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Era extraño pensar que dos palabras fueran suficientes, como si todo llegara a basarse sólo de ellas y al contrario de todo pensamiento así era.
-”Me gustas”.
¿Se trataba de un chiste? ¿Cómo era posible? ¿Dos hombres y amarse? Las preguntas que lanzaba tenían unas respuestas que yo solo podía responderme.
-¿Shuu? ¿Te encuentras bien?
Estaba parado en la entrada de mi universidad, poco faltaba para que terminaran el semestre y frente a mi se encontraba él. Un chico cualquiera para mí, pelo castaño rojizo, ojos azules y con el uniforme de mi antigua escuela preparatoria.
Había sido el amor imposible para mi hermana, ya que con desenvainar una espada logré captar su atención y estaba frente a mí expresando esas dos palabras.
Ya no era un extraño, pero no me acostumbro a que sea su ídolo y sobre todo a esto.
-Lo siento… Motoko.
Estaba dormido cuando me fui a bañar, aún me extrañaba verlo en mi departamento y que compartiéramos labores del hogar.
-Kitahara el baño está listo por si te quieres bañar -decía con simpleza, el muchacho se hizo mohín entre las cobijas-, no me hagas repetírtelo.
-Ya voy -escuché su queja mientras se levantaba desnudo de su tórax y tallando sus ojos con cara de querer dormir más.
-Si no te bañas no te ayudaré con tu tarea -dije estando en la cocina, momento seguido escuché unas pisadas rápidas y lo vi desorientado, además de jadeante.
-Por favor, necesito tu ayuda.
-Entonces apúrate que no tengo todo tu tiempo -. Pronuncié y el chico sonrió feliz, mi actitud seria y amargada le parecía de lo más cool, aunque me costaba creer que de esta forma pudiera llegar a conquistar, él era la prueba.
Había comenzado a salir con Kiahara después de que me enterara que estaba en mi universidad, me llegaba a ver y emocionado pronunciaba “hermano mayor” ó “Iura-senpai”.
Pero el día que me decidí a poner un freno me declaró su amor, de forma indirecta. Estaba detrás de un edificio y una chica estaba presente, fue un accidente que estuviera ahí.
-Ki… Kitahara -pronunció nerviosa, era linda, su cabello suelto, había visto que extendía un papel y su sonrojo era muy notorio. -Me gustas ¿quisieras salir conmigo?
Cerré mis ojos, mi corazón comenzó a latir rápido. ¿Qué rayos me ocurría? Ese chico sería bueno que le gustará ese tipo de chica ¿no? O ya de perdida cualquiera sería buena.
-Lo siento -escuché y estuve atento. -A mí me gusta alguien más, perdón.
Luego de ello la chica salió corriendo, Kitahara la veía irse y yo salí de mi escondite, giró la cara para cambiarla a una de sorpresa.
-¿Estás bien con romperle el corazón a todas las chicas?
-Iura-senpai -me hizo una reverencia y yo me crucé de brazos.
-¿Y bien? ¿Qué tienes que decir?
-Senpai me gustas. Por eso no puedo corresponder a sus sentimientos -levantó su cabeza y yo miré a otro lado.
-Pues debiste haberlo hecho porque a mi me gustan las mujeres y… -vi en sus ojos como se inundaba de un vacío y una lágrima se escapaba de su ojo. -Tengo que irme.
Me fui del lugar, no soportaba que una mujer llorara y ahora él llorando, no podía ¿es que está mal de su cabeza? Ó ¿qué es lo que vio de mi? Lo que sea, eso está mal, muy mal, mal… ¿mal?
Los días siguientes no supe nada de él, me comenzaba a evitar y se iba a otro lado si me veía. Un día fui detrás de la escuela y de nuevo me topé con algo que no debía de ver.
-Me gustas, Ai ¿quisieras ser mi novio? -sabía la respuesta, no iba a corresponder a sus sentimientos y yo volvería a…
-Sí.
-¿Qué? -se cubrió la boca y siguió escuchando.
-Salgamos después de la escuela ¿te parece bien? -Iura se quedó quieto, vio a la chica irse contenta y luego de ella detrás suyo vio a Kitahara. -Es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas, hermano mayor.
-No pensé que alguien más se te declarara, además ¿por qué crees que me interesaría estar aquí a espiarte? Pasaba por aquí y encontré que te pasaba otra declaración.
-Oh ya veo, bueno me reti…
-¿Estás dispuesto a amar a una chica? -ambos quedaron en silencio, Kitahara no podía ver a Iura a los ojos.
-Es lo mejor -Iura le vio fijamente y estaba callado escuchándolo. -Quisiera que mi verdadero amor me correspondiera, pero
-Tienes razón, es lo mejor, Kitahara. Sólo no le rompas el corazón.
-Descuida, sé lo que se siente. Adiós hermano mayor.
Quería decir tantas cosas pero era inútil, entre ellas una disculpa, pero como dicen “un clavo saca otro clavo”, tan sólo espero que mi clavo no salga ¿dañado? Más días pasaban, si lo llegaba a ver se encontraba riendo con alguna chica, pero algo producía en mí, me molestaba, no lo soportaba.
Comenzó a llover, estaba refugiado debajo del techo de un baño, llegó corriendo un chico que estaba más empapado que yo.
-Sí que está bastante fuerte la lluvia ¿verdad? -reí y me estaba lavando las manos cuando al verlo de frente lo vi.
-Sí, hermano mayor, creo que me quedaré un rato en el baño.
Iura veía el cuerpo del chico que estaba empapado por completo, su cuerpo poco marcado se dibujaba en la camisa que estaba pegada, fue a la puerta y la cerró.
-¿Qué sucede hermano mayor? -. El corazón de Iura latía bastante rápido por tan solo verlo en esa situación.
-Quitate el saco y la camisa, te daré una toalla, para que te seques.
-Oh, está bien.
Hizo lo que le indicó, el mayor de los dos le dio una toalla, mientras el colocaba en un punto algo alto sus prendas.
-¿Y qué tal te está yendo con tu novia? -. Le miró de reojo y el muchacho se quedó con la toalla en el cuello pensando.
-Según ella estaba muy disperso y me dijo que termináramos, lo siento creo que noes para mi el estar con alguien del sexo opuesto.
-Y ¿al menos lo intentaste? -se acercó a él y tomó la toalla secando algunas partes que seguían húmedas.
-Detente.
-¿Por qué? Aún estás empapado -Kitahara agarró las manos de Iura y se vieron fijamente. -Kitahara.
-Me gustas y mucho, ¿Acaso no es suficiente para que lo comprendas? Yo -comenzó a derramar lágrimas e Iura le latió más su corazón. -Es que no lo entiendo, ¿cuánto debo sufrir con este amor por ti?
Iura le miró, limpió sus lágrimas y le robó un beso a sus labios, interrumpiendo su llanto. Se separó un poco.
-No puedo comer, no puedo dormir, no puedo verte, no puedo imaginarte con alguien más que no sea yo. Kitahara, perdóname por no haber correspondido antes.
-Hermano mayor yo, te amo y quiero ser tu novio.
Se besaron, hubo varias caricias y besos que continuaron al irse a su departamento, el amor no siempre llega como uno desea, pero en cuanto llegue, no se debe desaprovechar.
