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Como todos los días desde que Lilia aceptó ser el mentor de Sebek, el pequeño niño que hacía poco había cumplido 8 años iba hasta su casa en el bosque para recibir su entrenamiento junto a su compañero discípulo Silver, un niño que aún no era del agrado total de Sebek por su tendencia a dormir en cualquier momento y por su personalidad pacífica y lenta que contrastaba mucho con la efusividad y energía del peliverde.
Aún así, con las diferencias claras entre ambos, Sebek y Silver entrenaban juntos aprendiendo cada día no apenas cómo luchar y defenderse, sino también a ser un buen equipo por más que eso fuera un disgusto para el pequeño Zigvolt. Sin embargo un día en particular, Sebek fue recibido por Lilia quien le dió un aviso desalentador.
"¡Buenos días Lilia sama! ¡Estoy aquí listo para seguir aprendiendo de sus maravillosas enseñanzas!"
Lilia sonrió al recibir aquel saludo pero su sonrisa se borró rápidamente "Buenos días Sebek, lamento no haberte avisado antes pero el entrenamiento de hoy se cancela"
El niño no pudo ocultar su gesto de decepción mientras preguntaba la razón de aquello.
"Silver tiene un poco de fiebre, estuve cuidándolo toda la noche pero aún necesita descansar. En un par de días que esté mejor podremos retomar los entrenamientos ¿Está bien?" Respondió Lilia intentando no desanimar al pequeño que siempre era tan efusivo y atento en todas sus lecciones
Sebek no podía negarse a eso, claro que le molestó escuchar que su tonto compañero humano era la causa de que se perdieran enseñanzas valiosas pero no dijo nada al respecto pues sabía del cariño de su maestro hacia aquel niño somnoliento. Además de eso Sebek notó que Lilia parecía sinceramente agotado y para que él se viera así lo que sucedió debió ser algo grave pues no era normal que Lilia Vanrouge se mostrara de esta forma, y justamente aquel pensamiento hizo a Sebek preguntar al respecto de lo sucedido.
"¿Qué fue lo que pasó Lilia sama?"
"Silver salió corriendo de casa anoche durante la tormenta, tarde horas en encontrarlo y cuando lo hice estaba empapado; lo traje a casa pero la exposición a aquel clima le hizo enfermar" explicó Lilia
Sebek gruñó dentro de sí. Tenía que ser, aquel molesto niño además de ser lento y fastidioso también era un tonto por tomar una decisión tan impulsiva como salir corriendo en medio de una tormenta; sin duda Silver era muy poco inteligente, su acción no tenía ninguna justificación y sólo estaba causándole problemas a otros por sus tonterías, qué humano tan molesto resultó ser.
Y justo cuando Sebek estaba por despedirse de Lilia y regresar a casa, el hada pareció tener una idea y sonrió enormemente.
"Sebek ¿Y si subes a ver a Silver? Seguro a él le hará sentirse mejor si ve a alguien de su edad, y mientras lo visitas les puedo preparar algunos bocadillos"
En ese momento por la mente de Sebek pasaron las palabras de su abuelo No comas nada de lo que Lilia sama te ofrezca, así que tuvo que pensar cómo rechazar la propuesta, o al menos la parte que involucraba su comida.
"N-no es necesario Lilia sama, comí en casa antes de venir... ¡Pero puedo ver a Silver si eso le hace feliz!" Respondió luego de un momento de reflexión, cediendo al pedido del hada de ver al otro niño incluso aunque no tuviera ningún deseo por hacerlo; lo haría por Lilia como forma de agradecer haberlo aceptado como su discípulo e intentaría hacerlo rápido para no terminar frustrandose con su molesto compañero.
Lilia entonces dejó entrar a Sebek y le indicó que podía subir a la habitación de Silver donde el niño estaba descansando, recordándole que si necesitaba algo simplemente lo llamara. Y una vez que Sebek subió a la habitación, Lilia fue a la cocina para preparar los bocadillos que pretendía llevar a los niños porque nunca era suficiente comida para dos pequeños en crecimiento.
***
Sebek entró despacio a la recámara intentando no hacer ruido, lo cual no logró del todo pues sólo sus pasos ya eran bastante ruidosos. Aún así el niño en la cama no pareció ser consciente de la presencia del peliverde pues seguía con los ojos cerrados durmiendo plácidamente; Sebek se acercó a la cama y miró a Silver por algunos segundos antes de decidir que había cumplido su misión de ver al humano y ya podía irse, no obstante cuando estaba por abrir la puerta para salir, la voz suave de Silver lo sorprendió.
"¿Sebek?" Aquel llamado repentino hizo a Sebek saltar en su lugar, algo que no pasó desapercibido para Silver quien sentado en su cama se tallaba los ojos para disipar el sueño "Lo siento no quise asustarte"
"¡No estaba asustado!" Aclaró Sebek sonrojandose ligeramente y se cruzó de brazos mirando al otro niño
Silver ignoró su mal humor y se centró en lo importante "¿Qué haces aquí?"
"¿Cómo que qué? ¡Se supone que íbamos a entrenar! Pero por tu culpa Lilia sama no puede darme el entrenamiento ni siquiera a mí, todo por tener que cuidar a un irresponsable como tú"
Normalmente Silver ignoraba las quejas de su compañero pero en esta ocasión pareció que sus palabras calaron directo en él haciéndole bajar la mirada con tristeza "Lo lamento, en verdad no era mi intención afectarte Sebek" dijo con su voz aún más baja de lo normal
Aquello hizo que Sebek se sintiera un poco mal consigo mismo, Lilia le había pedido ver a Silver para animarlo no para entristecerlo así que no estaba cumpliendo su misión, por ello decidió intentarlo de nuevo y mostrar aunque sea un poco de preocupación por el humano.
"No es que me importe pero ¿Qué tienes? ¿Porqué saliste corriendo bajo la lluvia anoche? No pensé que fueras tonto a ese nivel"
Silver no respondió de inmediato, parecía de hecho estar luchando consigo mismo para darle sentido a alguna cosa en particular que lo estaba molestando.
"¡Silver! ¡No te quedes dormido cuando te estoy hablando!" Gritó Sebek perdiendo la paciencia al no recibir ninguna respuesta; eso hizo a Silver salir de trance y comenzó a hablar aún sin levantar el rostro
"Yo no tengo lazo de sangre con mi padre, él no es mi verdadero papá"
El pequeño Sebek se quedó ahí parado, analizando las palabras de Silver antes de fruncir profundamente el ceño y tomar la palabra
"¿Eso es todo? ¿Por esa tontería estás haciendo drama? ¡¿Qué pasa contigo Silver?!"
El mencionado levantó la vista y miró a Sebek con genuina sorpresa "¿Tú ya lo sabías?" Preguntó impactado
"¡Por supuesto que sí!" Gritó Sebek y luego bajó un poco el volumen "Mi abuelo me dijo que eres el hijo adoptivo de Lilia sama, pensé que era obvio para tí considerando que no te pareces en nada a él" explicó el niño con gesto molesto
Silver no supo qué decir por un momento, luego tocó sus orejas redondas y comenzó a reflexionar en voz alta "Yo no lo sabía, mi papá jamás me lo dijo. Ayer tuve curiosidad y le pregunté porqué sus orejas eran puntiagudas y las mías no, él se rió y me preguntó si no me había dado cuenta antes. En ese momento entendí que... Que el no era mi verdadero papá y y todo se volvió confuso, salí corriendo sin dirección porque quería estar solo y me refugié bajo un árbol. Reconozco que no fue mi mejor idea pero estaba confundido, creo que aún lo estoy" confesó Silver y miró a Sebek "Creí que al igual que tú yo tenía orejas redondas por otra razón pero no imaginé que sería porque no tengo la misma sangre que Lilia Vanrouge"
Sebek bajó la mirada al oír aquello, realmente no le gustaba que hicieran mención de su linaje mestizo bastante reflejado en sus características físicas, pero se tragó sus quejas pues sabía que Silver no intentaba burlarse de él o molestarlo como tantas otras hadas solían hacer a su alrededor, Silver simplemente estaba siendo él mismo exponiendo sus pensamientos sin ninguna malicia.
Finalmente, luego de que las quejas zumbando en su cabeza comenzaron a disminuir, Sebek levantó la vista y miró al otro niño seriamente.
"Eres un tonto" fue todo lo que dijo dejando a Silver confundido y algo ofendido
"¿Perdón?"
"Lo que escuchaste, eres un niño tonto" Silver estaba a punto de defenderse de aquel comentario pero Sebek habló de nuevo impidiéndoselo "Eres un tonto por recién descubrir la verdad que todos ya sabían, eres tonto por huir de ese modo preocupando a Lilia sama y eres tonto también por creer que sólo los lazos sanguíneos forman familias. Por eso y más eres el mayor tonto de todos"
Silver miró a Sebek completamente asombrado por aquellas palabras a las que no supo muy bien cómo responder "¿Tú crees eso?" Terminó diciendo tímidamente
"¡Por supuesto que sí!" Respondió Sebek y se acercó a la cama para dejar más en claro sus palabras "Si Lilia sama pensara que no son familia él no te permitiría llamarlo papá, algo que creo no debería dejarte hacer porque no eres más que un molesto mocoso que se duerme en todas partes, aún así él lo permite y hasta te deja entrenar aún cuando no eres más que un debilucho insignificante, además si no te quisiera no te habría cuidado toda la noche luego de tu absurda idea de huir"
El consuelo, aunque no fuese el más cariñoso, fue justo lo que Silver necesitó para animarse y reconocer que estaba siendo realmente un tonto, Lilia lo amaba como a un hijo así como Silver lo amaba a él como su padre y eso importaba más que un lazo sanguíneo. Al caer en cuenta de ésto el niño sonrió y miró al peliverde
"Aunque digas que soy un debilucho, eres tú quien en todo este año no ha ganado ninguno de nuestros enfrentamientos" bromeó para molestar a su compañero y único amigo pues, aunque Sebek se quejara, Silver ya lo consideraba como tal
"¡Eso no es cierto!" Debatió Sebek bastante ofendido por el comentario "Sólo espera a que te recuperes y te demostraré quién es el mejor"
Silver sonrió antes de que un escalofrío lo recorriera y le hiciera estornudar recordando así que tenía que descansar todavía para estar mejor pronto.
"Ya que quedó claro lo tonto que eres me tengo que ir, si no voy a entrenar entonces iré a estudiar en casa" dijo Sebek de repente
"O a jugar con tus hermanos, intenta divertirte también Sebek" sugirió Silver
"No necesito que me digas qué hacer, ya me voy" Sebek se apartó de la cama de Silver y fue a la puerta, pero antes de salir miró una vez más a su compañero "Recupérate pronto humano tonto" dijo con un adorable sonrojo y salió apresuradamente sin dejar a Silver responder
Silver sólo sonrió y se recostó nuevamente, y estaba por quedarse dormido cuando Lilia apareció repentinamente.
El hada tocó la frente del niño y sonrió aliviado "Ya no tienes fiebre qué bien, aún así debes seguir descansando; según el padre de Sebek, los humanos necesitan un par de días de reposo para recuperarse de un resfriado" dijo en voz alta y miró a Silver cariñosamente "Descansa hijo, más tarde te traeré un caldo y bocadillos que preparé, le dí unos a Sebek para el camino pero guardé más para ti"
Silver sonrió y asintió disponiéndose a dormir otro poco cuando de repente tuvo una idea. Se adelantó rápidamente y abrazó a Lilia por el cuello mientras susurraba algo en su oído.
"Gracias por todo papá, te amo" y justo después de decir eso, se quedó dormido
Lilia quedó sorprendido por el inesperado gesto pero después sonrió y abrazó al niño de vuelta "Y yo te amo a ti Silver, mi querido hijo" respondió y le dió un beso en la frente, lo acostó de nuevo en la cama cubriéndolo con las mantas y procedió a tararearle una canción.
Más tarde ese día Lilia le llevó a Silver la comida que le prometió y Silver agradeció haber perdido momentáneamente el sentido del gusto pues sólo así no resintió tanto la exótica combinación de ingredientes en el guisado. Y cuando se sintió mejor pudo retomar sus entrenamientos con Sebek quien no le dió ni una tregua intentando demostrar su fuerza y capacidad en medio de sus combates de práctica.
Y Silver agradeció tenerlo cerca también, Sebek era en todo el Valle su único amigo, aquel que de una forma muy particular sabía animarlo y hacerlo entrar en razón. Y también agradeció tener a Lilia, el hada que sin tener la obligación lo acogió y lo adoptó, su padre quizá no de sangre pero sí de corazón.
