Chapter Text
-Gracias por invitarme a dormir -dijo Suo extendiendo el futón de Sakura.
El nombrado se limitó a mirarlo por encima del hombro en lo que ponía la tetera eléctrica.
-Pensé que dirías que no.
-Me gusta pasar tiempo con Sakura-chan.
-¿Es la primera vez que duermes fuera de casa? -Sakura cruzó sus brazos y recargó la pelvis en la encimera, cuidando la tetera pero sin dejar de mirar a Suo.
-¿Me preguntas si he dormido con otros?
Las mejillas de Sakura se sonrojaron violentamente.
-N-no -musitó nervioso-, es por tus aretes. Aunque si haz dormido con otros a mí qué me importa -resopló girándose, con sus puños apretados.
-Vaya, ¿a Sakura-chan de verdad le gustaron? -Suo estaba jugando con las almohadas para esponjarlas- ¿Qué quieres saber?
-¿Duermes con ellos?
-No.
-Bien -Sakura se giró para cuidar la tetera.
-¿Bien? -repitió Suo sentándose sobre sus pantorrillas-, creí que tendrías más dudas.
-Sé que odias el té de sobre pero compré uno de lavanda -Haruka abrió su alacena revelando que era lo único que guardaba-, dijiste que tomabas una taza antes de dormir.
Suo se levantó de su sitio pero antes de llegar hasta Sakura, éste le pidió que tomara asiento en la mesita, lo que hizo sin descuidar los movimientos del bicolor, que seguía al pie de la letras las instrucciones que le había comentado para servir té.
Tomó con cuidado la tetera y levantando los brazos a la altura correcta, comenzó a verte el agua.
-Lo haces como todo un Profesional -escuchó un par de aplausos que consiguieron sonrojarlo.
-Si no lo hago bien siento que no te lo tomarás.
-Oh.
-Pero tengo otra duda sobre tus aretes -terminó de servirlo, devolviendo la jarra a su lugar y cogiendo la taza junto con una cuchara-. En las noches cuando te los quitas… ¿Podría hacerlo yo?
Esta vez las mejillas de Suo adquirieron un tono rosáceo.
Sakura se giró para llevarle la taza, así que se apresuró a deshacer el nudo en su garganta limitándose a tocar las borlas de su lado derecho.
-En Pothos te dan un platito cuando tomas té –antes de que llegara a la mesa, Suo sacudió ligeramente su cabeza, despejándose-, todavía no compro de esos. ¿Quieres azúcar?
-No compres nada, Sakura-san, yo los traeré.
-Iré por la mía -el nombrado dejó la taza de té justo delante de Suo antes de volver a la encimera para servir otra- ¿Azúcar?
-Así estoy bien.
-Pensaba en… tengo esa fantasía, maldito Suo.
-Ja, ja.
-Desde que noté lo bonito que te ves con los aretes… -las mejillas de Sakura volvieron a ponerse rositas- En qué alguna vez podría quitártelos.
-¿En una pelea? -Suo retiró el sobrecito de té, dejándolo sobre la cuchara.
-No creo que pueda ganarte en una pelea -contestó volviendo a la mesa-, pensaba más en cuando vayamos a dormir por eso te pregunté si te las quitabas.
-¡Ah! Era un truco de Sakura-chan? –bromeó tomando la taza, llevándola hasta sus labios- Por eso me invitaste a dormir.
-Ja, ja… quizá.
-¿Por qué tanta fascinación? Me conoces desde hace tiempo pero recién lo estás mencionando.
El té no estaba malo pero definitivamente el sabor de la lavanda apenas se sentía. De cualquier todo, agradecía la atención al detalle.
-Hubiera sido raro que lo mencionara en ese momento.
-Te lo puedo decir ahora que no está Nirei-kun -tomó un sorbo de té-, no me malinterpretes, me encanta cómo recopila información y la pasión que tiene por saberlo todo pero… hay algunas cosas que no quiero que todos lo sepan.
-No te disculpes, ¿lo dije antes, no? Todos tenemos una o dos cosas de las que no queremos hablar.
-Los aretes sí me los dio mi sensei como parte de la ceremonia de graduación -confirmó haciendo que Sakura se ahogara en su té, porque prefirió eso a escupírselo en la cara como a Umemiya.
Suo se rió igual que siempre pero al verlo ahogarse, se puso de pie hasta llegar a su lado y auxiliarlo.
-¿No era broma? -preguntó Sakura jadeando.
-Él los hizo para mí, escogió perlas y borlas. ¿Sabías que tienen un simbolismo?
-No -dijo mirándolos a la vez que secaba su boca-, había oído algo de eso.
-¿De Nirei?
-Tal vez -susurró nervioso.
-Mi sensei era autodidacta, algunas cosas no son tan fieles pero escogió específicamente éstos colores para mí. El amarillo es nobleza y el rojo simboliza prosperidad y felicidad.
-¿Como la cultura china?
Suo aún estaba tan cerca de él que podía ver incluso su reflejo en las perlas. Sakura, ensimismado en las borlas, estiró su mano intentando tocarlas pero Hayato además de ladearse suavemente, lo alcanzó, tomando su palma.
-Se convirtieron en una extensión de mí -conservó la mano de Sakura entre las suyas-, cuando peleo, me dan una perspectiva diferente a la tuya.
-Entiendo –mentía, pero quería seguir escuchando.
-Uhm… hay días en los que me los quitó y ya y otros en los que hago un ritual de purificación.
-¿Cómo es eso?
-Amm… -Suo esbozó el rostro que solo Tsugeura era capaz de darle-, estás poniendo mucha atención a esto, ¿no crees, Sakura-chan?
El mencionado salió de su burbuja
-No quiero incomodarte –Sakura tomó rápidamente de su té-, si quieres, puedes explicarme lo de la tarea.
-Mis aretes son como un amuleto para mí, cuando he tenido un día duro, al quitármelos hago ese ritual esperando que se purifiquen a la luz de la luna, complemento todo meditando al siguiente día.
-Eso es genial –asintió-, entonces, suponiendo, si yo los toco ¿los estaría contaminando con mi energía?
-Uhm… ¿de verdad te gustaron?
-Si yo dejo que me taclees, ¿tú podrías dejarme tocarlos otra vez?
-Voy a pensarlo –susurró riéndose, volviendo a su lugar en el otro extremo de la mesa-, es posible que así sea, primero los tocas y luego ves el cielo.
-Veremos –Sakura aceptó el reto-, el otro día cuando los toqué, no me sentí en peligro y apuesto a que tú tampoco.
-Definitivamente lo has pensado mucho.
Suo se rió del sonrojo de Sakura y éste se estaba enojando hasta que logró percibir un tono rosáceo en las mejillas contrarias, eso lo relajó lo suficiente para reírse también.
Luego de cenar, ambos recogieron lo poco que usaron para dejar limpio antes de prepararse a dormir. Sakura también había comprado un cepillo de dientes para Suo que podría usar cada que se quedara en su casa.
El futon con dos almohadas y una cobija.
Sakura terminó de lavar su rostro e iba saliendo de su baño cuando la imagen que apareció frente a sus ojos lo cautivó.
La luz ya estaba apagada, pero debido a su ventana sólo se colaba la luna que era opacada por Suo, casi en el centro, completamente oscuro por el contraste del brillo Sakura fue testigo de cómo se retiraba los aretes.
Era tal la delicadeza que caminó hipnotizado; en absoluto silencio se volvió a colar hacia Suo, hincándose a su lado, deslizando su mano hacia la barbilla ajena, atrayendo su rostro así como descubriendo que su oído derecho aún tenía el pendiente puesto.
Sakura relamió sus labios ansioso mientras, cauteloso, se estiraba para intentar retirarlo.
Hizo un pequeño clic y el arete se abrió; Suo se ladeó lo suficiente cumpliéndole esa fantasía.
El bicolor sostuvo la borla como si se tratara de un recién nacido, hasta que la mano de Suo se posó sobre la suya.
-Haru…
No pudo pronunciar el resto del nombre, porque sus labios lo tomaron por sorpresa en un pequeño beso al que no opuso resistencia.
