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No quiero que estés sola, quiero ser parte de tu vida

Chapter 3: La Santa Religiosa más Brillante (1)

Chapter Text

Estelle entró en la sucursal sigilosamente, aprovechando el poco personal trabajando durante la noche más sombría y tardía. Inspeccionaba los archivos de movimiento de los miembros, buscando la carpeta de la única persona que conoce para saber su ubicación.

Hacía unas semanas que no está junto a ella, le preocupa que haya algo para no haberla visto más. Ya sea una misión la cuál se le haya complicado, o una persona que esté pidiendo su mano desesperadamente.

¿Esto no se considera algo malo?, ¿seguir a una persona solo para revisar su última ubicación?, eso se le fue y tampoco sería un drama si nadie la descubre. Lo que quiere es volver a estar junto a ella, para relajar su corazón.

– ¿Qué haces espiando los archivos de las rutas del resto de personal? –. Una grave voz le heló la nuca cuando estaba cerca de encontrar lo que quería.

– ¡PERDÓN ES MI PRIMER DÍA!–. La chica lavanda puso las manos frente a su cara, cuando dió la vuelta para escusarse con quien la haya descubierto.

Cuando escuchó un sorpresivo "ah", se quitó las manos y se topó con un rostro familiar.

– Tú eres...¿Mina? –. El rostro y cabello le traían recuerdos frescos, de una chica similar, mirándola detenidamente sin dejar de sospechar por la presencia de Estelle en habitaciones no autorizadas de la sucursal.

– Si, un gusto. Estelle, ¿verdad?, mi hermana me contó sobre tí y no pensé que realmente te unirías a la Asociación –.

"Es mi primera vez hablando con Mina, debería llevarme bien y dar una buena impresión para que no piense de malas intenciones con Saya". La bruja lavanda se recompuso internamente, considerándolo también como una oportunidad para hacer más amistades dentro del trabajo.

Y buscando llevarse bien con su posible..."suegra".

– Eh, si. Pero no trabajaré permanentemente...es solo por los momentos. Entré aquí porque...me ordenaron acompañar a tu hermana, pero no me dijeron adónde debo ir, tampoco la he visto en la sucursal –.

No encontró la escusa más convincente para despejar las sospechas y se ponía más insegura al explicarle, con un sonrojo en las mejillas.

– No te preocupes, déjame revisar yo misma. Sheila siempre hace un reporte de cada parada de Saya, así que en su archivo debe estar el lugar a donde ha ido –. Mina no pareció dudar de sus palabras, abriéndose paso en la oficina para buscar entre las carpetas del cajón.

Estelle no pudo encontrar otro tema para hablar más, sentía que casi mete la pata en su primera toma de contacto.

"¡¿Por qué demonios me pongo tan nerviosa por decirle que quiero ir a ver a Saya?!, pensándolo claro, eso suena bastante raro. Después de todo, nadie me ha mandado". Puso la mano sobre su frente para sacarse el sudor, tomando silenciosas respiraciones.

– Aquí está, déjame ver...según el informe, se encuentra en Inazuma –.

– Perdón, ¿me repites exactamente el nombre de ese lugar? –. Estelle preguntó con un dedo sobre la barbilla.

– Inazuma, un país ubicado al este... –.

Estelle partió esa noche a la ubicación del país, a ciegas de lo que se podría encontrar, pero con un extraño presentimiento de su encuentro con Saya a quien necesitaba ver cuánto antes.

Lo único que le dijo Mina, fue que es un país bastante fastidioso en cuánto a sus tradiciones hacia los turistas especialmente en épocas como ahora.

Me encuentro libre después de terminar otra comisión de la Asociación, aleluya, aunque no es como si hubieran distracciones divertidas en este país y olvidar el trabajo.

Pronto tendré que ponerme a encontrar más trabajos parciales mientras estoy quedándome un rato en ciertos lugares. Las sobras de mis últimos trabajos están llegando a su fin, no quiero volver a pasar por la pobreza.

Aunque debo decirlo, me siento bien al esforzarme por conseguir todo mi dinero y no depender exclusivamente de la Asociación.

Ciertamente con respecto a este país, me siento como si estuviera hablando con un vecino, poseen costumbres y cosas familiares de Oriente.

Pero no lo llevamos al extremo, tampoco estamos constantemente promocionándolo a cada extranjero que pase, y no discriminamos a quienes no acepten nuestras costumbres culturales.

Creo que me reconocieron, saben de dónde vengo por mis rasgos, pero no me interesa y hasta ahí debería llegar el interés...sin embargo, a cada rato me detienen ya sea para ofrecerme baratijas religiosas, me preguntan si conozco a Dios, encuentro un desfile o fiesta diariamente como si trataran de que entre en ese juego.

¡Estos demonios incluso me han ofrecido lo que sea a cambio de involucrarme en sus costumbres!

El problema es que no soy la única quien ha sido bombardeada por estos locos religiosos, muchos extranjeros visitantes se han ido por esta razón o terminan rindiéndose...consumidos por la moda de los religiosos impulsados por la iglesia.

Soy de las pocas que sigue en pie, esquivando cada palabra que me digan y huyendo cuando me encuentro a alguien de ellos.

Por lo menos, estoy segura cuando me hospedo en una posada y disfruto de la suave cama, abrazándome para no pensar en esos problemas, más complicados que los de la Asociación.

"¡TOC, TOC, TOC!".

"Me pregunto quién será". Fui sorprendida cuando la puerta sonó de repente muy fuerte.

Caminé como un fantasma hacia el pomo, no esperaba ningún pedido o quizás se habrán equivocado de habitación.

– ¡Hola, buenas noches!, ¿tiene un momento para escuchar lo que queremos decirle? –. Dos hombres a los costados y una mujer al centro se encontraban frente a mi posada, ocultaban las manos detrás de sus espaldas y sonreían fervientes.

– Espero sea tan importante para interrumpir mi horario de sueño –. Aún es bastante temprano, pero ya había conseguido la rutina de despertar apenas saliera el sol.

Ellos sonrieron sin mirarme, como si estuviera pidiendo demasiado.

– En realidad, le queríamos enseñar unos bonitos collares en homenaje a nuestro Dios. No sé si lo sabe, pero hay muy pocos relatos oficiales de los comienzos de este mundo, y quién dió el inicio a la evolución magica-tecnológica, por eso nosotros le hemos dado una forma, una esencia, un significado. Queremos rendirle homenaje para agradecerle lo que tenemos hoy, porque inspiró a muchos a seguir el camino, con el bien triunfando sobre el mal –.

– No gracias, ya tengo un bonito collar y soy más pobre que un esclavo –. Cerré la puerta de forma cortés, arruinándoles el negocio.

– ¡Espere!, ¡podemos dárselo gratis! –.

– ¡Nonono!, ¡podemos regalárselo y después obtener un interés!, le ponemos un precio asequible pero si no consigue el dinero en una fecha límite...podemos subir el precio hasta que pague en sobreprecio –.

¿Por qué siguen hablando detrás de la puerta como si no los escuchara?, ¿se piensan ir o los echo yo?

Me puedo arrepentir de esto.
No los ignoré y dí media vuelta de mi cama.

– ¿De qué están hablando?, no quiero collares ni quiero comprar, lo lamento –. Salí de nuevo abriendo la puerta, solo asomando la cara. Esta vez para ser clara con los vendedores y que se largaran tratando de ser amable.

– Tsk, que pena. Bueno...si no tiene recursos suficientes para comprar, déjeme que le leamos un párrafo del mega libro: "La guía de la evolución humana". Texto seis, página treinta y tres... –.

En ese preciso momento, puse toda la fuerza posible para bloquear la puerta...pero un pie se interpuso de mi meta.

– ¿Qué está haciendo? –.

– No, error. ¿Qué está haciendo usted? –. Fingiendo demencia, corregí a uno de los hombres vestidos religiosamente, que frenaba mi puerta como si no le importara su pie.

Mientras los compañeros de la mujer se peleaban por mantener la puerta abierta, ella pasaba las páginas del libro con elegancia y calma.

– El humano, capaz de lo bueno y lo malo, puede lograr la evolución con o sin magia, el destino del conocimiento es ilimitado y todo se vuelve posible... –.

– ¡SUFICIENTE! –. Lancé una patada a las bolas de los asistentes de aquella mujer, quienes gimieron dolorosamente y no sentí piedad alguna, consiguiendo cerrar la puerta que es lo que estaba buscando.

"Que dios se los pague". Pensé mientras me veía aliviada de ganar el forjeceo.

Bloqueé con seguros y barricadas de objetos para cerrar bien la puerta; usé un hechizo para evitar que se filtraran ruidos afuera del pasillo, la ventana la cubrí con una piedra con el mismo objetivo. Lo peor de todo, es que seguía escuchando esa maldita voz a pesar de todo, no se dignó a irse por ninguna razón.

Estoy segura que la mujer lee lo más lento posible para sacarme de mis casillas, su voz se filtraba a través de mis barreras y mi única opción para taparme los oídos, es con una almohada.

××

Creía que era cosa de un día en particular, pero ellos siempre vuelven en horas de la noche...casualmente solo se paran donde yo me quedo, como si supieran de donde vengo por mis rasgos.

Tenía la obligación de moverme cada noche, porque las posadas me reportaban a estos individuos y que sus presencias molestaban de alguna manera a los inquilinos del piso. Me cargaron la responsabilidad a mí, por no hacer nada contra esta “infracción” que “yo provoqué”.

¿Y qué querían que hiciera, eh?, no soy una autoridad local y por mucho que les diga sobre mi puesto en la Asociación, se hacen los respetuosos sin dejar de buscar mi atención y encontrarme cada noche cuando voy a dormir.

He cambiado de piso, de edificio, de calle, de apariencia, pero estas personas aparecen cada día repitiendo lo mismo y buscando cualquier cosa para que les haga caso.

Estoy siendo demasiado buena, no quiero meterme en problemas y perder la compostura. Por primera vez, un grupo me estaba poniendo a prueba mentalmente.

Simplemente no me interesa lo que quieran venderme o decirme, por mucho que se los diga, no parecen escucharme.

Ya tenía la descripción de la mujer, cada rasgo hecho en un dibujo como si fuese un criminal. Está fresca en mi memoria.

Pensaba ponerle una denuncia de una vez, como mínimo una orden de alejamiento para que se detenga. No sé si los grupos religiosos de la iglesia en este lugar tengan privilegios, pero de verdad quería que no siguieran fastidiándome

A este punto lo consideraba una clase de acoso. Jamás lo viví en persona y se sentía fatal, nunca le haría eso a nadie, ni a un criminal.

¿Por qué aún seguía en el país?, quería encontrar una manera de ganar dinero y salir sin preocupaciones.

Comenzaba a tener problemas para dormir al pasar los días sin dinero y escuchando a la misma mujer tocar la puerta de mi habitación.

"TOC, TOC, TOC".

Ya la estaba esperando, tardó más tiempo de lo usual en venir.

Hasta cambió su ánimo de tocar. Es uno más tranquilo, precavido y inseguro.

Creo que me tiene miedo, sabe con quién está jugando. Igual...quien se va a quemar es otro.

La noche pasada creía que sus hombres se rompieron unos huesos luego de caerse por la ventana. Estas personas se habían colado a la habitación antes de que yo subiera.
Una pena que salieran vivos cuando se infiltraron en mi habitación ubicada en un séptimo piso.

Estuve acostada con un rostro vacío mirando al techo, pensando mis nuevos planes hasta que escuché la puerta.

– Aquí vamos otra vez –.

Susurré, varias ideas pasaron...como agarrar mi escoba y correrla yo misma, usar mi magia por una vez sin ser dura.

"TOC, TOC, TOC".

¿Uh?, ese patrón es nuevo. Normalmente se aclara la garganta y la veo arreglándose el cabello por el rabillo de la puerta después de tocar, pero esta no tiene, por lo que debo suponer.

Quizás no esté segura de si estoy aquí.

O si sabe que estoy aquí, o no sabe si es la habitación correcta.

"TOC, TOC, TOC".

Mira...si lo vuelves a hacer, que sepas que esto ya es una provocación y he aguantado mucho tu presencia, tengo mi derecho de mandarte a volar más alto de un séptimo piso.

Tenía las manos apretadas. Las venas se me comenzaron a marcarse sobre las muñecas. Tenía los dientes apretándose en mi rostro, callado, a un toque más de estallar mientras miraba intensamente hacia la puerta. Esperé su siguiente movimiento expectante, sin parpadear, moverme o respirar; solo sonriendo forzadamente ya dispuesta a responder.

Pasó algo mucho peor de lo que esperaba...ella trató de abrir la puerta moviendo el pomo al otro lado y apoyando su cabeza debido al crujir de la madera vieja.

Me acerqué lo más lentamente posible, preparándome para echar con un bonito recuerdo a la mujer.

– ¡Les he dicho que NO!; ¡LARGO, ACOSADORES! –. Le pegué una patada a la puerta para que se abriera, gritando en la planta más alta de la posada, por si alguna vez tuviera que tirarlos por las escaleras.

– ¡AY! –. Escuche una voz familiar, pero totalmente distinta de quien yo esperaba, quejándose de dolor.

– ¡¿E-ESTELLE?! –.

– Auuu...buenas noches Saya... –. Se encontraba agachada, sujetándose la cabeza en el suelo, después de recibir el impacto de mi pierna contra la puerta.

Por suerte, la pobre ya estaba acostumbrada a tener fuertes heridas en la cabeza o en su rostro, solo que esta vez no fui yo quien la curó, sino quien la golpeó.
Esa no me la esperaba...

La tuve que meter y usé mi varita para recitar un hechizo que le devolviera el rostro a su estado sano, quitándole todo dolor por mi golpe. En el peor momento terminé mostrándole mi faceta más oscura a ella, probablemente esta anécdota sea graciosa para el futuro.

Solo espero que mi imagen no se mache en sus ojos.

_ Me informaron que viniste aquí y pensé acompañarte para lo que necesites –.

Suelo hacer mi trabajo sola, pero no iba a rechazar a mi reciente y nueva compañera, ella aún está aprendiendo cosas mientras la guíamos entre todos por la Asociación. Estelle se ofreció, no hicimos nada; aparentemente quiere apartarse un poco de Rostolf después de los últimos sucesos.

Por supuesto estaba en mis preguntas, el por qué intentó abrir la puerta de mi posada y cómo me encontró aquí, sigue siendo un poco extraño.

Noté cierto nerviosismo de Estelle al revelarme de que le avisaron que estaba por aquí, casi como si sus ojos corrieran de un lado para otro para no ser atrapada por la luz de la verdad.

– Diría que has llegado un poco tarde, ya los asuntos de la Asociación los resolví, estaba pensando en como conseguir algo de dinero y irme de aquí. Eso...y escabulléndome de un extraño grupito religioso –.

"¡TOC TOC TOC!".

¡Mierda!, seguro la estaban siguiendo y la encontraron perdida, al llevar pintas de bruja de la Asociación la usaron de conejillo para llevarlos a mi.

– Si lo hubiera sabido, habría sospechado de esa persona que me siguió por las escaleras y pasamos al mismo piso. Pero no tenía pinta de ser extraña –. Ella se lamentó, bajando la cabeza con un poco de culpa en sus ojos agachados en los pies.

Y tú le creíste el cuento, te falta mucha calle Estelle...

– ¡Holaaa!, vengo en buenos términos, no tengo rencores de nuestro encuentro ayer por la noche. ¡Ahora que solo quedo yo, deberías permitirme abrir la puerta de mis palabras y entiendas porque hago esto! –. La escuché gritar con su tono agudo, siendo una mujer que perfectamente podría ser un ciudadano normal.

Hice caso luego de mi error, tomándome la cara con bastante pesadez mirando de reojo.

Esta persona es una mujer no tan vieja, aún pasaba sobre sus años de juventud.
Vestía un velo de monja mezclado entre blanco sobre el centro y de ambos lados de color anaranjado oscuro a los lados, ojos azules con estrellas sobre la parte superior de las pupilas, un cabello rubio que sobresalía del manto de su vestido y rostro bastante sonriente.

– Después que nos viéramos acorralados a escapar del enfado suyo y obligados a tirarnos de la ventana de su posada ubicado en el séptimo piso, admito que tal vez nuestras formas no fueron lo suficientemente eficaces para que abriera sus puertas –. Puso la mano en el pecho, hablando de manera preventiva por si me veía alterada de nuevo.

Incluso después de su disculpa, está tratando de evitar la responsabilidad, tomándolo como un simple fallo de cálculo.

Además, ¿por qué Estelle se me queda mirando con los ojos de huevo?, ¿esperaba que tuviera compasión con esta gente o los salvara?

– ¿Y que les pasó a tus subordinados? –.

– Ah bueno, por el bien de nuestro objetivo no hubo más remedio que usarlos como colchón para amoldar la caída, ambos están bien. Pero como puede ver, solo yo fui capaz de quedar ilesa y tratar con usted –. La naturalidad para contarme la situación fue tan impresionante que nos quedamos en silencio, observando su orgullo en alza.

¡OYE ESTELLE, ESA TIPA ES MÁS CRUEL QUE YO!, ¡ACÚSALA CON TU MIRADA Y NO A MÍ!

Ay, ahora parece que estuviera viendo a dos criminales y se sintiera acorralada de nosotras.

– Vamos a entendernos, ¿usted es de Oriente, señora bruja? –.

– Y imagino que esa es la razón por la que se interesaron en mi –. Asentí en respuesta y la monja hizo lo mismo, sonriendo con pucheros extraños.

– Pero no teníamos intenciones secretas en nuestro interés por usted, solo debíamos llegar a su curiosidad de cualquier forma. No queremos encargarle un trabajo de los que hace usualmente, es algo diferente... –. Tiene sentido, no paraban de ofrecer o hacer cosas distintas en cada visita por las noches.

– ¡Lo admito!, ¡estoy desesperada y por eso no pensamos bien si estaba sirviendo nuestra estrategia con usted!...señorita... –. Ella me miraba realmente angustiada, de una forma muy actuada, de rodillas frente a mi y analizándome de arriba a abajo repetidas veces en confusión.

– Saya, trabajo en la Asociación Unida de Magia y soy la bruja del carbón –. Asintió en silencio al darle más detalles sobre mí.

Comienzo a creer que no actué de la mejor manera desde el principio y no entendí sus intenciones.

Además, el asunto del encargo me interesa...dependiendo de la clase.

En todo este momento, no he pedido opiniones de Estelle y tampoco las necesito, lo tengo bajo control.

– Si acepta nuestro encargo, le daremos una recompensa justa como usted vea suficiente. A cambio, le aseguro que este trabajo no será algo extraño para una chica –.

¿No será algo extraño para una chica?, ese término suena sospechoso cuánto menos. De todas formas, dudo mucho que alguien con ropa de la iglesia me esté metiendo en tratos sucios, ¿verdad?

– Ok, suéltalo –.

– ¿Qué le parece convertirse en una miko y monja por un día? –.

Oh...entonces es eso.

Recuerdo que ser una miko o una moja era un trabajo común en mi país por nuestra cultura, como la creencia en religiones o dioses. Por eso, tenemos algunas posturas como la dogeza.

Los hombres que iban junto a la monja, vestían ropa de Santuario. Trajes blancos con líneas azules en las mangas.

Desde que tengo memoria, fuí de las pocas interesadas en la magia en Oriente, considerada extraña por mucha gente y rodeada de miradas algo incriminatorias por seguir la profesión de nuestra abuela, quien ya conocía la Asociación y fue donde decidí trabajar.

Si no tomabas el trabajo de miko, monja o te relacionabas de alguna manera con los santuarios y iglesias, incluso si no escogías un trabajo normal, nadie entendería porque te desviabas del camino fácil.

– Oye, Saya...no tienes razones para tomar ese encargo realmente –. Mi compañera me jaló de la manga en medio de mis reflexiones nostálgicas.

– Lo hago, porque mi curiosidad puede más –. Acepté la propuesta y a la mujer casi se le saltan las lágrimas, soltando un gemido de emoción, uniendo sus manos llenas de fuerza con alegría.

– Podrías hacer turismo por un día, Estelle, este lugar no es tan horrible si cargas dinero y estás con tiempo libre –.

– Ayaja... –. Mi compañera no sonaba muy convencida, por mi trabajo o por seguir la idea.

××

Estuvieron tomando mis medidas para tener la vestimenta lista, mientras exploraba los lugares que debo atender en 24 horas.

La monja que me estuvo acosando es mi guía y también mi compañera de trabajo, pero Estelle también decidió venir.
Tenía los ojos vigilantes puestos sobre mi guía, observando de reojo cada movimiento que hacía hacia mi persona.

Cualquier roce, contacto accidental, miradas e incluso respuestas estaban siendo atendidas por la mirada de la juez Estelle.

Destacaré el orden y la fácil accesibilidad para llegar a la iglesia y el santuario, los pocos recuerdos que tuve de la infancia de estos lugares no se han modificado con los procedimientos que se llevan a cabo en este país, mucho más pequeño.

Estudié las actuaciones que ejecutan las empleadas y como se relacionaban mikos y monjas con los visitantes.

Me resultaba sencillo, digo, no es como si los ciudadanos tuvieran el gusto por alguna de las trabajadoras que atienden estos sitios, son solo mujeres trabajando con trajes religiosos.

No parece haber ningún problema sobre el papel, son muy amables entre si y todas hacen su trabajo sin ninguna incomodidad, así que es un sitio laboral respetable.

Estelle se mantuvo callada al descubrir que mi compañera sería la misma monja rubia.

Le dije que si quiere esperarme para irnos juntas cuando termine mi turno mañana, se tome todo el día para descansar por el viaje mientras trabajo por un poco de dinero. No soy capaz de ser alguien quien le pida dinero a sus amigas, después de todo, no lo harían si preguntara.

Notes:

Heyyyyy...soy yo, con otra historia. Realmente me estoy metiendo en muchos líos con tantas historias que no termino, eh.

Bah no importa, hace mucho tiempo estaba necesitando hacer algo con respecto a Saya, que ha interactuado con nuestras 5 pretendientes y han dado un potencial ship, pero viéndolo de forma objetiva...Saya tenía un harem, uno muy potente.

Además siendo el personaje más GOD, quiero hacerle honor y dejarla como la comidilla sus cazadoras.

En esta historia por consiguiente, contará con spoilers del anime, manga, novela y cd drama en una mezcla que no sé si saldrá bien, ojalá.

Espero no les sorprenda que incluso la escoba de Elaina sea una invitada en esta batalla, en principio esto es de 4 chicas, pero como ya se puede ver no es imposible que haya otros invitados.
Quizás y el harem de Saya se expande, solo para más picante.