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"Mi esposo... Había Sido mi primer y único amor, recuerdo vivamente como lo conocí, en ese entonces era un niñato aún para él cruel mundo, recién graduado de la universidad y siendo aceptado en la vida laboral gracias a mis tutores quienes hablaban maravillas de mís capacidades, pese a ser Omega no dejé que eso fuese un impedimento."
A sus 24 años siendo una parte esencial en la oficina por sus méritos y no por su subgénero, pero todo se fue al caño cuando lo conoció, un alfa encantador en toda palabra, aroma agradable y capaz de hacerle sentir en una completa ensoñación, cálido y reconfortante, imponente aspecto, voz firme y una mirada capaz de hacerle estremecer hasta la médula.
Vainilla no sabía que había logrado cautivarlo, siempre le habían hecho el favor de dejarle en claro lo poco agraciado que era, figura poco curvilínea, raros ojos, aroma empalagoso, etcétera etcétera... Estudiar era lo único que hacía en la universidad, así se distraía al tener cero salidas de amigos o intereses románticos que fueran más allá de las sucias intenciones de llevarle a la cama, así que se consideraba poco agraciado.
Unos meses de citas, otros más de noviazgo hasta cumplir su primer año juntos y no tardaron nada al anunciar su compromiso, se sentía el Omega más dichoso del mundo, no contaba con la suerte que tenía amaba a su alfa había sido su primer amor, primer beso y primera vez, su mundo entero.
Quizás se dejó deslumbrar demasiado, tenía una excesiva fé ciega que le impedía o le ayudaba a ignorar esos pequeños detalles que delataban lo falso que era su amor perfecto.
Le pidió dejar su trabajo, vainilla así lo hizo.
Le dijo que aún no estaba listo para formar una familia, vainilla estuvo dispuesto a esperar cuánto fuese necesario.
Si llegaba con aromas de extraños Omegas la respuesta era corta y fría ya que no era de su incumbencia, vainilla bajaba la cabeza pidiendo disculpas...
Su esposo lo amaba o eso siempre creía ilusamente, al pasar los años ya casi no lo veía llegar a casa, las reuniones en la empresa se habían triplicado al parecer pero aún así como una obediente mascota le esperaba con amor deseando estar con él, teniendo un plato recién servido esperándole sin importar que la mayoría de las veces terminé en la basura... El hogar se sentía demasiado frío y solitario sin él, quizás si volvía a insistir un poco, si se arreglaba un poco más su alfa pueda concederle la dicha de tener finalmente su propio cachorro.
Lo había deseado tanto que jamás imaginó que finalmente lo tendría, o bueno no como esperaba.
Ahí en la sala estaba, un pequeño como de unos 13 años, empezando la adolescencia con una terrible similitud con su esposo... Q-quizas era algún familiar?... Por más que quería engañar se a sí mismo era inevitable, ese cachorro es hijo de su esposo de una de sus tantas aventuras que fingía no existían.
Ya no podía callar, exigía respuestas y encara al alfa solo para ser burlado nuevamente.
── amor... Se que lo arruine, pero este niño no tiene la culpa, su madre es un desvergonzado, amenazó con hechar lo a la calle, no lo quiere ver, te ruego lo tengas en tú cuidado, seremos una familia la sangre no tiene que ser un problema ahora, seremos nosotros tres y... Anhelo que muy pronto cuatro viviendo como una bella familia ── dijo ese alfa de cabellera oscura tomándole por la cintura y acariciando su rostro como hace ya un buen tiempo no hacía...
Quería gritar, patear lo y sacarlo de su casa pero ... No pudo, simplemente no. Lo amaba y le dolía ser tan estúpido por ese amor creyendo nuevamente en sus falsas promesas.
Lo que costó por una misera muestra de afecto fueron años de crianza para ese pequeño, le dedicó día y noche desinteresadamente como si en realidad fuese su cachorro, al principio ese pequeño se mostraba muy arisco pero una vez logró ganar su confianza resultó ser todo un amor, aunque la ausencia de su alfa seguía siendo constante se sentía agradecido por la presencia de ese niño, la soledad lo carcomía así que prefirió aferrarse una vez más a la mentira y ser feliz... Solo deseaba eso, una familia y haría lo que fuera por tenerla pero incluso esa bella fantasía se le había Sido arrebatada.
