Chapter Text
Besarla de nuevo había sido perfecto, como la primera vez. Con ella aún latente en sus pensamientos, regresó al campamento, trayendo consigo unas cuantas ramas de Camellia silvestre para preparar algo de té.
Al llegar al campamento Mai y Ty Lee en silencio veían el crepitar del fuego. El no supo qué decir, así que simplemente tomó un pequeño depósito de metal y calentó el agua para el té.
Fue Mai la que se atrevió a hablar primero "¿Qué se supone que es ella?
Ty Lee levantó la mirada.
Mai continúo "No conozco a una persona capaz de correr sobre el agua, hacer clones de si misma, ni siquiera el Avatar ¿Quién es ella Zuko?
Zuko reflexionó antes de responder: "Ella es... Sakura. Ni siquiera yo la entiendo del todo.
Por supuesto su respuesta no era convincente, pero ellas no insistieron. Por la mañana las chicas se marcharon, sentían que no pertenecían a ese lugar, no con ellos.
"¿Adónde irán?", preguntó Zuko.
Mai se encogió de hombros, tratando de restarle importancia. No podían regresar con sus familias ni a la Nación del Fuego. Aunque no lo admitiría, se sentía impotente ante la situación. Ty Lee estaba en una situación similar, pero expresaba su tristeza más abiertamente.
"No es asunto tuyo. Podemos cuidarnos solas", respondió Mai con firmeza.
Zuko asintió, comprendiendo los sentimientos de Mai. "Cuando el Avatar termine esta guerra, las buscaré. Su lugar en la Nación del Fuego no será arrebatado por nadie", prometió.
Mai lo miró directamente a los ojos. "El tiempo lo dirá", dijo, y ambas se fueron.
...
El tiempo no esperaba a nadie. Las chicas tuvieron suerte. Al día siguiente, Azula los había encontrado, sin remordimiento alguno atacó de nuevo, en una pelea complicada, especialmente debido a la difícil ubicación en las alturas del templo, lo que complicó las maniobras.
Azula parecía realmente furiosa, y cuando Zuko se enfrentó a ella directamente, vio un odio en la mirada de su hermana que era diferente a todo lo que había visto anteriormente. Ella realmente quería verlo muerto, y no solo a él. "¿Dónde está tu noviecita, Zuko?" le preguntó con burla mientras lo atacaba.
Él la ignoró, simplemente repeliendo los ataques para darle a Aang y los demás tiempo de escapar. Azula se rió ligeramente. "Tengo una muerte lenta y dolorosa preparada para ella", anunció con malicia.
Zuko ataco a su hermana y aunque pensó que la había derrotado, como siempre, Azula había salvado la situación con su magistral habilidad, evitando una caída inminente.
Fue necesario volver a ocultarse en la Nación del Fuego. El equipo se había separado. El padre de Katara y Sokka había partido en una dirección contraria con los niños más pequeños para protegerlos, mientras la promesa de volver a encontrarse se instalaba de nuevo como un sentimiento latente de esperanza.
En su camino hacia la Nación del Fuego, Zuko no había dejado de entrenar con Aang, pero este último no parecía darle la suficiente importancia. Zuko recurrió a ataques sorpresa para comprobar sus reflejos, y aunque eran buenos, no eran suficientes para derrotar al Señor del Fuego.
Esa noche, Zuko no podía dormir. Había estado pensando en su tío, en Sakura, en su padre. Todo y nada al mismo tiempo. Mantenía el fuego encendido mientras Momo le hacía compañía atrapando las polillas que eran atraídas por la luz. Un poco más tarde, Katara salió de su tienda; no parecía haber estado durmiendo y, al ver a Zuko, se sentó frente a él.
"Hay algo que quería preguntarte", comenzó ella.
"¿Qué es?", respondió Zuko, intrigado.
"Se trata de la muerte de mi madre.
Katara entonces le contó cómo había sucedido, aquel día cuando los maestros fuego habían invadido su hogar. Zuko escuchó en silencio hasta que ella terminó, sintiéndose culpable a pesar de no haber sido él quien cometió el acto. "Creo saber quién fue el líder de esa misión. Podemos buscarlo si eso te hace sentir más tranquila", ofreció Zuko.
Algo brilló en los ojos de Katara, una determinación que ni siquiera ella sabía que poseía. Fue el odio lo que la impulsó, y al final, partieron en la noche.
Lo encontraron, un hombre ya retirado, pero el odio de Katara no fue suficiente para ir en contra de sus principios. Al final, hizo lo que pudo, y simplemente se marcharon. Aunque Zuko no lo supiera, había aliviado un gran peso de los hombros de Katara. Otro día había pasado y Sakura aún no regresaba.
Quedarse en la casa de verano del Señor del Fuego era irónico, pero estaba funcionando, así que simplemente se quedaron allí. Incluso se tomaron el tiempo para asistir a una obra de teatro. Había sido una experiencia... Curiosa.
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Sakura se despidió de Kakashi y corrió lo más rápido posible de regreso a su casa. Entró por el jardín y saltó hasta la ventana de su cuarto. Luego se sentó en su cama. "Está bien, Sakura", se dijo a sí misma. "Es solo estrés al que has estado sometida en los últimos tres meses, solo eso. Definitivamente no te estás volviendo loca.
"No pretendo alterarte, pero creo que deberíamos hablar de esto", dijo una voz repentinamente.
Sakura saltó un poco, otra vez esa voz. Se levantó, quitó las sábanas de la cama, se despojó de las botas ninja y se metió a dormir. "Solo necesito descansar, solo eso. Cuando despierte, todo volverá a la normalidad", se dijo mientras se cubría la cabeza con la manta y cerraba los ojos.
"Sakura, esto es tan nuevo para mí como para ti", continuó la voz.
Sakura cerró los ojos con más fuerza. "No puede ser, no puede ser, estás muerto.
"Sakura... Tampoco yo lo entiendo...
Ella permaneció en silencio en su habitación hasta que oscureció perdida en sus pensamientos. La voz en su cabeza no había vuelto a pronunciar palabra; se negó a creer que era verdad. Pero todo tenía un límite. Acostada en su cama y mirando el techo, habló cerrando los ojos con fuerza. "Necesito, de verdad necesito saber que no te estoy imaginando, Sasuke". Al principio el silencio y la oscuridad fueron su respuesta, dejándola intranquila.
"Sakura", ella apretó los dientes, aguardando pacientemente a que él continuara hablando.
"Necesito explicarte algo. Al final de mi vida, después de enfrentarme a Naruto y enfrentar mi muerte, solo pensé en ti. En lo cruel que fui al alejarte de tu mundo, de tu gente. No merecías lo que te hice. Al morir, todo se sumió en la oscuridad. Después de eso, esperé en soledad, observando el fuego ante mí. En ese lugar no hay un antes ni un después. Pero está bien, supongo que me lo merezco... Sakura... Fui yo quien te impidió cruzar al otro lado. Soy responsable de que regresaras. No sé por qué terminó así. Lo lamento. No tenía intención de revelarme. La aparición de ese espectro en el bosque lo cambió todo.
Sakura volvió a estremecerse. "Tú... ¿Tú pensabas pasar el resto de mi vida espiándolo todo desde mi cabeza?
"Si lo pones de esa manera, suena espeluznante.
"Es espeluznante. ¿Es por los ojos?
"No.
"Cuando era niña, alguna vez imaginé pasar el resto de mi vida contigo, pero no de esta forma. ¡Definitivamente no de esta forma!
Sakura permaneció en silencio durante unos segundos antes de dirigirse a su cama y recostarse. La vida parecía injusta; aunque sabía que no debía quejarse, ya que había obtenido una segunda oportunidad para vivir, una parte de ella no podía evitar sentir que lo que estaba sucediendo no era justo. Su corazón se encontraba en ruinas: había odiado a Sasuke, lo había llorado e incluso lo había perdonado. Había empezado a aceptar la carga de sus ojos, y de repente, él regresaba. Se negaba a creer que fuera verdad, intentando romper un genjutsu inexistente varias veces.
"Sasuke", habló en su mente, cerrando los ojos mientras imaginaba a su excompañero de equipo frente a ella, "Dime algo que solo tú podrías saber, algo que me demuestre que no estoy loca.
La imagen mental de Sasuke se asemejaba a la última vez que lo había visto durante la guerra, vestido con la misma ropa. Parecía tranquilo. "Te puedo mostrar algo, un lugar secreto. Debes ir al complejo Uchiha, o lo que queda de él. Dentro del templo, en la pared lateral, hay una pintura sobre cuatro baldosas de piedra. Detrás de esa pintura, hay un poderoso genjutsu ocultando una matriz de sello. Solo un Uchiha puede leer el contenido. Ya que tú tienes el Sharingan, no será ningún problema. Descifra el sello.
A pesar de todos sus cuestionamientos, Sakura se encaminó hacia el abandonado complejo, deslizándose entre las casas desiertas hasta llegar al templo, un lugar marcado por el tiempo y el polvo. Siguiendo las indicaciones de Sasuke, encontró la pintura entre las baldosas y descifró el complicado sello. La pared frente a ella se separó, revelando unas escaleras que conducían a una cripta iluminada por llamas rojas.
"Toda la historia Uchiha se encuentra en este lugar", susurró la voz de Sasuke en su mente.
Sakura se sintió sorprendida y un tanto asustada por las implicaciones de estar ahí. Minutos después, salió y restauró el genjutsu que protegía el secreto. Había tanto que ver ahí adentro, pero no tuvo el valor ni siquiera de tocar las pertenencias del difunto clan. Sasuke cuestionó por qué no se quedó más tiempo, pero ella explicó que no se sentía bien estando ahí.
Pasó un día entero mientras Sakura intentaba asimilar la nueva situación. Se encerró en su habitación, hablando con Sasuke. Aunque él no podía escuchar sus pensamientos, estaba tan conectado a ella que podía sentir sus emociones. Sasuke explicó que no siempre estaba presente; a veces se encerraba en sí mismo, inmerso en los recuerdos de su pasado, ajeno al mundo que lo rodeaba.
"¿Por qué?" le preguntó Sakura.
"De esa manera, estoy de nuevo con mi familia, aunque sea solo una ilusión", respondió él.
Ella sintió que su corazón se rompía. Esa tarde, armándose de valor, Sakura le preguntó a Sasuke sobre Itachi. El no respondió de inmediato, pero cuando lo hizo, lo que ella escuchó la desgarró por completo. Era injusto todo lo que Itachi había tenido que soportar y lo que Sasuke había vivido por el bien de otros; todo un clan había perecido.
...
Mebuki sabía que su hija estaba triste, las ojeras debajo de sus ojos tampoco eran buena señal, entonces en el desayuno se dedicó a consentir a su niña para animarla.
"¿Qué harás hoy querida?
Sakura levantó la mirada de su desayuno, miró a su madre y sonrió, tenía los mejores padres del mundo, "Iré al hospital, pasaré a ver Kakashi sensei y por la tarde quiero ir a ver a Naruto.
Kizashi que también desayunaba, fingió ahogarse con su café, "¿Una cita?
"No", gritó ella con las mejillas rosadas.
Kizashi y Mebuki se rieron.
...
El hospital era su lugar seguro, lo cual resultaba irónico considerando todo lo que ocurría allí. Se presentó temprano con Shizune, quien la recibió con entusiasmo y le dio un cálido abrazo. "¿Hay algo en lo que pueda ayudar?", le preguntó.
Shizune sonrió. "Solo pacientes de rutina.
Sakura visitó a Leo en su habitación y charló con él durante unos treinta minutos antes de partir. Había progresado notablemente bien para los pocos días transcurridos desde la operación.
Mientras se preparaba para iniciar las consultas, se preguntaba cómo estarían Zuko y los demás. Alrededor de las dos de la tarde, casi a la hora del almuerzo, la llamaron al quirófano por una emergencia. La enfermera le informó mientras se disponía a entrar que la paciente era una ninja de nivel chunnin que había resultado herida en un ejercicio de entrenamiento.
De inmediato, comenzó a trabajar. Mientras los demás preparaban una transfusión de sangre, ella reparaba la piel de la pierna destrozada. Por suerte, el hueso no estaba fracturado. Una etiqueta explosiva se había activado cerca de la Chunnin.
Ella estaba completamente concentrada, el bullicio en la sala no era una distracción, pero la repentina ausencia total de sonido la hizo alzar la mirada. Un frío penetrante había llenado la habitación, y de inmediato un escalofrío le recorrió la espalda.
"Está aquí de nuevo", advirtió Sasuke en su mente.
Había estado tan enfocada en detener la hemorragia que no había notado la presencia que ahora parecía invadir el quirófano. Justo detrás de la cama del paciente, donde reposaba su cabeza, había una sombra apenas distinguible, envuelta en la oscuridad.
Sakura sintió miedo, pero lo ignoró, continuando concentrada en curar al paciente. Sin embargo, cuando la sombra se movió, posicionándose detrás de ella, su corazón latió con tanta fuerza que parecía el único sonido en la habitación. Los ojos ocultos detrás de unas telas oscuras, mucho más alto que ella, la miraron, paralizándola. Sus manos quedaron inmóviles.
"Me resulta fascinante que un médico, que da vida, haya sido quien me arrebató una de las almas", pronunció la lúgubre voz.
"Ignóralo, no puede hacerte daño.
Sakura despertó, al menos así lo sintió, cuando una de las enfermeras la empujó, reemplazándola para reparar el daño en la pierna; la hemorragia continuaba y ella se había detenido de repente.
Parpadeó confundida, con la mirada preocupada de los demás en la habitación. Justo en ese momento, Shizune entró y Sakura, sin decir nada, abandonó la sala.
Saltó a la calle por la primera ventana que se topó. No sabía exactamente qué hacer, pero la mirada asustada de una pareja civil que se encontró en la calle la preocupó. Había salido sin cambiarse; su bata del hospital aún estaba cubierta de sangre. Sin decir nada, salió corriendo y su primer pensamiento fue alejar al enemigo de su pueblo.
Se adentró en el bosque de la Muerte sin pensarlo mucho. En el centro de la enorme arboleda sacó un kunai, dispuesta a enfrentarse a lo que fuera esa cosa. '¡Sé que estás aquí!
Una vez más, la sombra oscura como la noche se apareció en lo alto de una gruesa rama. La luz que se colaba entre las hojas de los árboles y la oscuridad del manto que la cubría ocultaron sus ojos muertos. Estaba sucediendo por breves segundos, pero Sakura lo sintió prolongado y agonizantemente lento, el frío que invadía su cuerpo y las implicaciones la golpearon rápidamente. ¿Podría incluso lastimar a este enemigo?
La figura desapareció en un instante, materializándose delante de la kunoichi, haciéndola retroceder de la impresión. La voz de Sasuke dentro de su mente le advirtió que no peleara.
El era diferente ahora, su rostro era visible, su piel parecía brillar, el intenso color de su piel morena contrastaba con sus ojos anormalmente violetas, su cabello tan largo se perdía entre el velo que lo cubría de pies a cabeza.
La figura se materializó en un polvo oscuro que caía hacia el suelo con una lentitud poco común. Detrás de ella, en un instante, apareció de nuevo, pero esta vez su figura no parecía nada de lo que Sakura hubiera visto antes. Si tuviera que darle una palabra, sería "monstruo". Era largo, con una cabeza grande, no tenía una cara ni brazos, y no duró el tiempo suficiente para poder describirlo mejor. De nuevo cambió, esta vez en un humo negro, y se materializó con la apariencia de un pequeño pájaro de color negro y pico violeta. Parecía, según sintió Sakura, que esta cosa se estaba burlando de ella, pero finalmente, tomando la apariencia con la que se había presentado, habló. "Tengo muchos nombres. He vivido tanto tiempo que no recuerdo el primero, ni tengo una palabra exacta para describir qué soy. Mi trabajo es llevarme toda alma al otro lado. Yo decido quién se queda y quién se va. Todos tienen un destino, todos tienen una vida escrita. Todos pueden cambiar su destino, pero no pueden librarse de mí. Aquí, en tu mundo, en tu raza, en tu cultura, me llaman Muerte. No sé si sea la palabra indicada para describirme, pero te voy a decir algo. Hay almas, como la tuya, que reciben ayuda o que son demasiado testarudas para irse, y se escapan de mis manos. Pero el alma que llevas dentro de ti no corrió el mismo destino. No está en la vida del presente porque le corresponda, es un descuido, un robo que no puedo permitir. Soy todo y nada a la vez. Seré tus pesadillas, seré tus miedos, seré todo el dolor que necesites.
Sakura sintió un frío aterrador recorrer su cuerpo, desde la punta de sus dedos hasta su corazón.
"Hacedora de almas, ¿Hacemos esto por las buenas o las malas?
"¿Qué quieres?" Preguntó Sakura levantando su kunai.
"El alma que no te pertenece, dámela.
"¿Qué pasa si te doy el alma de Sasuke?.
El hombre sonrió tenuemente, "Esa alma dentro de tu cuerpo, ha rompido incluso más reglas que tu, por lo tanto merece un castigo, se quedará por el resto de la eternidad en la oscuridad de la nada. No habrá un antes ni después existirá el resto de su eternidad en la conciencia de saber que no tiene nada, sin sentir, sin ver, sin escuchar, perdido en la nada sin la posibilidad de ver nunca a las almas ligadas a sus anteriores vidas, no volverá a reencarnar, su ciclo se rompe.
Sakura se estremeció y aunque la voz de Sasuke no estaba presente en su mente, sitio lo inquieto que se había puesto.
Sasuke sabía que merecía el mal del mundo, sus acciones, su actuar, no tenían consuelo. ¿Qué misericordia podía tener el hombre que mató a su hermano, el que traicionó a su aldea? No hay perdón para el que lastimó tanto a la única mujer de la cual se había enamorado. Por supuesto que lo merecía y, aunque la idea lo aterraba y saber que nunca tendría la posibilidad de ver a su familia de nuevo lo destrozó, estremeciendo su corazón, lo aceptaba, porque se lo merecía. Y nunca culparía a Sakura por dejarlo ir, por eso, cuando Sakura habló, estaba resignado.
Sakura bajó el kunai. "¿Qué pasa si digo que no?
La cabeza del espectro se inclinó ligeramente; una sonrisa se dibujó en su rostro con dientes puntiagudos. "Te atormentaré el resto de tu vida. Tu vocación quedará en ruinas. Me llevaré el alma de todas las personas que intentes curar. Seré tus peores miedos. Seré tus peores pesadillas. Me llevaré todo lo que amas. E incluso, te volveré a llevar al otro lado y esta vez no podrás escapar.
Sakura se sintió inquieta, terror, mil inseguridades y un miedo profundo recorrió Su alma, preocupada y sobre todo enojada, aun así sabía lo que tenía que hacer. miró al espectro de frente y contestó, "Bueno esto realmente será muy incómodo, pero no te daré el alma de Sasuke por nada del mundo.
La forma humana se desvaneció con una molestía clara en su rostro de facciones humanas que se transformaron en sombras sin forma hasta desaparecer. Dejando a su paso un ruido ensordecedor.
Sakura llevó su mano a su pecho, su corazón latía a mil por hora, ¡Qué diablos acababa de hacer! Su respiración empezaba a ponerse errática y se obligó a sí misma a calmarse.
Sasuke no lo esperaba, sinceramente estaba más que sorprendido, no entendía por que Sakura una vez más se había sacrificado por él. "¿Por qué, Sakura? Después de todo lo que he hecho, después de traicionarte y lastimarte, ¿cómo puedes siquiera considerar que merezco una segunda oportunidad?" preguntó Sasuke, su voz teñida de confusión.
Sakura cayó de rodillas exhausta, como si hubiera peleado una lucha interminable. Lentamente se levantó y caminó de regreso a la aldea. "Lo hice porque... Porque es lo correcto, Sasuke. Kami sabe que mereces ver de nuevo a tu familia, aunque sea en las tierras puras... Tu madre merece poder abrazarte de nuevo. Además, aquellos que rompen las reglas son escoria, pero aquellos que abandonan a sus amigos son peor que escoria.
Un torbellino de emociones contradictorias y una confusión abrumadora invadieron a Sasuke, sentimientos de incredulidad, culpa y una creciente necesidad de comprender por qué esta mujer continúa mostrándole afecto a pesar de sus errores. Sasuke sintió un nudo en la garganta, sin encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que estaba experimentando en ese momento.
Ella había renunciado a la oportunidad de resolver todos sus problemas, quitarse de encima la muerte para asegurarse de que su alma no sufriera un castigo eterno. "Gracias, Sakura", murmuró Sasuke, con una mezcla de gratitud y humildad. "No sé cómo puedo merecer esto, pero haré lo que esté en mis manos para ayudarte.
Sakura sonrió un poco. "Vamos a resolver esto Sasuke, te lo juro.
...
Naruto había estado preocupado por Sakura. Había ido tres veces a la casa de sus padres para buscarla, pero no había tenido suerte de encontrarla. Estaba feliz de que estuviera retomando su vida con normalidad, pero simplemente había algo dentro de él que estaba inquieto, preocupado. Según lo que Sakura le había dicho en el otro mundo, un cometa surcaría el cielo en un par de semanas, y desde entonces ya habían pasado cuatro días. Al principio, pensó que Sakura había partido al otro mundo sin él, pero cuando la buscó en el hospital, le aseguraron que ella había acudido por la mañana.
Al no encontrarla empezó a entrar en panico; seguramente ¡Ella estaba enojada con él! Preocupado, pensó en la última vez que se habían visto. Se sentía un tonto, llevándose las manos a la cabeza preocupado. ¿Cómo se le había ocurrido invitar a Sakura a su cama en medio de la noche? ¡Seguramente ahora lo odiaba! y se iría lejos a ese otro mundo y se casaría con Zuko y nunca volvería a verla de nuevo.
Mientras Naruto colapsaba, Kurama dentro de él se divertía; los humanos a veces eran divertidos.
Horas más tarde, ya de noche y preocupado, salió de su casa decidido a ver a Sakura de una vez por todas. No podía vivir más con la incertidumbre, así que corrió hasta la habitación de Sakura sin importarle mucho la hora. Se coló por la habitación del cuarto de su amiga, justo cuando se dio cuenta de lo estúpido que estaba siendo, ya era muy tarde. Sakura se había despertado, encendió la luz de la lámpara junto a su cama y lo miró confundida. "¿Naruto? ¿Sucede algo?
Él se quedó callado, no estaba seguro de qué decir. "Perdón, Sakura-chan. Sé que no debí entrar a tu cuarto de esta forma, es solo que quería verte.
Sakura estaba un poco enojada. Había pasado días sin dormir realmente, y justo cuando hacía las paces con Sasuke, Naruto aparecía en medio de la noche. Sin embargo, entendía la preocupación de su amigo. "Iba a buscarte mañana. Quería preguntarte a ti y a Sai si me acompañan de nuevo.
Naruto asintió entusiasmado. "No lo dudes, Sakura. Yo te acompañaré hasta el fin del mundo si es necesario.
Ella sonrió y le arrojó una de las almohadas de forma juguetona, luego se levantó. "Vamos a la cocina. Sobró un poco de pastel de la cena.
...
Kizashi despertó temprano. Desde la cena, había estado pensando en la rebanada de pastel que había quedado guardada en el refrigerador. Entonces, por la mañana, decidió bajar solo para encontrar el refrigerador vacío y a Naruto durmiendo en la sala de la casa. Ya sabía quién era el culpable de la desaparición del pastel.
Más tarde mientras Mebuki y Sakura preparaban el desayuno, Naruto había regresado a su departamento para alistar sus pertenecías para partir de nuevo, realmente no tardó mucho, tenía todo preparado, se dió un baño rápido y regresó a la casa de Sakura. Cuando entró Sai ya se encontraba ahí, sentado en la mesa.
Al pasar por el pasillo del jardín Kizashi que se encontraba afuera le hizo señas para que se acercará. Naruto curioso salió sin hacer ruido.
"¿Qué pasa?
Kizashi lo miró con fingida desaprobación. "¿Cómo vas a ser mi yerno si no invitas a mi princesa a salir?
Naruto se sintió muy avergonzado. "Sí, bueno... Tal vez lo haga.
Kizashi alzó una ceja divertido. "Bien, hazlo.
Naruto se puso rojo de nervios. "¿Ahora?
Él asintió, entusiasmado, y para darle ánimos lo empujó de regreso a la casa. Al entrar, Sakura tenía todo preparado para partir, y por más que Naruto quiso decirle algo, los nervios le ganaron, sin poder decirle nada. Al final, Sakura abrió el portal y los tres se despidieron, yendo hacia su destino.
...
Abrir un portal siempre era una sensación indescriptible para ella, parecía que una parte de su energía era arrancada de forma estrepitosa, desbalanceado su mundo. Pero la cálida sonrisa que la recibiría al otro lado valía la pena. Sakura le había tomado mucho cariño a Aang cómo un hermano pequeño.
Sin embargo, al cruzar, sus reflejos activos evadieron una fuerte ráfaga de fuego. Naruto había reaccionado más rápido que ella, tomándola de la cintura, cayeron sobre la arena.
Sai, que había sido el último en cruzar, alertado por el grito de Sakura y el calor del fuego, observó la situación. Zuko parecía ser el responsable; todo apuntaba a que había atacado a Aang.
Sakura, Naruto y Sai tuvieron pocos segundos para analizar la situación. Por suerte, Toph se interpuso con un muro de piedra antes de que Sai atacara a Zuko.
"¿Qué está pasando?", preguntó Sakura molesta. Había corrido de inmediato al lado de Aang para revisarlo.
"¡Sí!", gritó molesto Sokka, señalando a Zuko enojado. "¿Por qué diablos nos atacas de la nada?
Por su parte, Zuko había estado frustrado. El Avatar no tomaba en serio su entrenamiento, y el tiempo no se detenía; la guerra era inminente. Entonces, en la tarde de ocio que los demás habían decidido tener en la playa, había atacado sorpresivamente para medir los reflejos de Aang. Sin embargo, nunca esperó que Sakura apareciera justo en ese momento. Se sintió realmente culpable por casi herirla.
Trató de acercarse, pero el amigo con una extraña sonrisa de Sakura lo detuvo. Todo se volvió un caos de la nada. "Lo siento", se disculpó. "No pensé que aparecerías en este momento.
"¿Por qué atacas a Aang?", preguntó Naruto molesto. "Se supone que son un equipo.
Zuko parecía avergonzado. "Tengo algo que confesarles. Durante mi estancia en el palacio, mi padre me invitó a participar en una reunión con el consejo. Mi padre aprovechará el poder del cometa Sozin para lanzar un ataque masivo contra Ba Sing Se. Se repetirá la historia de hace 100 años; los maestros tierra de la ciudad de Ba Sing Se perecerán, al igual que los maestros aire.
El equipo Avatar intercambió miradas preocupadas mientras procesaban la información.
"Nuestro tiempo es limitado", dijo Zuko con urgencia. "Si no detenemos a mi padre antes de que llegue el cometa, Ba Sing Se estará perdida
Aang sintió un escalofrío recorrer su espalda. La noticia de que tenían apenas unas semanas para prepararse los dejó a todos atónitos. Habían decidido enfrentarse al Señor del Fuego después de que el cometa pasará, confiando en tener tiempo suficiente para prepararse, pero ahora esa sensación de seguridad se había desvanecido por completo.
El tiempo se les había agotado y la urgencia de la situación se hizo más evidente que nunca. Aang se dio cuenta de que enfrentarse al Señor del Fuego durante el paso del cometa Sozin sería una tarea casi imposible, pero no tenían otra opción.
Después de que las cosas se calmaron, Aang dejó la diversión aun lado listo para entrenar de nuevo, ahora más que nunca no había tiempo para eso.
Al mismo tiempo Naruto, Sakura y Sai dieron un recorrido de reconocimiento por la isla en la que se encontraban. Se habían separado para cubrir más terreno. Mientras caminaba en silencio Sakura hablaba con Sasuke sobre la situación en general.
"Si este mundo es de tu interés, ¿por qué no vas en este momento y matas a ese Señor del Fuego?
Sakura frunció el ceño. "No me sorprende tu pregunta. Este mundo realmente pone su fe en el Avatar. Es su destino enfrentarse al Señor del Fuego. No me niego a ayudarlo, pero solo él puede enfrentarse a ese hombre.
"El Maestro Fuego se acerca", advirtió Sasuke.
Sakura asintió. "Lo sé".
Zuko se había alejado de la playa. Quería hablar con Sakura; sentía que había pasado tanto tiempo sin verla. La encontró en la otra parte de la isla, en la playa al norte. Al encontrarla, ella le miró con una pequeña sonrisa, que desapareció de inmediato cuando él se acercó y ella le dio un pequeño golpe en la cabeza. Aunque apenas sintió dolor, Zuko se sorprendió por su acción.
"No debes guardar secretos, Zuko, mucho menos cuando pones en riesgo la vida de miles de personas", reprendió Sakura con firmeza.
Zuko bajó la mirada, sintiéndose avergonzado por su falta de transparencia. "De verdad lo siento. Nunca pensé que su plan fuera pelear con el Señor del Fuego hasta después del cometa.
Sakura suspiró, con los hombros caídos, y atrajo a Zuko a un fuerte abrazo. Él se sintió sorprendido por el gesto, pero pronto se dejó envolver por la calidez de su abrazo.
El lugar entre sus brazos, el suave olor de su cabello y su cintura; cada parte de ella se había vuelto el lugar preferido. Tenerla cerca calentaba su pecho y abrazarla parecía calmar todo el tormento de su alma atormentada por los demonios del pasado. Ante sus ojos, ella era perfecta.
Ella le miró con una pequeña sonrisa, que borro de inmediato al acercarse y darle un pequeño golpe en la cabeza. Aunque apenas sintió dolor, Zuko se sorprendió por su acción.
"No debes guardar secretos, Zuko, mucho menos cuando pones en riesgo la vida de miles de personas", reprendió Sakura con firmeza.
Zuko bajó la mirada, sintiéndose avergonzado por su falta de transparencia. "De verdad lo siento. Nunca pensé que su plan fuera pelear con el Señor del Fuego hasta después del cometa.
Sakura suspiró, con los hombros caídos, y atrajo a Zuko a un fuerte abrazo. Él se sintió sorprendido por el gesto, pero pronto se dejó envolver por la calidez de su abrazo.
Los abrazos de Sakura, el lugar entre sus brazos, el suave olor de su cabello y su cintura; cada parte de ella se había vuelto el lugar preferido de él. Tenerla cerca calentaba su pecho y abrazarla parecía calmar todo el tormento de su alma atormentada por los demonios del pasado. Pero Sakura lo soltó, dejando un vacío que llenó con su sonrisa.
Hablaron en general sobre todo y nada, no habían pasado tantos días sin verse las cosas no habían cambiado tanto.
Una hora más tarde Sakura se levantó del suelo con una risa mientras extendía la mano para ayudar a Zuko a levantarse. "Ya que nos enfrentaremos a la nación de fuego y tu cómo el príncipe y uno de los mejores guerreros quiero entrenar contigo, peleemos", dijo con una sonrisa juguetona.
Zuko aceptó la mano de Sakura y se levantó con una sonrisa. "No seré fácil contigo.
"Me sentiría ofendida si lo hicieras.
Una ráfaga de fuego la atacó directamente. Ella lo esquivó deslizándose sobre la arena y levantándose rápidamente corrió directamente hacia él. Cuando él detuvo su patada con el antebrazo, los dos sonrieron. Era divertido.
Habían estado entrenando juntos durante horas, perfeccionando sus movimientos. Empezaba a hacerse tarde; el sol se empezaba a bajar para ocultarse y dar paso a la luna. Habían parado para tomar agua y refrescarse. Finalmente, acordaron una ronda más solo para enfrentarse cuerpo a cuerpo.
Sakura atacó primero, por el flanco derecho de Zuko, con su mano extendida y la intención de derribarlo. Él, preparado, dio un paso atrás un poco mal ejecutado, lo que provocó que perdiera el equilibrio. Ella se dio cuenta y, tomando su mano, intentó jalarlo para evitar su caída. Sin embargo, en su acto de reflejo puro, solo logró jalar con demasiada fuerza, lo que provocó que ambos cayeran.
Zuko había puesto sus manos a cada lado de la cabeza de la pelirroja para evitar aplastarla. Sakura tosió un poco por la arena que levantaron al caer. Cuando todo se aclaró, las mejillas de ella se sintieron calientes, un ligero rubor subía por su rostro. Zuko estaba cerca, muy cerca; sus piernas se entrelazaron entre las suyas.
Zuko se encontraba mirando a Sakura con una expresión de sorpresa y algo más que no podía describir. Había algo en la cercanía de sus cuerpos, en el rubor en las mejillas de Sakura, que lo hizo sentir una oleada de calor en su pecho. "Lo siento", murmuró.
Ella negó. "Fue mi culpa".
Ninguno se movió. Había algo que los envolvía, que los obligaba a mantenerse en el mismo lugar. Zuko estaba cerca, cada vez más cerca. Entonces, un ruido repentino los hizo voltear. Naruto estaba parado a cierta distancia, observándolos con una expresión difícil de leer en su rostro.
Al verlo, los dos se separaron. Zuko le extendió la mano a Sakura para ayudarla a levantarse, pero ella lo ignoró y continuó sentada sobre la arena, con la mirada fija en su amigo.
Sakura se sintió un poco incómoda, preguntándose qué pensaría Naruto al verlos juntos de esa manera. Por otro lado, Zuko no podía evitar notar la sombra de tristeza en la mirada de Naruto, y se preguntaba qué estaba pasando por su mente.
"¿Estás bien?", preguntó Naruto, notando la ligera tensión en su expresión.
Sakura asintió rápidamente, forzando una sonrisa.
"Sí, estoy bien", respondió, intentando parecer despreocupada. "Solo me sorprendió verte, Naruto.
Naruto asintió, aunque su sonrisa parecía un poco forzada. "Lo siento, no quería interrumpir su entrenamiento", dijo, su voz sonando un poco distante.
"¿Por qué no te unes a nosotros, Naruto?" sugirió Sakura, tratando de romper la tensión. Sintiéndose horrible, porque sentía que estaba lastimando a su mejor amigo, aunque no estuviera haciendo nada malo. "Nos enfrentaremos a maestros fuego y su forma de pelea.
Naruto, se llevó una mano a la cabeza, la expresión en su rostro no había cambiado, hace años si hubiera presenciado una situación similar de inmediato habría saltado para alejar a Zuko de ella, pero está vez era diferente, estaba aterrado por que la posibilidad de perderla se estaba volviendo realidad. Ella veía a Zuko de la misma forma que alguna vez vio a Sasuke, y eso le rompió el corazón. "Solo quería asegurarme que estuvieras bien, montamos un campamento en el lado sur de la isla.
Naruto desapareció, dejando perplejo a Zuko miró a Sakura buscando respuestas, de la nada el se había ido.
Sakura agacho la cabeza ligeramente, los mechones rosas de su cabello ocultaron de Zuko su tristeza, ella lo sabía, no era y nunca fue un secreto que Naruto lo amaba, le estaba rompiendo el corazón a su mejor amigo.
"¿Está todo bien Sakura?
Ella levantó la mirada, y se levantó sacudiendo la arena que se había pegado a sus piernas, no sabía que decir.
Mil inseguridades se instalaron en el corazón de Zuko. Él ya lo sabía. Se había dado cuenta desde que conoció a Naruto. Recordó lo primero que les dijo: "Gracias por cuidar a mi chica". Naruto veía a Sakura de la misma forma en la que él la miraba a ella. "Sakura...", murmuró Zuko, buscando las palabras adecuadas para expresar lo que estaba sintiendo. "Naruto significa mucho para ti, ¿verdad?
Sakura asintió. "Es mi mejor amigo.
Zuko sintió como si un puñal se clavara en su corazón. Quería preguntarle si solo era eso, pero Sakura ya se había despedido. Se había ido tan rápido como Naruto.
...
La pelirosa lo encontró al otro lado de la isla, murmurando no logro entender lo que decía, pero sabía que estaba hablando con el Kyubi. Al acercarse, él volteó a verla.
"Naruto, ¿estás bien?
Él negó, un poco exaltado. "No es justo.
"¿Qué cosa?.
"Mi sueño. Mi sueño es como si cada vez se alejara más. Siento que no lo voy a lograr.
Sakura frunció el ceño y tomó la mano de Naruto, logrando que se calmara. "Mírame. No digas eso. ¡Serás el mejor Hokage! Pero aún hay mucho que debes aprender. Kakashi apenas asumió el puesto, la guerra acaba de terminar. Aún falta tiempo, pero estoy segura de que lo lograrás.
Él negó rápidamente. "No hablo de eso.
Ella lo vio confundida. "¿De qué entonces?
Naruto rápidamente se acercó y la besó.
El beso de Naruto tomó por sorpresa a Sakura, dejándola momentáneamente sin aliento. Sus ojos se abrieron con asombro mientras procesaba lo que acababa de suceder.
Él se alejó rápidamente, con miedo en sus ojos y mil inseguridades desbordándose. "¡Lo siento mucho, Sakura-chan! No quería hacerlo así. Quiero decir, sí quería besarte. Por todos los dioses del Ramen. ¡Era lo que más quería hacer en la vida! ¡Es lo que más quiero en la vida! Pero no así... Debería haberte invitado primero a una cita, luego llevarte a pasear, después pedirte que fueras mi novia, y entonces besarte... y luego... casarnos", balbuceó nervioso.
Sakura se quedó mirando a Naruto con una mezcla de sorpresa y otros sentimientos que no podía describir. Por un lado, estaba sorprendida por la valentía repentina de Naruto al dar ese paso, algo que nunca habría esperado de su amigo despreocupado y alegre. La suavidad de sus labios contra los suyos había despertado sensaciones desconocidas que la dejaron momentáneamente sin aliento. Pero también tenía miedo de dar un paso en falso y lastimarlo. En medio de todo ese torbellino de emociones, mientras Naruto colapsaba al igual que ella, le preguntó, "¿Yo soy tu sueño?
Él la vio, "eres mi todo.
Sin poderlo evitar se lanzó hacía él abrazándolo por el cuello antes de que él pudiera decir algo más, Sakura lo besó, sorprendiendolo por completo.
Al principio fue un beso torpe. Se sintió cómo todo y nada a la vez, cargado de emociones, un impulso irresistible, abrumado por la ternura y la intensidad. Un suave dulce de fresa, el brazo más suave, cómo el más bello atardecer. La tomó de la cintura acercandola más, cómo si tuviera miedo de perderla, hasta que terminaron el beso.
"Sakura-chan... Cuando volvamos a la aldea, ¿quieres ir a una cita conmigo?
Sakura sintió lágrimas acumularse en las comisuras de sus ojos. "Sí, pero no ramen.
Naruto asintió, limpiando una lágrima rebelde que corría por su mejilla. "¿Por qué lloras?
Ella se aferró a sus brazos. "Porque en mi corazón hay una tormenta, y no me deja elegir qué debo hacer.
"Está bien, todo está bien. No tienes que elegir nada si no quieres. Puedo esperar por esa cita
...
Sai había hecho muchas cosas productivas desde la tarde, instalar algunas trampas, armaron su campamento, dibujo una bonita planta de la costa, acario al bisonte volador una vez, le dio una fruta al mono de grandes orejas, le dio un apodo de la niña ciega del cual sabía que Sakura estaría orgullosa, Señorita tierra no era ofensivo ¡Lo había investigado! había visto a sus compañeros de equipo besarse, un día normal.
Al final, todos se habían reunido para cenar. Aang había dejado su exhaustivo entrenamiento por orden de Katara y había regresado a la casa para comer. Cuando los ninjas se despidieron deseándoles una buena noche, todos los miraron extrañados. Fue Sokka quien habló primero.
"¿A dónde van?", preguntó con curiosidad.
Sakura contestó, "Pensábamos dormir en el balcón al sur de la casa.
"¿Por qué?", preguntó Aang extrañado, "¡esta casa tiene muchas habitaciones!
"No te preocupes, Scarface", habló Sai mirando a Zuko con una de sus características sonrisas. "Es protocolo ninja buscar el lugar adecuado para descansar. Desde el norte de la costa podríamos detectar cualquier intruso que se acerque por el mar.
Zuko miró a Sakura, estaba a punto de hablar cuando Sai lo interrumpió de nuevo.
"A pesar de las apariencias y aunque siempre dormimos juntos, no mantenemos una relación sexual entre los tres, así que puedes dejar de matarme con la mirada, sin embargo Naru..." Sai no pudo terminar de hablar una patada de Sakura lo había mandado al otro lado de la habitación cómo un simple juguete.
Sakura pisoteó enojada, y se fue seguida de las chicas.
...
Al final, Sakura y las chicas habían dormido todas juntas, relajadas tras un día intenso, al menos para Sakura.
Se despertó en medio de la noche, estirándose y levantándose para tomar un poco de agua. Salió en silencio.
"Ese niño sigue entrenando", le dijo Sasuke en su mente.
Sakura se estremeció. No estaba cerca de acostumbrarse a tener a Sasuke literalmente con ella. "Estuviste callado hoy.
"Realmente querías que dijera algo después de todo lo que te pasó hoy", respondió Sasuke.
Sakura negó apenada, segura de que se había sonrojado.
Con la luna en lo alto, Sakura salió de la casa después de haber tomado agua. La energía de Aang había permanecido varias horas en la playa, así que, curiosa y preocupada por el pequeño Avatar, se asomó desde el balcón hacia la playa. Él estaba practicando.
En silencio, ella se acercó un poco más, centrando su atención en la orilla del barandal y escondiéndose entre las sombras. Lo vio embelesada por sus maravillosas técnicas, mientras él peleaba en una danza de movimientos y Katas refinadas. Aunque su forma de pelear no era muy diferente a su propio estilo, compararlos resultaba fascinante.
El fuego, el aire, la tierra y el agua bailaban en armonía junto al Avatar, como si presencias vivientes encarnaran los movimientos que Aang ejecutaba.
Sakura bajó a la playa haciendo ruido para alertar al pequeño Avatar; no era su intención asustarlo. En cuanto la vio, le sonrió.
"¡Hola Sakura! Buenas noches.
Ella sonrió. "Siempre me impresiona verte. Tu habilidad para controlar los elementos sin sellos de mano es muy impresionante para mí.
Aang sonrió, pero de inmediato perdió su expresión alegre. "Sakura, no sé qué hacer. ¿Cómo voy a vencer al Señor del Fuego?
"Primero descansando, llegar a la batalla sin fuerzas solo hará que te derroten.
Una mueca se dibujó en los labios del pequeño monje. "Pero... ¿Por qué siento que no puedo hacer las cosas?
"Debo ser sincera contigo", respondió Sakura. "Lo que Zuko nos contó sobre el ataque a los maestros tierra dejó las cosas aún más preocupantes de lo que ya eran. Te lo dije antes, Aang, y te lo repito: admiro mucho tus dogmas y las enseñanzas que te dejaron los monjes del templo. Pero en esta situación, cuando una vida depende de la pérdida de miles o incluso millones, creo que debes empezar a considerar qué tiene más peso para ti.
Las palabras que escucho lo derrotaron; cansado, cayó de rodillas sobre la arena.
Sakura se arrodilló frente a él, atrayéndolo hacia un fuerte abrazo. "Sé que es duro Aang, pero es tu deber. Recuerda que si dejas que tu enemigo tome ventaja, perderás. La Nación del fuego ha liderado esta guerra por 100 años. Es momento de que el Avatar le ponga fin. Sé que encontrarás la forma.
Aang encontró consuelo en los brazos de su amiga. La admiraba mucho; ella era tan valiente. Había pasado por tanto y, a pesar de eso, nunca se dio por vencida. Cuando la conoció y la vio, supo que ella sería especial, y no solo por su cabello de color tan distintivo. Había algo más, una sensación en su pecho. Luego, cuando ella demostró todas sus habilidades, simplemente quedó fascinado. "Sakura..." Habló en voz baja. "¿Me puedes ayudar a vencer al Señor del Fuego?
"Por supuesto que te ayudaré. Pero todo el mundo dice que es tu destino. No sé qué pensar al respecto.
"Pero, Sakura, ¡tú eres un Avatar!
Confundida, ella lo alejó de su abrazo. "Aang, pensé que ya habíamos dejado claro que no soy un Avatar.
"No, en serio. ¡Te lo digo como Avatar! Eres diferente, pero en el buen sentido.
Sakura negó, levantándose seguida de Aang. "En todo caso, Naruto y Sai también podrían considerarse Avatares.
Él negó. "Tú eres diferente, en serio.
Sakura quería insistir, pero Aang parecía esperanzado en utilizarla como un ancla en todo el mar de emociones en el que se encontraba. Miró sus manos como si buscara algo especial. Se sintió tonta porque ni siquiera era experta en ninjutsu; estaba lejos de ser como Aang. Sin embargo, no quiso romper sus ilusiones. "Te ayudaré en todo lo que pueda.
El la volvió a abrazar, "¡Gracias!
Unos minutos más tarde Sakura se despidió, Aang insistió en entrenar un poco más.
...
Aang había desaparecido.
Por la mañana, mientras se preparaban para el desayuno, fue Toph quien se dio cuenta primero de que Aang no estaba por ningún lado. De inmediato, todos se movilizaron para buscarlo. En la playa, fue Sai quien encontró las huellas en la arena. Todo era extraño; Aang no podía irse simplemente porque sí, y mucho menos sin decirles nada, ni dejando a Appa.
Sokka estaba entrando en pánico. ¿Dónde estaba Aang? En su desesperación, se acercó a Appa, buscando entre el pelaje de sus patas. Para este punto, estaba más que claro que Aang había abandonado la isla.
"¿Qué haremos?", preguntó Naruto.
Todos voltearon a ver a Zuko. "¿Qué pasa?
"Bueno", habló Katara. "Tú eres experto en encontrar a Aang. Lo seguiste por meses y siempre nos encontraste. Dinos qué podemos hacer.
Zuko no estaba tan seguro de que hacer, tampoco había muchas posibilidades, le dió la orden a los demás de empacar, solo tenía una idea. Y debía de funcionar.
Partieron de la isla siguiendo la dirección que Zuko les indicó. Naruto gritaba emocionado en el lomo de Appa; realmente, a pesar de la situación, se estaba divirtiendo.
Sai había dibujado una copia de Appa con su tinta y un poco de chakra; el dibujo había cobrado vida. Para aligerar la carga de Appa, Sakura, Sai y el valiente Sokka volaban sobre la invocación. Sokka se había aferrado al brazo de Sakura durante todo el camino. Sai le preguntó si tenía miedo, a lo que él contestó que solo estaba cuidando de Sakura.
Viajaron al Reino Tierra, a un pueblo a las orillas del río, y ahí encontraron un bar. En ese lugar, encontraron a una mujer conocida de Zuko. Aparentemente, ella podía rastrear a Aang; el animal que la acompañaba para ser más precisos este tenía un olfato increíble. Sin embargo, no fue posible encontrar a Aang, lo que desanimó al equipo.
Zuko se sentía mal. En muchos sentidos, se sentía responsable por no haber revelado el plan de la Nación del Fuego antes. Se sentía perdido; había regresado para guiar al Avatar en el control del fuego, y ahora él había desaparecido. En su reflexión, pensó en su tío; él sabría qué hacer.
El nuevo plan era simple; buscar a Iroh, la mujer los condujo hasta su paradero. viajaron durante un día entero, de regreso al reino tierra, cerca de los muros de Ba sing Se.
Al llegar en medio de la noche fueron recibidos por cuatro hombres mayores, Sakura, Naruto y Sai estaban preparados para enfrentar a los enemigos, sin embargo, estos hombres resultaron ser viejos amigos del equipo Avatar.
Pakku, Jeon Gun, Pindao, y el Rey Bumi les contaron sobre la sociedad ancestral secreta, la orden del loto blanco, y cómo se habían reunido para pelear contra los maestros fuego y ayudar al Avatar Aang a derrotar al señor del fuego Ozai.
Katara fue quien les explicó toda la situación respecto a la ausencia de Aang. A pesar de las funestas noticias, los ancianos no parecían preocupados, lo que llamó la atención de todos.
"¿Por qué no están preocupados?" preguntó Sakura, sintiendo confusión ante la aparente calma de los ancianos.
Los ancianos intercambiaron miradas tranquilas antes de que uno de ellos, con voz serena, respondiera: "Hemos visto muchas batallas y conflictos a lo largo de los años. Sabemos que la paz es frágil y que los desafíos son inevitables. Pero también sabemos que el equilibrio siempre se restaura, de una forma u otra.
Mientras hablaban Bumi, que ignoraba la conversación, se acercó a la pelirosa con interés, rodeándola escudriñando cada parte de su cuerpo "¡Yo te conozco! ¡Sí, yo te conozco! Eres la estatua que trajimos de las cuevas de cristal y que desapareció.
Ella abrió los ojos sorprendida, "La estatua que rescataron de donde.
Bumi se río, "¡La estatua cobró vida!", gritó alegremente.
"¿De qué habla?", preguntó Katara.
Pakku negó con la cabeza, "Iroh de la Nación del Fuego se puso en contacto con nosotros semanas atrás, poco antes de la pelea en las cuevas de cristal. Estábamos al tanto de lo que estaba sucediendo en Ba Sing Se. Durante el enfrentamiento, intervenimos cuando el Avatar escapó. Con la ayuda del control de tierra del rey Bumi, salvamos a Iroh y nos llevamos la estatua del Ángel", miró a Sakura por un momento. "Debo admitir que no creí cuando Iroh dijo que la estatua era un ser vivo, pero luego desapareciste y lo único que había era un rastro de sangre.
Sakura recordó su despertar. Había aparecido en un lugar que no era la cueva.
Toph, con las manos detrás de la cabeza, sonrió ligeramente restando importancia. "Eso explica mucho.
Después de eso, los ocho fueron conducidos a un campamento oculto entre una arboleda fuera de los muros de la ciudad de Ba Sing Se. La noche había caído y la actividad de los que estaban allí también.
Zuko se paró fuera de la tienda donde el señor Pakku le había informado que descansaba su tio. No sabía qué decir o qué hacer. ¿Merecía incluso el perdón? Zuko se encontraba allí, con el corazón en un puño. La brisa nocturna le acariciaba el rostro, pero su mente estaba en otro lugar. Iroh, su tío, había sido su guía, su mentor y su refugio en los momentos más oscuros. Pero Zuko lo había traicionado.
La tienda de Iroh estaba a solo unos pasos de distancia. Zuko podía oler el aroma a jazmín del té que su tío solía preparar. Cerró los ojos sin saber qué hacer. Hasta que su mano derecha fue apretada con consuelo, y al abrir los ojos se encontró con Sakura.
"¿Qué te impide entrar?
Zuko bajo la cabeza con una mezcla de tristeza y vergüenza, "Lo lastime Sakura,
"Estoy segura que te perdonará.
Zuko se sumergió en un mar de pensamientos tumultuosos. Su corazón palpitaba con fuerza en su pecho, recordándole cada error, cada decisión equivocada que lo había llevado hasta ese momento.
"Lo lastimé, Sakura", susurró Zuko con voz entrecortada, luchando por contener las lágrimas que amenazaban con escaparse. "Lo traicioné.
Sakura sostuvo su mirada con compasión, sus ojos verdes reflejando el dolor que Zuko estaba experimentando. "Estoy segura de que te perdonará", dijo con suavidad, instándolo a encontrar la fuerza para enfrentar lo que le esperaba dentro de la tienda de su tío.
Zuko inhaló profundamente, tratando de reunir el coraje necesario para dar el siguiente paso. Con un gesto de gratitud hacia Sakura, se separó de su abrazo y se acercó vacilante a la entrada de la tienda.
La luz de una lámpara de aceite iluminaba débilmente el interior, creando sombras danzantes en las paredes de la tienda. Zuko pudo distinguir la figura de su tío sentado frente a una mesa, con una taza de té entre las manos. El corazón de Zuko latía con fuerza en su pecho mientras se acercaba lentamente.
"¿Tío?", llamó con voz temblorosa, sintiendo el peso de sus palabras antes de que siquiera abandonaran sus labios.
Iroh levantó la mirada, sus ojos sabios y serenos encontrando los de Zuko con calma. Una suave sonrisa curvó sus labios arrugados por el tiempo .
"Zuko", dijo con voz cálida. "Me alegra verte.
Zuko se acercó lentamente arrodillándose frente a él, su corazón latiendo con fuerza en su pecho mientras buscaba las palabras adecuadas para expresar el remordimiento que lo consumía. "Lo siento, Tío, de verdad lo siento tanto. Fui un tonto y estoy avergonzado de todo lo que hice... Yo... no sé cómo compensarlo". Lágrimas derramaron sus ojos.
Iroh lo atrajo en un fuerte abrazo. "Estaba triste porque pensé que habías perdido el camino.
Zuko lloró en los brazos de su tío.
Afuera Sakura permaneció de pie por algunos minutos, lo único que pedía es que Zuko pudiera por fin descansar de todo aquello de lo que se arrepentía. Con un bostezo cansado dió la vuelta dispuesta a irse.
"Tengo una taza de té especial para tí", grito una voz dentro de la tienda.
Sakura sonrió, al voltear de nuevo hacía la tienda se encontró con el señor Mushi, mejor dicho Iroh, no pudo evitar correr y abrazarlo.
Él sonrió, acariciando la cabeza de la kunoichi con ternura. "Yo sabía que eras especial. Por eso, cuando te convertiste en piedra, supe que no debía dejarte ahí.
"Gracias.
Iroh sirvió una taza de té de jazmín, el mejor que había preparado en mucho tiempo. Sentado frente a la pareja, notó de inmediato que la mano de Sakura no había soltado la de Zuko desde que entraron y se sentaron juntos.
"Entonces," dijo Iroh con una sonrisa, "¿Tenemos otro Avatar?
Las mejillas de Sakura se tiñeron de rosa mientras negaba rápidamente. "No, no exactamente. Es algo más complicado que eso.
"¿Más complicado?" preguntó Iroh con curiosidad.
Con confianza, Sakura continuó, "Mi nombre es Sakura Haruno. Soy una Kunoichi, un soldado entrenado en el arte de la guerra con el propósito de proteger mi pueblo natal, Konoha. Me especializo en el arte ninja de la curación y, por extraño que parezca, no pertenezco a este mundo.
Iroh asintió con comprensión, tomó un sorbo de té y dijo, "Entiendo, eso lo explica todo." Habló con total normalidad, como si escuchará eso siempre.
Sakura y Zuko se miraron entre ellos, incapaces de contener la risa ante la respuesta tan tranquila de Iroh.
Durante más de una hora Sakura le contó sobre su mundo, sobre ella y todo lo que había ocurrido para llegar hasta ahí, se quitó el genjutsu de su rostro y sus ojos verdes esmeralda se desaparecieron dejando al descubierto sus ahora verdaderos ojos.
El aroma del té impregnaba el lugar, mientras sus voces murmurantes se mezclaban con el susurro del viento que jugueteaba entre los árboles del entorno. Zuko también le contó a su tío todo lo acontecido desde que partió con Azula. Sin embargo, un grito desde fuera de la tienda los interrumpió abruptamente.
Iroh miró intrigado mientras Sakura se levantaba y Zuko fruncía ligeramente el ceño, aunque solo por un instante.
"Por aquí, Naruto", llamó Sakura.
El rubio asomó la cabeza dentro de la carpa, pasando como si estuviera en su propia casa. "¡Sakura-chan, el viejo Bumi es increíble! Sus jutsus de tierra están en otro nivel.
Ella se levantó acercándose a su amigo y dándole un ligero golpe en la nuca. "Al menos saluda.
Naruto se quejó, pero rápidamente se recompuso. Dirigió su mirada a Iroh. "Soy Naruto. Los demás ya me han contado cómo gracias a ti pudieron salvar la estatua de Sakura, que en realidad era ella convertida en piedra. ¡Gracias por cuidar a mi chica!
Iroh asintió con gratitud. "Sakura es importante para mí. Era mi deber salvarla.
Sakura y Naruto se despidieron para dejar a los demás descansar. Cuando se fueron, Iroh miró a su sobrino con una mirada impasible, pero no dijo nada.
...
A la mañana siguiente, el equipo Avatar, los ninjas e Iroh se reunieron para desayunar y discutir sobre la guerra.
La desaparición de Aang ponía todo en juego, un juego que estaban perdiendo. Sabían que no podían permitir que la historia se repitiera, debían proteger a los maestros tierra de Ba Sing Se. Nadie merecía sufrir lo que los monjes habían sufrido.
Durante varias horas, debatieron sobre el mejor plan de acción a seguir.
Los ninjas se habían mantenido al margen, no era su mundo, no eran sus reglas, estaban ahí como apoyo. Por mucho que los tres pudieran ir a la nación del fuego y terminar con todo.
Zuko miró a su tío. "Creo que deberías ser tú quien enfrente al Señor del Fuego. Te ayudaremos.
Iroh negó de inmediato. "No. La guerra ya ha durado demasiado y, aunque derrote a Ozai, las personas solo lo verán como más violencia. No hay honor en un hombre que busca venganza contra su hermano para reclamar el trono.
Toph se cruzó de brazos, molesta. "Pero eso no es cierto.
"Pero así lo verán", insistió Iroh.
"Aang volverá", afirmó Katara.
Sokka asintió. "Nadie duda de que Aang volverá, pero tal vez no llegue a tiempo.
"¿Y qué hacemos?", preguntó Suki.
Iroh levantó la mirada, fijándola en los demás. "Es el destino del Avatar terminar esta guerra, y a pesar de que Aang no esté aquí, somos muy afortunados, ¿no lo creen?", dijo con una sonrisa, confundiendo a los demás.
"¿Afortunados?", preguntó Naruto.
"Sí", dijo Iroh. "Porque tenemos a otra Avatar.
Sakura se quedó atónita, con los ojos abiertos de par en par "¿Por qué todos me ven a mi?
