente como si ambos fueran iguales...
Odio su gentileza, pero sobre todo odio su amabilidad...
Porque era muy (demasiado) probable que alguien le hubiera enseñado a ser así, porque sí era así la gente la miraría con buenos ojos y la amarían por eso, todo lo contrario en aquel miserable pueblo donde él vivía antes ya que el altruismo y la amabilidad no servían de nada si deseabas sobrevivir un día más, debido a eso su madre siempre fue la burla del pueblo hasta su muerte.
Y por esa razón iba a encargarse él, Dio, de quitarle la felicidad y la vida cómoda que tenía Johanna Joestar; le haría pasar cada gota de sufrimiento que había pasado su madre a ella, sentiría la misma humillación y dolor que su madre sintió a ella, una vez que obtuviera la fortuna de los Joestar tenía pensado varios planes sobre el futuro de su “querida hermana adoptiva” y cada uno era más doloroso y denigrante para ella.
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Su relación con Jojo había sido pésima de la manera más amable posible; él esperó tener como hermana a alguien mandona, altanera y rígida en cuanto a modales como la mayoría de las mujeres que él pensaba que eran en la aristocracia, pero fue todo lo contrario en Jojo, era ruidosa, molestamente curiosa, testaruda, impulsiva y no tenía nada de modales que fácilmente la podían confundir con la hija de un campesino e incluso podía jurar que era una marimacho, ya que no importaba que George Joestar obligará a su hija llevar vestidos de seda, joyas en todo su cuerpo o que las criadas mantuvieran el cabello de Jojo limpio y sedoso. Porque ella volvía con el vestido lleno de tierra y lodo debido a que había jugado con esa molesta bestia que tenía como mascota, sus joyas desaparecían ya sea porque simplemente las perdió en algún lugar o las utilizó como soborno para que los niños del pueblo la dejaran jugar con ellos y su cabello siempre estaba cubierto con ramas, hojas y tierra porque había trepado algunos árboles o se había peleado con algún chico porque la molestaba o molestó a alguien más y ella como buena y tonta niña que era no podía ver esa “injusticia”. Y su padre cuando la veía en ese estado siempre la reprendía en frente de todos, aunque tenía que llevar muchas comillas esa palabra ya que lo único que hacía era darle una charla larga y aburrida sobre cómo no debía de actuar así porque no era adecuado para una dama de su estatus y que no lo volviera hacer, ella con la cabeza agachada por la vergüenza prometía que no lo haría más; pero al parecer era demasiado estúpida que lo olvidaba al día siguiente y lo hacía otra vez hasta que su padre de nuevo le diera el mismo discurso aburrido y repetitivo que incluso Dio se lo había aprendido de memoria convirtiéndose en un ciclo infinito para aquella patética familia.
Pero Dio como un buen hijo y hermano que era; rápidamente le abrió los ojos a su padre adoptivo sobre lo condescendiente que era con su hermana y lo mal que la estaba educando por eso, logrando su objetivo ya que la actitud amable y gentil de George había cambiado a una seria y estricta para Johanna rompiendo la alta estima que tenía su hija a su padre; pero para Dio esto no era suficiente, él quería arrebatarle todo lo que la hacía feliz el amor de su padre, sus amigos, su vida privilegiada y mucho más, por eso esperó pacientemente a que Jojo se desmoronará mental y emocional; aunque existió un momento en que Dio pensó que si estaba siendo un buen hermano con ella, porque le estaba mostrando como era el verdadero mundo y la verdadera naturaleza de las personas quitándole las estúpidas ideas idílicas e ingenuas de su cerebro que no hacían más que provocar que hubiera gente aprovechándose de esos pensamientos; como el padre de Dio y Dio mismo lo hacían.
Pero todo su plan se fue a la ruina por una simple persona, Erin Pendleton, el cual al aparece no le había afectado los rumores que Dio se había encargado de esparcí sobre Jojo, todavía recuerda como si hubiese sido ayer la sonrisa que tenía su hermana cuando estaban cenando en familia, era la sonrisa que solo una tonta enamorada tendría, había resistido el deseo de querer levantarse de la mesa he ir a donde su hermana y golpearla en el rostro para que se le borrará aquella molesta sonrisa de sus labios, debía aprender su lección; y había pensado que arrebatarle su primer beso a la fuerza era una buena idea, pero fue una mala idea (y más si ella se había enterado que él le había dado una paliza a su novio Erin) no pudo observar el rostro de Jojo ya que el rubio había mantenido sus ojos cerrados cuando la beso, pero podía apostar que fue una expresión estúpida, cuando finalmente la dejó libre ella estaba en shock, se había tapado con el dorso de su mano izquierda los labios mientras que la otra mano estaba ocupada apretando fuertemente su pecho en un intento de calmar sus nervios de haber sido besada por su hermano adoptivo a la fuerza.
Pero él aprendió por primera vez a no subestimar a Johanna Joestar.
Había esperado muchas cosas por parte de ella, pero no esperó a que lo golpeara con fuerza en el rostro y después se lanzará sobre él como si de un animal se tratara solo para seguir golpeándolo de nuevo en la cara y en algunas zonas de su cuerpo, Dio no sabía porqué de esa reacción tan violenta para alguien que era tan pacífica y patética como Johanna. Afortunadamente todavía tenía un poco de raciocinio en su cabeza que le decía que debido a los roles de género que estaban ambos sometidos, si el la golpeaba no importaba que fuera para defenderse sus planes y la imagen de el hijo perfecto que tanto había trabajado se irían a la basura, así que solo se enfoco en proteger su rostro, Johanna finalmente pudo recuperar la razón ya que se detuvo y se alejó lentamente de él, tenía los ojos tan abiertos que sí Dio no hubiese estado tan ocupado en el dolor que estaba sintiendo en su cara y el sangrado se habría reído de aquello, intentó levantarse del suelo pero aún había dolor en todo su cuerpo así que se levantó a medias ahora estando agachado en el suelo; y lloró, Que incluso sorprendió a Jojo y empezó a sentirse culpable ahora por lo que le hizo; pero él no había llorado con ese propósito eran lágrimas de verdad, sintió ira frustración y humillación por esta en el suelo siendo derrotado por una niña mimada que jamás se esforzó en tener algo en su vida, esos sentimientos que él pensó que se encargó de jamás volver a experimentarlos, pero él, Dio, no iba a permitir que esto sucediera dos veces ya había matado a uno y cegado por la ira junto con la vergüenza se encargaría del otro, a causa de esto sacó la navaja que había escondido en el bolsillo de su pantalón, y para suerte de él Johanna no vio el objeto afilado.
Pero cuando volvió a mirarla, ella aún seguía con el rostro asustado y con los ojos abiertos mientras su pecho se agitaba constantemente; le estaba costando asimilar lo que le había hecho a su hermano adoptivo, todo eso le recordó a su madre, ella se ponía exactamente así cuando su padre volvía ebrio a casa y la obligaba a entrar a golpes a la habitación de ellos, no si antes que ella le dijera a su pequeño hijo que se fuera de la casa y cuando Dario después de hacer aquello se iba del hogar para volver a emborracharse ella iba a buscar a Dio sin importarle el dolor que sentía su cuerpo en aquel momento y cuando lo encontraba él podía afirma que su madre lucía mucho peor a cuando solo la golpeaba, eso le afectaba aún más porque a pesar de ser solo un infante sabía perfectamente lo que él bastardo le había hecho, sin poder hacer nada para defenderla solo la abrazaba escondiendo su rostro en su falda e inhalando su aroma materno que solo esa mujer poseía mientras por su parte ella acariciaba su cabello suavemente. Ahora ese recuerdo lo estaba confundiendo a lo que quería hacerle a Johanna porque aún tenía el deseo de lanzarse a ella y clavarle la navaja en el corazón u otro sitio que le pudiera causar una muerte lenta y dolorosa pero, también surgió otro deseo de lanzarse hacía Johanna y esconder su rostro en la tela de su vestido e inhalar el aroma dulce que siempre tenía mientras ella acariciar su cabello suavemente; esto estaba mal, Johanna no era su madre, su madre jamás levantaría la mano sin importar que su marido la estuviera golpeando hasta dejarla media muerta, pero para fortuna de ambos hermanos George Joestar apareció evitando cualquier decisión que hubiese tomado su hijo adoptivo hacía su hija biológica; después de aquella pelea ambos se esforzaron en evitar al otro hermano, para Dio era mejor así, así evitaba mirar el rostro de Johanna Joestar.
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Habían pasado cuatro años desde que Dio formó parte de la familia Joestar y pudo notar que Jojo había cambiado bastante; dejó de ser aquella niña ruidosa y molesta a una joven callada, tranquila y retraída hacia las demás personas posiblemente porque no deseaba que alguien más sufriera la malicia de su hermano adoptivo, Dio debió alegrarse de que por fin había logrado su cometido hacia su hermana pero no le dejó más que un sabor agridulce en la boca, aún seguía evitándola lo más que podía, pero a veces de alguna manera esa nueva personalidad lo atraía más, como si de un imán se tratara ella, provocando que de manera inconsciente ansiara su presencia y terminará buscándola y aún más cuando estaba sola en algún sitio.
— ¿Que haces aquí Dio?—preguntó Johanna un poco molesta al ver que Dio entraba a la sala donde estaba ella, él no era el único que estaba evitando a alguien al parecer, vio a Jojo sentada en un sillón con aguja e hilo en sus manos ya que estaba practicando el bordado, algo bastante inútil para alguien que nunca cosía sus ropas.
—Solo buscaba un sitio tranquilo para leer querida hermana—si bien había respondido amablemente había algo de burla en su tono, y lo notó su hermana adoptiva causandole mas enojo.
Pero no dijo nada y volvió a su actividad, él se sentó en un sillón que estaba a lado de ella; al principio estaba concentrado en su lectura pero cuando alzo su mirada sutilmente del libro hacia la joven, deseó no haberlo hecho, la cabeza de Jojo estaba agachada concentrada en la aguja e hilo y en coser bien algunas flores en la tela, su expresión mostraba serenidad y concentración a lo que estaba haciendo, algunos pequeños mechones de su cabello negro caían hacia su rostro ocultando un poco su cara, eso le causó incomodidad e ira ya que volvió a recordar a su madre, la madre que siempre cosía las ropas de su esposo e hijo cerca de una ventana o vela si era de noche sin importarle que sus manos estuvieran adoloridas o llenas de callos, ¿Porque recordaba a su madre? Ella ya estaba muerta y enterrada a tres metros bajo un suelo olvidado por Dios, Johanna no era su madre, entonces se levantó del sillón bruscamente que incluso sorprendió a Jojo y salió rápido de la habitación no si antes azotar la puerta de paso.
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Cuando Johanna cumplió dieciocho años se dio cuenta que no era necesario matarla para quedarse con la fortuna Joestar (además que podía ser sospechoso si mataba a los dos) podía convertirla en su esposa y la fortuna sería legalmente suya; aunque ahora tendría que lidiar él cómo podía casarse con su hermana adoptiva sin que la mojigata y estúpida sociedad aristócrata lo viera como incesto, porque él jamás vio a Jojo como una hermana (pero veía a su madre en ella lo cual era mucho peor) tuvieron que pasar cien años y estar encerrado en un ataúd en lo profundo del océano para aceptar que Jojo le atraía también físicamente, había dejado de ser aquella niña marimacho que era demasiado alta para su edad y plana; a ser una hermosa joven con una cintura notable, caderas anchas junto con unos senos voluminosos, sin olvidar también esos labios rosados y regordetes, y pensar que él fue el primero en besar esos labios, todo eso sería suyo para siempre.
Pero no fue suyo… todo había fallado.
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Dio había sido reducido a una simple cabeza por aquella mujer que siempre había considerado inferior, que lo único en que pensó que servía era para abrirse de piernas y complacer a su hermano, él podía aceptar ahora que se había equivocado completamente con ella.
El pensó que su hermana adoptiva le tenía solo odio y resentimiento gracias a las cosas horribles que le había hecho por siete años y lo contuvo durante ese tiempo solo para lucí como la hermana perfecta ante los demás, pero hizo todo lo contrario a lo que pensó, ya que lo había acunando en su pecho mientras al mismo tiempo lo abrazaba con amor, como lo haría una madre cuando recibía por primera vez a su hijo recién nacido. También las últimas palabras de Johanna Joestar hacia a él (siempre será Johanna Joestar no le importaba que fuera en aquel momento y en el futuro Johanna Pendleton por los ojos de la iglesia y la ley) no fueron condenas de él para irse al infierno, No, le había dicho que siempre lo consideró un hermano, que sentía una amistad extraña hacia a él y que ambos estaban unidos por el destino y era para siempre, pensó que solo eran palabras de una mujer moribunda, ya que vio con exactitud cómo aquellos ojos de un azul profundo empezaban a perder brillo y finalmente soltó la cabeza de Dio cayendo él al suelo del aquel barco en llamas.
En ese momento sintió una especie de vacío emocional hacia a ella.
El pensó que había cortado los lazos que lo unían con Jojo cuando liberó sus tentáculos para elevarse y acercarse al cuerpo de ella, una vez que rodeo su cuerpo con sus tentáculos y estuvo cerca de su rostro algo le provocó a que estuviera mirándola por unos minutos sin importarle que el barco se estuviera consumiendo en llamas, tal vez era por lo que le iba a hacer a su cuerpo que se puso a mirar cada pequeño detalle en su cara, sus cejas, sus pestañas, sus grandes ojos azules los cuales ya no poseían ningún brillo en absoluto, su nariz respingada y sus labios ahora pálidos todo se quedó quemado en su memoria que incluso después de cien años si cerraba los ojos podía sentir como si hubiese viajado al tiempo y estar de nuevo en ese lugar junto con el cadáver de ella.
Entonces clavó sus colmillos en el hombro donde estaba su marca de nacimiento en forma de estrella y siguió en ningún momento se detuvo o dudó de hacerlo, Dio sintió que estaba lo más cercano al cielo, la sangre de Johanna era mejor que cualquier vino caro y su carne una exquisitez siguió devorándola mientras sentía que su propio cuerpo empezaba a regenerarse con cada mordida que le daba al hermoso cuerpo de su hermana adoptiva. El cuerpo de Dio estaba completo, pero el de ella ya no había absolutamente nada ni siquiera los huesos, los lazos ya estaban rotos había pensado él, pero la marca de Jojo que ahora estaba en su hombro de su nuevo cuerpo sería lo primero de las muchas cosas que recordaría de Johanna Joestar.
Cuando finalmente logró liberarse de aquel ataúd, gracias a unas personas y su codicia inició un viaje para lograr su meta de ir al cielo.
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En unos de sus viajes conoció a unos hermanos muy peculiares e interesantes sus nombres eran Daniel y Terence D’arby sus habilidades de manipular almas humanas era un beneficio grande para sus planes de ir al cielo; pero tuvo un mayor interés en el hermano menor Terence ya que este tenía la habilidad de sacar almas e inducirlas a objetos (específicamente le gustaba meterlos en muñecos) podía haber una posibilidad de sacar el alma de Jojo que estaba dentro de su nuevo cuerpo y ponerla en otro cuerpo. Él tenía la creencia de que el alma de Jojo logró estar en su cuerpo cuando había terminado de consumir el cuerpo de ella; y volvió a pensar que todas las cosas que le había dicho antes de morir pudieron ser en realidad solo mentiras para que él bajara la guardia y pudiera estar en el cuerpo de su hermano adoptivo para fastidiarlo nuevamente, tal vez lo hizo por venganza, tal vez por odio… o tal vez porque deseaba estar con él. No, eso era estúpido y ridículo como Johanna Joestar; si deseaba sacarla de ella, era porque era una molestia e impedía cumplir sus planes, de alguna manera logró ingeniárselas para fastidiarlo más allá de la muerte y por eso la sacaría de su nuevo cuerpo y la metería a otro con el único propósito de que pudiera ver con aquellos ojos de un azul profundo como fracasó, que el sacrificio que había hecho fue en vano, como su legado que había protegido sería destruido a manos de él, y también ver al nuevo Dio ya no era Dio Brando el hermano adoptivo que conoció, ahora era solo DIO y tenía un nuevo poder debido a eso.
El alma de Johanna se volvía más complicado de enterrar en su subconsciente porque de algún modo se estaba volviendo más difícil de controlar, y a causa de eso DIO pensó que el alma de ella había llegado de algún modo a afectar su mente ya que empezó a verla fuera de sus pensamientos.
La primera vez fue cuando estaba teniendo sexo con una de las mujeres que se le habían traído a su mansión, vio a Jojo en esa mujer random, ya que tenía cierto parecido con su hermana adoptiva poseía una piel bañada por el sol y un cabello largo y negro como Jojo, y sus ojos carmesíes vieron que Jojo estaba ahora en la cama con él y no esa desconocida mujer, Jojo estaba gimiendo el nombre de DIO repetidas veces como si fuera un hombre suplicándole a Dios que lo perdone por sus pecados, tal vez ella estaba implorando el perdón de su hermano por lo que le hizo en el pasado, era Jojo quien estaba abrazándolo y besándola con pasión, era a ella a quien estaba penetrando repetidas veces mientras le dejaba marcas en su cuello y hombros, había estado tan metido en su fantasía que él empezó a gemir el nombre de Jojo tantas veces que perdió la cuenta, pero una vez que acabo todo el acto, volvió a la realidad y no estaba Johanna Joestar con él solo una mujer la cual no sabía ni le interesaba su nombre porque más tarde iba a morir a manos de DIO.
Pero esa situación empezó a agravarse aún más debido a que incluso cuando dormía en el día, soñaba muy seguido con ella, la mayoría se basaban en recuerdos de su infancia y adolescencia con Jojo pero también soñaba con una realidad alternativa, una en la cual Jojo había vivido de alguna manera posible con él, ella estaba a su lado viendo el imperio que había construido y viendo al nuevo DIO con esos ojos que siempre brillaban sin importar las situaciones en que estaba, pero también deseaba cosas carnales con ella; así que también se imaginaba a Jojo tumbada boca arriba en su cama desnuda y con una expresión en su delicado rostro de estar dispuesta a entregarse a él como lo hizo con el patético de su esposo, lo besaría y le dejaría hacer el amor porque deseaba hacerlo solo con él; pero abría los ojos y no vio a Jojo en su cama, creándose un ciclo vicioso entre él y la imagen de Johanna.
La situación (si fuera posible) empeoró aún más, pero para sorpresa de él no fue por culpa de Jojo si no por una mujer llamada Shiobana, ¿era su nombre o su apellido? bueno no era como que le importará mucho a DIO, pero el asunto fue que al parecer la dejó embarazada y esta dio a luz en su mansión; entonces decidió sabiamente echarla y mandarla lejos de aquí con su hijo, no tenía el tiempo y el interés de forma y cuidar una familia; pero tampoco era un tonto ya que ese niño podría ser una herramienta importante para su plan de ir al cielo, y este fue el único incentivo de que DIO fuera a la habitación de la madre y ver cómo lucía y que tan fuerte era ese niño y si valía la pena que fuera entrenado por él.
Y deseo otra vez no hacerlo.
El niño no estaba dormido, estaba despierto y lo miraba fijamente con esos ojos de un azul profundo, este niño no se parecía en nada a su madre tenía una melena negra y espesa todo lo contrario a la melena castaña y ondulada de esa mujer, también poseía esa marca de nacimiento en forma de estrella en la parte de atrás de su hombro. De alguna manera empezó a sentir que Jojo estaba oculta en ese niño logrando finalmente salir de él y esos ojos que lo estaban juzgando solo eran de ella mirándolo de nuevo, otra vez Jojo estaba en sus pensamientos y eso lo fastidio, así que decidió irse dejando solo al niño en su cuna y no lo volvió a ver más, Dio no sabía cómo sentirse al respecto con ese niño.
Por más que se esforzó en enterrar a Jojo repetidas veces en lo más profundo de su mente fallo; así que harto de tanto esfuerzo en vano, decidió dejarlo salir pasándose todas las noches imaginándose a Jojo y el cómo hubiese sido si él, Dio, hubiese sido capaz de dejarla embarazada.
Un hijo de Dio y Johanna.
¿Como hubiese sido?, ¿Jojo lo hubiera abortado o decidiría criarlo mientras lo ocultaba de su padre?.
¿Que tan fuerte seria?, ¿los genes de Johanna serían más fuertes que los de DIO?, ¿Tendría un stand o preferiría el arte del Hamon?, ¿Que tipo de stand tendría?, ¿Se parecería más a su madre o a su padre?.
Y así continuó toda la noche, haciéndose preguntas de un hijo que jamás existiría… por el momento, había pensado DIO, ya que estaba más determinado a traer a Johanna Joestar del limbo donde estaba y responder a esas preguntas.
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Lo que había descubierto con sus investigaciones fue que el hijo que había engendrado con Erin Pendleton, lo había nombrado como George II en memoria de su padre, (solo hago tan ridículo y cursi saldría de alguien como ella) pero al parecer ese hijo murió a manos de uno de los zombies de DIO, murió de una manera tan patética e insignificante que empezó a dudar si era en verdad hijo de Johanna Joestar, además este ni siquiera practicaba el arte del Hamon como su madre, posiblemente los genes inferiores y débiles de aquel hombre se hicieron más presentes en su hijo, si bien sería algo decepcionante para él, esperaba que ese gen débil hubiera pasado a todos los descendientes de Jojo.
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Esto lo hacía sentir como si estuviera en un déjà vu, otra vez se encontraba en el suelo derrotado por un Joestar siendo más detallados fue el tataranieto de Johanna Joestar; Jotaro Kujo. No, tenía que corregirse ya que esto no era un dájà vu, porque la enorme diferencia fue que él logró sobrevivir obligando a su hermana adoptiva a ser uno con él, estuvo atada a él por cien años en contra de su voluntad y fue gracias a esa decisión tan egoísta y enfermiza que logró vivir y ser aún más poderoso de lo que era antes, pero ahora ya no había decisiones las cuales tomar, él iba a morir de una manera tan insignificante y patética al igual que lo hizo su madre, al igual que lo hizo su padre biológico y adoptivo, y al igual que Jojo su hermana adoptiva.
Si había todavía un poco de humanidad en él, podía autoengañarse y pensar que todavía existía una posibilidad de ir al cielo aún si no pudo completar su plan y estaría por fin en ese lugar, el lugar que no pudo llegar su madre.
Y tal vez podía existir una probabilidad de ver a Johanna Joestar en el cielo.
