Actions

Work Header

Las últimas palabras al amor de mi vida.

Summary:

Sasuke está herido. Su muerte es inminente.

¿Qué quedará por decir entre ellos antes de que todo termine?

NaruSasu ‹𝟹

Work Text:

—¡¡No, no!!…¡¡No, no!! —gritaba Naruto histérico.

Su respiración revolucionada al extremo, y varios pinchazos en el pecho le obligaron a llevarse la mano a este. La otra la tenía sujetando la cabeza del chico que seguía tumbado en el suelo.

La sangre empezaba a dejar un gran charco sobre la tierra mojada por la lluvia, que hacía escasos minutos estaba cayendo. Si no hacía algo para parar la hemorragia no habría esperanza para él.

—¡¡Por favooor!!…..¡¡No!!…. —varias lagrimas surcaron sus mejillas —. Dios…ayúdame…Te lo suplico…

Los ojos negros del que yacía tendido, se entreabrieron levemente e intentó en vano que algún sonido saliera de su boca. A su lado, de rodillas, estaba Naruto ahogando su llanto, empeñándose porque Sasuke no le viera en ese estado.

—¡No hables!…No digas nada. Vas a estar bien. ¡Aguanta Sasuke! Saldremos de esta, te lo prometo…Te lo prometo —las lágrimas caían sobre el pecho descubierto del chico de piel nívea —. Tú solo aguanta…

—Ya…es demasia-…do…tarde….Usura-…tonkashi… —empezó a toser de forma brusca, asustando a Naruto, quien de inmediato lo sostuvo por la espalda. Las manos le temblaban y tenía los nervios destrozados —. Vete….

Naruto le devolvió la mirada alucinado ante esa última palabra.

—¡¿Estás loco? —Sasuke pudo percibir como el temblor de Naruto se volvía más y más acentuado. Sasuke apenas tenía fuerzas para aguantar su propio peso —.  ¡Ni se te ocurra decir eso! ¡¿Me oyes?! ¡Voy a quedarme contigo hasta el final! —Sasuke hizo una mueca con sus labios que parecía una media sonrisa.

—¿Acaso…quier-…es verm-…e morir…? 

A Naruto se le detuvo la respiración al escucharle decirlo. ¿Morir? ¿Moriría? Algo se le subió desde el estómago y sintió una arcada. 

No, no podía ser cierto. Sasuke no moriría. No ahora que por fin había logrado recuperarle.

—¡Hoy no!…¡No sin mi permiso! ¡Mírame! ¡Mírame, joder! —la oscuridad de los ojos de Sasuke atravesaron el cielo de los de Naruto —. Eres muy importante para mi. Si alguna vez te he importado, aunque sea un poco, demuéstramelo…Te pido que vivas…Vive, Sasuke.

Sasuke hizo un esfuerzo titánico y usó toda la fuerza que le quedaba. A pesar de haber perdido mucha sangre, consiguió mover su brazo hasta rozar en una caricia torpe la mano de Naruto, que seguía inmóvil sobre sus abdominales.

—Sigues siendo….un completo idiot-..a... —Naruto le cogió de la mano.

La lluvia no quiso dar tregua y volvieron a caer gotas, apenas mojaban, pero a lo lejos podían oírse truenos y el viento había ganado intensidad. 

Aquel lugar estaba desierto. Era un completo desastre. Ni un alma viva se encontraba en las cercanías.

El último ataque había sido brutal, tanto que ni siquiera Sasuke había podido hacer nada para amortiguarlo. En ese momento solo tuvo tiempo de reaccionar a tiempo, para proteger a Naruto de recibir la embestida de lleno. Su cuerpo otra vez le había jugado un mala pasada y había reaccionado por si solo. Pero no se arrepentía. Si él no hubiese intervenido, ahora sería Naruto quien estaría a las puertas de la muerte. No quería tener ni que imaginárselo. 

Sí, puede que sonara insólito, tratándose de él, después de haber estado huyendo de todo lo que tuviese que ver con Naruto y la villa. Pero si de algo estaba seguro ahora, era de que quería que Naruto siguiese con vida.

Lo había estado evitando, convenciéndose a sí mismo que podría llevar una vida en solitario, alejado de toda la gente que alguna vez le vio crecer. Podía siempre y cuando, tuviera la certeza de que aquel bobo iba a seguirle allá donde fuera. Que jamás se cansaría de perseguirle.

Y así había sucedido. Lo había acechado hasta la mismísima muerte. La que cada vez sentía más y más cerca.

—¡Voy a matarlos a todos! ¡A todos! —gruñó esta vez Naruto ofuscado. En sus palabras se palpaba la ira contenida y el dolor por el que estaba pasado —. Cómo pudo pasar algo así… —se lamentó descansando su cabeza sobre el torso del Uchiha —. Cuánta sangre más se tiene que derramar para que por fin haya paz… —esas palabras las dijo más para sí mismo que para el otro.

—Deja de llorar…

—¡¿Qué deje de llorar?! ¡Me parte el alma verte así!… —bramó a la vez que volvía a incorporarse fijando su mirada en la de Sasuke.

—No tie-n…e senti-…do que lo hagas…

—Tú me salvaste…Me has salvado aun odiándome…Has sacrificado tu vida a cambio de la mía —apartó los mechones mojados que estaban recorriendo su frente —. Perdóname. Fui débil. Si yo…Si yo hubiera sido más ágil, más poderoso…Nada de esto estaría pasando.

—No esperaba que te lamen-…taras…Te salvé…porque quise….Fue mi pro-...pia….decisión…

—¡¿Por qué?! ¿Por qué, Sasuke? ¿Por qué lo has hecho? Yo sí que nunca voy a poder perdonártelo —tragó sus ganas de echarse a gritar a pleno pulmón de la impotencia que sentía.

—Era mi deber….Por todo lo qu-e... te he hecho pasar durante estos años…. —su voz apenas audible, se volvía cada vez más débil.

—Estaba feliz…Feliz, por saber que aunque lejos de mí, seguías tu camino. Siempre deseaste culminar tu venganza, vivir libre, sin tener que darle explicaciones a nadie. Sin tener que depender de nadie. Y yo si esa era tu elección, la aceptaba de buena gana.

Por primera vez, Sasuke vibró al escucharlo hablar con una firmeza casi imposible de sostener en aquella situación.

El semblante del moreno, se trastornó al oírlo.

—Pero tú….

—Fui detrás de ti todo el tiempo. Me ganaban las ganas de verte, de asegurarme que estabas bien. Por eso nunca desistí y aunque me apartaras una y otra vez, volvía a lo mismo. Es absurdo. Por mi estúpida insistencia he terminado haciéndote daño…cuando era lo último que quería.

Sasuke se removió. Se llevó una mano a su herida del costado y palpó en carne viva, el destrozo que había ocasionado la explosión.

—¿Duele…? —Naruto se la apartó y le cogió del mentón, obligándole a mantener el contacto visual.

Al advertir que los párpados de Sasuke iban cerrándose, lo zarandeó.

—¡¡Sasuke!! ¡¡Sasuke!! ¡No cierres los ojos! ¡¿Me escuchas?! —Sasuke volvió a abrirlos, aliviando por un momento al rubio —. ¡Tienes que ser fuerte! …. ¡Vamos tú puedes!

—Te-...ngo sueño…

Cada vez le costaba más mantenerse despierto. Su cuerpo le pesaba horrores, y el dolor estaba siendo tan intenso, que su mente para amainarlo, lo había llevado al límite, dejándolo devastado y con un frío por dentro que le hacía tiritar.

Naruto no dudó en quitarse la chaqueta naranja y depositarla encima de Sasuke a modo de manta.

Pensó que sería una buena idea mantenerle distraído, para que así se mantuviera consciente. Temía que si sus ojos se cerraban, no volviera a abrirlos nunca más.

—Voy a contarte una cosa…Algo que jamás he contado a nadie, porque nunca nadie había despertado tanto en mi, como para verme con coraje a decirlo …—se mantenía en todo momento firme, tratando de no echarse abajo —. Cuando era pequeño y tenía que soportar que todos me miraran con odio y desprecio, tomé la decisión, que probablemente cambió mi manera de ser para siempre…Decidí que nada, ni nadie, lograría hacerme más daño. Que sería el mejor, el más valiente, que no permitiría más burlas y desprecios. Así empecé a entrenarme en serio, a valerme por mí mismo…Así empezó mi sueño por ser Hokage… —sonrió con nostalgia, al recordar todo aquello —. Después, por fin empecé a tener amigos. A pesar de que algunos todavía me repudiaban, ya me daba igual. Era muy afortunado. ¿Sabes lo que es eso? —acarició con ternura algunos mechones  de Sasuke —. He fracasado en muchas cosas y sé que seguirá siendo así, pero habrá valido la pena... Si al final consigo llegar hasta donde quiero… ¿Y sabes hasta dónde quiero llegar? ¡A lo más alto! Al infinito si hace falta… Allí donde está todo lo que me importa —se inclinó y depositó un suave beso en la mejilla de Sasuke —. Deseaba que nos encontráramos. Que nos encontráramos algún día, porque donde más deseaba llegar era a ti...

—Es tan…propio de un dobe como tú…

Naruto simplemente ignoró ese comentario. Sabía que era el orgullo de Sasuke, quien hablaba por él. Casi siempre lo hacía. Evitando así, que saliera a la luz ese lado más vulnerable. El que era capaz de sentir y sonreír sin mascaras. El que, aunque sabía que seguramente moriría en el intento, no dudó en interponer su cuerpo delante del suyo, para evitar que resultara herido.

—Teme… —pronunció retrocediendo años atrás en el tiempo, cuando aún eran unos críos, y a base de peleas tontas e insultos se volvieron inseparables —. Vas a tener que entrenar mucho a partir de ahora, porque no pienso dejar que me ganes. Te superaré y cuando eso pasé, regresarás.

Sasuke desvió su mirada hacia un lado, cogiendo por sorpresa a Naruto, quien se había acostumbrado al placer de su cercanía.

—No volveré….Ese no es mi lugar….Nu-…nca lo ha sido —cortó secamente.

—¿No volverás? Ya veo… —mustió con un deje de tristeza.

En alguna parte de sí mismo, aún quería creer que podía intentar convencer a Sasuke, para empezar una nueva vida, otra vez en Konoha. ¿Fantasías? Sueños demasiado altos. Y él, aunque lo deseara desde el fondo de su corazón, no le obligaría a nada.

—Entonces no me quedará más remedio que…. —Naruto hizo una breve pausa, en la que Sasuke volvió a mirarle, quizás impaciente o quizás curioso por escuchar lo que iba a decir—. Irme contigo…

Esta vez, y dejando que su razón se perdiera entre el viento, bajó hasta los labios del Uchiha, para seguidamente presionar su boca contra la suya. Sasuke tenía los labios congelados, pero poco le importó. Unos segundos, fue lo máximo que pudo aguantar ese toque, antes de que el miedo se apoderase de él.

—Lo siento... —se apartó instintivamente —. Estoy tratando de...—apretó sus nudillos —. Solo sigue a mi lado, no voy a pedirte más…

—Na-...ruto…

—Lo siento si llegué tarde…

—...

—En mis planes no está rendirme…No voy a hacerlo. No te rindas tú tampoco. 

—…

—Te has hecho imprescindible. Eres alguien importante, ¿entiendes? No puedes entregarte a la muerte, sin antes luchar con todas tus fuerzas.

Los dientes de Sasuke se apretaron duramente. Le dolía tener que oír todo aquello sin siquiera poder contestar con normalidad. Sus pulmones se encogían y el aire les llegaba apenas.

—Acerca….Acer….acércate…. —terminó susurrando muy bajito.

Cuando sus frentes chocaron, Sasuke aprovechó para deleitarse en aquella mirada azul, que ahora era capaz de darle una paz, que jamás creyó posible. 

—No te defraudaré, Sasuke…Te quiero —hizo ademán de levantarse, pero el moreno se lo impidió, temeroso de quedarse solo —. ¿Confías en mi?

—Sí —contestó inmediatamente.

—Entonces aguanta —le mandó una sonrisa, y volvió a darle un pequeño pico, antes de salir disparado hacia la nada —. ¡En nada vuelvo a estar aquí contigo!

No quería tener que dejarle allí, tirado, desangrándose, pero no le quedaba más remedio, si de verdad quería que Sasuke se salvará.

Corrió. Corrió a todo lo que daban sus piernas, mirando a cada lado, buscando desesperadamente algo que pudiera servir. Después de angustiarse y detenerse varias veces para coger aire, la divisó, la mochila que estaba buscando, tirada en el suelo a varios metros. Fue hacia ella y la cogió, para seguidamente volver con rapidez, hacía donde estaba Sasuke.

Sonrió complacido, y muy aliviado al regresar y ver que Sasuke seguía tal y como lo había dejado. Despierto y aún con la mirada al frente.

Se sentó a su lado, cerca de su cintura, y empezó a revolver dentro de la mochila.

—Te dije que volvería enseguida —anunció empezando a sacar un vendaje y una serie de antídotos y medicamentos que había dentro. Sakura siempre le obligaba a llevarlos, cuando las misiones eran largas. Ahora agradecía infinitamente ese gesto —. Tranquilo, ¿vale? Voy a curarte.

Naruto, con suma delicadeza y sin apenas rozar la piel destrozada de Sasuke, apartó un poco la ropa quemada que estaba por encima. Sasuke lanzó un grave gruñido.

—Lo sé, lo sé…Sé que duele…Joder…Lo siento, tendrás que aguantar, ¿te ves con fuerzas? —Sasuke afirmó asintiendo levemente.

Cuando el líquido que Naruto había empapado en una gasa rozó su herida, Sasuke soltó un bramido que heló la sangre al rubio. Tembló y agarró con firmeza la mano del Uchiha, para así darle seguridad y poder tranquilizarle.

—Vale…A la de tres…. Intenta aguantar la respiración todo lo que puedas, ¿entendido? Uno, dos…tres…

Repitió el mismo proceso unas cuantas veces, hasta que la herida estuvo lo suficiente limpia. Después, cogiendo un trozo de vendaje, lo presionó por encima, para que la herida no quedase al descubierto e hiciese algo de tapón. 

—¿Tienes sed? —sacó una pequeña cantimplora y la depositó en la boca de Sasuke, dejando caer unas cuantas gotas sobre sus labios —. Veo que sí…

Reparó en la expresión de Sasuke. El verlo tan frágil, desfallecido, ausente, desprotegido, no hacía más que torturarle. Jamás hubiese querido verle en ese estado.

—¿Te sientes mejor?

Era una pregunta estúpida, pero aun así, no pudo evitar formularla. Necesitaba que le dijese que estaba bien, aunque fuera mentira. Le tranquilizaría que Sasuke se lo dijera.

—Estoy mareado…. —comunicó aturdido.

—Es normal… ¡Pero ya verás! En unas horas, cuando nos localicen podrás descansar y estarás bien.

Tenía que mostrarse optimista y no solo por Sasuke, por él mismo. Debía resistir e intentar como pudiera que Sasuke no desistiera. Mentiría si dijera que no le costaba horrores tener que fingir estar tranquilo, cuando se estaba derritiendo por dentro. Estaba acojonado. Tener que echarle valor, cuando de lo único que tenía ganas era de llorar.

— ¿Lo pro-…metes? —resultó extraño oír esa pregunta de Sasuke, pero Naruto pensó que seguramente era lo que necesitaba en ese momento, sentirse seguro.

— ¡Por supuesto! Estoy aquí. No voy a moverme —la lluvia seguía cayendo —. Te lo prometo, Sasuke.

Los minutos siguientes los pasaron en silencio, mirándose el uno al otro sin mediar palabra. No les resultaba incomodo, al contrario, podían compartir ese momento, sin que se volviese violento. Finalmente, fue Sasuke, quien se decidió a hablar.

— ¿Qué…fue lo de antes?... —de inmediato Naruto supo a lo que se refería.

Cómo olvidarlo…Aun así se hizo el loco.

—¿El qué? 

Nervioso, preocupado, tenso…Todas esas sensaciones, llegaron como chispas atormentándole.

Y tuvo miedo. 

—Dijist-...e…que me…..que me…

—Que te quiero —sus mejillas se sonrojaron.

Una cosa era que el impulso te obligara a soltarlo, y otra tener que confesarlo sin más.

—Y… ¿Es cierto…?

¿Todavía lo dudaba? ¿Cómo podía siquiera pensar que lo estaba diciendo en broma?

Tonto…Ni me imaginas…

—Lo es —no vaciló —. ¿Te molesta? Porque si es así, lo siento. No puedo, ni quiero hacer nada al respecto. Tendrás que asumirlo —se puso a la defensiva, temiendo que a Sasuke le disgustara y cambiara su actitud —. Además es culpa tuya… —susurró bajando el tono de voz —. Por ser tan…tan… —habló recapacitando sobre lo que estaba a punto de decir —. Imbécil —terminó diciendo incapaz de sincerarse del todo.

Un silencio se formó entre ellos y se instauró, uno que solo las gotas que caían sobre la tierra lo cortaban.

—Ya está. ¡¿Quieres saber algo más?! —preguntó esta vez, burlón al darse cuenta de la realidad.

Se lo había reconocido, pero no era capaz de comunicarse como era debido. No era capaz de abrirse del todo. Pero ya daba igual. Y si le mandaba a la mierda o le decía que era un enfermo, lo acataría.

—Te...gus-tan los imbéciles... 

El carmesí de las mejillas de Naruto, se acentuó. Ahora sí que se sentía patético. Incluso en una situación como esa, Sasuke seguía teniendo la necesidad de provocarlo y dejarlo en evidencia.

—Sí. ¿Algún problema? —se defendió abochornado.

Sasuke pensó que resultaba tan fácil ofenderle, con algo tan simple. Pero en ese momento, el rubio no tenía ni idea de lo que pasaba por su mente.

—Para ti pare-…ce que sí…. 

Naruto se levantó con algo de brusquedad. 

No, no iba a arrepentirse de lo dicho, aunque Sasuke pudiese pensar que era un bobo. No lo haría. 

—Ya vale, ¿no? ¡Deja de burlarte! —voceó.

—No me estoy bur-…lando…Usuratonka-…shi…

—¡Más te vale!

Naruto volvió a su posición anterior, sentándose cerca y lo que escuchó de la boca de Sasuke a continuación, le dejó petrificado.  

—Na-...ruto… ¿Has pensado…en la posibilidad de que…nadie venga? —pronunció serio y duro.

Naruto frunció el ceño disgustado.

—Ni lo menciones —manifestó imitando el tono de Sasuke —. ¡Vendrán! ¡Claro que vendrán! En Konoha hay órdenes estrictas de socorrer a cualquier ninja, herido o no, que no se haya reportado. Además, seguro que ya alguien ha dado el aviso. La pelea fue muy grande, sería imposible pensar que nadie haya dado la alarma. Así que no tienes de que preocuparte… —concluyó muy seguro de su respuesta.

—Solo acudirán por ti….Yo ya no…formo parte de la villa...Estoy desterrado y acu-…sado de traición y crímenes de alto grado…Me encerrarán, Naruto… ¿Te crees que van a dejar libre a alguien como yo así como…así? Qué ingenuo eres…

—¡NO DEJARÉ QUE LO HAGAN! —chilló de pronto —. ¿Encerrarte? ¡Por encima de mi cadáver! Y si lo intentan, antes tendrán que cogerme a mí y matarme, porque no permitiré que te pongan un dedo encima.

—Qué posesivo…dobe… —alegó reconfortado por cómo se estaba portando Naruto.

Sasuke no lo admitiría, pero el que le dijera algo como eso, era todo lo que necesitaba oír.

—¡Aghhh….! —un pinchazo agudo hizo que Sasuke se arqueara adolorido.

Naruto se alteró.

—¡¿Qué ocurre?! ¡¿Estás bien?! ¡Sasuke! ¡Contesta! ¡ Sasuke! —el chico de cabellos oscuros ahogó un gemido, apretando sus labios hasta hacerlos sangrar —. ¡Mierda!…¡Maldita sea, no me asustes de esta manera! —temblaba tratando de que Sasuke se moviera lo mínimo —. Por favor…

—Me...me…arde… —señaló su herida.

Naurto le echó un vistazo fugazmente. Tenía el vendaje que le había hecho empapado en sangre. Un sudor frío le invadió.

—Los senti-…dos me fallan…Creo que…me voy a desmayar… —exhalaba seguidamente, tratando de no quedarse sin respiración.

—¡¿Qué dices?!—rozó su frente y estaba ardiendo de fiebre. Fue entonces cuando más que nunca, Naruto se dio cuenta de su estado crítico —. No puedes hacerme esto… Solo un poco más…¡Joder! ¡¿Por qué coño no estáis aquí?! —estalló dando un puñetazo al suelo, haciéndose daño —. ¡Si a Sasuke le llega a pasar algo, seré yo quien os mate con mis propias manos!

Sasuke por momentos estaba perdiendo la noción del tiempo, pero aun podía oír perfectamente la voz de Naruto. El que dijera ese tipo de cosas, cuando Naruto siempre había sido un ejemplar ninja en Konoha, le producía un extraño estremecimiento difícil de explicar. Porque sabía que si se volvía así, era por él. Por defenderle, por miedo a perderle.

Con Naruto a su lado podía morir en paz.

Cerró los ojos y permitió que el dolor se diluyera por todo su ser. Dejó de pensar en nada, que no fuera ese chico de cabellos dorados, que le había devuelto las ganas de vivir. Y que injusto y contradictorio al mismo tiempo. Justo ahora, cuando estaba a punto de morirse, era cuando querría tener todo el tiempo del mundo, para pasarlo al lado de Naruto.

—No me dejes aquí… —quizás Sasuke estaba en lo cierto, y nadie regresaría a por ellos —. Sasuke… —su mayor pesadilla estaba volviéndose realidad. Lo perdería otra vez, sin poder hacer nada para impedirlo —. No me dejes solo…. —lo abrazó como pudo —. ¡¡SASUKEEEEEEEEEEEEEEEEEE!! —sus lagrimas tratando de consolarle, caían furiosas. Quemaban, dolían —. Puedo perderlo todo, pero no a ti...No a ti...

Y el tiempo se detuvo por un segundo. La lluvia se entremezclaba con su llanto. No sentía las piernas, ni siquiera sus manos. Era como si se hubiera convertido en un cuerpo inerte que seguía con vida por pura inercia.

¿Y ahora?

—¿Sasuke….? —lo agitó —. Sasuke…. —sus dientes chirriaron de pura impotencia —. Sasuke...

Los minutos pasaron y Naruto incapaz de despegarse del cuerpo de Sasuke, lo sostuvo. Cerró los ojos, como si al hacerlo pudiera negar la realidad. No lo soltó. Porque si Sasuke caía… él también caería con él.

Una ráfaga de viento helado le sacudió el rostro, pero Naruto apenas parpadeó. Sus dedos temblaban sobre la tela empapada de la sangre de Sasuke, aferrándose como si al apretarlo un poco más, pudiera obligarlo a quedarse. A vivir.

—¡Vamos! —gritó rompiendo el silencio con una voz rota—. ¡No puedes hacerme esto! ¡No ahora…!

Su garganta ardiendo como si se hubiera tragado fuego. Cada gota que caía sobre ellos, parecía querer acompañarlo en su desesperación. Entre el dolor, la rabia, el miedo, no se permitió soltarlo ni un segundo.

Entonces, algo—casi imperceptible—lo hizo alzar la cabeza. Un leve estremecimiento. Una contracción mínima, en los dedos de Sasuke.

Naruto contuvo el aliento.

—¿Sasuke…? —susurró, con una mezcla de esperanza y terror, como si temiera haberlo imaginado.

El sol se alzó iluminando con sus rayos dos cuerpos, empapados y manchados en sangre. Dos chicos, que a pesar de haberse enfrentado a las mayores batallas, ahora una había logrado vencerles, dejándoles sin protección alguna.

Sasuke no respondió.

Incapaz de despegarse y decirle adiós, Naruto se quedó allí, por una larga hora. Media hora más y llegaría un equipo formado por Kakashi, Sai y Sakura.

Se quedó estrechando su mano todo el tiempo, mientras Sakura se dedicaba a inspeccionar su herida, y la totalidad de su estado, mientras Kakashi y Sai examinaban la zona.

Sakura negó empezando a llorar.

Solo pensamientos de angustia y disculpas pasaban por la mente de Naruto.

"No sé si me quisiste…Yo sí te quise, más que a nada….Lo sigo haciendo a pesar de todo…"

" ¿Decirte adiós? ¿De qué me serviría?  Nunca volveré a amar a nadie así".

Una mano se posicionó sobre el hombro de Naruto, quien seguía paralizado. Sus ojos azules, miraban fijamente el cuerpo inerte de Sasuke.

—¿Naruto? No podemos hacer nada más… —dijo Kakashi.

—¡Todo esto es por vuestra culpa! Si hubieseis llegado más pronto, más rápido... ¡Ahora Sasuke estaría vivo! —soltó furioso, dejando que toda la ira contenida, acompañara cada palabra pronunciada.

—En la villa también ha habido muchos destrozos y…muchas muertes —Naruto le miró expectante —. Lo siento…En serio, lo lamento. Vinimos tan rápido como pudimos, cuando supimos la situación —el rubio se lanzó sobre su pecho, dejando que los brazos de su sensei le abrazaran.

Kakashi permitió que se desahogara, hasta que ya casi no le quedaron lágrimas.

¿Qué más podía hacer? A pesar de todo, Sasuke había sido su alumno más preciado. Y le tenía mucha estima. Incluso sabiendo la de muertes y dolor que había provocado.

—¿Qué haremos ahora, Kakashi-sensei? —murmuró una voz femenina —. No queda nadie vivo.

El pelipata separó sutilmente a Naruto, y devolviéndole una mirada serena murmuró.

—¿Quieres estar un rato a solas con él? Después seguramente no podrás.

No quería que Naruto se alterará más, por eso evitó comentar que al tratarse de Sasuke, lo más probable, era que los altos mandos se hicieran cargo de su cuerpo.

No hizo falta que el rubio contestara. El equipo de Kakashi se alejó varios metros, cediendo las últimas palabras al chico.

Naruto vaciló.

¿Qué se supone que debía decir? Si ya no podía oírle…Lo más absurdo de todo, era que quería. Quería, aunque fuera despedirse de él, como se merecía.

Se agachó, contemplando el sosegado rostro del Uchiha, aún más pálido de lo que solía ser. Sus ojos cerrados, como si estuviera durmiendo y su aura tranquila hacían de él un perfecto ángel caído. Tan solo los rastros de sangre le recordaban lo nefasto.

—Espero que seas feliz, donde quería que vayas…Recuérdame, teme…No puedo quedarme y esperarte para siempre, aunque lo haría encantado. Sería estúpido. No vas a volver… —rozó levemente las mejillas del moreno, paseando sus dedos sobre ellas, acariciándolas con ternura —. Odio que no puedas oír nada de esto…Dime que me estás escuchando…Sasuke, joder…Esto me supera. No voy a poder…¡Te necesito mucho! —hizo una breve pausa y después prosiguió—. Quería que lo supieras…aunque no estés. Nada cambiará eso…

Depositó un suave beso sobre su boca. Se mantuvo presionando aquellos finos labios, unos largos segundos. Tantos besos quedarían pendientes. Una historia a medio terminar. ¿Lograría sobrevivir sin él? Lo dudaba.

Un leve y casi imperceptible movimiento lo cambió todo. Los labios bajo los suyos respondieron, débiles, pero vivos. Naruto se apartó de un sobresalto.

—¡Sasuke! —gritó —. ¡Estás vivo! —Sasuke se movió levemente. Naruto enseguida le cogió de la mano —. ¡Estás vivo! ¡Sasuke! ¡Estoy aquí! 

Como si de un milagro se tratara, los ojos oscuros resurgieron y se abrieron, topándose con ese precioso cielo azul.

—Si estoy soñando, que por favor nadie me despierte… —imploró.

—Usura-….

—Te amo, Sasuke.

Sakura se apresuró en volver a su lado, aún desconcertada, porque hubiese podido volver en si.

—Tus constantes vitales han vuelto y…. —miró chocada a Sasuke —. Se están recuperando…

Naruto sonrió aún con lágrimas en los ojos. Supo que aquello era felicidad.

●●●

—Sakura, ¿tú qué piensas? —preguntó Kakashi.

Habían llegado a Konoha sin problemas, trasladando de inmediato a Sasuke al hospital. Naruto no le dejó ni un momento solo.

—Estaba muerto...Sé que es muy difícil de creer, pero puedo asegurártelo. No tenia pulso, su corazón se había parado…Es todo muy extraño —hizo una mueca, como si estuviera reflexionando sobre ello.

Kakashi ensanchó su sonrisa bajo su máscara.

—Algo los une. Algo que ni siquiera la muerte es capaz de separar. Quizás y esto sea a lo que llaman…amor verdadero.

—¿Tratas de decir que lo que salvó a Sasuke, fue el amor de Naruto?

—No solo el de Naruto, sino el suyo también. Su propio cuerpo, se negó a abandonar este mundo. A estas alturas, ni él mismo puede negar que está perdidamente enamorado —los pómulos de Sakura se enrojecieron y Kakashi entrecerró los ojos alegremente —. Te invito a cenar.