Chapter Text
Martes · [15:42 hrs]
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—¿"Kacchan"? ¿Ese es Bakugō? —dijo sarcástico el imbécil de Neito Monoma.
Es jodidamente desagradable cuando alguien más me llama por ese mote. Deku tiene pase solamente porque es un apodo de niños, pero ¿A este quién le dio permiso de utilizarlo? Tch.
Me coloqué a un lado de Deku y a pesar de la incomodidad por la posición, incliné mi cabeza hacia arriba para intentar ver las expresiones de El Mil Dones y me dieron ganas de sonreír con suficiencia cuando noté cómo se tensaba y su ceño se fruncía. Deku hizo puños con sus manos y por un momento resaltaron un par de venas antes de que él se esforzara en relajarse y mostrar una sonrisa forzada al para nada grato recién llegado.
El tarado no lo admitiría nunca, porque a ojos de todos él es la definición de un sol, y quizás bajo ciertas perspectivas lo es, pero también es celoso y ciertamente posesivo bajo determinadas ocasiones. Mi apodo es una de esas cosas con las que es bastante arisco y se niega a compartir —su expresión en una de las veces en las que escuchó como el Cara de Tonto me llamaba de esa forma también, es una prueba de ello—.
Eso y sus figuras de edición limitada de All Might, pero eso es comprensible. Yo tampoco comparto mi mercancía de el retirado héroe número uno con nadie y eso incluye hasta las figuras que no son limitadas.
Aún así, estoy bastante seguro de que en esta ocasión, no es solamente el hecho de que alguien ajeno a nosotros haya dicho "Kacchan" además de él, deben haber más cosas tras su reciente comportamiento agresivo. Probablemente se deba al estrés de estar lidiando conmigo y al mismo tiempo con toda la U.A, pero no puedo evitar pensar que tras esa mirada recelosa que le dedica al bastardo copión con risa de maníaco, se encuentra algo más personal.
Bah, no pensaré en ello, de todas formas no es algo que me incumba. Deku al momento de conocerlo o se hace amigo instantáneamente, o se hace un enemigo. No hay punto medio con él, aunque sí se puede ir de un extremo al otro con el pasar del tiempo.
—Es Kacchan, pero no Bakugō... —explicó brevemente Deku. Yo lo miré extrañado de inmediato, pero él no me devolvió la mirada.
¿Cómo es eso? ¿Escuché bien? ¿Acaso Katsuki Bakugō y Kacchan podían ser cosas independientes entre sí y no sinónimos? Me llegaba a parecer hasta irreal aquella posibilidad, porque desde que tengo cinco años y medio, soy Kacchan. Al menos para el nerd.
—¿Ah? ¿A qué te refieres con eso? —el imitador posó sus manos en su cintura en una pose excéntrica y miró al Mil Dones con una ceja alzada. Sus expresiones siempre son exageradas y sumamente molestas... me saca de mis casillas con su sola presencia.
—Es un pe- —solté un gruñido de advertencia en cuanto mis alarmas se encendieron avisándome que me llamaría "perro", él se dio cuenta y se corrigió—, un pomerania que quedó a mi cuidado por las circunstancias y le puse Kacchan de nombre porque me recuerda a él en varios aspectos. Ahora, ¿Ya me puedo ir? Tengo una tarde ocupada, Monoma.
Bueno, supongo que esa es una excusa lo suficientemente válida y convenientemente carente de información, me agrada. Ahora solo hay que contarle ese cuentito a los extras de la clase para que todos estemos en la misma página... ¿Uh? ¿Deku puede hablar en ese tono de voz? Sonó sarcástico y harto de existir, es hilarante. Nadie me creería si lo contara.
El estúpido de Monoma quedó hecho piedra con el último comentario. Casi veo como se le salen los ojos de sus cuencas de la impresión. Si fuera humano me estaría carcajeando demasiado en este momento. El bastardo iba a contestarle, pero con aquel tono de voz y mirada por parte de Deku, se quedó sin palabras.
—Tomaré eso como un "sí" —pronunció el de cabello verde grisáceo, para acto seguido rodear al rubio y pasar de él mientras que con una voz autoritaria me dijo—: Andando.
Mi orgullo me dijo que no era posible que le hiciera caso y que siguiera soñando si creía que lo iba a seguir como si fuera un perrito faldero, pero mi cuerpo y mente me dijeron que fuera prudente y que era mejor tragarme el ego y simplemente obede-... Estar de acuerdo y seguirlo. Era mejor eso que quedarme con este insufrible y todos los personajes de relleno de los pasillos.
Alcancé a escuchar como Monoma gritaba unos balbuceos e incoherencias llenas de frustración porque no logró su cometido, pero la verdad es que ninguno de nosotros le dimos mayor relevancia. No lo ameritaba ni tampoco queríamos lidiar con él más de la cuenta.
Después de ese intercambio de palabras no tardamos en llegar a los jardines de la U.A, y a pesar de que estaba sumamente cansado —porque cuando Deku da un paso largo, yo tengo que dar al menos unos dieciséis (teniendo en cuenta mis dos pares de patas y lo cortas que son)—, y que la condición física de un pomerania no se compara a la resistencia que tengo yo como humano, logré mantenerme en pie cuando tocamos el pasto.
Deku se acomodó bajo la sombra de un árbol estirando una manta amarilla —en realidad no sé de qué color es, pero a mis ojos es amarilla—, y luego se sentó en flor de loto mientras colocaba su mochila sobre sus piernas. No tardó en sacar su bento.
Entendí rápido que prácticamente hacíamos un picnic, solo que yo no tenía nada que compartir, ni siquiera para charlar. Aunque probablemente yo no figuraba como tal en el picnic por mi condición de todas formas.
Solo espero que con la comida en su estómago el estado de ánimo de este ser autodestructivo se levante un poco. Porque a pesar de que es divertido verlo serio y enojado, también creo que se está desbalanceando mucho el Ying y el Yang que rige a esta academia y probablemente explote si él sigue con su mal humor.
Sin saber qué más hacer, comencé a pasearme por los alrededores, sabiendo que el de pecas me dedicaba miradas atentas de vez en cuando para no perderme de vista, tal cual como si fuera de verdad su perro y me estuviera sacando al parque. Me sentí hervir de enojo ante esa idea absurda y le iba a gruñir en amenaza por ello, pero justo se llevó una cucharada de su almuerzo a la boca y llenó sus mejillas con ella. Hizo una expresión de satisfacción cerrando los ojos y disfrutando de su comida, así que lo dejé en paz.
La comida es sagrada y no se debe perturbar, aún más si está delicioso.
Aproveché para buscar un arbusto rápidamente y vaciar mi ahora pequeña y poco resistente vejiga luego de meterme entre las ramas y esconderme de la vista de la gente. Para mi buena suerte, no me quedé enredado ni me hice daño con ninguna. Salí rápido de ahí y me sacudí, porque sabía que el paranoico de verde se iba a asustar si no me tenía a la vista.
En cuanto me encontré fuera del arbusto mi fisionomía fue más fuerte que yo y me sacudí. Los instintos caninos comenzaban a resultar menos fastidiosos y simplemente los dejaba ser con la esperanza de que pronto acabaría mi sufrimiento. Supuse que, mientras menos pensara en todo lo que conlleva mi nueva forma, sería más fácil de sobrellevar y la espera se haría más corta en algún punto.
Volteé a ver para todos lados y me di cuenta de que estaba realmente solitario el lugar. Habían apenas un par de estudiantes caminando por los alrededores y la mayoría se dirigía hacía los edificios, así que me relajé considerablemente.
A veces —en realidad, la mayor parte del tiempo—, Izuku piensa las cosas antes de ejecutarlas, así que no tardé en darme cuenta que escogió este punto de forma estratégica, porque hay otras zonas verdes de la U.A que son bastante concurridas.
Me llegó una brisa, y no sé si es por mis nuevos sentidos adquiridos y aparente debilidad, pero se sintió muy refrescante e incluso algo brusca. Lo sé porque puedo sentir cómo reacomoda todo mi pelaje y me puedo imaginar perfectamente luciendo realmente cómico por culpa de ello, porque mi pelaje es todo el volumen que tiene mi cuerpo en este momento.
De la nada fui más consciente de cómo se sentía la hierba bajo mis patas y cómo se hundían mis garras en la tierra. Sentí una repentina carga de energía en mí, y me dieron ganas de comenzar a correr. No lo pensé mucho, porque después de todo ¿Quién iba a saber de esto? Deku no diría nada, probablemente y solo me vería en un momento de hiperactividad. Estoy bastante seguro de que no se burlará.
Así que sin darle más vueltas, me eché a correr. Corrí en zigzag, línea recta, en círculos, en un punto también escarbé, dejando una irregularidad en la cual alguien distraído podría caerse o tropezar, me recosté sobre el pasto y dejé mi estómago al descubierto para impregnarme de todos esos aromas que tanto emocionaban a mis sentidos caninos. Luego me di la vuelta y apoyé mi cabeza en la hierba, mi mirada se clavó en Deku y pude notar que este me observaba con una sonrisa que mostraba todos sus dientes mientras tenía las manos apoyadas detrás de él y las piernas estiradas.
Aparentemente, él había terminado de comer hace un rato ya, pues su bento no estaba a la vista, seguramente lo guardó en su mochila.
No sé por qué, pero no sentí vergüenza. Esta vez no me avergonzó que alguien me viera comportándome como lo que soy —por ahora— y en su lugar quise correr con todas mis fuerzas hacía él para después taclearlo cuando me hizo un gesto de "¡Hola!" con una de sus manos.
Ese impulso sí lo retuve y en su lugar me distraje con los sonidos que comenzó a hacer una ardilla en el tronco de un árbol. Mis orejas de inmediato se movieron hacia la fuente del sonido e incliné la cabeza para escuchar mejor. Nunca supe por qué los perros hacen eso a veces, pero ahora lo entiendo. Ayuda a la concentración y de alguna forma proceso de forma más rápida qué estoy escuchando y de dónde viene.
Me levanté y fui hacia dicho animal. Su sonido me inquietaba y me daban el impulso de querer agarrar a quien creaba esos sonidos entre mis dientes, o al menos de perseguirlo. También retuve ese impulso primitivo de caza y simplemente me quedé mirando a la ardilla, la cual también me miraba a mí luego de haber escalado más el árbol. Casi parecía que se burlaba al quedarse ahí, sabiendo que yo no podía alcanzarla a esa altura.
Tch. Presumida.
Me di la vuelta y caminé con tranquilidad hacia la manta de picnic de Deku, me acosté en una esquina sobre esta. Era suave.
—¡Kacchan, la ensuciaste con tierra! —me reprochó, pero por su tono de voz sé que no está molesto y que no tiene problema con lavarla. Después de todo, para eso son las mantas, para que se ensucien en lugar de nosotros.
Le dediqué una mirada que buscaba expresar un "¿Acaso ves que eso me preocupe?" y seguí con mi importante tarea de no hacer nada.
Cierto, las tareas. Tendría que ponerme al día con bastantes cuando vuelva a ser yo. Soy inteligente académicamente y usualmente no se me complican, pero de todas formas hay algunas que son de investigación y reflexión, por lo que llevan más tiempo. Así que utilizar mis horas de ocio ahora, sabiendo que después tendré que hacer un doble turno de estudios no me pone precisamente feliz.
Di un suspiro nasal de resignación y Deku me miró con curiosidad, atento.
El Cara de Tonto y Pelo Mierda me han preguntado un par de veces si a mí me incómoda cuando el Nerd hace eso o cuando me analiza y comienza a murmurar cosas. Les he dicho que no, que me causa irritación en su lugar.
En realidad eso es mentira. Nunca me ha molestado que Izuku me mire y termine siendo una obra a analizar y estudiar para él. La verdad es que estoy acostumbrado, porque él siempre me ha admirado y eso me hace sentir mal y bien conmigo mismo al mismo tiempo.
Bien; porque me da satisfacción saber que mi rival nunca ha considerado que me quedo atrás, —cuando yo muchas veces he llegado a sentir que así es— y que en su lugar yo lo motive a seguir mejorando para que esté a mi altura.
Mal; porque a pesar de todo eso, me siento egoísta al disfrutar que me vea como una meta o un objetivo, sabiendo que en realidad todo eso no debería ser más que odio, desprecio o incluso miedo.
Pero Deku siempre ha sido un rarito, desde que somos unos mocosos que lo es. Así que a pesar de que me sorprende que no sea de esa forma, una parte de mí me dice "¿Y de qué otra forma podría ser?" porque esta siempre ha sido nuestra realidad.
Deku siempre había sido un seguidor mío.
O al menos intentaba serlo, porque en realidad... pienso que va a la par mía, tal vez incluso desde antes de que All Might lo escogiera como sucesor.
