Chapter Text
<<Se que hoy será un buen día>>, eso era lo que Freddy creía unos momentos antes de ser atacado por un pequeño chihuahua en plena acera. La recolección de eventos que llevaron a esa situación era simple.
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Habrían caminado al menos unas tres cuadras en las cuales se podía reducir a casas bastante similares unas a las otras. cuando Towntrap decidió iniciar un interrogatorio para conocer a su compañero.
—Y... Dime Freddy, ¿qué hay de ti?
—¿Qué hay de mí? —Dijo en confusión.
—Ya sabes, respecto a tu vida. No has sido muy hablador desde que llegaste. Personalmente me pica la curiosidad respecto a quién eres tú.
—Entiendo. —Respondió a la vez que su vista se inclinó a la izquierda—. No me gusta comentar mucho al respecto, pero...
—Espera. —Towntrap interrumpió—. Si no quieres hablar sobre eso, no tienes que hacerlo. No te estoy obligando a responder.
—No, está bien. Tal vez me haga sentir mejor dejar salir un poco de eso.
Una fuerte presión en el pecho empezó a hacerse presente. No disfrutaba recordar mucha de su vida en Colorado, o sobre sí mismo en general. Pero, si se concentraba en las experiencias positivas, existía la posibilidad de que esa sensación desapareciera. O por lo menos se redujera.
—¿Que tal tu vida escolar? —Pregunto Towntrap.
—¿Decente, supongo? —Fue su única respuesta. No era precisamente un mal estudiante, pero eso tampoco significaba que fuera un modelo a seguir. Era el punto medio entre ambas puntas.
—¿Decente en qué sentido?
—Promedio, sin muchos amigos, muy poco destacable entre los demás. Ese sentido. Aunque. —Freddy alzo la mirada al cielo mientras una leve sonrisa se dibujaba en su rostro—. Definitivamente amaba mi antiguo grupo de amigos. Éramos bastante mixtos en nuestras actividades, a veces jugábamos futbol, pasábamos la tarde en el arcade. Incluso se nos había metido en la cabeza hacer nuestra propia banda.
Repentinamente, su expresión alegre desapareció en cuestión de segundos antes de decir:
—Así era antes del incidente.
—¿Se pelearon? —Towntrap arqueo una ceja mientras miraba al chico.
—Ocurrieron varias cosas… —Realmente, había ocurrido “Una” Cosa en específico. Pero no planeaba decírselo a nadie. Era mejor dejarlo como algo vago.
—Entiendo
Town bajo levemente su cabeza mientras centraba su mirada en el suelo, parecía estar formulando su próxima pregunta con cautela. Antes de finalmente volver a mirarlo con una sonrisa y decir:
—¿Quieres conocer a alguien?
—Supongo. ¿es otro amigo de mama?
—No realmente. —Su sonrisa se hizo incluso más grande— Pero si tenemos suerte, puede ser tu primer amigo.
Ahora era Freddy quien arqueaba su ceja tras escuchar esas palabras.
—Que mejor forma de comenzar de nuevo que tener conocer a alguien nuevo.
Verdad no le faltaba. Tal vez era la señal que había buscado desde que llego, la posibilidad de adaptarse. Definitivamente no dejaría pasar esta oportunidad.
—De acuerdo, hagámoslo. ¿Hay algo en específico que deba saber de esta persona?
—Depende de cómo te llevas con los perros. Ten eso en cuenta.
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Si tan solo hubiera sabido a que se refería con eso, tal vez se pudo haber preparado mejor para lo que se avecinaba.
Su primera parada había sido en un parque, o al menos así debió haber sido, de no ser por la aparición de un pequeño chihuahua enojado cerca de la entrada. Por más pequeño que fuera el canino, su ira de algún modo era capaz de sentirse desde la distancia, al punto de dejar a ambos en un estado de parálisis. incapaces de realizar alguna acción por miedo a ser atacados. La mirada del chihuahueño tampoco ayudaba.
—No hay de que preocuparse. —Afirmo Towntrap, pero el tono de su voz parecía indicar que no estaba realmente seguro de sus palabras—. Conozco a este pequeño, solo quiere unas caricias y nos dejara tranquilos.
—Estoy seguro de que eso es una muy mala idea. No deberíamos acercar nuestras manos a ese perro —Freddy recordaba una de las cosas que su madre siempre le decía, no trates de acariciar a un perro que gruñe.
—No es para tanto, estoy completamente seguro de mis decisiones. —El extraño tono de su voz, contradecía sus palabras.
Acto siguiente, comenzó a acercar su mano en un intento de acariciar a la fiera criatura que tenían al frente. Véase por donde se vea, era una pésima idea que no iba a terminar bien. Afortunadamente, parece que su adulto a cargo se dio cuenta en el momento justo. Pues tan rápido como se arrepintió de continuar extendiendo su mano. El canino se abalanzo con toda la intención de devorar lo primero en su rango.
No duro mucho antes de que ambos se amedrentaran y se encontraran arrinconados. Freddy solo se cuestionaba a si mismo respecto a todas las decisiones que ahora iban a concluir en la mordida de un perro enojado. Tal vez era el karma atacando por no haberse quedado con su madre.
Sin embargo, antes de que el terrible destino inevitable tuviese su inminente aparición, una voz se hizo presente formulando una palabra:
—¡Carl!
Lo que parecía haber sido un grito a la nada, había captado la completa atención del pequeño animal, que emprendió un rápido camino a la entrada del parque, lugar de donde provenía la voz.
Ahora que el peligro ya no estaba presente, Freddy pudo tener una mejor visión respecto a la situación que estaba aconteciendo. Una chica de pelo amarillo se encontraba a unos pasos adelante de ellos. Tenía un pequeño clip de un oso en un mechón a su derecha. Cargaba en sus manos al pequeño monstruo que cambio su feroz presencia a un estado dócil. Su percepción se vio interrumpida una vez que la voz rompió el silencio.
—¿Se encuentran bien? Lamento mucho el comportamiento de mi pequeño Carl. —Acaricio al perro mientras seguía hablando—. Es bastante desconfiado de la gente. No le gusta que se acerquen a su madre. ¿No es así dulzura?
Freddy pudo haber considerado tierno lo juguetón que se veía el pequeño canino. De no ser por el hecho de que estuvo a punto de atacarlo hace solo unos segundos atrás.
—S-sí, estamos bien. No tienes que preocuparte.
Por otra parte, Town se recuperó rápidamente del susto. Perdiendo el tono pálido de su rostro. No tardo en iniciar una conversación: —No hay problema Ann, ya me he acostumbrado a la actitud de este amiguito. Estoy seguro de que le estoy empezando a caer bien. —Dado lo que acaba de ocurrir, no se podría decir que <<Caer bien>> sea la palabra correcta.
De pronto, la mirada de la chica cayó sobre Freddy, se podía sentir la curiosidad que emanaba de sus pupilas mientras se inclinaba sutilmente hacia adelante.
—¿Y tú quién eres? —Arqueo una ceja mientras volvía a su posición inicial—. No recuerdo haberte visto antes. Dime: ¿eres un turista? ¿Has visitado muchas ciudades o es tu primera vez en este lugar? ¿Tú y el profesor Town son familia? —Repentinamente, la chica que por lo que entendió se llamaba Ann empezó un asalto de preguntas, una tras otra, dejándolo en un estado de shock mientras solo alcanzaba a decir “Umm” o “Pues”.
Fue Town quien la detuvo de su interrogatorio, viendo los ojos suplicantes de Freddy que le gritaban ayuda.
—No pudiste haber aparecido en mejor momento. Este es Freddy, se acaba de mudar, pensé que sería buena idea si ustedes dos se conocieran. Necesita un amigo de forma urgente.
Ann estaba completamente en silencio mientras parpadeó lentamente, era un poco inquietante, parecía que había dejado de funcionar. Así fue hasta que salió un breve comentario de su boca.
—Espera un momento. —dijo, mientras sus ojos se abrieron de par en par indicando que se acababa de percatar de algo. Volvió a inclinarse hacia adelante con una sonrisa—. Eres el nuevo.
Freddy parpadeo dos veces como respuesta antes de comenzar a hablar: —Es un gusto con…
—No puede ser, así que tú eres el nuevo estudiante. —Interrumpió Ann, sin dejar terminar la presentación del chico—Oh dios, nunca pensé que podría conocerte en este momento. Es increíble. Esperaba verte en la escuela, he estado totalmente emocionada por conocerte desde que escuche el rumor de que alguien vendría. Incluso estaba imaginando como te verías. No es que este diciendo que el resultado sea decepcionante, pero ya sabes como suelen ir las expectativas. Entiendes, ¿verdad?
—Ehhh, ¿sí? —No, no lo entendía en lo absoluto. Solo sabía que estaba siendo bombardeado por palabra tras palabra sin ser capaz de poder dar una respuesta apropiada.
—Oh rayos. —Repentinamente, su rostro cambio de alegría a vergüenza en cuestión de segundos—. Estabas hablando, ¿no es así? Fue grosero interrumpir de esa forma, lo lamento enserio.
—N-no hay problema—Estaba completamente confundido con el cambio de actitud repentino de la chica. Sin mencionar que la interrupción lo hizo perder el hilo de lo que estaba diciendo—. Solo quería presentarme apropiadamente.
—Claro, presentaciones… ¡De acuerdo! —Su rostro se ilumino de emoción nuevamente—. Mi nombre es Ann. Y este dulce pastelito en mis brazos es Carl. Di hola a nuestro nuevo amigo Carl.
El rostro del chihuahua dejaba en claro el disgusto que tenia de estar cerca de otra persona que no fuera su dueña. Freddy solo deseaba que no lo tuviese muy cerca de su rostro.
—Un gusto conocerte… Carl.
Town volvió a salir de su refugio de silencio: —A todo esto, la razón del porque te presente a esta agradable chica es debido a que será tu compañera de clase. Pensé que sería buena idea que pudieses conocer a alguien antes de comenzar de nuevo la escuela.
—¡¿Enserio?! eso significa que voy a poder mostrarte toda la escuela de arriba abajo. ¡No puedo esperar!, ¿por donde podría comenzar?
—Hurra…—No podía mentir, no estaba fascinado de pasar tiempo con una chica que en lo que lleva de conocer, no le ha permitido decir una sola palabra. Por lo menos la conversación terminaría en cuanto separaran sus caminos. Podría decirle a Towntrap que realmente no termina de conectar con la chica y…
—¿Y por qué esperar hasta mañana? —Town mantenía su sonrisa intacta—. Ven con nosotros, estamos haciendo un recorrido por los alrededores. Así ustedes dos pueden charlar mientras caminamos.
—Me encantaría—Su rostro se tornó serio— me asegurare de que sepas todo de este pueblo Freddy, no dejaremos piedra sin voltear.
Ahí se acababa de ir la última esperanza de poder volver a estar solo y en silencio. Ya no había nada que pudiera hacer al respecto. Simplemente hizo una señal de afirmación con su cabeza.
<<Sera una larga tarde. >> Pensó internamente mientras empezaban su marcha nuevamente.
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Cuando Ann dijo “Ninguna piedra sin voltear” Hablaba enserio. Desde que habían vuelto a su recorrido, le ha estado explicando absolutamente todo sobre cada lugar que han visto, sea relevante o no.
—Oh, ves aquella casa de por allá. —Señalo una casa rojiza con un césped descuidado—Pertenece al señor Toño. Siempre está trabajando en un restaurante todo el día. Solo viene en las noches.
Freddy no podía negarlo, se acostumbró rápido a la actitud algo bipolar de Ann, había llegado un punto en el que le empezó a caer bien el como ella tenía una respuesta para todo.
—¿Y que tal es la preparatoria? —No había mejor oportunidad que esta para recibir una opinión honesta del lugar al que pertenecía ahora. —Si quiero comenzar bien, necesito saber a lo que me voy a enfrentar.
—¿Opinión sincera? —Miro rápidamente a Towntrap esperando alguna señal de aprobación de su parte.
—Adelante, no te voy a detener. —Puso los ojos en blanco con una sonrisa. Seguramente sabía que no podría detenerlo de todas formas.
—Es horrible. Es muy aburrido estar todo el tiempo sentado mientras el profesor habla, habla y habla. Mi parte favorita es cuando podemos irnos a casa.
—Si, era lo mismo en mi anterior escuela. Pero había una gran cantidad de gente interesante. —Incluso cuando nunca había intercambiado palabras con la gente “Interesante”, los reconocía como tal. Tampoco estaba muy interesado en hacerlo. —No es que me considere uno de ellos, creo que soy lo más común que podrías encontrar en una persona.
—Pues de que pareces común, pareces. Pero si vas a estudiar aquí, significa que no lo eres del todo.
—¿Tú crees? No tengo una habilidad especial, me gustan la mayoría de cosas que están de moda. Simplemente no veo como algo así no califica como promedio. —Estaba consciente de que había algo que lo diferenciaba, pero no iba a decirlo por nada del mundo. Si eso era una cualidad, prefería seguir siendo simplón. —. Además, ¿a qué te refieres con eso?
—Veras, en este lugar, donde sea que mires, encontraras a alguien impresionante. Ya lo veras. Por ejemplo, hay una chica que siempre habla sobre las emociones positivas y sobre historias de miedo. ¿Acaso no es impresionante? O que hay de este otro chico de Japón. ¿Cuál era su nombre?, ¿Lenny?, ¿Larry? En fin, ¿asombroso no? O que tal…
Freddy había dejado de prestar atención a lo que Ann decía. Principalmente debido al edificio que estaban pasando justo en ese momento. Le había captado su atención una vez lo vio de casualidad. No entendía muy bien la razón. Pero le resultaba muy llamativo.
—…El punto es que no deberías considerarte normal solo por ser nuevo o tener gustos aburridos.
—¿Disculpa Ann, sabes qué lugar es ese? —No había escuchado gran parte de lo que se le había dicho, se encontraba observando atentamente un edificio bastante grande y de apariencia algo lúgubre. Arqueo su ceja mientras esperaba la respuesta.
Ann no tardó mucho en darse cuenta de a que se refería: —Oh, ese es el teatro. Siempre están realizando algún evento. Obras de teatro. Espectáculos artísticos, shows de comedia, concursos de bandas musicales. Puedes venir cualquier día de la semana y seguro que están vendiendo boletos para algo. —Su voz sonaba completamente desinteresada por el tema del que hablaba.
—Creen que podamos echar un vistazo? —Sentía que algo en ese lugar lo atraía, no sabía qué o porque, pero ahí estaba. De algún modo, sentía que ese lugar lo estaba llamándolo.
—Me temo que es mejor no hacerlo Freddy. —Towntrap interrumpió repentinamente—. Conozco a los chicos que participan ahí, siempre están ocupados entre sus clases y sus prácticas. Sin mencionar al encargado del lugar. Dudo que le guste la idea de que estemos merodeando adentro. Es un sujeto bastante cosquilloso cuando se trata de su trabajo.
—Es un cretino. —Ann añadió—. Siempre que lo veo en la calle me da una mirada de odio, como si le hubiese hecho algo. Es despreciable.
—En su defensa, cualquiera estaría molesto con el dueño de un perro que lo muerde en la pierna.
Ann simplemente miro hacia otro lado mientras susurraba: —No es mi culpa que parezca un fósil andante. —Volvió la mirada hacia Freddy—. Este lugar es fastidioso. Dejémoslo así.
—Supongo que no se puede hacer nada entonces.
Había quedado claro una cosa. Ann tenía un enorme disgusto por el teatro. Lo mejor era dejar el tema. Igual, ya tendría la oportunidad de volver otro día. Por ahora decidió seguir adelante. Lo último a lo que le prestó atención fue a un poster promocional que difícilmente podía distinguirse en la lejanía. Parecía anunciar un evento. En la portada se alcanzaba a ver un chico con pelo dorado sosteniendo un micrófono.
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—Esto es. —Freddy empezó a demostrar genuina emoción tanto en sus ojos como en su tono—. ¡¿Un arcade?!
No podía creerlo, de todas las cosas que podía haber en el pueblo encontró algo que lo cautivo por completo. Recordaba con mucho cariño la sala de videojuegos de su antiguo hogar. Era como volver a sus raíces, figurativamente hablando.
—Puedes tenerlo por seguro: Ya sean videojuegos o comida chatarra. Es el paraíso y la salvación de cualquier adolescente aburrido. De hecho, este lugar tiene una historia curiosa. Fue cons…
—Deberíamos entrar. No, tenemos que entrar. —Interrumpió. No estaba realmente interesado en escuchar la explicación de Ann. Su atención caía únicamente en la entrada del lugar, la única separación entre él y la felicidad.
—Alguien tuvo un cambio de humor. —Resalto Town—. Supongo que podemos dar un rápido vistazo y…—No había terminado de hablar cuando un sonido molesto empezó a salir de uno de sus bolsillos.
Rápidamente saco su teléfono, se disculpó y empezó una discusión poco comprensible con quien fuese la persona en la otra línea. No tomo mucho antes de que se volteara hacia sus acompañantes: —Chicos, creo que esto va para largo, que les parece si ustedes entran y yo los espero aquí. Cualquier cosa, entro y los busco. ¿Les parece bien?
—Claro, no hay problema. —Freddy ya tenía un pie en la entrada. No podía esperar a ver lo que le aguardaba adentro.
—¡Oye, espérame! —Fue lo único que logro decir Ann mientras iba detrás del chico.
Towntrap espero un momento, asegurándose de que ya no estaban a la vista y acerco nuevamente el teléfono a su oído.
—Listo, ya puedo hablar.
<<Ya era hora. ¿Crees que tengo todo el tiempo del mundo para esperarte?>> Una voz algo enojada resonaba a través del aparato.
—No pensaba que fueras a llamar tan pronto, Eak. Estoy en medio de una situación. ¿No puedes aguantar un poco hasta que haya salido de esto?
<<Creí haberlo dejado claro desde el principio, verduras. Tu eres mis ojos y oídos ante todo lo que pase o deje de pasar. Nunca sabemos quién puede estar al acecho. Sobre todo, en lo que se refiere a esta familia.>>
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La sala del arcade era justo lo que esperaba ver. Pantallas brillantes que se mantenían parpadeando constantemente. Un montón de gente reunida en maquinitas esperando ansiosamente su turno. Se había separado de Ann luego de que esta quedara cautivada con un perro de felpa miniatura. Mantenía su visión en todo lo que ocurría a su alrededor, como si esperaba que algo emocionante pudiese tomar lugar.
En un momento, se percató de algo sorprendente:
—Espera un momento. ¡¿Eso es acaso el nuevo Chipper in space 3?! No lo creo.
Freddy miraba incrédulo la máquina que ya estaba siendo ocupada por un chico de pelo morado con anteojos. Se acerco silenciosamente, atraído por el deseo de ver más de cerca el videojuego. Un pequeño Sprite del personaje Tyke era visualizado en la pantalla disparando bolas de luz a unos robots leñadores de metal.
—Salta hacia esa pared. —No pudo contenerse, había visto en un gameplay que existía un secreto en esa sala y ese momento era lo más cercano a verlo por sí mismo.
El chico volteo su cabeza observando el origen de esa interrupción: —¿Disculpa?
—Hazme caso, salta hacia esa pared, te sorprenderás.
En respuesta, simplemente puso los ojos en blanco y volvió a centrar su atención en la pantalla, no había ninguna razón de seguir las palabras de un desconocido que se puso a su lado, pero tenía algo de curiosidad al respecto, así que concluyo en seguir el consejo.
El personaje se lanzó contra la pared, pero a diferencia de lo que esperaba, termino traspasando el muro, revelando ser una ilusión que guardaba tras de sí una entrada secreta que le permitía adelantarse a la siguiente zona.
—Oye, no ha estado nada mal. —El chico miro a Freddy a través de sus lentes con una sonrisa— ¿Tienes un nombre?
—F-Freddy, mi nombre es Freddy.
—Genial, me llamo Bonnie. —Levanto sus anteojos y guiño su ojo izquierdo—. ¿Eres nuevo por aquí? Tu rostro no me suena de nada.
—Si, me acabo de mudar.
—Así que tú eres el sujeto del que hablaban tanto en la escuela. —Analizo de pies a cabeza la apariencia del chico frente a el— Vas a ser una gran decepción en comparación a las expectativas de los demás.
—Y cuáles son las expectativas que debí haber cumplido.
—Rubio, Alto, musculoso, ya sabes, la clásica fantasía del nuevo.
—Yikes, que pena por ellos.
—Seh, pero por suerte para ti, me da igual lo aburrido que parezcas. —Extendió su mano derecha—. Siempre estoy abierto a un amigo.
Freddy miro el brazo del chico atentamente antes de responder con un apretón de manos.
—Sabes, hay un juego cooperativo en la parte de atrás. Si te interesa, podemos jugar un rato.
No dudo en aceptar su propuesta, con un rápido movimiento de la cabeza, Bonnie incito a que se le siguiera. El objetivo era una maquina ancha, con dos mandos separados. Indicaba ser un juego llamado “Foxy Fighters”, en el cual, controlas a un zorro en una avioneta, atacando robots voladores. Sin embargo, había algo extraño. Jamás había visto a ningún personaje similar en algún videojuego que haya probado. Pero tenía una sensación de que ya lo conocía de algún lado. Era como confundir un sueño con una memoria: <<Un sueño…>>
—¿Qué me dices? —Pregunto Bonnie, borrando todo rastro de la línea de pensamiento que Freddy estaba formulando—¿Listo para destruir algunos robots?
—¡Claro, hagámoslo! —Tal vez solo era una coincidencia. Un efecto Mandela. Jamás había visto a ese zorro en otro lado. Solo estaba confundiendo al personaje con algo más. Lo mejor es olvidar el asunto, que importancia podría tener de todas formas.
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<<¡Bienvenido a Fazbear Hills! El lugar perfecto para tener un descanso de todas las complicaciones de la tediosa rutina diaria. Si estas buscando el mejor lugar para vivir, te aseguramos que ese es Fazbear Hills. Su prestigiosa preparatoria le dará lo mejor en educación a tus hijos. Y si quieres entretener a los más pequeños, puedes visitar nuestra atracción principal, la cual, consideramos nuestro mayor orgullo. La pizzería Fred...>>
Fue lo último que se escuchó del televisor antes de ser apagado abruptamente y posteriormente se retirara la cinta que se estaba viendo de un viejo reproductor de VHS. Eak miraba la pantalla en negro, necesitaba pensar con cuidado el cómo iba a proseguir ahora. La llegada de Martha y su hijo al pueblo podía traer consecuencias. Las cuales, haría todo lo posible por evitar. Deseaba que ella estuviese igual de consciente respecto al peligro que ambos podrían llegar a correr en caso de regresar.
Respiro hondo y saco su teléfono de su bolsillo junto a un papel arrugado con un número de teléfono escrito en lapicero. Marco esperando poder hablar con Martha sobre la situación actual. Pero resultó inútil, no parecía que ella tuviese su teléfono encendido. Espero un momento y decidió buscar un contacto bajo el nombre “Verduras”. No tuvo que esperar mucho para que su llamado fuese respondido.
<<Hola Eak, como te ha ido. >>
—Ahórrate las formalidades. Necesito que me digas que ha sucedido. ¿Todo ha avanzado con normalidad? ¿Nada o nadie sospechoso?
Hubo un corto silencio hasta que la voz volvió a hablar: <<No es un buen momento para hablar de eso.>>
—Disculpa? No te estoy preguntando si puedes o no decirme. Recuerdo haberte dicho que debías informarme de todo lo que estuviese pasando.
<<Es complicado, estoy en medio de algo ahora mismo>>
—¿Ocupado? Pues haz algo simple. Inventas una excusa, sales de lo que sea que este evitando que cumplas con tu misión y respondes mis preguntas.
Un suspiro puede ser oído antes de escucharse: <<Ok, dame un momento>> Volvió a quedar en abandonada por unos minutos. Algo que para Eak era una eternidad. De un momento a otro la voz volvió a resonar: <<Listo, ya puedo hablar.>>
—Ya era hora. ¿Crees que tengo todo el tiempo del mundo para esperarte?
<< No pensaba que fueras a llamar tan pronto, Eak. Estoy en medio de una situación. ¿No puedes aguantar un poco hasta que haya salido de esto?>>
— Creí haberlo dejado claro desde el principio, verduras. Tu eres mis ojos y oídos ante todo lo que pase o deje de pasar. Nunca sabemos quién puede estar al acecho. Sobre todo, en lo que se refiere a esta familia. —No podía evitar sentir angustia, era como una herida que llevaba tiempo de haberse secado, pero aún estaba presente y era un recordatorio constante de lo que podía pasar.
<<Entiendo tu preocupación, pero… ¿No crees que estas exagerando?>>
—Responde las preguntas. —Ignoro el comentario.
<<Si, todo ha ido normal. Nadie sospechoso al acecho.>>—Respondió con un tono algo desinteresado.
—Bien, perfecto. —Un suspiro de tranquilidad abandono sus labios mientras volvía a relajarse, no había de que preocuparse… Por ahora.
<<Repito mis palabras: ¿No crees que estas exagerando un poco?>>
—No. Me parece que estoy haciendo lo mínimo por mantener la seguridad ante cualquier amenaza que se pueda presentar.
<<Si no te molesta. ¿De qué amenaza estamos hablando exactamente?>>
—No te hagas el tonto, sabes de quien hablo.
<<Eak, escucha…>>—La voz opto por un tono suplicante—<<Yo entiendo que esto te afecta tanto como a ellos, pero…>>
—No, no lo entiendes. —Ya había escuchado muchas veces esa frase, siempre es lo mismo. Falsa simpatía que simula comprender lo que el vio ese día.
Towntrap por su parte, ignoro este comentario y siguió hablando: <<Pero debes dejarlo ir, ya han pasado trece años. Lo que sucedió, sucedió. Tu no podías evitarlo.>>
—Pero puedo prevenir que vuelva a ocurrir. Voy a encontrar a la persona que lo hizo y…
Antes de que pudiera seguir hablando, una pregunta lo detuvo en seco: <<Y cómo te ha ido con eso durante todo este tiempo? Solo había dos sospechosos. Y por lo que sé, no encontraste pruebas que pudiesen incriminar a alguno de los dos.>>
—Yo se que fue Afton, solo debo encontrar algo que lo relacione con…
<<William Afton? ¿El sospechoso que fue liberado por falta de evidencia y que se fue de aquí días después con su familia? No puedes estar hablando enserio. Tienes miedo de que aparezca una persona que repito: ¿No ha vuelto a pisar este lugar desde hace trece años y que nadie ha vuelto a ver?>>
Eak no dijo nada, era doloroso volver a abrir esa vieja herida. No planeaba seguir discutiendo con Towntrap sobre su fracaso tratando de resolver ese caso. Mucho menos del como su principal sospechoso se fue sin dejar rastro alguno.
<<Y en el supuesto caso de que haya sido el, que te hace creer que volvería únicamente para ir tras la familia de su compañero. No veo realmente el sentido detrás de->> La llamada se colgó abruptamente. Ya había tenido suficiente.
Volvió a sentarse en su sillón mientras volvía a reflexionar. Una parte de el deseaba darle la razón a Towntrap, decir que estaba exagerando, que su razonamiento era infundado, que debía seguir adelante. Pero no podía, el recuerdo de aquella ocasión todavía seguía presente. Recordándole en sus sueños lo que paso una y otra vez. Y en todos siempre había algo en común, una sonrisa. La sonrisa de alguien que había logrado salirse con la suya. Que no sentía culpa por sus acciones. Que lo volvería a hacer si tuviese la oportunidad…
