Chapter Text
Naeve sin duda estaba feliz cuando Kylo volvió de la misión a salvo, era pleno invierno e incluso con las mejores ropas sabía lo peligroso que era estar al descubierto por semanas. En la noche del reencuentro, durmieron calentitos y cómodos en su cama, disfrutando de la presencia del otro. En la madrugada, Naeve empezó a sentir calor en lo que se estaba apoyando, se despertó confundida y lo primero que vio fue el cuerpo de Kylo semidesnudo lleno de sudor. Aun estaba incociente, asi que saco los mechones de pelo negro que caian en la frente del soldado y apoyo su palma ahi, notando la alta temperatura que su cuerpo tenia.
Antes de salir de la habitación, tapó con las mantas el cuerpo de Kylo. Se dirigió hacia la sala de curación del castillo, agarrando algunas hierbas y paños, y pasando por la cocina donde los primeros cocineros estabas preperando el desayuno y muy amablemente les pidió si podrían calentarle agua y hacer sopa.
—Oh, ¿La señora Naeve cree que está por enfermarse?—preguntó preocupado el chef principal—Este invierno está siendo muy duro.
Naeve sacudió su mano y negó.
—No es para mi, gracias por la preocupación—agarro un set de té y la lleno con el agua hirviendo—Kylo tiene fiebre, así que por favor, cuando la sopa esté lista llevenla a la habitación.
Todos en la cocina se quedaron en silencio y solo hicieron una reverencia cuando Naeve salió con la bandeja y los paños tibios. En realidad, era la primera vez que escuchaban que el Señor estuviera enfermo. Cuando Naeve volvió a la habitación, Kylo estaba saliendo de la cama con las rodillas flaqueando.
—Kylo, ¿qué estas haciendo?—Naeve pregunto alarmada, apoyo la bandeja en la mesa mas proxima y a pasos rápidos invadió el espacio personal de Kylo, empujando suavemente el pecho del pelinegro para que volviera a sentarse—claro que él había cedido, porque si quisiera no se movería ni un centímetro, incluso en su condición.
—¿A dónde fuiste?—cuestiono Kylo levantando la mirada.
—A buscar paños y agua caliente.
—No vuelvas irte mientras duermo, porfavor—pidio Kylo apoyando su cabeza en el cuerpo de Naeve.
—Tienes fiebre, no quería levantarte—explico—Ahora, ya sabes que estoy bien, vamos, vuelve acostarte, debes descansar muy bien.
Kylo pareció reacio a esto aunque simplemente se dejó tapar por las mantas.
—No quiero descansar, quiero estar contigo.
—Estas conmigo, mi amor—rio Naeve apoyando el paño en la frente del soldado.
—Lo sé—murmuró Kylo cerrando los ojos—Quiero abrazarte y levantantarte, caminar por el jardín.
—Cuando te mejores y las temperaturas sean cálidas iremos al jardín, mientras tanto te ofrezco mi amor a corta distancia—ofreció Naeve entrelazando sus dedos con los de Kylo—Mas pronto te recuperes, mas pronto me tendrás besándote.
- Tienen una mascota
Naeve camino de manera sigilosa por los pasillos iluminados por velas, entre sus brazos una pequeña bola de pelos se asomaba aunque sus ojos lastimados no le permitían ver mucho estaba tan agotado que no podía defenderse. Lo último que quería la joven era lastimarlo. Entró a su habitación en silencio esperando que nadie estuviera adentro.
La bolita de pelos hizo un pequeño maullido.
—Shh, prometo limpiarte y curarte, solo espera un poco—susurro Naeve hacia el bollo que cargaba.
—¿Con quién hablas?—una voz hizo que la joven se congelara, su esposo, la persona que menos quería ver en esta situación.
—Estaba hablando sola—respondió Naeve sin darse la vuelta, e intentó distraer al pelinegro—¿Cómo te fue hoy? ¿Hiciste algo interesante?
Kylo se dirigio hacia el sofá de la habitación, los pasos pausados hicieron que quisiera salir corriendo. Estaba segura que si su esposo descubria que había traido un pequeño animalito, sucio y lastimado lo mandaría directo con los curanderos y ella nunca lo volvería a ver.
—Solo estuve entrenando, fue un día muy caluroso y los chicos estaban muy vagos, realmente me agotan cuando toma esa actitud—contó Kylo sacándose las botas—Por cierto, ¿que tienes en los brazos?
Naeve se dio la vuelta y con una sonrisa.
—¿Esto? Es una manta. Justo estaba por mandarla a lavar—explicó mostrando una punta, su habitación era una zona insegura para el gato, por lo que decidió que lo mejor era dejar al minino en el baño de invitados y de paso ir a buscar los elementos necesarios para limpiarlo y curarlo.
—Naeve, ¿que está bajo la manta?
Kylo detuvo a la joven, agarrándola por la muñeca quien bufo.
—¿No puedes al menos fingir que no te das cuenta de algo?
Kylo se paró y cruzó los brazos.
—No, no puedo fingir cuando se que algo está mal y menos si se trata de ti—Naeve frunció el ceño—¿Es un animal? ¿Te ha lastimado?
Kylo intentó tocar el bollo temblando en sus brazos pero Naeve se alejó.
—No hay nada mal conmigo, tampoco estoy lastimada—camino hacia el baño privado y cerró la puerta con su pie, sin embargo el pelinegro ni siquiera dejó que la puerta golpeara e interrumpio en el baño. Apoyo el bollo en el piso y desenvolvio las mantas, el mínino estaba temblando y también sus ojos llorosos lastimados estaban cristalizados. A Naeve se le rompió el corazón.
—Amor, si está lastimado es mejor que lo lleves…
—Kylo, si pretendes que devuelva este gato sin estar antes sano, te recomiendo salir de la habitación antes de que me enoje en serio—por los siguientes minuto solo se escucho el agua que corría en la bañera, los quejido del gatito que con un paño húmedo Naeve intentaba limpiar y los consuelos de la joven.
—Ya, ya. No te preocupes, pequeñín. Te cuidare.
Cuando el baño terminó, la bola de pelos estaba maullando y tratando de subirse a los brazos de la joven, quien no dudó en abrazarlo dándole besitos en la cabecita. El pelaje del animal estaba limpio y las heridas que tenía no eran tan profundas como pensó. Ya era de noche cuando salió del baño, Kylo estaba en el sofá leyendo algunos papeles y levantó la mirada cuando noto la presencia de Naeve. Sin embargo esta ni siquiera le correspondió, y agarró uno de sus pijamas de verano doblandolo y poniéndolo bajo su brazo, justo al pequeño minino quien cuando noto la tela tan exquisita decidió que seria el juguete perfecto para morder.
—Naeve…
—Dormire en la habitación de invitados, si necesitas algo…
—Naeve, no es necesario—habló Kylo dejando los papeles a un lado—El gato… puede dormir aquí.
La joven se detuvo.
—¿En serio?—el pelinegro asintió—Bien…
Sinceramente Kylo pensaba deshacerse del gato apenas estuviera en condiciones de ser adoptado; no quería animales, nunca había tenido deseos de ello. Pero Naeve se veía tan linda cuidando de esa bola de pelos que se arrepintio de sus pensamientos.
Fue asi, como Naeve y Kylo, tuvieron a su primera mascota juntos.
