Chapter Text
Lo único que tengo, es ser hechicera, no hay algo más en esta vida, a veces me pregunto, ¿En verdad deseo serlo o solo me inclino ante ello porque es lo que debería hacer? No sé si este es un don o una maldición, quizás si tuviera un motivo o un anhelo, pero creo que sólo vivo en el momento, en el aquí y en el ahora. Aún así camino lado a lado de gente tan increíble, gente que brilla con su propia luz, gente con determinación y furia en los ojos, me siento tan fuera de lugar pero al mismo tiempo tan cómodo, tal vez soy igual a una polilla que vuela hacia la luz en una dirección terrible sólo porque se ciega ante la idea de no alcanzar un nirvana que le haga sentir satisfacción. Es por ello que me pregunto, ¿Como es que volví a esto de nuevo?, ¿Porque actué tan precipitadamente otra vez?, ¿Que es lo que quiero de Sensei? ¿Que estoy llenando el juego con el que comenzo? a mi propia soledad.
¿Que era tener un sueño? ¿Que era lo que deseaba en este mundo?, ¿Deseaba un romance?, ¿Deseaba ser más capaz?, no tenía a nadie en el mundo, no había una persona que le importase si me lastimaba o caía en una misión, si estaba aquí o no, tal vez les causaría tristeza mis amigos, pero la vida seguía, solo sería un número, una baja que superarían pronto.
"¿En que tanto piensas?", Gojo interrumpió su burbuja y maraña de pensamientos al alzar sentándose aún lado suyo.
"Me pregunto que será de mi en el futuro, y también porque estoy aquí." Conteste con tal sinceridad que Gojo se río.
"Te haces demasiadas preguntas, y eso no te servirá de nada. Hace un rato querías vivir algo sin pensar en las consecuencias sin embargo ahora sólo quieres encontrar una razón a lo que haces, ¿No?".
"Si."
"Si, yo creo que todos alguna vez quisimos tener una explicación a lo que hacemos, sin embargo la respuesta no llega cuando uno lo busca tan desesperadamente. A veces somos así, hacemos las cosas sin razón alguna, hay veces que el inconsciente nos pide algo pero es un charlatán y no te la pondrá fácil." Sus brazos se cruzaron y chasqueo la lengua. "Bueno, quizás estábamos destinados, nuestros caminos tenían que cruzarse".
¿Destinados? Para ella el destino era una tontería, no creía en eso, ella solo se había involucrado con el porque había sido una torpe, incapaz de comprenderse, como si quisiera dañarlo, como si tuviera un resentimiento interno a su persona ya la vez un apego que la hacía cegarse, ahora bien, todo era tan confuso, ya era bastante polémico besar a su profesor, no negaría que sus sentimientos hacia él tampoco lo eran.
"Bien, ¿Deberíamos volver a la academia? O ¿Deberíamos atrasar el regaño que se nos espera?. "
"Diablos, ¡Tiene razón!". Lo había olvidado por completo. Ella había desaparecido después de charlar con el director, no había avisado a nadie y simplemente se había esfumado con su sensei irresponsable, a este punto ya no podía reconocerse ni así mismo.
Trato de tranquilizar su agitado estado y pensó ¿Que era esperar hasta mañana?, tendría más tiempo para pensar en una excusa y sobre todo, tendría más tiempo sin ver el rostro de Megumi, después de este día, simplemente debería dejarlo estar. El merecía algo mejor, porque ella nunca sería la adecuada, era una terrible persona, una persona poco fiable.
Al día siguiente, cuando Gojo y ella volvieron todos estaban llenos de preguntas, el director Yaga solo había dicho que habían ido a cazar algunas maldiciones de bajo rango en Miyagi, una mentira que Gojo le había inventado, pero iguales títulos.
"Eso no es verdad, ¿Cierto?" Yuta lo tenía bien claro, se sentó a su lado y le interrogó.
"Por supuesto que no, el sensei me secuestró y me llevó a su propia residencia. ¡Se volvió loco, un completo lunático!" Confesé de manera que pareciera que estaba narrando una historia irreal.
"Oh, vamos dime que bromeas". El simplemente no podía creer como las cosas habían llegado hasta ese punto. "Dijiste que ibas a evitarlo."
"Es como un chicle en mi zapato, te lo digo, sensei es alguien difícil de soltar". Bueno, ella era también la que había sido sucumbida por su buena experiencia. Debía cacheterse mentalmente por sus estupidez. debería solo cacheterse verdaderamente por existir. "Si esto hubiera sido una prueba la hubiera perdido, es solo que no sabia como lidiar con ello. ¡Soy tan absurda!, ¡Tengo que irme ya!"
"Espera, no te precipites.." Yuta negó con la cabeza. "Dijiste que no estabas huyendo, así que termina lo que ha comenzado. Y luego piénsatelo, piensa si irte es la mejor opción, puedes mejorar aún más aquí si Maki, Toge, Panda y yo te echamos una mano."
Si se quedaran las cosas seguirían siendo igual, una vergüenza. No, ella debería mejorar por si misma de otra manera. Además también tenía que encontrar un propósito, ir como lo estaba haciendo hasta ahora sólo le traería problemas. Quería lograr algo y sentirse satisfecha con ello, no quería vivir la vida que llevó a cabo hasta ahora, siempre en el mismo punto, sin cruzar la intercepción.
"No, irme para pulirme aún sigue en pie." Negué con la cabeza, no iba a renunciar a ese plan.
Mi necedad embriago a Yuta, sin embargo no podía protestar ante mi decisión, lo único que le quedó fue apoyarme.
"Bien entonces, solo haz lo que creas que es lo mejor para ti". Fue lo ultimo que me dijo ese dia, en realidad sabia que estaba un poco triste con la idea, pero tampoco queria entorpecer mi busqueda asi que se limito a decirme o verme, asi para que de ninguna forma, indirectamente afectara mi pensamiento.
Al día siguiente Yaga había dicho que sería enviado pronto a una misión, tal y como se lo había pedido, un viejo conocido, un hechicero chino había aceptado ser algo así como un sensei provisional (Un mentor), me enseñaría algunas de las bases de su hechicería maldita, y sería a su vez una aprendiz que se encargaría de mantener a raya, por lo que había dicho ese hombre era bastante óptimo, los meses que pasaría ahí serían exhaustivos.
No hubo despedida, solo había mencionado lo necesario con Yuta, resultó que me cubriría la espalda. Sabía que no era la mejor forma y estaba siendo una compañera tan desagradecida, pero igual no era buena lidiando con las despedidas.
[ ... ]
El trabajo duro llegó tan rápido que no tuvo tiempo de respirar, el hombre la miró de arriba a abajo con su rostro severo, entonces solo dijo, "Sin habilidad" y "Deplorable". En ese momento supo que trabajar con el viejo no sería sencillo, ¿Pero que era sencillo de todos modos?, ella había tomado práctica con Gojo, unas cuantos comentarios así serían pasables.
quiza
"¡LE HE DICHO QUE ES IMPOSIBLE!" Salto de la furia ante el método tan peculiar de entrenamiento que tenía su sensei. En sus manos y pies habían unos listones con campanas atadas, el cuarto estaba oscuro y pronto se abriría una puerta que daría paso a dos maldiciones de un rango desconocido. "Esto es ir contra la seguridad de su protegida, ¿Como se supone que me encargue de ellas sin ver una maldita cosa?, ¡¿Esta loco?!"
"No necesitas ver, solo necesitas afilar tu intuición, tus movimientos, necesitas ver más allá de tus ojos. Anda, deja de lloriquear." Grazno como una maldita garza, importantele poco sus quejas. "Que sobrevivas depende de ti, y de cuanto te interese, al final, en una misión la unica persona que nunca te dejará serás tú, sólo dependeras de ti, si no, serás una maldita molestia.. así que solo trabaja por ti misma ahora, para que puedas hacerlo por los demás cuando sea necesario."
Suspiró, era cierto, debería concentrarse y manejar la situación, podía hacerlo, solo había que prestar atención más.
La puerta se abrió, estuvo segura que el ruido venia de enfrente suyo, el arma maldita que le había dado el sensei era una espada corta muy parecida a un 'tanto', así que el acercamiento a esa cosa era inevitable. Sus pies, y la manera en que tratar de moverse para que los campaneos no llamaran su atención la hizo bajar la atención a la segunda maldición que había entrado justo detrás. De una manera inevitable había acabado justo en medio, ¿Que debería hacer?, las campanas habían llamado la atención de esas cosas, si se movía más ellas saltarian a por ella.
No había salida, entró en pánico.
¡Espera un momento!, ella lo recordó, el viejo sensei había atado sus campanillas pero no le había dicho la verdadera razón, dijo agudiza tus sentidos, ¿No significa que sus movimientos lentos le entorpezcan?, no tenía que ir por lo lento, si no se mueve más rápido, incluso más que la audición de esas bestias raras. Intuición, cuando tardarían en saltar las dos al reaccionar, y cuando pudieran esquivar y golpearlas en un intento.
Eso era, ¡Un maldito genio!
En Tokyo sin embargo otra persona tenía sus propios problemas, Gojo no había visto venir que su alumna huyó al extranjero, especialmente con lo que había sucedido, se sintió extraño, ¿Abandonado quizás?, ¿Dolido? No estaba del todo seguro, solo que su corazón se sentía inquieto por cada minuto que pasaba.
—Esta completamente fuera de si, ¿Como es que no nos los dijo?.—Maki se quejó en voz alta con todos. No debe ser la única que creía que era una locura salir a misiones fuera, si la experiencia era mínima.—¿Que hay de ti Megumi, ella no te comento nada?
El pelinegro solo negó con la cabeza, aunque su rostro se mostró normal lo cierto es que estaba tan confundido como decepcionado de que no había sido tomado en cuenta por alguien que respetaba tanto como quería.
Aunque eso no iba a decirlo.
—Maki, quizás ella no lo planeo de antemano, solo fue un impulso por mejorar, no te molestas con ella.—Comentó Panda.—Además... aún tenemos que preocuparnos por el evento con los de Kyoto.
—¡Podemos hacer ambas cosas! ¿Quién nos va a completar ahora, ¿Eh?, se nos ha ido a un miembro.
—Yuta puede con ello, ¿No es verdad?.—Panda busco que le respaldara.
Yuta quién se había perdido en toda la charla por consolar a Toge, asintió al escuchar su nombre.
—Inumaki cree que hay una buena razón para no decirnoslo, así que preocuparnos por ello o molestarnos no tiene sentido. Todos tenemos nuestras propias razones, hay veces que no se puede dar explicaciones.
—Da igual..—Supiro Maki, ahora con el pensamiento más relajado.—Va a tener que regresar algún día.
Gojo sonrió, espiar la charla de sus alumnos no era precisamente un hobbie pero esta vez quería saber como se sintió sinceramente sobre la partida de su alumna, ya que el no podía hablar con ellos sin ser completamente sincero con su sentir sobre su huida.
Después del entrenamiento Gojo camino por los pasillos hasta que se cansó de fingir que no le molestó la presencia de la persona que le seguía.
—Megumi, vamos, si tienes algo que preguntar hazlo.—Sus cejas se levantaron y su sonrisa burlona típica se posó en su rostro.
Megumi dobló el pasillo apareciendo justo cuando se le llamó, su entrecejo estaba fruncido y no parecía venir en buenos términos.
—Ella se fue por tú culpa, ¿No es cierto?.—Megumi no sé fue con rodeos, dijo lo que esperaba sin titubear.—Lo sé, incluso si estaban tratando de ocultarlo, yo sé..
Gojo no hizo ninguna broma, no hubo más que sociedad en su rostro, el solo espero a que Megumi termine.
—¿Qué ha hecho? ¿Eh?, ¿Porqué ella? Porque mi senpai..—Megumi le recriminó. En su rostro se podia ver mucho que le estaba pesando.
—No lo sé.—Satoru hablo con la verdad, él no sabía porque ni como.—Ella y yo, no sé porque, pero créeme jamás le haría daño.
Megumi se río en ese momento, esa declaración le pareció tan absurda, especialmente porque sabía muy bien quién era él.
—Mentiroso.—Fue lo último que dijo antes de dar la vuelta e irse.
[ SUEÑO ]
El chico estaba maldito, la calamidad y el desastre iría tras de él y de todo el lugar al que fuera. Que miserable chico, los rumores más ridiculos salieron de las bocas de aquellos cerdos estupidos, unos bastardos sin la capacidad de razonar por si mismos.
Dentro del estado del clan Mokuren en el cuarto más apartado yacia el cuerpo herido de aquella niña, sus piernas habían sido lastimadas con el calor de una llama, el fuego de una lámpara de aceite. No solo había sido amordazada para que no hablara, sus ojos también habían sido castigados, de forma que no pudiera percibir la luz, ella no tenía la fuerza suficiente para moverse así que ni siquiera lo intentó. No lo hizo, ¿Por qué lo haría? Ella solo pensó en dormir, dormir y no despertar más, ya no quería luchar, estaba cansada de la forma en la que vivía, su vida no tenía ningún valor.
Pasaron tres días, tres días y la puerta de la habitación se corrió, un chillido de miedo se escuchó por toda la habitación, el sonido de trastos que cayeron y golpeon el suelo la habían despertado de su largo sueño. "No, no, no ¿Que han hecho? ¿Cómo pueden atreverse? Mi pequeña señora." Esa voz, esa voz suave era de una de las jóvenes damas que se encargaban de su cuidado. La moza le removió, desató el pañuelo que le amordazaba y le descubrió de la venda que cubría sus ojos, sus ojos cayeron al ver su miserable figura, sus dedos contuvieron la rabia que se halló en su pecho, casi haciendo que sus uñas se rompieran por la manera en que las enterró en la madera vieja del piso.
"Estoy bien". Le resta importancia a la situación para que no se metiera en problemas. "
"Mi señora.." Los ojos de la chica se aguaron, podía sentir sus emociones flotar en el aire, estaba bastante sensible a ello, tomo sus hombros y le sacudió."No tiene porque fingir conmigo, por favor, sólo.. no lo sigas soportando."
¿Soportarlo?, no creía que esa fuera la palabra correcta, ella no lo soportaba, es sólo que no quería causar problemas a otros, no cuando sus vidas también eran difíciles. Además, si hablara abiertamente de ello habría consecuencias peores, arrastraría a otra persona terminaría como la otra vez, eso, no quería más cosas en su conciencia.
"No te involucres tanto conmigo, sabes que cuando lo hacen las cosas no terminan bien, te estimo, por eso no quiero que sigas viniendo tan seguido, sólo no mires y no hables de cosas que te pueden perjudicar, sé ciega ante lo que presencias. Es por ti bien."
"¡Me niego!" Grito la chica, tan desinteresada de que algo le pasase. "Me niego a ser indiferente, mi señora, el aprecio es mutuo, por eso me niego a dejarla pasar por esto."
Esta chica era tan 'necia', fue lo que pensó en ese momento, pero de alguna manera las palabras afectuosas de la joven y el saber que al menos alguien en esa casa se preocupaba por ella y la miraba por quién era le llenaron de un sentimiento desconocido, agradable pero inexplicable, Quizá , ¿Cariño?, ¿Quizá?
Ese mismo día en la tarde su madre fue a hacerle una visita, llevando dos filas de jóvenes criadas a sus costados, quizás unas seis de cada fila, mientras que las primeras dos llevaban una sombrilla de papel de aceite que le cubría del sol por su derecha y su izquierda, abrió la puerta de su habitación, mientras pedía a las jóvenes que esperaran afuera. Apenas y pudo ver su rostro con el abanico que tenía a la altura del mentón, como si no deseara respirar el mismo aire.
"Has vuelto a crear problemas, eres una malcriada." Las palabras dulces de mamá pronto llegaron."¿Sabes cuánto afecta el nombre de tu madre?, por supuesto que no, sólo estropeas todo, eres igual a tu padre, una egoísta."
"¡Mamá! Ellos.." Sus palabras quedaron en el aire, pensando que no importa lo que dijera ella no la escucharía de todos modos."Lo siento, no he podido controlarlo, no manchare más tú nombre madre. "
"Ah, bien, supongo que es todo. Me marcho". La mujer se levantó y se dirigió a la puerta, pero antes de que saliera volteó a verla bajando su abanico para poder hablar, en sus palabras hubo un goce disfrazado de dureza. No?, tú no eres común, y tus equivocaciones estarán en la boca de todos, si no se te disciplina adecuadamente, así que apartir de ahora si te quejas o interfieres en algo sabes que castigos te esperan."
Su madre había sonreído de oreja a oreja, sus ojos brillaron como si fuera dichosa, su expresión era tan tenebrosa que había comenzado a temblar. Después se cubrió simplemente y salió, mientras sus damas se afiliaron de nuevo para retirarse.
Su corazón pálpito tan fuerte que se recostó en el piso de nuevo tratando de calmarse, su madre era terrorífica, ella en verdad le temía a su madre.
