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El olor del hogar

Summary:

Bruce Wayne y Clark Kent inician su viaje a través del matrimonio junto a 4 maravillosos cachorros con personalidades complicadas.

Chapter 1: Todo estará bien

Notes:

hola C:
En primer lugar, me gustaría pedir disculpas por haber pausado este fanfic. La universidad me esta matando x.x pero he vuelto con mucha mas energía para escribir :D
En segundo lugar, he reescrito el prologo ¿porque?, porque necesitaba profundizar en los aspectos emocionales de bruce para ciertos conflictos que habrán en el futuro.
Tercera cosa, disculpen las faltas de ortografía x.x no tengo un beta reader que me apoye pero prometo ser mas cuidadosa con esto.
Y cuarta cosa. Tenia pensado hacer capitulos cortos, sin embargo, lo pensé mejor y es mejor que algunos capítulos sean auto conclusivos, asi que decidi borrar el segundo capitulo hasta que estuviera listo c:
en fin. Muchas gracias por leer :D

Chapter Text

“Clark… ¿alguna vez te sentiste solo?

En el infinito universo que nos observa constantemente; terminaste rodeado por gente amable y fuerte que jamás te abandonó en tu extrañeza. No voy a mentirte, a veces envidiaba tu resiliencia; no debe ser fácil intentar acoplarte a un planeta al que no perteneces…incluso como humano a veces sentía que este no era mi hogar.”

 

Aquella mañana en el que sol tardó más en salir, recibió a Bruce con un clima poco agradable. Las ventanas silbaron y una sola chimenea no era suficiente para calentar toda una mansión; Mientras tanto el joven heredero Wayne se vio luchando contra el frio de su habitación en lo que buscaba el traje que le habían confeccionado para un día tan especial. Su boda.

“Amo Bruce, ¿se me permite pasar?” preguntó Alfred del otro lado de su puerta.

“Adelante” Jadeó tensando la mandíbula.

El viejo Alfa entro a la habitación con un traje cuidadosamente colgado en un gancho; el arrugó la nariz. Bruce instintivamente acercó su muñeca a su nariz solo para percatarse de que su aroma lo delataba.

“Permítame señalar las ojeras bajo sus ojos. ¿Pudo conciliar el sueño esta noche?” inquirió el mayordomo

Bruce frunció el entrecejo y tomó el traje.

“Regresé hace un par de horas de mi patrulla por la ciudad” respondió dejando el traje en la cama

Alfred emitió un sonido de desaprobación.

“Según algunos estudios recientes, el aroma omega suele agriarse debido a la falta de sueño, mala alimentación, problemas hormonales y emociones negativas” respondió el hombre mayor desabrochando los botones de su muñeca,

Por otro lado, Bruce se apresuró en vestirse. Torpemente comenzó a abotonar sus botones de arriba hacia abajo saltándose algunos orificios dejando en su lugar una camisa mal abotonada. Alfred alzó una ceja dejando su muñeca desnuda y acercándola al omega.

Bruce dudó unos segundos antes de olisquear al alfa. Las primeras notas de salida se colaron por su nariz saboreando las hojas del té en el proceso, al cabo de unos segundos, las notas de lavanda acompañadas de la vainilla finalmente calmaron su corazón que había estado latiendo de forma desbocada.

“Todo estará bien…”

(…)

“El joven heredero Wayne contrae matrimonio con un periodista residente de metrópolis, 20 años después de haber sido plantado en el altar por la famosa señorita Selina Kyle”

 

La noche cayó sobre Gotham y el cielo se vio sumido en el vacío sin estrellas. Dentro del usual caos al que la gente ya estaba acostumbrada, se encontró un hombre con una máscara de murciélago peleando sobre un edificio con una pandilla de ladrones con sacos de dinero en sus manos.

El banco de Gotham había sido robado. Los ladrones tomaron rehenes y finalmente huyeron dejándolos atrás como una distracción para los oficiales de policía; sin embargo, ninguno de ellos espero a encontrarse con un hombre de 1.80 vestido de negro listo para atraparlos.

El crimen en Gotham jamás descansa, así como el justiciero que protege la ciudad y siempre mantiene sus ojos sobre el desastre… uno tras otro, había golpes que llegaban a tocarlo, pero ninguno logro quebrarlo. 4 ladrones contra un solo hombre, sin armas ni armaduras; parecía ser un encuentro bastante injusto, sin embargo, Batman suele sorprender a los criminales.

Al cabo de unos minutos de palizas y golpizas, el justiciero logró inmovilizar a tres de ellos, dejándolos en un rincón con las manos y pies atados con esposas policiales. El último de ellos poseía una voluntad inquebrantable.

La pelea duró alrededor de 30 minutos, el ladrón ya se encontraba jadeando e incluso optó por deshacerse de su capucha durante el combate. Batman por su parte aún tenía demasiada energía y fuerza acumulada, quizá debido la adrenalina del momento pues había pasado 32 horas sin dormir. El hombre, quien parecía cercano a la derrota finalmente decidió jugar sucio. Estratégicamente, guio su combate a la orilla del edificio. Una apuesta arriesgada incluso para si mismo, pero una vez lo tuvo en el lugar esperado…pateó su torso dejando caer al hombre murciélago del edificio.

Definitivamente era un contratiempo que le daría ventaja al ladrón. Sin embargo, antes de que Batman pudiera sacar su gancho, unos brazos musculosos lo atraparon en el aire.

“Lamento interrumpir tu combate… pero creo que caer de un edificio de 5 pisos puede ser un poco mortal ¿no crees?” dijo el hombre que lo sostenía

“Superman…” dijo en lo que fue casi un reproche

El Kryptoniano sonrió.

“Buenas noches, B” Al hombre de prendas oscuras le resulto casi cómica la forma en que el alienígena parecía brillar como un sol…a las 3:00 am, en una ciudad oscura como Gotham.

Probablemente, ambos se hubieran quedado disfrutando del silencio entre ambos de no ser porque el ladrón restante ya se encontraba huyendo con 4 bolsas repletas de dinero.

“El ladrón…” recordó Batman

“Oh cierto, cierto ¡Lo siento!”

El hombre que lo sostenía lo llevó al techo nuevamente antes de atrapar al ultimo ladrón sin problema alguno.

“Creo que esto es tuyo” pronunció el alienigena antes de dejarlo caer al suelo junto a las bolsas de dinero

Batman por su parte se apresuró a colocarle las esposas para evitar que pudiera escapar de nuevo.

“Hmm” Sintió como Superman no le había quitado la mirada de encima. “Pude haberme encargado yo solo”

“Claro que sí, eres Batman” se acercó a el dejando escapar su cálido aroma de Alfa “Pero… me enteré de que tienes cosas que hacer mañana” inquirió curioso. Batman solo pudo cruzarse de brazos mientras alzaba una ceja tras su máscara.

“En Gotham, el crimen nunca descansa. Por supuesto que tengo que hacer cosas mañana”

Superman rio.

“Claro… pero me refiero a otras cosas, B” su aroma se volvió más fuerte

“Puaj que asco, están coqueteando” interrumpió uno de los ladrones mientras los otros tres los miraban con disgusto. Superman respondió alejándose unos pasos y cubriendo su rostro sonrojado con ambas manos.

"Y ustedes irán a la cárcel “

“Cualquier lugar es bueno si es lejos de ese horrible aroma Alfa…”

.

.

.

La misión finalmente terminó; por otro lado, la noche había envejecido lo suficiente como para dejar un cielo con tonalidades naranjas bastante tenues. “¿Cuánto tiempo ha pasado?” pensó el vigilante saliendo de comisaría.

“Uh, parece que se nos ha hecho un poco… ¿temprano?” interrumpió Superman parándose frente al hombre murciélago

“Lo es…”

Hubo un silencio entre ambos. El omega sabia que su aroma se había agriado un poco durante ese silencio, sin embargo, agradeció internamente los parches que bloqueaban dicho aroma; para su desgracia, los parches no eran capaces de bloquear otros aromas. Las primeras notas solares se filtraron por su nariz, calidas y reconfortantes. Superman no invadio su espacio.

“Deberías ir a dormir, aún quedan unas horas” interrumpió el extranjero. Bruce desvió la mirada. “Escuche que tienes un compromiso… ¿puedes hablarme de quien es el?”

“Un hombre bastante tonto… pero tiene un gran corazón” respondió provocando una sonrisa en el superhombre.

“Nunca pensé que el señor de la noche fuera capaz de comprometerse. Debo ir a elogiar al afortunado en persona” hizo una pausa y después cambio su tono pretendiendo estar ofendido “Ahora que recuerdo… ¿Por qué no me has invitado a tu boda?, se supone que somos mejores amigos”

Bruce sintió que su mandíbula se tensaba antes de que pudiera responder, en su lugar decidió cruzarse de brazos.

“Mi prometido es un hombre bastante celoso…” respondió alzando la mirada

“Pues yo te conocí primero, así que iré de todas formas” agregó entre risas

Bruce no respondió. Y aquello tuvo efecto en el hombre con capa roja.

“No pareces muy emocionado… ¿hay algo que te moleste?” el Kryptoniano tomó asiento en una de las escaleras de la entrada de comisaría, invitando a Batman a acompañarlo. Gesto que el vigilante oscuro acepto. “No estas obligado a casarte con el…”

“No se trata de eso” se apresuró en responder

“Entonces…” Superman apoyo una mano sobre el hombro ajeno “Puedes contarme lo que sea, te aseguro que esta conversación se quedara aquí”

Hubo otro silencio.

El murciélago observó el cielo. Cada minuto que pasaba, parecía iluminarse más; contrario a cuando se comprometió con Selina, el clima era bastante mas agradable.

“No estoy arrepentido…” dijo en voz baja sin apartar la mirada del cielo “¿Crees que el lo esté?”

Hubo otro silencio, pero distinto al anterior. Superman estaba respetando su espacio y su silencio; pudo olerlo, la cera de abeja, la miel, el matiz cítrico…como un abrazo sin ser demasiado invasivo.

“No lo está…” respondió “estaré ahí, te lo aseguro”

El extranjero deslizó su mano hacia la ajena asegurándose en todo momento de tener el permiso de su prometido. Siendo cuidadoso, retiró el guante de su mano y entrelazo sus dedos con los de Bruce.

“Estoy tan feliz de tenerte en mi vida…” susurró antes de depositar un beso sobre el anillo que adornaba uno de los dedos de Bruce.

 

(…)

 

Aquella mañana el sol salió desde temprano, algunos dirían que incluso, más temprano que de costumbre. Las tonalidades naranjas acompañaron a Bruce en su viaje de regresó a casa. El clima era agradable (completamente inesperado de una ciudad como Gotham); Mientras tanto el joven heredero Wayne se vio luchando contra su propia mente mientras se arrastraba hacia su habitación. Ahí lo estaba esperando Alfred, con un traje cuidadosamente colgado en un gacho, mismo que había sido confeccionado para un día tan especial. Su boda.

Supongo que, el amo Bruce prefiere ignorar mis recomendaciones” mencionó Alfred dejando el traje sobre la cama perfectamente tendida.

Por otro lado, el vigilante dejo su mascara sobre uno de los muebles que adornaba su habitación; levantó la mirada y caminó hacia Alfred. Un abrazo.

“¿Se encuentra bien, amo Bruce?” inquirió Alfred deshaciéndose de sus guantes. La escena trajo de vuelta un déjà vu en el mayor.

En aquellos tiempos, cuando Alfred cuidaba de un pequeño cachorro omega que extrañaba a sus padres, solía sentarse por las noches en uno de los sillones frente a la chimenea de la mansión Wayne. Ahí mismo procuraba tejer y bordar hasta que la pena en su corazón desapareciera y así, fuera capaz de regalarle una sonrisa a su cachorro por la mañana.

Nunca fue fácil para Bruce expresar sus emociones, sin embargo, tampoco era fácil retenerlas por tanto tiempo. Ocurrió durante esa noche en que Alfred bordaba sus penas frente a la chimenea durante una tormenta; el aroma de la madera fue reemplazado por el de leche agria. El mayordomo arrugó la nariz y encontró sobre la alfombra a un niño con los ojos llorosos y una nariz roja.

“Amo Bruce, ¿Qué hace despierto a estas horas?” el niño no respondió. En su lugar, arrastro sus pies descalzos hacia Alfred, quien, optó por tomarlo en brazos. En respuesta, el pequeño heredero abrazó a su mayordomo con fuerza mientras sollozaba.

“Tengo miedo…” dijo el cachorro entre sollozos mientras sorbía por la nariz. “¿Es muy tarde para arrepentirse...?” susurró el adulto que se aferraba a su mayordomo tal y como cuando era un cachorro

“¿Esta arrepentido?” preguntó en voz baja a lo que Bruce negó.

Alfred asintió y con calma se deshizo de los parches que llevaba Bruce en el cuello, liberando así el agrio aroma que desprendía su glándula odorífera. Gracias a esto, pudo percatarse de la tormenta interna de emociones con las que lidiaba el que aún seguía siendo su cachorro.

“Amo Bruce… no puedo asegurarle que las cosas vayan a salir bien de ahora en adelante. El futuro tiende a ser bastante impredecible, y el dolor durante el camino es inevitable, sin embargo, puedo asegurarle que ahora mismo no está solo. Estoy aquí.” Susurró mientras acariciaba los cabellos de Bruce. “Y si el mundo pesa demasiado… yo lo cargaré por usted”

 

(…)

Habían pasado algunas horas. La sonrisa en el rostro de Clark comenzó a verse demasiado tensa para ser genuina y el tic en su pie lo delató. Observó a todos los invitados, susurrando, murmurando. “Era obvio, Bruce jamás se comprometería”, “El hombre jamás abrió su corazón de nuevo luego de lo ocurrido con la señorita Kyle y ahora resulta que ¿va a casarse de nuevo?, eso definitivamente deja traumas a largo plazo”. Tantas voces especulando sobre su vida amorosa y no era como si Clark desconfiara de Bruce a pesar de la charla que tuvieron horas antes… e incluso si lo dejaba plantado, Clark lo entendería, después de todo no es fácil abrir tu corazón de nuevo luego de...

Bruce lo llamaría si algo ocurría ¿no? ¿no?

Su mirada se posó en sus padres, ellos sonrieron y susurraron. “Todo estará bien Clark” y su padre asintió lentamente.

Todo estará bien.

Clark cerró sus ojos y respiró profundo para canalizar sus sentidos e intentar llegar a Bruce sin ser demasiado invasivo, luego, las puertas se abrieron. Era él. Con su cabello negro perfectamente acomodado tras su oreja. El traje negro confeccionado a su cuerpo y sus ojos oscuros tan profundos como la noche.

Era él.

Con esa expresión relajada que solo tenía cuando lo veía a él. Con ese caminar recto y el aroma de un omega que finalmente había encontrado la calma durante la tormenta. Todos aplaudieron al novio.

Clark también lo pensó. Era él después de todo, tan hermoso como el día en que lo conoció, con su piel pálida y su nariz recta haciendo un juego perfecto con sus cejas pobladas y… tan único como solo él podía serlo. Una lágrima se deslizó por su mejilla y de no ser porque la prensa se encontraba en la entrada del lugar, de seguro estaría flotando en el aire.

“Lo siento…” se disculpó en voz baja una vez Alfred lo dejó en el altar

“Te ves hermoso” susurró Clark con una sonrisa “También te veías hermoso cuando nos vimos en el edificio, ¿pudiste descansar?”

“Me agrada que tu traje sea blanco… es como ver al sol sin quemarte los ojos” respondió “Y… yo no necesito dormir”

“Yo tampoco pude descansar bien…” mintió, Clark, contrario a Bruce, realmente no necesitaba dormir, sin embargo disfrutaba de hacerlo “podemos—“

El sacerdote les dedicó una mirada molesta obligándolos a guardar silencio como si se tratara de dos niños traviesos interrumpiendo su discurso. Ambos rieron en voz baja.

La celebración continuó como era de costumbre. Lágrimas por aquí, por acá, oraciones aprendidas y finalmente sus votos.

Damián se acercó con una almohada de seda con ambos anillos sobre ella. Al lado izquierdo de Damian, estaba Tim con un ramo de flores mientras que al lado derecho, estaba Jason también con un ramo de flores y detrás de ellos, estaba Dick con una botella de vino que entregó al sacerdote como ofrenda. Una vez entregados los anillos y la botella, los niños caminaron de regreso a sus asientos en primera fila junto Alfred y los padres de Clark.

“El día de hoy no solo te estoy proponiendo ser mi compañero omega para toda la vida, sino que, hago el juramento de cuidarte en tus dolencias y festejar tus alegrías, Bruce Wayne, esta noche, prometo amarte como toda la vida lo he hecho. Frente a los presentes, prometo ser el hombre que necesitas, jamás volverás a sentir la soledad y la oscuridad jamás se apoderará de nuestro hogar pues yo siempre encenderé la vela que nos ilumine. Los ratones siempre saldrán con las manos llenas y siempre habrá un nido al cual regresar por las noches después de un día ocupado “tomó la mano de su prometido y lentamente deslizó el anillo en uno de sus delgados dedos.

“Amado mío. Esta noche profesó el amor que estuve guardando durante mucho tiempo. Prometo, cuidarte en tus dolencias y celebrar en tus alegrías. Sin importar la posición de la luna o su fase, yo cuidare tus sueños y protegeré tus anhelos. Esta noche, hago mi juramento en el que jamás tendrás una copa vacía y nuestro nido jamás perecerá. Al elegirte como mi Alfa, prometo velar por tus necesidades y más importante… esta noche te hago entrega de mi corazón. En tus manos yace mi vida de manera simbólica para simbolizar la confianza y lo sólido de nuestro vínculo. “Tomó la mano de Clark y con cuidado, deslizó el anillo en uno de sus dedos.

Ambos sonrieron al cruzar miradas, deseando que aquella felicidad durará para siempre, que la vida se congelará y pudieran revivir ese día eternamente.

“Con el poder que se me ha concedido, hago unión del Alfa Clark Kent con el omega Bruce Wayne, a partir de esta noche, sus almas estarán Unidas para siempre hasta que la muerte los separé… puede besar a su omega”

“Hasta que la muerte nos separe”

Algo en aquella frase lo aturdió. A pesar de todos se levantaron para aplaudir y sobre ellos cayeron pétalos de rosas, Bruce se sintió desconectado de su mundo. En la multitud, busco desesperadamente a Alfred, quien le sonrió.

Todo estará bien.

Clark notó el temblor en las manos de su amado. Cuidadoso, tomó la mejilla de su ahora marido y le sonrió. “Estoy aquí” dijo “Mírame”. Bruce cruzó miradas con él y Clark se acercó al rostro ajeno lentamente.

“Todo estará bien “

Y sus labios se unieron en un tierno beso. Bruce finalmente pudo respirar.

 

“Bruce… quizá te sorprenda saberlo, pero al igual que tú también me sentía solo. Es complicado no ser diferente cuando llegas al mundo de una forma no convencional, peor aun cuando te enteras de que no todos lanzan rayos de calor por los ojos.

La soledad puede ser bastante agobiante si me lo preguntas…aunque algunas veces tiende a ser reconfortante cuando el mundo es demasiado ruidoso. Jamás intente arrebatártelo, pero, agradezco que me hayas hecho un espacio en tu soledad.”