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Dear Ollie.

Chapter 2: Corriendo juntos. (Extra)

Summary:

Una mirada de la familia Sainz-Leclerc a través de los ojos de Ollie.

Notes:

Esto es un pequeño agradecimiento por su apoyo a esta y otras de mis obras, espero les guste tanto como a mi.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Desde que nació, Oliver sabía la enorme carga que sobre sus hombros se cernía.

Era primogénito de Carlos Sainz Jr: "El matador" y de Charles Leclerc: "Il Predestinato"; dos grandes pilotos de inquebrantable carácter, campeones del mundo y carisma inigualable. Si, desde que nació fue consciente de las expectativas que se creaban a su alrededor, recuerda los días en que acompañaba a sus padres a los grandes premios siendo solo un niño, la gente mirándolo y susurrando entre ellos.

Sin embargo, sus padres siempre lo protegieron, Carlos y Charles eran una pareja única, Oliver lo sabía también. Su padre omega, Charles, era muy observador, analítico, carismático y risueño, siempre le gustaba aprender cosas nuevas —aunque cocinar nunca se le dio especialmente bien—, Charles era como la luna, sereno, silencioso, radiante y taciturno; por otro lado, su padre alfa, Carlos, era como el sol: Radiante, acaparando la atención, siempre presente y haciéndose notar a donde fuera, era muy inteligente y emocional, nunca se avergonzó de demostrar sus sentimientos dentro y fuera de competencia, es por ello que ambos se complementaron tan bien.

Charles y Carlos.

Carlos y Charles.

Charlos.

C².

Y después, llegó el, ahora eran: Carlos, Ollie y Charles, la familia que llevaba la velocidad en la sangre.

Ollie recuerda el día en que se enteró que tendría un hermano, o mejor dicho, una hermanita.

Antoinette Marie Sainz Leclerc, pero todos la llamaban "Toni". Oliver siempre lleva presente el día que esa pequeña cosa llegó a su hogar, estaba envuelta en una cobijita blanca y rojo con fresitas por todos lados, su padre Charles la acunaba en su pecho mientras su padre Carlos le incitaba a acercarse.

— Ven, Ollie — Carlos dijo con una sonrisa y ojos irritados —, ven a conocer a tu hermanita.

Ollie se había acercado con miedo, sabía que los bebés eran pequeños y frágiles, el pequeño alfa en su interior gruñía, incitándolo a acercarse y proteger al pequeño bulto de mantas con olor a leche y miel. Con pasos temerosos se acercó al sofá donde Charles yacía sentado arrullando a la bebé, Carlos lo había cargado para quedar justo al costado de su padre omega.

— Ven, Ollie, tranquilo — Charles le había dicho con una sonrisa —, ella sabe que estas aquí, mira su naricita.

Ollie abrió sus ojos con sorpresa y se acercó rápida pero cuidadosamente, y lo que vio lo dejó sin palabras; ahí, en esa mantita, con un gorrito con orejas de conejo, ropita gris y guantecitos de color blanco estaba una bebé que movía su nariz con insistencia, ella lo estaba oliendo y reconociendo como su hermano, parte de su familia, parte de su manada.

Se acercó y levantó su mano para acariciar la mejilla sonrosada de su hermanita, su alfa interno ronroneando de aprobación y ternura, Ollie quería llorar, ella era bonita, muy linda.

— ¿Puedo subirme con ella al carrito Ferrari, papá? — Había preguntado mirando a Carlos, quien soltó una carcajada haciendo que la bebé se estremeciera entre los brazos de  Charles.

— ¡Shh! — Ollie exclamó con su dedo índice en sus labios — Papá, vas a despertarla, guarda silencio, papá.

Carlos sonrió con lágrimas en los ojos mientras miraba hacia el sofá, sus tres amores estaban sanos y felices.

El tiempo había pasado, Ollie y Toni eran unidos, mucho a decir verdad, como hermanos tenían sus diferencias, a veces peleaban pero nada que dibujar juntos o subirse al carrito Ferrari de juguete de Toni no solucionara. Oliver amaba a su hermana, quien era una omega, pero una omega muy fiera y de fuertes convicciones, él estaba orgulloso de ella.

La ecuación de la familia Sainz-Leclerc había cambiado.

Charles y Carlos.

Carlos y Charles.

Carlos, Ollie y Charles.

Carlos, Ollie, Toni y Charles.

Poco tiempo había pasado del nacimiento de Toni y, después, su padre Charles volvía a tener un globo enorme en el estómago.

Aún recuerda las palabras de su padre Carlos: — Un nuevo integrante viene en camino, pequeños.

Ollie sabía que tenía cierta responsabilidad implícita al ser el hermano mayor, si bien, ni Carlos ni Charles le había encomendado responsabilidades típicas de hermano mayor, a él le nacía hacerlo, quería cuidar de sus hermanos, porque el mundo era cruel y lo sabía de sobra, porque lo había visto con sus dos papás.

Y, de nuevo, un día, él y Toni esperaban a sus dos padres mientras jugaban en el gran jardín de la casa del abuelo Carlos junto a Piñón, el perro del mismo.

Su abuela, Reyes, los llamó.

— ¡Niños, corran, ya están aquí!

Toni lo había mirado y se echó a correr, él la siguió hasta la sala en donde estaba Carlos cargando un bulto con una mantita color amarilla con pollitos por todos lados, Toni se había acercado primero y, al subir al sofá gracias a la ayuda de su abuela, ella soltó un grito emocionado, así fue como Ollie se acercó y, de nueva cuenta, la historia se repetía. Ahí, entre mantitas amarillas, un gorrito con la cara de un pollito y ropa amarilla, estaba su hermano menor: Rafael Sainz Leclerc.

Ollie entonces se permitió llorar mucho, Carlos lo abrazó y después, el llanto del pequeño bebé se hizo escuchar, Toni lo había abrazado y le dejó un beso en la mejilla.

— Te quiero, hermanito.

Toni era cálida a pesar de ser tímida y distraída.

— Ven, cachorro, puedes cargar a tu hermano, creo que quiere conocerte de cerca. — Charles había dicho con lágrimas en los ojos.

Rafael lloraba bastante alto y pataleaba, Ollie se acercó un poco más a su papá Carlos y se sentó correctamente.

— Con cuidado, campeón. — Carlos colocó a Rafael entre los brazos de Oliver mientras acomodaba la cabeza del mismo en el hombro de su primogénito.

Toni se acercó curiosa y comenzó a tararear una canción de cuna, Oliver se mecía suavemente y Rafael comenzó a bajar la intensidad de su llanto, su nariz se movía con insistencia en dirección a los otros dos cachorros y después de un rato, se quedó dormido en los brazos de su hermano mayor.

La familia había vuelto a crecer.

Charles y Carlos.

Carlos y Charles.

Carlos, Ollie, Toni y Charles.

Carlos, Ollie, Toni, Rafa y Charles.

Los años pasaban, Toni demostró especial interés en desarrollarse como piloto femenina de Nascar en Estados Unidos, Rafael y él había decidido seguir los pasos de sus padres, ser pilotos de monoplazas y lograr llegar a la Fórmula 1.

•• ┈┈┈┈ ┈┈┈┈ • •

 

Oliver recuerda con alegría cuando comenzó a competir en Fórmula 3 y después en Fórmula 2, fue ahí donde conoció a Kimi Rossi, hijo del gran Valentino Rossi, la leyenda de MotoGP.

Kimi era un omega muy aguerrido pero que siempre pensaba con la cabeza fría y el corazón calmado. Desde el día uno, el alfa de Oliver había generado cierto apego por el omega de Kimi, algo que nunca le había pasado; había tenido novias, sí, pero nunca había logrado sentir a su alfa mover la cola de un lado a otro ante el omega de otros.

Curioso, pensó Ollie.

Durante su estadía en fórmula dos, siempre se sintió respaldado por su familia, Charles y Carlos siempre habían impulsado a sus cachorros a crecer libremente y hacer lo que aman, no importaba qué, sus padres siempre estaban ahí. Toni era una reconocida piloto de Nascar, Rafael participaba en la Liga Europea y él en Fórmula Dos, eran muy pocas las carreras en las que él o alguno de sus hermanos no veían a sus padres ya que estos también tenían sus agendas llenas, pero siempre mandaban flores, algún obsequio o hacían video llamadas.

Su corazón siempre se llenaba de calidez al ver a toda su familia unida, las vacaciones de verano siempre eran un respiro a su alma.

Ollie recordó cuando fueron de vacaciones a Ibiza, España. Toda la familia Sainz-Leclerc compartieron dos semanas, juntos, Rafael jugaba con Piñón a la orilla de la playa mientras que Carlos y Charles jugaban con Toni en el mar, se salpicaban agua o se empujaban entre ellos, una sonrisa se posó en su rostro.

Toni era la princesita de su papá Carlos, era la única mujer de sus hermanos, siempre risueña, cálida, muy bonita en todo aspecto, Toni era una hermana invaluable, siempre dándole palabras de aliento cuando más lo necesitaba, Ollie amaba mucho a su hermana. Toni se había enfrentado a muchas cosas en su camino por cumplir su sueño de correr en Nascar: Ser omega, ser mujer e hija de Carlos Sainz y Charles Leclerc; su camino había sido tortuoso, muchas veces tuvo que consolar a su hermanita cuando los comentarios eran demasiado para ella, sin embargo, Toni siempre levantaba la cabeza en alto, era una mujer excepcional.

Miró a Rafael quien estaba tendido en la arena, sus brazos y piernas extendidos cual estrella de mar y Piñón brincaba a su alrededor como incitándolo a seguir jugando, desde su lugar, Ollie pudo apreciar la nariz de su hermano y sus lentes de pasta transparentes.

Su hermano menor era bastante peculiar, era tímido pero una vez que entraba en confianza era muy amigable y se reía por cualquier cosa, y por cualquier cosa era cualquier cosa; Rafael era reservado en muchos aspectos de su vida, su hermano era sencillo, le gustaba mucho leer cómics, eso sí, le encantaba, ambos eran muy cercanos, jugaban video juegos, salían a comer juntos o se acompañaban a comprar ropa juntos, a veces llegaban a molestar a Toni, una vez se mancharon toda la cara del labial favorito de Toni, ella les dejó de hablar por dos semanas.

Sonrió al ver a su hermano levantarse y acomodarse sus lentes, este le saludó con la mano y Ollie le sonrió y devolvió el gesto, Piñón se lanzó sobre Rafael haciéndolo caer de espaldas en la arena, Toni llegó junto a Rafael y comenzaron a jugar juntos.

Su mirada fue hacia sus dos padres; Carlos cargaba a Charles en su espalda mientras estaban dentro del mar, su padre omega le daba besos en la cara a su padre alfa quien estaba sonrojado hasta las orejas, ambos jugaban y se tiraban al agua el uno al otro.

Ollie amaba la relación que sus padres tenían, la historia de ambos era bonita aunque con altibajos también, su papá Charles le había contado lo enamorado que estaba de su padre Carlos cuando él solo era un piloto de fórmula dos, mientras que su papá Carlos ya era piloto de fórmula uno; Charles siempre miraba hacia Carlos con sus grandes ojos verdes y su corazón golpeando a su pecho, Carlos era tan distraído, pero tanto, que nunca se dio cuenta de las miradas de su padre Charles hacia él.

Carlos y Charles se querían muchísimo, se amaban con locura y se apoyaban mutuamente, si uno de ellos se sentía cansado y triste, el otro lo impulsaba a seguir adelante. Ambos habían creado una familia unida y amorosa; Ollie podía ver el amor con el que los verdes ojos de su padre Charles siempre miraban a su padre Carlos cuando este estaba en su propio mundo y viceversa, Carlos siempre había sacado los colmillos por defender a Charles de aquellos que querían lastimarlo, Carlos amaba estar cerca de Charles y protegerlo.

Oliver soñaba con tener algo así junto a la persona que amaba. Una familia, un hogar y mucho amor.

Estaba agradecido, muchísimo.

Ollie amaba a su familia, a todos, jamás cambiaría nada de ellos, amaba a sus padres siendo tan amorosos y protectores pero siempre dándoles su autonomía y apoyo; amaba a su hermana Toni con sus consejos de vida y abrazos suaves, amaba a Rafael y sus aventuras junto a él, sus tardes llenas de risas hasta que les dolía el cuerpo.

Si, Ollie amaba muchísimo a su familia y lo haría por siempre, porque sí, era hijo de Carlos Sainz Jr y Charles Leclerc, la velocidad corría en su sangre, así como la pasión y el amor por aquello que amas y a los que amas.

— ¿Estás aquí, Ollie?

La voz de Rafael, su hermano menor, lo sacó de su letargo.

Rafael llevaba entre sus manos al pequeño Leo, el otro hijo de su padre Charles, un pequeño e hiperactivo perrito salchicha que había adoptado en Francia, Leo mordía el cuello de la camisa de Rafa, camisa que él le había regalado a su hermano hace un par de meses.

— Rafa — Oliver llamó haciendo que el mencionado soltara un sonidito de aprobación —, ¿Te puedo preguntar algo?

Su hermano se sentó a su lado mientras miraban hacia la pista, era un día especial porque su hermana Toni correría y disputaría el campeonato de Nascar.

— Dime, hermano.

— ¿Si te dieran la oportunidad de cambiar algo de esta familia...? — Ollie suspiró al ver a Charles y Carlos a lo lejos preparar a Toni y abrazándola — ¿Lo harías, cambiarías algo?

Rafael lo miró con una ceja alzada, Leo ahora mordía el collar de plata que colgaba de su cuello, tenía un dije de pollito dentro de su cascarón de huevo. Eso había sido un regalo de sus padres para cada uno de sus hijos: Rafael tenía un pollito, Toni un conejito y Ollie un oso.

— No sé a qué viene tu pregunta — Rafael dijo acariciando a Leo —. Pero no, no cambiaría nada, jamás.

— ¿Por qué? — Volvió a preguntar.

Su hermano lo miró con una sonrisa para después dejar a Leo en el suelo y este comenzara a correr con su juguete de zanahoria.

— Porque los amo tal y como son — Rafael dijo mirando a su hermana ponerse el casco y su padre Carlos abrochar el mismo mientras que Charles le acomodaba el uniforme —. Amo a papá Carlos por ser tan apasionado, divertido y defendernos aún si eso le cuesta comentarios hirientes a él; amo a papá Charles por ser risueño, nunca dejarnos caer e impulsarnos a superarnos... — Rafael acomodó sus lentes sobre el puente de su nariz — Amo a Toni por nunca bajar la cabeza, ser una hermana amorosa pero que también nos mantenía con los pies en la tierra y siempre defendernos hasta su último aliento — Miró a Ollie quien sonreía suavemente —; y te amo a ti, hermano, porque siempre nos protegiste, cuidaste de nosotros cuando papá Carlos o papá Charles no estaban cerca, te amo porque eres un hermano excepcional.

Ollie abrazó a su hermano menor y le dio un beso en la coronilla, mientras que Rafa le besó la mejilla.

Esa noche, Toni Sainz Leclerc había ganado el campeonato de Nascar, una victoria impecable que hizo llorar a toda su familia.

Oliver miró a su hermana en lo más alto del podio, su cabello castaño bailando a su alrededor, sus ojos llenos de lágrimas y una sonrisa de lado a lado.

Miró a sus padres que gritaban y lloraban, miró a Rafael que cargaba a Leo mientras el pequeño perro aullaba a lo alto, como si también festejara, su corazón se retorcía de emoción.

Si, Oliver amaba a su familia y siempre estaría para ellos.

 

FIN

 

; Familia Sainz-Leclerc:

 

 

Notes:

Gracias por su apoyo a "Dear Ollie", amo muchísimo poner a Ollie Bearman. Toni Breidinger y Rafa Camara como hijos de Carlos y Charles.

Espero hayan disfrutado de este pequeño relato.

Sinceramente. Nini.

Notes:

Y bueno, llegamos al fin de este humilde trabajo, espero les haya gustado.

¿Vieron que Kali Uchis ya es mamá? AAAAHHH, eso me hizo apresurarme en publicar esto. 😭💖

Bueno, antes de terminar, quiero dejarles una imagen de quienes son algunos de los personajes mencionados.

1. Marina Diamandis:

Si, literalmente, la cantante Marina fue incluida en este trabajo porque estaba escuchando canciones de ella mientras escribía.

2. Toni Breidinger:

La puse como hermana de Ollie porque si bien siento que Ollie tiene vibras más cercanas a Charles, Toni me da unas fuertes vibras a Carlos por su mirada, color de cabello y nariz.

Es una excelente piloto y la amo.

Bueno, eso sería todo, luego corregiré las faltas de ortografía, les amo y gracias por su apoyo.

Nos vemos luego.

Todo el amor, Nanini.

 

Edición: 31/03/2024