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Shades & Rebel Heart

Chapter 2

Summary:

Coquetería y sexo

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Yoongi se sentía ligeramente desorientado, el calor del lugar seguía envolviendolo mientras intentaba recuperar el control de su mente dispersa. Jimin estaba en el centro de la pista, moviéndose con una fluidez que parecía ir en perfecta sincronía con la música. Su sonrisa brillante y la manera en que sus caderas se movían al ritmo de los bajos lo convertían en el centro de todas las miradas. Pero a Yoongi no le importaban los demás. Solo él podía saborear el recuerdo de ese momento de intimidad compartida minutos antes.

El recuerdo era demasiado vívido: Jimin riendo suavemente, con su rostro demasiado cerca, sus labios curvándose mientras sus dedos jugaban distraídamente con el cabello de Yoongi. Su peso cómodo sobre sus piernas, el calor que irradiaba su cuerpo, y esos pequeños suspiros que escapaban cuando Yoongi deslizaba una mano por su cintura o dibujaba círculos en la delicada piel de su cuello. 

Ahora, verlo así, brillando en medio de la multitud, le hacía sentir algo que apenas podía describir. Deseo, frustración, y una pizca de orgullo porque sabía que, de todas las miradas que lo codiciaban, la única que importaba era la suya.

De repente, Jimin lo miró. Fue un instante breve, pero suficiente para que Yoongi sintiera que el aire se detenía. Esa mirada, llena de picardía y algo más profundo, estaba dirigida solo a él. Jimin sonrió de lado, y Yoongi no pudo evitar sonreír también, aunque tratara de disimularlo con un trago de su vaso.

Unos segundos después, Jimin se abrió paso entre la multitud y regresó a donde Yoongi estaba sentado. Se inclinó hacia él, su rostro aún resplandeciente por el esfuerzo de bailar.

—¿Te gusta lo que ves? —preguntó, su tono lleno de confianza, pero sus ojos buscando algo más en la reacción de Yoongi.

Yoongi dejó su vaso a un lado, inclinándose ligeramente hacia él. 

—No está mal, pero creo que me gustó más cuando estabas aquí.

Jimin soltó una risa baja, divertida. —¿Ah, sí? ¿Por qué no me lo demuestras entonces?

Yoongi arqueó una ceja, atrapado entre el desafío y el deseo. Pero antes de que pudiera responder, Jimin tomó su mano y tiró de él, llevándolo hacia la pista.

—Vamos, no puedes quedarte ahí toda la noche mirando —dijo Jimin con una sonrisa mientras lo arrastraba al centro del caos.

La música cambió a un ritmo más lento pero igualmente envolvente. Jimin no perdió tiempo, colocando sus manos en los hombros de Yoongi mientras lo miraba directamente a los ojos. Yoongi, aunque poco dispuesto a mostrar nerviosismo, colocó sus manos en las caderas de Jimin, sintiendo la forma en que se movía bajo su toque.

—¿Así está mejor? —preguntó Yoongi con un tono burlón, aunque su voz sonó más ronca de lo que pretendía.

Jimin sonrió, esa sonrisa que siempre parecía esconder algo.

—Mucho mejor.

Y entonces, sin previo aviso, se inclinó lo suficiente para que Yoongi pudiera escuchar su susurro.

—Aunque creo que lo disfrutabas más cuando estábamos solos.

Yoongi sintió un escalofrío recorrer su espalda, pero no dejó que Jimin viera cuánto efecto tenían esas palabras. En lugar de responder, lo atrajo un poco más cerca, ignorando todo lo que ocurría a su alrededor. 

La pista se sentía pequeña con la proximidad de sus cuerpos. Yoongi mantenía las manos firmes en las caderas de Jimin, marcando un ritmo más lento que el de la música, casi deliberado. Jimin, lejos de sentirse intimidado, dejaba que sus movimientos fueran suaves pero provocadores, sus ojos fijos en los de Yoongi como si quisiera desarmarlo poco a poco.

—¿Así es como piensas ganarme? —preguntó Yoongi, inclinándose ligeramente hacia él, su voz baja pero lo suficientemente clara como para atravesar el ruido del lugar.

Jimin ladeó la cabeza, fingiendo un gesto de inocencia.

—¿Ganar? No sabía que esto era una competencia.

Yoongi esbozó una sonrisa torcida, la clase de sonrisa que siempre guardaba para cuando quería tomar el control de una situación.

—Todo contigo se siente como una competencia.

Jimin se mordió el labio inferior, una reacción instintiva que Yoongi notó al instante. Sin embargo, en lugar de responder, Jimin dejó que sus manos subieran lentamente por los brazos de Yoongi, hasta detenerse en su cuello. La presión de sus dedos era ligera, casi como si estuviera tanteando el terreno, pero había algo desafiante en su mirada.

—Tal vez no tengas que ganar. Tal vez sólo deberías rendirte de una vez.

Yoongi rió entre dientes, sacudiendo la cabeza.

—¿Rendirme? Eso suena peligroso.

Jimin se inclinó un poco más cerca, sus labios apenas rozando la oreja de Yoongi mientras murmuraba.

—¿Y si te digo que me gusta el peligro?

El latido de la música pareció sincronizarse con el de Yoongi, quien se tomó un segundo para procesar esas palabras antes de decidirse. Sin responder, deslizó una de sus manos desde la cintura de Jimin hacia la base de su espalda, atrayéndolo aún más cerca. Ahora no había ningún espacio entre ellos, y aunque estaban rodeados de personas, la sensación era completamente íntima.

—Cuidado, Jimin. —dijo Yoongi con una voz apenas audible, pero cargada de intención.

Jimin alzó una ceja, desafiandolo con una sonrisa que era puro fuego. 

—Ya veremos.

El ambiente entre ellos era tan denso que casi parecía tangible, solo se separaron cuando Taehyung se acercó a Jimin y se lo llevó a hablar a una esquina del salón.Yoongi regresó al bar a servirse una copa.

El ambiente en la fiesta había cambiado ligeramente. La música seguía fuerte, y las luces parpadeaban con la misma intensidad, pero el número de personas comenzaba a reducirse a medida que avanzaba la noche. Jimin había regresado con Yoongi después de que sus amigos se despidieran, dejando claro que no tenía intención de irse todavía.

Yoongi observó a su alrededor mientras se apoyaba contra el bar improvisado. Hoseok estaba en medio de un grupo de desconocidos, riendo a carcajadas mientras alguien se tendía sobre una mesa para que él tomara un shot directamente de su abdomen. Por otro lado, Namjoon y Seokjin estaban sentados en un rincón, completamente absortos el uno en el otro. Seokjin jugueteaba con la mano de Namjoon, y ambos parecían ajenos al caos que los rodeaba.

—Tus amigos son interesantes —comentó Jimin, su voz baja pero cargada de humor mientras tomaba un sorbo de su bebida.

Yoongi lo miró de reojo, sonriendo apenas.

—Lo son. Aunque no tanto como tú.

Jimin se giró hacia él, arqueando una ceja.

—¿Eso es un cumplido o una invitación a que haga algo más interesante?

Yoongi dejó su vaso sobre la barra, inclinándose ligeramente hacia él.

—Depende. ¿Estás buscando impresionar o simplemente quedarte cerca de mí?

Jimin soltó una risa suave, divertida, mientras se apoyaba con los codos sobre la barra, quedando a la altura exacta de Yoongi.

—Digamos que me gusta cómo se siente estar cerca de ti.

El tono de su voz era suficiente para que Yoongi sintiera un cosquilleo en el pecho. Había algo en Jimin que lo desarmaba por completo, y por más que intentara mantener el control, sabía que el chico siempre encontraba la manera de volverlo a su favor.

—¿Y qué pasa si te digo que podría hacer que te guste más? —replicó Yoongi, dejando que sus palabras salieran con un toque de desafío.

Jimin inclinó la cabeza, como si lo estuviera evaluando. Luego dejó su vaso a un lado y se enderezó, acercándose lo suficiente para que sus rostros quedaran peligrosamente cerca.

—Creo que tendrías que demostrarlo.

Yoongi no dijo nada. En lugar de eso, tomó suavemente la mano de Jimin y lo guió lejos del bar, hacia un rincón más tranquilo del salón. Allí, las luces eran más tenues, y el ruido de la música era menos abrumador.

—¿Me vas a llevar a un tour por tu hotel? —bromeó Jimin, aunque su sonrisa tenía un toque de curiosidad genuina.

Yoongi lo miró con una expresión que mezclaba diversión y algo más profundo.

—Quizás. Pero solo si prometes comportarte.

Jimin rió en voz baja, acercándose lo suficiente para que sus dedos rozaran el cuello de Yoongi.

—¿Y si no quiero comportarme?

Yoongi se quedó en silencio por un momento, dejando que la tensión entre ellos hablara por sí misma. Finalmente, se inclinó lo suficiente para susurrar.

—Entonces será una noche larga, Jimin.

Antes de que Jimin pudiera responder, Yoongi tomó su rostro con suavidad, inclinándose hacia él para besarlo. Fue un beso lento, cargado de intenciones, pero también con una intensidad que dejaba claro que ambos estaban exactamente donde querían estar.

Cuando se separaron, Jimin lo miró con una sonrisa que mezclaba sorpresa y satisfacción.

—Definitivamente no va a ser una noche aburrida.

Yoongi rió entre dientes, tomando su mano de nuevo.

—Ven, vamos arriba. Aquí está muy lleno.

Sin soltarlo, lo guió hacia el ascensor, dejando atrás el ruido de la fiesta y las miradas curiosas de quienes los veían desaparecer juntos.

El aire entre ellos estaba cargado de expectativa mientras Yoongi apretaba ligeramente la mano de Jimin al entrar al ascensor. El silencio de ese pequeño espacio contrastaba con el bullicio de la fiesta abajo, pero no era incómodo. Era el tipo de silencio que anticipaba algo más.

Yoongi apretó el botón del piso de su suite y luego giró ligeramente la cabeza para mirar a Jimin, que lo observaba con una mezcla de curiosidad y diversión.

—¿Qué? —preguntó Yoongi con una sonrisa apenas perceptible.

Jimin ladeó la cabeza, su cabello cayendo suavemente sobre su frente.

—No sabía que eras del tipo que escapa de sus propias fiestas.

Yoongi rió entre dientes.

—Solo cuando hay algo mucho más interesante esperándome en otro lugar.

Jimin arqueó una ceja, claramente divertido.

—¿Ah, sí? ¿Y qué es eso tan interesante?

En lugar de responder, Yoongi dio un paso hacia él, reduciendo el espacio entre ellos. Jimin se tensó por un momento, pero no retrocedió. Yoongi bajó la mirada hasta los labios de Jimin, luego volvió a mirarlo a los ojos, una chispa de desafío en su expresión.

—Tú dime.

Antes de que Jimin pudiera decir algo, el ding del ascensor anunció que habían llegado. Yoongi dio un paso atrás con una sonrisa divertida, como si nada hubiera pasado, y salió, arrastrándolo con él.

El pasillo estaba vacío y silencioso, pero el ambiente entre ellos estaba lejos de ser tranquilo. Jimin trotó un poco para adelantarse, girándose para caminar de espaldas mientras miraba a Yoongi.

—¿Qué tan lejos está tu cuarto? Porque si esto es una estrategia para hacerme esperar más, no funciona.

Yoongi sonrió y sacudió la cabeza. 

—¿Impaciente, Jimin?

—Solo un poco. —Jimin se encogió de hombros, pero en sus ojos había un brillo travieso.

Yoongi lo alcanzó en un par de pasos, pero antes de que pudiera decir algo, Jimin salió corriendo por el pasillo, riendo como un niño que acaba de robar un dulce.

—¡En serio? —gritó Yoongi, su tono cargado de incredulidad y diversión mientras salía tras él.

—¡Eres demasiado lento, viejo! —bromeó Jimin, girando la cabeza para asegurarse de que Yoongi lo seguía.

Yoongi frunció el ceño, aunque no podía ocultar su sonrisa.

—¿Viejo? Vas a arrepentirte de eso.

Doblaban esquinas, Jimin siempre un par de pasos adelante, hasta que finalmente Yoongi logró atraparlo cerca de su puerta. Con un movimiento rápido, lo empujó suavemente contra la pared, sus manos firmes en las caderas de Jimin para evitar que escapara de nuevo. Ambos estaban sin aliento, sus risas llenando el aire.

—¿Viejo, eh? —dijo Yoongi, inclinándose lo suficiente como para que sus labios quedaran peligrosamente cerca de los de Jimin.

Jimin sonrió, sin molestarse en ocultar lo mucho que le divertía todo.

—Bueno, te tomó mucho tiempo atraparme.

—Porque quería darte ventaja. —Yoongi dejó que sus labios rozaran los de Jimin, apenas un contacto, lo suficiente para que ambos sintieran la electricidad entre ellos.

Jimin cerró los ojos brevemente, pero los abrió al instante, su sonrisa aún presente.

—¿Es eso lo mejor que tienes?

Yoongi rió suavemente, alejándose justo lo suficiente para alcanzar la tarjeta de su habitación en su bolsillo.

—No. Pero el resto te lo muestro adentro.

Abrió la puerta y, antes de que pudiera invitarlo a entrar formalmente, Jimin se deslizó dentro con la misma energía traviesa de antes. Yoongi cerró la puerta detrás de ellos, girándose para tomar a Jimin de la cintura antes de que pudiera alejarse.

Llevando una de sus manos a su mejilla se inclinó a besarlo nuevamente, sintió a Jimin suspirar suavemente mientras pasaba su lengua por la comisura de sus labios pidiendo entrada. Jimin se relajó en sus brazos abriendo sus suaves labios, Yoongi apretó su cintura con más firmeza mientras profundizaba el beso, dejó que sus lenguas se encontraran casi tímidamente.

Yoongi abandonó sus labios casi a regañadientes llevando sus besos por la mandíbula marcada de Jimin hasta su cuello haciéndolo soltar más suspiros.

—Bonito cuarto. —La voz temblorosa de Jimin rompió el silencio. —¿Cuánto me va a costar quedarme aquí toda la noche?

Yoongi habló suavemente sin despegarse del cuello del menor.

—Tu compañía será suficiente.

—Tú sí que sabes venderte, Min Yoongi —murmuró Jimin, sus dedos jugando temblorosamente con el dobladillo de la playera de Yoongi.

—Y tú, Park Jimin, sabes exactamente cómo volver loco a alguien.

Jimin dejó escapar una risa suave, pero esta vez movió sus manos llevando el rostro de Yoongi nuevamente a su nivel. Cuando sus labios se encontraron, fue breve, un roce ligero, interrumpido por las sonrisas que ambos no podían reprimir.

Yoongi sintió las manos ligeramente frías de Jimin contra su abdomen debajo de su playera, Yoongi mordió el labio inferior de Jimin con cuidado de no ser demasiado duro, Jimin soltó un ligero gemido.

Yoongi dejó que la calma momentánea del cuarto los envolviera. Era un alivio estar lejos del bullicio de la fiesta, aunque el verdadero centro de su atención seguía justo frente a él, Yoongi se separó admirando como sus pestañas bailaban sobre los pómulos de Jimin.

Antes de que pudiera hacer algo, la voz baja de Jimin llamó su atención. —Te estás tomando demasiado tiempo para relajarte conmigo. No muerdo... a menos que me lo pidas.

Yoongi no pudo evitar reír, aunque sus mejillas se calentaron un poco.

—Eres todo un personaje, Jimin.

—Gracias. —Jimin sonrió ampliamente antes de cambiar de tema. 

—Realmente me pregunto si solo me trajiste aquí para besarme o si planeas hacer algo más, no tengo problema con ninguna de las dos, pero deberias decirmelo.

—¿Y si son las dos? —Yoongi arqueó una ceja, interesado.

—No tengo ningún problema, solo dime que quieres. —Jimin soltó una risa suave y se inclinó hacia él, sus manos apoyándose en los hombros de Yoongi.

Yoongi dejó escapar una risa.

—¿Lo que yo quiera?

Jimin negó con la cabeza, con una sonrisa que prometía más.

—Lo que quieras, solo dime, ¿me imaginas en tu cama o contra la pared, sobre o debajo de ti? porque desde que tengo memoria sueño contigo, sobre mi, detrás de mí, contra mí, rodeándome, te he imaginado de cualquier manera que puedas pensar.

Yoongi parpadeó, tratando de procesar lo que Jimin acababa de decir. La forma en que sus ojos brillaban dejaba claro que el mensaje estaba ahí, la tensión flotando entre ellos.

—Eres descarado —murmuró Yoongi, su voz baja mientras bajaba la mirada a sus labios por un instante, solo para volver a encontrar los ojos de Jimin.

—Tal vez. —Jimin se encogió de hombros, sin molestarse en negarlo. —Pero al menos soy honesto.

Yoongi volvió a besarlo, mordió suavemente su labio, movió sus manos a su cadera y lo empujó ligeramente hacia atrás guiandolo a la cama.

Interrumpieron el beso cuando tropezaron con la alfombra, Jimin rio con la cabeza tirada hacia atrás, el cuello delgado despejado, Yoongi no pudo perder la oportunidad, mordió la sonrojada piel ganándose un pequeño gemido interrumpiendo la encantadora risa, siguió guiandolo hacia atrás con cuidado con su rostro enterrado en el cálido hueco de su mandíbula, podía sentir los dedos de Jimin jugueteando tranquilamente con su cabello.

La sorpresa fue cuando al llegar a la cama lo separaron abruptamente de su cómodo espacio. Jimin lo empujó hacia la cama haciendo que se sentara cuando sus rodillas toparon con el borde del colchón.

En ese momento se dio cuenta de que podría escribir música toda su vida solo recordando esa vista. Jimin estaba de pie frente a su cama, con las mejillas sonrojadas, la cabeza inclinada con el cabello cayendo sobre su frente, una pequeña sonrisa con los labios rojos de los besos y su cuerpo delineado por la luz de luna que entraba por la ventana.

—Podrías ser un problema para cualquiera con ojos funcionales, ¿lo sabías?

Yoongi sintió su piel arder con un sonrojo cuando Jimin sonrió más ampliamente con su comentario.

—Mientras sea un problema para ti lo demás no importa en este momento— Yoongi tuvo que tragar saliva cuando Jimin contestó con esa voz juguetona.

Yoongi no pudo despegar su mirada de las manos de Jimin cuando viajaron hasta el final de su camisa, soltó un suspiro cuando Jimin empezó a quitarse lentamente la prenda. 

La piel bronceada llamó su atención, la joya en su ombligo, el abdomen ligeramente marcado, las sombras y las luces plateadas bailando sobre su piel, la tinta adornando su costado, su pecho, las perforaciones en sus pezones, mientras más quedaba su vista mas se le secaba la boca.

Cuando Jimin se despojó completamente de la prenda las manos de Yoongi picaban por extenderlas y tocar su piel.

Yoongi se sentía como si el mundo entero se hubiera detenido frente a él, dejando únicamente a Jimin en el centro de su universo. Cada movimiento del menor parecía tener un ritmo propio, un compás que resonaba con el latido de su corazón. La luz de la luna caía sobre su piel como una pincelada delicada, acentuando cada curva, cada sombra, cada parte lo hacía aún más perfecto. Si alguna vez había creído en las musas, pensó, debía haberse equivocado; Jimin no era una musa, era un sueño completo.

El cabello de Jimin caía en suaves mechones sobre su frente, enmarcando sus ojos que brillaban como si llevaran consigo una galaxia secreta. Sus labios, ligeramente hinchados por los besos anteriores, parecían guardar promesas que Yoongi ansiaba descifrar, versos que aún no había escrito. 

Había algo en la forma en que Jimin se movía, tan seguro y a la vez tan vulnerable, que lo desarmaba por completo. Era como observar a un bailarín en su momento más puro, entregándose sin reservas, como si cada paso, cada gesto, estuviera calculado para dejarlo sin aliento. 

Yoongi tragó saliva cuando sus ojos se encontraron nuevamente, atrapándolo en un instante que parecía infinito. Yoongi no podía apartar los ojos de él, ni siquiera cuando Jimin volvió a bajar la mirada con un destello de timidez que lo hizo aún más irresistible. 

La vulnerabilidad que asomaba en sus movimientos, en el ligero temblor de sus dedos al desabrochar el pantalón, contrastaba con la confianza tácita que exudaba. Jimin era un enigma perfecto, una contradicción viviente, y Yoongi se sentía como un hombre perdido, completamente a su merced.

Cada pequeño detalle era una pincelada en un cuadro que se grabaría en su memoria para siempre: el contorno de su mandíbula, el delicado arco de su espalda cuando se movía, el rubor que persistía en sus mejillas. Era tan hermoso que dolía, y Yoongi sintió que nunca habría palabras suficientes para capturar lo que estaba sintiendo. Incluso las canciones más emotivas que había escrito hasta ahora se sentían vacías en comparación con lo que palpitaba en su pecho en ese instante.

Cuando Jimin finalmente se quedó inmóvil, con el pantalón en el suelo y los brazos cruzados sobre su pecho, una sonrisa nerviosa apareció en sus labios. Yoongi extendió sus manos hacia él, incapaz de resistirse más. 

—Ven aquí —Lo tomó de las caderas guiandolo más cerca, entre sus piernas, con la necesidad de poder tocarlo inundando su cuerpo entero.

Yoongi rió cuando Jimin sonrió con picardía sentándose ligeramente sobre él, con sus muslos encerrando sus caderas de forma encantadora. Yoongi buscó su mirada nuevamente mientras tomaba uno de sus muslos con firmeza.

Yoongi acercó sus labios a los de él, apenas rozándose en un beso que era más promesa que pasión. 

Jimin estrelló sus labios nuevamente con un deje de desesperación, Yoongi lo beso con fuerza, sintió a Jimin ondular sus caderas sobre las suyas, llevó sus manos por sus muslos hasta sostener sus nalgas, apretó sus manos sobre la firme piel haciendo que girara sus caderas con más presión.

Jimin gimió contra sus labios, Yoongi le beso con mayor abandono y desesperación, podía sentir las manos ligeramente temblorosas de Jimin tomarlo con fuerza de los hombros mientras se movía con dedicación sobre su regazo.

Yoongi separó sus rostros y Jimin no perdió el tiempo deslizando su camisa con rapidez, Yoongi solo pudo sentir como se le erizaba la piel al sentir el contacto directo de la calidez de Jimin, antes de que Jimin pudiera acercar su rostro Yoongi le hablo.

—Sube a la cama, déjame ver esa bonita espalda —Jimin se sonrojo, pero se bajó de su regazo para gatear sobre el colchón hasta hincarse en el centro de la cama.

Yoongi no podía dejar de mirarlo, ni siquiera desvió su mirada cuando se quitó el pantalón quedando en ropa interior, tampoco se perdió a Jimin arqueando la espalda mientras dejaba que su peso reposara también sobre sus antebrazos.

Yoongi soltó un suspiro mientras se estiraba al buró buscando un condon y lubricante, cuando los tuvo asegurados en su mano se acercó al hermoso chico, pasó su mano por su columna, desde la nuca, pasando por sus tatuajes, hasta su espalda baja donde presionó sus dedos en los dos pequeños hoyuelos que decoraban su cuerpo.

 

La piel de Jimin era suave, un escalofrío lo recorrió por completo y Yoongi no pudo evitar reír, desde el rabillo del ojo vio como Jimin se movía, volteo a verlo y vio que el menor lo estaba mirando con un pequeño puchero en sus labios hinchados, sin pensarlo se estiro a lo largo de su cuerpo y le dejo un pequeño beso en su mejilla haciéndolo sonrojar.

 

Yoongi regresó detrás de Jimin y deslizó la ropa interior del chico por sus muslos. Jimin levantó sus rodillas para permitirle quitar la última prenda que cubría su cuerpo.

 

Yoongi llenó sus dedos de lubricante y lo frotó eficazmente antes de acercarlo a la piel de Jimin, primero pasó su dedo por la entrada con sumo cuidado, solo provocando, aplicando una pequeña presión para después alejarse nuevamente. Se inclinó dejando un suave rastro de besos sobre la espalda de Jimin, podía escuchar los suspiros salir de él.

 

Con cuidado introdujo el primero de sus dedos, cuando entró el último de sus nudillos escucho un pequeño gemido por parte de Jimin, Yoongi sonrió, sacó su dedo hasta la mitad antes de volver a meterlo con tranquilidad provocando otro pequeño ruido, siguió el procedimiento agachándose para dejar besos por toda la espalda baja de Jimin.

 

Cuando Jimin se sintió relajado en su dedo, introdujo uno más, ganándose un gemido más largo cuando los llevó lo más profundo posible, se encargó de meter y sacar sus dedos a un ritmo pausado, su otra mano acariciando con reverencia el interior de uno de sus muslos.

 

Con una sonrisa traviesa extendiéndose por su rostro Yoongi dobló ligeramente sus dedos en la siguiente embestida logrando que Jimin arqueara su espalda mientras soltaba uno de los gemidos más bonitos que Yoongi había escuchado.

 

—Mierda — su voz sonaba temblorosa y un poco aguda.

 

—¿Lo vuelvo a hacer? —dijo Yoongi pero antes de que Jimin pudiera contestar Yoongi ya lo estaba haciendo nuevamente subiendo la velocidad de sus embestidas.

 

Jimin solo atino a asentir torpemente con la cabeza, sus piernas se apretaron encerrando la mano de Yoongi entre los músculos de sus muslos, Yoongi negó con la cabeza haciendo un pequeño ruido de negación.

 

Con su mano entre los muslos tomó una de sus piernas con firmeza y jalo, haciendo que abriera las piernas manteniendo sus rodillas separadas sobre el colchón, Jimin soltó un pequeño grito de sorpresa. Sin esperar otro momento Yoongi metió su tercer dedo haciendo gemir a Jimin nuevamente.

 

Yoongi pasó su mano libre por el muslo de Jimin trazando pequeños círculos tranquilizadores contrastando con sus dedos dentro de Jimin haciendo movimientos de tijera para prepararlo lo mejor posible.

 

Cuando Jimin perdió la fuerza en sus brazos dejando que su pecho lo sostuviera contra el colchón, solo agudos y pequeños sonidos saliendo de sus labios mordidos Yoongi saco sus dedos. 

 

Jimin dejó salir un gemido prolongado que sonaba quejumbroso, Yoongi se rio un poco de él, estiró la mano limpia, le acarició el cabello naranja que brillaba a la luz de la luna, se reclinó contra su cuerpo para darle un beso en la nuca, dejó que su erección encajara entre las mejillas del trasero de Jimin.

 

Jimin movió su trasero contra su erección, Yoongi gimió y mordió su hombro con cuidado, Jimin soltó un suspiro girando la cabeza para que su mejilla se aplastara contra la sabana.

 

—Cada línea de tu cuerpo parece diseñada para cautivar a cualquiera que tenga la suerte de verte. —Yoongi le susurro acercándose para dejarle un beso en la comisura de sus labios.

—No digas cosas así — Jimin escondió su rostro enterrándose en las sabanas.

—Es la verdad, eres magnético, no he podido alejar mi mirada de ti —Yoongi se enderezó nuevamente, bajó de la cama para quitarse la ropa interior, limpiándose la mano sucia con la misma tela.

Escuchó a Jimin quejarse con la voz amortiguada por la tela, se volvió a posicionar detrás de él, soltó un siseo cuando deslizo el condón sobre su miembro, estaba tan distraído con Jimin que había estado ignorando su erección.

Pasó su mano por todo el costado de Jimin haciéndolo suspirar nuevamente, se posicionó contra el, la punta de su miembro presionando con su entrada que se apretaba un poco esporádicamente, Jimin temblaba frente a el, Yoongi frunció el ceño preocupándose un poco.

—¿Estás bien? —su voz ronca, pero mucho más suave de lo que esperaba.

—Estoy mas que bien, solo te quiero dentro de mi ya —la voz amortiguada de Jimin sonaba un poco desesperada.

Yoongi rio un poco y cuando Jimin parecía a punto de quejarse, Yoongi tomó sus caderas y se empujó dentro de él soltando un pequeño gruñido, Jimin se desplomó por completo solo con las caderas en alto.

Yoongi se inclinó sobre él pasando sus manos por su espalda alta dejando que se acostumbrara al estiramiento, paso una de sus manos por su cuello, solo una caricia, pero sorprendentemente eso le gano un pequeño gemido, volvio a pasar su mano con mayor firmeza hasta rodear de manera consistente el cuello del menor.

Si Jimin estaba relajado, ahora era otro nivel, dio su primera embestida lentamente con la mano todavía apretando ligeramente el cuello del menor, Jimin gimió profundamente.

Yoongi sonrió, detuvo sus caderas ganándose un quejido de Jimin. Pasó su otra mano a través del pecho de Jimin pellizcando juguetonamente el pezón perforado del chico, Jimin se retorció entre sus brazos.

Sin previo aviso levantó a Jimin junto con él, sujetándolo por el cuello, llevándolos de rodillas a los dos.

Jimin soltó un grito ahogado, llevando una de sus manos a la muñeca de Yoongi donde le cortaba ligeramente la respiración, su otra mano fue directo a la cadera de Yoongi obligándolo a entrar por completo en el de un solo empujón, Jimin gimió prolongadamente dejando caer su cabeza hacia atrás, contra el hombro de Yoongi.

Yoongi aflojo su agarre sobre el cuello de Jimin dejándolo respirar con normalidad nuevamente, empezó a mover sus caderas contra él enterrando su cara en el cuello descubierto del menor.

—Tan bonito, tan buen chico —Jimin gimió mientras Yoongi le susurraba al oído.

Acelero un poco sus embestidas haciendo temblar a Jimin, apretó su mano en el cuello de Jimin cuando el chico apretó su muñeca con insistencia, Jimin jadeo un poco con la boca cerca del oído de Yoongi.

Yoongi soltó su cuello nuevamente, escucho a Jimin tomar una respiración profunda, subió esa misma mano, tomó la barbilla del menor y giró su rostro, juntó sus labios.

Sus bocas se encontraron en un choque de deseo y necesidad. La sincronía era imperfecta, sus lenguas se encontraron explorando con una mezcla de suavidad y hambre. 

Yoongi le dio un suave tirón al labio inferior de Jimin, una pequeña mordida juguetona, arrancó un gemido bajo que se perdió entre sus bocas. Las respiraciones se mezclaban, jadeantes, mientras el beso se tornaba más profundo, más exigente. 

Yoongi se separó, le dio un beso en la mejilla a Jimin y lo bajó nuevamente a la cama. Jimin gimió cuando su pecho quedó presionado contra la suave tela, Yoongi presionó su mano contra los omoplatos de Jimin manteniéndolo bajo control, su otra mano la llevó a su cadera agarrándolo con fuerza.

Yoongi empezó a chasquear sus caderas más rápido, cambiando el ángulo ligeramente logrando que Jimin gimiera fuertemente.

Sonriendo Yoongi continuó moviendo sus caderas de la misma manera, Jimin no dejaba de hacer ruido y Yoongi se preguntó seriamente si podría usar sus gemidos para su música, Jimin lo tenía fascinado.

Yoongi soltó su espalda agarrando sus caderas con las dos manos, el sonido de sus cuerpos estrellándose y los bonitos ruidos de Jimin llenaban la habitación y Yoongi sentía que estaba soñando.

Volteo a ver a donde sus cuerpos se conectaban y gimió un poco al ver como el bonito trasero de Jimin rebotaba con cada embestida, Yoongi soltó una de sus manos y le dio un pequeño azote solo para ver la delicada piel volverse rosada, Jimin gimió, ese ruido solo alentó a Yoongi a darle otra pequeña nalgada.

—Yoongi, Yoongi —la voz de Jimin sonaba acelerada.

—¿Qué pasa bonito? —Jimin solo repitió su nombre nuevamente.

Yoongi arrastró su mano por su espalda hasta su abdomen, bajó la mano por su vientre, pasó superficialmente su mano por su miembro, Jimin gimió fuertemente con la piel de gallina.

Yoongi estaba increíblemente cerca de su liberación, sentía un nudo en su vientre, sabía que tenía poco tiempo para hacer que Jimin se relajara por completo.

Tomó el miembro de Jimin en su mano, pasó su pulgar por la punta, se agachó y le mordió y besó los hombros.

—Vamos Jimin, te tengo, sueltate —Jimin arqueo la espalda y Yoongi solo pudo estremecerse cuando sintió que Jimin se apretaba a su alrededor, su mano manchanda del semen de Jimin.

Yoongi soltó a Jimin, sostuvo sus caderas tan fuerte que temía dejar algun moreton, mantuvo las caderas de Jimin en alto mientras el chico se dejaba caer en la cama, la cansada voz de Jimin repitiendo su nombre como un mantra fue lo que lo llevó al final, se derramó dentro del condón moliendo ligeramente sus caderas contra Jimin.

Soltó un suspiro mientras salía de Jimin, Jimin se quejo debajo de él, Yoongi se levantó de la cama, fue al baño, se deshizo del condón y mojó una toalla con agua tibia.

Cuando regresó encontró a Jimin en la misma posición, se rio un poco de él, Jimin se volvió a quejar, Yoongi se subió a la cama a su lado nuevamente.

—Eres quejumbroso —le dio un beso en una de las mejillas.

—¿Acaso es una queja? —Jimin hizo un puchero cuando hablo.

—No. — quitó la sábana manchada y tomó una de las piernas de Jimin estirandola con cuidado —Vamos a estirarte, no queremos que te den calambres.  

Jimin se dio la vuelta quedando sobre su espalda. Yoongi recorrió con su mirada la línea de su cuello, la curva de sus hombros, el arco de su clavícula. Era como si cada detalle estuviera diseñado para ser admirado, para ser tocado con manos temblorosas y un corazón latiendo desbocado. 

Jimin era la clase de persona que hacía que el mundo se sintiera menos pesado, que convertía lo mundano en algo extraordinario. Había poesía en su respiración, arte en la forma en que su pecho subía y bajaba con cada respiro.

Yoongi se inclinó besando sus muslos mientras los estiraba y los masajeaba un poco, paso reverentemente la toalla húmeda limpiando su piel del sudor, semen y lubricante, beso el hueso de su cadera cuando termino de limpiarlo, pasó sus dedos superficialmente por su abdomen y su pecho hasta que tomó su mejilla con una de sus manos, le dio un beso en la mejilla y se recostó a su lado.

Jimin se retorció contra las sábanas hasta que sus cuerpos encajaran, el brazo de Yoongi rodeó la cintura de Jimin mientras su otra mano trazaba patrones distraídos sobre su espalda desnuda. Jimin giró ligeramente el rostro hacia él, con una sonrisa somnolienta, y sus labios se encontraron en un beso suave, lento, como si el tiempo se hubiera detenido solo para ellos. 

El roce de sus bocas era delicado, casi perezoso. Las manos de Jimin se deslizaron hasta el pecho de Yoongi, dibujando líneas invisibles sobre su piel, mientras Yoongi lo atraía más cerca, deseando fundirlos en un solo cuerpo. El beso terminó con un suspiro compartido, pero Yoongi nunca dejó de tocar la piel de Jimin, disfrutando del momento.

Podía escuchar la respiración de Jimin a su lado, entrecortada y tranquila, mientras la oscuridad del cuarto los envolvía en una calma extraña y reconfortante. Había algo en ese silencio que lo hacía sentirse más cerca de Jimin que cualquier palabra que pudiera haber dicho.

 


 

La luz del sol comenzaba a filtrarse tímidamente por las cortinas, tiñendo la habitación con un tono cálido y suave. Jimin se despertó con el sonido tenue de los pájaros cantando afuera, sintiendo el peso de su cuerpo contra la cama y la suavidad de las sábanas de Yoongi. En su cabeza todavía retumbaban las imágenes y sensaciones de la noche anterior. Todo había sido tan intenso, tan fuera de lugar, como un sueño del que no estaba seguro de querer despertar.

Miró hacia su lado, viendo a Yoongi aún dormido, su respiración tranquila y relajada. Jimin no podía evitar sonreír al verlo. Algo en él le provocaba esa mezcla extraña de admiración y algo más, algo más cercano a la necesidad de estar cerca, de entenderlo más, de descubrir las partes de Yoongi que nadie más veía. Pero también sabía que era solo un chico más en la vida de la estrella de rock, uno más de los muchos que probablemente pasaban por su cama.

Jimin se levantó con cautela, intentando no hacer ruido para no despertar a Yoongi. Se movió por la habitación, buscando su ropa, pero al no encontrar su playera, sintió que un poco de ansiedad se tejía en su pecho. 

Miró alrededor, y sus ojos se posaron en una camiseta negra de Yoongi que descansaba sobre el respaldo de una silla. No lo pensó dos veces. Sin dudarlo, Jimin la tomó y la deslizó por su cabeza, sintiendo la suavidad de la tela y el calor que aún parecía quedar en ella.

Antes de salir de la habitación, Jimin echó un último vistazo a Yoongi, que seguía completamente ajeno a su partida. La última cosa que quería era que él se despertara y lo viera irse. ¿Qué diría Yoongi si lo veía irse por la mañana después de todo lo que había pasado entre ellos? Probablemente nada. O tal vez solo una sonrisa tensa. Jimin no quería enfrentarse a eso.

Con el corazón acelerado, Jimin salió de la habitación sin hacer ruido, avanzando por el pasillo hasta llegar al ascensor. Se sentó rápidamente en uno de los sillones del lobby, sacó su teléfono y marcó el número de Jungkook. Necesitaba salir de allí, aclarar su mente.

—¿Jimin? —Jungkook contestó después de un par de tonos.

—¿Puedes pasar por mí? —la voz de Jimin sonaba más neutral de lo que realmente se sentía, pero la ansiedad aún latía en su pecho.

Jungkook, siempre tan perceptivo, no tardó en notar el tono extraño. —¿Todo bien? —preguntó con suavidad.

—Sí, solo... necesito salir de aquí, ¿puedes venir?

—En cinco minutos estoy allí —respondió Jungkook, sin más preguntas.

Jimin apagó el teléfono y se recostó en el sofá, mirando las paredes del lugar como si fueran ajenas a él. Aunque aún llevaba la camiseta de Yoongi, se sentía distante, como si esa parte de él hubiera sido un sueño pasajero. Esa misma sensación de ser solo un espectador, un fan que se había acercado demasiado, lo envolvía.

Unos minutos después,Jungkook le mandó un mensaje avisando que estaba afuera. Se levantó, caminó hasta la puerta y salió rápidamente sin querer ser visto. Jimin caminó rápidamente hacia el coche de Jungkook, que ya lo esperaba en la acera.

Jungkook lo volvió a ver con los ojos hinchados del sueño usando todavía su pantalón de pijama. Su amigo no era de los que se quedaban con dudas, y Jimin no tenía ganas de lidiar con las preguntas complicadas en ese momento.

—¿Todo bien? —preguntó Jungkook, observando a Jimin con una mirada que ya conocía las señales. La manera en que se sentó, la forma en que se había cubierto el rostro con la mano al entrar al coche, probablemente todo eso le indico a Jungkook que había algo más que solo salir del hotel.

Jimin se dejó caer contra el respaldo del asiento, mirando al frente sin realmente ver nada. Sus manos jugaban nerviosamente con la camiseta de Yoongi que llevaba puesta, sintiendo cómo el tejido familiar lo hacía sentir un poco más apegado a lo que había pasado. Pero a la vez, una incomodidad crecía en su interior.

—No sé, Kookie... —su voz sonaba cansada,  —Estuve con él, ya sabes... Yoongi.

Jungkook no dijo nada de inmediato. Solo lo miró desde el volante, con una pequeña sonrisa juguetona en sus labios, como si supiera perfectamente a qué se refería Jimin, pero esperando que fuera él quien continuara la conversación. 

—¿Y qué? —preguntó Jungkook finalmente, sin cambiar su tono. —¿Te lo pasaste bien?

Jimin respiró hondo y cerró los ojos, como si quisiera borrar las imágenes que se agolpaban en su mente. —Sí... pero no sé, Kookie, fue jodidamente intenso.

Jungkook frunció el ceño, girando ligeramente hacia él mientras esperaba a que Jimin explicara más.

—¿A qué te refieres con intenso? ¿Intenso bueno o intenso malo?

Jimin se frotó la cara con las manos, sintiendo cómo las emociones se acumulaban sin poder liberarlas.

—Intenso bueno, es solo que... es Min Yoongi, ¿sabes? Él es una estrella de rock, tiene todo eso a su alrededor, y yo soy solo un fan que se metió demasiado en su mundo.

Jungkook escuchó en silencio, sin interrumpir, pero su expresión ya estaba más seria.

—No todo es tan superficial, Jiminie.

—Tal vez lo sea, tal vez él solo quería divertirse anoche. Pero lo que me da miedo es que yo también me dejé llevar, y ahora todo se siente raro.

 —Entonces, ¿por qué te fuiste? —preguntó Jungkook, claramente no entendiendo por qué Jimin había salido tan rápido si no quería irse todavía.

—Porque, ¿qué más iba a hacer? —Jimin se encogió de hombros, la incomodidad volviendo a su pecho.

—No iba a quedarme ahí mientras él dormía tranquilo. Yo no soy una prioridad para él, Kookie. Soy solo un nombre más en su lista de chicos con los que se divierte en fiestas.

Jungkook lo observó un momento en silencio, como si estuviera evaluando todo lo que acababa de escuchar. Finalmente, suspiró y apoyó una mano sobre el volante.

—¿Sabes qué? Tal vez estás sobrepensando todo esto. —Su tono era firme, pero amable. —Lo que pasó anoche... puede haber sido algo momentáneo para él también, pero no significa que no haya algo real en eso. Tú no eres solo "un chico más", Jimin. No sabes la cantidad de gente que me pide tu contacto después de un simple beso.

Jimin lo miró, viendo que Jungkook realmente estaba tratando de ayudar, pero esa pequeña vocecita en su cabeza seguía hablando, diciéndole que todo lo que había pasado con Yoongi no era más que un capricho pasajero.

Jungkook lo miró, sus ojos suaves pero firmes. 

—Lo único que sé es que necesitas ser honesto contigo mismo. Si realmente crees que no fue algo más para él, entonces no sigas dándole vueltas. Pero si sientes que tal vez hubo algo más, entonces, ¿por qué no darle una oportunidad a eso?

Jimin guardó silencio, mirando por la ventana del coche mientras pensaba en todo lo que Jungkook había dicho. En el fondo, él sabía que tenía razón, pero también era consciente que lo de Yoongi y el solo fue química momentánea.

Finalmente, tras un largo suspiro, Jimin se levantó del asiento y miró a Jungkook.

—Gracias, Kookie. Necesitaba hablar con alguien.

Jungkook le dio una sonrisa amplia y un toque en el hombro. 

—Entonces… ¿quieres que te lleve de vuelta al hotel? O prefieres seguir con tu fuga del día.

Jimin sonrió de vuelta —Nah, necesito ir a dormir abrazado por ti y por TaeTae.

Jungkook rió suavemente arrugando la nariz —Solo si te bañas antes de entrar a la cama, hueles a sexo.

Notes:

No iba a existir este capítulo, pero no pudimos evitarlo.
Esperamos que lo disfruten.
No te preocupes Yoongi, no eres el único endiosado con Jimin.

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Notes:

Nos encanta el Yoongi flechado por la presencia escénica de Jimin, claro que sí.
Y quien fuera Jimin para enredarse con su artista favorito, verdaderamente todos estamos celosos.

4734 palabras
Casi el doble del primer Os que publicamos, de hecho hace un tiempo que estaba escrito, pero faltaban algunos detalles.
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Esperamos que les guste <3