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Este es el porque no podemos tener cosas lindas

Chapter 17: Chapter 17

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Solo fue un minuto en el que la habitación quedó en silencio. No hizo falta mencionar la larga espera que fue para Mikasa. Sentía en que en cualquier momento se levantaría de la cama y saldría corriendo para no regresar, lo cual, era tonto. No podía irse solo con su camisón de dormir, sin zapatos y sin nada de dinero.

—Si me vi con Pieck un día antes de la boda —admitió Eren.

Ya estaba enterada, claro, pero le puso triste escucharlo de la boca de él.

—No te lo dije antes, ni el otro día que me preguntaste porque sentí que esto era algo mío. Ibas a ser mi esposa y te debía respeto, y eso hice. Me mantuve firme a mi postura frente a Pieck, no te lo conté porque creo que era el cierre que buscaba, un asunto que terminar entre ella y yo. Un capítulo final si así se comprende mejor.

Eren se vio honesto en sus gestos, jamás dejó de mirarla a los ojos y tampoco titubeó, no mentía. En parte, Mikasa entendió el porqué calló, incluso ella se ha guardado cosas para sí misma, la única diferencia es que esas cosas no tienen nada que ver con terceras personas.

—Debí contártelo, lo sé, sobre todo por la historia que hubo entre nosotros pero esto fue personal.

—¿De qué hablaron? —preguntó Mikasa.

—Casi de lo mismo que te conté hace días. Pieck dijo que era un error casarnos, que lo hice por despecho y que nunca encontraría la felicidad contigo por aún quererla a ella.

En ese momento, Mikasa debió evitar los rodeos y preguntarle si es que aún la ama o si sentía lo más mínimo por ella, pero decidió dejar eso para el final.

—Por supuesto, le dije que no era asunto suyo, que me dejara vivir en paz pero Pieck siguió insistiendo hasta que le tuve que pedir que se retirara de la casa —explicó él.

Mikasa desvió su vista.

Solo quería una vida tranquila ¿es tan difícil tener una sin dramas?

—¿La besaste o hiciste algo con ella? Pieck mencionó que su encuentro fue 'lo suficiente para estar en tu mente' mientras estás conmigo.

Eren estaba sorprendido, quizá fue por la crudeza en sus palabras. Una mujer no debía hablar así, pero Mikasa necesitaba saber. Esto estuvo en su mente cuando le pidió a Eren un tiempo para consumar su matrimonio, y ahora aquel pensamiento regresó con tanta intensidad. No lo soportaría, saber que mientras compartían algo tan íntimo, él estaba pensando en su hermana.

—No —dijo Eren—. Por supuesto que no.

Él cerró lo ojos, pensando seriamente en si contarle lo siguiente.

—Pieck trató de hacerlo, besarme, pero la detuve porque como te he dicho antes, iba y voy a respetar este matrimonio —tomó una respiración profunda antes de continuar y no despegar su vista de ella—. Nunca ha estado en mi mente cuando estamos en la cama o en cualquier otro lado. He estado verdaderamente contigo, solo contigo cuando estamos juntos.

—No quería dudar —dijo Mikasa—. Pero Pieck habló con tanta seguridad en sus palabras y luego me ocultaste cosas, dos, tres veces ¿qué podía pensar?

—Debiste preguntarme como ahora, ser directa y no imaginar cosas que no son. Se que tengo la culpa. Yo...

—Pero tú debiste decirme cuando Pieck te mandó esa nota en donde te pedía verte —le interrumpió ella—. Saliste ese mismo día.

—No quiero que desconfíes de mi.

—Entonces mira lo qué haces, tus acciones ¿qué...?

Ahora fue el turno de Eren de interrumpir.

—Puedes preguntarle a tu tío Levi sobre las notas.

—¿Qué tiene que ver el tío Levi en esto?

Eren se levantó de la cama, no se alejó mucho. Se giró a verla.

—Cuando llegó la primera nota...

—¿La primera? ¿Hay más? —ella enarcó su ceja.

Él asintió y prosiguió.

—Cuando llegó la primera nota la ignore por completo, no te dije nada porque no quería angustiarte con estas cosas, todo iba bien entre nosotros. Con la segunda fue distinto, me reuní con Pieck para decirle que no me importaban sus razones y que si enviaba una más le diría a Colt. Eso no la detuvo.

Claro, era algo que Pieck no la detendría.

—No quería causar mucho revuelo y supuse que tu tío podía hacerlo de mejor manera que yo, aunque lo pensé mucho porque no quería que él creyera que no puedo arreglar nuestros problemas, pero esto se me estaba saliendo de las manos.

Mikasa lo meditó rápido y recordó las palabras de Pieck en donde dijo que Levi no le creería cuando le contara ¿por qué ella estaría tan confiada si se supone que su tío ya está sobre aviso?

—No es cierto. Si fuera así esto no estaría pasando ahora —dijo la azabache refiriéndose a la discusión.

—Recién le informé. Levi no está en la ciudad, me mando una carta en donde dice que él arreglará esto cuando regrese. Si no me crees, puedo traértela.

Mikasa no dijo nada, si era verdad eso se sabría en cuestión de tiempo. Y en el fondo quizo creerle.

—Pieck ha estado hablando mal de mí porque quiere que me vaya y así tener el camino libre contigo —ella tenía la cabeza gacha— ¿La aceptarías de regreso si yo me fuera? —siguió hablando sin esperar respuesta—. No te culparía porque estarías solo, yo ya estaría lejos con tu dinero.

—¿Esto te parece divertido?

Ella levantó la vista hacia él.

—Estoy un poco cansada —admitió Mikasa—. Cuando me enteré de todo quería lastimarlos, a los tres. Tenía todo planeado pero hoy me pregunto ¿vale la pena desgastarme por ustedes? Me lastimaron mucho, pero no quiero excusarme con eso el resto de mi vida. Quiero seguir adelante, sin estar pensando en qué momento Pieck hará algo que me haga dudar. Yo no debería dudar —se levantó de la cama para ir con Eren y quedar a escasos centímetros— ¿Sabes por qué? Porque yo no he hecho nada malo. Creo que he sido buena esposa y buena persona, tengo defectos, si pero no he lastimado a terceros. Doy lo mejor de mí todos los días, para mi misma y para este matrimonio y si no puedes valorarlo, entonces el del problema eres tú. Si te quieres ir con Pieck, adelante no voy a detenerte. Solo dire que de mi no van a seguir riéndose, no seré la segunda opción de nadie. Me darás mi libertad así sea lo último que haga.

Cuando Mikasa terminó, se sintió extrañamente feliz. No titubeó, mostró lo que en verdad quería. Eren tardó en darle una respuesta. Por un momento, ella creyó que enserio debía salir de la habitación para darse un respiro, tal vez él no iba a decir nada después de todo. Mikasa estaba por dar el paso y alejarse de una vez por todas con la cabeza en alto.

—Te mereces todo eso que pides, vivir sin dudas, sin Pieck detrás —dijo Eren—. Todo eso suena bien, piensas en libertad y no me incluyes porque no se te ha ocurrido pensar que yo puedo sentir algo por ti.

Ella guardó silencio analizando sus palabras.

—Se que tengo en parte la culpa por ocultarte cosas, pero lo hice porque no quería verte mal de nuevo, ahora estabas más contenta ¿por qué empañar tu felicidad? pensé que tendría las cosas bajo control y fallé. Mikasa, si eso te hizo pensar que yo no estaba ni mínimamente interesado en ti debo decirte que estás equivocada.

No sabía qué hacer, esto era algo importante y Mikasa debía mantenerse firme y comprender esta nueva información.

—La única vez que te comparé con Pieck, fue cuando estuvimos en Marley. Estábamos platicando sobre nuestros intereses y fue ahí, en ese preciso momento. Me di cuenta de que son tan distintas, en la manera que hablan, sus sueños, las cosas que les gusta hacer. Y eso me hizo pensar en que si nos hubiéramos conocido antes, quizás tú y yo...

Mikasa supo al instante el final de la frase porque ella también lo pensó.

—Nos hubiéramos casado antes, te habría cortejado primero porque serías mi única opción —concluyó él.

Ella le dio la espalda, se maldijo internamente porque esto era importante, debía darle la cara.

—No creo que sea cierto —dijo Mikasa en voz baja.

—¿Por qué no?

—Convivimos juntos todos los días, tienes que pensar en esto como un matrimonio real.

—Mikasa, mírame.

Ella espero varios segundos antes de girarse con mucha lentitud hacia él.

—No crees que, ¿en verdad algo está pasando entre nosotros? ¿no sientes nada por mi, Mikasa?

La mirada que Eren le dio fue lo suficiente para desarmarla, despejar dudas. Él quería escuchar lo que ella también anhelaba en el fondo de su corazón. Se negó el quererlo porque sabía que si lo aceptaba era salir lastimada una vez más y peor que la vez anterior.

No quería arriesgarse.

Mikasa bajo su cabeza con la mirada igual en el suelo, si se veían directamente no iba a poder mentir.

—¿Ni un poco? —continuó Eren—. Si dices que si, tengo algo a lo que aferrarme. Si dices que no, tendré que intentarlo más.

Mikasa hizo un movimiento abrupto, lo miró de nuevo con las mejillas rojas no creyendo lo que acababa de escuchar.

—¿Lo intentarías por mi? —preguntó ella con un tono esperanzador.

—Por supuesto —guardó silencio por un minuto mientras que él ahora bajaba la cabeza—. Me estoy arriesgando mucho, ya no quiero salir lastimado y tú tienes tantas posibilidades de hacerlo —la miró—. Pero me estoy arriesgando una vez más. Traté de cuidar mi corazón, no quería pasar por lo mismo de nuevo. Dije que quería que esto fuera un matrimonio real pero cada vez el miedo se colaba en mi, pensé que lo mejor sería ser solo amigos.

Él dudó en hacer el siguiente movimiento, Eren movió su mano hacia el frente con intención de tomar la de Mikasa. No lo hizo, en su lugar, ella fue la que terminó con el gesto. Con ambas manos tomó la de él, el contraste de sus pieles no se hizo esperar. Mikasa le acarició con los pulgares animándolo a terminar.

—Ese día en Marley supe que en un descuido podía llegar a sentir algo más por ti, por eso cuando regresamos del viaje me mantuve ocupado fuera, ya fuera con el trabajo u otras cosas. No pienses mal de mi, solo iba a tomar un té o café, incluso a comer. Yo... no quería estar a solas contigo por miedo. Me di cuenta de mi error cuando regresaba a casa y me preguntabas de mi día, mientras platicábamos en la cama. Buscabas poner de tu parte ¿y yo como te pagaba? Huyendo. Fue injusto, ambos estábamos en el mismo barco con los mismo sentimientos, adaptándonos a algo nuevo. Quise ser mejor para ti.

Mikasa apretó más su mano, sus palabras estaban llegando directo a su corazón. Eren estuvo sufriendo al igual que ella.

—De antemano, sabía que ir a la cabaña de mi madre sería mi perdición —prosiguió él—. Aún así quise ir, por ti, por nosotros, nos merecíamos ser felices. Intentar tan siquiera —Eren tomó una mano de ella para acariciarse a sí mismo en la mejilla. Odie que fueras insegura sobre ti misma, pero más odie el dejarte sola y no ayudarte a lidiar con ello. Lamento haber sido brusco contigo en nuestra primera vez, pero estaba cansado de que no vieras lo hermosa que eres. Me tenías tambaleando en la cuerda floja y no estabas enterada. Estar juntos era el último paso para caer y desde ese día, fui completamente tuyo.

Mikasa no se había percatado que las lágrimas ya se había formado en sus ojos, ni mucho menos que estaban resbalándose por sus mejillas hasta que Eren las limpio con su pulgar.

—¿Me quieres? —preguntó ella.

—Mikasa, te amo.

Ella se abalanzó a sus labios, sus cuerpos chocaron, Eren la abrazó con fuerza. Su beso fue más íntimo, más personal, Mikasa quería dejarle en claro que también sentía lo mismo.

Estuvieron así por al rededor de un minuto, comiéndose a besos hasta que él rompió el contacto.

—¿Esto quiere decir que tú también...?

—Por supuesto Eren —le cortó Mikasa antes de volver a besarlo—. Eres a quien más quiero, mi más querido, mi más amado.

Eren sonrió entre el beso y en un segundo la levantó por el trasero para cargarla, Mikasa enredó sus piernas en su espalda y juntos fueron hacia la cama. Él la depositó con tanto cuidado y ella se sintió tan querida, tan amada.

Su ropa de dormir quedó fuera en un abrir y cerrar de ojos. Eren le mordisqueó el lóbulo de la oreja y después le susurró:

—Eres muy hermosa Mikasa, la mujer más preciosa en esta tierra.

Ella sonrió. Él se fue sobre su pezon para besar con sumo cuidado y mucha pasión, como si ella fuera algo que no hubiera probado antes. Sus dedos fueron hacia su entrepierna y cuando dos de ellos hicieron acto de presencia, Mikasa protestó juguetonamente.

—Eren, te quiero a ti, a dentro.

Eso fue música para los oídos del contrario. Quizo complacer a su esposa, se colocó a un lado de ella como si estuvieran en un brazo, Mikasa le daba la espalda. Su mano fue al muslo para levantarlo y poder entrar sin mucho impedimento.

—Eres mi lugar favorito —dijo Eren para después darle empujones suaves pero muy certeros y profundos.

Mikasa apretó las sábanas de la cama por lo bien que se sentía. Sus jadeos era lo único que se escuchaba en la habitación. La mano de Eren fue hacia su pecho para amasarlo y dar tirones a su pezon. Cada toque que él le daba se sentía como el paraíso. Estar con Eren así, era lo mejor, cuerpo contra cuerpo, pieles sudadas por el ejercicio ejercido. Después de un vaivén de caderas, él terminó en ella, su mano recorrió su pierna. Fue subiendo, se detuvo en su vientre para dibujar círculos y seguir su camino hasta encontrar su mano. Eren le repartió besos en el rostro mientras le decía lo mucho que la amaba.

-

A la mañana siguiente repitieron el mismo acto y casi no salían de la cama pero en algún momento debían comer. El día era soleado así que decidieron almorzar en su jardín, mientras platicaban de nuevos viajes que podían realizar, conocer lugares nuevos para ambos.

Parecían una pareja de enamorados yendo de un lado para otro en su casa y es que lo eran, por primera vez dejándolo mostrar al mundo.

Era cierto que mientras estaban alejados de los demás, más felices y tranquilos eran. En parte, esto le gustó a Mikasa pero por otra, no quería que pensaran que estaban escondiéndose ¿cómo podrían? Ahora todo lo que ella quiere es decirle a todos lo feliz que es con su esposo.

Siguiendo este pensamiento, días después salieron de paseo al parque. Caminaron entre las demás personas, Mikasa tomada del brazo de Eren y sonreían y reían mucho, se detuvieron en una banca a comer un pequeño emparedado que ella preparó y no les importó las miradas desaprobatorias de los demás. También un día fue a ver a Sasha, la cual se encontraba triste porque pensó que ya había perdido a su única amiga. Mikasa la despejo de dudas, aún así, tendría cuidado de no soltar cualquier cosa indiscreta delante de ella.

Una tarde, su tío Levi llegó a visitarlos, Mikasa supo de inmediato de que podía tratarse. Iba dejarlo a él y a Eren a solas cuando este último le pidió de favor quedarse para escuchar lo que fuera decir Levi. Dijo que ya había hablado con Pieck y que fue discreto, ya que no quería hacer más grande el asunto. Se aseguraría de que Pieck se mantuviera a raya aunque fuera lo último que hiciera. Mikasa no pudo ocultar el alivio ante esas palabras. Aunque ya sabe que Eren la ama, Pieck suele ponerse fastidiosa cuando se lo propone.

Aquella no fue la única visita, su madre está incluida en la lista. Fue a verla acusándola de ser mala hija por no haberla ido a ver en las últimas semanas. Se encontraba en el jardín arreglando unas flores, cortando ramas largas y hablando con ellas para que crecieran fuertes cuando su madre apareció. Eren estaba fuera por cosas de trabajo, sintió envidia de él.

—Si no vengo a visitarte, tú no vienes a verme. Mikasa, no seas desconsiderada conmigo.

Mikasa sonrió asintiendo en el proceso.

—No me ignores —dijo Akiho cruzándose de brazos.

—No lo hago madre.

—Claro que si.

Akiho observó los movimientos de su hija.

—Me alegra saber que eres feliz —Akiho sonrió—. Si ese es el motivo por el cual no me has visitado, te perdono.

Mikasa se detuvo, era muy evidente que le estaba yendo bien.

—Madre yo...

—No, no, está bien. En serio, esto muy contenta por ti —Akiho estiró su mano para tocar la mejilla de su hija—. Yo sabía que el casarte con Eren era una buena opción.

—¿Cómo podrías saberlo? —Mikasa quiso soltar una pequeña risa por lo absurdo que era eso—. Aparte, fue el tío Levi quien nos obligó a casarnos —recordó ese día—. Somos muy afortunados de amarnos. Quizás deba enviarle una canasta de flores y comida al tío como agradecimiento —inclinó la cabeza considerandolo seriamente.

Su madre alejó la mano de su mejilla en un movimiento rápido.

—¡Eso injusto Mikasa!

La menor se sobresaltó por el gritito de su madre para después girarse y volver atender las rosas del jardín. No quiso ignorarla pero su madre suele ser así aveces.

—A mi no me vienes a visitar, no me das canasta de flores y a ¿Levi Ackerman si?

—¿No deberías referirte a él con más respeto?

—¡Mikasa! —Akiho le dio la espalda—. Eres una ingrata, siempre he hecho lo que creo que es mejor para ti ¿a quien le importa Levi?

Mikasa estaba apunto de reírse cuando su madre continuó:

—Él no hizo nada, digo, si fue su última palabra la que hizo que te casaras con Eren pero fue por mi que se dio cuenta, ese Levi siempre robándose el crédito —Akiho se cruzó de brazos.

Si no fuera por ese 'por mi', Mikasa se habría reído por el comportamiento infantil de su madre, asumiría que fue de ella de quien lo heredaron.

No se percató que ella tenía las tijeras cerca de una rosa cuando preguntó:

—¿Cómo que "por ti" se dio cuenta? —al terminar, Mikasa cerró las tijeras sobre la rosa roja cayendo dramáticamente al suelo.

Y al parecer, su madre se dio cuenta de lo que había dicho en su pequeña rabieta.

—Bueno, yo eh, me refiero a que, bueno tú sabes.

—No, no sé —dijo Mikasa en un tono firme.

Muy rara vez vio esa mirada en su madre, cuando la han descubierto en algo en lo que estuvo inmiscuida. Casi siempre era su padre quien la atrapaba en sus cosas.

—¿Qué fue lo que hiciste madre?

No era necesario que se lo dijera, ya lo suponía. Por algo fue que no insistió en ayudarla a deshacer su compromiso con Eren, claro, había sido su idea desde un principio.

—Bueno Mikasa ¿vale la pena explicarlo ahora que eres feliz con Eren? —tuvo que darle un punto a su favor, aparte su madre se vio honesta.

—Quiero saber, no te reclamaré.

—No tendrías porque, después de todo soy tu madre y siempre trato de hacer lo mejor para ti. Incluso si eso significaba unirte con Eren.

Mikasa dejó caer la tijera.

—Sabías que no pasó nada entre él y yo, quiero decir —la azabache parpadeó un poco aturdida—. Eres mi madre, me conoces, por supuesto lo sabías.

—Claro —admitió Akiho, atrajo sus manos hacia adelante y las unió tomando una posición más seria y formal.

Le extrañó a Mikasa, de nuevo, tenía tiempo que no veía a su madre así.

—Te conozco como la palma de mi mano. Desde el momento que vi que ambos se fueron en la misma dirección el día de la boda, supe que entre ustedes no pasaría nada de lo que se sugirió.

Un sentimiento se formaba sobre Mikasa, estaba segura que no lo había experimentado antes.

—Mikasa —continuó su madre—. No quiero que te enojes conmigo. Yo... me sentí una completa inútil cuando no pude hacer nada para evitar que Pieck se casara con Colt. No comprendí a tu hermana, solo entendí que realmente no le importaste mucho cuando te lastimó así. Tú estabas tan triste, casi no comías y no salías de tu habitación, y si lo hacías era porque yo te obligaba. Tenía miedo de perderte. Llámame egoísta, pero no iba a poder soportar una vida en donde se supone que debes vivir más que yo.

Akiho se apretó los labios y desvió su vista, fue un movimiento lento pero después regresó a ver a su hija.

—Tenía que hacer algo por ti. Quería arreglarte un matrimonio, sobre todo para que te alejaras de la casa, de Pieck y Colt.  Pero tuve inconvenientes con ello, sabía que no aceptarías un matrimonio sin conocer a la otra persona y tampoco podía arriesgarme a casarte con un hombre que no conociera y al final fuera malo, eso habría sido peor. No planeé que fuera Eren, pero cuando te vi yendo en la misma dirección que él en la boda de Pieck, fue una oportunidad que no pude desperdiciar.

Akiho tuvo valor para tomar, de nuevo, la mano izquierda de su hija y darle un suave apretón.

—Tengo que admitir que tu tropiezo me cayó como un golpe de suerte. A Eren lo conocía, sabía que era bueno, respetuoso y que jamás te lastimaría así que todo fue por una buena causa. No me arrepiento porque te veo muy feliz ahora, todo valió la pena.

No podía estar enojada con su madre. Por una parte, Mikasa quería decirle que al menos no dudo de ella, de su reputación cuando la encontró con Eren y por otra, gritar porque tenía razón. Si su madre le hubiera contado su descabellado plan ella jamás habría aceptado y si no se hubiera casado, realmente no sabe dónde estaría sola. Quizás estuviera lejos pero con una amargura por dentro.

—¿Estas enojada?

Mikasa tardo en responder negando con la cabeza.

—No puedo estarlo, Eren es todo lo que dices y mucho más. Al final, si me enamore de él y lo mejor es que también lo está de mi —en sus labios se formó una pequeña sonrisa.

—Estoy tan contenta de escuchar eso —Akiho también sonrió—. Debemos celebrar esto, Mikasa. Debemos celebrar tu amor, ya era hora que vieras luz después de tanta oscuridad.

—Lo merezco ¿no es así?

—Por supuesto. Tarde o temprano todo en esta vida se equilibra.

Notes:

Buenooooo por fin Eren y Mikasa hablaron sobre sus sentimientos ♥️
Espero haberlo plasmado bien, esto era lo que tenía más o menos planeado.

Un Eren con miedo a que también lo lastimaran pero al final, viendo que podía perder a Mikasa, se arriesgó a confesar lo que siente.
Y lo de Akiho, bueno bueno, ya lo tenía planeado casi desde un principio. Pensé que quedaba bien, obviamente Akiho no pudo tomarse tan bien la boda de Pieck, así que de algún modo tenía que ver por su otra hija 🥰

Sin más que agregar, nos leemos pronto ☺️

Notes:

Bueno, al fin me anime a publicar una historia aquí y decidí empezar con la que actualmente también estoy escribiendo en Wattpad 😜

Probablemente coloque las mismas notas que deje en los capítulos ya publicados xD así que:

Solo me queda decir que para esta historia me inspire en una telenovela de 1993 (muy buena por cierto(?) y en Bridgerton, sobre todo en un capitulo del segundo libro.

Estoy tratando de apegarme a las cosas de esa época (1800 y más allá) pero pues algunas cosas estoy cien por ciento segura que no las escribiré como deberían, ups haré lo mejor que pueda.