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Rating:
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Category:
Fandom:
Relationship:
Additional Tags:
Language:
Español
Collections:
♥Corazón de tinta♥, Caramelo
Stats:
Published:
2026-01-12
Words:
966
Chapters:
1/1
Kudos:
7
Bookmarks:
1
Hits:
47

Mañana estaré en tu puerta

Summary:

Amy se niega a aceptar que el amor signifique distancia y en una carta escrita bajo la luz de la luna, le promete a Shadow algo más fuerte que el miedo: quedarse, cuidarlo y amarlo incluso en los momentos más oscuros.

Work Text:

El suave resplandor de la luna se filtraba por las cortinas del dormitorio, derramándose como plata líquida sobre el escritorio de madera clara. 

Amy Rose permanecía sentada frente a el desde hacía horas, con la espalda recta pero los hombros tensos, como si el simple acto de mantenerse firme fuera una batalla en sí misma. 

La habitación estaba en silencio, interrumpido solo por el tic-tac del reloj y el leve roce de la pluma entre sus dedos temblorosos.

 

Había llorado antes. Mucho. Ahora las lágrimas se acumulaban en sus ojos, amenazando con caer sobre el papel en blanco, pero Amy las contuvo con una determinación nacida del amor y la frustración porque Shadow llevaba tres días rechazando sus visitas. 

Tres días de puertas cerradas, de mensajes breves, de excusas disfrazadas de protección. Y su corazón ya no podía soportar más esa distancia impuesta.

 

El aroma tenue de rosas secas flotaba en el aire, recordándole —sin piedad— la última vez que Shadow había estado allí, de pie en esa misma habitación, fingiendo indiferencia mientras vigilaba cada movimiento suyo con una atención absoluta. Amy cerró los ojos un instante y respiró hondo. Si no podía decirle todo esto en persona, entonces lo haría de la única forma que le quedaba.

 

Con caligrafía cuidadosa, comenzó a escribir.

 

 

Mi querido Shadow,

 

Sé que vas a fruncir el ceño al leer esta carta, probablemente con esa expresión de protector feroz que tanto amo y que tanto me frustra a la vez. Puedo imaginarte ahora mismo, cruzado de brazos, murmurando que esto es innecesario. Pero necesito que sepas lo que hay en mi corazón, porque las palabras que no logro decirte en persona están quemando mi alma.

 

Estos tres días sin verte han sido más largos que cualquier batalla que haya enfrentado. Camino por la casa y todo me recuerda a ti: el sofá donde fingías dormir mientras me escuchabas hablar, la taza que usaste una vez y que nadie más ha vuelto a tocar; incluso el silencio se siente diferente cuando sé que no estás cerca.

 

Durante este silencio forzado, he pensado en cada momento que hemos compartido. ¿Recuerdas nuestra primera pelea? Tú, siempre tan orgulloso, insistiendo en que podías enfrentar cualquier peligro por tu cuenta. Y yo, terca como siempre, negándome a dejarte cargar el mundo sobre tus hombros. Dijiste que no necesitabas a nadie. Yo te respondí que eso no era verdad y aún lo sostengo.

 

Mi amor rebelde, mi sombra protectora, ¿no comprendes que el verdadero dolor no viene de la posibilidad de enfermar, sino de estar lejos de ti cuando más me necesitas? Cada hora que paso imaginándote solo, luchando contra tu propio cuerpo, contra recuerdos que nunca te dejan en paz, es una agonía que ninguna enfermedad podría igualar.

 

Dices que me proteges manteniéndome alejada. Dices que es por mi bien. Pero dime, Shadow, ¿desde cuándo el amor se trata de huir? ¿Desde cuándo cuidarnos significa separarnos? Yo no te amo sólo cuando eres fuerte. Te amo cuando tiemblas, cuando te cierras, cuando crees que no mereces compañía.

 

He visto cómo luchas contra pesadillas que te despiertan empapado en sudor. He visto tu mirada perderse en memorias que no quieres nombrar. Y nunca, NUNCA, te he dejado enfrentarlas solo. Esta no será la excepción.

 

Sabes que soy testaruda, mi corazón. Sabes que cuando tomo una decisión —especialmente cuando se trata de las personas que amo— no hay fuerza en este mundo que pueda detenerme. Y he decidido que, si voy a enfermar, si el destino ya está escrito en las estrellas, entonces que sea de la manera más hermosa posible.

 

Quiero enfermar con el sabor de tus besos en mis labios. Quiero que mi fiebre venga acompañada del calor de tus abrazos. Quiero que, si deliro, sea recordando tu voz grave diciéndome que todo estará bien, incluso si no estás seguro de ello.

 Porque incluso en la enfermedad, contigo a mi lado, encontraría la belleza.

 

¿No lo entiendes, mi amor? La vida sin ti no es vida. Es solo respirar sin propósito, moverse sin dirección. Y yo no vine a este mundo para existir; vine para amar con todo lo que soy, y eso te incluye a ti, en cada versión tuya.

 

Mañana estaré en tu puerta. No como una visitante, no como alguien que pide permiso, sino como la persona que te ama. Puedes gruñir, puedes protestar, puedes usar toda esa intensidad hermosa y frustrante que te caracteriza, pero no podrás detenerme. Porque el amor verdadero no conoce el miedo, y lo que siento por ti es lo más verdadero que existe en mi universo.

 

Si quieres protegerme, hazlo con tus brazos alrededor de mí. Si quieres cuidarme, hazlo mientras yo te cuido a ti. Porque eso es lo que hacen las almas gemelas: se protegen mutuamente, se curan juntas y enfrentan cualquier tormenta lado a lado.

 

Tu salud regresará, lo sé. Pero mi decisión de estar contigo es eterna.

 

Prepárate para recibirme, mi amor testarudo. Porque mañana, llueva o truene, estaré tocando tu puerta, y no me iré hasta que me dejes cuidar de ti como mereces.

 

Con todo el amor que mi corazón puede contener —y más—,

 

Tu Amy, quien jamás se rendirá

 

Amy dejó la pluma sobre el escritorio y apoyó la frente contra el papel unos segundos, como si quisiera transferirle el calor de su corazón. 

Luego dobló la carta con cuidado y selló el sobre con un beso.Su corazón latía con fuerza, no con miedo, sino con la certeza absoluta de que el amor, cuando es verdadero, siempre encuentra la manera de abrir cualquier puerta.

 

Al amanecer, Shadow encontraría la carta deslizada por debajo de su puerta. Junto a ella, una rosa roja aún fresca… y la promesa silenciosa de que, pasara lo que pasara, ya no estaría solo