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Bastión de sirena

Summary:

Abandonado de nuevo, Lee Rang endurece el corazón y se aferra a su furia para no perderse en la tristeza.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Ahí estaba de nuevo

Abandonado en la cama.

Se dio un momento para reevaluar aquel último pensamiento y se permitió una sonrisa amarga. Mira que elegir justo aquella palabra para describirse.

"Abandonado"

La verdad era que aquella palabra y su significado eran un pensamiento recurrente. Uno del que acostumbraba huir. El mismo que le hacía actuar rudo, cuando sentía que su actitud lo estaba poniendo en riesgo de que eso pasara.

De crear a alguien que pudiera abandonarlo.

Cómo siempre.

Cómo todos.

Cómo Yeon un día antes.

Mató la cadena de pensamiento extendiendo la mano a la mesilla de noche, pero no encontró lo que buscaba. Despegó la cabeza de la almohada.

Al parecer iba a tener que usar los ojos para encontrar una botella, pero eso no fue suficiente.

No había ninguna en la habitación.

Sopesó por un momento la idea de salir a buscar algunas, pero ni siquiera tenía ganas de levantarse de la cama, así que volvió a enterrar el rostro en la tela.

Sus pensamientos viajaron (cómo siempre) hasta Lee Yeon, está vez en misión para el movimiento independentista. Una misión de un par de días, después de los que estaría de vuelta. O eso había pretextado para no permitirle acompañarlo.

Lee Rang se tragó la negativa, dolido. Quizá, su hermano simplemente estaba harto de tenerlo cerca y aprovecharía la oportunidad para no volver.

No sería una sorpresa.

Ese último pensamiento hizo que enterrara aún más la cabeza en la almohada, hasta qué le fue difícil respirar y ese dolor sirvió para que pensar en Yeon, le generará rabia y no pena.
Fue cuando escucho el sonido de la puerta y percibió (inconfundible) el aroma de Yeo Hee. Por el sonido de sus pasos supo que cargaba con algo y cuando estuvo a su lado el aroma de fideos fritos sorteó la tela y alcanzó su nariz.

Obstinado, no se movió. Quería aferrarse a aquel dolor y aquella rabia, era más fácil, al menos le era más conocido.

Unas manos empezaron a forcejearle la almohada, él gruño y dio de manotazos. Pero claramente su "atacante" era más hábil, pronto su nariz respiro aire fresco inundado de aromas que disfrutaba: comida y claro, ella.

Las manos lo tomaron de la cabeza invitándole a cambiar de posición. Por mera terquedad le tiró el amago de una mordida, pero ella le dio un golpe seco con la palma en la nariz.

Eso lo hizo sonreír.

—¡¡Ajá!!

La exclamación fue fugaz seguida de una frenética apilación de almohadas a su al rededor.

—¿Qué haces?

Terminó preguntando, ella colocó la última almohada y se sentó de frente a él.

—Construyo un fuerte.

—¿Qué?

Preguntó sin poder evitarlo, mientras se reacomodaba para sentarse.

Yeo Hee había mantenido la charola con la comida a buen resguardo y la colocó pulcramente en medio de ambos. Después tomo un tazón y le ofreció un bocado con los palillos.

Rang volvió a sonreír, amaba la forma en que ella lidiaba con sus "caídas sensibleras". La forma en que lo obligaba a creer en aquella vida de familia, confianza y amor.

Acepto el bocado y mientras masticaba contento, ella le acarició la mejilla.

—Listo, ahí está. Misión cumplida.

Sonrió palmoteando quedamente. Él la miró interrogante, la muchacha volvió a acariciarlo.

—Es simple, primero atraje tu felicidad y después construí un fuerte para protegerla, así no se asustará de nuevo y no volverá a escapar.

Exclamó encantadora, Lee Rang la miró falsamente ofendido y chasqueo la lengua.
—¿Que tontería de historia es esa? ¿acaso soy un niño?

Gruñó, pero ágilmente se acercó a ella y la besó lentamente disfrutando cada segundo.

En su mente ambos respondieron su última pregunta.
"Sí, a veces"

Notes:

The Tale of the Nine tailed:1938 es uno de esos ejemplos fabulosos de como una secuela puede ser mejor que la obra inicial, con personajes mas entrañables y una historia más dinámica, sin sacrificar el drama y manteniendo la dosis correcta de comedia. Rang es de esos personajes que me gustan, tiene el corazón dulce pero el mundo ya lo ha jodido demasiado. Así que hay que escarbarle un montón y a veces se vuelve a enterrar.

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