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Mandatum Novum Do Vobis (Conclave)

Chapter 3: Noche estrellada

Summary:

Vincent le reza a la Virgencita de Guadalupe, ya que quiere vivir su romance homosexual fetichista a los 70 años.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

—Buenas noches, Eminencia —su santidad llevaba un paraguas cerrado en la mano derecha que estaba empapado de agua —. Te envié unos mensajes, pero por tu rostro dudo que los hayas leído.

El rubio se tocó el rostro con la yema de los dedos en señal de duda. ¿Qué tenía su rostro? ¿Acaso se vio tan mal?

—Tenía mi celular apagado —mintió —. Ya había conciliado el sueño hace un rato.

Vincent intentó ver de reojo hacia dentro de la habitación, algo no cuadraba del todo y tenía grandes razones para sustentar sus dudas.

— ¿Puedo pasar? —preguntó, mas no sonaba necesariamente como una duda, sino como una orden (o quizás Thomas estaba paranoico) —. Creo que ambos merecemos/necesitamos una conversación.

Thomas presionó su bata con algo de incomodidad y suspendida —¿Es necesario que sea hoy? Ya es bastante tarde.

No podía creer que le estuviera negando un pedido a la representación de Dios en la tierra, pero bueno, aparentemente estaba un paso más cerca del infierno.

—Thomas... Tiene que ser ahora.

—Pues bien, ingresa.

El británico estaba nervioso y rogó que Vincent se siente en cualquier lugar excepto la cama, pero para su extraordinaria maldita suerte, sus plegarias no fueron escuchadas.

El mexicano se sentó justo a un costado de donde hace unos pocos minutos el Británico había llevado a cabo un acto que le recordaba que era un humano que había caído en la tentación.

—Vincent, honestamente no deseo hablar de eso.

—Recuerdo que mi querida madre solía decirme “Vincent, si las cosas no se aclaran, muchas cosas quedan inconclusas incluso de por vida” —recordó, hablando en español —. ¿Quieres que este tema quede inconcluso, Thomas?

<<SÍ, SÍ QUIERO. ADIÓS, HASTA LUEGO>> Pensó.

—Pues… si es necesario para ti abordarlo —estaba siendo un total hipócrita —. Hablemos. 

Vincent invitó a Thomas a sentarse al otro extremo de la cama. Se aclaró la voz antes de proseguir.

—El día de hoy fue algo pesado, ¿sabes? —el británico suspiró en respuesta —. Los fotógrafos, los hermanos cardenales y después las reuniones. 

—Nadie dijo que el trabajo de sumo pontífice fuera fácil, Vincent — fingió comprensión.

—Tampoco dijeron que debía serlo demasiado —respondió —. Mi última junta fue interesante a decir verdad. 

Thomas, quien no se había atrevido a mirar a Vincent a los ojos, esta vez los alzó con curiosidad.

—¿Quién fue su última junta? 

—El cardenal Bellini.

—¿Aldo?

El moreno asintió.

—Pero, ¿de qué tenía que hablar Aldo? —preguntó. Miles de ideas se le vinieron a la cabeza, pero solo una cuadraba con su hipótesis —. Claro, si me permite saber.

Antes de responder, colocó su mano en la rodilla del mayor. —Hablamos de ti, Thomas.

—Oh…

—Él me expresó su preocupación hacia ti —contó —. Entre otras cosas, me habló un poco de su relación contigo, fueron muy buenos amigos en el seminario, ¿cierto? 

—Por supuesto, por supuesto —le causaba algo de estrés que su santidad se estuviera yendo por las ramas —. Pero dígame, ¿cuál era la preocupación de Aldo? 

—Cómo ya debes saber, Thomas, su eminencia Bellini es un hombre muy observador, y no dudo de que te quite el ojo de encima ya que eres muy querido para él —comentó con una dulce sonrisa —Además, he notado que es un hombre muy analítico. Es por esas cualidades que hemos hablado de ti. 

Thomas, sintiéndose completamente acorralado y con la ansiedad subiendo por todo su cuerpo, dijo: 

—Vincent, no quiero ser grosero, pero me gustaría que concretes lo que me vas a decir.

—No, no eres grosero — el Santo Padre no dejaba su tono jovial, eso alteraba más a Thomas, el cual empezó a sudar frío —. No tienes por qué ponerte nervioso, querido Thomas.

—No estoy nervioso —respondió tomando un extremo de su bata para empezar a apretarlo.

Vincent, mirando a Thomas de arriba abajo, decidió que lo mejor que podía hacer era apartar su mano por un instante. 

Para el británico, la ausencia del toque en su rodilla se sentía como volver a respirar. Aún así, se sentía tan sofocado que deseaba abrir la ventana y dejarla abierta toda la madrugada (la hipotermia era lo de menos). 

—Me comentó que eras muy popular entre las hermanas y hermanos en aquella época —recordó, mordiéndose el labio para evitar reírse —. Déjame decirte que no me extraña para nada. 

—Qué puedo decirte —sus recuerdos en el seminario tampoco eran los más santos —. Algunos no pasábamos de los 30 en aquel entonces.

—Y aún así fuiste muy devoto, según palabras de Bellini —su semblante cambió a uno más serio —. Él cree que quizás tu actitud sea fruto de emociones reprimidas. ¿Es así?

Thomas miró el rosario que colgaba en el cuello de Vincent y suspiró con pesar. 

 —¿Y-y si fuera verdad? —tartamudeó —.  ¿Y si toda mi vida fuera una farsa, Vincent? 

 El mexicano iba a acercarse hacia Thomas al ver que sus ojos se cristalizaban, pero su acto fue reprendido casi de forma mística por un trueno que resonó en todo el perímetro. La lluvia empezó a caer de nuevo, al igual que las lágrimas en el rostro del mayor. Vincent muy pocas veces había visto a Thomas fuera de sus casillas. Era sorprendente ver que hasta los hombres más sobrios podían romperse.

 Thomas, con la voz entrecortada y entre sollozos lastimeros tomó la mano de Vincent y la apretó como quien desea de forma inconmensurable remediar algo roto. 

El moreno permitió el contacto, dejando que la cabeza de Thomas descansará encima de su pecho. Lastimosamente su cuerpo no era tn resistente como hace algunos años, así que apoyó su mano contra el colchón, mas había tocado algo húmedo que lo hizo estremecerse en un ligero escalofrío.

¡Oh, Dios! Todas las piezas encajaban en su cabeza.

 —Thomas… —Vincent tomó al británico por los hombros e hizo que le mire a los ojos —. Puedes ser sincero, no voy a juzgarte. 

 —¿A qué te refieres? —preguntó, recuperando el aire que había perdido.

 —Esto, ¿esto fue por mí? —Vincent levantó su mano y la puso frente a Thomas.

 El británico sintió una ola de calor recorrer todo su cuerpo. Era pura vergüenza.

 —Pues… no fue planeado —suspiró con derrota —. Pero no había sentido “eso” por tanto tiempo que tampoco tuve el valor suficiente para impedirlo. Simplemente algo cambió en mí desde que estuvimos solos. Creí que el cáncer me quitó completamente esa reacción. No sé que sentir al saber que no es así…

 Vincent se levantó e inspeccionó la habitación, no tanto para encontrar algo, sino para asimilar lo que le estaban diciendo.

  Thomas, por otro lado, lo veía con incertidumbre. Sentía terror de ser juzgado por su par, el ser humano Vincent Benitez.

 —Dime algo, por favor —pidió al ver que Vincent no tenía la intención de proseguir con la charla. Eso lo desesperaba más que la situación en sí —Si me tienes que excomulgar, hazlo, pero dime algo.

 Vincent seguía parado junto a la ventana, simplemente contemplando la lluvia y procesando el dolor de Lawrence para poder comprenderlo.

 Thomas pensaba lo peor, creía que Vincent estaba a punto de sacarlo por la puerta trasera a punta de bibliazos. Sabía que el menor no era capaz de llegar a eso, pero no podía dejar de pensar lo peor. En su desespero, el británico se levantó de la cama y abrazó a Vincent por la espalda, cerrando los ojos fuertemente, como quien no quisiera ver el rostro de la decepción. 

Al sentir el tacto, el moreno miró al británico con el rabillo del ojo. Su cabeza estaba hundida bajo la espalda del otro, el temor que trasmitía Lawrence, solo era comparable a la duda que trasmitia Vincent. 

<<Dios, ayúdame a guiarlo y a guiarme. No me dejes ceder, no permitas que mi propio placer lo arrastre conmigo>> rogó el Santo Padre con su mirada puesta en el cielo oscuro de la noches. Sus manos temblaban y su respiración se entrecortaba con cada sollozo de su par. Sentía que los nervios lo iban a traicionar, mas decidió mantener su firmeza. 

Era cierto, no podía negar que él también sentía deseo por él, pero no quería que ambos fueran arrastrados por la culpa de haber consumado la tentación. ¿Acaso era justo? ¿Era justo para él, para el mundo entero? No sabía cual era exactamente la respuesta, pero en su corazón habitaba la espina de la desesperación, de saber que se arrepentiría todo lo que le restaba de vida si es que no amaba y permitía amar.

<<Virgen Santísima. Si es para mí, entonces dame una señal. Una señal del cielo>> Sus ojos se aguaron ante las lágrimas que estaban a punto de salir de sus ojos y mantuvo su mirada en dirección al frío cielo nocturno de Roma. Los segundos pasaban y él sólo rogaba una señal, sólo una bendita señal sería suficiente para dar su veredicto final. Al sentir el toque lleno de impotencia emocional de Thomas, Vincent soltó una lagrima que se resbaló desde su mejilla, pasando por su mentón y finalmente cayendo en su pijama palo de rosa. 

A pesar de que sus ojos ardían por las cuantiosas lágrimas que empapaban su rostro, Vincent los mantuvo abiertos. Seguía (y seguiría hasta el fin de los tiempos) esperando la señal divina por la que había rogado desde su inconsciente, hasta ahora que lo estaba pidiendo casi a gritos. 

La culpa de ambos se incrementó, al igual que los segundos de espera para Vincent. Estaba finalmente pensando en darse por vencido y dar este capítulo en el olvido ,l cuando de repente el cielo, totalmente nublado y carente de estrellas, se despejó mostrando a sus astros más brillantes y hermosos. Todos estos brillaron en las pupilas y retinas del moreno, haciendo que por poco queden grabadas en su mirar y quitaran el dolor que las anteriores lágrimas dejaron. 

Quizás ningún otro ser humano podría entender lo que aquello significaba, pero esa era la respuesta que necesitaba. 

Vincent se volteó, quedando cara a cara con aquel pobre hombre triste. Sus piel clara estaba algo roja por el llanto y sus ojos de por sí lastimeros se veían todavía más vulnerables. 

—Thomas, estoy aquí —dijo, dándole pequeñas palmadas en la espalda —. Calma… 

—Lo siento —murmuró sin mirarle a los ojos. Sentía vergüenza al él creer que se había comportado igual que un niño…

—No hay nada de lo que disculparse. Alza la mirada —Vincent puso sus manos en la barbilla de su par. Tocó algo de vello facial casi invisible y a su vez lágrimas que corrieron también por sus ojos —. Soy igual de humano que tú. 

Thomas (algo mojigato y recompuesta su compostura) dejó sus brazos bien pegados a su torso. Vincent decidió terminar con las apariencias de una vez por todas.

Apegó su cabeza a la del británico, dejando pocos centímetros de distancia y eso le afirmó que por primera vez en algún tiempo a Thomas le brillaban los ojos tal cual como al cielo que había visto minutos atrás. 

Vincent pensó en como hacer su petición, cada pedido sonaba más ñoño que el anterior. 

Así que decidió soltar lo que su corazón decidía que era lo correcto. Ya lo había hecho antes y eso era lo que lo tenía aquí y ahora. 

—Thomas, no te debo condenar. No lo voy a hacer, eres un hombre respetable y no lo mereces — inició con cierto cuidado —. Debes saber que soy tan hombre como tú lo eres. ¡Oh! Y estoy seguro tan seguro de q nos estuvimos condenando por algo tan escandaloso… pero nadie nos han enseñado a que se debe hacer con el amor que no sea Santo y bendito. Créeme cuando te confieso que yo tampoco sé que hacer con todo el amor que tengo entre manos, pero sé que puedo aprender de él y quiero hacerlo junto a ti.

 Thomas abrió ligeramente los labios, procesando con asombro cada palabra que había escuchado salir de esos labios morochos. Por otro lado, Vincent primero se fijó que él no lo asimilara de mala manera y cerró los ojos para finalmente darle un suave beso a su par. 

 

Notes:

Holiiiii, perdoncito por no actualizar. Estoy aprendiendo matemáticas, manejar y a no intentar sword por tercera vez en el mes. 😸

Espero que el cap les guste mucho. La mitad lo escribí drogada y la otra llorando (quizás eso influya?)

En fin, espero leer sus opiniones, críticas y ver sus lindos kudos. Los quiero mucho. 😸💗💗💗💗

Notes:

Espero que este capítulo haya sido del agrado de todxs ustedes. Muy pronto habrá otra actualización. 😸

Por otro lado, cada comentario, recomendación, opinión o simplemente un kudos es recibido con todo el amor del mundo. 🫶🏻

Les agradezco mucho por leer. 💗