Chapter Text
Esta historia es la misma que la anterior pero desde el punto de vista del pequeño ladrón de blanco...
"A que te refieres, PRODUCER?" Tsukasa dice sorprendido, hasta un poco alterado. "Tengo trabajo solo mientras el resto de knights va a ir a Florence a visitar a Leo-san y Sena-senpai...?"
Anzu se disculpa con su kohai aunque no sea su culpa exactamente, ella solo le decía las noticias. Un poco desanimado, Tsukasa sale de la sala y va al café cinnamon a buscar comfort en dulces aunque escuche la voz de su senpai regañandole por estar comiendo dulces de nuevo, pero es un momento especial, no?
Llega y se sienta, y da un suspiro muy largo. Mientras tanto, Niki, que justo estaba trabajando en ese momento se le acerca;
"Bienvenido al café, oh, Tú no eres el líder de knights, Suou, verdad? Por qué ese largo suspiro?" Niki pregunta, dándose cuenta de que el chico no está del mejor humor.
"No se preocupe, está bien, Me puede dar un parfait de fresas, porfavor?" Tsukasa dice para cambiar el tema de conversación.
"Oh, okay, claro! Ya está en camino" Niki se va, aunque aún tiene intenciones de escuchar lo que el pelirrojo tiene que decir. Después de un rato Niki vuelve con el postre, y Tsukasa, un poco de mejor humor, se anima cuando al ver el dulce, con ojos llenos de anticipación.
"Ehm, ya sé que dijiste que no me preocupara pero creo que sería mejor decirlo ahora a tenerlo en tu interior hasta quién sabrá cuando" Niki le menciona mientras se ríe nerviosamente y se siente al frente de Tsukasa.
Otro suspiro, "Shiina tiene razón" piensa Tsukasa, así que opta por decir sus problemas al frente del empleado. "Es que los miembros de knights y yo teníamos planeado ir a Florence a visitar a nuestros senpais, pero justo vino un trabajo solo inesperado y tengo que quedarme aquí mientras todos ellos están disfrutando" el pelirrojo le responde, Niki se queda pensando por un momento y después dice "Pero no es necesario que te quedes todooo el tiempo que ellos están allá, Verdad? puedes tratar de terminar rápido tu trabajo y sorprenderlos allá".
Con la recomendación, a Tsukasa se le vino una idea maravillosa, se para de su asiento agarrando las manos del contrario y las agita como una manera para decir gracias, "Muchas gracias Shiina-san, su recomendación me abrió los ojos!" Y Tsukasa rápidamente sale del café. "OYE, PERO TU POSTRE?!" Niki le grita haciéndole acuerdo de su comida, aún en el café. (Tsukasa al final termina regresando al café para terminar su parfait mientras planea su plan maestro)
Al cabo de una semana, Ritsu y Arashi se despiden de Tsukasa en el aeropuerto, un poco triste acerca de dejar a su kohai atrás pero al fin y al cabo trabajo es trabajo. La siguiente semana, nuestro protagonista comienza a trabajar como hombre loco para dejar todo listo antes de tiempo y poder ir a Florence con el resto de su grupo.
.
.
.
Hasta que llegó el gran día. Tsukasa guarda toda su ropa y embarca en al avión, aunque llevando un traje particular. Ya en el avión, Tsukasa repasa su plan una y otra vez para que sea perfecto, porque todo tiene que ser perfecto ese día, piensa él.
Ya llegando a Italia él siente un frío viento dándole la bienvenida a Florence, su momento ha llegado; Primero tiene que quedarse unos dos días para que se le quite el Jet lag, para acostumbrarse al cambio de hora y después ir a la acción.
Es de noche, alrededor de las 8 pm. Se siente una fría brisa que hace que su capa blanca como la luna se mueva y brille. Tsukasa comienza a revisar si todo está en orden y mientras revisaba a sus víctimas, éstas llegaron al punto de ataque. Comienza el robo.
Ya en el techo, hablando con knights, Tsukasa finalmente roba a su objetivo: Leo Tsukinaga, el chico quien robó su corazón en su segundo año de escuela secundaria. Al parecer éste chico no es muy consciente de que está básicamente siendo secuestrado y en realidad está más esta feliz de ser capaz de ver a su preciado Suou.
"WAAAHH, Suou~ sí viniste, pensaba que tenías trabajo y no podrías llegar!" el mayor abraza cariñosamente al ladrón de blanco, y éste, un poco avergonzado, no puede evitar sonrojarse un poco. "Sí, Leo-san, sí logré venir" le respondía con una sonrisa pintada en el rostro.
A fin de cuentas, el pequeño Tsukasa Suou era un muchacho muy afortunado por tener a alguien tan especial como su querido Leo-san a su lado.
