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Yo desearía que...

Chapter 5: Campamento de tensión

Summary:

Roguefort le declara la guerra a Chili.

Notes:

Recordatorio de que es slowburn pero creo ya le voy a avanzar.

Chapter Text

Chili había empezado a renegar sobre tener que apoyar a la causa, hasta que Roguefort ya saliendo del campo visual de la Sheriff finalmente pudo empujarla levemente por ahí para que empezara a recoger lo que se pidió.

—Ramas y hojas ¿¡Por qué no viene y las busca mejor ella?!—Chili recogía lo primero que encontraba del piso, si era lo solicitado lo conservaba y lo demás lo aventaba por los aires.

—Chili ¿Puedo hacer un pregunta un tanto...extraña?—Roguefort guardaba las hojas en su sombrero y las ramas las conservaba en su agarre.

—Ya la estás haciendo, todas tus preguntas son raras pero suelta ya—

—¿Que relación tienes con Rye?—

—De...compañeras de trabajo ¿Supongo? No sé, si que es extraña tu pregunta —Chili respondió sin darle importancia mientras las ramas más cortas las aventaba lejos—¿De rivales? No sé, Rye es muy extraña—

—Dijiste extraña dos veces —

—Por que así fue tu pregunta, muy extraña—

—¿Por qué Rye te parece extraña?—

—¿Sabías que me estuvo siguiendo durante meses? eso es extraño, si quería su venganza la hubiera hecho y ya ¿Cuál era la necesidad de estar stalkeando?—

—Quiza no tenía idea de cómo vengarse y mientras no te perdía pista—

—Rarita—

—Oh quizá eres tú la rarita que no le gusta tanta atención—

—¡Tu sabes que eso es mentira!—

—De verdad no te entiendo, lo que yo daría por tener una rival cómo Rye—

—¿Que tiene de bueno?—

—Es dedicada a su deber, determinada, fuerte, ruda, con carácter fuerte, dominante...—Roguefort por un segundo recordó como la oficial logró levantarle del piso con su agarre—Yo quiero una así por qué vaya que da una buena dosis de adrenalina—

—Te la regalo—Chili seguía aventando las ramitas sólo que ya más distraída a qué por hacer el deber.

—¿De verdad? Me encantaría que fuera mi rival. Déjame decirte que es bastante interesante, claro sin mencionar que si de algo nos dimos cuenta es que ella también es difícil de hacerla seder y que parezca o no... está de nuestro lado—

Chili tomó una rama decente para empezar a dibujar sobre el suelo mientras escuchaba.

—Vaya, no somos tontos Chili Pepper. Tu también viste cómo amenazó a Eclair, todo es de darle un empujoncito y hará lo que sea necesario—

—No, ella no es así—Chili dijo en un risa—Rye hace lo que se necesario para ella, no es fácil de manipular—

—Mas a nuestro favor, sus acciones entonces son meramente de ella. Su instinto de rudeza y amenaza son sólo suyos—

—Al grano Roguefort—

—Que deberías apreciar a la Sheriff, es todo el paquete en uno, todo lo que puedes pedir, la envidia de tener a la ley buscándote—

—aja cómo tú y Almond—

—Muy diferente, Almond...—Suspiro Roguefort con tristeza —si me busca y persigue pero no hay nada más que sus persecuciones, no hay investigación y detalle, la única que hace eso es Walnut y pues...es de chocolate ¿Entiendes?—

—Que te sigan todo el día no es tan genial cuando tienes una oficial como Rye—

—y yo por eso quiero a tu oficial a cargo, quiero sentir la adrenalina de su odio, ese odio que solo te da a ti!—

—pfff hasta parece que tienes otras intenciones con ella—

—¿Y quién dice que no?—

Chili dejó los garabatos en el piso para mirar al Roguefort con bastante desconfianza y enojo. La desconfianza sabía bien era por qué Roguefort a pesar de ser especialista en tener corazones en cualquier momento, ahora estaba en cacería de uno en especial con intenciones totalmente incierta o quizá con el puro objetivo de molestarla y el enojo...quería culpar al mismo hecho de que Roguefort se creía rompe corazones, estorbando siempre pero funcionando de igual forma para sus objetivos de hurto.

Cómo en la fiesta.

—Tienes que apreciarla más Chili por qué yo estoy en primera fila para cuándo dejes de serle interesante—

—Eso no va a pasar—

—Pues a eso estamos yendo. Ella dijo que desearía que no te cruces en su camino de nuevo, así que el terreno estará completamente despejado para mí—

—Vamos ya tienes a Almond, que ese siga siendo tu rival—

—Pero no es lo mismo, siempre es la rutina de siempre. Me persigue, me escapó una y otra vez—

—Dile que cambien de rutina, tu le persigues y el escapa ¿¡Yo que sé?!—

—A pero entonces si te importa que Rye siga contigo ¿No?—

—¡No tampoco! Yo sólo quiero que...¡Agh cómo sea! No me importa que pase después sólo quiero que me deje en paz—Chili partió la rama y tomó las pocas hojas que había juntado para finalmente irse.

Roguefort sólo negó con diversión, no podía creer que quién menos tardó en revelar sus propios sentimientos fue Rye mientras que Chili era más un caos de desinterés, o mejor dicho, un fingido desinterés que conociendo a Chili la única forma de hacerla entrar en razón era con acciones y nada de palabras, sería algo divertido de poner en práctica. Roguefort de igual forma cargó su sombrero lleno de hojas y se las arregló para llevar las ramas todas juntas.

Para cuando llegaron Rye ya se encontraba con la fogata encendida y unos cuantos troncos vacíos que ayudarían a cada uno a protegerse del frío de la noche.

—Pensé por un momento que ya se habían perdido o se habían dado a la fuga—la vaquera dijo mientras acomodaba los troncos vacíos en puntos específicos de la fogata.

—Para nada oficial, sólo estábamos negociando sobre qué hará después de pedir el deseo—Roguefort acomodaba cuidadosamente las hojas dentro de lo que ya había adoptado como su cama para después dirigirse con la oficial para colocar unas cuantas hojas en el tronco vacío de la misma— ¿Usted tiene alguna idea?—

—Yo lo primero que haré es ponerle más seguridad a mi granja, tanto como para pestes y otras más —Rye se sentó a las orillas de la fogata para empezar a entrar en calor—Despues haré mi granja crecer, pero eso será dependiendo como me vaya en lo otro—

—¡Ja! Te dijo peste Chili—Roguefort se burlaba mientras que con cuidado entraba a su tronco para descansar.

Chili no contestó y solo se encogió de brazos mientras aventaba las hojas y ramas por su tronco, ni idea de cómo descansaría pero ya había organizado para ella.

—¿Y tú qué vas a pedir Roguefort?—Rye preguntó.

—Es secreto oficial, me gusta mantener mi alo de misterio—

—¿Y tú Chili Pepper?—Rye preguntó con un tono sereno, ni siquiera algo de molestia se asomaba.

—Bueno mi deseo es lo de devolverte las semillas así que...no creo tener otra cosa que hace más que seguir con lo que hago siempre—Chili revolvía una y otra vez las hojas dentro del tronco—Asi que soy la limitada en sueños con algún deseo—

—Finalmente pagarás por tus actos ¿Que se siente?—

—Es...extraño a ser honesta—Chili respondió con un leve sonrojo asomándose en rostro—vaya no es como que siempre e sido un villana pero es como si hiciera el bien por primera vez—

—Bien dicho—Roguefort hizo la mimica de traer una copa y fingir extraña etiqueta para un brindis.

—Vaya, algo así era como me sentía durante el viaje con Gingerbrave y sus amigos...estaba haciendo el bien mientras hacía el mal. Pero no tan mal como a lo que nos enfrentamos en ese tiempo—

—¿Entonces es cierto que se enfrentaron a bruja obscura?—Roguefort levantó la mirada olvidando por unos segundos el cansancio.

—Por supuesto! un completo drama si me lo preguntas—

—¿es cierto que huele a masa quemada?—

—Quemada y añeja—

—iugh ¿¡Y es cierto que sus manos están quemadas?!—

—Se ve horrible! la verdad hasta sentía que me contagiaba lo quemado con tan sólo verla—

—¿Por qué te aceptaron en su grupo?—Rye interrumpió la sesión de preguntas y respuestas de Roguefort y Chili con gesto serio pero curioso—¿Si saben que eres una ladrona?—

Las risas de Roguefort y Chili cedieron ante la seriedad de la oficial. Roguefort aclaró su garganta para finalmente despedirse y acostarse a dormir, aunque claramente seguía escuchando lo que se platica.

—Si lo saben—Chili se cruzó de brazos, sabía que tanta serenidad de la oficial estallaría en cualquier momento—Y hasta ahora todo a ido bien, incluso me ocupan como cobradora real, claro bajo una considerable compensación—

—Robas—

—Bajo un título gubernamental—Chili se encogió de brazos con una sonrisa fanfarrona—¡Cómo usted sheriff!—

—¡Cuida lo que dices rata roja!—Rye reclamó con enojo dejando su postura relajada para estar más firme ante la ladrona—No somos iguales y no confundas ésta tregua con amistad y familiaridad—

—¡Wow tranquila! yo no pensé que tuviéramos alguna tregua. Lo decía más para molestar—Chili se acostó sobre las hojas y tomó una rama para jugar entre sus manos—vivo para eso sheriff —

—¿Para molestarme?—

—A las leyes, mejor dicho. Y pues eres parte de eso así que supongo... sí, tienes razón. Vivo para molestarte—

—Pues ojalá te mueras—Rye escupió las palabras llenas de rencor, había intentado estar en paz pero el constante recuerdo de su silo vacío atacaban su mente, sin mencionar que había una pequeña idea dando de vueltas por su cabeza, una idea que le estaba haciendo hervir la sangre.

Chili por un momento abrió los ojos sorprendida por las fuertes palabras, para después dar lugar a una sonrisa serena y confiada mientras su porte se descansaba sobre su tronco, cerrando los ojos por un momento para dar un suspiro aliviado.

—Me estresaba más que lo intentarás—confesó Chili con calma.

—¿Que?—

—Fingir que llevarías todo por la paz por el camino—

—Yo sólo...—

—mejor así, no serías la Sheriff por la que vivo si intentaras fingir que nada pasó—Chili levemente abrió los ojos, dirigiendo una mirada confiada con una sonrisa ladina a Rye—es parte de nuestro juego, algo de solo nosotras ¿no lo cree sheriff?—

Ahora Rye fue la sorprendida, aunque algo de confusión se lograba reflejar en sus ojos. No podía responder algo rápido, las ideas brotaban en miles de palabras de las cuales ninguna era formada si quiera para decir el principio de una oración.

—Tenemos aún mucho camino por recorrer, y ya es bastante tarde—soltó un pequeño bostezo la ladrona para finalmente acomodarse a dormir entre las hojas—Descansa Sheriff, si es que puedes claro—

Rye seguía sin decir palabra alguna, pero su gestó sólo logró cambiar a un ceño fruncido para asentir silenciosa.

Chili Pepper no tardó mucho para empezar a roncar, pero la oficial seguía despierta mientras veía el fuego de la fogata bailar en la obscura noche, iluminando a los pocos afortunados de sentir el calor y alimentar las dudas frías de Rye.

Odiaba admitirlo y odiaba tener que darle la razón a la ladrona. Era algo de ellas, un juego que ellas sólo entendían y jugaban. Sus reglas y normas involucraban el desquiciarse sin fin mientras una reía y la otra gruñía en rabia, algo tan ilógico para los demás mientras que para ellas tenía algún sentido divertido.

Y el ejemplo claro estaba frente a ella. Ignorando la barrera de fuego podía ver del otro lado a su archienemiga, su enemiga jurada, a quien prometió tomar una venganza que lamentaría hasta el último aliento y ahora estaba...mirándola con curiosidad e intensidad.

¿Un juego? era un juego y no se había dado cuenta cuando se unió a la partida y estaba celosa de que Chili Pepper tuviera todos los puntos. Tenía amistades cercanas que se preocupaban por ella, un colega de crímen y los tesoros más grandes que se a de imaginar, vaya que era injusto el marcador. Ella que tenía por ser la buena de la historia? Soledad, pobreza y...

Su pulsó se detuvo al pensar el último punto. Miró con miedo al fuego mientras a través de las llamaradas veía la cabellera roja reposar entre hojas, tranquilamente, probablemente con la conciencia limpia. El leve movimiento y quejido de su otro acompañante le distrajo, Roguefort se acomodó en su tronco mientras balbuceaba algo incomprensible.

Eran tan malditamente molestos los ladrones.

Roguefort ya lo sabía y tuvo las agallas de tirarle aquello en la cara con un sonrisa astuta junto a palabras que le hicieron soltar lo profundo de sus ideas, maldita sea la labia de Roguefort.

Aunque aún así con la idea en mente soltó una leve risa, Roguefort se dió cuenta en el lapso de solo un par de convivencias, mientras que Chili es completamente ignorante. Regresó la mirada a la de cabellos rojos para preguntarse sí de verdad Chili Pepper no tenía una ligera idea de su odio, no sólo era el centeno robado, no era sólo la traición de su confianza...

Sí, era un corazón roto.

Notes:

Disculpen si ésto va a estar en español, pero no soy muy buena en inglés. Aún así agradecería demasiado su apoyo para seguir ésta historia, muchas gracias por leer ✨