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Siete años después.
Sentadas en una cafetería frente a un parque, Hyacinth y Felicity ven a lo lejos a una familia caminando.
Son fáciles de reconocer, la niña de casi cinco años, va sobre los hombros de su padre y su cabellera pelirroja ondea al viento.
A su lado va una mujer empujando un cochecito que lleva un pequeño de dos años profundamente dormido.
Poco a poco se van acercando y la niña las reconoce, dice algo a su padre, que la baja de sus hombros y le da la mano para acompañarla hacia donde están las dos amigas.
- Tia Hy, tia Fely, hola - les saluda Agatha con todo su encanto infantil.
- Hola Aggie, ven dame un beso.- le responde su tía Hyacinth abrazandola y luego pasándola a su tía Felicity, que le pregunta.
- ¿A dónde vas tan contenta.?
- Voy a ver a las abuelitas.
- ¿A las dos?. ¿A la abuela Portia también.?
- y a mis primos, y a mis tíos y a Varley y a todos mis amigos - respondió Agatha muy emocionada.
- En realidad vamos a dejar a los niños un par de semanas y ambas abuelas se han ofrecido a repartir la carga- complementa Penelope la información que alegremente esta dando su hija.
- Wow dos semanas y a que se debe el motivo? - Le pregunta su hermana Felicity.
- Tenemos que amueblar la nueva casa antes de que termine el verano- responde Colin dándole una mirada cómplice a su esposa.
- En realidad, estoy embarazada de nuevo, ya tengo más de 12 semanas y por eso podemos anunciarlo - le dijo Penélope a su hermana y su cuñada.
- Ohhhhh, que felicidad- Fresponden ambas casi al mismo tiempo y proceden a abrazar a sus hermanos.
- Hemos comprado una casa más grande, la necesitaremos con tres niños menores de cinco años - dice Colin después de las felicitaciones por el nuevo bebé.
- ¿ y que van a ser con sus casas.- Les pregunta Hyacinth con curiosidad.
- Bueno, una va a ser la sede de la editorial y la otra una residencia para becar escritoras emergentes por un año para que puedan escribir sin necesidad de preocuparse por los gastos, como una habitación propia, pero auspiciado por nuestra editorial- explica Penelope.
Oh, que bueno, Virginia Woolf estaría muy orgullosa - responde Hyacinth muy orgullosa del trabajo que realizan su hermano y su cuñada.
- Tia Hy, vas a a llevar a Isabella a jugar conmigo y con Thomas? - le pregunta Agatha con una mirada de esperanza,
- Claro que sí Cariño, le das muchos besos a las abuelas y nos vemos pronto.- Le responde mientras le da un suave abrazo.
Después de que la familia de ahora cinco miembros se retira, Hyacinth sonríe con una mirada traviesa de los viejos tiempos.
- Ves, te lo dije, son adorables y si yo hubiera intervenido ya tendríamos por lo menos cinco sobrinos más
- Pobrecita mi hermana, no tienes remedio, Pero si tienes razón , lo que no me acuerdo es por que fue que no pudimos intervenir para que se enamoraran antes.
- Daphne, me lo prohibió y tuvo sus razones.
- Bueno, al final todo salió bien y nuestros hermanos se juntaron y los niños son preciosos incluyendo el que viene en camino.
Y las amigas siguieron conversando mientras la familia se alejaba rumbo a Mayfair .
La casa nueva que habían conseguido gracias a la experiencia de Anthony era perfecta con 5 habitaciones, un hermoso jardín, una cocina full equipada, una sala de estudio que servía de oficina, un espacio para biblioteca, un garaje para cuatro vehículos y con vista a un lindo y arborizado parque infantil.
Todavía no estaba amoblado, pero fue una sorpresa para penélope cuando abrieron la puerta y encontró el comedor ya listo iluminado con velas, una elegante cena lista y música muy suave.
- Colin - Murmuró apenas
- Amor, es lo mínimo después de estos meses con los malestares del embarazo.
- Me has sorprendido.
- Y tu a mi, no solo por todos los proyectos que tenemos juntos, por nuestros hijos, por la familia que hemos formado y por todo lo que se viene a futuro. Estoy tan feliz de hacer todo esto contigo a tu lado, del amor que nos tenemos y lo buenos amigos que somos.
- Colin, estoy sin palabras.
- Te amo, te amo tanto Penélope, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, eres mi vida, eres mi hogar. Y no olvides nuestra tradición- le dijo con una mirada profunda y una sonrisa picara.
Colin no tuvo tiempo para escuchar una respuesta verbal ya que su pequeña y embarazada esposa lo atrajo para treparlo como si fuera una palmera, totalmente poseída por sus hormonas del segundo trimestre.
Él ya había pasado por esto dos veces antes así que la dejó tomar el control totalmente feliz de darle gusto a su esposa.
20 años después.
Geoooooorgeeeeee- grita Penélope con un dejo de impaciencia.
Ya- ya voy mamá- le responde su hijo ligeramente irritado.
Apurate, no queremos llegar tarde- vuelve a gritar Penélope desde la puerta de la casa.
- Pufffff! - Se escuchó el fuerte bufido de George
- Paciencia Geordie, ella no te esta presionando, solamente esta ocultando su tristeza- le dijo Colin, asomando la cabeza por la puerta de la habitación de su hijo.
- Esta bien, pero podría cal- calmarse un poco. - Le respondió George con un dejo de frustración.
- Voy a hablar con ella.
- N-no, no lo hagas, la vas a poner peor.
- Estoy Listo. Ya bajamos mamá.
- Revisaste tu maleta? - Le pregunta Penélope, mirándolo como si quisiera atesorar cada segundo que interactúa con su hijo.
- Si
- ¿Los documentos, están en orden?
- ¿Las medicinas?
- También, todo esta listo. Vamos.
- Vamos.
El viaje de dos horas transcurrió en calma , excepto por algunas recomendaciones que Penélope le iba haciendo a su hijo sentado en la parte de atrás del auto.
Colin manejaba tranquilo viendo la interacción de madre e hijo.
No hablaba mucho pero él también sentía un poco de nostalgia al dejar a su hijo menor en la residencia universitaria donde vivirá los próximos cinco años.
Ya habían pasado por eso con Agatha, una brillante guionista, nominada a un Bafta; con Thomas, un reportero deportivo que en estos momentos estaba cubriendo el mundial de fútbol en un país de sudamérica; con Jane, que estaba terminando su maestría en literatura infantil y ya se había aventurado a escribir y publicar un par de libros de cuentos infantiles.
Ahora era el turno de George, su bebé, su hijo menor, quien iba a estudiar pedagogía, enfocado en personas neuro divergentes, era lo que sentía correcto, era a lo que quería dedicarse en la vida y contaba con todo el apoyo de sus padres.
Por todo esto Colin estaba muy orgulloso de sus hijos, de los rumbos que habían tomado y de cómo su amada esposa , era el ancla, el pilar de la familia a la que todos amaban, así estuviera un poco nerviosa ese día, cuando el último de sus hijos abandonaba el nido y volvían a ser ellos dos como al principio.
Después de instalar a George en su dormitorio universitario, Penélope se dio cuenta de que no iban hacia su casa, tampoco hacia el lugar que había comprado para vivir , ya que sin sus hijos, la casa en la que vivieron se les hizo muy grande habían decidio buscar un lugar más práctico sin tantas escaleras o habitaciones, uno para ellos dos nuevamente y con un espacio extra para recibir a sus hijos y sus familias cuando decidieron visitarlos.
- Colin, ¿por donde vas?
- Es una sorpresa
- ¿Sorpresa? pero no me habías dicho nada.
- Por eso es sorpresa.
Pensé que íbamos a arreglar la nueva casa.
- Y lo haremos, pero primero vamos a relajarnos.
- ¿Donde?
- Ya que estas tan curiosa, nos vamos de viaje.
- ¿De viaje? ¿y no pensabas decirme?
-Bueno, quería sorprenderte porque te veías de mal humor y un poco triste por George y creo que un viaje nos sentaría muy bien.
- Pero y ¿si nos necesita o si le pasa algo?
- Tranquila, él ya es un adulto y tiene a sus hermanos cerca por si acaso. Todos saben que estaremos ausentes y no será por mucho tiempo. Anda amor, vamos, nos merecemos unas vacaciones.
- ¿Y las maleta?
- Traje mochilas.
- Mochilas.
- Claro, mochilas, como nuestros primeros viajes nos vamos de viaje mochilero por el mediterráneo.
Penélope sonrió
- Vamos, pero a la primera llamada nos regresamos.
- Claro que sí - Le respondió Colin, sabiendo que sus hijos estarían tranquilos viviendo su propia vida y mientras tanto él tendría a su esposa a su lado en este viaje y ella lo tendra a él como desde la primera vez que se encontraron, viajaron juntos, se enamoraron y ya nunca dejaron de estar juntos.
Un viaje que llevaba más de 20 años y era sin duda el mejor de la vida. De su vida.
