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Bodas de papel

Chapter 24: Clausura: Cierres interesantes

Summary:

Por fin una boda y un vistazo a lo que siguió después, incluyendo la llegada del tercer pasajero que tanto sorprendió y asustó a todos. La vida sigue y sorprende, pero no acaba de dar vueltas.

Notes:

Cuando escribí este fic, todo era diferente. Ahora, con todo lo que ha pasado en la serie, esto cuenta más como un Universo Alterno bastante bizarro… Y me agrada bastante. Espero en serio que a ustedes les gusta. A ver si esta vez me animo a escribir su secuela…

DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

BODAS DE PAPEL
(Un fic de Miraculous Ladybug)

CLAUSURA: Cierres interesantes

Hotel Le Grand París.

Viernes 23 de enero de 2026. 21:07 hrs.

Hay que sacarse el sombrero y respetar la perseverancia y diligencia de dos madres entusiasmadas y decididas. Amelie y Sabine realmente fueron una fuerza de la naturaleza organizando la boda, al igual que Alya que les brindó un apoyo a toda prueba. En honor a la verdad Félix y Marinette también se involucraron bastante en las decisiones, era su boda después de todo, pero del trabajo pesado se encargaron otros y no hubo tantas peleas como habían temido en un principio. De hecho, fue bastante fluido y hasta divertido a ratos.

Ahora estaban disfrutando los resultados de aquellos esfuerzos. En un día muy helado, en que había nevado hasta por si acaso, Félix y Marinette por fin tuvieron su boda como corresponde, rodeados de familia, amigos, colegas y con el tercer pasajero a bordo.

También invitaron a Kagami, quien declinó ir por razones obvias. Su madre estaba entre los asistentes en todo caso.

—Debo decir… —comenzó a susurrarle Félix al oído— … que esto era lo que más entusiasmaba de toda la boda, my lovely freckles.

—¿Bailar conmigo, mon grincheaux?

—Sí. Sobre todo la parte en que te robé de tu papá para bailar contigo. —La traviesa expresión de Félix la hizo reír— Debería hacerlo más seguido. Y haberte robado mucho antes.

Marinette rió entre dientes y se dejó llevar por la música y los ritmos. No digamos que ninguno de los dos era experto bailando vals, pero habían practicado y Félix era una pareja cuidadosa, más aún por la sobrecarga que llevaba su esposa en el vientre. Marinette tenía alrededor de 24 semanas de embarazo y todo iba bastante bien (si ignoramos claro la diabetes gestacional), los controles habían salido bastante positivos… y el peque estaba bien activo y no parecía mostrar secuelas del ataque sufrido por su madre.

Aunque claro, cuando aquello había ocurrido, él estaba bien microscópico.

Y hablando del peque y la sana actividad que mostraba… decidió hacer notoria su presencia.

—¡Oye! —reclamó Félix de pronto— ¡Ya lleva como dos patadas seguidas! Las sentí.

—¿Solo sentiste dos? Lleva como cuatro… espera… —Marinette prestó atención— Cinco patadas. Creo que a tu peque no le gusta bailar.

—No lo culpo. ¡Hijo de tigre no más!

—Que no te escuche Orikko.

—Hmpf. —se oyó la velada protesta del kwami, quien estaba oculto en uno de los bolsillos de su portador.

Marinette sonrió con astucia. Después de su ataque estuvo convaleciendo al menos dos semanas, tanto por recomendación del médico como por aprensiones propias. Obviamente hubo ataques akumas, pero en esas semanas no acudió como heroína, sino que le hizo llegar los miraculous a Chat Noir por medio de Tikki, quien se encargó de los problemas que provocase Papillón como Mr. Bug. Sin embargo, cuando se sintió más segura, Marinette volvió a convertirse en Ladybug cuando la ocasión lo requirió, aunque le confesó a Chat Noir que estaba embarazada de su novio.

Sí, también se inventó una historia de que todavía no se casaba y no creía que lo fuera a hacer, pero que el tipo no la iba a dejar sola. Por momentos Chat Noir comenzó a sospechar que a lo mejor Ladybug se trataba de Marinette y justo cuando estaba por confirmarlo, hubo otro ataque akuma en que Ladybug apareció acompañada de otro héroe, Rooster, el portador del Gallo, a quien identificó como su novio en la civilidad.

Aquél héroe era bastante arisco, efusivo y cariñoso. Por lo visto sabía quién era Ladybug en la vida civil y de acuerdo con lo explicado por él mismo (en un marcado acento alemán), había hecho SOBERANO berrinche al ver que su muy embarazada chica se iba tan campante a enfrentar un akuma. Tal había sido el escándalo que la heroína no había tenido más opción que darle un miraculous y permitirle acompañarla.

Al menos había sido un gran aporte y como buen gallo, muy protector de su mujer que le dio señora paliza a Papillón ni bien tuvo la oportunidad. Bajo esa fachada arisca, Chat Noir notó a un tipo tranquilo con el que podría hacer buenas migas. Fue en ese momento que descartó la posibilidad de que Ladybug fuera Marinette, o que Rooster fuera Félix, pues conociendo a su primo, sabía que ni bajo tortura hubiera dejado a Marinette irse de cabeza contra los akumas o usar una gallina como kwami. Además Ladybug y Rooster solo eran pareja y ambos expresaron un fuerte desagrado a la idea de casarse… en cambio, Marinette y Félix estaban bien casaditos.

… ¡pedazo de tarado!

Por lo tanto, para Chat Noir, la identidad de Ladybug seguía siendo un misterio. ¡Hmpf! Para algunas cosas, Adrien era bastante agudo y astuto, pero para otras… errr… mejor ni opinemos.

¡Bendita sea su alma!

—A propósito, ¿Crees que ya hayan salido? —preguntó de pronto Marinette con una sonrisa muy traviesa.

—¿Adrien y Zoé? Jejejejeje —Félix rió entre dientes al tiempo que hacía un giro con todo y esposa— Quizás, todavía no los he visto de regreso. Deben seguir encerrados.

El baile terminó y todos los aplaudieron. Tomados del brazo, la pareja hizo un breve discurso en donde agradecieron la presencia de amigos, familiares y colega antes de regresar a su mesa a descansar un poco. Fueron abrazados por sus padres (Tom era una bola de emociones) y ayudaron a Marinette con su vestido, que ella misma había diseñado teniendo en consideración su pancita y con el que se veía simplemente preciosa.

Félix estaba a punto de sentarse cuando se sintió un chillido tipo velociraptor al otro lado del salón.

Mon Dieú! —exclamó Amelie— ¿Esa fue Chloé?

—Sonó como ella. —opinó Marinette— Podría apostarlo.

No, Chloé no estaba invitada a la boda, pero el hotel seguía siendo su hogar, así que no era de extrañar que anduviera dando vueltas por ahí. Quién sí estaba invitada era Zoé y ella venía entrando de regreso al salón…

—¡Elemental Watson! —exclamó Félix con una sonrisa colmilluda al ver de quién estaba tomada del brazo— ¡Sospecho que mi primo ya no es soltero codiciado!

—¡Qué Alegría!

Marinette se permitió un pequeño gran fangirleo. Los últimos meses Adrien había estado rondando bastante a Zoé, quien por un asunto de prudencia no le había hecho mucho juicio, aunque la tensión que se tenían era evidente para todos quienes los conocían. Ni siquiera la lesión del Agreste lo había detenido en sus afanes, pero por desgracia no había sabido rematar la cuestión. Félix y Marinette finalmente se habían hartado de ambos y tomado cartas en el asunto.

Aquél día, tras la ceremonia religiosa y cuando estaban ya en el hotel, Marinette y Félix intercambiaron miradas y rápidamente se las ingeniaron para tenderles una trampa. Y así, aprovechándose de las circunstancias (Zoé, ¿me podrías ayudar con eso?) y de un poco de maña (Adrien, ¿Le podrías llevar esto a Marinette en lo que hablo con mi suegro, por favor?), hicieron que ambos coincidieran frente a un armario con útiles de aseo y tras una sorpresiva movida, los encerraron juntos, trancando la puerta lo suficiente como para que tuvieran que pasar un buen rato encerrados. Iban a poder salir por las suyas si se daban un poco de maña, pero tendrían que cooperar entre ellos para poder hacerlo. La idea era que pasaran al menos media hora atrapados, a ver si con eso terminaban de novios. “¡Se puede abrir desde dentro!” les dijeron antes de alejarse. “¡Abrir es cosa de maña!” añadieron.

Sí, tuvieron en consideración que Adrien era claustrofóbico y que estaba usando bastón para desplazarse. Pero estaba con Zoé… y ahí estaba, caminando del brazo con su chica, que miraba algo nerviosa en dirección de su hermana, quien los había sorprendido del brazo y compartiendo un beso. Sobra decir que no se lo había tomado a bien.

Félix y Marinette chocaron puños.

—¡Me van a tener que contar luego el chisme! —advirtió Amélie al verlos, mientras se cruzaba de brazos. Sabine asintió con cara de circunstancias. Tom aguantaba la risa.

Los recién casados simplemente sonrieron como si en la vida hubieran roto un huevo. Iban a decir algo cuando en ese momento la nueva pareja llegó junto a ellos.

—¡Ustedes Dos Me Deben Una Explicación! ¿Cómo Se Es Que Se Les Ocurre Encerrarnos En Ese Armario? —les gruñó Adrien cuando llegó junto a ellos— ¡Si no fuera su boda, en serio pediría un duelo!

—We regret nothing! —dijo Félix.

—Jejejejejeje, lo importante es que salimos, Adrien. —Zoé miró hacia atrás— Uf. Chloé va a estar intratable varios días…

—Bah. Bien te puedes ir a mi casa a escapar de ella, ma vie. —ofreció Adrien con naturalidad, antes de volverse a los festejados— ¡Me las van a pagar!

Félix y Marinette pusieron sonrisas idénticas.

—¡De Nada! —dijeron al mismo tiempo.

—Veo que por fin ustedes resolvieron un par de cosas.

Zoé intentó soltarse, pero Adrien no la dejó, sino que se llevó la mano de su chica a su pecho.

—Ya me estaba encargando… pero sí, pulimos algunos detalles. —dijo mientras miraba a Zoé a los ojos y con esa sonrisa que alguna vez derritió a Marinette.

—Eventualmente te iba a hacer caso, Adrien. —sonrojada, Zoé miró a Marinette y le sonrió— Gracias amiga.

Félix alzó su copa por la nueva pareja y la fiesta prosiguió con nuevas esperanzas, con momentos memorables y divertidos, y sobre todo, privados. Era como si todo adquiriera un nuevo orden y tranquilidad.

De momento, el mundo estaba en paz.


Habitación principal. Casona Blackeney. París.

Meses después. 12 de junio de 2026.

Los meses pasaron y con ellos las novedades. Después de la boda, Félix y Marinette se tomaron dos semanas de luna de miel y viajaron a Inglaterra a conocer al resto de la familia Blackeney (incluyendo a la legendaria tía abuela Rhonda) y al regreso, ambos volvieron a sus afanes, tanto laborales como de superhéroes.

 Por el ataque contra Marinette, Lila Rossi fue despedida de su trabajo y enfrentó juicio por asalto agravado contra mujer embarazada y esposa de un diplomático. Intentó alegar demencia temporal, pero los cargos fueron desestimados, siendo condenada a cárcel, a pagar indemnización por daños, prohibición de acercarse a sus víctimas y a la expulsión del país una vez que termine su condena.

Además, los padres de Lila, por haberla ayudado en su intento de escape del país, perdieron sus trabajos en la embajada y tuvieron que regresarse a Italia. Más allá de eso, nadie quería saber de ellos nunca más, a menos que fuera estrictamente necesario.

Marinette dio a un luz a un peque muy sano el 13 de mayo. Sebastián llegó al mundo pesando cuatro kilos, con un estupendo par de pulmones y una patada de antología. Lo llamaron Sebastián Thomas Adrien Blackeney, en honor del fallecido padre de Félix, del papá de Marinette y del padrino del chiquillo, cosa que hizo llorar a Amelie como nunca, aunque no más que Tom, que casi murió de la emoción de ser abuelo. La pareja además se había trasladado a vivir a la casona, por ser ésta mucho más grande y en donde podían contar con más ayuda gracias al servicio. Amelie incluso les dejó la casa para ellos solos, regresándose a Londres, aunque tomando la costumbre de visitar una vez al mes, aunque tras el nacimiento de su nieto se quedó unos días a ayudar en lo que los nuevos padres se acostumbraban a sus nuevos roles.

Ayuda en todo caso no les faltaban. Sebastián daba mucho que hacer, pero tenía dos abuelas muy involucradas, un abuelo consentidor y un padrino que evidentemente lo iba a malcriar constantemente. Chat Noir también se dejó caer para conocer al pequeño, llevándole algunos regalitos como buen gato que era y luciendo sus destrezas a la hora de dormir bendiciones.

Curiosamente tenía bastante práctica, aunque con los ronroneos cualquiera se duerme.

Félix entró a la habitación, notando que Marinette tarareaba una canción de cuna en la mecedora que le había regalado Tom, con Sebastián en sus brazos. El peque le estaba haciendo guerra al sueño, no quería dormirse, y su mamá lo único que quería era que lo hiciera para poder descansar un poco. Félix se sopló el flequillo y caminó hacia su familia y ni bien llegó junto a la mecedora, Sebastián abrió los ojos como platos, sonrió de oreja a oreja y le estiró una manita.

—Hola mon grincheaux

—¿Muy cansada?

—Tu hijo no se duerme…

Félix tomó a Sebastián en brazos y lo recostó contra su pecho, dándole unas palmaditas en la espalda. Marinette se desperezó un poco y se puso de pie. Se la notaba muy cansada, pero tenía ese brillito en los ojos. Abrazó a Félix por la espalda y se asomó para ver a su pequeño bien despierto en los brazos de su papá, mientras chupaba la manita.

—¿Qué hablamos los dos? —le preguntaba Félix con ternura a su atento chiquillo— ¿Sobre hacerle caso a maman? Vamos a tener que repetir esa conversación por lo visto…

—Al menos está durmiendo más en la noche.

—El problema son las siestas. ¿Muy cansada?

—No más de lo normal.

—Ve y despéjate. Yo me encargo ahora del pollito.

—Solo no lo vistas de conejo otra vez— Marinette se empinó en punta de pies y besó la mejilla de Félix, antes de acariciar la cabecita de su hijo y desaparecer un rato.

Para apenas tener un mes, Sebastián ya había demostrado tener bastante personalidad y ser bastante terco, pero ya aprendería: tenía toda la vida para eso y al menos él se iba a asegurar darle todas las herramientas. Miró a su papá con ojos grandes mientras chupaba su manita, sonriendo cuando Orikko apareció sobre el hombro de Félix y empezó a hacerle caras, seguido de Tikki, Kaalki y Barkk.

—El pollito sigue negándose a dormir siesta. ¡La pelea! —explicó Orikko.

—Es porque es un cachorro curioso. ¡Déjenlo en paz! —lo defendió Barkk cruzándose de brazos.

—¡Pero es un potrillo! Debe aprender a que hay momentos para jugar, y otros para dormir. —afirmó Kaalki con dignidad.

Félix rodó los ojos divertido. Su hijo tenía tantos apelativos como kwamis había en la caja.

—Roarr tiene que ronronearle, pero no le gusta… —explicó Tikki con una sonrisa. —Plagg no tendría problemas, le gusta hacer dormir cachorros.

—Que Roarr no te escuche. —dijo Barkk— pero tienes razón, no le gusta ronronear.

—Ah, pero el pequeño ya está durmiendo más en las noches. —explicó Kaalki— Eso siempre es una ventaja.

—¡Ya me preguntaba cuando iban a asomar la cabeza todos ustedes! —se rió Félix mientras mecía a Sebastián— Supongo que no le han dado problemas a la guardiana. ¿verdad?

—¡No! ¡Nos portamos todos bien!

—Barkk mordió al cartero. —se apresuró en decir Kaalki.

—¡Y lo haría de nuevo! Me da mala espina.

La vida con los kwamis nunca era aburrida. Félix rió quedito tras escuchar la anécdota y comenzó a darse vueltas por la habitación en lo que revisaba a su bebé. Pañal limpio, nene alerta, se escuchaba sanito. Sebastián estaba dando pataditas alegres y prestándole toda la atención del mundo a su papá mientras Félix le contaba lo que había hecho ese día y otras anécdotas del trabajo, contándole con gracia como le habían hecho bullying al nuevo agregado de negocios, que por accidente había pisado a Connie (quien por lógica lloró y corrió a refugiarse bajo el escritorio de su amo).

—¿Cómo que pisaron a Connie? —preguntó de pronto Marinette. Por lo visto, se había dado una ducha rápida y se había cambiado de ropa—. ¡Pobrecita! Si es tan mansa y buena. ¿Cómo fue que la pisó? Porque no me digas que no la vieron con lo enorme que es.

—Ya sabes que tiene esa costumbre de echarse a los pies de las personas. El tipo simplemente no la vio.

—Sí, tiene esa costumbre. ¡Pero como no se fija! ¡Es una bola de pelo de 50 kilos!

Félix se encogió de hombros. Connie tenía esa habilidad de pasar desapercibida pese a su tamaño, así que no le extrañaba. Claro que explicar eso nunca era fácil. Se sopló el flequillo y miró a su esposa con ganas de desvestirla.

—Me gusta tu vestido. ¿Lista para esta noche?

—Más refrescada y lista. —Marinette le guiñó un ojo y se acercó al par, fijando su mirada en su pequeño, a quien le sonrió con ternura al tiempo que le acomodaba la ropita— Tú ahí tan mimoso con tu papi. ¿Listo para quedarte con Mamie Sabine esta noche, hijito?

—Aguuuu…

—Me prometió que se iba a portar bien. ¡Palabra de hombre! —Félix se acomodó al pequeño, recostándolo contra su pecho para proceder a sobarle la espaldita.

—Te ves bien guapo.

—Vengo todo desastrado del trabajo…

—Yo te veo guapo. —Marinette se empinó y le besó la mejilla— ¿Todo bien hoy?

—Sí, pero va a mejorar mucho esta noche. —afirmó Félix muy contento— Es de esperar que a Papillón no haga nada malo hoy.

—¡No lo invoques, Félix!

Félix simplemente sonrió y meció a Sebastián, quien ni se mosqueó. El peque seguía chupando su manita, mirándolo todo con mucha curiosidad. Marinette terminó de arreglarse: esa noche iba a salir a cenar con su marido, para celebrar su primer año de matrimonio. Cierto, la boda con todo y fiesta apenas había sido en enero, pero no había que desconocer el hecho que el 12 de junio de 2025, justo un año antes, ambos habían decidido casarse como medida de autoprotección. ¡Y mírenlos nada más! Contra todo pronóstico y sospecha, un año después estaban muy enamorados y con un peque adorable y recién nacido en los brazos.

—¿Tu mamá no tiene problemas en quedarse con Sebastián?

—No, para nada. De hecho se ofreció solita. —Marinette miró la hora— De hecho, llega en una media hora más.

—¡Tiempo de sobra para cambiarme! Déjame dormir a este pequeñajo y ya.

—Suerte con eso. Lo intenté un montón, pero la que casi se durmió fui yo.

—¡Desafío aceptado!

Y así, mientras Marinette terminaba de arreglarse para su cena con Félix, éste recurrió a todas sus artes e ingenio para hacer dormir a Sebastián, quien por fin se dejó seducir por Morfeo y se durmió unos 10 minutos antes que llegara Sabine a la casona. Solo entonces Félix pudo entrar a darse una ducha y cambiarse de ropa y cuando estuvo listo, se acercó a la cuna de su hijo, encontrándolo dormido y custodiado por Sass, Longg y Barkk, quienes le hicieron señas que no dijera nada. Les guiñó el ojo y salió del cuarto en dirección de la sala.

Cuando llegó, Marinette estaba con su madre y terminaba de darle algunas instrucciones que Sabine escuchaba con santa paciencia. ¿Sebastián podría despertar? Claro que sí, seguramente lo haría a las 21 o a las 23, pero esperaban llegar antes de medianoche. ¿Y lo demás? Marinette le explicaba dónde estaban la leche, los pañales, el termómetro, el número del pediatra, la dirección del restaurante al que irían.

—Marinette… ¡No es el primer bebé que cuido! —sonreía Sabine.

—Ya lo sé, ¡Pero es la primera vez que lo dejo solo, maman! Entiéndeme un poquito.

—¡No lo dejas solo, wife! Es tu maman. ¿Qué mejor que una de sus abuelas? —dijo Félix fingiendo impaciencia, antes de volverse a Sabine. También estaba aprensivo respecto de dejar solo a Sebastián— Bonsoir madame, disculpe que no haya salido antes, me estaba cambiando.

Salut Félix. ¡Los veo bien guapos a los dos! ¿Ya están listos para pasarla bien?

—¿Le dijo Marinette que Gilbert se va a mantener atento a cualquier cosa?

—Me dijo.

—¿Te dije dónde están los pañales, verdad maman?

—También.

—Vamos con los celulares encendidos. Cualquier cosa nos avisa. ¿Tiene la dirección del…?

—¡Niños! Vayan y tengan su cena. Sé lo que hago, así vayan en paz. —los animó Sabine con paciencia— Por cualquier cosa los llamo. ¡Ahora Largo!

Félix y Marinette forzaron una sonrisa, pero tras tomarse del brazo, lograron salir de la casa con muchas dudas. Era la primera vez que salían juntos en una cita desde el nacimiento de Sebastián y aunque creyeron que iban a poder hacerlo sin problemas, se descubrieron a sí mismos muy aprensivos.

De hecho, lo preocupados que estaban fue el tema principal de ambos mientras se dirigían a su destino.

—¡Pero es bueno que salgamos! ¿Verdad Marinette? —preguntó Félix mientras conducía— Además nos lo merecemos. Hace toda una vida que no salimos y ha sido un mes bien desafiante.

—Sí. ¡Claro que sí! Sebastián va a estar bien cuidado y nosotros a una llamada de distancia. Además… —Marinette miró hacia su marido. Ambos tragaron saliva, tratando de ahogar e ignorar esa sensación molesta que intentaba convencerlos de que eran padres irresponsables— … No podemos descuidarnos y nos merecemos esta salida.

—Han pasado muchas cosas este último año. —Félix sonrió con astucia, tras tomar aire— ¡No me arrepiento de casi nada, excepto por una cosa!

—¿Qué cosa?

—No haber estado ahí para verle la cara a Lila cuando se la llevaron a la cárcel.

—Comparto tu parecer, pero no pensemos en esa mujer.

Los dos sonrieron al mismo tiempo, mientras pensaban brevemente en todo lo que habían vivido el último año. La vida les había cambiado del cielo a la tierra en un segundo, y de manera radical, así mismo como la vida de quienes les rodeaban. Luka y Fey habían avisado que llevaban 12 semanas de embarazo, Mylene e Iván habían regresado de su luna de miel. Zoé por fin había terminado su máster y estaba contentísima con su relación con Adrien. Chloé había vuelto a la universidad aunque no le tenían muchas esperanzas de que perseverara en sus estudios. Si no lo había hecho las últimas tres carreras, no había razón para creer que lo haría en esta ocasión.

Kagami… ¡Ufff! Ella sí que había visto cambios en su vida. De tener toda la libertad del mundo, se vio de pronto muy restringida. Siguió trabajando en Robótica Tsurugi, esta vez en otro puesto, directamente junto con su madre, quien comenzó a controlarla mucho. Intentó volver con Adrien, pero dicho esfuerzo fue vano y no le benefició en nada. Tomoe incluso la había enviado castigada a Japón unos meses y hacía unas semanas se habían enterado de que se iba a casar con el hijo de un colega de su madre, al que no conocía ni por foto.

No era un compromiso que ella hubiera gustado o con el que estuviera de acuerdo, pero se lo plantearon de tal manera que si no obedecía a Tomoe, iba a perder hasta el nombre. Ojalá que le fuera bien. Al menos se había disculpado de nuevo antes de irse a Japón, esa vez de forma más sincera.

—A propósito. No te conté.

—¿Qué pasó, mon grincheaux?

—Adivina quién le compró un anillo a quien y quién va a pedir la manita de alguien.

—¿EN SERIO?

Félix sonrió de costado ante la emoción de su esposa, que casi dio un brinco en su asiento, y asintió. Había almorzado con Adrien ese día, quien le contó que esa noche también invitaba a Zoé a cenar y que le tenía una sorpresa que lo tenía con los nervios de punta. ¿Cuál? Pues… aparte de la cena le tenía preparada una linda propuesta que involucraba el anillo que le había comprado y que esta vez sí que esperaba que el compromiso terminase en boda.

Cuando terminó de contarle la buena noticia a Marinette, esta flipaba en colores.

—¡FÉLIX! ¿Tu Pretendes Que Disimule Que No Sabía Nada Cuando Zoé Me Cuente?

—Errr…

—¡Cuéntame! ¿Cómo Es El Anillo? ¿Qué Sorpresa Le Tiene? ¿A Dónde La Lleva? ¿A Qué Horas Le Dice? ¡¡LE VOY A DISEÑAR UN VESTIDO PRECIOSO!!

—¡Cálmate wife! —Félix respondió todas las preguntas de su esposa con toda la precisión que pudo— Supongo que le va a pedir la mano en algún punto esta noche.

—¡Me alegro tanto por ellos!

—Yo más. Adrien se merece una buena mujer. Zoé es ideal y le hará bien.

—Ojalá que les vaya muy bien.

Instantes después Félix estacionó el auto y ayudó a Marinette a bajar, sosteniéndole la puerta. Ni bien hubo salido, le robó un beso y la abrazó.

—¿Marinette? Te amo.

—También te amo.

Se quedaron un rato abrazados, quizás recordando algunas imágenes del mismo día, pero del año anterior y otras escenas claves de la repentina relación que habían encontrado. De lo único que podrían haberse arrepentido era de no haberse conocido antes, pero desde ahora… ya estaban juntos y esperaban que por mucho tiempo. Las vueltas de la vida eran raras después de todo.

—Vamos a cenar, my beloved freckles.

—Te acompaño, mon grincheaux.

FIN DEL FIC.

POR

MISAOCG

Publicado el viernes 20 de agosto de 2021.


¡¡NO HUBO ANIMALES HERIDOS DURANTE LA PRODUCCIÓN DE ESTE FIC!!

Barkk se recuperó de la pisoteada y sus ansias de morder quedaron aplacadas un buen rato. Marinette no lo regañó tanto (solo por salir sin permiso) y Félix le preparó varias de sus salchichas favoritas.

Desde entonces, ha vuelto a morder en cuatro ocasiones, incluyendo al cartero.

Klaus está buscando trabajo, lo que se le está haciendo cuesta arriba. Ha intentado rondar a Zoé, pero no se le puede acercar. Ese es de los que dará más lata.

Igual que Lila, quien no solo fue destruida en el aspecto legal por Félix, sino que no le ha ido muy bien dentro de la población penal. Creyó que iba a poder manejar ese ambiente, pero no digamos que al resto de los presos le hizo gracia que hubiera atacado a una embarazada, sino que además la vio como un blanco fácil.

Eso confirma que el ego es peligroso hasta para ella y que siempre hay un pez más grande del cuál cuidarse.

Papillón lamentablemente sigue siendo un incordio.

Notes:

Notas finales: Sí, Adrien está lesionado, sí, usa bastón. Esos detalles los van a saber eventualmente. ¡MIL GRACIAS por todo el apoyo que me han dado en este fic! Me entretuvo mucho escribirlo y leer sus reviews. Ojalá que no los haya decepcionado y que el próximo sea igual de divertido.

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡¡MUCHAS GRACIAS POR SUS KUDOS!!

Notes:

Notas finales: ¡BIENVENIDOS a este nuevo proyecto! Que escribí en medio de mi estrés, surmenages y otros males de la vida moderna y que Abby influenció de manera positiva, porque tenía ganas de matar a medio elenco, pero terminó salvándole la vida a todos. Otra cosa que deben considerar, es que esto lo escribí antes que el apellido o la familia canónica de Félix Fathom fuera oficial, por lo que pueden darse algunas confusiones al respecto. Espero que la premisa haya sido de su agrado y que disfruten esta montaña rusa, porque al menos yo me divertí mil montones escribiendo esto. ¡Gracias por darme una oportunidad!

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde.

 


BRÚJULA CULTURAL:

 

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados.

Bodas de Papel: Por si no lo sabían, son el primer aniversario de bodas de una pareja.