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Call It Fate, Call It Karma

Chapter 2

Notes:

Wow ese “espero subir el siguiente capítulo para la próxima semana” se convirtió en 5 meses jaja.

Muchísimas gracias por sus comentarios en el capítulo pasado, realmente me motivaron a continuar! Espero les guste.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

— ¡Taka! — Hakkai gritó emocionado al abrir la puerta y toparse con su amado capitán afuera. — No esperaba verte hoy ¡Pasa, pasa! — Continúo con la misma alegría mientras se hacía a un lado para que Mitsuya entrará.

Una vez Mitsuya cruzó la puerta de la gran residencia Shiba, sintió el brazo de Hakkai rodearle los hombros para atraerle hacia él en un amistoso abrazo mientras le dirigía a la sala.

El más bajo sonrió contagiado del buen ánimo de Hakkai y se alegró de verlo tan radiante, de por sí siempre había sido alguien muy animado y risueño, pero está vez se podía notar que era diferente, la paz que emanaba de él junto a la de toda la casa se lo decían.

— ¿Ya comiste?

— Si, antes de venir.

— En ese caso, tenía pensado en que podríamos jugar algún videojuego o ¡Ya se! Veamos alguna película, rente unas muy buenas ayer.

— Suena bien — le respondió con una sonrisa.

— Las dejé en mi cuarto, voy por ellas ¡Ya vuelvo! — y se separó de él para subir corriendo las escaleras. — ¡Ponte cómodo, estás en tu casa! — Se escuchó la voz de Hakkai desde arriba unos segundos después antes de perderse por completo.

Mitsuya tomó asiento en el cómodo sillón de piel y una vez estuvo seguro de que Hakkai se había ido se puso a repasar su plan:

Era bastante simple a decir verdad. Venir a visitar a Hakkai y después de un rato inventar alguna excusa como ir por un vaso de agua a la cocina o disculparse al baño para poder ir en busca de Taiju, explicarle la situación y convencerle. Aunque ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía si el mayor estaba en casa, tal vez había salido un rato y esa era la razón por la que había tanta paz.

Y justo como si sus dudas hubieran sido escuchadas, se escuchó el abrir y cerrar de la puerta principal.

“Mejor terminar con esto de una buena vez.” — Takashi se levantó en busca del hijo mayor, sentía sus pies pesados y las manos sudarle ¿Cómo siquiera iba a empezar esa conversación? No tenía la menor idea. 

Apenas podían llamarse conocidos y ahora tenía que confiarle algo importante para él, eso sin contar que solo habían hablado un par de veces y una de ellas no terminó muy bien. 

Todas estas cosas calaban en su interior con cada paso que daba.

Antes de dar vuelta al pasillo respiro hasta llenar sus pulmones y lo soltó lentamente. 

“Aquí vamos”.

— Mitsuya, hola. No sabía que vendrías hoy.

Y en vez de encontrarse con el primogénito, la hija del medio le saludo desde la entrada.

— La verdad es que fue algo imprevisto. — Takashi se acercó y tomó algunas de las bolsas que Yuzuha traía consigo para después seguirla hasta la cocina.

— Gracias. — Dijo una vez depositaron las bolsas en la barra. — Bueno, siempre es bueno verte y sabes lo mucho que Hakkai se alegra con tus visitas. Por cierto ¿Dónde está? — Preguntó mientras sacaba los productos de las bolsas. 

— En su cuarto, buscando unas películas. — Respondió haciendo lo mismo y tomó una pausa antes de cambiar de tema. — ¿Te comentó acerca de la visita que haremos al templo en año nuevo? Nos veremos ahí con los demás.

— ¿El templo? ¡Ah sí! Me invitó a ir con ustedes. — Se escuchó desde atrás la voz de Yuzuha mientras guardaba las compras en la alacena.

— Entonces te veré allá. Mis hermanas se pondrán felices de verte.

Ambos terminaron sumidos en una tranquila conversación, compartiendo respuestas sin mucha trascendencia.

Las manos de Mitsuya sacaban producto por producto de las bolsas y las acomodaba en la barra para que después Yuzuha las guardase, hasta que saco algo que llamó su atención.

— ¿Es necesaria tanta comida para peces? ¿Por qué tantas marcas diferentes? — Pregunto entre broma y curiosidad verdadera.

— Ah, eso. — Yuzuha suspiro — Desde que Taiju se fue de la casa alguien tiene que encargarse de los peces del estanque que está en su cuarto. Realmente no sé qué comida les daba pero estoy segura que era una especial considerando lo mucho que los amaba, sé que si no se hubiera ido tan rápido habría encontrado una forma de llevarlos con él. Creo que los quería incluso más que a nosotros — soltó una risita al final.

Y a Mitsuya le hubiera encantado acompañar a Yuzuha con su risa sobre aquel chiste cruel sino fuera porque el escuchar la noticia de la partida de Taiju hizo que su estómago se revolviera y se volcara hacia abajo. 

— ¿...Taiju se fue?

— ¿Mmm? — Se escuchó desde atrás, aún sumida en su actividad.— Si, desde hace unos días. Ni siquiera tenía pensado despedirse, sino fuera porque nos encontramos en la sala por accidente y lo vi con una maleta, no me hubiera enterado hasta unos días después cuando no regresará. Fue todo muy rápido, Hakkai ni siquiera bajó a despedirse, aunque no puedo culparlo por ello.

— ¿Y solo se fue? ¿Sin decir nada más o a dónde iría?

— Si, se marchó por esa puerta y eso fue todo ¿Puedes pasarme esa lata?

Takashi obedeció a cómo pudo la orden, su cuerpo moviéndose prácticamente solo mientras su mente se hundía en cientos de dudas sobre el qué hacer ahora. 

Esto se suponía que sería fácil, siendo el mayor reto convencer al mayor de los Shiba, pero ahora no solo tenía que hacer aquello, sino encontrarle también. Claramente el destino disfrutaba de burlarse en su rostro una vez más.

— ¡Taka, ya volví! — Se escuchó la voz de Hakkai desde la sala.

— Está bien, deja eso, puedo terminar yo sola. Ve con mi hermano.

Mitsuya regresó lentamente a la sala, casi arrastrando los pies, aún abrumado con el qué hacer ahora. Sentía las paredes inclinarse y ¿Acaso el pasillo había sido siempre así de estrecho? 

Antes de entrar a la sala, se llevó las manos a la cara, dándose un par de golpecitos en esta. No, no podía permitirse el sucumbir a la derrota tan rápido ni mucho menos perder la cabeza. Si, Taiju estaba desaparecido, pero eso solo significaba un paso extra en su plan, claramente podía con esto. De todas formas, el mayor de los Shiba no podía haber ido muy lejos en un par de días o eso intentaba convencerse.

Maldijo al destino internamente por hacer las cosas más difíciles para él. Bien podría buscar a otra persona que fingiera ser su alma gemela, dios sabe que él amaría continuar esto sin Taiju, pero no había otra forma de que la marca se completará sin la persona que compartía una igual.

Así que sin más contó:

Uno.

Dos.

Su usual expresión tranquila y relajada regresó a él.

Al entrar, dio con Hakkai sentado en la alfombra frente a la televisión, introduciendo el dvd en el reproductor. — Siéntate, Taka ¡Se que esta va a gustarte! — Expreso regalándole una gran sonrisa.

Y Mitsuya tuvo celos de esa sonrisa tan serena, de esa paz en su amigo, envidia de no poder darse el lujo también de ignorar el paradero de Taiju.

Un sentimiento amargo se asentó en su estómago al tener que ser él único en aquella casa que aún necesitaba del mayor de los Shiba.

 

Esa misma noche, acostado en su futón esperando a que sus párpados se cerraran, no pudo evitar preguntarse lo mismo una y otra vez:

Si el destino lo había unido a Taiju de manera errónea ¿No podía ser el mismo destino el qué le ayudara a encontrarlo? Si ya le había puesto en esta situación, lo mínimo que podía hacer era darle una mano.

 

———————————

 

Takashi echó a la canasta las verduras del estofado que haría para la comida. Había estado dándole varias vueltas al tema de qué comprar y que no, más que nada porque siempre era un reto cocinar algo que a ambas de sus hermanas les gustase; mientras una amaba algún vegetal, la otra lo detestaba. Al final se decidió por hacer algo sencillo y básico que sabría que aparte de nutritivo no traería mala cara por parte de las menores ni regaños a la mesa.

Después de pagar salió rumbo a su hogar. Caminando por entre las calles se hundió en el recuerdo de todas las cosas que tenía que hacer ese día: Preparar la carne, cortar las verduras, cocinarlas, lavar las vajillas, recoger la sala, jugar con las niñas, seguir con la falda de su diseño del club de costura y la lista seguía. De solo pensarlo ya se sentía agotado y eso que apenas era medio día.

De repente paró en seco, algo se sentía…diferente, pero no lograba identificar qué era exactamente ¿Había olvidado su billetera? Palpando sus bolsillos se dio cuenta que la tenía con él. Después de una revisada a la bolsa de plástico confirmó que efectivamente había comprado todo lo de su lista. Culpando al cansancio, siguió su camino con cuidado, dudoso de aquél extraño sentimiento, era como si se percatara de algo nuevo, algo que le avisaba que su entorno, aquel que había cruzado miles de veces y se sabía de memoria había cambiado, había sido interrumpido, que su panorama se había ampliado y aún así, se sentía más ciego que nunca.

Fue mientras más se acercaba al final de la calle que se dio cuenta de algo importante, el dolor de su marca había disminuido un poco, y con cada paso que daba, menos dolía. Avanzando con más rapidez hacia aquel alivio, dio con un pequeño café con varias mesas afuera del local. Los clientes disfrutaban de sus bebidas al aire libre sin importarles la brisa del invierno, y entre todas ellas, logró divisar una familiar cabellera azulada con mechones claros. 

"Tiene que ser una broma ¿Es esto lo que querías advertirme?" Regaño a su cuerpo.

Frente a él, sentado en una de las mesas, se encontraba el culpable de su actual desgracia: Taiju Shiba.

Mirando desde la esquina, apretó su agarre en su bolsa y tomó una bocanada antes de ir, armándose con valentía hacia aquel futuro incierto, el cuál podía salir mal fácilmente gracias a lo complicada que podía llegar a ser la otra persona.

Sin perder más tiempo, Mitsuya se acercó a su mesa, no podía dejar que se le escapara una vez más. El mayor se encontraba mirando hacia el parque al otro lado de la calle, así que cuando el de cabellos lilas dejó caer todo el peso de su bolsa de compras sobre la mesa para llamar su atención lo tomó desprevenido.

— ¿Puedo sentarme?

La pesada mirada de Shiba cayó sobre él, inspeccionándolo de arriba abajo con los ojos entrecerrados. — No.

Y sin decirle nada más regresó su vista hacia el parque.

Takashi se consideraba una persona paciente, pero Taiju estaba tentandole a cambiar de opinión en un tiempo récord.

Arqueando una ceja y como si él más alto le hubiera dicho lo contrario, tomó asiento frente a él.

— Escucha, tengo que hablar contigo.

Cuando no recibió ni siquiera una mirada ante eso, Mitsuya prosiguió.

— Es sobre algo importante.

Taiju bufo ante eso, molesto con ser interrumpido.

— ¿Sigues aquí? ¿Acaso no fui claro?— Volteo a verle. — ¿Qué es lo que quieres? No me he acercado de nuevo a mis hermanos si eso es lo que te preguntas ¿Qué más podrías querer de mi? — Soltó con irritación.

— No es sobre tus hermanos.

— Entonces no veo el por qué debería tener está conversación.

— ¿No puedes tan siquiera escuchar lo que tengo que decir?

Taiju ni siquiera respondió, tan solo volvió su mirada hacia el parque.

— Esto es increíble…— Dijo por lo bajo, indignado ante el trato del más alto.

No es como que Mitsuya no supiera la clase de persona que era Taiju ni lo hostil que podía llegar a ser, pero de todas formas le extraño verle tan diferente a la última vez, más arisco, más parecido a su primera interacción. Parece que aquel Taiju sarcástico y confianzudo junto a su gran sonrisa cínica no estaba disponible en ese momento, o al menos no para él. 

Takashi giró ligeramente sobre su asiento, lo suficiente para poder mostrar parte de su espalda. Tomó el cuello de su suéter y lo estiró hasta dejar libre parte de su hombro y por ende, su marca.

— De "esto" es de lo que tenemos que hablar. 

Aquella vista dorada cayó sobre su marca y después de unos segundos, le volvió a inspeccionar de arriba a abajo, esta vez con interés verdadero, juzgandole. 

Shiba se reclinó en su asiento y recargó su cabeza en su puño. — ¿Tú? ¿En serio? 

Y ahí estaba de nuevo aquella típica sonrisa de él plasmada cínicamente en sus labios. Mitsuya se encontró extrañando al Taiju que apenas le miraba. 

Definitivamente está no era la respuesta que esperaba.

— ¿Disculpa? — Respondió a la par que subía su suéter, volteando a los lados rápidamente para asegurarse que nadie más lo hubiera visto.

— Todo esté tiempo, desde que vi "eso" en mi piel, pensé que se trataba de aquel chico Hanagaki, ya sabes, si una marca apareció en mi pensé que debía ser por alguna persona que mínimamente hubiera sido interesante aquella noche, y tú…bueno, tú solo apareciste para ser golpeado por mi mano derecha, no es exactamente lo que yo hubiera llamado "interesante" o mínimamente memorable para siquiera dejar huella en mi.

El menor no sabía si el otro había dicho aquello con intención de ofender o no, probablemente sí, pero igual se tragó todo su enojo. Una discusión ahora mismo no ayudaría a que Taiju aceptará ayudarle.

— Pues no, siento decepcionarte pero sólo soy yo. — Sonrió forzadamente.

— Ya veo.

Mitsuya se quedó esperando a que Taiju siguiera hablando después de su pausa, pero cuando los segundos pasaron y este no lo hizo, sino que regresó su vista al frente, Mitsuya entendió que no había pausa alguna, el de cabellos azules había terminado de hablar.

— ¿...y?

— ¿Y? 

— ¿Qué vamos a hacer con esto?

— ¿Yo? Nada ¿Tu? Podrías empezar por irte de mi mesa, sigo sin entender por qué sigues aquí.

— ¿Hablas en serio? ¿Acabas de enterarte de quién es tu alma gemela y ni siquiera te importa un poco?

— Mira, no te veo de…"esa" manera y tampoco me interesa hacerlo.

— ¿Qué? No, no estás entendiendo, yo tampoco te veo de esa manera pero-

— Perfecto, asunto arreglado entonces ¿Terminaste? Porque yo sí. — Ladró con una mirada severa para después regresar su vista al mismo lugar de siempre.

El más bajo se recargo en su asiento sin saber qué más decir, intentando ordenar sus pensamientos.

Bien, eso había sido un completo desastre. Ahora debía encontrar las palabras correctas antes de poder continuar, pero no hallaba forma de romper a través de aquella barrera en Taiju para poder conseguir una conversación normal entre dos personas.

¿Cuál era su problema? No esperaba que el otro estuviera ansioso por la noticia ni brincando de felicidad, pero la indiferencia y ni un gramo de curiosidad le tomaron por sorpresa ¿En que siquiera estaba tan ocupado que no podía apartar su mirada del parque?

Takashi miró hacía el dichoso parque, no encontró nada fuera de lo usual, estaba casi vacío, si acaso habían dos chicas sentadas en una banca esperando por alguien y…no ¿Es en serio? ¿Eso era lo que había estado manteniendo su atención todo este tiempo? No solo su “alma gemela” era un psicópata, sino que también un pervertido que espiaba a mujeres a escondidas aparentemente. Esto cada vez iba peor.

No había forma, no había forma de que la persona que se encontraba sentada frente a él fuera su "alma gemela", no solo eran polos opuestos, sino que representaban diferentes ideales y con cada cosa que Mitsuya iba aprendiendo de él, más quería alejarse.

Estaba a punto de apartar la mirada cuando una nueva persona entró a escena. La chica se acercaba apresuradamente hacia las otras dos y una vez llegó dio una pequeña reverencia, probablemente por llegar tarde. Las tres ya reunidas, abandonaron el parque hablando y riendo. 

Mitsuya reconoció de inmediato aquellos cabellos largos color cobrizo de la última chica — ¿Yuzuha…? 

Apenas giró hacia su acompañante en busca de respuestas se dio cuenta que la silla frente a él estaba vacía.

Rápidamente tomó su bolsa y se levantó en busca del mayor, divisando aquella melena azulada a unos pocos metros de distancia entre la multitud, caminando hacia el lado opuesto. 

Le siguió a paso apresurado hasta que le alcanzó en una calle menos concurrida.

— Dijiste que ya no te acercabas a tus hermanos.

— ¿En serio sigues aquí? 

— Yuzuha dijo que te fuiste de casa y que no sabían de ti desde entonces ¿Qué hacías vigilándola?— Respondió mientras le seguía por detrás.

— Ese no es tu problema, ahora largo.

— Claro que lo es ¿Qué estás tramando? ¿Acaso no te bastó con lo que pasó en navidad? ¿Quieres iniciar otra pelea?

Taiju frenó en secó y volteo a mirarle. Su mirada era fulminante y sus ojos dorados brillaban en amenaza.

— ¿Quieres callarte? No, no mentí antes, no he vuelto a acercarme a mis hermanos y si, Yuzuha te dijo la verdad. La única razón por la que no me fui de esta ciudad es porque hay rumores de que enemigos de los Black Dragons quieren tomar venganza ahora que saben que se disolvió. Sé que mis hermanos saben cuidarse solos, pero no quiero que paguen las consecuencias de mis errores, no más.

El más bajo sintió algo de vergüenza por haber saltado a su primera conclusión y haberle juzgado sin saber lo que realmente estaba sucediendo.

Mitsuya guardó su mano en su bolsillo. — Juzgue demasiado rápido, lo si-

— Ahorratelo, no me interesa. Ahora escupelo de una vez ¿Qué es lo que quieres?

Takashi se sobresaltó al escuchar la pregunta, que hubiera practicado en su cabeza el cómo decirlo y visualizado un montón de escenarios no quitaban los nervios del momento aún si antes había intentado decírselo de mil maneras.

— Quiero que me ayudes a completar la marca.

El más alto río por lo bajo mientras negaba con la cabeza viendo hacia el suelo, murmurando un "Increíble, haciéndome perder el tiempo". — Ya te había dicho allá atrás que no estoy interesado. — Dió media vuelta y retomó su andar.

— ¿Es por qué no soy lo que esperabas? ¿Por qué no soy Takemitchi? — Preguntó siguiéndole por detrás.

— ¿Qué? No. Podría haber sido él o cualquiera y mi respuesta sería la misma. Deja de seguirme.

Sabía que se estaba arriesgando al insistir tanto, la vena hinchada en la frente del mayor le indicaba lo molesto que se encontraba y sabía que muy seguramente estaba luchando con fuerza sobre humana para no darle un golpe en ese momento. Aún así tomo un respiro antes de continuar.

— ¡Es por mi madre!

Taiju detuvo su caminar, volteando a ver en silencio a Mitsuya que se había quedado unos pasos atrás.

— Ella está enferma, pero de verdad enferma, del tipo de enfermedad donde no hay marcha atrás. No solemos hablarlo mucho pero…ambos sabemos que no le queda mucho tiempo y cuando vio mi marca ella...— Tomó unos segundos para suspirar y una débil sonrisa se dibujó en sus labios. — sonrío como no tienes idea, se emocionó como no la había visto en años, la hizo tan feliz. Quiero verla así por el resto de los días que nos queden juntos, quiero que se vaya en paz sabiendo que encontré a “mi alma gemela”. Taiju yo tampoco estoy emocionado con todo esto y creeme que en otras circunstancias ni siquiera me habría acercado a tu mesa, pero estoy desesperado…

Un silencio se hizo presente entre los dos, el aire se había vuelto denso.

El mencionado se llevó un brazo a la nuca y soltó un suspiro.

— ¿Mitsuya, verdad? Lamento lo de tu madre, aún si no me crees, en serio lo hago, pero esto no tiene nada que ver conmigo. Estos asuntos sobre "marcas" no me interesan.

— ¿Por qué? ¿No crees que existan?

— No soy estúpido, claro que existen, tengo una jodida marca en mi piel ¿O no? Solo no creo que signifique lo que todos piensan. ¿Amor verdadero? ¿Un vínculo inquebrantable? ¿Querer por sobre todas las cosas? No creo en eso. Una molestia, eso es lo que son, una especie de-

— ¿De karma?

Taiju bufó una risa para luego verle directamente a los ojos. — Si, estoy comenzando a creer que sí.

Ambos se quedaron callados por un momento.

— Suerte con tu madre y no te atrevas a contarle a nadie sobre esto. — Se despidió Shiba.

¿Por qué era todo tan complicado con él? No solo desde que aquella marca había aparecido en la parte trasera de su hombro, sino desde que se conocieron por primera vez. Nada podía ser fácil cuando se trataba de Taiju aparentemente. Sin embargo, aquél recuerdo de su primer encuentro le dio una idea.

— ¡Espera!

— ¡¿Ahora qué?!

— Te gustan los tratos, ¿No es así?

— ¿Que podrías tener tú qué pudiera interesarme? 

— Tus hermanos. — La vena en la frente de Taiju se hinchó de nuevo y la mirada afilada que le lanzó le hizo entender que la elección de sus palabras siguientes sería crucial. — Quieres protegerlos ¿No es así? Puedo ayudarte con eso.

— No necesito tu ayuda, soy capaz de protegerlos solo.

— ¿En serio? Porqué esconderte y espiarlos no me parece la mejor forma de hacerlo. Solo mírate, eres enorme, ¿Cuánto crees que seas capaz de avanzar antes de ser descubierto? Y cuándo eso pasé, que créeme que va a pasar, tus hermanos no van a estar muy contentos.

El mayor se quedó callado por unos segundos y desvío su mirada, y Mitsuya sonrió en satisfacción cuando se dió cuenta que finalmente había hecho un avance, había hecho dudar a Shiba y ponerlo a analizar su propuesta.

— Eso no significa nada, puedo contratar a alguien más ¿Sabes?

— Vamos, con mi ayuda podrías tenerlos mejor vigilados. Ellos confían en mí, soy bienvenido en su casa y salgo con ellos ¿Quién podría estar más calificado para el trabajo que yo?

Mitsuya sabía que no estaba del todo bien negociar a espaldas de sus amigos sobre algo que les involucrase, mas no era como si se los estuviera entregando de nuevo a Taiju o le estuviera ayudando a regresar a ellos. Aparte, si la seguridad de los Shiba menores realmente corría peligro, eso era algo que a él también le interesaba.

— ¿Y a cambio yo tengo que completar toda tu marca para que después la mía comience el proceso y termine en dolor por estar incompleta? No suena del todo justo. Te diré lo que haremos. Tu me ayudarás con mis hermanos, saldrás con ellos y los visitaras cómo sueles hacerlo, después nos encontramos para que me informes lo que has visto y será en esos momentos donde pasaré tiempo contigo para que tu marca empiece a formarse. Pero por ningún motivo la voy a terminar, no puedo arriesgarme a que la mía despierte, suficiente tengo con tenerla levemente en mi piel. 

— Pero yo necesito que se termine, es lo que mi madre más ansía ver.

— Estoy seguro que encontrarás alguna mentira que decirle. Creo que tenerla casi lista es más que suficiente, no pienso dar más.

 Los ojos lilas de Mitsuya encontraron el pavimento, ahora era su turno de analizar la situación. Si bien era cierto que no tendría lo que él quería, al final conseguiría algo bastante cercano y si aceptar ahora mismo era lo único que se interponía en su camino, entonces lo haría, después encontraría la forma de torcer las cosas.

— ¿Y bien?

— Solo una cosa más ¿Qué tienes pensado hacer una vez estemos seguros que tus hermanos están a salvo? — Takashi tenía que estar seguro de que ni Hakkai ni Yuzuha volverían a repetir su pasado.

— Me iré de la ciudad, no hay nada más que me até aquí de todas formas. Tienes hasta ese entonces, una vez los rumores paren y sepa que mis hermanos no corren más peligro, me iré sin importarme el qué tan avanzada esté tu marca.

Mitsuya quería negarse, estaba perdiendo más de lo que quería ganar en un principio, pero sabía que tenía todas las de perder sin Taiju. Porque si bien él solo estaba facilitando las cosas para el mayor, Shiba era completamente necesario para Takashi.

Si estás eran las reglas del juego que tenía que jugar, entonces que así fuese.

— Está bien. Lo haré. — Dijo decidido.

Taiju estiró su mano hacia él, dispuesto a sellar el trato tal y como lo habían hecho cuando se conocieron, pero antes de que Mitsuya pudiera tomarla, hablo:

— Espera, solo para estar seguro. Eres consciente que mientras más cerca esté tu marca a terminarse, más dolorosa será si no estoy a tu lado ¿Verdad? Lo que significa que cuando me vaya sentirás un dolor enorme para siempre ¿Estás seguro de querer continuar?

Era cierto, él lo sabía. Si su marca no se terminaba y Taiju se iba, no habría otra forma de completarla, el dolor sería eterno hasta que volviese a encontrarse con él, lo cual no pasaría.

Pero él haría eso y más por su madre.

— Solo dame tu mano y terminemos con esto. 

Sin dudar más, ambos estrecharon la mano del otro, rozando piel con piel y sellando aquel pacto indeseable pero necesario. 

Y por primera vez, desde que la marca apareció en él, el dolor se desvaneció de Mitsuya por completo.

Notes:

Lamento haberme tardado tanto en actualizar, la vida realmente me pateó estos meses pero aquí seguimos.

Admito que no estoy del todo satisfecha con el resultado de este capítulo, sobre todo porque me hubiera gustado que se sintiera de una forma más natural el encuentro entre Taiju y Mitsuya, pero se que todos preferimos verlos interactuar ya y que la historia comience de una vez a pasar otros dos o tres capítulos de Mitsuya yendo en su búsqueda y más después de 5 meses. En fin, realmente me gustaría haber pulido más ciertas partes pero estoy haciendo lo que el bloqueo me permite jaja.<

Esta vez no diré que el capítulo será la próxima semana porque no estoy segura si la universidad me lo permitirá, pero definitivamente nos volveremos a leer pronto! Mientras tanto, los invito a leer el otro fic taimitsu que estoy escribiendo con mi amiga “Game Over” el cual también tenemos planeado actualizar esta semana.

Notes:

Espero poder subir el siguiente capítulo para la próxima semana, en ese ya saldrá Taiju.

También a medida que vaya avanzando la historia, iré explicando más cómo funcionan las marcas y soulmates en este mundo.