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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-04-22
Words:
1,813
Chapters:
1/1
Kudos:
10
Hits:
137

Just The Two Of Us

Summary:

Aone y Asahi pasan su primer aniversario juntos como novios.

Notes:

¡Hola! esta es mi primera vez publicando algo en esta plataforma, ya había subido este AU a mi twitter pero quise compartirlo aquí para las personas amantes de este ship.

Espero que les guste, si quieren pueden pasarse por mi twitter (ilytakanobu).

Work Text:

Aone llegó cansado a su casa, trabajar como constructor no era muy fácil, pero gracias a su entrenado cuerpo de años jugando voley no le dificultaba tanto. Dejó sus zapatos de trabajo donde correspondía y se encaminó a su habitación para deshacerse de sus ropas sucias por tanto movimiento.

Se duchó, aprovechó que estaba solo y relajó su cuerpo en la tina, descansó sus ojos y soltó un largo suspiro. Le gustaba trabajar, mantenerse ocupado, estar enfocado en una cosa y dar lo mejor de si, pero habían veces en donde era tan agitado el trabajo que solamente quería acostarse en su cama por días y dormir como un recién nacido.

Salió de la ducha y se vistió con ropa holgada, algo sutil que no apretara tanto su cuerpo pero que tampoco le diera frío.

Miró el reloj, 6 de la tarde en punto; se sentó en el sillón, con la casa en silencio comenzó a pensar que haría para cenar esa noche. Hoy celebraba 1 año de relación con Asahi, ex-rival en sus tiempos de estudiante.

Nadie, ni si quiera Futakuchi quien era su mejor amigo, pensaría que ambos chicos terminarían juntos como novios, mucho menos que duraran tanto tiempo. Cuando los jugadores de Karasuno y Dateko supieron de su relación, los felicitaron y hasta hicieron una barbacoa por la pareja, deseandoles eterna felicidad y una linda relación.

Aone tampoco pensó que alguien podría amarlo tanto como lo hacía Asahi, varias veces veía como la gente a su alrededor temía de él por su apariencia, se preguntaba que hacía mal para que, cada vez que viajara en el tren, nadie se sentara con él a su lado, se preguntaba también como alguien podría amarlo si no era una persona comunicativa ni mucho menos afectiva físicamente. Asahi logró ver en Aone algo que quizás otras persnas no podían, Asahi le mostró a Aone que no había nada malo en él, que era una persona única en su forma, que lo amaba tal como era.

Sonrió mirando su celular, un mensaje de su novio apareció en la pantalla avisandole que iba camino a su departamento.

Se paró y con sus manos un poco temblorosas comenzó a arreglarse; se vistió cómodo y casual, un poleron celeste holgado y un pantalón negro. Se dirigió al living para preparar la mesa, Aone no sabía mucho de cosas románticas pero por lo que había visto en películas que veía con Asahi, puso unas largas velas rojas, junto a un lindo juego de platos y cubiertos.

El timbre sonó y con eso supo que su novio había llegado. Le abrió la puerta y lo vio ahí parado, tan hermoso y deslumbrante como siempre.

– Hola cariño– Saludó Asahi, y como acostumbraban (desde hace un par de meses) lo saludo de un beso cortito en los labios, dejando como siempre perplejo a Aone.

Este le devolvió el beso un tanto sonrojado y se abrió paso para que Asahi entrara.

– Me demoré un poco en llegar, lo siento, el tráfico estaba horrible– No era primera vez que Asahi iba a la casa de su novio, había suficiente confianza y respeto, así que dejó su abrigo en la cama de Aone y fue al baño para lavarse las manos.

–Pedí comida, espero que no te moleste– Dijo Aone preparando los últimos detalles y guardando lo que tenía preparado para más tarde en un lugar que Asahi no pudiera descubrir.

–Está bien, cualquier cosa contigo está bien.

Se sentaron en el sillón de la sala mientras esperaban su comida, Aone como siempre colocó su cabeza en las piernas de su novio y éste acostumbrado, comenzó a hacerle cariño en su cabello.

–¿Cómo estuvo tu día? ¿Hubo mucho movimiento?– Asahi preguntó haciendole rulitos con su dedo a Aone, este respondió asintiendo y con una mano comenzó a acariciar la pierna de Asahi.

–... ¿Que tal el tuyo?

–Sin novedad, me quedé en el estudio adelantando algunos diseños.

Aone de nuevo asintió, dando a entender que se alegraba que su día no haya sido tan ajetreado como el suyo.

El timbre sonó dando aviso a que su comida estaba lista. Aone se paró con rapidez y fue a la puerta a recibir su pedido.

Asahi aprovechó de que su novio estaba pagando la comida para sacar de su chaqueta la futura sorpresa que le daría.

–Vamos a sentarnos– Le dijo Aone a Asahi, adelantandose para moverle la silla (todo esto lo aprendió de las películas) y así éste pudiera sentarse.

– Muchas gracias– Río tiernamente Asahi mientras le daba un pequeño cariñito en la mano a Aone.

La cena transcurrió en paz y silencio, aún sin decirse una palabra ambos se sentían cómodos con la presencia del otro, el simple hecho de que estuvieran juntos era suficiente; incluso si fuese el peor de los climas o el fin del mundo, ambos encontrarían paz en el otro.

Terminaron la cena y Asahi se ofreció para lavar los platos, ya que Aone pagó por la comida, él limpiaría la mesa.

Mientras escuchaba el sonido del agua, los platos y cubiertos siendo lavados, Aone se sentó en el sillón y comenzó a pensar; comenzó a recordar las primeras veces que su corazón latió con fuerza y pasión, las veces que se sonrojaba cuando el ex-as de Karasuno le hablaba, las veces que ambos equipos se reunían para hacer las típicas barbacoas y no podía dejar de mirarlo. Al principio no estaba seguro de que eran esos sentimientos ya que nunca había experimentado aquellas reacciones anteriormente, pero jamás las suprimió ni se avergonzó de ello, estaba curioso y ansioso de saber que podía desencadenar el sentirse así por el otro chico.

Asahi se acercó por detrás de Aone y lo abrazó por el cuello, juntando sus mejillas mientras veían hacia el piso.

–¿Que piensas?

–... En nosotros.

–¿Nosotros?

–Si... cuando nos conocimos, como avanzamos y como llegamos a hasta lo que somos.

Asahi abrió los ojos y sonrió con ternura y nostalgia, recordando por todo lo que tuvieron que pasar para llegar a ser lo que eran.

–Jamás me arrepentiré de haberme declarado ese día, fue unas de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Ahora estoy contigo, en tu casa, celebrando nuestro primer aniversario– Asahi dejó de abrazarlo para ponerse delante de él, se sentó en el suelo mientras agarraba las manos de Aone. –Creo que ninguno de los dos jamás pensó durar tanto, hemos pasado por momentos tanto duros como hermoso, hemos aprendido el uno del otro, y hemos logrado a amar y comprender cada parte del otro.

Aone lo miraba, y si las miradas hablaran, la de Aone estaría relatando el poema más hermoso y cargado de amor jamás escrito; quizás no tenga las mismas habilidades para poder expresarse hablando que Asahi, pero pequeñas acciones como abrazarlo, hacerle cariño en sus manos, besar sus labios o acariciar su cabello, eran las suficientes para demostrar cuan agradecido y enamorado estaba de él.

–Te amo, Asahi.

–También te amo, Aone– Asahi se levantó del suelo y ganandose a la altura de Aone, besó tiernamente cada parte de su cara; su nariz, sus ojos, su frente, su mentón, sus mejillas, y finalmente sus labios. Era un beso completamente suave, el fino toque de ambos labios haciendo presión cargado de amor, comprensión, respeto, delicadeza, felicidad, paz, y un montón de sentimientos.

–Yo... no quiero sonar intenso ni quiero incomodarte, pero esto lo he estado pensando desde hace semanas y, aunque es algo muy cliché y poco auténtico, quería darte esto para demostrar mi amor– Asahi tomó de las manos a Aone e hizo que se parara –Es muy minúsculo comparado a todo lo que siento por ti pero... quiero que cada vez que lo veas te acuerdes de lo mucho que te amo y cuan especial eres para mi.

Asahi sacó del bolsillo trasero de su pantalón una caja roja, la abrió y adentro de esta se encontraban 2 anillos plateados, grabados en su interior los nombres de cada uno. Aone lo miraba con sus ojos brillosos de lágrimas, sus manos temblando, sin saber que hacer solamente reaccionó a lanzaste a sus brazos, dejando que las lágrimas corrieran por su cara, pero sin hacer ningún sonido.

–Yo... Asahi... Tu sabes--

–Lo sé cielo, lo se... –Lo abrazó intensamente, apretando lo que más podía para poder sentir sus latidos, para poder sentir su perfume, para poder escuchar su respiración, para demostrarle cuanto lo quería.

La noche transcurrió en ambos haciendo maratón de su animé favorito, reían y a veces hacían comentarios y comían snacks que Asahi había comprado.

Ambos estaban de la mano, a veces dandose pequeños cariños con sus pulgares; estaban felices, pocas eran las palabras que describían cuan felices y enamorados estaban en ese momento, querían salir y gritarles al mundo lo genial que se sentían y lo mucho que amaban al otro, lo increíble que sentían con la compañía del contrario y lo especial que eran.

Dieron las 1 de la mañana, el cansancio estaba haciendo acto de presencia en sus cuerpos, ya sentían que caían a los brazos de morfeo así que sin pensarlo dos veces se levantaron y fueron a lavarse los dientes, se cambiaron a sus pijamas (Asahi tenía uno en la casa de Aone en caso de cualquier cosa, lo mismo Aone) y se metieron a la cama.

Aone se acordó de su regalo, pensó que ya no era necesario y era suficiente con el que le dio Asahi, pero aún así quiso darle un presente a su novio.

–... C-Cariño...– Aone se sentó en la cama y prendió la lámpara de su mesita de noche –Bueno... quizás no sirva de mucho esto pero... también te tengo un regalo.

Dicho eso, Aone sacó de su mesita de noche una caja roja, igual a la que tenía Asahi, abrió el contenido y dentro de ella habían 2 anillos dorados con los nombres de ambos grabados en su interior.

–Aone...

–Ahora tenemos 2 anillos cada uno– Se miraron y rieron suavemente, Asahi extendió su mano y con delicadeza Aone puso el anillo en el mismo lugar que Asahi había puesto los anillos denante.

–Ahora con esto puedo decir que llevo tu 100% conmigo, ya que tengo dos anillos con tu nombre– Asahi rió bajo mientras veía su dedo anular adornado.

–S-Supongo... –Aone se sonrojó, y con todo el valor del mundo, se acercó a Asahi y agarrandolo de su cara, plantó un suave beso en sus labios –Te amo, te amo mucho.

Asahi le sonrió dulcemente, también agarró su cara con ambas manos y le respondió.

–También te amo mucho.

Esa noche el oscuro cielo se iluminó con las más hermosa y brillantes estrellas, ambos durmieros abrazados con sus dedos entrelazados, deseando que su amor perdure lo más que pueda y que sigan mirandose a los ojos con la misma intensidad de amor con la que se miraban cuando jóvenes.