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Su punto débil

Chapter 24: Epilogo

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Harry dormía plácida y felizmente cuando unos golpes en la puerta seguido del sonido de esta abriéndose lo despertó, escuchó los pasos del pequeño intruso acercarse al lado de la cama de Draco.

—¡Es hoy! ¡Es hoy! Papá Dray, despierta—Prácticamente gritó la infantil voz de su hijo, Draco gruño y se revolvió en la cama.

El niño no se lo tomó a mal, con lo emocionado que estaba (y que no era la primera vez que pasaba algo así) dio la vuelta y corrió al lado de su cama, Harry levantó los brazos y el pequeño rubio de cuatro años se metió en medio de ellos.

—Buenos días, James— Apretó un poco a su hijo y este río, Draco a su lado gruño una vez más— Draco hoy es el gran día, incluso nuestro hijo ha venido a despertarnos.

—Ese niño no es mi hijo,— El moreno y el pequeño rieron, conocedores de  lo poco madrugador que era el rubio.

—Oh vamos Draco, hoy es el gran día. —Sin esperar respuesta, el moreno se dirigió al niño entre sus brazos. —Ve a buscar a tu abuela Narcisa.

El pequeño salió de la cama y prácticamente corrió fuera de la gran habitación. Harry se giró y apartó el cabello de la cara del rubio.

—No puedo creer que tú hijo esté más emocionado que tú el día de tu boda.

Draco sonrió y se estiró para besarlo.

—¿Quién dice que no estoy emocionado?

Harry solo rio y se levantó para iniciar el día.

*****

Durante el desayuno Narcisa estuvo hablando sobre los últimos detalles de la ceremonia. La mujer le caía bien, era agradable y trataba a James con verdadero cariño, lo consideraba su nieto a pesar de su poco ortodoxa concepción; el día que lo conoció, cuando volvió de Francia, al final de la guerra, fue el único momento en que Harry había visto llorar a Narcisa en los casi cuatro años de que la conocía.

—Será una pena que Lucius no pueda entregarte Draco, pero me alegra poder hacerlo yo. —Finalizó la rubia su prácticamente monólogo sonriendo con un poco de tristeza hacia su hijo.

Harry tenía que admitir para sus adentros que se alegraba del hecho de que Draco hubiera decidido no esperar a que Lucius Malfoy saliera de Azkaban. Aunque sus razones, cuando le pregunto, fueron cuanto menos extrañas.

—No quiero esperar más, sé que probablemente padre querrá matarme cuando salga de Azkaban y sepa que no estuvo en nuestra unión, y que de una extraña y retorcida forma el hecho de que nos hayamos enamorado fue en parte gracias a él, solo… no quiero esperar más.

Después de todo lo que habían pasado en esos años, con los juicios, las detenciones de los fugitivos (puesto que al final de la batalla no todos se habían entregado como Lucius o pettigrew), todo lo que implicaba ser padres; todo lo habían pasado juntos y Harry comenzaba a conocer cuando no estaba diciendo algo y qué era ese algo. Para el moreno estaba claro que a pesar de haberlo perdonado, no quería que estuviera presente el día de su boda.

Volvió al presente cuando sintió que apretaban su mano.

—Madre, ya lo hablamos, tú entregarás a Harry.

La mujer torció casi imperceptiblemente el gesto y le lanzó a su hijo una mirada de resignación, como si no pudiera creer que estuviera tan mal educado.

—¿A mí quién me entrega?— Habló la infantil voz de su hijo haciendo reír a los adultos.

—Nadie, tú eres el niño de las flores Scorp— Dijo Draco, y él junto con su madre fruncieron un poco el entrecejo, ambos sangre pura les había costado bastante agregar elementos muggles a la ceremonia. 

El rubio de ojos verdes hizo un pequeño puchero como si no le convenciera del todo el que no fueran a entregarlo. Sin embargo, no dijo nada y el desayuno pasó sin más ceremonia.

*****

La ceremonia sería al atardecer en los terrenos de la mansión Malfoy, así que después de pasar todo el día preparando todo Harry y Draco se separaron para arreglarse, no se verían hasta que ambos llegarán al altar.

—¿Nervioso?— preguntó Hermione, ayudándole a arreglar su túnica blanca de gala.

—Algo.

—No deberías amigo, —Dijo Ron mientras le daba una palmada en la espalda— El hurón te ama.

Harry sonrió de una forma que sólo podía calificarse como la de un bobo enamorado.

—Y yo lo amo, admito que estaba más aterrado cuando le pedí llamar a James así, pero es que… voy a casarme.

Esa frase parecía decirlo todo, sus amigos asintieron sonrientes y se unieron en un abrazo colectivo.

—Gracias por aceptar ser mi padrino, Ron.

—Vamos amigo, no es ningún problema, además tú fuiste nuestro padrino en nuestra boda, me hubiera ofendido que no me lo pidieras—dijo el pelirrojo en un tono jocoso.

Ron y Hermione se habían casado hacía dos años en una ceremonia aún más muggle de lo que sería la suya, se había sentido sumamente feliz por sus amigos y aceptó más que gustoso ser su padrino. Unos toques en la puerta hicieron que se soltaran, Hermione fue a abrir para después dejar pasar a Narcisa.

—Harry querido, ya es hora.

El moreno asintió y todos salieron de la habitación en dirección al jardín, mientras más se acercaban Harry sentía como su estómago era arrollado por una salvaje manada de hipogrifos. La rubia mujer a su lado se colgó de su brazo con total elegancia.

—No estés nervioso querido, Draco te ama y entre la señorita Fleur, la señorita Hermione y yo nada en esta ceremonia podrá salir mal.

Harry asintió con una sonrisa temblorosa. Si, todo iba a salir bien.

*****

A las puertas que daban al jardín trasero se encontraba Harry en espera de que fuera su turno para salir en dirección al altar donde le estaría esperando Draco, quien sería el primero en caminar hacia el altar.

Comenzó a escucharse una suave melodía con piano y arpa, Harry se enderezó y vio desde su lugar como James y Teddy comenzaban a caminar tirando pétalos por el pasillo de entre las sillas perfectamente alineadas de los invitados.

Cuando los chicos iban a medio pasillo Draco comenzó a caminar del brazo con una llorosa Molly Weasley. La decisión de ser entregados en el altar por la madre del otro (Molly siempre sería como una madre para él) había sido de Draco y Harry pudo haberse echado a llorar por los sentimientos que lo abrumaron en ese momento.

Justo cuando los niños llegaban al final, dónde un oficiante los esperaba con un arco de flores atrás, se separaron para tomar asiento. Harry colocó más firmemente la mano de Narcisa en su brazo y comenzó a caminar, en su mente solo podía repetirse una y otra vez no te tropieces.

Draco llegó al lado del oficiante y aguardó junto con Molly, el moreno quería apresurarse pero la rubia a su lado no se lo permitió. Cuando por fin llegaron, Molly y Narcisa colocaron las manos de ambos juntas y dijeron a la vez.

—Entrego lo más preciado a alguien de mi entera confianza que le amará y protegerá hasta la muerte y más allá de está.

La pelirroja mujer acarició con cariño la mejilla de Draco y le dijo algo en voz baja que Harry no escuchó pero provocó un sonrojo en su pareja, las mujeres se retiraron a sus asientos en la primera fila.

Estando uno frente al otro se miraron a los ojos y sonrieron, se sintió como si nada más existiera o importará, solo estaban ellos dos.  El oficiante comenzó con la ceremonia de unión pero Harry casi no escucho palabra alguna, todos sus sentidos estaban centrados en Draco Malfoy con su perfecta túnica de gala negra y su cabello peinado de una forma que lo hacía verse guapo y elegante, parecía un exótico sacerdote.

Cuando llegó el momento de los votos Draco fue el primero en hablar mientras colocaba con cariño y cuidado el anillo en su dedo anular.

—Cuando me propusiste matrimonio aquella tarde lluviosa, me sentí dichoso, pero te dije que debíamos unirnos, en mi familia siempre nos hemos casado sea o no sea por amor y nunca me pareció ni por un momento tan especial como la unión. La gente se casa como si fuera algo mundano e intrascendente, yo sabía que era mi obligación casarme algún día… pero unirse a alguien es algo que ya nadie hace, entregarse plenamente a otra persona, entrelazar sus magias para toda la eternidad y tú sabes que no soy cursi ni nada por el estilo pero Harry desde el momento en que me enamore de ti supe que quería eso contigo y solo contigo.

Harry se sintió abrumado por el sentimiento de amor que lo invadió y casi se puso a llorar como Molly y Hermione hacían en ese momento pero se contuvo y tomó el anillo de oro blanco que le ofrecía Ron en una almohada de terciopelo, la deslizó en el dedo anular derecho de Draco mientras decía sus votos.

—Mi amor no surgió de un día para el otro, no fue amor a primera vista, pero siempre hubo una chispa ahí, algo que nos invitaba a girar uno en torno al otro, esa chispa que nos hizo querer matarnos por años y que terminó en lo que es hoy. Ya estaba medio enamorado antes de saber que te amaba y después de lo que hemos pasado juntos, lo que sobrevivimos, lo único que deseo es besarte y acostarme a tu lado, despertar junto a ti cada día de mi vida hasta que muera dentro de muchos, muchísimos años.
>>Y eso es lo único que ha estado en mi cabeza desde hace tiempo y hoy Draco Malfoy, me haces el hombre más feliz del mundo solo por permitirme permanecer a tu lado, por dejarme amarte y por amarme.

Cuando terminó de hablar el oficiante alzó su varita y pronunció un hechizo que provocó que un hilo dorado los rodeará, parecía un signo de infinito. Podía sentir la magia de Draco elegante, sutil y llamativa a su propio modo invadirlo y sabía que el rubio estaría experimentando algo parecido.

Ambos se tomaron de las manos y aún con el hilo rodeándola se besaron suavemente, transmitiendo todo el amor que sentían el uno por el otro. Siguieron besándose entre los aplausos y vítores de sus múltiples invitados.

*****

—No puedo creer que por fin se hayan casado. —Comentó Theodore Nott.

—Yo no puedo creer que hayan llamado a su hijo James Scorpius—dijo Blaise Zabini, mientras arrugaba un poco la nariz con un tono de broma.

Ambos amigos observaban bailar a los recién casados con su hijo en medio de ellos, los tres irradiaban felicidad y parecían estar sumergidos en su propia burbuja.
A el castaño le sorprendió descubrir la relación de ambos chicos cuando pasaron años odiándose a muerte, después analizó todas las conversaciones que tuvo con su amigo y admitió que si bien era extraño, no inesperado. La boda solo era el desenlace lógico al estar viviendo juntos desde hace tres años ¡y con un hijo por todos los dioses! Se alegraba por ambos y esperaba de corazón que tuvieran un feliz matrimonio.

Era lo mínimo que merecían.

*****

El moreno habría preferido una ceremonia pequeña e íntima pero su suegra y prometido lo habían convencido de lo contrario; realmente no estaba tan mal y se estaba divirtiendo, a pesar de ser casi quinientos invitados, los que le importaban habían asistido y era todo lo que siempre soñó y más.

Ahora mientras acostaban entre los dos a un agotado James Scorpius se sentía extrañamente en paz, a pesar de saber que era su noche de bodas y que la tradición dictaba una noche de sexo desenfrenado, pero sólo tenía ganas de recostarse y acurrucarse junto a Draco como cada noche desde que empezaron a vivir juntos.

Abrazados en frente de la cama de su hijo con total seguridad que era feliz, que si veía su reflejo en el espejo de oesed solo se vería a sí mismo como estaba ahora.

—Te amo tú y Scorpius me han hecho el hombre más feliz del mundo— Dijo Draco, exteriorizando lo que él sentía.

Como respuesta Harry le besó la mejilla, deseando de todo corazón jamás perder esa felicidad plena.

Y por una vez, los dioses o cualquier deidad que existiera, le concedieron sus deseos.

FIN

Notes:

Di no a los embarazos inducidos mágicamente contra la decisión del individuo adolescente