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Outro

Summary:

[AU]

Criaturas de mis sueños,
¡levántense y bailen conmigo!
Ahora y para siempre
¡Soy su rey!

Max se enfrenta a situaciones que no puede controlar empezando a creer que él es el problema, pero todo da un giro cuando se da cuenta que no esta solo y su compañero "Checo" ha estado ahí siempre para apoyarlo.

 

Fan fic para la #chestappenweek del grupo "El club de las Tilapias / F1 ships"

En la que cada capitulo esta relacionado a cada día de la lista :3

Chapter 1: I. Omegaverse. Family/New Parents

Chapter Text


Outro

 

“Soy el rey de mi propia tierra
Frente a tempestades de polvo
Pelearé hasta el final
Criaturas de mis sueños,
¡levántense y bailen conmigo!
Ahora y para siempre
¡Soy su rey!”
Outro – M83


I. Omegaverse. Family/New Parents. 

 

En la formula 1 ser de una casta débil como le decían, era un trabajo difícil.

Desde que era un niño debía de demostrar su valía ante la gente de mayor rango, su padre o los extraños que le decían que debido a su casta jamás llegaría tan lejos.

Tenía la fuerza suficiente para demostrar lo contrario, no había sido nada fácil pero jamás dio un paso atrás hasta que se cumplieran sus sueños y decirle al mundo entero que él lograría grandes cosas si se lo proponía.

Jamás se había sentido perdido, él tomaba las cosas como iban llegando y se adaptaba a las circunstancias empujando sus límites hasta que se volvía imparable.

Pero esta vez...

Esta vez de verdad tenía miedo.

Hace días que se había sentido muy enfermo, su celo se había retrasado, pero lo había atribuido a los supresores qué debía de tomar por ley, sin embargo, sabía que algo estaba cambiando y debía de salir de dudas.

Así como después del GP de Australia y ante el nerviosismo que le hacía pensar en esa situación se hizo una prueba, pasaron ya cinco minutos y con los nervios en la garganta tomó la prueba con manos temblorosas para ver positivo.

Positivo

La lanzó furioso hacia el lavabo recargándose en la pared mirándola aterrado, tener un hijo en el apogeo de su carrera era peligroso, ya podía escuchar las miles de noticias sobre lo que le sucedía y como eso podría afectar su desempeño y futuro.

Ser un omega en el deporte motor era difícil, siempre lo ha sido, pero esto…

Aterrado se dejó caer en las baldosas pensando en lo que haría, en su futuro, ser pragmático y sobre todo ver por él.

Lo primero sería hablar con el padre...

Y al pensar en esto se abrazó más así mismo.


Para el siguiente GP, Max esperaba poder hablar con él en un momento a solas, gracias a que siempre estaba ocupado fue difícil encontrar un momento donde pudiera dirigirse a su box y pedirle unos minutos.

Le aterraba pensar en la respuesta, pero cuando al fin tuvo un respiro después de la qualy del sábado, en donde quedó en tercero se dirigió a quien era el padre de ese bebe...

Daniel.

Lo de ellos era platónico, se llevaban bastante bien desde que estaba en Red Bull, aunque estaban ahora en diferentes escuderías tenían encuentros fortuitos para calmar la libido de cualquiera de los dos, una relación sin sentimientos de por medio.

Pero el hijo que Max esperaba no era solo de él y necesitaba hablar con Daniel para ver que podían hacer.

En toda esa semana entre el viaje de un lugar a otro, el marketing y la clasificación, Max había estado pensando…

¿Qué pasaría si empezaba a formar una familia?

Él tenía el sueño de algún día tener hijos, formados en una relación de pareja que fuera mucho mejor que la que tuvieron sus padres y ser incluso mejor al educar que Jos quien desde pequeño lo había instruido para ser un campeón.

Podría relajarse, cambiar, hacer las cosas diferentes…

Tenía apenas veintiséis años y aún se sentía joven para esta nueva etapa, pero no le daba miedo si tenía que tomarse un respiro para llevarlo a término y acomodarse para que su hijo estuviera con él casi siempre.

Sin saberlo se emocionaba ante la idea de tenerlo.

Y con esa emoción llegó al garage de Alpha Tauri para hablar con Daniel.

Sin embargo, al entrar lo vio platicando del brazo con una mujer exuberante a la que le daba sus mejores sonrisas, entre él y Max no había nada, pero no pudo evitar sentir el pinchazo en el pecho de la decepción.

Porque tal vez el sentía un cariño especial por el australiano.

Max se alejó cabizbajo. A pesar de no tener algo como una relación oficial, sabía que estaba solo en esto.

Caminó despacio de regreso al box de Red Bull escuchando el ajetreo de la gente que lo veía pasar, sentía que los ojos le picaban y que el pecho le dolía, porque al parecer nadie podría tomarlo en serio y él tenía la culpa de eso tal vez.

Se maldijo mentalmente por darse cuenta de que había crecido en él un cariño especial por Daniel y no podía culparlo, tenía carisma, era divertido y cuando eran coequiperos se llevaban más que bien.

Suspiró tomando sus cosas para volver al hotel, aun sintiendo una sensación en el pecho que no lo dejaba respirar.


Max podría decir que estaba madurando conforme pasaban los días, ya que el estarse enfrentando a algo que era completamente desconocido para su vida lo hacía darse cuenta de la resiliencia qué tenía para afrontar los problemas, de eso podría culpar a Checo, ya que a pesar de sus momentos malos Sergio siempre encontraba la forma de mantenerse firme y seguir adelante.

Al menos en ese momento sentía que podía intentar tomar algo de su compañero y usarlo a su favor.

Eso pensaba mientras hacían las dinámicas de equipo en el GP de Miami, había un ambiente cálido y a pesar de que el lugar tenía aire acondicionado sentía que se sofocaba.

Pero estaba aprendiendo a sostenerse así mismo por él y por el bebé que esperaba y que había decidido tener…

Aunque nadie sabía de eso aún.

Fue difícil cuando su preparador físico le dijo que había bajado un par de kilos y que su vientre se veía un poco abultado. Siendo el atleta qué era, un cambio en el peso era considerado de atención debido a las reglas de la FIA, Max sabía que no tendría que pasar mucho antes de decirle al Christian, Checo y el reto del mundo que estaba en espera, pero aún no se sentía listo.

Aun sentía ese peso en el pecho.

Aun sentía que podía arreglar las cosas con Daniel y obtener su ayuda.

Trataba de ser fuerte, pero a veces era complicado, como ahora que por más que intentaba jalar aire tenía la sensación de que había algo en su pecho que se lo impedía.

Y es que Daniel esa mañana había anunciado su compromiso con su novia de años.

Y Max esperaba un hijo de él.

Su mente viajó en altas revoluciones a un pasado que no podía cambiar, haciéndose preguntas que solo lo hacían sentir peor.

¿Y si se lo decía? ¿Y si el mundo se enteraba? ¿si él no se hubiera enamorado? ¿si hubiera sido más cuidadoso?

—Max, ¿estas bien?

Checo estaba frente a él mirándolo preocupado, notaba como Max estaba pálido y parecía que no podía respirar.

—¿Quieres que llame a alguien?

Le susurró viendo a la gente a lo lejos que se preparaba para la sesión, aun no notaban lo mal que se veía Max, y Checo intentaba mantener todo con calma en caso de que fuera un ataque de ansiedad.

—No…yo…

Solo dos palabras le tomaron demasiada energía, comenzando a hiperventilar, Checo lo tomó con cuidado del brazo y lo llevó a una parte más alejada del bullicio de la gente con cámaras, luces y demás artefactos.

El aroma a tequila ahumado que le recordaba a cuando Sergio le contó de su ciudad natal, lo había envuelto en un momento trayéndole la sensación de protección que le estaba haciendo falta, Max se sostenía mirando a todos lados hasta que lo llevó a una sala conjunta donde había varios vestuarios y cerraba la puerta con cuidado detrás de él.

Lo llevó hasta un sofá y le pasó una botella de agua y en la otra mano le puso un cubito de hielo que había en el lugar.

—¿Que...?

—Solo concéntrate en el frío del hielo.

Max parpadeo dos veces mirando la sonrisa tranquila de Sergio que se había inclinado frente a él y con cuidado le demostraba que no estaba solo con sus manos en las rodillas.

Sergio le pasó un par de servilletas para limpiar el agua que se escurría ya que el hielo comenzaba a derretirse, en todo momento no le hizo preguntas que lo hicieran sentir peor, solo se dedicaba a averiguar si estaba más tranquilo o si necesitaba otra cosa.

El aroma a tequila seguía en el ambiente, tranquilo, casi como un aura que venía con el viento, no lo abrumaba intentándolo sentir mejor, solo estaba ahí para que sintiera que no estaba solo.

Al final tomó lo que quedaba del hielo y lo tiró en el baño de ese lugar, trajo una toalla húmeda y con cuidado limpio sus manos y sus mejillas las cuales no había sentido que tenia rastros de lágrimas.

—Gracias.

Susurró apenado tomando de a poco de la botella de agua.

—¿Mejor?

Max asintió tomando un largo suspiro, Checo se sentó a su lado dándole tiempo para abrirse a hablar o decirle que estaba listo para volver.

—Tenemos muchas cosas que hacer.

—Aún hay tiempo, le avise a Alice que necesitaba un momento, en cuanto estés listo podemos volver, no hay prisa.

Max lo miró de reojo, no había puesto atención en lo dedicado que era su compañero y amigo, recordando el tiempo en el que se encontraban en alguna competencia cuando estaba en Racing Point o desde que se unió a la escudería, siempre demostrando porque era tan querido.

Pero era algo natural.

Max se abrazó un poco más así mismo sintiendo la mirada de Checo en él.

En silencio aún con la mente de Max al límite sabía que el error más grande que pudo cometer fue enamorarse de alguien que no quería que nadie supiera lo suyo, ingenuamente creer que no tendría sentimientos por él y tomar la decisión más difícil de su vida solo.

Max tomó aire un poco...intentando que la vergüenza no se llevara la valentía de lo que iba a pedirle a Sergio.

—¿Te...? —carraspeó un poco —¿Te puedo pedir un favor?

—Claro.

—¿Puedo… puedo pasar la noche en tu habitación? no quiero quedarme solo esta noche.

Max ni siquiera lo veía pero podía sentir la tensión en su compañero, ha de creer que es un niño pequeño que sufre de pesadillas y corre a la cama de sus padres por protección.

Pero la verdad era que no se quería quedar solo, no al menos hasta que la sensación de desasosiego se fuera ya que debía ser fuerte por él y su bebé.

—Claro, lo que necesites, amigo.

Max le sonrió poniéndose de pie para volver al lugar, estaba más tranquilo y el aroma de Sergio lo perseguía aún haciéndolo sentir protegido aún y durante toda la sesión.


El resto del día pasó sin contratiempos y al anochecer cuando estaban listos para descansar Max se sintió apenado, no quería ver a su compañero después de hacerle un pedido tan extraño, se sintió un tonto así que fingió demencia y se recostó en su cama aún y cuando tenía la sensación de querer ir a su cuarto y dormir con él.

Intentó acomodarse de varias maneras pero seguía sin sentirse cómodo, hasta que el sonido de su celular lo distrajo.

Checo:
¿Todo bien Max?

Checo:
Ya estoy en mi habitación…

Checo:
¿Aun te sientes mal? Puedo acompañarte si lo necesitas

Max suspiró respondiendo con mano temblorosa

Max:
Todo bien, voy para allá


Se mordió el labio inferior cuando estuvo frente a la puerta de Checo, no encontraba el valor para tocar la puerta ya que aun sentía que todo estaba fuera de lugar, al final suspiró agarrando valor y tocó dos veces a la madera para en un instante ser recibido por la sonrisa tranquila de Sergio.

Al verlo bien notó como con el ligero rubor que traía después del baño que se dio, se notaban más las pecas en la punta de su nariz, tubo que sostenerse con más fuerza de la sudadera que llevaba en las manos.

Sergio no le dijo nada, solo se hizo a un lado para dejarlo pasar.

En la suite que ocupaba había una cama matrimonial que hizo ronronear a Max, Sergio le ofreció un poco de agua la cual negó y le pidió que se pusiera cómodo.

Vio como Sergio se movió por la habitación y al ver como sacó varias frazadas de una cómoda se dio cuenta que iba a dejarle la cama para él solo.

Se sintió de cierta forma decepcionado.

—Toma la cama, descansa, mañana tenemos que ir a la práctica y se ve que no has dormido bien, estaré en el sofá por si necesitas algo.

—¿Qué? No, no tienes que dejarme tu cama, puedo dormir en el sofá.

Sergio negó dos veces mirándolo desde su distancia.

—En tu estado no es lo más conveniente.

Al escucharlo decir eso su espalda se tensó y en su rostro mostró el miedo.

Real y auténtico miedo, Sergio sintió su aroma a tulipanes frescos como iba cambiando a volverse agrios.

Marchitos.

—¿Max?

—¿Cómo…?

Sergio lo alcanzó en dos pasos y le ayudó a sentarse en la orilla de la cama.

Al verlo tan alterado se dio cuenta que había cruzado una línea, de nuevo se veía tembloroso y las lágrimas amenazaban sus profundos ojos azules.

—Discúlpame Max, pero… estas en espera, ¿no?

No tardó mucho para que Max se volviera un manojo de nervios. Sergio se preocupó tomándolo de las manos viendo como Max lo veía fijamente intentando respirar.

—¡¿Quién más lo sabe?! ¡¿A quien se lo dijiste?!

Le estaba clavando las uñas en los brazos por el miedo que sentía.

Si Sergio lo sabía. ¿Quien más en el paddock no?

—A nadie —fue lo que alcanzó a decir tomando las manos de Max qué comenzaban a lastimarlo —Lo deduje, mi hermano tenía el mismo olor cuando estaba esperando a mis sobrinos, una mezcla tenue a dulce con su aroma natural, el tuyo huele a tulipanes recién cortados, pero desde hace días hay un toque al fondo, como a miel.

Max se soltó a llorar.

—No creo que nadie lo haya notado, nadie tiene el olfato tan bien trabajado como yo, están acostumbrados a lo sintético de los supresores, si no ya te lo hubieran dicho, así que tranquilo, que no diré nada, te corresponde a ti hacerlo.

Max soltó un sollozo llevándose las manos a su rostro, no supo que más hacer, el estrés de hace días, enterarse de su estado, el compromiso de Daniel y enterarse de sus sentimientos lo habían roto por completo.

Sergio dejó que se desahogara aun sosteniéndolo del brazo, le dio su espacio para que terminará de llorar y cuando se volvió un manojo de ligeros suspiros fue cuando tomó su mano.

—No se por lo que estas pasando, Max, pero puedes contar conmigo, pase lo que pase aquí estaré para ti, somos compañeros y amigos, puedes confiar en mi para lo que te haga falta…

Max se limpió las mejillas y solo asintió sin mirarlo.

—Descansa, después hablamos de lo demás, ¿esta bien?

Max volvió a asentir aún con el aroma de Sergio en el ambiente, se sentía protegido aunque su interior fuera todo un caos.

Sergio le dio un par de palmadas en la mano y se iba a poner de pie cuando Max lo detuvo.

—No quiero dormir solo.

Susurró con voz ronca.

Sergio se volvió a tensar mirándolo de pie al lado de la cama con la mano de Max sosteniendo su muñeca, no quería molestarlo pero al verlo tan vulnerable su lado alfa salió a relucir ya que el omega en cuestión estaba lastimado.

Se relajo despacio para no alterarlo.

Ayudó a Max a recostarse que se seguía sosteniendo con fuerza de la sudadera que llevaba en las manos, Sergio le pregunto si ocupaba algo más a lo que este negó sin mirarlo.

Sergio se sintió un poco inseguro, aun así tomo las frazadas que había agarrado y se acostó al otro lado de Max que en cuanto se acostó vio como su espada se relajó de inmediato.

Le tomó algo de tiempo encontrar el sueño. En esas horas Max se quedó dormido y mientras lo veía le entraban muchas dudas. Pero algo si era seguro, Max no tenía el apoyo del alfa qué lo embarazo.

Sin importar eso, Sergio estimaba a su compañero a problemático, así que estaría para el si lo necesitaba.