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-La viste?
Horacio me tiro un diario con una nota en primera plana del festival de Villa María 2006. La foto de Soledad revoleando el poncho encabezaba la portada.
-Sí, dicen que salió muy bien.
-Se va a casar...
Me congelé por un segundo. No me sonaba descabellado, desde que se puso de novia los medios y la prensa insistían y rumoreaba con un casamiento.
-No creo... Deben ser rumores-. acote algo escéptico.
-No, pero si me lo confirmo ella...
Se sentó en la silla a mi derecha mientras los perros se acercaban correteando por el parque en busca de los restos de comida.
-Viste que está peleada con Isella. Bueno, el otro día vino y me aviso a mi personalmente. Fue un gesto para decirme que no esta enojada conmigo.
Los perros esperaban obedientemente a su costado a que lanzara las primeras sobras de asado.
-Pero bueno me pidió que lo mantenga en privado.
Me quede en silencio, mientras él servía su vaso de vino y le lanzaba a los perros cachos de pan.
-Ahora la gente se entera antes las cosas por la tele que por la boca de sus amigos.
-No creo que tarde mucho en trascender...- dije ligeramente. Tomé lo que quedaba de vino en mi vaso de un solo trago. -Siempre le preguntaban cuando se iba a casar...- acoté.
-Sí, los periodistas pueden ser muy convincentes. Igual quién pudiera tener veinte años menos... yo si fuese el novio ya la hacia casarse hace rato... se tardo el Jeremías.
-Son jóvenes todavia...
-Y sí... con más razón, si ella quisiera lo cambia en un segundo, oportunidades no le deben faltar.
Sonreí para mis adentros y me quedé contemplando el parque. Jamás había visto a Soledad mirar a alguien que no fuera a su novio, siempre hablaba de el con amor y devoción, por un momento lo envidié. Ella podría estar con quien quisiera, pero seguía eligiendo a su novio del pueblo.
Yo apenas podía mantener relaciones casuales, esporádicas, tenia muchas oportundidades con las mujeres, el exito te garantizaba eso, pero era todo tan efimero... Me pareció imposible no compararnos, todos los hacían. Me mire por un momento y parecía inmaduro al lado de Soledad, ella mantenía una carrera solida, había cumplido 10 años y aún permanecía en el tiempo.
Estaba un poco contrariado, la noticia hizo replantearme algunas cosas, las comparaciones eran inevitables, eramos como paralelos. Ella había logrado instalar una imagen de mujer buena e impoluta, y con esta noticia solo se asentaba más.
No sabia si estaba molesto porque se casaba o enojado porque Soledad, una vez más, parecía estar un paso adelante.
Luego de sopesarlo varios minutos me pareció una estupidez, Soledad era muy joven para casarse, lo unico que iba a ser era desperdiciar sus mejores años atándose a un compromiso que quién sabe cuánto duraría. ¿Pero a quien le importaba? No era problema mio. Decidí dejar el asunto ahi pero Horacio no desistia.
-Vos sí que tenes suerte?
-Por que?
-Porque sos joven, si yo tuviera 20 años menos, no la dejaba pasar.
Sonreí divertido ante la idea
-Me imagino, no dejas pasar ninguna.
-No, pero ahora ya no. Soy un hombre casado. Te imaginas Griselda me mata. -se rio y sus ojos se achinaron, después se puso serio.
-Yo jodo a veces les digo piropos a las mujeres pero porque la fantasía siempre está, a veces en una pareja es necesario.
Lo mire atentamente, Horacio fue un hombre de muchas mujeres en su juventud, al menos eso sabia, Grisela era su segunda esposa y madre de su hijo.
-Te quedaste pensando?
-No... solo pensaba en que tal vez es apresurado, me parece que esta desperdiciando los mejores años de su vida, en un hombre que tal vez no la merece...
-Apresurado? Hace 7 años que están de novios...
Horacio me miró sorprendído.
-Igual si me preguntas a mí... nadie la merece, pero bueno... como a mi no me hace caso, capaz otro la puede hacer entrar en razón...
Me guiño un ojo. Horacio nunca paraba con sus insinuaciones.
Los perros habían formado una especie de perímetro a su alrededor, algunos más cerca reposaban entre sus pies y otros se acercaban a su mano para recibir alguna caricia.
Horacio era un hombre enamorado del amor, amaba a sus amigos, a su familia, a su pueblo, era un tipo que le habian arrebatado todo y lo unico que le habia quedado es el amor.
Las insinuaciones y chistes eran una manera de demostrar su cariño.
Soledad y Horacio mantenian una relación de amistad y admiración, definitivamente era un amor platónico, definitivamente si Horacio hubiese tenido 20 años menos hubiera intentado conquistar a Soledad, por eso creo que a veces intentaba hacer que yo la invitara a salir o armaba esas extrañas reuniones en Plumas Verdes en las que casualmente nos quedábamos solos Soledad y yo.
Recién entendí lo que Horacio intentaba cuando fuí más grande, antes todo eso solo me provocaba celos, creía que ella intentaba ocupar mi lugar, por mucho tiempo me sentí desplazado.
Los celos, siempre eran un tema con Soledad, ahora estaba contrariado...
Tomamos lo que quedo del vino, no volvimos a hablar de ella.
-Y vos como estas? Estas de novio?.
Escondí una sonrisa y me quedé viendo el Sol que se escondía detrás de los árboles.
