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El Día En Que Los Psíquicos Intercambiaron Cuerpos

Chapter 10: Cuando ellos finalmente volvieron a casa

Summary:

Un vórtice y dos mundos a punto de colsionar... Kusuo y Shigeo solo están cansados y quieren terminar con todo.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Shigeo estaba perplejo.

"¿Qué está sucediendo?", se le escapó preguntar con un tono de voz que fluctuaba entre la duda y la confusión. Sus ojos estaban abiertos de par en par y su mente estaba hecha un torbellino de pensamientos. Verse a sí mismo delante de él se sentía increíblemente raro… como estar mirando un espejo, pero el hecho de que tuviera movimientos por su propia iniciativa resultaba doloroso de procesar, pues no por nada era algo antinatural.

"Al parecer el espíritu que utilizamos no tenía el poder de intercambiar cuerpos", comentó Hoyuelo hacia nadie en particular, como dando información solo al aire. Shigeo se emocionó al oírlo, como si esto le dijera que en serio estaba ahí junto a los demás y no era solo un producto de su imaginación, "Sino más bien tenía control sobre las distintas dimensiones paralelas... Eso explica por qué esto no resultó de la forma en que esperábamos".

Kusuo, que ocupaba el cuerpo de Shigeo, se levantó del suelo y sacudió la tierra en su pantalón, torciendo sus labios en una mueca. Shigeo sintió una punzada en su pecho al verlo actuar y demostrar que realmente tenía control sobre el cuerpo que era suyo.

En serio era extraño. Y una parte de él tenía la certeza de que no se podría olvidar de esa rara sensación de que ahondaba en él.

"En ese caso, deberíamos volver todo a la normalidad antes de que nuestros mundos colapsen por la presión que está recibiendo por culpa nuestra", habló Kusuo, lo que hizo que Shigeo se sintiera aún más extrañado por oír su propia voz provenir de él; era como tener una grabadora pero sin ese raro eco que provocaba. Entonces, Kusuo dio un par de pasos hacia delante, encarando a Shigeo, "En otras circunstancias, deberíamos presentarnos, pero creo que ambos ya nos conocemos demasiado bien".

Shigeo carraspeó con la garganta.

"Eh, sí", murmuró, alzando la cabeza cuando oyó que Rtisu lo llamaba por detrás.

"¡Hermano!", Ritsu no se lo pensó dos veces antes de adelantarse y, sin detenerse a analizarlo, rodearlo en un abrazo. Seguramente era tan extraño para él como lo era para Shigeo, así que el chico no dijo nada y correspondió el abrazo con una media sonrisa. A los pocos instantes, Rtisu se apartó; la sonrisa en su rostro era tan amplia que debía ser dolorosa, "Por los cielos... No sabes las locuras que hemos pasado para poder llegar aquí, y ni siquiera estoy seguro de qué hicimos..."

"Fue una completa locura", concordó Reigen a sus espaldas, acercándose a ellos en compañía de Teru, Shou y Serizawa, que observaban la escena en silencio, "Sinceramente, creo que es de las cosas más raras que nos han pasado, y eso ya es decir mucho".

"Ya quisiera yo que estuvieras así de entusiasmado por verme, Kusuo", murmuró Kusuke con una sonrisa de burla creciendo en sus labios. Kusuo no respondió, "Por cierto, no es que quiera interrumpir este lindo reencuentro… pero deberían mirar atrás".

Haciéndole caso, Shigeo se dio cuenta de que en el cielo se hallaba lo que parecía ser una especie de fisura… Era una rasgadura, si es que acaso eso tenía sentido. A través de ella se visualizaba un cielo rojizo y aterrador. Asimismo, el cielo por encima de sus cabezas se había tornado todavía más oscuro. Perfectamente esa podía ser la ambientación de una película de terror. La luz rojiza atravesaba la rasgadura y cubría una parte considerable de la ciudad, alcanzando más terreno conforme la fisura se hacía más grande. No había personas a su alrededor; Parecía que todo había quedado desolado como en un desierto.

La ciudad comenzaba un verso abarrotado por edificios que no correspondían a ese mundo; Todo, poco a poco, comenzaba a amontonarse y lucir confuso. El suelo tembló de un instante a otro, provocando que todos ahí se tambalearan y tuvieran dificultades para mantenerse en pie.

Las construcciones, casas, árboles y autos aparecieron en ese mundo rodeado de auras de sangre roja que dejaban entrever todo lo que estaba mal con la situación.

"¿Cómo detenemos esto?", cuestionó Shigeo, mirando a Kusuo en busca de una respuesta. Pues, incluso si no quería admitirlo, el chico en ese momento se sintió como la persona más segura en la que podía confiar.

"Necesitamos intercambiar de cuerpos", dijo Kusuo, arrugando el entrecejo y arremangándose la sudadera que llevaba, "Puedo hacerme carga una vez que vuelva a mi cuerpo".

Shigeo entró en pánico al oírlo.

"Yo… ya lo intenté. No puedo hacerlo", contestó sin poder evitar sentirse intimidado ante este pensamiento. Bajó la cabeza y apretó los puños con fuerza, "No puedo controlar tu poder".

"Necesitas hacerlo. El ritual que probamos para volver no tuvo efecto", explicó Kusuo, soltando un suspiro y viendo a Shigeo a los ojos, "Necesito que conectes con mis poderes y encuentres el que nos hizo intercambiar de cuerpos… Desconozco de cuánto tiempo dispongamos antes de que suceda un verdadero colapso en los mundos que provoque un daño irremediable, así que debes hacerlo cuanto antes".

"No es tan fácil..."

"Lo sé", el tono de Kusuo se volvió más serio, "Soy la única persona que sabe eso tanto como tú justo ahora. Pero si quieres que esto termine y puedas volver con tu familia, entonces debes lograrlo… En este momento, el destino de nuestros mundos depende de ti".

A Shigeo no le gustaba que algo como el destino de su mundo dependiera de él. Ni siquiera le gustaba cómo sonaba que su propio futuro dependiera de él, ¿y ahora en sus hombros descansaba el futuro de dos mundos completos llenos de millones de personas completamente ajenas a esto? Quería volver a casa, quería detener todo, pero no funcionaba así; No resultaba tan fácil. Nunca había sido fácil desde un inicio.

Apretó los puños y los dientes, sintiendo un arrebato de ira y frustración acumulada en la boca de su estómago. Era molesto, se dio cuenta. Era molesto no controlar ese cuerpo que el cerebro confundía por el suyo.

Se mordió la lengua y, al mirar a Rtisu, comprendió que esto iba en serio. 

No podía fallar en esto. Podría fallar en sus solicitudes. Podía fallar en colocar a la hora debida su despertador. Podría fallar en muchas cosas… pero, ¿esto? No, de esto dependía demasiado. Y él debía arreglarlo.

El chico que no sabía declararse a la chica que le gustaba iba a arreglar este colapso entre dos mundos alternos que había creado el otro chico que vivía finciendo ser alguien normal.

Así que cerró sus ojos y trató de concentración. Reunió toda esa valentía y sentimientos arremolinados en la boca de su estómago para lograr esa importante misión.

Debía cumplirla.

No era solo un deseo, sino un deber.

.

Kusuo estaba bastante confundido acerca de la forma en la que se habían desarrollado los acontecimientos.

No tenía sentido. Últimamente nada lo tenía.

Quería volver a casa .

Incluso si era con el insufrible de su hermano, la extravagancia de sus padres, el parloteo incesante de sus amigos y los innumerables problemas que resolvía a diario… con todo y sus poderes catastróficos. Con todo eso lo único que quería era regresar.

“¡Hazlo, Mob !”, le gritó, comenzando a alterarse porque todo su alrededor estaba siendo destruido, y porque Shigeo solo tenía los ojos cerrados y parecía no estar consiguiendo nada con eso. “¡Hazlo para que podamos ir a casa!”.

“¡No le grites!”, soltó Ritsu con enfado y arrugando la frente.

Kusuo gruñó por lo bajo y apretó los dientes. Decidió que tenía razón. Sería inútil gritarle a alguien que, según había aprendido, tenía la sensibilidad algo alta. Así que se acercó hacia Shigeo con lentitud y cautela… incluso si era malditamente inquietante verso a sí mismo y le parecía una pesadilla fatal (incluso si tuvo un extraño pensamiento intrusivo donde deseaba que alguien más tuviera que resolver el problema). Tragó saliva y, con todo el coraje que logró reunir, se puso frente a Shigeo, que abrió los ojos y le miró.

Fue raro. Ver sus propios ojos infundidos de terror.

(Trató de no pensar en eso).

“Shigeo”, dijo Kusuo, tensando la mandíbula, “Necesitas hacer esto. Sé que estás asustado... pero debes calmarte. Los poderes reaccionan a ti, ¿de acuerdo? Ha usado telequinesis antes; sabes que no sirve si no estás concentrado en eso”.

Shigeo sacudió la cabeza. Sus párpados temblaban y sus labios estaban curvados en una mueca.

“No puedo”, gimoteó, tensando los hombros, “Lo siento… no puedo hacerlo, ¡es muy difícil! No es nada como mis poderes”. Parecía a punto de romper a llorar, y quizás era una reacción acorde a la situación. “De verdad lo siento…”

Kusuo sospechó. Se mordió el labio inferior y alzó las manos, colocándolas sobre los hombros de Shigeo.

Hacerlo fue como recibir una descarga eléctrica. Shigeo también debió sentirlo, pues abrió los ojos de golpe y lo miró paralizado.

“Eso…”, comenzó a decir. Kusuo ascendiendo, sintiendo un feo sabor de boca y todos sus instintos de alerta dispararse hacia el cielo.

“Demonios, sí”, gruñó. Porque era difícil no alejarse cuando todo su cuerpo le gritaba que lo hiciera. Porque era difícil desobedecer a todos sus instintos de supervivencia. Maldijo por lo bajo y sintió que los brazos le temblaban.

Se preguntó si esto era un efecto de que dos personas en cuerpos diferentes se tocaran. Tal vez tenía sentido. ¿Quién iba a saber que esto ocurriría si no existía ningún registro real al respecto? Kusuo se mordió la lengua con tanta fuerza que un extraño sabor a sangre le inundó el paladar. Miró hacia el sueño y arrugó la frente.

“Hazlo”, dijo, preguntándose qué pasaría si se quedaran así más tiempo… ¿Los perjudicaría de alguna manera o daría igual? ¿Era un efecto sin importancia o la advertencia de algo mayor?. “Maldición, Shigeo. Sé que puedes hacerlo…”. Alzó la mirada y frunció los ojos al verle. “Crema. Incluso si esto no fue voluntario, no habría podido elegir a una mejor persona para que sucediera esto…”.

Shigeo sollozó.

Estaba demasiado asustado.

Y tenía sentido.

Eso era lo único que tenía sentido en medio de esa locura.

El vórtice que estaba uniendo y colapsando los mundos se hizo más grande. Kusuo estaba seguro de que incluso él jamás había sentido tanto miedo como ahora… se sentía vulnerable y débil. No tenía sus poderes. No tenía forma de saber que todo iba a terminar bien. No tenía algo que le garantizara un final feliz, ni nada que le hiciera creer que podía arreglar el desastre simplemente con sus poderes.

Porque no sabía si los iba a conseguir de vuelta para salvarlos a todos. Porque esta vez no era así de fácil.

Porque ahora y por primera vez, esto no dependía de él.

Luego de eso, Kusuo no recordaba mucho.

Recordaba haber escuchado a Shigeo gritar de desesperación y enfado. También el hecho de que, de pronto, todo su alrededor se puso extraño y confuso, como si fuera absorbido por una gran aspiradora. Recordaba lo raro que se había sentido y el enorme mareo que le abrumó y le hizo sentir unas intensas ganas de vomitar. 

Y luego estaba de vuelta en casa.

En realidad, tardó en procesar que había regresado. Primero abrió los ojos y se quedó estático mirando al techo. Parpadeó varias veces y se miró las manos.

Lo había hecho.

Y luego recordó algo más. Si. Cuando sus poderes volvieron.

Ese extraño éxtasis que le abrumó y le hizo saber el momento exacto en que Shigeo lo logró. Logró cambiar sus cuerpos. Había sucedido en una fracción de segundo y quizás los demás no lo notaron (también habían estado demasiado ocupados evitando que el enorme vórtice les lanzara algo para matarlos), pero habría sido imposible que Kusuo no lo supiera.

Y, en cuanto recuperó sus poderes, la dirección del juego cambió.

Justo ahora le dolia la cabeza.

Y, por primera vez desde que había nacido, encontró algo de satisfacción propia al escuchar las intensas y ruidosas voces dentro de su cabeza. Tanto que incluso quiso llorar del alivio que le inundaba al ser miserable… pero era lo que conocía. Lo que había conocido toda su vida.

Maldita sea. ¿Cómo no iba a extrañar su propio cuerpo? Le gustaba ser alto. Le gustaba su habitación y poder comer gelatinas de café cuando quisiera… amaba a su familia y (aunque jamás lo diría en voz alta) a sus amigos.

Se sentía en casa de nueva.

Estaba a punto de levantarse cuando alguien llamó a la puerta.

“Ku, querido, voy a pasar”, era su amada madre. Kusuo sonreía (una sonrisa genuina) y miraba con emoción cómo la puerta se abriría para mostrarla a ella. 

Jamás creyó que sería capaz de extrañarla tanto.

“Realmente eres tú”, se alivió ella, dándose prisa por llegar a su lado y abrazarlo con fuerza, “Ku, cariño, te extrañé tanto”.

Kusuo opinaba lo mismo.

“Estoy en casa”, dijo, decidiendo usar sus cuerdas vocales esta vez para variar y, aunque su madre no notó la diferencia, a él le pareció suficiente.

.

Shigeo tardó en procesar lo que había ocurrido.

Solo recordaba el intercambio de cuerpos… Y luego nada. Oscuridad. Confusión. ¿Quién sabía qué?

Miró su habitación y le costó darse cuenta que era la suya. Se incorporó de un salto y supo que había sido un error cuando un mareo le abrumó. Pestañeó con fuerza y se llevó una mano al costado de la cabeza. 

Frunció sus labios en una mueca y volvió a intentar levantarse, esta vez con lentitud. Lo consiguió y recorrió su cuarto en silencio, sintiéndose extraño al hecho de que, un día atrás, había estado usando la habitación (y el cuerpo) de otra persona.

Pensar en eso era surrealista.

“¡Mob!”, la aparición de Hoyuelo no le sorprendió y hasta se sintió feliz de verlo aparecer a su lado, flotando con ligereza. ¿Quién iba a decir que lo iba a extrañar?, “Así que por fin volviste”.

Shigeo suena algo vacilante.

“Soy yo”, contestó, mirando por la ventana con gesto inquisitivo, “Todo volvió a la normalidad… ¿cierto?”.

Hoyuelo lo pensó unos momentos.

“Bueno, eso parece”, respondió, “Sea lo que haya hecho el chico ese logró… ¿Cómo es posible que exista gente así de poderosa por ahí? En otros mundos, claro, pero suelta como si nada”.

Alguien llamó a la puerta y Shigeo se volvió para el momento en que se abrió. Del otro lado surgió su hermano.

“¿Realmente eres tú?”, Ritsu lucía algo receloso y vacilante. Tenía el ceño fruncido y los labios apretados en una fina línea recta.

“Eso creo…”, Shigeo ladeó la cabeza y su sonrisa se tornó tímida, “Me alegre de haber vuelto”.

Ritsu parecía a punto de llorar de alivio y se lanzó a abrazarlo. Shigeo se rio y retrocedió unos pasos por la inercia.

“¡Saiki no era nada como tú!”, reveló Ritsu con una mezcla de enfado y extrañeza. Se separó y se sorbió la nariz, “Era demasiado sarcástico y grosero… ¡te extrañé tanto! Todos lo hicimos”.

Shigeo sintió una punzada cálida contra su pecho, de esas que se sentían bien y le hacían escocer los ojos. Porque mentiría si dijera que hubo momentos donde se preguntó eso… donde quiso saber si alguna volvería a casa, si eso le preocuparía a alguien lo suficiente. Pasó el dorso de su mano por sus ojos para evitar que salieran las lágrimas y sus labios se curvaron en una mueca.

“Yo también los extrañé”, murmuró en un hilo de voz, “Moría por volver”.

“La próxima vez que intercambia cuerpos con una persona considera a alguien que no me llame globo”, dijo Hoyuelo de forma vaga, cruzando los brazos.

Shigeo se rio por lo bajo y soltó un suspiro. Miró hacia la puerta abierta y luego hacia Ritsu.

“¿Mamá y papá se enteraron…?”, preguntó.

Ritsu sacudió la cabeza en negación.

“En lo absoluto, y Saiki parecía haber arreglado las cosas de manera que nadie recuerda lo que pasó con los dos mundos”, dijo, “Y por cierto, me temo que tendrás que ponerte atento para recuperar las clases que te perdiste… los maestros Creo que estuviste enfermo”.

“Oh”, Shigeo no pudo evitar hacer una mueca de disgusto. Tal vez eso era lo único malo de haber regresado. Aunque, incluso así, le alegraba el concepto de volver a la escuela con las personas que conocía y no un montón de extraños que pensaban conocerlo a él.

Se preguntó vagamente qué había sido de los amigos de Kusuo… y luego pensó en el chico. Había conocido a su familia, a sus amigos y su forma de vida. Era difícil no sentir que no lo conocía a esas alturas incluso si la única conversación que habían tenido juntos fue durante el desastre del vórtice.

Bueno, ya daba igual.

Había vuelto y eso era todo lo que importaba.

.

A Kusuo le habría gustado tener un día tranquilo tras conseguir volver a su cuerpo luego de algunos días viviendo en el de otra persona.

Pero Kusuke no opinaba lo mismo.

“Cuéntame todo acerca del otro mundo”, le pidió (o, más bien, sobornó con una gelatina de café) su hermano completamente serio.

Kusuo gruñó.

“Era casi igual al nuestro”, contestó, “Ni siquiera supe al inicio que era un mundo diferente hasta que supe que nuestra prefectura no existe ahí. Aunque también parece ser que los psíquicos son cosa común y la mayoría trabajan de cazafantasmas…”.

Kusuke asintiendo con la cabeza.

“¿Algo más?”, inquirió, “¿Sabes algo sobre el poder que usaste?”.

“No, y si no te molesta, creo que preferiría dejar de hablar del tema”, Kusuo se levantó del sofá y susspiró, “¿Para qué quieres saber sobre esto de todos modos?”.

Una amplia sonrisa tiró de los labios de su hermano, que se encogió de hombros.

“Simple investigación”, dijo con un tono que implicaba que no solo era eso, “Descubriré todo sobre tus poderes, Kusuo. Solo tienes que esperar”.

“Mientras no repliques esa estupidez del intercambio de cuerpos estoy tranquilo”.

Kusuo habría podido descansar mejor si no hubiera escuchado la risa malévola de su hermano en respuesta.

Daba igual.

Ya lidiaría con la psicópata de su hermano otro día. Por ahora solo quería dormir.

Por ahora solo quería dormir en su propio cuerpo.

Notes:

VOLVÍ AHHH

No recuerdo cuándo fue la última vez que publiqué un capítulo (podría averiguarlo... pero no lo haré). Sin embargo, se sentía horrible simplemente dejarlo sin final, así que le di una leída a todo lo que había escrito y decidí escribir el último capítulo que corresponde. No estoy segura de si era el final que planeaba mi yo del pasado, pero creo que se acerca. Y la verdad es que no hay ninguna excusa del porqué pospuse esto; solo pasó, lo siento.

El final de Kusuke buscando investigar sobre el poder de Kusuo me da algunas ideas para algún crossover parecido, aunque no lo sé, necesitaría tiempo para ordenar las ideas y no abandonar el trabajo :)

De momento eso es todo, millones de gracias por haber llegado hasta aquí y disculpen la larga demora, ¡los amo!

Notes:

Espero que no se note que es mi primera vez publicando en Ao3 (incluso me costó darme cuenta cómo se suponía que se especificaba que esta es una obra en proceso) y la primera vez que escribo un fanfic desde hace dos años.

Se siente raro, pero también es como volver a casa... ¿Eso tiene sentido? No lo sé.

De cualquier forma, ¿gracias por leer? Espero que no estés perdiendo tu tiempo ni leyendo esto en la madrugada.