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La retribución llegó poco a poco.
El primer evento ni siquiera fue planeado, pero Ellion se aseguró de torcer todo a su favor.
Aemond había intentado robar a Morning, el dragón de la pequeña Rhaena que recién había eclosionado. Sin educación valyria, el chico pensó que podía forzar el vínculo con un dragón porque éste era un bebé. Morning no lo tomó amablemente y arañó el rostro del chico hasta dejarlo deformado y ciego.
Alicent Hightower no fue lenta a la hora de pedir retribución. Demandó que asesinaran a Morning, sin darse cuenta del grave pecado que estaba cometiendo contra los dioses valyrios, así como insultando a la Casa Targaryen; cuando nadie lo aprobó, entonces pidió que castigaran a Rhaena en su lugar. Como nadie en su sano juicio lastimaría a una niña pequeña, la mujer gritó que le quitaran la señoría a los Strong.
Una demanda perturbadora tras otra.
Nadie movió un dedo para apoyarla, nadie que no fuera miembro de su facción.
Incluso cuando le había dado tres hijos varones al rey, nadie fuera de los Verdes los tomaban en cuenta. Daemon había hecho un gran trabajo, cuando la chica estúpida ordenó ver al pequeño Ellion minutos después de su nacimiento, al gritarle que una mujer lasciva e infiel como ella no tenía derecho a ver a sus hijos con Rhaenyra, no fuera a ser que el pecado de tener hijos bastardos contaminara a sus preciosos bebés. El Príncipe Pícaro se había frenado para no arrastrarla de los cabellos hasta Rhaenyra, pero ser cruel no serviría a la imagen de la nieta de Ellion. De cualquier forma, su acusación de bastardía funcionó lo suficientemente bien.
Desde entonces todos miraban con sospecha a los hijos de la consorte, viendo sus deficiencias en comparación con los hijos de Rhaenyra. A simple vista parecían Targaryen, pero el tono del cabello era más blanco que platinado, los ojos estaban lejos de ser la sombra de los lilas y morados Targaryen, y nada en su rostro tenía parecido al rey, a Rhaenyra o sus hijos. Sumado a eso estaba la falta de dragones y la poca atención que el rey les brindaba.
Que Alicent Hightower los mantuviera encerrados en sus aposentos no ayudó a aminorar los rumores, especialmente cuando su último hijo nació siendo completamente ordinario.
Ellion se encargó de que su gente avivara los rumores y así el estigma de bastardía persiguió a los Verdes durante años. El desafortunado incidente de Aemond sólo cimentó la idea, después de todo un Targaryen no podría ser atacado por un dragón, ¿verdad?
Pasaron varios años desde entonces.
Los bisnietos de Ellion se convirtieron en jóvenes hermosos y ejemplares, en hábiles jinetes de dragón y príncipes competentes. Ver a los hijos de Rhaenyra florecer tan magníficamente volvió a Otto y Alicent Hightower muy imprudentes. Ellos que construyeron su castillo con hojas de pergamino creían que tenían una oportunidad. Absurdo.
Tan cegados estaban por su ambición que enviaron a dos de sus hijos directamente a su muerte. Los idiotas pensaban que cualquier sangre valyria tenía la capacidad de comandar dragones, pero si fuera así los Velaryon serían jinetes de dragón desde el apogeo de Valyria.
Ellion nunca olvidaría el olor a carne quemada cuando la Fortaleza Roja fue despertada en mitad de la noche por los gritos de la consorte. Cuando Ellion llegó al corredor principal donde ya había mucha gente reunida, se encontró con la espantosa imagen de dos cuerpos completamente carbonizados y uno más parcialmente quemado, quejándose agónicamente. Sabía de antemano lo que vería, pero no dejó de ser impactante.
Otto había escabullido a sus nietos en Pozo Dragón, empujándolos a intentar reclamar a Dreamfyre. Los niños, de catorce y once onomásticos, fueron incinerados por la dragona. Otto Hightower, que había estado parado imprudentemente cerca, apenas tuvo tiempo de correr; todo el lado derecho de su cuerpo, de la cabeza a los pies, resultó quemado. Él no sobrevivió más allá de un par de días bajo un dolor insoportable.
Alicent y la Casa Hightower, como era de esperar, exigieron que asesinaran a Dreamfyre y demandaron reparaciones por la pérdida de uno de los suyos, así como de los príncipes de su sangre. ¡Ellos eran tus hijos, Viserys! ¡Mi padre era tu suegro, quien te sirvió fielmente durante años!
Sorprendentemente, el asesino de hijas no se conmovió ni compadeció. ¿Lo eran? ¿Ellos realmente eran mis hijos, Alicent?
La consorte había palidecido completamente, casi cayendo de rodillas, obviamente asustada de que el rey estuviera enterado de sus pecados. Sin embargo, el asesino no insistió y simplemente le dio la espalda; no se puede forzar el vínculo con un dragón, el error fue de tu padre al llevarse a los niños. Dreamfyre no será castigada por actuar como lo hace un dragón y Casa Hightower no obtendrá nada ya que la culpa recae en uno de los suyos. Enfócate en los hijos que te quedan, Alicent.
No hubo funeral Targaryen para Aegon y Daeron, sus cuerpos fueron enviados junto con los de Otto Hightower a Oldtown, en donde serían enterrados en las criptas Hightower. Si eso no gritaba que los hijos de Alicent Hightower eran bastardos y que Viserys Targaryen lo sabía, entonces nada más lo haría.
Desde entonces, con el principal instigador muerto, los Verdes se marchitaron y Alicent Hightower se encerró con los bastardos que le quedaban. ¡¿Soy un bastardo?! ¡Madre, respóndeme! ¡Maldita puta, ¿por qué lo hiciste?! Eran los gritos que se repetían cada cierto tiempo detrás de las puertas de los aposentos de la consorte.
Aemond y Helaena aprendieron a detestar a su madre.
Ellion no quería imaginar el infierno que era dentro de esas habitaciones.
…
Finalmente, los años de consumir constantemente veneno comenzaron a mostrar exteriormente sus efectos.
La piel de Viserys Targaryen comenzó a secarse, adelgazándose y agrietándose como pergamino viejo. Ningún aceite podía humectarlo para apaciguar la picazón y ningún ungüento podía curar las heridas delgadas y punzantes que comenzaron a aparecer por todas partes.
El Rey de los Siete Reinos no podía hacer el mínimo movimiento sin sentir dolor, un dolor agudo y paralizante que le exprimía poco a poco la vida. Cada parte de él estaba siendo abierta, tan implacablemente como Aemma lo fue.
Con él agonizando lentamente, Rhaenyra se hizo cargo de la regencia.
Llamó a la princesa Rhaenys para que formara parte del Consejo, desempeñando el mismo papel que la Buena Reina. Una vez que Rhaenyra fuera reina, la princesa sería nombrada Lady Mano.
Rhaenyra también despidió a los lores que seguían en el bolsillo de los Hightower, reemplazándolos con lores dornienses y norteños para tener representaciones de cada uno de los Siete Reinos.
Si Alicent Hightower no se había atrevido a salir mientras Viserys Targaryen todavía se sentaba en el Trono de Hierro, ella pareció encerrarse a cal y agua, absolutamente aterrorizada de lo que pasaría con ella y sus bastardos ahora que Rhaenyra tenía todo el poder excepto por el título.
A la nieta de Ellion no podía importarle menos la chica y sus bastardos, no cuando su reputación estaba completamente en el suelo y no significaban amenaza alguna. Casa Hightower seguía insistiendo que los niños, los vivos y los muertos, eran legítimos, pero sin dragones y sin aliados no podían hacer absolutamente nada.
Los Verdes estaban completamente derrotados, perdedores de una competencia unilateral.
…
Más años pasaron.
Lucerys se mudó a Lanza de Sol para entrenarse como futuro Príncipe Gobernante de Dorne.
El pequeño Ellion se convirtió en el Guardia Real más joven de la historia, así como el primer príncipe Targaryen en hacerlo.
Los gemelos Aegon y Baelon se convirtieron en eruditos y sanadores, respectivamente, enfocados en ayudar a las personas del reino.
Visenya estaba en camino de convertirse en una joven tan aterradora como hermosa, dueña del nuevo castillo que se estaba construyendo para ella. Los Targaryen de Summerhall serían una rama cadete de la Corona.
Y Jacaerys se casó con la luchadora Baela Strong, con quien acababa de tener a su primogénito, una preciosa niña a la que nombraron Aemma.
Aemma Targaryen sería la segunda reina gobernante de Westeros.
…
Saludó a Ser Harrold, asintiendo en agradecimiento cuando abrió la puerta para él.
Sólo un Guardia Real para proteger los aposentos del rey, qué indigno.
El olor a incienso era fuerte en un intento de enmascarar el olor a hierro de la sangre que Viserys Targaryen perdía constantemente.
Esa mañana había tenido una hemorragia severa, los maestres y sanadores estaban seguros que no sobreviviría para ver la mañana siguiente.
Ellion no podía permitir que el asesino de su hija muriera sin despedirse adecuadamente.
—Buenas noches, dragón bonachón —saludó con el apodo con que lo había llamado desde que lo conoció y le entregó a su preciosa Aemma.
En comparación con antes, el apodo carecía de cualquier afecto ahora.
Viserys Targaryen se estremeció, pero abrió los ojos. Esos también estaban inyectados en sangre. Muy apropiado.
—No estoy libre de culpa, Viserys, lo sé —nunca se perdonaría por permitir que usaran a su hija como una yegua de cría —. Sin embargo, fuiste demasiado lejos —dijo mientras tomaba asiento en el borde de la cama, enfrentando a su yerno.
La excusa de hombre abrió la boca con gran esfuerzo, pero nada salió de ella. Él se había desgarrado la garganta años atrás, gritando estridentemente cuando el dolor de los cortes se volvió insoportable.
—Tranquilo, no te esfuerces —palmeó su pecho, provocando un gemido silencioso —. Quiero que sepas que no estaba al tanto del alcance del veneno, no creí que tu agonía se extendería durante tantos años, pero supongo que eres más resistente de lo que pensé. Sin embargo, admito que es gratificante ver el dolor que te he provocado más allá de la esterilidad.
Viserys Targaryen abrió los ojos tanto como pudo, su respiración se aceleró y su pecho comenzó a subir y bajar casi espasmódicamente.
— ¿Pensaste que el asesinato de Aemma quedaría impune? Ya ves, Viserys, Dorne nunca olvida y yo soy un hombre muy paciente.
Cuando Ellion se inclinó para que su rostro quedara cerca del otro, Viserys Targaryen intentó moverse, intentó gritar, pero todo fue en vano.
—La historia te olvidará, Viserys Targaryen, no serás más que una nota al pie en la grandeza de la primera reina gobernante de los Siete Reinos, apenas una mención como el padre de Rhaenyra Targaryen. En cambio, Aemma siempre será recordada, ella vivirá en el rostro de su nieto, en el nombre de su bisnieta y en los muchos descendientes que llevarán su nombre, que heredarán su belleza o tendrán su alma amable.
Entonces bajó el tono de su voz, susurrando como si le estuviera contando un secreto precioso.
—Me complace saber que lo último que verás en tu miserable vida es el rostro del padre de la mujer que asesinaste.
Se apartó, pero no se levantó. En cambio, comenzó a tararear la canción favorita de su hija, una balada dorniense que la propia madre de Ellion había compuesto. Nunca apartó la mirada del hombre que le había arrebatado lo que más amaba.
Ellion Martell sólo se apartó del lado de Viserys Targaryen cuando éste exhaló su último aliento.
