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Un zorro enamorado puede más que un Dragón |¡Editando!|

Chapter 8: Sí pudo

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—¡Wangji!—

El grito de Qiren hizo que aquel joven dragón que estaba de guardia en la entrada del nido, se asustara y fuera al instante con él.—¡¿Cariño, qué pasa?!—

Los grandes orbes dorados observaron confundidos al dragón qué se veía tan preocupado y soltaba tan agradable aroma—¿Jingyi? … — quería tanto gritarle y apartarlo, porque estaban molestos, pero hizo lo contrario: se acercó más y dejó que sus blancas escamas sean envueltas por la calidez tan única de su pareja.—Fue horrible, Jingyi… El cuerpo de Wangji se tornó color negro; rasgaba sus escamas en la marca de la unión y gritaba, hasta escupir sangre, por un alfa que nunca aparecía …

 

Qiren había despertado de una pesadilla; aunque para Jingyi lo que estaba escuchando parecía más un recuerdo. —Tengo miedo, Jingyi, tengo miedo de perder al último familiar que tengo… con Xichen me confíe y fue demasiado tarde pero, aún puedo, aún puedo salvar a Wangji, ¿Verdad?

 

Jingyi miró a su esposo por un momento, luego exhaló haciendo un suave ruido. Tragó un poco de saliva al ver el amanecer—Espero que me perdonen amigos míos… — enroscó delicadamente su cola alrededor de la otra cola un poco más gruesa.—Qiren, tengo algo que confesarte...

 

Mientras un alfa no podía ver triste a su pareja, Wangji sufría el abandono de un pequeño zorro malvado.

 

¿Cuánto tiempo había pasado para que el Sol ya comenzara ha picarle el rostro?

 

Una extraña silueta alargada apareció en el nido, oscureciendo la poca esperanza de que su pequeño zorro vuelva a él. No quería nada más que verlo y disculparse. Prefirió cerrar los ojos y dejar que su omega muera de dolor.

 

"No importa… "

 

Esperaba todo tipo de escenario, menos el ser levantado del suelo por una extraña calidez. Ahora era sujetado por unos "palos calientes" que no dolían, ubicados cómodamente debajo de su espalda y rodillas. Solo fue suficiente una pequeña olfateada para que el omega comenzara a llorar.—¡ALFA!—como si aquel aroma fuera algún tipo de medicina, el color en su piel volvió a su característico celeste, y se lanzó sobre lo que se supone era su alfa.

 

Los dos cayeron sobre una superficie suave y cómoda, para suerte de sus cuerpos frágiles.

 

El bello dorado se posó en una figura de color trigueña, un cuerpo humano completamente desnudo y con un aspecto delgado pero de puro músculo.—¿Wei Ying?... —cuando mencionó ese nombre, unas curiosas cuatro colas esponjosas aparecieron para moverse alegremente.—¡Wei Ying!

 

—¡Lan Zhan!—El zorro negro, ahora convertido en un apuesto humano, se lanzó para abrazar a su Omega. Lo que no esperó fue una cachetada en vez del beso que se imaginó.—¡ouch! ¿Y eso por qué fue?

 

Lan Zhan se acomodó sobre los muslos de su alfa y le gruñó—¡Eso fue por dejar el nido! ¡Me dolió mucho!

 

Aunque ahora Wei Ying tenía el aspecto de un humano seguía siendo mucho más pequeño que su esposo, no tenía por dónde escapar y el peso sobre sus piernas dolía un poco.— Perdóname, no pensé bien las cosas…—sabía que había hecho mal, pero alfa le gruñía para que también regañe a su pareja por no consultarle primero las cosas, antes de tomar la forma de los seres que lo llevaron a quedarse solo en el mundo.—Pero también tú- —El enojo quedó en su lengua cuando sintió por primera vez la sensación de besar, con sus nuevos labios, la calidez húmeda de unos rosados labios atrevidos.—Lan… Zhan…

 

— Perdóname… —empezó a hablar el dragón— Estaba tan desesperado por evitar que nos separen… y te acabé lastimando. No te preocupes, no te obligaré a hacer algo que no quieras. Viviré feliz los años que me permitan vivir los dioses, siempre sea contigo a mi lado… te amo mucho, Wei Ying.—

 

Lan Zhan iba a continuar con la transformación a su imagen natural, pero fue sujetado del rostro y atraído hacia unos labios rojizos para ser besado torpemente. El nuevo Wei Ying nunca había besado de esa manera, no entendía lo que se tenía que hacer, solo se dejó llevar e introdujo su lengua al interior de la boca caliente. La intromisión de esa lengua aún rasposa y sentirla acariciando un poco su garganta, excitó tanto a Lan Zhan, pero lo que hizo que su cuerpo temblará por el añorado nudo alfa fue sentir el desnudo pene rozando su vagina. Podía sentirlo palpitar. Ya podía imaginar los hermosos hijos que tendría con su amado Wei Ying.

 

Ahora el calor volvía y esta vez era bien recibido.

 

Cuando se separaron por aire, incluso con toda la emoción nublando la razón, el bello jade quería cuestionar aquella repentina acción de su esposo. Aquel hombre se adelantó a la pregunta y, sujetándolo de la cintura y hundiendo su rostro en los pectorales del Omega, habló.—Cuando era adolescente perdí a toda mi familia por la mano del ser humano… —apretó con un poco de fuerza el cuerpo de su pareja, ganándose unas suaves caricias sobre su cabeza, aquello le confirmó que era buena idea lo que había decidido.—Lan Zhan, mi esposo, mi omega, mi vida. Quiero permanecer para siempre a tu lado, quiero una familia contigo y ya no me importan los métodos.

 

Lan Zhan sonrió tiernamente tratando de controlar las lágrimas. Acarició las dos esponjosas orejitas peludas de su alfa, consiguiendo en respuesta un suave ronroneo.—Te amo…

 

A Lan Zhan le hubiera encantado mantener ese momento durante más tiempo, pero omega estaba más que necesitado ahora que había una gran oportunidad de tener una familia con alfa. Con Wei Ying. Su alfa.

 

La sensación de algo húmedo y cálido frotándose sobre su nuevo pene, hizo que Wei Ying dejara la cómoda posición en los pechos de su pareja y mirara hacia ese lugar. Recién se daba cuenta de lo curioso que era el cuerpo actual que tenía, aunque su pene seguía siendo de un color algo rojizo, su pelaje se había caído por completo. Con tantos segundos de inspeccionar el cuerpo desconocido, alfa gruñó.

 

"Luego te lames las pelotas, ¿No estás viendo que nuestro omega quiere ser llenado?"

 

Wei Ying levantó la mirada para contemplar el rostro de su esposo. Realmente Alfa sabía lo que estaba diciendo.

 

Unas manos con largas uñas negras sujetaron gentilmente el suave rostro de Lan Zhan. Acariciaron con cuidado las pocas escamas que nacían de la bella piel, tomándose un tiempo para dejar castos besos y roces de amor.

 

El Omega no deseaba tantas caricias, sólo se emocionaba con los roces de la punta del pene de alfa en su clítoris; pero, Lan Zhan, deseaba sentir más la calidez de su esposo Wei Ying.

 

—Tranquilo… —Wei Ying podía sentir la desesperación del omega y trató de calmarlo.—Sé lo que quieres… —mantuvo la mano izquierda acariciando el rostro de su esposo, y bajó la derecha al musculoso trasero del omega para apretarlo.—Y te lo daré, no seas impaciente.

 

Aunque dijo eso con un sutil gruñido, obtuvo lo contrario. Lan Zhan y su Omega interior se lanzaron por completo sobre su esposo.—¡¿Por qué siempre tienes que ser tan lindo?!

 

—¡E-Espera!—Wei Ying tenía planeado algo lento y suave para que el tiempo de celo sea más placentero y especial, pero no contaba con ser presionado en el suelo y ver como de un fuerte sentón su pene desaparecía en el interior de su desesperado omega.

 

Aunque el ataque había sido fuerte, ya no hubo más movimiento al pasar un minuto.—¿Lan Zhan, qué pa-?—Se detuvo, completamente asustado al ver la razón de ese abrupto silencio.—¡AHHHHHHH ESTÁS SANGRANDO! ¡LEVÁNTATE! ¡LEVÁNTATE!—

 

Estaba asustado por el daño que seguramente le había causado y trató de apartar a su pareja, pero Lan Zhan lo detuvo echándose encima de él.—No solo tu corazón es grande, alfa… —los fuertes y musculosos brazos del omega envolvieron en un cálido abrazo el delgado cuerpo del alfa.—No te asustes, Wei Ying, el sangrado es natural cuando nadie me a tocado en esta forma… —respiró hondo el delicioso aroma alfa y soltó un ronroneo de felicidad.—Estoy feliz de haberme entregado a ti, en todas mis formas… Te amo.

 

Aunque estaban atrapadas en el suelo, las colas de Wei Ying se movieron llenas de emoción. Abrazó con fuerza el cuerpo desnudo encima de él y dejó escapar unas cuantas lágrimas de felicidad, ya no le importaba ningún aspecto físico ni social, quería ser feliz para siempre a lado de su amado esposo.

 

Alfa fue quien dio el primer paso, dando una suave embestida. Wei Ying gruñó al darse cuenta de su grosera acción.—Lan Zhan, perdón, me emocioné y-Hmg!—

 

El Omega gimió extasiado al escuchar el gemido de su alfa, por haber apretado un poco su interior. Se acomodó en una pose muy reveladora al poner sus piernas abiertas, dejando a la vista como su vagina era llenada por el venoso pene.—Auch~ eso dolió un poquito… —rió con una suavidad digna de su voz. Deslizó su mano a esa unión y la acarició, de vez en cuando rozando con sus dedos un poco del vello púbico de su alfa.—Pero me gusta…—

 

Lan Zhan empezó a moverse lentamente, podía verse en su rostro el gran esfuerzo que hacía en cada embestida que daba, pero también su felicidad era muy notoria en sus mejillas sonrojadas. Wei Ying deseaba esperar, pero alfa tomó las últimas palabras del Omega y las usó a su favor.

 

De repente, Lan Zhan, fue tirado al suelo. Expresó su dolor con un quejido—¡¿Pero qué?!—miró hacia arriba y se encontró con una mirada oscura cargada de lujuria—Hmg~ hola...— en vez de sentir miedo abrió más las piernas.

 

Las suaves embestidas se volvieron violentas, el musculoso trasero era estrujado por fuertes manos y golpeado por una delgada cadera, y los gemidos ruidosos eran callados por una lengua rasposa.

 

Los jugos fértiles del omega hacían que los constantes choques sean más escandalosos y vulgares de lo que ya eran.—¡MÁS! ¡HMG! ¡ALFA, QUIERO MÁS!—Lan Zhan apretó con fuerza sus piernas al rededor de la cadera de su pareja, exigiendo por más atención.— ¡PRÉÑAME!

 

—Lan Zhan, piensa en las reglas de gusu…—Wei Ying quiso bromear un poquito pero por el gruñido y la fuerte nalgada que recibió en el trasero, supo que no era el momento.

 

El sexo con la nueva forma de sus cuerpos era muy extraña y distinta a lo acostumbrado. Aunque se habían dado incontables besos, ahora se llenaban de baba y al mover sus lenguas se sentía un poco vulgar. Wei Ying estaba algo asqueado pero a la misma vez tenía curiosidad por seguir y descubrir más. Nunca imaginó que en algún momento de su vida podía estar igualado en forma física a su amado Lan Zhan. Pero ahora, sus nuevas manos dejaban marcas en la delgada cintura y podía llenar por completo la única vagina de su pareja.

Wangji no era la excepción a las nuevas sensaciones, aunque ahora estaba muy feliz y distraído en lograr ser llenado por el nudo de su alfa.

 

—Ese tigre idiota me dijo que…—la voz agitada de Wei Ying hizo aparición entre tanto gemido.—si hacía esto tú...—

 

La emoción del Omega se oscureció cuando sintió que el pene de su alfa se retiraba, sus piernas eran sujetadas para estar juntas, su cintura y cadera eran levantadas a pocos centímetros de las telas que le brindaban comodidad. Estaba a punto de quejarse y exigir ser llenado en ese mismo momento, no quería hablar, ni razonar, solo quería el pene de su alfa. En verdad, Lan Zhan era un ser irracional cuando estaba en celo.—Wei Wuxia-¡HAMG!

 

Wei Ying sonrió de oreja a oreja cuando vio como los ojos de su pareja rodaron para atrás al introducir nuevamente su virilidad dentro de la deliciosa carne arrugada—… me amarías más~—sujetó con fuerza las musculosas piernas de su omega, introduciendo su pene con más profundidad y fuerza que antes.—No te enojes cariño, esta vez ya no habrá más descansos...—

 

Sus piernas tan juntas hacían que las embestidas estimulen constantemente el clítoris del omega. Su cuerpo temblaba y sus gemidos sonaban cada vez más agudos, en respuesta. El placer era tanto que empezó a asustarle.—Espe- ¡ah! ¡hmg- espera!— Suplicaba tiempo y a la misma vez deseaba ser torturado más.

Wei Ying conocía bien a su pareja. Sabía que, si Lan Zhan no quería algo fácilmente podría apartarlo y acabaría volando por los aires muy mal herido, pero, las constantes sonrisas emocionadas que hacía cuando recibía una embestida le decían que podía seguir.

Sintiendo algo extraño en su abdomen y al recordar las sabías palabras del esposo de su cuñado; abrió las piernas de Lan Zhan y se hundió profundamente al sujetarlo con todas sus fuerzas de la cintura, obteniendo el resultado esperado.

Algo estaba siendo tocado en el interior de Lan Zhan. Inconscientemente apretó sus musculosas piernas al rededor de la delgada cintura de su alfa y lo atrajo hacia un beso acalorado. Wei Ying aún quería esperar un poco más pero, al sentir las paredes de su pareja apretarlo, no pudo evitar soltar todo su semen dentro.

 

Al sentir el calor de ser llenado por el tan añorado nudo, el dragón rodó los ojos para atrás mientras gemía en la boca del zorro; ordeñando al máximo el pene de su alfa y apretando bien para evitar que cualquier futuro hijo escape de su destino.

 

Pasaron unos cuantos minutos, solo inhalando y exhalando, tratando de regular sus agitados corazones. Wei Ying aún estaba dentro de Lan Zhan, ahora que eran del mismo tamaño, el nudo demoraría en desaparecer una media hora.

—¿Estás bien?— Lan Zhan fue el primero en hablar, parecía que incluso con cuerpos parecidos, seguía teniendo más resistencia. Acarició suavemente el cabello castaño de su alfa y trató de no apretar mucho sus piernas, aunque aún estaban muy bien pegados.

 

—No… —respondió el hombre zorro, antes de que su pareja se asuste continúo con la explicación.— Me olvidé de completar la unión, lo siento… —no levantó la cabeza pero señaló el cuello del omega, tan blanquecino y sin ninguna marca.

 

Lan Zhan sonrió, sintiendo tanta ternura y felicidad por como su alfa se comportaba. Giró sus cuerpos para estar más cómodos; cada uno recostado en el cálido nido que anteriormente había preparado al comienzo de todo, pero manteniendo sus piernas entrelazadas y el rostro de su amado aún atrapado entre sus pectorales.—No te preocupes, tenemos un mes completo para que estemos más que unidos...—

 

Wei Ying sacó la cabeza de su hermoso encierro, con un poco de dificultad, y miró con ojitos llorosos a su esposo.—Lan Zhan…

Los dos enamorados no dijeron ninguna palabra más, solo unieron sus labios en un suave beso. En ese momento tanto Wei Ying como Lan Zhan podían escuchar los latidos del otro. Juntaron sus cuerpos en un tierno abrazo, sintiéndose, amándose, fusionando el bello latir de la emoción y felicidad.

Lan Zhan no pudo controlar las lágrimas, Wei Ying pensó que le dolía algo y lo miró preocupado pero al instante fue asfixiado por un apretado abrazo.—Estoy tan feliz, muchas gracias por aparecer en mi vida…—

Las colas del pequeño zorro se movieron emocionadas. Wei Ying sentía un nudo en la garganta, y no porque no podía respirar bien, realmente tenía tantas cosas que decir pero sabía que no existían palabras ni frases suficientes para expresar todo lo que le hacía sentir su querido esposo.

Notes:

Un dibujo que hice para el fic: https://twitter.com/GreatRisingSun_/status/1592223976683892736?t=5_YRlMMmuP07xeCdZYduCg&s=19