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‘Til Death Do Us Part

Summary:

Autora: Jung Kim SenSsi
Extensión: One Shot [11,069 palabras]
Estatus: TERMINADO
Couple: YooSu… Mención de YunJae y HayaMín
Género: AU, Angst
Clasificación: G
Advertencias: Ninguna
Disclaimer: Kim JaeJoong, Park YooChun y Kim JunSu de JYJ from TVXQ así como Shim ChangMin y Jung YunHo de 2VXQ no me pertenecen, así como tampoco las demás personas, que son ajenas a mí y pongo en situaciones ficticias, sin fines de lucro.
Nota de la autora: [*] por motivos del fic, se cambió el tipo sanguíneo de JunSu, el cual en la vida real es B positivo.

Resumen:

[…]Disculpa, amor, que no pueda seguir escribiendo, pero las fuerzas me fallan y como ves, ya no puedo ni sostener el lápiz, no sabes el esfuerzo que me está costando el escribirte esta carta, pues no es ni una décima parte de todo lo que me gustaría decirte. Ya casi no me queda tiempo, YooChun, solamente me queda la esperanza de que cuando te enteres de esto, yo ya haya muerto y tu vida transcurra en paz. […]

Notes:

Park YooChun
27 años
Joven CEO de una de las empresas más importantes de Corea. Nunca ha creído en el amor hasta que conoce a un joven modelo principiante, de quién se enamora, pero que tercamente se niega a reconocer. Por lo que le tiene en una relación en la cual ha impuesto sus propias reglas. ¿Podrá arriesgar todo por amor?

 

Kim JunSu
26 años
Joven modelo, bastante famoso en las pasarelas asiáticas. Desde hace cinco años ha estado enamorado y en una “relación” con el CEO de Park Enterprises. Él sabe que YooChun lo ama, pero sus malas experiencias en el terreno afectivo han menguado su confianza en las personas. JunSu ama tanto a YooChun que sólo quiere protegerlo del dolor.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

YooChun suspiró arreglándose la corbata frente al espejo de cuerpo completo que se hallaba en un costado de la habitación, mientras sentía aquella mirada en su espalda.

- ¿Ahora qué?- preguntó exasperado a la persona que lo miraba desde la cama, cubierto de la cintura para abajo con las sábanas.
- Sólo te estoy pidiendo un par de días más, es todo.- murmura el pelirrojo desviando la mirada.- ¿No puedes hacer eso por mí?- “¿Tan poco valgo para ti?” Quiso añadir, pero se mordió la lengua antes.
- JunSu no insistas. Cuando empezamos esta relación te lo dejé muy claro.- El pelinegro lo miró fríamente antes de tomar su chaqueta.
- ¿Relación? ¿Llamas a esto una relación? Llegar a mi casa un par de días al mes y tener sexo no es una relación, YooChun…- reclamó el pelirrojo con ira en la voz.
- Ahora empiezas como todos los demás… ¿Qué pensaste? ¿Qué eras especial? ¿Qué por ser el modelo de moda y mejor cotizado de este año ya podrías haberme atrapado?- el pelinegro se rió con fuerza.- Estás muy equivocado.
- El equivocado aquí eres tú…- JunSu se levantó envolviéndose en las sábanas.- Yo te amo, en verdad te amo. Y te amaría aunque no tuvieras un maldito centavo partido por la mitad.- le dejó claro.- yo podría haber tenido a cualquiera, YooChun, cualquiera pudo haber estado en mi cama… pero tomé la mala decisión de que fueras tú.

YooChun lo miró, sonriendo irónicamente. El pelirrojo suspiró negando con la cabeza.

- Creo que he desperdiciado mi tiempo pensando que al menos significaba en tu vida algo más que un trasero con quien follar.- JunSu no lloraba, pero sentía en sus ojos el ardor de las lágrimas contenidas, un nudo enorme en la garganta que apenas le dejaba hablar.

YooChun volteó los ojos en un gesto de fastidio.

- Sí, sí… nos vemos, JunSu.- dijo el pelinegro dirigiéndose a la puerta.
- Cuando salgas por esa puerta, Park YooChun… no te molestes en volver o en llamar.- le advirtió el pelirrojo.

No era la primera vez que JunSu y él tenían ese tipo de discusión. Sabía por experiencia propia que no iba a durar demasiado el “berrinche”…

… pero JunSu había mantenido su palabra.

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YooChun suspiró mirando la correspondencia frente a él. Había pasado un año ya. Un maldito año desde aquella pelea. Rió para sí mientras llevaba la cabeza hacia atrás y la descansaba en el respaldo de la elegante silla de cuero en la que se hallaba sentado frente a su escritorio.

No había hecho más que repetir en su mente una y otra vez aquella discusión… y él sabe que fue culpa suya, no le hubiera costado nada quedarse a su lado un par de días más. JunSu era quien generalmente sacrificaba su itinerario para verle.

Y le hubiera buscado para pedir perdón, sí… lo hubiera hecho de no haber sido por él… no sabía que JunSu se recuperaría tan rápido de su rompimiento y en menos de dos meses ya se paseaba del brazo de otro hombre, prácticamente frente a sus narices. Un suspiro escapa de entre sus labios. Había tenido que soportarlos haciéndose cariños uno al otro durante el tiempo que duró el contrato de JunSu como imagen de las empresas Park.

- ¡Maldito seas!- aporrea su puño contra el escritorio de caoba ante él, moviendo las cosas encima, no sabiendo a quién maldecía, si a JunSu que no ha dejado sus pensamientos ni un solo momento y duda que lo haga alguna vez, o a ese estúpido que ahora ocupa su lugar al lado del rubio…

Sí, rubio. JunSu se cambió el tono de cabello para una de las campañas para las que le contrató, y el estúpido color le quedaba como anillo al dedo, parecía un ángel con sus delicadas facciones y sus ojos en forma de gotita.

Pero tal vez lo que más le dolía, y pudiera incluso reconocerlo, era que no sabía nada de JunSu desde hacía seis largos meses.

En la industria del entretenimiento decían que se había tomado un año sabático y los rumores en torno al por qué circulaban por todos lados… unos hablaban de boda, otros incluso de un hijo, sin embargo, nadie a ciencia cierta sabía dónde o con quién se hallaba JunSu.

… Aun que él tenía la sospecha, o más bien la certeza de quién podía estar a su lado en ese momento.

SHIM CHANGMIN

El alto y moreno joven, un año menor que JunSu y dos años menor que YooChun, era quien había aparecido con JunSu del brazo en una entrega de premios, dos meses después de su “rompimiento”.

Se suponía que era su amigo y no dudó ni un segundo en tomar lo que era suyo… porque JunSu lo era, lo fue hasta el momento en que su lado superficial tomó el control y minimizó lo que había vivido con JunSu a un encuentro ocasional…

Encuentros ocasionales que ya tenían casi cinco años de llevarse a cabo en el momento en que se dio aquella discusión que acabó con todo.

Un sobre blanco, completamente sin ninguna escritura, llama su atención poderosamente. Su mirada se queda fija como si hubiera sido atrapada por imán. Niega con un movimiento de cabeza y se levanta para servirse un vaso de coñac. Su seguridad debió haberse dado cuenta de ese sobre. Frunce el ceño mientras bebe y el fuerte licor quema su garganta.

Su secretaria debió haberse dado cuenta de ese sobre… ¿qué hacía ahí entre documentos y contratos? Bufa mientras se acerca y lo toma. No parecía amenazante, seguro alguno de sus competidores tratando de chantajearle.

Tomó la navaja dorada que le servía de abrecartas y con un movimiento limpio rasgó uno de los extremos para luego extraer el par de hojas dentro.

 

YooChun, amor mío:

Sé que perdí todo derecho a llamarte así desde el preciso momento en que te hice pensar que estaba enamorado de otra persona, pero debes creerme, nada me dolió más que ver en tu cara la decepción aquel negro día cuando te presenté a ChangMin como mi pareja. En estas líneas te doy la razón por la que tuve que alejarme de ti, quizás cuando las leas, yo ya no me encuentre en este mundo.

Cuando tú y yo nos separamos recibí la noticia que cambió por completo toda mi vida y trastornó mi existencia…

Días antes de que nos dijéramos adiós, yo había sentido algunos malestares, pero los médicos no habían podido definir a qué enfermedad pertenecían los síntomas, fue cuando me recomendaron que me hiciera ciertos análisis para descartar cualquier enfermedad inmunológica que estuviera afectando mi organismo. Aproveché mi viaje a Nueva York para realizarlos y que tú no supieras de ellos. Me sentía tan angustiado, me sentía con un vacío en el pecho cada vez que pensaba en ello, por eso te pedí que te quedaras aquella vez, quería sentirme protegido entre tus brazos. Más sucedió esa discusión.

Días después llegaron a mí los resultados, al principio no quise creerlo, quise que todo fuera mentira, pero el médico lo corroboró… me revelaron que mi padecimiento es un tipo de leucemia llamado mielógena crónico degenerativa, es decir, las células de mi médula ósea han sufrido una metamorfosis que las ha convertido en células cancerosas… mi etapa era media y si no conseguía pronto un donador, el mal avanzaría rápidamente hasta consumirme.

Esa noche no pude dormir, YooChun, me la pasé pensando en ti, en cómo lo tomarías… fue cuando tomé la decisión, debía apartarme de tu lado. Sabía que si no habías venido a pedir perdón, yo no tardaría en ir a ti, pero no podía, no debía. No quería que sufrieras cuando yo me marche, no debías verme en las condiciones en las que he quedado, hubiera sido solamente hacerte sufrir en vano, como yo he sufrido en todo este tiempo. Así que preparé una mentira, pidiéndole a ChangMin que se hiciera pasar por mi amante. Le pedí a tu secretaria que me mantuviera al tanto de lo que hacías y si sabía qué día vendrías a Seúl, me lo hiciera saber cuánto antes, todo el mundo ignoraba mi situación que, por azares del destino, ChangMin lo descubrió un par de días antes de nuestro primer encuentro, pero eso es otra historia.

El día que llegaste, todo estaba planeado, desde el encuentro casual contigo hasta la petición de unos amigos para ir a tomar una copa. ChangMin es un excelente actor y gracias a eso es que pude sobrellevar la farsa, porque no me aguantaba las ganas de echarme a tus brazos y refugiarme en ellos pensando que todo lo que pasaba a mi alrededor era una pesadilla, pero no era así. Nos separamos, me odiaste, pero no hubiera soportado el haberte causado un dolor más grande, como el verme consumido por mi enfermedad. Ese es mi gran consuelo, el saber que tarde o temprano me olvidarás y solamente seré un buen recuerdo en tu vida, sin que hayas sufrido por todo esto.

Traté de seguir mi vida normal, tan normal como la enfermedad y los efectos secundarios de las medicinas me permitieran, seguí trabajando tanto como las fuerzas me daban, no quería quedarme en casa para que la enfermedad me consumiera poco a poco como el fuego a una vela… entonces llegó aquel día…

No había podido levantarme aquella mañana, estaba muy débil e incluso ChangMin había decidido no ir a clase por quedarse a mi lado, cuando tú llamaste. Era la segunda, no, creo que era la tercera vez que dejaba plantado al equipo de Park enterprises con una sesión de fotografías y llamaste muy enfadado al departamento, yo escuché como nuestro maknaé intentaba darte una explicación y levanté el auricular a tiempo de oír que le reclamabas porque creías que la noche anterior había ido a alguna fiesta. Es verdad, iba a asistir a una en mi honor, pero la misma enfermedad me lo impidió. Ese día me levanté con muchos trabajos y asistí, ChangMin me acompañó. Si lo recuerdas, me desmayé a la mitad de la sesión y tuvieron que llevarme al hospital porque no volvía en mí. Tuve una recaída, una muy fuerte, por la cual no pude trabajar por un par de semanas.

Le pedí al médico que no dijera nada a nadie y que impidiera la entrada a cualquier persona. No quería que nadie supiera por lo que estaba pasando, no era justo para nadie. Incluso le pedí a ChangMin aquel día que me dejara, que no se quedara a mi lado, porque sólo le haría sufrir, pero tú conoces lo terco que puede llegar a ser, no quiso alejarse de mí y hasta el momento en el cual te escribo, no se ha apartado de mi lado. Él ha tratado de que mi ánimo no decaiga, de que no pierda las ganas de vivir, incluso ha dejado de estudiar, de salir con sus amigos por cuidarme, por él es que sigo aquí… sin embargo, hay algo que me ha quitado las ganas de seguir adelante, pero de eso te hablaré un poco después.

La enfermedad ha avanzado rápidamente, comencé la quimioterapia, he perdido mucho peso y el cabello se me ha empezado a caer. No soporto los vómitos ni los dolores de cabeza que me causan las medicinas… todo esto te lo digo porque es precisamente lo que quise evitarte, este sufrimiento que no valía la pena que pasaras a mi lado. No quería que vieras en lo que me convertí a causa de esta enfermedad, prefiero que guardes en tu corazón los bellos momentos que compartimos juntos. Esa es mi justificación, YooChun, el que tú no hayas sufrido, para mí eres lo más valioso en mi vida y daría mi alma entera porque fueras feliz, lo sabes.

Hoy día te he visto en televisión, estabas junto a una mujer, muy hermosa, de cabellos castaños y labios rojos, ojos como esmeraldas… les preguntaron si estaban comprometidos, ella se apresuró a darle una respuesta afirmativa a la cuestión, tú simplemente te encogiste de hombros… espero que sea verdad, eso quiere decir que has encontrado alguien en tu vida que puede ser la persona con la que empieces una nueva vida, un hogar, una familia… sobre todo eso último, una familia. Algo que yo, aunque hubiera permanecido a tu lado y con salud, nunca hubiera podido darte. Reconstruirás tu vida, seguirás adelante esa es mi mayor alegría. Desde donde quiera que me encuentre velaré por ti y tu bienestar, por tu felicidad.

Disculpa, amor, que no pueda seguir escribiendo, pero las fuerzas me fallan y como ves, ya no puedo ni sostener el lápiz, no sabes el esfuerzo que me está costando el escribirte esta carta, pues no es ni una décima parte de todo lo que me gustaría decirte. Ya casi no me queda tiempo, YooChun, solamente me queda la esperanza de que cuando te enteres de esto, yo ya haya muerto y tu vida transcurra en paz.

Sólo me resta despedirme de ti y decirte que esté en dónde esté, te estaré esperando, porque no creo alcanzar alguna vez el cielo, por tanto dolor que te he causado. Te amo y te amaré siempre, me llevo el consuelo de que alguna vez en tu vida fui algo importante y no solamente una aventura o un amor de ocasión. Eso para mí es más que suficiente.

Tuyo eternamente.
J.

YooChun terminó de leer, sintiendo un enorme nudo en la garganta. Lo que leyó lo había dejado totalmente desconcertado y con muchas preguntas… necesitaba verlo, saber de él, pero ¿era cierto? No le cabía la menor duda de que era la letra de JunSu, pero… sólo había una manera de averiguarlo. Tomó su saco y se colocó los zapatos… había un lugar donde seguramente lo encontraría o al menos podría saber de él… sabía que esa persona jamás le mentiría. Aunque también sabía que entre él y esa persona ahora ya no había la suficiente confianza para hablar, mucho menos sabiendo que ese chico había contribuido a separarlo de JunSu.

Salió al garage y arrancó su porsche, dejó que sus pensamientos guiaran su camino.

Al llegar a la puerta del apartamento, dudó si debía o no hablar, pero su mano actuó por sí misma y tocó el timbre… pudo escuchar ruido detrás de la puerta y una voz muy conocida que contestó…

- Un momento, por favor…

El chico de cabellos negros revueltos abrió la puerta… YooChun lo miró interrogante y estaba a punto de preguntarle por JunSu cuando él le inquirió.

- ¿A qué has venido?- le pregunta mirándolo con seriedad.
- ¿Dónde está?- alcanzó a preguntarle. No podía evitar sentir coraje en su contra.
- Leíste la carta.- afirmó.

YooChun asintió con la cabeza aunque no era una pregunta.

- Está aquí.- dijo desviando la mirada

YooChun aprovechó ese momento de distracción y entró al departamento de ChangMin sin pedir permiso.

- Sí, claro, adelante, pasa. Estás en tu casa.- dijo con tono irónico el menor al ver lo que hacía.
- ¿Cómo está? Quiero verlo.- exigió, sintiendo la angustia apoderarse de él, pero no podía perder el control.
- Muy mal. Mira, Park, JunSu no está en condiciones…- ChangMin empezó a explicar.
- Quiero verlo, maldita sea.- le interrumpió el pelinegro, sintiendo un nudo en la garganta.
- Guarda silencio.- le advirtió el muchacho.- No puedes, ahora duerme.
- Esa carta…- mencionó al tiempo que se dejaba caer en un sofá
- Yo te la hice llegar… la encontré ayer, por casualidad, mientras él se duchaba. La tomé sin que se diera cuenta y te la llevé hasta tu casa.- El rostro de ChangMin ya mostraba las señales del agotamiento físico, pero al menor parecía no importarle.
- ¿Por qué no me dijiste nada antes?

YooChun estaba molesto consigo mismo, sintiéndose el peor ser humano, JunSu le había pedido que se quedara a su lado, no le exigió nada más que un poco de su tiempo…

- Él no me dejó. No sabes cuántas veces le he suplicado que lo hiciera. Desde que me enteré he intentado convencerle de que lo haga, pero no quiso.- ChangMin no apartaba la mirada del mayor, como si en verdad pudiera leer su mente.
- El día que nos peleamos, él…
- Aún no lo sabía… se enteró un par de días después.

YooChun cerró los ojos ante aquella visión… JunSu, solo, escuchando las malditas palabras del médico que lo condenaba a muerte.

- Si yo hubiera sabido… si no me hubiera puesto en aquel plan…
- El “hubiera” no existe, YooChun. Pero estás aquí y eso es lo que cuenta.
- ¿Cómo te enteraste?- quiere saber, pues si era posible que ni siquiera él se iba a enterar, ¿cómo acabó ChangMin entregándose?
- Una maldita casualidad. Yo estaba en el lugar indicado a la hora precisa, más no fue fácil que me lo dijera, que confiara en mí. Aquella mañana…

**Flash back**

ChangMin caminaba por los pasillos de una clínica particular. En ese momento salía de la sala de pediatría oncológica cuando se topó de frente con quien menos se imaginó, JunSu…

- Ch- ¡ChangMin!- El (en aquel tiempo) pelirrojo le miró con espanto, ya que no esperaba tampoco encontrarse precisamente con él.
- ¿JunSu? ¿Qué haces por aquí?- preguntó con cierto nerviosismo el menor, pero no era nada comparado con lo que JunSu sentía.

El pelirrojo no estaba de humor para dar explicaciones y mucho menos para encontrarse con alguno de sus amigos.

- Bueno… yo…- JunSu no buscaba una explicación coherente para darle a ChangMin. El titubeó fue suficiente para la mente suspicaz del menor.- ¿Y qué haces tú por aquí?- dijo cambiándole la conversación al otro chico.
- Yo…- ChangMin tampoco encontraba cómo darle una explicación coherente, sin embargo una enfermera lo sacó del apuro al acercarse a ambos chicos.
- Disculpa.-dijo dirigiéndose a JunSu.- Pero dejaste tus recetas en el consultorio del doctor.

JunSu la miró con espanto y con una mano temblorosa, aferró las hojas que ella amablemente le tiende.

- ¡Ah! Este… sí, gracias.- baja la mirada.
- Mandó decirte que no debes saltarte ni una dosis o el cáncer puede… bueno, tú sabes.- dijo la enfermera y se alejó.
- S-sí, claro.- Su pecho se presiona con angustia, su vida depende enteramente de no saltarse ni una sola dosis de todas estas pastillas.
- ¡¿Cáncer!? ¿JunSu, qué demonios está sucediendo contigo?- gritó ChangMin al ver alejarse a la enfermera.
- Shhh… ChangMin, por favor, estamos en un hospital.- pide el pelirrojo mientras mira alrededor, han llamado la atención de varias personas en el pasillo.
- Me vale m…
- ¡ChangMin!- le interrumpió poniendo una mano en su boca, antes de que el joven pudiera completar la frase.- ChangMin, por favor.- dijo cuando éste quitó la mano del mayor de su boca y le arrebató las hojas de las recetas.
- JunSu… ¿Qué te está ocurriendo?- le preguntó con preocupación mientras leía los papeles.- Estas medicinas sólo las recetan a pacientes con un grado avanzado de leucemia mielógena crónica.
- ¿Cómo lo sabes?- preguntó sorprendido que el menor supiera sobre esos medicamentos.
- Eso no importa…- ChangMin intentó minimizar.
- ¡Claro que importa!- JunSu le miró enojado.
- De acuerdo, de acuerdo, soy adivino.- dijo irónico.- Dime qué demonios pasa contigo.- le exigió agarrándolo de los hombros.- y no me mientas que tú nunca has sido bueno para eso.

JunSu hizo una mueca de dolor al sentir la presión de las manos de ChangMin en sus hombros.

- Vámonos de aquí.- pidió en un murmullo el pelirrojo.
- ¿Qué?- El menor frunce el ceño.
- Vámonos de aquí.- Alegó con un tono suplicante.
- ¿A dónde?
- A donde sea, pero vámonos.- dijo muy ansioso.
- De acuerdo, de acuerdo.

**Fin Flash back***

- Lo traje aquí, a mi departamento, porque me había pedido que lo llevara a un lugar en donde nadie pudiera molestarnos.
- ¿Qué pasó?- dijo mirándolo a los ojos.
- JunSu me contó todo.

**Flash back**

Después de haberle servido un café, ChangMin se sentó frente a JunSu en un sofá, el otro chico únicamente sostenía la taza de café y la miraba fijamente sin ver… el moreno no quiso interrumpir sus pensamientos y esperó a que él fuera quien empezara con el relato.

- ChangMin, tengo leucemia.- empezó a decir con la voz algo rota por el cúmulo de emociones angustiantes que le embargaban.

El menor respiró profundamente, para después asentir con la cabeza, dolorosamente sorprendido.

- Eso parece.- respondió.- ¿Desde hace cuánto que lo sabes?
- Sólo un par de días. Mi estado es intermedio.- dejó la taza en la mesa de centro y le miró con los ojos anegados en lágrimas.

ChangMin sintió algo que le golpeaba el pecho con fuerza. Había escuchado tantas veces sobre esa sensación, pero nunca pensó experimentarla de primera mano. Se pasa una mano por el rostro, esperando también poder despejar sus pensamientos con ese movimiento.

- ¿Qué ha dicho Micky de esto?- pregunta pensando en que JunSu no debería estar solo atravesando por este mal momento.

JunSu no respondió enseguida. Cerró los ojos como si recordará algo y una solitaria lágrima escapó de sus ojos, la cual apartó con el dorso de la mano antes de habla.

- No lo sabe, no se lo he dicho.
- ¿Qué? ¿Por qué no?
- No quiero que él lo sepa.
- No te entiendo JunSu, si los dos se aman… entonces, es lógico que él te apoye en este momento. Díselo.- pidió con angustia el menor

A pesar de que su amistad con JunSu nunca había parecido como tal, con él haciendo al pelirrojo su blanco de bromas y comentarios burlescos, ChangMin lo apreciaba. Lo veía, a pesar de la edad, como un molesto hermano menor. Verlo así de destrozado, recibir aquella noticia realmente le había afectado.

- No puedo.- responde al fin el pelirrojo.
- ¿Cómo que no puedes? Puedes y lo debes hacer.
- No, ChangMin, no puedo condenarlo a esto. Será muy doloroso para él. Entiende.
- Lo sé perfectamente, JunSu. He visto esto cientos de veces. Familias enteras se desintegran por causa de esta maldita enfermedad.
- ¿ChangMin, cómo…?
- ¿Que cómo lo sé? Soy voluntario en el hospital donde nos encontramos. Trabajo con los niños de la sección de oncología, por eso te digo esto, JunSu. Necesitas apoyo, todo el que puedas obtener. Y quién mejor que la persona a la que amas para darte todo ese valor que necesitas.
- No, ChangMin, no puedo decirle.
- Debes hacerlo, él…
- Él y yo ya no estamos juntos.- declaró el joven con los ojos llenos de lágrimas.- y creo que es lo mejor.
- ¿Qué? JunSu… yo… no sabía.
- Nadie lo sabe, así como son muy pocos lo que en realidad sabían que yo tenía “algo” con él.

ChangMin se revolvió el cabello, era un gesto que hacía cada vez que se desesperaba.

- Pueden reconciliarse.
- No, esta vez no habrá reconciliación, no quiero que la haya.- el pelirrojo aprieta los puños con fuerza.
- Sé que estás muy impactado por lo que te está sucediendo, pero luego te arrepentirás y…
- No me arrepentiré. Él es libre, ChangMin, me lo advirtió el día que nos separamos. No puede estar atado a un solo lugar. Y estar atado a un enfermo no es para él, lo sé. Es mejor así. Cuando yo muera, entonces lo sabrá.
- JunSu no pienses así. No estás tan avanzado.
- Debo encontrar un donador para poder sobrevivir a la enfermedad.
- ¿Lo ves? No todo está perdido.
- Mi tipo sanguíneo es AB positivo. [*]

ChangMin se sorprendió al escucharle.

- Yo no sabía.- murmura apenado.
- Si es difícil buscar donador para una persona con un tipo sanguíneo común ¿Cómo será para encontrar uno compatible con el mío?
- Quizás…
- ¡No!- le interrumpió.- No le dirás nada a nadie, ni siquiera a YunHo o JaeJoong.- pide con un poco de desesperación en la voz.- ChangMin, por favor, prométeme que no se lo dirás a nadie.
- Pero, JunSu…
- Promételo, ChangMin.
- Pero…
- Promételo.- le suplicó tomándolo de las manos, interrumpiendo cualquier objeción del menor.
- Muy bien, lo prometo.

**Fin Flash back**

- Sabes que cuando JunSu toma una resolución, nada ni nadie lo hace cambiar de opinión.- termina el menor de relatar lo sucedido un año atrás.- El resto, ya lo sabes. La verdad es que ni yo mismo sé cómo me convenció para jugarte esa mala pasada.
- ¿Sientes algo por él?´- Fue lo primero que salió de boca de Park.
- ¡¿Qué?!
- ¡Maldita sea! ¿Que si sientes algo por él?- gritó el pelinegro.

En eso la débil voz de JunSu se escuchó desde una de las habitaciones…

- ¡ChangMin! ¿Qué pasa? ¿Con quién discutes?

ChangMin le hizo una seña a YooChun para que se quede callado. Se dirige rápidamente al inicio del pasillo de las habitaciones, desde donde puede ser visto por JunSu, para calmarlo e impedir que se acerque a la sala.

- Con nadie, Su. Es sólo la televisión, pero ya mismo le bajo el volumen. Sigue durmiendo.- le tranquiliza.
- De acuerdo. Pero es que me pareció escuchar una voz familiar.
- No te preocupes. Ya te dije que sólo es la televisión.

Esperaron un momento hasta que JunSu volviera a quedarse dormido… al escuchar su voz, YooChun había quedado impactado, la voz suave y grave de JunSu había sido sustituida por una voz rasposa y susurrante, apenas audible.

- Tú y tus estúpidos celos… ¡Sí!- respondió tajantemente con un murmullo exasperado, regresando a su posición frente a él y retomando la conversación. Esperaba no volver a sacar de su descanso a JunSu.- No puedo evitarlo, pero me levanta cierta clase de ternura… a pesar de que es mayor que yo, me recuerda a mis hermanas. Y eso es lo que siento por él, un cariño de hermanos.- respira profundo, tratando de calmarse.- Escúchame, Micky, la verdad no sé qué vio en ti, pero te ama. Te ama tanto que cree que haciendo esto está garantizando tu felicidad. Él se está sacrificando para que tú no sufras con lo que él está pasando, pero ya no soporto verlo así. Por eso te llevé la carta.

La lógica del menor había dejado a YooChun sin nada más que alegar. ¿Cómo podía dudar de él? ¿Cómo podía dudar del amor de JunSu? Debió haber sospechado, debió haber sabido que ninguno de los dos sería capaz de traicionarlo, sobre todo JunSu.

- ¿Qué es lo que ha dicho el médico? ¿Cómo está?- pregunta mientras esconde el rostro entre sus manos, tal vez no queriendo escuchar la respuesta.
- No hemos encontrado el donador aún. Si este no aparece en un par de semanas… JunSu morirá en dos meses.

“JunSu morirá en dos meses.”

Esa frase resonó en su cabeza… no, no podía ser. No podía perderlo nuevamente…sabía que esta vez sería definitivamente, ya no podría recuperarlo nunca más. Algo tenía que hacer.

El ruido de un cristal al romperse lo sacó drásticamente de sus pensamientos.

- Viene de la habitación de JunSu…- mencionó el menor mientras se erguía para ir rumbo a la habitación, pero YooChun se le adelantó, pasando por un lado.

ChangMin negó con un movimiento de cabeza, pues sabía que a pesar de todo lo que dijera, YooChun amaba con toda su alma a JunSu.

El pelinegro se apresuró por el pasillo hacia la habitación… revisó con la mirada el pasillo hasta que encontró una puerta entreabierta y entró. La cama estaba vacía, la puerta del baño abierta y las luces pagadas, sólo la luz del cuarto de baño encendida… podía oír el esfuerzo de una persona como si estuviera vomitando… YooChun fue directo al cuarto de baño… JunSu se encontraba de pie junto al lavabo, echándose agua en la cara, se aferraba con fuerza a la llave del agua.

- JunSu…

Él lo miró como si no pudiera reconocerle, sacudió la cabeza y se desvaneció, el pelinegro corrió para detenerlo y evitar que cayera al piso…

- ¡CHANGMIN!- gritó.- ¡CON UN DEMONIO! ¡CHANGMIN, DONDE RAYOS TE HAS METIDO!- dijo tomando a JunSu entre sus brazos.

ChangMin entró en ese momento a la habitación y después de dejar un pequeño recipiente con agua en la mesita de noche, ayudó a YooChun a acomodar el cuerpo totalmente laxo del rubio en su cama… lo cual no fue necesario, debido a que ahora pesaba menos que una pluma.

- ¿Qué le ocurre? ¿Por qué está así?- pregunta con angustia en la voz.

En realidad no esperaba verlo así, JunSu estaba tan débil y se veía tan frágil, como si un viento cualquiera pudiera derribarlo.

- Esta mañana le aplicaron una quimio, por eso está tan débil.- explica el menor mientras ponía una compresa de agua fría en la frente de JunSu.

YooChun acarició el cabello de JunSu, de aquella hermosa cabellera rubia quedaba ya muy poco. Su piel estaba pálida y había perdido mucho peso, aunque JunSu siempre había sido de complexión delgada, en esos momentos estaba casi en los huesos. Alrededor de sus ojos, había dos marcas violáceas y sus labios estaban resecos…

- Casi no quiere comer y hay noches en las que no puede dormir…- dijo adivinando sus pensamientos.- hoy en la mañana recibió el tratamiento y tardará un par de días en tratar de comer.

YooChun le pasó la punta de los dedos por el rostro, delineándoselo.

- Ve a dormir. Esta noche, yo lo cuidaré.
- Pero, YooChun…
- Tú también necesitas descansar.- dijo mirando la cara de cansancio del muchacho.- Sólo dime qué debo hacer en el transcurso de la noche.
- De acuerdo. Si hay algún problema sólo llámame, vendré enseguida ¿De acuerdo?- dijo y a continuación le explicó el horario de todas las medicinas que JunSu tomaría esa noche.- Tú eres él único que le hará bien, eres su mejor medicina.- y después salió para dejarlo a solas con él.

YooChun se sentó en el borde de la cama, justo en el lugar que ChangMin acababa de dejar y le tomó la mano a JunSu quien al sentir la calidez en su mano y una presencia muy conocida, pero que no era la de ChangMin, abrió los ojos.

JunSu abrió los ojos y sonrió con debilidad, antes de parpadear.

- Estoy soñando otra vez.- murmura mientras vuelve a cerrar los ojos.

YooChun negó con la cabeza.

- Soy yo… estoy aquí a tu lado, como debe ser.- acaricia el dorso de la mano del rubio con suavidad, como si temiera hacerle daño con ese mínimo contacto.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó débilmente.
- Vine para verte y estar contigo.
- No, tú no debes estar aquí, vete.- dijo retirando la mano de la calidez de YooChun.- No tienes nada que hacer aquí.
- Te amo, JunSu, entiéndelo.- Él no rogaba, nunca lo hacía, pero esta vez…- quiero estar a tu lado. Lucharemos juntos en contra de esto.
- No, es demasiado tarde, vete. Yo no quiero que estés a mi lado. No quiero tu lástima.- añade en un murmullo herido.
- No es lástima, es amor… Te amo, JunSu… he tenido que pasar por todo esto, para comprender. He cometido demasiados errores contigo. No volveré a hacerlo.- besa la frente del rubio con ternura.
- Sólo vas sufrir… sólo…
- Sufro más no teniéndote conmigo, no estando a tu lado.- le interrumpe, pegando después su frente a la de JunSu, cerrando los ojos. - Estos meses han sido terribles para mí, JunSu, te he extrañado como un loco.
- YooChun, por favor…
- Ahora que estoy aquí, que sé que me amas, no estoy dispuesto a perderte…
- YooChun, yo no te…
- No sigas con esa farsa. Lo sé… lo sé todo. Sé que todo lo inventaste para que yo te odie y me aleje de ti, por lo de tu enfermedad…
- ¿Cómo…
- ¿Cómo lo sé?- le interrumpió.- Eso no importa en lo más mínimo. Lo que me importa es quedarme a tu lado. Luchar contigo para que te recuperes. Para que vuelvas a ser el mismo de siempre.

JunSu cerró los ojos y una lágrima solitaria bajó por la comisura de sus párpados. Amaba a este hombre más que a su propia vida.

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Y todo había sido por una tonta carta escrita en alguno de sus momentos depresivos, en los cuales deseaba y añoraba a YooChun. Una carta que ni siquiera pensaba que llegaría a sus manos. Y fue el mismo ChangMin quien se la hizo llegar a YooChun. Algo que nunca dejaría de agradecerle al menor.

JunSu se miró al espejo frente a él antes de negar con un movimiento de cabeza. Nada de lo que veía se parecía al joven modelo y actor que alguna vez fue amado y deseado por muchos. Apretó los ojos y suspiró, tomó el gorro de lana a un lado de él, para cubrir su cabeza ahora desnuda.

Lentamente salió del baño, yendo de regreso a la cama, en aquella hermosa habitación en la cual YooChun le había instalado al llevarlo a la mansión Park. De eso ya hacía más de un mes.

Aún recordaba la conmoción que causó su llegada. La madre de YooChun no podía creer lo que veía y escuchaba cuando su hijo le reveló que era su amor y planeaba casarse con él cuanto antes.

MinYoung Park lo recibió con los brazos abiertos y una sonrisa en el rostro al saber que por fin su renuente hijo había encontrado el amor. Se sentía tan culpable por el comportamiento de su primogénito. Al fin y al cabo, todo había sucedido tras su separación, consecuente divorcio y mala relación que tuvo con el padre de YooChun. Aunque ella nunca había dejado de amarlo, demostrándolo al no haberse quitado el apellido de su ahora ex esposo.

JunSu se sentó en la cama con suavidad, hoy era uno de esos días en los que el efecto de la quimioterapia no le afectaba tanto. Podía decir que hasta le hacía un bien, dejándole disfrutar de una comida completa y el día soleado. Aunque, ¿A quién quería engañar? El motivo de que se sintiera mejor tenía nombre y apellido… y lo había convertido en su esposo menos de una semana después de haberlo llevado con él. Dándole un poco más de felicidad.

El médico había dicho que todo lo ocurrido aumentaba la expectativa de vida de JunSu, pues la depresión que había atravesado era lo que menguaba sus ganas de vivir y lo que le había hecho querer aislarse de todo y todos. Ahora tenían muchas más esperanzas de lo que habían creído al principio. Sin embargo…

… aun necesitaba el donador y este no había aparecido por ningún lado.

JunSu se recostó entre los suaves almohadones, cerrando los ojos, sintiendo una gran presión en su pecho.

Sus mejores amigos y su propia familia habían sido enterados de todo. JunSu sabía que, aunque querían reclamarle por haberles ocultado tanto tiempo su situación, tenía que estar agradecido con cada uno de ellos. Su primo JaeJoong y su novio YunHo, sus padres, su hermano mellizo, incluso ChangMin y su novio-no novio Hayami, se habían realizado la prueba de compatibilidad, pero desgraciadamente ninguno había resultado positivo.

Su hermano gemelo había resultado apenas un 70% compatible. Para realizar la operación debía ser compatible al menos por un 80%, hasta ahora era la opción más viable, y sería como un último recurso. Si en un mes no aparecía un donador más compatible, tendrían que hacer la cirugía con la médula donada por JunHo, con el riesgo de que JunSu pueda rechazar el trasplante y morir de una infección súbita, pues al hacer la operación, JunSu debía quedarse sin defensas al tener que “matar” con radiación toda la médula ósea cancerosa, que es la que provee de los glóbulos blancos.

“Mientras haya vida, hay esperanza” reza un viejo refrán, pero JunSu lo dudaba. Quería creer que era así, pero mentalmente se estaba preparando para el final.

Le dolía. No quería dejar de vivir, no quería dejar ahora el lado de YooChun, sabía que lo destrozaría, pero también sabía que si se cumplía el plazo, sería algo inevitable.

Se muerde el labio inferior, tratando de no llorar, de no sentir.

Sabía que YooChun a su manera lo había amado durante los años que fueron amantes. Nunca le fue infiel, a pesar de los rumores, aunque nunca se lo dijo de viva voz, pero JunSu lo sabía porque lo conocía como la palma de su mano. Que YooChun haya vuelto por él se lo demostraba, que se haya casado lo confirmaba y su desesperación por encontrar al donador era la prueba más grande de eso.

YooChun… ¿cómo podría dejarlo ahora? Esto era precisamente lo que quería evitar al apartarse de él. Sin embargo, JunSu se reconocía sumamente egoísta, pues este tiempo a su lado, disfrutando de sus mimos y sus cuidados, no los cambiaría por nada del mundo. Así que pensaba que si iba a morir, era feliz por haber compartido un poco de tiempo al lado del hombre que amaba y haberlo llegado a conocer tan íntimamente, no sólo sexualmente.

- JunSu-ah…- aquella hermosa y profunda voz lo sacó de sus pensamientos angustiantes. Y pudo ver por la expresión en el rostro de su esposo que sus pensamientos se habían reflejado en sus propias facciones.- estaba pensando. El día está hermoso, podríamos ir a comer fuera.

JunSu sintió su propio rostro relajarse y extendió una sonrisa en sus labios resecos antes de negar con un movimiento de cabeza.

- Quiero quedarme en casa si no te molesta. Tu umma ha pedido que preparen uno de mis platillos favoritos, además JaeJoong quedó de venir a visitarme junto con YunHo. Y no dudo que también ChangMin y Hayami se unan.- explica mientras el pelinegro se sienta a su lado y toma su mano para besar el dorso de esta.

La verdad era que no deseaba que lo vieran así. La gente podía ser muy cruel en sus comentarios, no solamente hacia su persona, si no también para con YooChun… la gente hablaba sin tener idea de lo que realmente sucedía… y aunque a las palabras se las llevara el viento muchas de ellas herían profundamente antes de desvanecerse.

- Aunque tienes razón, el clima está muy cálido el día de hoy. Me apetece almorzar en el jardín ¿No te gustaría?- añade ante el pequeño destello de desilusión de YooChun.
- Mandaré que arreglen todo.- el pelinegro se acerca a él y deja un delicado beso en sus labios.

El menor de los dos asintió mirándole salir de la habitación, sintiendo un poco de nostalgia. A pesar de que estas semanas YooChun le había demostrado que lo ama, habían compartido incluso la cama, no habían vuelto a tener relaciones sexuales. Aunque JunSu sabía que era para cuidarle, extrañaba el toque de las manos de YooChun en su cuerpo, sus besos y el sentirle en su interior tan profundamente como si pudieran fusionarse en uno mismo. Tal vez ya no podría ser así.

Cuando se reunió con su familia para el almuerzo su semblante se mostraba cansado, pero no por eso dejó de sonreír, quería hacerlo por YooChun, por su primo, sus amigos.

Al principio había creído que al enterarse de su situación, todos le mirarían con lástima y hasta con asco, pero no fue así. Había amor y preocupación en la mirada de cada uno, incluso en la de Hayami, a quien a penas acababa de conocer, debido a que ChangMin había dejado en una especia de "stand by" su relación con él cuando supo lo de su enfermedad. Aunque el pelirrojo sospechaba que más bien había sido el mero pretexto para evitar darle nombre a los sentimientos que ya tenía el menor por el japonés.

YooChun había ordenado poner la mesa en la zona más hermosa del jardín, cerca de los hermosos rosales que Umma Park cultivaba con esmero. El aroma era embriagador, pero JunSu adoró ese pequeño detalle de su esposo.

JaeJoong y YunHo no tardaron en llegar, seguidos de ChangMin y Hayami, quienes con su relación y maneras de tratarse, tan poco usuales, hicieron la reunión bastante amena.

Después de comer, JunSu subió a su habitación a tomar una siesta. Dejando a sus amigos y su esposo charlando a solas, de cosas triviales; sin embargo, al ya no estar JunSu presente, la temática cambió a lo que a todos preocupaba.

- Ya no sé qué más hacer… la lista para trasplante es muy larga, aunque lo han movido a prioridad, no han encontrado un donador más compatible que JunHo.- el pelinegro miró la taza de café frente a él sentía que necesitaba algo más fuerte, pero en este momento necesitaba todos sus sentidos para pensar en una solución.
- Algo se nos tiene que ocurrir. Hay que ampliar la búsqueda.- JaeJoong tomó la mano del esposo de su primo, tratando de darle algo de consuelo.
- Debe haber una manera.- YunHo paso un brazo alrededor de los hombros de su prometido,
- Estaba pensando en ofrecer una recompensa. Un millón de dólares a aquél que se haga la prueba y resulte más de 75% compatible con JunSu. Alguien debe salir.- YooChun se pasó las manos por el cabello, despeinándose y casi jalándolos de la desesperación que le embargaba.
- No es prudente, YooChun.- habló Hayami con calma.- el dinero mueve masas. Y no solamente sería pagar el millón de dólares, sino también las pruebas de los cientos de miles de personas que se presentarán. Y tampoco hay el tiempo necesario para procesarlas todas.
- ¡¿Entonces qué demonios quieren que haga?!- preguntó en un gruñido, conteniéndose las ganas de gritar de frustración.
- Tener paciencia y si el trasplante se tiene que hacer, se hará.- Hayami se levantó y puso una mano en el hombro del pelinegro.- A pesar de lo que digan, las posibilidades de que rechace la médula es poca.
- Pero si hubiera alguien aún más compatible, se reducirían mucho más.- YooChun respiró profundamente.- no quiero perderlo.- Dijo lo último en un murmullo dolido.
- Nosotros tampoco queremos perderlo, Hyung.- ChangMin habló desviando la mirada, a pesar de su semblante frío y arrogante, a pesar de sus comentarios irónicos, sabían que el menor de todos solamente trataba de ocultar el dolor que sentía ante todo lo que sucedía.- sin embargo, debemos ser pacientes y esperar.
- JunSu no es débil y luchará, ahora más que nunca, no se dejará vencer.- YunHo intentó darle ánimos a su amigo.- por cierto, YooChun… no recuerdo que te hayas realizado la prueba.

El pelinegro parpadeó y negó con la cabeza.

- No me la hice.- contestó frunciendo el ceño ligeramente.
- Debiste hacerlo para descartar todas las probabilidades.- le aconsejó el mayor.- hazla para corroborar.

YooChun asintió con la cabeza, al parecer lo único que le quedaba y a lo que podían aferrarse era el trasplante de médula del hermano de JunSu.

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El tiempo corre tan rápido, tan absurdamente rápido para aquellos que no quieren que pase, que no quieren encontrar su destino. JunSu ingresaba ese día al hospital para llevar a cabo el tratamiento de radioterapia para prepararse para la operación. Su hermano estaba con él, su madre y la madre de YooChun.

- Todo estará bien, delfín.- le dijo su mellizo tomándole la mano para tratar de tranquilizarlo.

YooChun no estaba ahí, a su lado, y se sentía tan perdido. Su esposo Había pescado una terrible gripe desde hacía un par de días y le habían impedido verlo. Quería despedirse, verlo por última vez, pero le habían impedido acercarse por temor a que le contagie de su enfermedad y no pudiera llevarse a cabo el trasplante.

- Soy tu gemelo…- continuó el más alto, motivado por el mutismo de su gemelo.- a pesar de lo que digan los doctores y sus estadísticas, no vas a rechazar el trasplante.
- Tengamos fe, hijo.- le pido su madre con una mirada de preocupación.
- Quería ver a YooChun.- se queja el menor de los gemelos.
- Lo verás cuando la operación termine, te lo aseguro.- su suegra intentó animarlo.

JunSu solamente asintió. Se registró en la recepción y subió a su habitación, en una de las mejores alas del hospital. Cuando se hubo cambiado y acomodado en la cama, su médico entró en ese momento al cuarto.

- ¿Cómo estamos hoy, señor Park?- pregunta mientras toma una tabla a los pies de la cama de JunSu y empieza a anotar un par de cosas aquí y allá
- Bien, entre lo que cabe, doctor Kwon.- responde con suavidad.

Porque a nadie le había dicho que le pesaba el pecho, que le daba cada vez mayor trabajo moverse o caminar, hasta respirar. Que solo deseaba cerrar los ojos y no sentir más.

- Señor Park, le tengo una excelente noticia.- dijo el galeno dejando en su lugar la tabla con anotaciones.- Ha sido un milagro realmente, pero hemos encontrado a un donador que es 86% compatible con usted. Lo cual reduciría a solamente un 14% el riesgo de rechazo, que podemos controlar perfectamente con los medicamentos adecuados.

La madre de YooChun se dejó caer en el sofá junto a la cama, respirando aliviada. La madre de JunSu derramaba lágrimas de alegría ante lo escuchado. ¡Por fin habían escuchado sus plegarias!

- ¿Es eso posible? ¿Alguien más compatible que yo que soy su hermano?- JunHo casi había gritado de indignación ante lo dicho por el médico.
- Lo lamento por usted, señor Kim, pero sí.

JunSu se había quedado estupefacto, no podía creer lo que había escuchado. Había un donador, alguien que era compatible con él a un 86%.

- Quiero verlo…- pidió con un nudo en la garganta.- necesito verlo, necesito…- no pudo seguir hablando de la emoción, pero su corazón gritó “quiero saber que es real y no me está mintiendo”.
- Eso es imposible, señor Park.- habló con voz seria el oncólogo.- en este momento, esa persona está en cirugía para la extracción. Además, por ética, no puede revelarse la identidad de los o el donador o donadores. Así que como verá, no puedo satisfacer su deseo.

El médico estaba por salir de la habitación cuando la madre de JunSu se acercó a él y le tomó de las manos.

- Seongsaengnim, gracias. Muchas gracias.- añadió tratando de hincarse, algo que impidió el hombre de bata blanca.
- No, por favor. Es mi deber. Agradezcamos a esa persona porque gracias a su donación, su hijo podrá salir de la operación con una mayor expectativa de vida que la que pensábamos.

El médico se despidió para finalmente salir de la habitación.

- Mi celular, JunHo, por favor. Necesito mi celular.- pidió el joven con desesperación.

Su hermano lo miró inseguro, pero le acercó el aparato. JunSu marcó el número de su esposo, pero quien le contestó fue el menor de los Park, su cuñado YooHwan.

- JunSu-Hyung, ¿Estás ya en el hospital?- pregunta sorprendido.
- ¿YooChun?- pregunta apenas por la emoción contenida.
- ¡Oh, lo siento, Hyung! Pero anoche tuvo fiebre y los medicamentos que le recetaron lo hacen dormir demasiado. Por eso respondí su móvil, está profundamente dormido ahora.- justifica el menor.

Y JunSu conocía a su esposo, sabía que nada lo despertaría.

- En cuanto despierte dile que me llame, quiero oír su voz antes de entrar al área de aislamiento. T-tengo algo importante qué decirle.

YooHwan escuchó el tartamudeo de JunSu y lo atribuyó al nerviosismo por la operación.

- Yo le diré, Hyung, no te preocupes. Verás que todo saldrá bien.- intentó darle ánimos.
- YooHwan… lo encontraron… el donador apareció. El médico… el médico me lo dijo hoy.- respondió el alguna vez pelirrojo conteniendo un sollozo, pero las lágrimas de felicidad ya rodaban por sus mejillas.
- ¡¿En verdad, Hyung?!- grita el menor Park, para luego ser callado por su cuñado y él mismo se regaña teniendo en cuenta dónde está.- en cuanto YooChun-hyung despierte le diré que se comunique contigo. ¡Felicidades, hyung! ¡Fighting!- le deseó antes de colgar.

Estaría esperando a que YooChun le llamara, ahora tenía una mayor oportunidad de quedarse a su lado, de pasar su vida junto a él y no iba a desperdiciarla.

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JunSu estaba ya en el área de aislamiento, cercana a los quirófanos. Sólo personal autorizado podía entrar a esa habitación en la cual solo había una cama, un sofá y algunos aditamentos médicos. Todo un ambiente estéril, con olor neutro. De un lado, junto a la puerta, había una ventana y un comunicador.

Según el médico, todo iba según lo planeado, JunSu había recibido el tratamiento con quimioterapia el día anterior, para tratar de deshacerse de la mayoría de las células cancerosas. Después fue llevado inmediatamente hacia la sala de aislamiento. Había recibido la dosis de radiación aquella mañana y después el momento. La cirugía se llevaría a cabo por la tarde, después de una última valoración.

- Sr. Park.- La voz del médico lo sacó de sus pensamientos.- hay alguien que quiere verle.- le dijo con seriedad.- sólo le permitiré un par de minutos, estamos arriesgando demasiado dejándolo venir en sus condiciones.

El galeno se queja antes de alejarse de la ventana.

Ayudado por una enfermera, su esposo se acercó a la ventana. JunSu pudo ver al pelinegro muy pálido y algo demacrado, a pesar del cubre bocas que le oculta la mitad del rostro.

- YooChun ah… ¿Cómo te has sentido?- pregunta con preocupación.

JunSu se pega al cristal, mientras YooChun hace lo propio. El menor sabía que su esposo no se enfermaba con facilidad pero cuando le sucedía siempre se complicaba, por el asma que padeció cuando era niño.

- He tenido días mejores, Su.- bromea con voz rasposa antes de toser.- perdóname, baby. No he podido estar a tu lado.
- No, Chun. No fue culpa tuya enfermarte.- el más joven baja el rostro ante su propia condición.
- Todo saldrá bien, amor.- señala el pelinegro.- el donador apareció. Las cosas serán mejor desde ahora.

JunSu sonríe y asiente con un movimiento de cabeza

- YooChun-ah… yo sé que a ti no te niegan nada cuando lo pides, yo…- su esposo lo miraba con curiosidad esperando que termine la frase.- Quiero conocer al donador.
- ¿Por qué?- fue lo único que preguntó su esposo.
- Quiero conocer a la persona que es 86% compatible conmigo.- pide mirando directamente a los ojos de su esposo.
- Lo intentaré.- le aseguró.
- Sr. Park, se ha acabado el tiempo.- La voz del médico les interrumpe.
- Te amo, baby.- habla suavemente, ignorando al doctor.
- Yo también te amo, Chunnie.- responde con una sonrisa.
- Sr. Park…- el tono de voz cambia a uno de advertencia.
- ¡Voy!- YooChun gruñe sin dejar de mirar a su esposo.- Me voy o es capaz de no dejarme verte después de la operación.- El pelinegro baja su cubre bocas y se pega sus labios al cristal. JunSu sonríe ante su tontería, pero lo imita, deseando sentir el contacto de sus labios, pero solamente siente el frío de aquella barrera entre ellos.- Después de esto, bebé, estaremos juntos por siempre. Como dijo el ministro, “hasta que la muerte nos separe”, pero eso no será ahora.

JunSu asiente mirándolo irse con ayuda del médico, deseando de todo corazón, rogando a dios que la operación resultara un éxito.

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- ¡Um-ma!- El pequeño pelirrojo estiró sus manitas hasta ese rostro que enternecido le sonreía.

Sus ojitos con forma de gotitas se cerraban al momento que sus labios se extendían en una hermosa sonrisa que dejaba ver sus pequeños dientes.

- Ya estamos listos, InHwannie.

Las manos masculinas toman con delicadeza el cuerpecito recostado en la superficie plana del cambiador y lo coloca en su hombro, acomodando la camisetita de Mickey Mouse en su espalda, para luego meterla dentro del pantaloncito de mezclilla que completaba el juego.

JunSu tomó la mochila con las cosas de su bebé. Un cambio de ropa limpio, pañales, juguetes, su mantita y sus biberones preparados para cuando sintiera hambre o sueño, eran solamente algunas de las cosas que estaban incluidas en el interior. No podía creer cuánto había cambiado sus vidas la llegada de aquel pequeño ser, seis meses atrás.

Al bajar las escaleras, el pelirrojo, que había vuelto a su color natural de cabello y el largo que siempre mantenía, se encontró con su suegra. La hermosa mujer sonrió al verlo bajar con su nieto.

- Lamento no poder acompañarles hoy, pero almorzaré con JiHoon y…- un ligero sonrojo cubrió las mejillas de Lee MinYoung.

Choi JiHoon era el hombre que lentamente se había colado en el corazón de la madre de YooChun, quien le había logrado hacerle olvidar todas esas malas experiencias de su matrimonio anterior. Ahora la mujer, que ya sonreía más seguido, tenía esas citas, esperándolas como si de nuevo fuera una jovencita. Con ganas renovadas de vivir.

- No se preocupe, Omonim…- le responde el pelirrojo yendo hacia el closet donde guardan el carrito desplegable del pequeño.- YooChunnie me dijo que nos alcanzará en el consultorio del médico.

Ese día se cumplían ya dos años desde el trasplante. Ese día, el médico le diría si por fin podía vivir sin preocupaciones, si su cuerpo estaba por fin libre de ese mal.

Su vida había dado un drástico giro de 180 grados. YooChun se había vuelto más abierto con él en cuanto a sus sentimientos, pues expresaba con más facilidad su amor por medio de acciones o palabras.

Un año atrás, YooChun le había pedido que adoptaran un bebé, e InHwan llegó a sus vidas apenas hacía seis meses atrás, siendo apenas un bebé de seis meses de nacido.

- De cualquier manera, me hubiera gustado acompañarte con el oncólogo después de la cita de InHwannie con el pediatra.

Siguió disculpándose la hermosa dama mientras seguía a JunSu hasta la puerta principal de la casa donde ya esperaba el chofer, quien rápidamente se acercó a tomar el carrito que cargaba el pelirrojo para meterlo en el maletero del automóvil, mientras JunSu acomodaba a su bebé en la silla especial.

- Lo sé, Omonim, no se preocupe, vaya y disfrute su almuerzo. Le pondremos al tanto de todo cuando regresemos a casa.- se acercó y le dio un beso en la mejilla a su suegra.- nos vemos más tarde.- se despidió.

MinYoung asintió con un movimiento de cabeza y se separó de él para verlo subirse al asiento trasero junto a InHwan, de la camioneta Mercedes Benz color negro de ventanillas polarizadas, que rápidamente se puso en marcha, seguido del automóvil con los elementos de seguridad que tenían a su cargo el cuidado del esposo de su hijo.

JunSu suspiró mientras veía a su bebé jugar con un muñeco con forma de delfín, regalo de alguno de sus tíos.

- InHwannie… Tenemos que preparar tu fiesta de cumpleaños. Un año ya, mi bebé.- dice con una sonrisa mientras acaricia los mechones de cabello de su bebé, alejándolos de su carita.

Estaba seguro que YooChun no escatimaría para hacer la fiesta de cumpleaños de su bebé el evento del año. Era un exagerado, aun cuando sabía que JunSu quería algo íntimo con sus amigos.

Lo único que JunSu había pedido y que YooChun no había querido complacerle (porque estaba seguro que así era), fue en decirle quién había sido el donador para su trasplante.

El pelirrojo estaba seguro que todos en la familia sabían la identidad de esa persona, pero nadie había querido decirle. Aún no sabía el por qué querían ocultarle la verdad. No veía nada malo en saber, conocer quién era esa persona, pero por más que lo pedía, se lo negaban y levantaban aún más su curiosidad.

YooChun se había excusado diciendo que lo había intentado pero esa persona se había negado a conocerle.

Aunque JunSu tenía sus sospechas sobre quién había sido su donador.

Al llegar a la consulta del pediatra, su esposo ya estaba esperándoles, platicando con el médico. Un viejo amigo con quien YooChun había estudiado la escuela elemental y la universidad.

- Vamos a ver cómo está mi preciosidad esta mañana.- dijo el médico con una sonrisa.
- Deja en paz a mi esposo, Im…- amenaza YooChun a su amigo con mala cara.
- ¿Quién está hablando de tu esposo?- pregunta el pediatra, para luego tomar al sonriente bebé de brazos de su Umma.- teniendo a esta preciosidad… ven, InHwannie.
- Tampoco te pases, Im. O cambiaré de pediatra porque resultas ser un pederasta.- reclama.

JunSu ríe disimuladamente al ver el berrinche de su esposo.

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¿Quién iba a decir que el hombre rodando en el césped con su hijo de un año de edad era uno de los hombres más poderosos de Asia?

La seguridad vigilaba discretamente, dándoles la intimidad necesaria. JunSu observaba sentado a la sombra de un árbol a su esposo feliz, gateando en el césped y ayudando a su hijo a dar sus primeros pasos. Habían ido a jugar a aquel parque, después de la cita de JunSu con el oncólogo.

Una lágrima corre por su mejilla, pero ésta era de felicidad y de alivio. Al fin estaba libre de todo rastro de la enfermedad.

**Flash Back**

El Pequeño InHwan miraba aquel nuevo lugar con ojitos curiosos mientras tomaba su mamila en brazos de su Umma, quien no dejaba de darle besitos en sus mejillas, impidiéndole girar su carita cuantas veces quería para ver a ese nuevo hombre de bata blanca frente a ellos.

El doctor Kwon sonreía feliz mientas sacaba del sobre los resultados de los últimos análisis de su paciente, Park JunSu. Le gustaba ver cómo había cambiado la vida de su paciente. Cómo había pasado de aquel ángel deprimido con las alas rotas a este ser de luz y felicidad que ahora sostenía entre sus brazos a un pequeño que había venido a completar el hermoso cuadro de la familia perfecta.

- Han pasado ya dos años, y dependiendo de lo que digan estos resultados, sabremos si la batalla se ha ganado o no.- dijo mirando por fin directo a la hoja.

YooChun le tomó la mano a JunSu y entrelazaron sus dedos mientras esperaban el dictamen del médico.

- ¡Felicidades, Señor Park! Podemos decir que usted está prácticamente curado.- habló el médico bajando los papeles y con una amplia sonrisa en el rostro.
- ¿Escuchaste, JunSu?- El pelinegro se giró feliz a mirar a su esposo, pero el pelirrojo no estaba sonriendo.
- ¿Q-qué quiso decir con “prácticamente”?- pregunta con algo de temor el menor, apretando a su bebé un poco más contra su pecho.
- Bueno, Señor Park. Las pruebas han demostrado que el cáncer se ha combatido por completo, no hay ni rastro de él en su sangre…
- ¿Pero?- YooChun frunció el ceño.
- No podemos bajar la guardia. Ha habido casos en los que el cáncer regresa más agresivo e incluso se extiende a otros órganos. Han sido contados, pero no podemos confiarnos. JunSu-Ssi debe realizarse estudios de control cada año y luego más espaciadamente, para descartar que el cáncer haya regresado. Sin embargo… usted puede vivir su vida normalmente, tranquilamente. ¡Usted está sano, Sr. Park!

JunSu se abrazó a su esposo, eso era todo lo que querían saber.

*Fin Flash Back*

Y la razón de que él estuviera ahí en ese momento, era ese hombre. El único para él… la única persona en este mundo que era 86% compatible con él, Park YooChun.

Porque su corazón se lo decía, él sabía desde el fondo de su corazón. YooChun había sido el donador.

Su sonrisa se vuelve más amplia al verlo acercarse con su pequeño en brazos.

- JunSu-ah…- Le llama antes de mostrarle la carita adormilada de InHwan.

El pelirrojo extiende los brazos para recibir al bebé que se acomoda en su regazo.

- Chunnie-ah… su mantita.- pide a su esposo que no duda en sacarla de la mochila que está a un costado de ellos, junto con un chupete.- lo cansaste, dormirá su siesta ya y ni siquiera es media tarde.- comenta en broma mientras su esposo se encoje de hombros.

YooChun pasa un brazo a su alrededor, pegándolo a su pecho, mirando a su hijo dormido pacíficamente entre los brazos de ambos.

- Chunnie-ah…- murmura el pelirrojo suspirando al sentir el aroma de la colonia del pelinegro, mezclada con ese aroma tan propio de él y el aroma a césped recién cortado.- gracias.- El pelinegro le mira sin entender.- sólo gracias.- repite.
- Siempre estaré aquí para ti amor. Siempre. Aunque la muerte nos separe.- murmura suavemente antes de darle un tierno beso en los labios.

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BONUS---[… Just a Secret…]---BONUS

La familia completa esta en shock. Nadie había pensado que algo así sucedería. YooChun miraba el papel en sus manos, se dejó caer en el sofá de la sala. No habían pensado en algo así.

El doctor miraba a todos los Kim y los Park reunidos en aquel lugar por él mismo, no había podido esperar al saber la noticia. Era en realidad un verdadero milagro.

- YooChun-Ssi es más del 80% compatible con JunSu-Ssi. Él podría ser perfectamente el donador.
- ¿YooChun-ah?- Su madre se acercó a él y YooChun levantó sus ojos anegados en lágrimas.
- No le digan a JunSu.- pide el pelinegro con un nudo en la garganta, causando que todos le miraran con asombro.
- ¿Acaso no vas a donarle a mi hermano? ¿No que tanto lo amas?- pregunta el gemelo con coraje mientras se acerca y le toma por el cuello de la camisa.

YooChun frunce el ceño y le empuja en respuesta, haciendo que JunHo se moleste más e intente ir sobre él para golpearlo, mas YunHo y Hayami lo detuvieron a su vez que JaeJoong y ChangMin hacían lo propio con YooChun.

- ¡Basta, ambos!- gritó la madre de JunSu con angustia.- tenemos que pensar en JunSu. No vamos ponernos a pelear ahora. Él es nuestra prioridad.
- PORQUE ES MI PRIORIDAD LO DIGO.- YooChun levanta la voz.- Si JunSu se entera que yo seré el donador, se negará. Lo conocen. Supe de su enfermedad un año después, no quería que yo sufriera.- hablaba YooChun con seriedad y ahora todo mundo comprendía.- Claro que seré el donador, por supuesto que lo seré, pero tengo… tenemos que buscar la manera de que JunSu no sepa que soy yo.

Todos apoyaron la idea de YooChun, sabían lo terco que JunSu podía ser y no iba a querer arriesgar a su esposo en algo así, a pesar de que la salud de YooChun no se vería perjudicada por la donación.

- En eso puedo ayudar yo.- dijo el doctor Kwon con una sonrisa tranquilizadora.

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YooChun llegó a casa antes del mediodía. Algo sumamente extraño, cuando todos sabían que aquel día estaba ocupado a más no poder por un contrato muy importante con una empresa China.

- ¿YooChun-ah?- pregunta JunSu con preocupación cuando ve a su esposo ignorarle, para ir rumbo a la escalera.

JunSu se levanta del sofá en el que está sentado, platicando con su suegra, queriendo averiguar que era lo que le sucedía al pelinegro.

- Espera, JunSu. No te acerques.- le pide la mujer yendo hacia su hijo que se veía algo pálido y sudoroso.- YooChun.- le habla haciendo que se detenga. Ella se acerca, poniéndole la mano en la frente, para luego negar con un movimiento de cabeza.- Ve a tu habitación, JunSu.
- ¿Qué ocurre?- pregunta cuando su esposo empieza a toser con fuerza.
- A tu habitación, JunSu. Y ponte un cubre bocas, por favor.- le ordena la mujer con su mejor tono de orden.

MinYoung ayuda a su hijo junto con uno de sus empleados a subir las escaleras, mientras JunSu va detrás y le ven meterlo a una de las habitaciones vacías, para luego ver a otra de las empleadas de la casa salir de la habitación de la madre de YooChun llevando un nebulizador.

Sabía que ese aparato solamente lo utilizaban cuando esperaban que YooChun tuviera un ataque asmático. Su esposo había pescado una gripe. Suspira y entra a la habitación que comúnmente comparten. No podría dormir a su lado, no podría cuidarle, ni siquiera estar en la misma habitación que él. La cirugía se llevaría a cabo en un par de días, no podía contagiarse de ninguna enfermedad. Lo que más le dolía era que no podría despedirse de él antes de partir para el hospital.

Se acercó a un mueble cerca de la cama y extrajo de él un paquete de cubrebocas para colocarse uno. Su suegra entró en ese momento.

- No te preocupes, ahora duerme. Le he dado un medicamento.- le explicó.
- ¿Tuvo un ataque?- preguntó con angustia.
- ¿Qué? No, no… sólo pedí el nebulizador para tenerlo a mano por nada más que precaución, pero está bien y ahora duerme.- le explica.

JunSu asiente y suspira. Esperando que solamente sea algo ligero para poder ver a YooChun antes de que llegara el momento.

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YooChun sale de la habitación de aislamiento con un brazo sobre los hombros del médico. YunHo y el gemelo de JunSu se acercan a él para ayudarlo a sentar en la silla de ruedas. YooChun respiró profundo, al sentir el alivio en su cadera. Aún molestaba bastante el lugar donde hicieron la punción para hacer la extracción de la médula.

- ¿Cómo está?- le preguntaron enseguida mientras el médico le tomaba el pulso, para luego checarle con una lamparita el reflejo de sus pupilas.
- Por favor. No lo atosiguen a preguntas. El Sr. Park acaba de salir de la anestesia.- reclamó el Dr. Kwon.- le dije que esto era muy arriesgado YooChun-Ssi.
- Yo lo necesitaba y JunSu también. No iba a estar tranquilo hasta hablar conmigo.- y todo mundo sabía que YooChun tenía razón. No había nadie en el mundo que conociera al menor como él.- Está nervioso, pero no sospecha nada. Sólo me pidió que le averiguara quién es el donante.
- Tendrás que decírselo, YooChun.- le dijo JaeJoong con un poco de molestia por aquella decisión del pelinegro.

Park niega con un movimiento de cabeza, mientras el médico ordena a la enfermera llevarlo de regreso a su habitación para que siga con su recuperación.

- No será necesario…- dijo en voz baja mientras se alejaba.- él lo sabrá… tarde o temprano lo sabrá… y sin que nadie le diga una sola palabra.

Notes:

Espero que les haya gustado... no sé por qué, pero esta pareja siempre mi inspira los fics más angs (recuerda reflejo mutuo) pero mientras ustedes lo disfruten y me comenten, por supuesto que seguiré adelante...

Ya estamos en la recta final de "desapariciones y Reencuentros", espero que el próximo capi les guste °(>////<)°
y la srita inspiración ha llegado para quedarse, ya verán la sorpresa!!!
^0^// nos vemos