Chapter Text
Silco se estaba recuperando. Desde el disparo, él y Jinx apenas habían intercambiado palabras. Fue Sevika quien lo sacó de Zaun, lejos también de Piltover. Lo llevó a un lugar que solo ella conocía, oculto incluso para aquellos que alguna vez compartieron trincheras. Y mientras el líder descansaba, Zaun se desmoronaba sin nadie que lo guiara.
Jinx había cambiado. Algo en ella se había apagado. Lo que antes era risa caótica, ahora era silencio afilado. Le dije que no pasaba nada, que todo estaría bien. Pero ambas sabíamos que era mentira. Su mirada había perdido el brillo, y la mía, también.
Terroristas de Zaun se agrupaban para hoy conmemoración de los muertos del accidente sufrieran dolor.
Lo sabía porque el consejo de Zaun no paraba de hablar de ello y preguntar por Silco. Sevika tomo su lugar y dio luz verde al atentado. Quería participar quería verlos sufrir, pero no pude permitirlo mi enfermedad aumentaba Cada día dolía más, cada noche era más larga. Me estaba consumiendo por dentro, y aún así, no podía parar era incontrolable dolía demasiado.
Ahora todo el mundo nos conocía. La ladrona de la gema y la terrorista de Piltover. Caminábamos ocultas bajo capas largas, esquivando miradas, entre callejones repletos de destrucción. Los carteles de “SE BUSCAN” cubrían las paredes, con nuestras caras dibujadas en tinta desvaída.
Mientras cruzábamos uno de los mercados abandonados de Zaun, una niña cayó desde una cornisa, aterrizando justo sobre Jinx. El caos nos persigue hasta en los momentos más mundanos. Un hombre con bastón nos reconoció. Su mirada me lo dijo todo. Todo
Por mi instinto saco dos cuchillos y los tiro. Al minuto sus cabezas están cortadas.
—¿Lo sientes? —preguntó Jinx, señalando a la niña—. Ese zumbido detrás de los ojos…
Le bajé el arma con suavidad. Vi el miedo reflejado en los ojos de la pequeña, su pelo castaño alborotado, sus ojos color miel paralizados de terror.
-Si esa somos nosotras. - apunta de broma a ella y a mi
-Si alguna vez necesitas maldecir a una familia, hermana o sociedad llámame.
La niña no dijo nada. Jinx se alejó, su risa apagada resonando en el aire espeso. Yo me agaché, le tendí la mano a la niña y la ayudé a levantarse. Luego, sin una palabra, la dejé atrás y seguí a Jinx.
-No puedo creer que estés casi muerto y yo tenga que arreglar tus desastres- Sevika no paraba de quejarse y ya era molesto.
-Dios mujer estás loca ahora hablas con los muertos- dice Jinx desde la viga. Antes que el chuchillo aterrice en su pelo lo cojo con la mano.
-No está muerto- le advierto a las dos.
Ellas comenzaron a discutir. No me importaba. Hablaron de medicaciones, de planes rotos, de lealtades traicionadas. Yo ya no tenía energía para discutir ideales que jamás se cumplirían.
-Yo de ti bajaría la botella-. Le dijo Sevika y me hace caso.
-No vamos a ver arder nada, nadie se va a enterrar. Sevika eres capaz de hacerlo- dije para luego largarme enfadada.
Ekko… ni siquiera sabía si estaba vivo después de lo que paso en el puente intente buscarlo por todos lados, pero ya puedo ver sus prioridades. . Me hacía falta desaparecer, aunque fuera por unas horas. Pero el deber me llamaba otra vez. Jinx me buscó para trabajar en un nuevo brazo para Sevika. Una especie de disculpa. Nos encerramos en la vieja sala de juegos y nos pusimos a construir.
Cuando ya está envuelto un humo verde abunda en la antigua sala de juegos. No era un humo corriente era. Subo rápidamente a Jinx a las vigas y le tapó la boca era toxico. Era la de Piltover.
Ella no entiende y hace la acción sola. En la entrada luces empiezan a asomarse. Mascaras de Piltover.
Vi, era vi la persona que había hecho esto que estaba entrando al lugar, pero clara mente no iba sola la estúpida de Kiramman la acompañaba. Tendré que hacer cuentas con ella si no nos deja en paz.
Jinx apunta a su hermana con el alma y yo la bajo una lagrima cae de su cara y hace un ruido antes todo el silencio. Nos empezamos a mover con sigilo. Es difícil ver bien con el humo.
De repente todo coge color los juegos se había activado que lista Jinx. Cuando tuvimos vía libre corrimos para poder respirar aire más o menos limpio.
Veo a Jinx correr, pero al instante está en el suelo me aproximo con prisa al ver como los ayudantes de la rata le patea el arma. Pero siento un arma en mi cabeza. Me acorralan y me ponen en la otra pared que Jinx
Puta rata inmunda, nos tenía a la no paro de hablar con Jinx hablaban de Silco. El famosa rata del consejo nos había acorralado
Cerré los ojos no podía más. Me concentre en liberal suficiente magia para salir de aquí. Y cuando pude abrí los ojos el miedo en la marioneta se veía claro. Mis ojos reflejados en los suyos.
Tire un chuchillo al suelo para que al instante estuviera traspasando la cabeza del que me sostenía y se clavara a mi lado.
Sevika entro a la acción, Jinx le lanzo el brazo que había construido. Una vez con eso supe que los pobres no tenían nada que hacer así que solo me concentré en ver el espectaculo sin saber que cierta niña sentada a mi lado también lo veía.
Sin darme cuenta la niña corrió hacia la peli azul y vio la pelea final con Smeech. El cual huye cuando ve que no puede ganar la batalla.
-Qué bueno encontrarte- susurre sentada en el suelo.
-Ese idiota nunca supo tener la coba cerrada-
-Vuelves a tener esa mirada, que estas tramando. – le dice a Jinx
Me levanté como pude. Frente al cristal roto, mis ojos volvieron a ser lo que eran: azul claro, casi celestes. Mi reflejo me devolvió algo de lo que había perdido.
—Acabar con lo que queda de mi familia —murmuró Jinx, con una sonrisa torcida.
—¿Eso me incluye? —le pregunté, posicionándome al lado de Sevika, arqueando una ceja.
-Puede- dice de broma con una sonrisa.
Y con una risa falsa, giró la cabeza varias veces, como si con ese gesto pudiera sacarse el dolor de encima.
Pero yo sabía la verdad.
La semilla ya estaba plantada. Y nadie, ni siquiera nosotras, podría detener lo que estaba por venir.
