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El baile de las mariposas

Chapter 25: Extra 2

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Lo que Hopeland tenía eran muchas cualidades,  era un país soberano, libre de opresión y un país que siempre iba en constante progreso, siempre había algo bueno de que hablar en cuanto al crecimiento del país, Hoseok era tan buen presidente que esta vez, nuevamente el pueblo volvió a reelegirlo para estar en el puesto, tal vez por más de un 95% de gente a su favor y eso ya era demasiado, con eso implicaba que Amanda y su hijo, volvían a ser la familia presidencial selecta que dió la gran celebración navideña ese año, primero encendiendo el árbol navideño gigante, con luces calidas y moños rojos, con esferas en color dorado y rojo y un mural con cartas navideñas de niños, decoraba el palacio de gobierno (que siempre estaba abierto para todo el mundo) y luego elogiar el mural, una bonita celebración con todo y el discurso de Hoseok para seguir dando esperanza al pueblo, porque la esperanza era su nombre ese pueblo debería tenerlo siempre, ellos también se habían levantado de las cenizas, al igual que donde nuestros protagonistas tuvieron vida.

A Jisung le gustaba todo eso, la celebración le pareció de lo más increíble, y eso era tan gratificante después de todo el pasado que tenía. Se sentía como un nuevo comienzo cada que las luces de navidad se prendían. En donde viva antes no conocía nada de eso, y es por eso que esto se sentía  como si esto fuera nuevo todo el tiempo, a pesar de que ya llevaba años viviendo esas fiesta en ese país, aunque bueno, este año sería diferente, por todo lo que se avecinaba con esa época tan cálida, a Jisung le gustaba tanto Hopeland, pero lo que más le gustaba de ese país era que en invierno, la nieve caía llenando todo de blanco, días blancos y fríos, pero al mismo tiempo te hacían sentir tan cálido.

En el centro del país la nieve si llegaba a cubrir los patios y calles de cada avenida, blanca y pura, fría, y tan bonita que les daba un paisaje maravilloso y entonces en diciembre cada casa se iluminaba, a pesar del blanco paisaje, las luces de colores alumbraban cada casa y cada vida, era hermoso mirar todo el espectáculo que eran las viviendas.

Y la de Jisung no era excepción, desde finales de noviembre el, junto con su lindo novio, si, su ahora novio Minho, y es que hasta mencionarlo le causaba revoloteo en el estómago de lo enamorado que se sentía, decir que era su novio era maravilloso, porque era libertad, no solo unas palabras y un título, no, era que Lee Minho era su novio y eso de sentía de maravilla. Y bueno, el chiste era que ellos habían adornado con luces toda la casa que por primera vez lucía colores vivos, digamos que Jisung no decoro mucho en esos años de soledad, solo decoro un poco el año pasado y fue solo por su sobrino, el niño debía ver luces y Jisung le dió luces por ver. Quería tanto a su sobrino como su fuera hijo propio.

Ahora también pudo luces, y fue con toda la intención de que Minho viera todo el espectáculos de luces, incluso desde septiembre, después de su cumpleaños fueron a comprar luces tomados de la mano, compraron todas las luces coloridas que pudieron comprar y es que Minho lucía como un gatito enamorado de las luces, incluso después de que las puso, Minho salía cada noche después de encenderlas para ver lo hermoso que brillaban en la oscuridad.

A Minho los ojos se me iluminaban con gracia, y la luz reflejada en esas orbes castañas era lo que más amaba Jisung, eran ojos hermosos viendo luces de colores y la boca abierta con asombró, se veía tan bien, que Jisung le había tomado una foto la primera vez que lo vió viendo las luces. Recuerda que le robo un beso esa noche, en la calle y con el gato en brazos, eran una familia ahora y que bonito sentía al tener su propia familia ahora, Minho era parte de su todo y eso era maravilloso.

Pasaron la primera nevada juntos, Jisung aún recuerda cuando el primer copo de nueve cayó, estaba dormido, el gato estaba calentito a lado suyo ronroneando, mientras era tapados con la cobija gruesa ya que se sentía frío, estaban tan cálidos y en confort, pero entonces fue despertados abruptamente por un peso en la cama, un peso que se suponía debía estar durmiendo a lado de ellos.

—¡Jisung! ¡Jisung! ¡Jisung! ¡Hay nieve! — la alegre voz de Minho se escuchó por toda la habitación, y entonces brinquitos en la cama se hicieron presentes, Minho saltaba emocionado por toda la cama, Morgan maullo no muy de acuerdo por ser despertado.

— ¿qué? ¿Qué pasa? Min, ¿estás bien?— Jisung se levantó espantado, el maullido del gato lo despertó mas que los brincos en la cama,Minho se aventó a lado de Jisung  y puso sus codos en la cama, recargando su cabeza en sus manos, viendo con una enorme sonrisa a Jisung.

— ¡JISUNG HAY NIEVE FUERA!,— dijo bastante emocionado, se levantó de un salto— anda levanté a ver la nieve.

— Mi amor, mejor ven conmigo y duerme ¿Si?— Jisung estaba de vacaciones, así que quería dormir hasta medio día, disfrutar bien del clima y estar en cama todo el día, ese era su plan, pero no el de Minho.

—duermes más que Morgan, vamooos Ji, por favooor, vamos a ver la nieve.— Minho camino al lado derecho de la cama y tomando la mano de Jisung lo jalo para que saliera de la cama, pero Jisung de tapo la cara con la cobija y no se movió para nada.

— Min, eres como un niño, déjame dormir.— gruñó tratando de que Minho no lo despertara, pero fue en vano.

— dormir es para viejitos, mi amor.— ay que bonito era que la persona correcta te dijera amor, no sonaba cliché, no sonaba repetitivo, no sonaba poco original, sino que sonaba tan reconfortante, como si fuera lo más hermoso que alguien pudieran decirle.

— que tengas insomnio no es mi problema bebé— Minho ya estaba tratando el insomnio que sufría a causa de el estrés postraumático que sufrió, la guerra cambio aspectos en el que gracias a la terapia que estaba recibiendo estaban sanando de Apoco en poco, el tiempo no sanaba todo, la terapia era necesaria luego de vivir todo lo que Minho vivió para tener un país soberano, era entendible, había sufrido demasiado. Pero eso estaba pasando de poco en poco, ahora se sentía mucho mejor aunque el insomnio aveces aparecía, ya no constante, pero lo hacía.

— vamoooooos, corazón, por favor, ve la nevada conmigo.— Minho hizo un puchero cuando Jisung bajo la cobija para verlo, parpadeó varias veces para convencer a Jisung y Jisung al no saber decirle que no a Minho, dio un suspiró y accedió.

— solo porque te amo tanto te hago caso, pero quiero mi café caliente está mañana.— Minho asintió, le daría café aunque no se lo pidiera, hacía un frío horrible y una bebida caliente funcionaba

— como quieras, mi amor.— le dió un piquito en la boca y salió corriendo a poner el café ya caliente en la taza de ardilla. Cuando Jisung bajo le entregó su taza y juntos se pusieron detrás de esa ventana a ver la nieve que apenas su comenzaba a caer y cubrir todo.

—Minho, ¿Quieres pan?— Minho asintió y Han, aún con pantunflas se levantó del sillón, se fue a poner la chamarra, no importaba que fuera en pijama, todo por cumplir ese capricho de pan, y es que Minho no vivía sin pan, amaba el pan, al igual que Morgan. — vamos por pan, entonces.

Minho ya tenía puesta la chamarra y los zapatos, era un astuto, pues sabía que Jisung jamás le negaría nada, y cuidando que Morgan no saliera de casa, juntos salieron a la panadería. El camino fue como siempre y los panes fueron los mismos de todos los días, dos conchas rosas para Jisung, un cuerno para Morgan y dos panes de mantequilla para Minho, Minho cargo el bolso de pan y con la mano de Jisung de lado derecho, salieron a la calle de regreso a casa, con la nieve cayendo, lentamente sobre ellos, su primer nevada juntos, sin duda siendo tan especial para ambos.

Iban caminando por la calle, a tan solo dos minutos de su casa, cuando una cajita de cartón llamó la atención de Minho, la caja se movía y pequeños soniditos salían de ella, así que soltó la mano de Jisung para ir a ver la caja de cartón. No podía creerlo, pero dentro de la casa, tres gatitos se encontraban maullando por su vida.

El corazón de Minho se rompió al instante.

— ¿Qué pasa, cariño? — Jisung llegó a su lado y Minho solo soltó un suspiro frustrado.

— existe gente tan mala en el mundo, Amor— miró a los gatitos que aún ni abrían los ojos, y el corazón se le apachurro más.

— don gatitos muy chiquitos, DIOOOS ¿Estaban aquí abandonados? ¿Con este frío? No puedo creerlo, son solo bebés.— Minho asintió, no podía creer que pudieran tirar como basura a pequeños seres inocentes.

— hay que llevarlos a cada, Sung, no se pueden quedar solos.— Jisung asintió. Y tomando la bolsa de pan, dejó que Minho tomara la caja con tanta delicadeza. — después de las doce los llevamos al veterinario, ¿Va?

— Si, cariño, los llevamos al rato que abran— juntos caminaron a su casa.

Esa tarde, mientras el invierno llegaba, ellos fueron papás de tres gatitos hermosos que ahora son parte de su familia. Ahora ya no solo existía Morgan, ahora estaban Sonnie, Doogie y Dori, eran cinco en esa casa que ya nunca más se sentiría vacía.

Aquella tarde, 31 de diciembre, solo dos semanas después de que su familia se extendiera más, estaban en la cena de año nuevo que se celebró en casa de estos dos, por fin, todos los amigos estaban reunidos ahí, felices, con vidas nuevas y objetivos cumplidos. Estaban felices, comieron, tomaron, charlaron, rieron. Pero antes de las doce. Minho salió a ver las luces, como lo había hecho todos los días desde que las luces se encendieron.

Jisung lo siguió poco después, dejando a los invitados dentro de casa pasándolo bien.

— ¿Todo bien mi amor?— preguntó Jisung abrazándolo de inmediato, Minho le dió un beso en la coronilla y asintió.

— Si, mi amor— Jisung solo lo abrazo más fuerte manteniendo la cabeza en el pecho del castaño— solo estaba deseándole buen año al cielo.

— seguro él te lo está deseando de regreso, mi amor. — sabían sin duda que realmente no era el cielo a quien se referían.

— El doctor Brook dice que está bien extrañarlo a veces. Yo lo extraño en días como estos cuando estamos todos juntos, no puedo imaginarme a Hyunjin, sabes— Jisung asintió entendiendo todo.

— Hyunjin se ve mejor, está feliz ¿No?— Minho asintió. Ya todos estaban felices sin duda y extrañar no era muestra de tristeza, extrañarlo no era debilidad o detenimiento, no podías olvidar a quien se fue, extrañar era simplemente el cariño a lo que se fue, y los seis chicos que fueron amigos en la juventud siempre extrañarían al rubio se sonrisa carismática, pero ya no lo recordaban con tristeza, ya no más.

— la luna está presente ahora, luna llena en año nuevo, ¿No es genial?

— la misma luna de cuando nos conocimos— Minho sonrió.

— esta noche salen los hombres lobos— las risas que lanzaron juntos fue casi músical.— te sigo amando desde esa no noche, Jisung.

— y yo te amaré toda la vida, Minho. No imagino una vida sin ti—aquella noche, mientras la cuenta regresiva para el año nuevo daba la bienvenida, ambos se besaron, unieron sus labios en besos como tantas veces ya lo habían hecho, unieron sus labios, porque su vida, su vida ya estaba unida desde aquella noche de baile en la que con la misma frase sin sentido de hombres lobos se hizo presente.

Ellos se sumaron desde entonces, y hasta entonces ellos se seguirían amando, quién decía que el amor a primera vista no existía, mentía, pues Minho y Jisung son testigos de que existía y sobre todo de que era duradero.

Una historia con un amor que comenzó derrepente, si los cuentos de hadas existen. Entonces dos magia era su amor, Jisung y Minho serían felices por siempre y si es que había otra vida, en todas esas iban a amarse.

Una historia, la magia
La mariposa y la luciérnaga
La noche que fue testigo
Ellos se amaron por siempre
El amor prevalecerá.esto fue más que un baile
El amor jugó bien sus cartas y el destino siempre era justo, la historia terminaba, tuvieron su final feliz.

Y como en todo cuento de hadas, esta vez sí estará escrito, un fueron felices para Siempre.

Notes:

Esta historia esta basada en un periodo no actual, hay pensamientos que no compartimos ahora, pero son propios de la fecha en la que me base para hacerlo, aunque no aclararé una fecha exacta, ni un país, todo será plenamente ficticio para no tener ningún inconveniente.

La historia estaba inspirada en el Baile de los 41, una historia historica en mi país, de la cual hay una película con el mismo nombre (en Netflix por si quieren verla), al empezar a escribir, me estaba basando en ella realmente era mi primera opción y donde saque la creatividad, pero realmente, luego cambie la dirección de esta historia, aunque si bien deje la escencia de dónde me base, la puse diferente, así que simplemente confíe en mí imaginación y de ahí salió el baile de las mariposas.