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Ya habían pasado algunos años de su muerte, y Alastor aun lo recordaba con cariño. Sin duda un amigo cercano, solo eran dos años los que pasaron juntos, pero fueron suficientes para lograr una amistad profunda. No era mutuo, lo sabia de primera mano, lo recordaba como si hubiera sido ayer, que a los meses de conocerlo y al comenzar a considerarlo un amigo. Mientras caminaban rumbo a un pequeño bar que se encontraba a una cuadra de su trabajo, Vox le confeso sus verdaderos sentimientos.
“Eres el amor de mi vida” le dijo, “pff, vaya patraña” pensó Alastor en ese instante. “Querido amigo, seguro estas confundido, me a pasado antes, es normal cuando no sabes que es el amor, soy un amigo querido para ti, tu lo eres para mí, es fácil confundirse jaja” pero Vox sonrió amargamente, negando y bajando un poco su cabeza en forma de televisión “No es así, me a pasado antes, claro que se que es el amor, y se que eres el amor de mi vida, no, el de mi muerte Al”
Alastor se quedó sin palabras por un momento, vaya, esas palabras rompían su corazón por completo. Se sentía triste y extrañamente traicionado en sus sentimientos. ¿Amor? ¿Enserio? ¿Y ese cariño que el sentía donde quedaba? ¿A dónde iría? Estaba convencido que ahora se alejaría de él al no ser correspondido. Lo habían hecho tantos otros, los hombres eran un asco, y ahora que comenzaba a sentirse comprendido y apoyado, quien él creía especial salía con sentimientos románticos, como podría lidiar con algo así. Con una traición así. No borró su sonrisa, mantuvo la mirada firme, era mejor ser sincero y no dar esperanza alguna, como enterrar un cuchillo en el corazón de alguien, rápido, certero.
“Lo siento querido, yo no siento lo mismo que tú, eres un gran amigo, pero eso del amor, es demasiado para mi” Espero ver la esperanza o la devoción que el otro le profesaba con la mirada apagarse en sus ojos, pero no fue así.
“¿Losé, sabía que dirías eso” dijo Vox, “Sabia que no sería correspondido, pero no importa, ¿somos amigos no? Y mientras pueda seguir a tu lado, me da igual” Alastor solo pudo reír ante esa respuesta, pero la risa no quito esa presión en su pecho, se despidió y salió rápidamente de allí, al final, extraño como todo hasta ese momento, Alastor terminó llorando en su departamento esa noche.
Alastor siempre se torturaba en estas fechas, volvía a él su recuerdo una y otra vez, porque su amistad a partir de ese instante, se volvió aún más fuerte e incondicional, pasaron por algunas cosas difíciles y alegres y en todas ellas Vox permaneció a su lado, consolándolo apoyándolo, sin presionarlo a corresponder ese amor que le había confesado tiempo atrás, esto hizo que Alastor se sintiera seguro de que hiciera lo que hiciera y fuera a donde fuera, Vox jamás lo dejaría de amar.
Por intereses divididos, se separaron un poco, Al siguió con sus transmisiones de radio y Vox, consiguió un socio con el que coqueteaba descaradamente, si también tenia esa cosa de la televisión donde al parecer era muy famoso entre los pecadores, algo que le tenía sin cuidado. Aun así, siguió creyendo que, estaba por encima de todo eso ante los ojos de su amigo. El llego a decírselo en una noche de borrachera y para ese momento, a Alastor le parecía que era maravilloso el saberse tan importante para alguien en particular sin tener que entregar lo mismo a cambio.
Un día recibió la noticia, después del exterminio Rosie inesperadamente estaba en su puerta, agitada y con una cara de desconcierto, uno que Alastor siempre tendrá grabado en su memoria “Mataron a Vox, Vox está muerto Alastor” sintió su corazón detenerse por un segundo y una rabia ciega lleno sus venas. “Muerto, seguro el estúpido se había arriesgado demasiado, nunca fue tan fuerte, pero siempre se confío demasiado, merecido lo tenía, maldición, tenía que pasarle.” Pero sus pensamientos fueron detenidos por las palabras de Rosie “Estaba escondido, lo encontraron, aun no sabemos como fue, ni siquiera pudo huir, Valentino esta destrozado, no a dejado de llorar al lado de su cuerpo”. Su mente volvió a estar en blanco, entonces no supo como reaccionar ante aquello. Ni siquiera se acerco a contemplar su cuerpo, no podía, no tenia ni las ganas, vio en efecto a ese tal Valentino, a su lado, sollozando y siendo consolado por sus amigos cercanos, Alastor se quedo alejado, oculto en las sombras, sintiéndose vacío.
En días como hoy, lo recuerda, y su mente divaga en cosas que jamás llego a pensar que se plantearía. “Y si hubiese aceptado, tal vez debí ser su noviecito, debí corresponder un poco, aunque sea un momento, tal vez le habría dado la felicidad que no tuvo, tal vez, estaría vivo y yo obligado a estar por siempre a su lado, tal vez era lo más conveniente, jamás nadie me ha visto como él me veía, y estoy casi seguro que nadie más lo hará otra vez” Observó la estatua, la que se había construido sobre el lugar donde se había encontrado el cuerpo de su amigo.
-Crees en la vida después de la muerte querido? Mi madre lo creía, espero que estes donde estes, ya sea en el mundo humano, o el cielo, hayas encontrado a alguien, a tu verdadero amor…tal vez si vienes aquí de nuevo, esta vez si pueda corresponderte. Quien sabe…
No se había dado cuenta, pero mientras hablaba había dejado de sonreír, su sonrisa volvió de forma melancólica al acomodar su traje, y alejarse de la estatua a paso lento. Tenia una esperanza, una esperanza hecha de humo, tal vez construida de un amor, uno que no sabía que sentía.
