Chapter Text
Dear Bubbles
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Por ésta vez no sentí que el día fuera pesado, es más, los chicos se han portado bien que ni los maestros pueden creerlo. ¿Será por su cumpleaños?
Hablando de eso, les he insistido demasiado al profesor Utonio y a las chicas para que me ayuden con una fiesta sorpresa! Quizá con ello se sientan más encajados con la sociedad y dejen la rebeldía.
Espero no equivocarme...
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— ¿Pudiste conseguirlo? - diciendo con voz baja, Brick vigilaba fuera del sótano. Boomer estuvo buscando dentro de unos cajones y Butch se encontraba en la sala intentando distraer al alcalde. — Apresúrate!
— Para nada, ¡No encuentro nada sobre éste tipo! - resopla el rubio.
— ¡Carajo! Hazte a un lado! - exigió cambiar de lugares, Boomer, ofendido, obedece.
— ¿Estás insinuando que no sé buscar?
— No lo insinúo, es un hecho, hermanito. - rió burlón.
•Mensaje de "Butch" a "Boomer"•
Butch: AAAAAAAAAAAAAAAAA
Boomer: ¿¡Qué mierda te pasa!?
Butch: CORRAN, EL ALCALDE YA NO QUISO OIR MIS CHISTES Y VA HACIA ALLÁ
Boomer: NO ME JODAS
— ¡¡RETIRADA, RETIRADA!! - Gritó Boomer, simulando con su boca ser una alarma de bomberos.
Apresuradamente Brick agarró los últimos documentos que vió y en un abrir y cerrar de ojos él y el rubio se encontraban afuera, Butch se encontró con ellos allá.
— ¿Y bien? - El pelinegro le quitó los papeles a Brick para buscar.
— Nada. Es como si quisieran encubrir a ese idiota. -contestó Brick.
— O mejor dicho, él quiere encubrirse asimismo para que no lo quiten del puesto de cuidarnos.
— Vaya, Boomer. Te has vuelto más inteligente que hace años.
Boomer arqueó sus cejas, no entendía la burla de Butch y las risas de Brick si se suponía que estaban en un momento serio.
— No entiendo.
— Por cierto, tu noviecita Miyako nos ha escrito para ir donde el profesor Utonio... Me pregunto para qué será. — dijo sarcásticamente mientras rodaba los ojos.
— Solo espero que esa cucaracha no esté invitada.- dijo Brick.
«¿... novia?»
— ¡¿De qué hablas!? Ella no es mi novia.
— Tardaste mucho en contestar, yo digo que sí lo es. - Butch le dió una palmada en la espalda.
— ¡Da igual!... — Empujó a su hermano y puso la mirada baja — Creo que no iré a esa casa.
Quedando atrás de sus hermanos mientras caminaban, seguía confundido por sus actitudes repentinas, él no se sentía muy apegado a Miyako para que lo molestaran.
«Quizá... Quieren divertirse por que es un día especial para nosotros... Debe ser eso.»
[…]
— ¡Profesor! - gritaron tres voces femeninas.
— ¡Enseguida!
Utonio asomó la cabeza y vió que se trataba de las chicas. Ken se apresuró a abrirles la puerta.
— ¡Hola, Ken! ¿Cuánto tiempo? - Momoko lo abraza y él puso una mueca de disgusto. - ¡Hey!
— Por favor, díganme que ya trajeron todas las decoraciones, ¡Es solo una fiesta de cumpleaños!
— ¡No es cualquier fiesta! - exclama Miyako.
— Solo déjala - suspiró Kaoru cansada - Está con su idea de impresionar a los chicos para que dejen de ser unos rebeldes.
— ¿Qué? - Ken soltó una risita. - Miyako, no seas ingenua, ellos no cambiarían de la noche a la mañana.
— Es lo que traté de decirle, pero está tan convencida... - Momoko hizo una gran énfasis en "tan"- pero tampoco queremos dejarla sola, así que ayúdanos con lo que hace falta.
— Como quieran.
— Profesor... - la rubia se acerca a él sosteniendo tres cajitas, curiosamente la cajita azul estaba más decorada que las demás. Miyako se notaba algo preocupada. - ¿Podría ser tan amable de enviarles ésto a los chicos cuando acabe la fiesta? Siento que no podré quedarme hasta la hora acordada, mi abuelita me necesita.
— Por supuesto Miyako, no te preocupes.
«Cada vez que pienso en las palabras del alcalde me preocupo mucho más...»
•f l a s h b a c k•
— ¿Puedo saber para qué me ha llamado, señor alcalde? ¿uh? - Notó que estaba la presencia de otra persona a su lado - Tú de nuevo...
— Hola, profesor Utonio, me lo esperaba por aquí pero no pensé que fuera tan puntual.
— Creí que todavía estabas en la...
— ¡Que bueno que estén aquí! - interrumpió el alcalde, nervioso al notar cierta enemistad entre los dos.
Procedieron a sentarse, Utonio y el hombre frente al alcalde mientras que la señorita Bello se encontraba en una esquina.
— Verán, tenemos que hablar sobre los chicos.
— ¿Pasa algo con mi manera de cuidarlos? - Utonio no evitó mirarlo desconfiado, aquel tono de voz fingida lo ponía frustrado. - prometo mejorar.
— Absolutamente nada, más bien lo hay por parte de las chicas.
— ¿¡Cómo dice!? - Se exaltó casi cayendo de la silla, Utonio no creía que el alcalde se quejaría de ellas.
— He notado últimamente que las chicas dejan a los chicos con algunas "libertades" que podrían ser dañinas para la sociedad, usted me comprende.
— ¡Claro que no! He sido testigo de cómo ellas se esfuerzan para poner el orden en ellos, incluso he visto cambios.
— Yo no diría lo mismo.
— Oh, cierra la boca.
— ¡Por favor, no vayan a discutir o me veré obligada a sacarlos! - Bello advirtió desde lejos, un "lo siento" salió de Utonio mientras que el otro puso una sonrisa de oreja a oreja.
— Ya que mi querido colega Utonio se niega a creer lo que usted nos dice, he traído evidencia. - sacó unas fotografías de un maletín. - primero Momoko Akasutsumi, ¿Quiere que empiece?
— ... - Utonio sudaba.
— La líder del grupo que ni debería ser líder; su vocabulario es inadecuado, ha hecho notar al ojo de todos que no vigila a su contraparte y le permite hacer escándalos en los callejones con tal de que la deje en paz con sus bromas, también la he captado haciéndole su tarea cuando se supone que debería influenciar a que la haga él mismo, muy mal, capaz y Brick no aprendió nada.
— En mi defensa, puedo decir que tu camarógrafo hizo un mal trabajo y sacó de contexto todo lo que tomó. Momoko no haría eso.
— Eh... Bueno, continuemos. - El profesor agrandó sus ojos, definitivamente no lo estaban escuchando, sobretodo el alcalde.
— Kaoru Matsubara; ella sí que no hace nada de nada.
— ¡Ella es la que más trabajo está haciendo, ¿Sabes a qué tipo de persona le tocó cuidar durante éstos años!? - Utonio nunca se había sentido tan frustrado con unas palabras.
— "La chica fuerte del grupo" título muy corto para ella - El hombre dejó escapar una risita y siguió.- Ambos chicos se han enfrentado a golpes cada año, con heridas que se veían muy profundas, eso cuenta como agresión, ¿No cree?; Matsubara también lo está influenciando para mal camino, ¿Ha visto cuáles son sus amigos? No dan mucho de qué confiar con solo ver esos piercings y tatuajes, y además diría que ella esconde un par de vicios...
— ¿Estás insinuando que Kaoru se droga? ¡¿Qué demonios estás diciendo!? ¡Eso es una calumnia!
— C-creo que estoy algo de acuerdo con Utonio, no creo que lleguen tan lejos.
— Ja... Bueno, sigamos con Miyako Gotokuji.
— De ella sí que no te creeré absolutamente nada.
— Alcalde, si bien tengo entendido, las chicas tienen estrictamente prohibido tener un romance con ellos.
— Sí, es una regla impuesta.
— Bueno, pues la dulce e ingenua Miyako no la está obedeciendo del todo.
— ¿Me estás diciendo que un simple enamoramiento está mal? Además es imposible, Miyako es amable con todo el mundo, yo digo que tu mente retorcida te hace decir estupide...
— Utonio, por favor, silencio. - Bello hizo señal de silencio con los dedos pero la expresión de Utonio dice todo menos tranquilidad.
— Ejem... - el hombre aclaró su garganta y siguió ignorando a su "compañero.- Desde el primer día en que le asignaron a Boomer, Miyako ha hecho de todo para llamar su atención, incluso ha ido a casa de ellos en mi ausencia... Muy extraño todo.
— Ha ido allá para ayudar a TODOS - alzó la voz desconcertando a los presentes en la sala.- ¡Repito, TODOS! a hacer sus tareas.
— Tranquilo Utonio, no he dicho nada sucio... Por ahora.
Sin duda alguna Utonio estaba a nada de botar espuma de su boca, las chicas no serán sus hijas pero las defendería a toda costa.
— Lo que quiero dar a entender con Miyako es que sería un obstáculo que su "amabilidad" se cruzara con su tarea asignada. Tal y como mencioné con las anteriores, llegarían a un punto en que tanto ellas como a los chicos seguirían sin ningún cambio y ellos seguirán siendo los delincuentes de Nueva Saltadilla. Es por eso que me quiero entregar totalmente a cuidar de ellos, así dejarían de distraerse con ellas y serán buenos ciudadanos.
— Ah, menuda tontería, ¿En serio le va a hacer caso a éste idiota? - Dijo burlándose mientras lo señalaba.
— Último llamado, profesor Utonio. - a Bello le temblaba un dedo de la frustración.
— ¡Por favor, señor Alcalde, diga algo!
— Bien, he escuchado todo y aún tengo la mente confundida, diría que estoy en un 50/50 con todo ésto. - suspiró exhausto - No podemos negar profesor, que las chicas tienen su vida aparte de su trabajo como heroínas y de vez en cuando son... Bueno, "ellas".
— Lo sé. - Utonio puso una mirada seria y de desesperanza a la vez.
— Pero también he visto el esfuerzo que hacen y bien le recuerdo Señor, que usted está aquí por el motivo de que ellas tienen su responsabilidades aparte y no pueden estar %100 tras ellos.
— Bien... - Dicho sujeto se mantuvo firme pero su expresión escondía todo tipo de decepción alguna.
— En éste caso me queda por recalcar que en el tiempo donde ellas estén en su cargo asuman completamente el corregir sus actitudes y que verdaderamente ellos hayan cambiado para ser aceptados en Nueva Saltadilla. - Utonio no sabía porqué sudaba y se preocupaba mucho,
— También recalco la última regla del acuerdo; está prohibido que las chicas tengan toda especie de tacto, acción, señales y cualquier cosa que de por entender una relación amorosa con los chicos. Si eso sucede lamentablemente tendré que sacarlas del cargo y pueda ser que probablemente usted - miró al otro tipo quien cambió su cara a una casi satisfactoria - se quede con ellos. Es todo.
Al ponerse todos de pie (exepto Bello), tuvieron que estrechar la mano fuertemente como señal de acuerdo, Utonio comenzaba a sentir pena por los chicos y también significaba que debía cuidar a que ninguna de las chicas tuviera una atracción en ellos ni viceversa, en el fondo se decía que algo andaba extraño con aquel individuo puesto que tenía un asunto pendiente con él años atrás.
Nunca pensó verlo nuevamente.
•e n d o f f l a s h b a c k•
«Sé que solo es una cajita pero, mi intuición me dice que es muy sospechoso... Miyako por favor no rompas la regla»
No le quedó nada más que desear que solo sea un regalo de amistad.
[…]
— Boomer, ya va siendo hora de irnos, ¿Estás realmente seguro de no ir? - Decía Butch mientras se ponía un suéter holgado.
— Sí, seguro.
— Masoquista - Boomer miró confundido a Brick, quién refunfuñaba al no poder ponerse bien la gorra. - ¿Qué? Eso eres, quieres quedarte con ese hombre para que te pegue.
— Claro que no, ni siquiera sabes lo que dices, además él irá con ustedes. - volteó su cuerpo del otro lado y se acomodó en su cama en posición fetal. - Solo déjenme, el castigado seré yo.
Ambos lo vieron con lástima, Boomer ya no era más energético que antes.
Pensar que hace años hacían desorden juntos y felices los puso nostálgicos y tristes.
— Ya bajen. - ordenó él desde abajo, su voz era lo suficientemente alta como para no ser escuchado desde el segundo piso.
— Boomer, puedes usar mi consola si deseas... - el rubio jamás pensó que Brick diría eso. - Solo lo digo para que no te aburras.
— También hay películas en el tercer cajón de la cómoda, creo que ahí está tu favorita. - Boomer se quedó pensando cómo Butch supo que tiene una película favorita. - Ya sabes la otra regla...
— No salir si no hay nadie. Pfff! reglas tontas. - resopló disgustado. Era algo que haría en primer lugar.
— Cuídate bro. - ambos salieron de la habitación dando pasos lentos, pues no olvidaban con quién iban al laboratorio de Utonio.
— Igualmente... Supongo.
•Has recibido un mensaje de "Miyako"•
Miyako: Boomer, espero poder verte hoy, no me gustaría que los tres se perdieran de su cumpleaños.
Boomer: ¿Y si no quiero ir, qué?
Miyako: Hahaha. No creo que a alguien le guste perderse su propio cumpleaños.
Boomer: Se nota que no conoces bien el mundo... Bubbles.
Miyako: Hahaha... Boomer...
Eso fue inquietante para ella.
Quedó mirando su celular con una expresión ansiosa... En el mal sentido.
Miyako ha explorado mucho su mente y en ningún momento pensó que aquel rubio la desesperaría tanto, ese tipo de desesperación de querer verlo feliz como la primera vez que lo vió, sintiéndose inútil por no poder animarlo justo en el día que la sacó de sus casillas junto con sus hermanos.
Hasta aquellos días en donde Mojo Jojo fue arrestado y ellos no podían quedarse solos.
Miyako no quería que Boomer la viese forzosamente como una "madre" o algo por el estilo, ella solo quería tener un amigo más.
— Entonces... ¿Irá?... - murmuró a solas.
“Ding dong” sonó el timbre de la puerta.
— Miyako, creo que son ellos, ve a abrir! - dijo Ken desde la esquina, Momoko le dió una fuerte palmada en la espalda por verlo tomar un pastelito a escondidas. Sin duda la influencia de Momoko afectó a Ken con los años.
— Voy.
«El hombre, Brick, Butch... Sin Boomer... Creo que me lo esperaba.» pensó desilusionada.
Sin más que hacer, trató de disfrutar la fiesta.
Por otro lado, los verdes cruzaron miradas y Butch dió una señal sobre hablar afuera, Kaoru al inicio no comprendía pero luego recordó de qué trataba.
— Espero que no hayas hecho nada malo con el cómic que te presté - La pelirroja le susurró al oído, éste quedó perplejo y luego le sacó la lengua. - hablo en serio.
— Descuida, está en mejores manos. - sonrió él.
Todo para Utonio en éstos momentos lo ponía tenso, no creía ver a los chicos conviviendo fuera de normal, a excepción de Miyako quien seguía apegada a su celular.
— ¿Ocurre algo, papá? - dijo Ken al verlo, sin duda entre Utonio y el color de la cebolla no había comparación, ambos en blanco.
— ¿Qué? Ah, no nada. Disfrutemos la fiesta.
[…]
Boomer rompió una de las reglas de la casa; no quería ir a ese lugar pero tampoco quería estar encerrado en su casa.
•Haz enviado un mensaje a "Brick"•
Boomer: Voy a salir y me importa un comino lo que piense ese señor. Vuelvo luego. 20:05PM
Antes de salir se aseguró de que nadie lo viera, traía en él la información que robó con sus hermanos en la mañana e iba a intentar desenmascarar a ese tipo.
Sin embargo, lo que había dentro de esa carpeta no tenía relación alguna con él.
«Erróneamente Brick agarró información del profesor Utonio y de las chicas... Vaya... Podría servirme»
Guardó nuevamente la info en dónde estaba y salió de prisa.
[…]
— ¿Qué pasa? - cuestionó con fastidio una voz no tan femenina, se trataba de Kaoru.
Ambos habían salido disimuladamente del laboratorio, tarde o temprano se darían cuenta ya que no hay tanta gente ahí pero les daba igual.
— No me digas que tengo que recordartelo de nuevo... - Butch se dió una palmada en la cara. - Prometiste enseñarme a patinar si me dejaba curar el brazo. Aquí estoy.
— ¡No me jodas!, lo dije para que me hicieras caso de una vez ¡AJAJAJA! - no pudo evitar reírse con todo el momento.
— No me hagas ésto... - Decepcionado, Butch se sentó en la vereda, casi cubriéndose el rostro con sus manos y las piernas separadas.
Otro motivo por el que decidió salir era para no tener que soportar a su cuidador y dejó a Brick con toda la incomodidad.
Kaoru dejó de reírse, lo notó sin ánimos y eso no era novedad, sin muchas ganas decidió sentarse a su lado mientras masticaba chicle.
— Espera, ¿De verdad querías aprender? - habló mientras masticaba, luego reventó una burbuja de chicle - No sabía que te gustara el skateboard.
— Solo quiero distraerme con algo.
— ¿Y se puede saber por qué?
— Sabes, es extraño tener que "desahogarme" contigo. - dijo algo burlón, Butch extendió la mano para que le diera un chicle.
— Oye, no soy mala gente, tú eres el que ocasiona desastres y yo solo hago mi trabajo. - le tiró uno de sus chicles.
— ¿Que no lo eres? - él la miró insólito - esa forma de ser dice lo contrario. Toda una marimacho.
— Acostumbrate. - frunció un poco el ceño. Por primera vez no sintió ganas de pegarle.
— Bueno, a decir verdad... - Kaoru prestó atención a esa frase, siguió escuchando lo que dijera el pelinegro. - Eres buena usando el skate, haces trucos muy buenos, no mentía con que me enseñaras y si trato de distraerme es de tener que soportar vivir en esa casa. Nada más.
— Gracias, supongo... - ésto ya era considerado una rareza para Kaoru, pero una que la dejará pensando toda la noche.
— ... ¿Y bien, me enseñarás?
— El problema es que la dejé en casa. - suspiró, en realidad la señorita Keane la reportó y no podrá reclamarla hasta que sus padres vengan al colegio. - Lo siento.
— Conozco una tienda cercana, tomaremos una prestada y así me dirás unos trucos, ¿Qué tal?
— ¿Qué hay de la fiesta de ustedes?
— Yo no creo que eso sea una fiesta. - miró a la ventana de la ya iluminada casa y solo se veían las sombras de algunos.- Solo vámonos de aquí.
Kaoru pensó dos veces. - Bien, pero mis clases no son gratis. - rió.
— Sí cómo no!
Ambos corrieron de ahí, por la otra esquina Miyako se despidió del profesor y Momoko, aún con el celular en la mano esperando un mensaje del rubio.
Se volvió a cuestionar muchas veces porqué seguía esperando un mensaje. ¿Miyako estaba tomándose muy en serio su trabajo asignado?, ¿Dónde estaría Boomer según sus pensamientos? Y a dónde se encontraría realmente.
Su corazón comenzó a latir demasiado rápido, sudaba frío y cada paso que daba era cada vez más acelerado. ¿A qué se debía ésto? ¿Acaso era una especie de corazonada? ¿Miyako creía que Boomer no se encontraría bien?
Al abrir los ojos de dió cuenta que estaba corriendo, detuvo el paso y caminó normalmente pero seguía con su corazón acelerado.
Eran casi las 22:00PM y le era imposible, sentía que el intento de fiesta sorpresa duraba poco y se preguntaría qué pensaban los demás sobre este día y esa situación aburrida.
Un sentimiento de angustia se manifestó enseguida, Miyako en el fondo se sentía mal, éste día era -azul- para ella.
Su celular vibró.
•Has recibido una foto de "Boomer"•
«¿Boomer?»
Abrió el mensaje, observó la foto; un rubio inconsciente en el piso, con su cara y mitad del cabello teñidos de rojo, ropa manchada y rasgada, y un ojo morado. Era Boomer sin duda.
Una fuerte presión en el pecho de Miyako se hizo presente y además no podía moverse del shock, en poco tiempo reaccionó.
— ¿¡Qué!?
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Continuará.
