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Contra cielo e infierno

Summary:

AU demonios y ángeles donde Ochako y Katsukiestán enfrentados debido a sus propias naturalezas. ¿Qué harán cuando debido a sus enfrentamientos el amor empiece a surgir? Y más importante aún, ¿qué harán el infierno y el cielo cuando se enteren de la situación?

Notes:

Escribí esta historia para participar del Mini Bang Kacchako en español organizado por @KacchakoEsp en Twitter 💗 Colaboré con el artista @canecoffy (Twitter) que realizó una ilustración preciosa. Les dejo el link por acá https://twitter.com/canecoffy

 

Por motivos que interesan a la trama de la historia, la UA es un internado desde siempre.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Si nuestro amor es tragedia, ¿por qué eres tú mi remedio?
Si nuestro amor es locura, ¿por qué eres tú mi claridad?

Zedd ft Foxes - Clarity

 

A la edad de seis años, Ochako sabía muy bien qué quería hacer con su vida cuando fuera mayor. Cuando les contó a sus padres, ellos reaccionaron muy bien, apoyando a su pequeña. Después de todo solo tenía seis años, tendría mucho tiempo para cambiar de parecer. Pero ella estaba completamente convencida, cuando tuviera la edad suficiente se inscribiría en una academia de héroes, después de todo ¿qué mejor trabajo podría haber para un ángel?

Ella recordaba haberles contado a sus padres acerca de su naturaleza, pero ellos solo se rieron, quizás pensando que había sido una ocurrencia de una niña pequeña. Al notar que sus padres no le creían se sorprendió, ¿por qué no le creían?

Con el paso del tiempo se dio cuenta que no eran solo sus padres, nadie le creía. A pesar de que mucha gente creía en los ángeles y aseguraba que estos existían, cuando ella se presentaba como uno solo la trataban de loca. Pero ella no tenía dudas, sabía muy bien que había venido a este mundo para ayudar a los humanos.

No entendía por qué la habían enviado con la familia Uraraka, y aunque esperó que otro ángel llegara para explicarle o contarle más acerca de su naturaleza, nunca apareció nadie y ella se resignó. Debería aprender a ser un ángel por sus propios medios.

Ayudar a los demás no le costaba, simplemente le salía y le gustaba mucho. Por eso, cuando se enteró de la existencia de los héroes decidió que ese sería su camino a seguir, y nunca cambió de opinión. Aprendería a ser una heroína para ayudar a todo el mundo.


 

Ser un demonio en ese mundo podía ser muy divertido. Al menos así lo sintió Katsuki a sus trece años cuando tuvo la epifanía de su vida al descubrir su verdadero ser y la razón detrás de todas sus travesuras y maldades. Más de una vez lo habían llamado demonio, pero nunca creyó que fueran enserio. Sin embargo, cuando consultó, discretamente, con sus padres y amigos acerca de los demonios no obtuvo respuestas positivas.

Decidido a olvidar el asunto, no volvió a preocuparse hasta que un pensamiento se formó en su mente, un pensamiento que se parecía mucho a una orden dada por otra persona. Debía lograr que Izuku Midoriya, su compañero de clase, se suicidara. Él sabía bien que esos pensamientos no podían ser suyos. En primer lugar, él nunca llamaba a sus compañeros por sus nombres, simplemente no los recordaba. Y aún más importante que eso, no le importaba si Deku se mataba o no. Lo acosaba porque era un blanco fácil, si Deku no estaba, otra persona ocuparía su lugar.

Pero si ese pensamiento era una orden, como lo sospechaba, quizás esa era la razón de por qué le molestaba tanto la existencia de ese inútil.

 


 

Katsuki había pasado el examen para ingresar a la UA, la mejor academia de héroes del país. Y aunque no tenía intenciones de convertirse en un salvador, estaba feliz de haber ingresado. La razón de por qué estaba ahí era simple: Deku.

Dado que ese flacucho sin poder no se daba por vencido con su deseo de ser el número uno, debía romper su sueño y lograr romperlo a él. Quitarle toda esperanza y hacerle conocer su lugar en ese mundo eran sus objetivos. Desde llamarlo “inútil” hasta acosarlo al punto de hacerlo sentir miserable, todo era parte del mismo camino a seguir para lograr cumplir su meta.

A menudo acusaba a Deku de seguirlo hasta la UA y meterse en su camino, pero realmente era Katsuki quien se metía en el camino del otro. Su deseo de ser el mayor héroe de la historia, su fanatismo por All Might, todo era una pantalla. Era cierto que a los cuatro años cuando su quirk apareció quiso ser un héroe, pero con quince años su único deseo era cumplir esa maldita misión y ser libre.

Esa era su verdadera motivación para estar en la UA.


 

Para Ochako, ingresar en la UA fue difícil. Creía que por ser un ángel iba a ser más fácil, quizás una fuerza superior la ayudaría con los malestares que le provocaba el abuso de su don. Sin embargo, eso no pasó. Para sumar dificultades, escapar de los robots que querían acabar con cualquier persona que se le cruzara por delante provocó que se sintiera agotada y estresada hasta el límite.

Sabía que no iba a morir, pero creía que no iba a pasar el examen. Fue salvada por un chico de pelo verde al que luego ella misma salvó, como si le devolviera el favor. Quizás haya sido en esos momentos cuando sintió la presencia de otro ángel, pero debido al cansancio y las náuseas que tenía no pudo determinar quién era. Pero algo tenía que ver con ese muchacho, lo presentía.

Sin embargo, aunque no se encontró con ningún ángel, sí conoció un demonio.


 

Luego de recuperarse de las náuseas y del malestar que sentía, se dirigió a la salida dispuesta a volver a su casa para descansar. Muchos aspirantes se habían quedado para recuperarse de las heridas. Algunos estaban muy malheridos, y otros, como Ochako, solo necesitaron un rato para estar mejor.

Entre todas las personas que estaban ahí pudo ver a un muchacho rubio quien parecía que buscaba a alguien, aunque no preguntaba a los demás, su mirada se paseaba por todos. Quizás había asistido a la prueba con un amigo. Sin pensarlo mucho, Ochako se acercó a él con la intensión de ayudarlo, después de todo ya se sentía mucho mejor y ya había hablado con sus padres para ponerlos al corriente de lo que había sido el examen.

—Hola, parece que buscás a alguien. ¿Necesitás ayuda?

Él la miró sin expresión alguna, pero al momento en que sus ojos se encontraron ambos lo supieron.

—¿Un ángel en una academia de héroes? Que básico —se burló.

—¿Qué hacés acá? ¿Por qué estás acá?

Ochako no podía entender por qué un demonio estaba haciendo un examen para ser un futuro héroe. De hecho, no sabía nada acerca de los demonios, incluso sabía poco acerca de su propia gente, pero no se explicaba por qué alguien como él quería ser un salvador. No tenía sentido.

—No es asunto tuyo, ángel. No te metas donde no te llaman.

El chico se fue sin preocuparse por la persona que buscaba, dejándola llena de dudas y con una gran alerta roja en su cabeza.


 

En los días que siguieron al examen Ochako no podía dejar de pensar en el demonio rubio que había conocido. Intentó investigar acerca de los demonios, pero todo lo que encontró fueron creencias populares y tutoriales dudosos de cómo invocar o repeler uno. Necesitaba hablar con alguien que tuviera conocimiento real.

Pensándolo bien, quizás era un demonio bueno. No, definitivamente no. Estaba segura de haber visto maldad en sus ojos. Aunque, para ser sincera, no recordaba sus ojos con exactitud. Era la impresión que le dio su mirada lo que recordaba, le hacía tener un mal presentimiento.


 

El primer día de clases había llegado. Katsuki se preguntaba si Deku lo habría logrado, todo su plan se iría a la basura de lo contrario.

Con la voluntad que cabría en un dedo meñique se preparó para partir hacia la UA. Nadie podía culparlo por su actitud, toda su vida era una mierda: sus padres parecían odiarlo, su grupo de amigos era un montón de perdedores que lo seguían a todas partes solo por su quirk, y para completar la situación no había una noche en que no tuviera pesadillas. Él sabía en el fondo de su ser que esos sueños eran premoniciones de lo que le podía pasar si no cumplía su misión. Debía cumplir con su objetivo a cómo dé lugar.

—¿Así vas a ir a la UA en el primer día de clases? —Su madre lo miró con reproche apenas se sentó en la mesa.

—¿Qué te importa? Vos no vas a ir —respondió Katsuki sin emoción alguna.

La mujer le dio un golpe en la cabeza que hizo que se le caiga la tostada que estaba a punto de comer.

—Mitsuki —reprendió su esposo con un tono de voz que indicaba que no le importaba la actitud violenta de ella.

—¿Te das cuenta cómo va vestido? Ni siquiera se cerró la camisa. Y encima me habla así.

Antes de que sus padres iniciaran una discusión de la que seguramente lo culparían, se levantó enojado, pero sin decir nada. La realidad era que quería gritarle a su madre, pero había algo que se lo impedía. Su madre tenía la capacidad de anularlo, ni siquiera siendo un demonio era capaz de hacerlo.

Salió de su casa haciendo oídos sordos a los gritos que ya se empezaban a escuchar y caminó hasta la estación. Era algo muy bueno que la UA fuera un internado, quizás así tendría un poco de paz.


 

Ese día más tarde, mientras un compañero muy serio le decía que baje los pies de la mesa, vio a Deku parado en la puerta del aula mirándolo entre asustado y sorprendido. Antes de que Katsuki pudiera reaccionar, Ochako apareció detrás saludando a Deku. Parecía muy feliz de verlo, ¿ya se conocían? Quizás ella era su protectora, la habían enviado para protegerlo, aunque se había tardado en aparecer. De cualquier modo, su presencia complicaba las cosas. Tenía que actuar rápido y bien.

Durante toda la jornada, que consistió en hacer uso de sus quirks en pruebas físicas bastante simples si le preguntaban, mantuvo un ojo en el ángel, quien cada vez que sus ojos se encontraban lo miraba feo. También se había dado cuenta de que ella miraba mucho a Deku. Apretó los dientes con enojo. Esa maldita había llegado para meterse en sus planes. Más tarde le daría una advertencia.

Ochako no podía dejar de observar al chico de pelo verde, al que el demonio llamaba “Deku”. Por mucho que lo intentara no podía volver a sentir esa energía que había percibido unas semanas atrás. Al parecer Deku era un humano normal, pero parecía que conocía al demonio. Eso le daba curiosidad, también quería saber quién aparte de ella era un ángel en esa academia.

Por el momento se acercaría al humano, tal vez así entendería por qué un ser maligno se había convertido en un aspirante a héroe. Era algo extraño, estaba segura de que no podía ser algo bueno.


 

Para el final del día Ochako estaba completamente agotada. Quería ducharse y dormir hasta el día siguiente. Ni siquiera se preocupaba por la cena y eso era algo raro en ella. Tardó más de los esperado en cambiarse ya que se quedó charlando con las demás chicas. Resultaron ser muy agradables, sobre todo la chica con el quirk de rana que tenía una apariencia muy tierna. Se despidió apurada y salió de los vestuarios casi corriendo, temía no encontrar a Deku. Iba a empezar su plan ese mismo día.

Al pasar por la puerta principal lo vio a lo lejos, estaba hablando con Katsuki. Algo pasaba entre los dos, no podía escuchar que hablaban, pero sí podía ver que Katsuki se acercaba mucho, como si quisiera contarle un secreto, pero Deku se veía acongojado.

Un momento después Katsuki se dio la vuelta, se estaba yendo, pero Deku lo seguía con la cabeza agachada mientras se aferraba a su mochila amarilla.

El corazón de Ochako comenzó a latir con mucha fuerza, sintió un nudo en su garganta y sus manos sudaban. No estaba bien, lo que acababa de ver era algo muy malo, tenía que actuar. Aunque las piernas le temblaban un poco, se obligó a moverse e ir tras ellos.

Cuando llegó, Katsuki tenía una mano alzada muy cerca de la cara de Deku.

—¡No!

Los dos voltearon hacia ella, sorprendidos. Al reconocerla, Katsuki la miró con el ceño muy fruncido, como si se hubiera olvidado de Deku, caminó hasta ella y mirándola a los ojos le habló con mucha frialdad:

—Te dije que no te metieras donde no te llaman, ángel.

Ella lo miró asustada, pero haciéndole frente. Recién en ese momento se dio cuenta del color de sus ojos y pudo ver que había algo detrás del enojo que le estaba mostrando en ese momento.

Más tarde se daría cuenta de que pudo percibir eso de la misma manera en que había advertido su naturaleza como demonio.

Luego de darle esa advertencia por segunda vez, se fue con mucha tranquilidad como si no hubiera hecho algo malo. Ochako suspiró aliviada, el demonio se había ido sin armar pelea. Se fijó en el muchacho acosado que seguía mirándola extrañado.

—¿Estás bien?

—Sí. Sos la chica del examen, ¿no? —Se acercó a ella.

—Sí, me llamo Uraraka Ochako. Vos sos Deku, lo sé —dijo con una sonrisa.

—En realidad, mi nombre es Midoriya Izuku. Kacchan me llama Deku para molestarme.

—¿Kacchan? —expresó confundida.

—El chico de antes.

Ochako asintió. Eso le confirmaba que se conocían de antes.

Caminaron hasta el edificio de dormitorios hablando de cosas sin importancia. Ella quería saber acerca de su relación con “Kacchan”, pero él solo le contó que se conocían de toda la vida.


 

Al llegar a su habitación, Ochako habló por teléfono animadamente con sus padres acerca de su primer día, del miedo que pasaron todos cuando el profesor anunció que alguien sería expulsado y de las primeras impresiones de sus compañeros de clase.

Luego de cenar con sus compañeros y ayudar con la limpieza posterior a la cena, se preparó para tomar un baño al tiempo que pensaba en lo que había pasado ese día y en lo que pasaría en los próximos días.