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Antes del sello de Gojo Satoru.
Lo primero que vio al despertar fue a Gojo-sensei inclinado sobre él y luego llegó el fuerte dolor de cabeza que lo hizo cerrar los ojos antes las luces de la enfermería. Su maestro dio un paso hacia atrás, sonriendo ampliamente.
⸺Me contaron que estuviste perdido un poco más de un día.⸺ Tarareó con un tono divertido e Itadori no pudo evitar un quejido mientras se sentaba. Por alguna razón su boca estaba seca y su cabeza seguía dando vueltas. ⸺Parece que Sukuna se hizo cargo en el rut ¡Que suerte! Los primeros nudos son dolorosos.⸺
⸺ ¿Mmm?⸺ Apenas podía entender lo que decía Gojo-sensei, su cabeza seguía ardiendo. Casi por instinto se olió a sí mismo, notando que su aroma se había intensificado y había un aroma desconocido.
Era agradable.
¿Tal vez era algo con lo que lavaban las sabanas de la enfermería?
⸺Tienes un ligero aroma a omega.⸺ Gojo-sensei habló como que si leyera sus pensamientos.
⸺Oh… ese es el olor… ¡Espera! ¿¡Crees que forzó a alguien!? ¡No puedo recordar…!⸺ Se levantó casi de un salto, sintiéndose inestable sobre sus pies. El dolor de su cabeza solo aumentó cuando trató de concentrarse pero todo estaba en blanco desde que había sentido los primeros síntomas fuertes del rut.
El silencio de Sukuna hizo que un peso se sintiera en su estómago.
⸺No, no lo creo ¡El aroma de un omega asustado es fácil de identificar!⸺ Gojo-sensei parecía muy seguro mientras lo empujaba suavemente para que se sentara, aún estaba sonriendo como que si fuera algo divertido. Pero su buen humor lo hizo sentir más calmado. No había lastimado a nadie. ⸺Solo creo que le pegó el aroma de un omega al azar, Shoko dice que tus hormonas bajaron debido a un supresor, sin rastros de haber compartido el rut con alguien. Ahora necesitas seguir durmiendo ¡Fushiguro y Kugisaki vendrán en un rato!⸺
Fue fácil convencer a Itadori que se quedara en la enfermería antes de salir. Había querido estar para cuando empezara el rut para encargarse si algo así pasaba, pero parecía que Sukuna había estado más interesado en encontrar una forma de detener el rut que en hacer maldades.
Excepto…
Apoyó sus dedos en la barbilla, ese aroma lo conocía de algún lado.
Probablemente Sukuna había borrado el rastro antes de volver pero no perdía nada en probar, así que caminó rápidamente. Todo apuntó a un edificio que estaba siendo construido, donde no vivía nadie y Gojo se permitió tomar un batido mientras pensaba.
Así que Sukuna tenía al menos un aliado que era capaz de hacer un supresor rápido.
Pero ese aroma omega…
Ah.
Lo había sentido antes, cuando había tenido que viajar para encargarse de maldiciones peligrosas. Durante esos diez años desde que se había convertido en el más fuerte había habido “ataques al azar” donde las maldiciones se comportaban como que si hubiera habido un dedo de Sukuna ahí pero al final no había nada.
El problema era que muchas veces no había olor a nada.
Siempre había supuesto que era algo de uno de los hechiceros que estaba al mando de Suguru, que probablemente él tenía un dedo de Sukuna en su poder y lo usaba para atraer maldiciones, generando muertes. Pero todo era tan al azar que lo único que sustentó esa teoría había sido que no había pasado desde que Suguru falleció…
Gojo levantó sus dedos, contando mentalmente.
Seis meses… un año…
No. El aroma aparecía cada dos años, como un ciclo.
¿Un omega que solo tenía aroma cerca de sus ciclos de celo y estos ocurrían cada dos años? Lo normal era cada tres meses.
Sabía que Sukuna había tenido una omega en la era Heian, había muchos rumores y leyendas sobre eso. Entonces ¿Qué? ¿Su compañera era inmortal? ¿O también había sido sellada y salió de su sello hacía un poco más de diez años?
El problema era que era el aroma de un omega sin marca. No servía para debilitar Sukuna si no estaba marcada.
No estaba marcada pero Sukuna había ido a ella en el rut…
Maldita sea los altos mandos por haberlo empujado a la misión. Si hubiera estado ahí podría haberlo averiguado, tal vez sería una información inútil porque si a Sukuna no le importaba perderla entonces solo sería vigilar a una posible ayudante.
¿Pero la omega de Sukuna sería realmente tan normal?
Era cierto que obviamente ella lo había evitado, entonces ella se había escondido detrás de las maldiciones para culparlas de las muertes y había usado el dedo de Sukuna para hacerlo plausible. Ella era, al menos, una asesina.
Una omega sin marca…
Las luchas eran psicológicas primero.
⸺Si alguien de nuestro lado la marcara…⸺ Murmuró para sí mismo pero se detuvo, pasando una mano por su cabello. La comisura de su labio se levantó en una media sonrisa, pero se vio irónica, denotando que no era algo agradable de pensar. ⸺ Que pensamiento horrible.⸺
Después del cambio de recipiente.
El nuevo recipiente había sido elegido por sus técnicas malditas, seguramente era un muchacho con sangre de alguno de los clanes grandes de hechiceros. Había sido elegido porque era controlable y no tendría las habilidades del recipiente anterior para resistirse.
Fue elegido para que Sukuna pudiera tomar las riendas y dejar de depender de un trato con el mocoso para poder tener el control del cuerpo.
Nada de eso tenía que ver con que Fushiguro Megumi era un omega. Sukuna lo eligió como recipiente a pesar de ser omega no porque lo era.
Racionalmente lo sabía.
Y había pensado que esa molestia se diluiría una vez que Sukuna cambiara la biología del muchacho. Sin aromas extraños, con su aroma propio al fin, con su casta correcta.
Todo estaría bien.
Excepto que su instinto se estaba volviendo loco.
Abandonado ¡Lo había abandonado por mil años y había elegido a otro! ¡Un muchacho que qué! ¿¡Se había presentado hacía menos de un año!?
No era un maldito enlace ni una mordida, prácticamente Sukuna había hundido el alma anterior del recipiente y planeaba seguir rompiéndolo ¿Cómo podía ser tan ridículo de sentirse así?
¡Mil años!
⸺ ¿Qué te parece?⸺ Sukuna giró hacia él, mirándolo. Muzan sintió que todo su cuerpo se erizaba ante su rostro. Los rasgos habían cambiado un poco, Sukuna los hacía cambiar. Era su sonrisa engreída, su mirada.
Su aroma.
Debería hacerlo sentir calmado.
Tengo que matarlo.
Muzan parpadeó ante ese pensamiento y trató de mantenerse indiferente.
⸺Este mocoso es más feo que el anterior.⸺ No se acercó, solo lo miró desde su lugar.
Sukuna se rió, era normal que se riera pero eso solo hizo que su cuerpo se tensara más y más. Estaba luchando para controlar su propio aroma y la única razón por la que no volvía a ser un beta era porque sabía que eso sería más extraño.
Prefería no mostrar sus cartas a los nuevos amigos de Sukuna y Uraume.
⸺A mí me parece que este tiene mejor rostro.⸺ Al escucharlo fue como que si algo se sacudiera.
Tengo que matarlo.
⸺Y tengo mi aroma de vuelta.⸺
Retrocedió cuando Sukuna dio un paso hacia él y notó como arqueaba su ceja, deteniéndose. Era difícil luchar contra el impulso de atacarlo, no sabía si quería atacar al recipiente o a Sukuna mismo.
Probablemente a Sukuna, en realidad. Todavía tenían el voto vinculante, incluso ese deseo era suicida ¿Se suponía que el instinto fuera tan autodestructivo?
⸺Voy a ver a Yorozu ¿Vienes?⸺
Sabía que Sukuna estaba buscando una reacción de él. Yorozu siempre lo había molestado pero en ese momento incluso ella le pareció insignificante.
Era difícil tratar de no hacer que sus tentáculos aparecieran y atacaran. Probablemente Sukuna podría evitarlos, el ataque sorpresa no serviría.
Y el dolor era bastante abrumador.
⸺No, mándale a esa zorra mis saludos.⸺ Desvió su mirada con desdén y decidió irse. El corazón que tenía en el pecho latía con fuerza y sus dedos hormigueaban mientras sentía la necesidad de oxígeno.
El dolor se mezclaba con una sensación de humillación que era extenuante. No recordaba haberse sentido así desde que tuvo que pasar el primer celo solo cuando Sukuna fue sellado.
La sensación de haber sido abandonado fue abrumadora pero luego esa sensación se calmó. Tal vez porque tener en su poder algunos de los dedos sellados le daba la seguridad de que en realidad no podría volver por sí mismo aunque quisiera.
Los había perdido a todos cuando el castillo infinito fue destruido y, para ser sincero, luego de que los cazadores casi lo mataran en la era Taisho ni siquiera había tenido una forma humana por casi cincuenta años.
¡Eso era vergonzoso!
Eso debería hacer que su mente ardiera y que la humillación latiera como fuego.
No algo tan ridículo como un recipiente.
Volvió a su forma masculina y alfa, pero los pensamientos seguían presionándolo. Así que, por supuesto, fue a ver el enfrentamiento. Yorozu era tan fastidiosa como siempre y realmente sospesó la opción de acabarla él mismo para ahogar la sed de sangre pero al final solo se dedicó a mirar.
La lucha terminó de la manera prevista.
⸺ ¿Así que prometiéndole matrimonio a otra?⸺ Se burló, sintiendo su propia voz tensa. Aun así su cuerpo se estremeció un poco cuando le devolvió la mirada.
Sukuna le sonrió, como que si hubiera esperado que se encontrara ahí. Se acercó de un salto aterrizando frente a él y Muzan casi resopló al notar que seguía siendo más bajo que él.
Sus recipientes eran pequeños.
⸺Sabía que ganaría.⸺
Era bastante increíble como emulaba su sonrisa original tan bien, exudando confianza. A pesar de sentir esa mezcla de enojo y humillación, fue difícil no sentirse un poco relajado ante el aroma conocido.
Casi era nostálgico.
Tal vez porque estaba en su forma alfa, pero fue como que si los instintos se calmaran, aunque se sentía cauteloso.
⸺ ¿A qué se refirió a que podías volver a tu forma real? ¿Te ves como ese mocoso porque quieres?⸺ No pudo evitar burlarse.
⸺Algunas cartas se guardan hasta el momento adecuado.⸺
Y eso era totalmente plausible pero igual no pudo evitar la sensación de agujero en el estómago.
⸺No toleraría ver a ese mocoso cada vez que me viera al espejo.⸺
Sukuna solo se rió y alzó su mano, restregando ligeramente su muñeca contra su mejilla, apegando su propio aroma a él. Normalmente se habría inclinado un poco, había extrañado su aroma pero no podía hacerlo con el gruñido que se formaba en su garganta.
Se apartó sintiendo aun que estaba al borde un abismo.
Todavía tenía unas ganas inmensas de asesinarlo.
⸺Nos vemos.⸺ Sonrió de lado a pesar de todo y retrocedió antes de irse. Fue directamente al departamento abriendo la puerta de la habitación cuando se dio cuenta que no había arreglado el nido.
Por alguna razón eso solo aumentó la sensación de abandono mientras miraba el lugar que ambos habían destruido. Las cosas habían sido reemplazadas pero las marcas de su lucha seguían en las paredes y en el piso.
No había vuelto a poner una cama ni ordenado las mantas para el nido. Tal vez por la promesa de Sukuna de arreglarlo cuando todo estuviera en orden.
⸺No eligió a otro, maldita sea. Es su maldito recipiente.⸺ Gruñó para sí mismo. ⸺Acaba de matar a la maldita hermana del recipiente.⸺
Y a Yorozu.
Cerró la puerta de la habitación con fuerza, quedándose en el pasillo. Malditos instintos inútiles.
Tendría que cambiar las dosis del supresor.
Rompimiento del sello de Gojo Satoru.
⸺Nah, yo ganaré.⸺
Y luego de eso se giró hacia la cuarta persona. Tenía que ser ella, podría ser un tiro al aire pero lo utilizaría de todas formas.
Estaba lo suficientemente alejado para no atacar pero lo suficientemente cerca para observar, así que clavó sus ojos azules en los rojos.
⸺Sigue mirándome como en los últimos diez años. Te sorprenderé.⸺ Habló señalándolo y dándole una sonrisa. No necesitó decir más antes de irse.
⸺Qué descaro.⸺ Uraume murmuró y Sukuna no pudo evitar reír.
Sabía lo que había intentado hacer. Había visto a muchos hacerlo.
La furia podía ayudar en una pelea pero también hacía que se perdieran de vista las estrategias. Él mismo había usado la estrategia de atacar al omega primero, buscando que la rabia de su pareja lo cegara y cometiera errores.
Su sonrisa se congeló un poco al notar que Muzan seguía mirando por donde se fue.
¿Qué diablos?
Giró hacia el omega pero se detuvo enseguida, empujando cualquier rastro de rabia. No importaba. Esa frase había sido dicho para provocar y no importaba si tenía algo insinuante detrás: Cuando asesinara a Gojo Satoru ya nada de eso importaría.
⸺ ¿Qué sucede? ¿Te asustó demasiado?⸺ Aun así no pudo evitar burlarse pero Muzan frunció el ceño, casi dando un respingo como que si hubiera salido abruptamente de sus pensamientos. De nuevo había una mirada extraña, casi desenfocada.
⸺ ¿A qué se refería con lo de los últimos diez años?⸺ Kenjaku se interpuso, sonriendo.
⸺Mantén a tus perros atados, Sukuna.⸺ Muzan siseó y luego se retiró rápidamente.
⸺Tu omega es un poco descarada ¿Por qué la mantienes sin marca?⸺
⸺Con ese bonito cuello que tiene ¿Por qué arruinarlo con una mordida?⸺ Sonrió de lado, empezando a retirarse también. Luego del 24 de diciembre tendría tiempo para averiguar que le pasaba a Muzan, por ahora lo dejaría estar.
No supo porque, pero un segundo la imagen de ese hechicero se había superpuesto con la de ese monstruo.
No tenían nada en común. Ni el mismo aroma ni el mismo color de ojos ni los aretes Hanafuda.
Tal vez la mirada fría.
O que había salido de la nada, demostrando un poder abrumador. Pero no se comparaba, él mismo era una fuerza de la naturaleza.
No era el mismo nivel de poder que ese monstruo.
Su cuerpo se había tensado y había sentido que estaba a punto de temblar, solo quedarse quieto lo evitó mientras la histeria lo inundaba de una manera que lo hizo querer vomitar.
Él nunca ha estado.
No estuvo cuando pasó lo de ese monstruo. No estuvo cuando se enfrentó a ese otro mocoso con los aretes.
Lo había abandonado por mil años y podría hacerlo en cualquier momento.
Si no es mío, entonces estará mejor muerto.
¿Por qué una frase lo había llevado hacia un espiral descendente?
¡Maldita sea!
Ya ni siquiera debía temer al sol. Nunca había necesitado a Sukuna, era un compañero que podía estar y era agradable estar con él, pero había sobrevivido y avanzado solo.
Haberse tenido que adaptar luego de casi morir por segunda vez había sido humillante. Incluso a veces miraba de reojo a la familia que todavía tenía el apellido Kamado. Tal vez un accidente de tránsito… tal vez… Pero esa familia todavía tenía las técnicas del maldito monstruo aunque las aprendían como un baile.
Ya había aprendido la lección, la venganza era para los humanos.
Había seguido asesinando pero no había creado más demonios. Había aprendido a ocultarse detrás de las maldiciones: era increíble lo fácil que era, los propios hechiceros se encargarían de atar los cabos y evitar que la gente se enterara. Ellos, por supuesto, no lo sabían.
⸺Sigue mirándome como en los últimos diez años.
Nunca lo había observado en realidad pero desde que ese mocoso había nacido había sido más difícil. Las maldiciones parecían ocultarse más y había tardado un poco en aprender a utilizar los dedos de Sukuna de forma eficiente. Lo había ayudado a poder matar indiscriminadamente de vez en cuando.
Y desde que ese alfa se había vuelto el más poderoso había tenido que ser más rápido. Nunca se lo había cruzado.
El hechicero más fuerte de la actualidad. De la misma manera que ese monstruo había sido el cazador más fuerte de la era Sengoku.
Bueno, Gojo Satoru era problema de Sukuna.
Y no había forma que él ayudara a los malditos hechiceros. Por supuesto que no intentaría matar a Sukuna solo por un maldito impulso.
Una vez que todo terminara, que Sukuna volviera s u forma original, cuando tuviera su nido de vuelta. Todo volvería a la normalidad.
Su celo estaba programado para mediados de Enero. Faltaba mucho como para que su instinto se volviera tan dramático.
Y probablemente si Sukuna pudiera leer su mente, se reiría. También se reiría si no fuera tan malditamente ridículo.
