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La primera cita de Draco y Harry (con Scorpius como invitado especial)

Chapter 2

Notes:

Volví, honestamente lo tenia casi hecho pero no sé porque no lo publiqué antes

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La cafetería muggle era acogedora tal como Draco esperaba. Se decidió por ese lugar porque sabía que no era común que los magos lo frecuentaran y así tendría un refugio de todo lo que su apellido aún significaba en el mundo mágico. A pesar de lo anterior, allí estaba Harry Potter, sentado frente a ella, con su cabello desordenado y una sonrisa que parecía tan cómoda como si siempre hubieran hecho esto. 

Ambos estaban charlando con facilidad, hasta que Harry comentó que la biblioteca a la que Draco iría la siguiente semana tenía una sección para pequeños que probablemente Scorpius podría disfrutar. Eso no pasó desapercibido por Draco, que en ese momento se llevaba la taza de café a los labios y se detuvo a mitad del movimiento. Entrecerró los ojos y bajó la taza lentamente antes de cruzarse de brazos hasta que Harry dejó de hablar y se dio cuenta de su error.

—¿Lo lamento? —murmuró, encogiéndose de hombros.

—No te ves arrepentido, Potter —dijo con una ceja arqueada. Luego, con un suspiro dramático, añadió—. Sin embargo, esto me confirma que sigues acosándome como en Hogwarts y ahora Hermione es tu cómplice.

Harry abrió la boca para protestar, pero se detuvo. Draco supo de inmediato que había acertado.

—Oh, por favor —resopló, rodando los ojos—. Sólo Pansy y Hermione saben a dónde voy cada semana. Pansy está demasiado ocupada con sus propios dramas laborales como para informarte todo lo que hago, así que eso deja a Hermione.

Harry suspiró, rindiéndose.

—Tienes razón, Hermione me lo dijo.

Sin poder evitarlo, una sonrisa se dibujó en el rostro de Draco.

—No puedo creerlo. La brillante y moralmente incorruptible Hermione Granger te está ayudando a acosarme.

Harry soltó una carcajada, lo cual ensanchó aún más la sonrisa de Draco, la cual trató de ocultar rápidamente. 

—No es acoso si es por una buena causa —respondió Harry con una media sonrisa, intentando mantener la calma.

Draco bufó, centrándose en su café de forma casi distraída. Una sonrisa amenazaba con nuevamente aparecer.

—¿Y cuál es esa gran causa, Potter? ¿Fastidiarme hasta que me vaya del país?

—Mione dice que debería aprovechar cualquier oportunidad para estar cerca de ti y conocerte mejor. Y, honestamente, creo que tiene razón.

Draco entrecerró los ojos.

—¿Y por qué creerías eso?

Harry se inclinó ligeramente sobre la mesa, su expresión más seria de lo que Draco esperaba.

—Porque quiero conocerte.

Draco parpadeó, su cerebro trató de encontrar la burla en las palabras del hombre, pero no la encontró.

—¿Conocerme? —repitió con escepticismo.

—Sí. Verte más allá de lo que fuiste en Hogwarts o lo que tu apellido significa para los demás —dijo Harry con naturalidad, como si fuera la cosa más sencilla del mundo. Sus ojos verdes la observaban con intensidad—. Porque en estas más veinte veces que hemos coincidido, he descubierto que me gusta hablar contigo, que me gusta la manera en que frunces el ceño cuando estás pensando y que me impresiona lo mucho que amas a Scorpius.

Draco sintió que su corazón se detenía por un segundo. No podía recordar la última vez que alguien le había dicho algo así. No supo qué responder. Miró hacia su café, fingiendo encontrar algo interesante en la espuma que se deshacía en la superficie.

—Eso suena peligroso, Potter —murmuró, con la voz un poco más baja de lo que le gustaría.

Harry sonrió de lado, tomando un sorbo de su café.

—Entonces, ¿quieres que lo haga sonar más seguro?

Draco lo miró con una mezcla de incredulidad, pero cuando Harry sostuvo su mirada con ese atrevimiento típico de un Gryffindor… Draco se dio cuenta que no valía la pena fingir que las palabras de Harry removieron algo en ella, logrando que su determinación vacilara.

—Podría dejar de fingir que te encuentro por coincidencia y hacer planes de verdad —dijo Harry—. ¿Qué te parece cenar juntos?

Draco levantó una ceja.

—¿Solo cenar?

Harry sonrió, pero su expresión tenía un toque de nerviosismo, como si no estuviera seguro de cómo reaccionaría ella.

—Claro, seremos dos adultos que disfrutan hablar y quieren conocerse —respondió con cautela—.Si quieres llamarlo cita no me quejaré.

Draco soltó una risa baja, apoyando la barbilla en su mano. Ella sabía que no era solo la cena; era lo que implicaba aceptar. Pero cuando levantó la mirada y vio a Harry esperándola con una mezcla de esperanza y vulnerabilidad…

—Está bien —dijo finalmente, exhalando como si se quitara un peso de encima—. Cenaremos mañana.

Ella había aceptado, casi sin pensarlo. Pero ahora, con Scorpius acurrucado contra ella y sin nadie que pudiera cuidarlo, tenía que cancelar.

Suspiró y tomó los polvos Flu.

—Grimmauld Place número doce.

Las llamas verdes iluminaron el acogedor salón de Harry. Sin duda lucía mejor de lo que Draco recordaba de su niñez. Ya no parecía tenebroso. Él apareció con una botella de agua en la mano, luciendo terriblemente atractivo. Parecía que acababa de terminar su entrenamiento, a juzgar por el sudor en su frente y por la playera de compresión que se adhería perfectamente a sus músculos. A Draco le fue difícil dejar de mirar, pero se obligó a hacerlo.

—Draco —saludó Harry con una sonrisa. Luego dirigió su mirada al pequeño que Draco cargaba en brazos—. Y Scorpius.

El niño, adormilado, lo miró con curiosidad y se abrazó más fuerte a su peluche y a su madre. 

—Oye, Potter, lo siento, pero no puedo ir. Mis padres y Pansy están ocupados, y no quiero incomodarte llevando a Scorp.

Harry inclinó la cabeza, su expresión no cambió en lo más mínimo. Al contrario, parecía ilusionado.

—¿Y por qué no lo traes?

Draco parpadeó.

—¿Perdón?

—Digo, si la única razón para cancelar es él, entonces tráelo. Me encantaría que viniera.

—Harry… es una…—ella se detuvo, no sabía cómo nombrar a su encuentro.

—Sí, una cita. Y tú eres su mamá. Él es parte del paquete, ¿no?

Draco lo miró con atención. No sonaba que lo estuviera diciendo por obligación, sonaba genuinamente emocionado. 

—¿Estás seguro?

—Totalmente —dijo Harry—. Además, Rose dice que Scorpius es el mejor constructor de torres de bloques mágicos. Tengo que comprobarlo.

Scorpius, todavía acurrucado en el hombro de Draco, parpadeó con pesadez, sus párpados cayendo y subiendo como si luchara contra el sueño.

—¿Boques? —murmuró.

Harry sonrió, enternecido.

—Sí, pequeño. Vamos a construir la torre más grande del mundo. Oh, y también tengo en casa la escoba de juguete de Teddy, así que te ayudaré a practicar un poco.

Al oír eso, Scorpius levantó la cabeza de inmediato, la somnolencia desapareciendo de sus ojos, ahora brillantes de emoción.

—¿Teddy? ¿Mi Teddy?

Draco apenas logró contener una sonrisa al ver la reacción.

—Sí, ese Teddy —respondió Harry, divertido.

Scorpius lo miró con la boca entreabierta, sus manitas aferradas al cuello de Draco.

—¿Conoce a mi Teddy?

—Claro —dijo Harry—. Lo conozco desde que era más chiquito que tú.

El pequeño frunció el ceño en profunda concentración.

—Teddy... bebé —dijo, apoyando una de sus manitas sobre su propia cabeza—. Pequeñito así.

—Exacto —asintió Harry, sonriendo como si las palabras de Scorpius fueran el mayor descubrimiento del mundo.

Scorpius se quedó pensativo un instante, los labios fruncidos, antes de asentir con solemnidad, satisfecho con la explicación. Draco, mientras tanto, observaba la escena, sintiendo una calidez inesperada expandirse en su pecho.

—Bueno —suspiró Draco, fingiendo resignación—. Supongo que iremos.

—¡Genial! —dijo Harry, lanzándole a Scorpius y su madre una sonrisa entusiasta—. Estoy emocionado de conocer al mejor constructor de torres y futuro jugador de Quidditch como yo.

Scorpius abrió la boca en un jadeo dramático, llevándose ambas manitas al pecho.

—¿Quidi?

Harry asintió con gravedad, como compartiendo un gran secreto.

—Sí, juego Quidditch.

Los ojos de Scorpius se agrandaron, redondos como platos.

—¡Vuela!

—Eso es —confirmó Harry, conteniendo una risa.

Maravillado, Scorpius se giró hacia Draco y, con sus manitas regordetas, le tironeó la túnica con emoción urgente.

—¡Mami, mami! ¡Vuela!

Draco sonrió ampliamente, incapaz de resistirse.

—Sí, Scorp. Vuela. Como los jugadores que ves con el abuelo en los partidos.

—¡Waaaah! —exclamó Scorpius, aplaudiendo con torpeza, su entusiasmo desbordándose. Luego volvió a mirar a Harry con adoración pura en su expresión—. ¡Quiero Quidi!

—Ya veremos —se apresuró a decir Draco, lanzándole a Harry una mirada de advertencia.

Harry solo levantó las manos en señal de rendición, su rostro iluminado por una sonrisa que hizo estremecer a Draco.

Notes:

Espero lo hayan disfrutado! Los votos y comentarios son bien recibidos <3 Espero pronto hacer una segunda de parte de "Amigo innecesario" y de "Atrévete y da el salto"