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Las siguientes dos semanas fueron mucho más llevaderas para Todoroki Shoto. Aunque aún no se sentía completamente listo para iniciar una relación, aceptó salir en citas y reunirse con Bakugo e Izuku. Aprovechaban los descansos de las pasantías para almorzar juntos y compartir largas conversaciones.
Después de una agotadora semana de entrenamiento, los tres estudiantes acabaron en la parte trasera del auto de la familia Todoroki. Enji, retirado ahora, descansaba en su hogar, mientras que su conductor personal hacía el favor de llevar a los jóvenes de regreso a la U.A. A pesar de lo reducido del auto, tras un día tan largo, ninguno se quejó; simplemente se acomodaron unos sobre otros y se quedaron dormidos. Izuku apoyó su mejilla en el hombro de Shoto, quien, a su vez, descansaba su cabeza sobre el brazo de Katsuki, que también se había acomodado con la mejilla apoyada en el cabello bicolor de su amigo.
Al llegar a las habitaciones, encontraron a toda la clase A en la sala común, viendo una película.
—¡Ey chicos! —exclamó Mina al verlos—. Ya casi terminamos esta película. ¿Quieren unirse a la siguiente y al resto de la pijamada?
—Mi hora de dormir ya pasó, así que no —respondió Bakugo, pasando de largo.
—Lo siento, chicos —agregó Izuku con una sonrisa cansada—. Ha sido una semana bastante agotadora. Iremos a descansar. ¡Diviértanse!
Shoto no dijo nada; estaba prácticamente dormido, caminando como un zombie. Izuku lo sostenía de la mano para guiarlo hacia el ascensor. La escena no pasó desapercibida por sus compañeros.
—¿Vieron eso? Izuku estaba tomando a Shoto de la mano —susurró Momo con emoción en su voz.
—¡Son tan lindos! No puedo soportarlo —murmuró Uraraka, llevándose una mano al corazón en un gesto dramático.
—¿Creen que por fin estén saliendo? —preguntó Tsuyu en su tono calmado.
—Espero que sí. Se ven tan bien juntos —respondió Jirou, moviendo sus pies con entusiasmo.
De repente, un carraspeo interrumpió la charla. Sero acababa de volver del baño y, con el ceño fruncido, miró al grupo.
—Parece que todos están de acuerdo con que Shoto se vaya así de libre con otros —dijo Sero, visiblemente molesto, causando confusión en la sala.
—Perdona, pero… ¿No fuiste tú quien decidió romper con él? —preguntó Shinsou, levantando una ceja en señal de duda.
—Sí, exactamente, tú terminaste con Shoto —intervino Denki, aún con cierto resentimiento hacia su amigo por lo que había dicho semanas atrás en el chat grupal.
—¿Y ahora les parece bien? —exclamó Sero, ofendido.
El resto del grupo intercambió miradas, afirmando con la cabeza de manera nerviosa.
—Bueno, sabías que Shoto era el Sigma de Izuku y Bakugo —comentó Tsuyu sin rodeos.
—Sí... —añadió Momo—. No queríamos que terminaran, hacían una linda pareja. Pero si decidiste romper con él, ya no deberías preocuparte por con quién esté. Además, es más sano estar con los compatibles. Lo entenderás cuando encuentres al tuyo, Sero.
La sala asintió en apoyo a sus palabras, y el grupo intentó retomar la película para aliviar el ambiente tenso. Sero, por su parte, estaba herido, sorprendido y ofendido. Sentía como si hubiera peleado contra la corriente todo este tiempo. Dolía saber que, para Shoto, había sido fácil seguir adelante, como si no hubiese importado en su vida. Estaba molesto, pero también empezaba a sentirse como un idiota.
Mientras tanto, Shoto caminaba al lado de sus compatibles hacia la clase, tras otra semana agotadora. Sin embargo, por fin era viernes.
—Chicos... —murmuró, llamando la atención de ambos—. Siempre he sabido que soy un Sigma, claro, pero nunca me preparé para pensar en cómo sería una relación. No tengo muchos ejemplos de buenas relaciones gracias a mis padres. Solo sé lo básico. Lo que quiero preguntar es... ¿creen que una relación de tres pueda funcionar?
Tanto Bakugo como Izuku sintieron una calidez en el pecho al escuchar sus palabras. Shoto, finalmente, estaba empezando a considerar unirse a su relación.
—Claro que sí, Shochan —respondió Izuku con suavidad—, siempre y cuando estés seguro de esto. Una relación funciona cuando hay dos cosas muy importantes.
—¿Cuáles? —preguntó Shoto, curioso.
—La comunicación y el amor —dijo Bakugo, esta vez ganándose una afirmación de Izuku.
—Mientras comuniquemos cómo nos sentimos, lo que queremos, y tengamos amor para dar, todo irá bien —añadió Izuku.
—Mmm, agrega confianza y fidelidad —intervino Bakugo, cruzando los brazos—. Es una relación de tres. No siempre estaremos juntos, especialmente como héroes con misiones que pueden separarnos. Pero debemos ser fieles y confiar en que solo nos buscaremos entre nosotros. Nunca debemos hacer algo que excluya al otro.
Shoto miró sorprendido a Bakugo, impresionado por la firmeza y seguridad con la que hablaba, como si fuera un experto en relaciones.
—Wow, Kacchan, eso es muy cierto —comentó Izuku, dando un pequeño salto para agarrar el brazo de su alfa y el de Shoto al mismo tiempo, caminando con ellos juntos—. Puedes hacernos todas las preguntas que tengas, Shoto.
—Así lo haré —respondió Shoto, sintiendo una calidez crecer en su pecho mientras caminaba al compás animado de Izuku.
Esa noche, al llegar a su habitación, Shoto se cambió a ropa cómoda y se acomodó en su futón, finalmente listo para descansar como es debido. Pero lo que no sabía era que, en las sombras, una amenaza lo vigilaba atentamente.
