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One fine life

Chapter 25: Hoy es diferente.

Summary:

Hollstein y su familia.

Notes:

¡Por fin!

Hemos llegado al capítulo 25 y el final de esta historia.

Ha sido un largo camino juntos y quiero agradecer cada uno de sus Kudos y sus comentarios. Cada uno de ellos me han siempre animado a continuar escribiendo esta historia.

¡Gracias, Creampuffs!

De verdad han sido los mejores del mundo y me siento muy feliz de formar parte de este fandom que es puro amor.

Como lo prometí la semana pasada este capítulo es el más largo, cuenta con 15.000 palabras que espero disfruten :)

¡Nos veremos pronto ;)!

No olviden dejar sus últimas impresiones.

P.D. Éste es el único capítulo contado en tercera persona, así que no hay cambios de POV :)

 

 

Ésta es la canción que verán en este capítulo

 

*No pude insertar el link en el punto adecuado de la historia, lo sé I'm useless u.u Mi recomendación es que la escuchen cuando la lean en la historia :)* **Y tampoco me dejó sacar el link a otra ventana así que cuando le den click háganlo con derecho y luego abrir en otra ventana. Lo siento :/ **

 

Love.

Mckie.

Chapter Text

Un mes después…

Los titulares seguían conteniendo la información arrojada en esa conferencia de prensa.

Las principales notas tenían que ver con el arresto del padre de Ell y del Primer Ministro afuera de la casa de campaña de su reelección. Las fotos eran demasiado escandalosas como para dejarlas pasar, Vordenberg intentó huir de su arresto y al querer correr lejos de la policía cayó al suelo rompiéndose dos costillas y el brazo izquierdo. La foto que le había dado la vuelta al mundo era un adolorido Cornellious Vordenberg tirado en el suelo mientras varios agentes de la Policía Federal lo veían con un poco de lástima y algunos otros morían de la risa.

Theo por su parte había obtenido varias entrevistas en diversos programas del horario estelar. En las que por supuesto, hablaba sobre todos los años que había tenido que ocultar su sexualidad y cómo, ahora que había sido revelada, su padre le había dado la espalda, pero su madre había viajado de inmediato a Austria para mostrarle su apoyo. Incluso el último rumor era que Theo había conocido a un hombre y estaban comenzando a salir, pero ningún medio había podido confirmar nada hasta el momento.

Lilita, Mattie y Will comenzaron a trabajar al día siguiente para conseguir la demanda contra Ell por amenazas y lograron incluso obtener una orden de aprehensión por chantaje a Lilita; lo que la ponía en riesgo de ser apresada apenas volviera a poner un pie en Austria.

Afortunadamente, Ell había tomado el primer vuelo a Atlanta dónde su madre vivió todos los años después de su divorcio. Ni siquiera se despidió de su padre y toda su partida había fue seguida por reporteros y cámaras que no dejaban de hacerle preguntas al respecto.

Para Laura y Carmilla fue un alivio ver las imágenes de Ell caminando hacia la sala de espera, grandes gafas adornando su demacrado rostro y luchando con mantener el peso de sus Louis Vuitton mientras sus apresurados pasos ataviados en sus blancos Jimmy Choo marcaban su despedida.

La primera semana tanto Laura como Carmilla se tomaron un merecido descanso de sus respectivos trabajos, concentradas en disfrutar la paz y quietud de la casa de Laura, así como de su compañía mutua; así como de las tardes con sus hijas después de irlas a recoger al colegio.

Después de esa semana, Laura se presentó con los ejecutivos de la cadena; que basta decir estaban más que complacidos con su trabajo; para recibir la oferta de estelarizar su propio programa de investigación periodística y su propio equipo de trabajo. Laura tuvo que rechazar la oferta, ya que el tiempo que necesitaba invertir en ello era aún más exigente que su anterior trabajo. Laura había disfrutado tanto de su semana libre que le hizo recapacitar en lo que verdad quería de su vida; y al final había llegado a la conclusión de que estar con su hija y su nueva ‘familia’ era su principal prioridad. Gracias a que los ejecutivos estaban tan satisfechos con su trabajo, una semana después obtuvo una segunda propuesta. Se convertiría en la co-estelar del noticiero nocturno junto con Betty. Era la primera vez en el país que dos mujeres periodistas estarían al frente del programa de noticias más importante de Austría. Aunque estaría involucrada en todas las notas y reportajes, el ofrecimiento le daba el tiempo suficiente de estar en casa con Sloan, Hayley y su novia.

Carmilla por su parte, después de su semana de descanso, regresó a la agencia para encontrarse con la noticia de que Ian había decido retirarse para pasar sus ‘últimos años’ viajando por el mundo. La pelinegra pensó que era una ironía de la vida que su padre se hubiese ido por la misma razón y ahora, su jefe, que habías sido como una figura paterna en su vida laboral se iría persiguiendo el mismo sueño.

La buena noticia era que al Ian ser soltero, había decidido también vender la mayoría de sus acciones a Carmilla para que continuara con la agencia en su nombre, siempre que él tuviera el 20 por ciento restante de la compañía hasta su muerte. La publicista renegó un poco antes de aceptar, sólo bajo la condición de que Ian se quedara con el 30 que le hacía tener un peso aún importante en la empresa y aceptara asesorar a Carmilla en las cuentas importantes. Ian pensó que no era necesario, que la pelinegra estaba más que calificada, pero aceptó para, secretamente, seguir en contacto con ella. Sin saber que Carmilla había realizado la oferta por las mismas razones, quería al menos tener el conocimiento de dónde se encontraba Ian.

La nueva rutina de trabajo les obligó a generar otra costumbre diaria. Laura trabajaba en las mañanas desde casa en los reportajes de la noche y era ella quien recogía a las niñas a la hora de salida del colegio. Carmilla por su parte llegaba a media tarde para estar con las pequeñas mientras Laura se dirigía al canal a hacer su programa y cuando regresaba era recibida por la cena que la pelinegra preparaba. Carmilla y Hayley después regresaban a su departamento y algunas veces se quedaban en casa de Laura y Sloan. De hecho, la pequeña rubia ya tenía parte del closet de Sloan invadido con algunas de sus prendas para no tener que sufrir al día siguiente en buscar qué ponerse. Carmilla había hecho lo propio con el closet de Laura.

Los fines de semana los pasaban entre las dos casas.

A los seis meses…

Laura y Carmilla habían caído en una rutina casera. Aunque la pelinegra vivía prácticamente en la casa de Laura, ambas habían llegado a la conclusión de que se tomarían el tiempo para seguirse conociendo y era bueno que aún la pelinegra y su hija regresaran a casa algunos días a la semana para dormir ahí y cuidar de Bagheera que para esos días ya tenía cama en ambas casas.

Hacía algunos meses que Lilita seguía intentando restaurar la relación con su hija, muchas veces con la complicidad de Laura.

Se sumaba ahora una nueva tradición, cada mes se reunía toda la familia en casa de Laura para convivir. Incluidos los amigos de ambas. Este mes se agregaría la visita del padre de la rubia periodista; aunque siempre habían sido unidos, después de la muerte de la madre de Laura, Dave había sufrido mucho su ausencia y ver a su hija sólo le recordaba más lo mucho que la extrañaba.

“Entonces Laura llega corriendo a la cocina dónde estábamos su madre y yo dándonos un pequeño beso y se pone en medio de nosotros gritando que nos separáramos y que no quería que nos volviéramos a besar nunca jamás”

“¿Todo porque le dijeron que así se hacían los bebés?”

“¡Sí! Mi pequeña Laura nunca quiso tener un hermanito. Por más que le explicamos mil veces que darle un hermano era más complicado que un beso, su madre y yo tuvimos que pasar meses besándonos a escondidas de ella porque no podíamos quitarle la idea de que así se hacían los bebés”

Todos en la mesa explotaron de risa. Laura que se encontraba sentada junto a Carmilla solamente se hundió en su pecho mientras su novia se carcajeaba con las anécdotas que su padre contaba. La pelinegra estaba convencida que su novia había heredado de él la habilidad de hablar por horas sin parar.

“Bueno, tú no te quedabas atrás, Kitty”

Mattie se sentía cada vez más en confianza con el grupo; no lo decía a voz viva, pero algunas veces hasta había cancelado trabajo por asistir a las reuniones.

“¿De qué hablas?”

“Madre ¿Recuerdas la vez que Carmilla intentó regresar a William?”

Lilita comenzó a reír fuertemente ante el recuerdo.

“¡Lo había olvidado! Mi pequeño William tenía poco más de un año y Carmilla no estaba nada contenta porque había dejado de ser la pequeña de la familia. Así que una tarde William estaba durmiendo su siesta, Carmilla estaba jugando tranquilamente en su cuarto y Matska estaba haciendo su tarea en la sala; así que era el momento perfecto para comenzar a cocinar la cena para cuando su padre llegara. Matska termina su tarea y va al cuarto a guardar sus cosas, yo le digo que aproveche para llamar a Carmilla para cenar y de repente escuchó la voz de Matska gritando ‘¡Mamá, ven a ver esto!’ entre carcajadas. Cuando llego al cuarto de Carmilla, William estaba metido en una caja de cartón rodeado con su sábana, algunos juguetes y el ‘Señor Bigotes’ un conejito de felpa con el que dormía. La caja tenía unos pequeños garabatos, pero aún se podía leer ‘parees’ en la tapa de arriba”

Las carcajadas se hacen presentes en la mesa con más fuerza.

“Cuando le digo a Kitty que le diga a Madre lo que intentaba hacer, ella simplemente dice ‘Voy a regresar a William a ‘parees’ de dónde vino, porque ya no lo quiero’ y cruza los brazos poniendo una tierna cara de berrinche. Madre y yo no podíamos parar de reír. Hasta que padre llega preguntando por el alboroto y cuando le contamos todo se ríe con nosotras. Fue el único que pudo convencer a Carmilla que William no podía ser devuelto a la cigüeña por correo”

Es ahora la pelinegra la que se esconde en el pecho de su novia que acaricia su espalda y le da un beso en el cabello mientras sigue riendo con los detalles de la anécdota y le hace prometer a Lilita que buscará las fotos que tienen de ese día para mostrárselas.

Laura está convencida que esta es la forma en la que todo debía ser, recordar a sus padres ausentes de una manera feliz es la mejor forma de recordarles.

“¡Ves! Al menos yo no quería tener hermanos, no regresarlos por correo”

Laura molesta a su novia que simplemente se abraza más fuerte de ella y gruñe entre su pecho.

“Esperen, esperen, creo que hace falta más sangría en la mesa. ¡No se atrevan a contar más historias mientras no estoy!”

Grita LaFontaine mientras se levanta de la mesa para dirigirse a la cocina a preparar su tan famosa bebida.

Cuando la mesa logra calmar un poco el bullicio de risas las conversaciones se dividen. Kirsch, Danny, el padre de Laura, William y Mattie comienzan a platicar sobre la vez que la compañera de cuarto de Laura desapareció por unos días y Laura terminó llamando a la policía y pegando volantes con su paradero; para luego saber que su amiga sólo se había quedado a dormir un par de días en el departamento de su novio.

Laura y Perry escuchaban con toda su atención, la vez que Carmilla había cambiado su caña de pescar con la de él. La rubia no se cansaba de escuchar esa historia, era su anécdota favorita y cada vez que se reunían, pedía a J.P. que la contara de nuevo. A Laura se le llenaba el corazón de felicidad sabiendo que su novia era una maravillosa persona desde sus primeros años. Carmilla siempre giraba sus ojos ante la cara de adoración de la rubia, pero siempre sonreía para ella porque era imposible no sentirse contenta estando al tanto de que lo que su novia sentía.

Lilita se acercó a su hija.

“No sabes lo mucho que disfruto verte sonreír de nuevo, Carmilla”

La pelinegra seguía en su proceso de perdonar a su madre por los años de abandono; pero sabía que Lilita se estaba esforzando con todo lo que tenía por recuperarla.

“Es difícil no reír, teniendo a estos idiotas a mi alrededor, madre”

“Bueno, gracias por lo que me toca”

Lilita contesta riendo con el mismo sarcasmo que su hija. Ella sabe que su hija aún usa ese mecanismo para proteger sus verdaderos sentimientos. Dentro de ella tiene la esperanza de que algún día esa barrera que hay entre ellas pueda comenzar a fraccionarse para caer por completo. Un día a la vez, se dice siempre, recordando las palabras de su hija.

“Sabes que no quise decir eso, mamá”

Contesta Carmilla sonriendo y Lilita piensa que tal vez hoy sea ese día.

Al año…

Laura y Carmilla deciden por fin vivir juntas. Después de meses de contemplarlo ante lo bien que su relación sigue caminando, creen que es la mejor medida para su pequeña familia. En los últimos meses la pelinegra y Hayley se han quedado más tiempo en casa de Laura que en la propia, saben que es inminente este paso; así que con ayuda de su familia y amigos Carmilla empaca sus cosas para mudarse a casa de su novia.

Will y Sarah Jane han anunciado su compromiso hace apenas un mes, pero Carmilla sabe exactamente cuál será su regalo para ambos. Es justo que los dos tengan un inicio juntos y qué mejor que hacerlo en la casa en la que se conocieron. Carmilla arregla todos los papeles con ayuda de su madre y su hermana. Las escrituras del departamento están ahora a nombre de su hermano y su prometida.

Con tantas manos ayudando, sobre todo las de los dos gigantes amigos de Laura a los que la pelinegra ha comenzado a apreciarlos como propios; Danny y ella siguen peleando aún por ver quién obtiene la atención de Laura, pero para Carmilla es su manera de interactuar con la pelirroja y para Danny sigue siendo la manera de reforzar su confianza en la publicista. Cada vez que Carmilla reacciona a sus atenciones a su mejor amiga, Danny siente que Laura ha tomado una buena decisión eligiendo a la pelinegra.

Laura y Carmilla están en la vieja recámara de Carmilla recolectando los últimos objetos personales de la pelinegra cuando un pequeño cuadernillo con las hojas ya amarillas por el paso del tiempo alcanza la curiosidad de la rubia.

Carmilla está entretenida revisando los últimos cajones del closet, así que Laura lentamente comienza a abrir el cuaderno. La rubia se siente tentada a abrirlo para saber por qué su novia guarda con recelo ese viejo material; pero siente que hacerlo sería cruzar la línea de privacidad de Carmilla.

“Hey, Carm”

“¿Uh?”

“¿Qué es esto?”

Carmilla asoma la cabeza sin salir del closet, con toda la ironía que eso trae consigo. Laura se gira mostrando el cuadernillo a la pelinegra, que por un momento frunce el ceño en señal de confusión para luego relajarlo cuando se acuerda exactamente de qué es lo que tiene Laura entre sus manos. Carmilla camina hasta el costado de Laura y pasa una mano por encima de la pasta del libro.

“Este cuaderno me lo dio mi padre antes de irse. Cuando era niña siempre estaba dibujando, o al menos, lo que yo creía que era dibujar. Escribía hasta las paredes, mi mamá muchas veces me castigó porque incluso pintaba las paredes de mi cuarto”

Dice la pelinegra riéndose con el recuerdo.

“Un mes antes de que mi padre se fuera, me llamó a su despacho y me dio este cuaderno. Me dijo que nunca me rindiera en mis sueños y que él pensaba que tenía mucho talento. Cuando se fue lo olvidé por unos años, pero después lo volví a encontrar entre mis cosas y comencé a usarlo como un tipo de borrador y diario. No escribía o dibujaba todos los días, sólo aquellos que me nacían; tampoco es que escribiera sobre lo que me pasaba, era más bien la manera en que sacaba mis pensamientos, en lugar de hablarlo con alguien; simplemente me sentaba en la cornisa de la ventana de mi cuarto y escribía o dibujaba, según lo sentía. Cuando comencé a salir con Ell, lo fui dejando en el olvido y pocas veces lo ocupaba; además siempre quiso leerlo y yo jamás me sentí cómoda con que lo hiciera”

Laura piensa que por primera vez su prudencia funcionó. Se palmea mentalmente por haberse detenido en leerlo y preguntar primero a su novia. Para Carmilla es más fácil ahora hablar de su ex esposa, incluso puede decir su nombre sin tanto odio. Aunque Laura sabe bien que jamás la perdonará, ni ella, la pelinegra ha cerrado ese ciclo de su vida y hablar de ello sin rencor es algo que le ayuda a sanar cada vez más. Lo mismo pasa con su padre. Lo mismo intenta Laura con su madre.

“Cuando Ell y yo terminamos y yo me mudé de la casa que compartíamos lo traje conmigo. No escribí o dibujé nunca más; pero era una manera de recordar a mi padre y no tuve el corazón para tirarlo. Además, quién iba a decir que sus palabras se iban a quedar tan talladas en mi mente que cuando me ofrecieron trabajar en la agencia por mis dibujos profesionales, no lo dudé ni un momento y esos tontos garabatos de niña, me trajeron mi verdadera vocación”

Laura siente aún más curiosidad por abrir el objeto; pero sabe que para Carmilla es como el cofre de un tesoro que no compartiría a la primera.

“Sí”

Dice Carmilla y Laura la mira confundida.

“¿Qué?”

“Claro, que puedes abrirlo, creampuff”

“¿Cómo sabes que…?”

“Uhm. Laura Hollis tiene entre sus manos un cuaderno lleno de misterio ¡Es obvio que se muere por saberlo!”

Carmilla pasa uno de sus brazos por encima de los hombros de Laura y la atrae hacía ella para darle un tierno beso que hace a Laura sentir débil sus rodillas.

“Carm, no tienes que hacerlo”

“Cupcake, no lo compartiría con nadie más”

Laura abre el viejo libro con la delicadeza que se requiere, pasa una a una las amarillas páginas apenas rosando las yemas de sus dedos por ellas, como si tuviera entre ellas un viejo pergamino con miles de años de antigüedad.

Carmilla tiene razón, no es un diario; las páginas ni siquiera tienen un orden, al ser hojas en blanco, las letras están escritas en todas direcciones. Algunas son apenas unas frases. Algunas otras son pequeños párrafos incompletos. Entre ellos hay pequeños dibujos, se nota con el paso de las páginas la mejoría en la técnica de dibujo de la pelinegra. Los primeros bosquejos apenas utilizan una técnica de dos dimensiones y son burdos. Aun así, Laura pasa minutos mirando cada uno de ellos, como si quisiera que se imprimieran en su mente por siempre. Algunos de los enunciados escritos hacen a Laura soltar algunas lágrimas, la rubia piensa que desearía tener un Tardis a su lado para viajar en el tiempo y abrazar a esa asustada y confundida pequeña Carmilla para decirle que todo estará bien.

Laura sigue pasando las páginas y Carmilla se retira de ella para continuar la limpieza de su closet. La rubia puede escuchar un pequeño sollozo de su novia y sabe que para ella el impacto sentimental ha sido demasiado. Laura también sabe que lo mejor que puede hacer es dejar que Carmilla se tranquilice antes de acercarse nuevamente a ella y pueda abrirse por completo.

Mientras la periodista le da espacio a su novia, sigue revisando las anotaciones y los dibujos, hay una segunda etapa que Laura puede ver; seguramente cuando Carmilla conoció a Ell, algunos pequeños párrafos hablan de ‘ella’ sin decir su nombre y los dibujos comienzan a ser más profesionales, el uso de las sombras comienza a estar presente y Laura puede ver de cerca el proceso de desarrollo del talento de Carmilla. Lo bocetos son más detallados y las escenas de la vida diaria, una viejita sentada en un parque alimentando a las palomas es uno de los favoritos de Laura hasta ese momento. La rubia está fascinada por la capacidad de Carmilla por capturar la bondad en la mirada de la madura mujer. A pesar de ser esbozos a lápiz o a una tinta, Laura puede ver los colores de cada uno de los detalles. Como el gris del canoso cabello de la mujer o lo verde del follaje del parque.

Carmilla sigue limpiando y calmando su mente. Ambas continúan en silencio; es algo que Laura ha aprendido con su novia. Acostumbrada a que su padre siempre tenía de qué hablar Laura aprendió a evitar a toda costa los silencios. Intentaba llenarlos a toda costa, siempre fue así. Siempre, hasta que conoció a Carmilla. La pelinegra hablaba poco en general, cuando se abría podía hablar por horas con Laura, pero cuando las palabras no eran necesarias Carmilla no las forzaba. Esos momentos eran preciados para ella, simplemente deleitarse con la presencia de Laura a su lado. La periodista aprendió a disfrutarlos con el mismo fervor que su novia.

Laura absorbe cada imagen representada bajo las líneas de su novia hasta que una en especial capta su atención. Hay un lago, un lago que la rubia puede reconocer de inmediato. El lago en medio del campus de la Universidad de Silas. A lo lejos se nota un viejo edificio restaurado, la vieja biblioteca. La pequeña periodista pasa las yemas de sus dedos por el dibujo cada una de las ventanas de la construcción están detalladas a su máximo esplendor. Laura está cada vez más sorprendida del talento de su novia. Pero hay algo más, que sobresale dentro del conjunto de minuciosos trazos. Una figura femenina sentada sobre el paso al lado del lago mirando a la enormidad de la imponente masa de agua; aunque Laura no puede ver sus ojos, el dibujo le hace pensar eso. El rostro de la mujer apenas está perfilado y su abundante cabellera cae ocultado les detalles de su cara. Sus brazos abrazan fuertemente sus piernas flexionadas, la rubia jura que, a pesar de ello, puede ver una pequeña lágrima cayendo por su mejilla.

“¿Carm?”

“¿Sí, cupcake?”

“¿Cuándo dibujaste esto?”

Carmilla regresa a dónde Laura se encuentra, pero esta vez se pone detrás de ella y mira por encima de su hombro. Carmilla recuerda bien ese dibujo. El último en el cuaderno.

“No lo sé bien, pero recuerdo ese día. Estaba esperando a Ell junto al lago y de repente la escena pareció perfecta; así que saqué mi cuaderno, que aún ocultaba de Ell, y comencé a dibujar. Justo cuando estaba poniendo mi firma, Ell se aparece detrás de mí, y viendo el dibujo se pone como loca y comienza una gran escena de celos porque estaba dibujando a alguien más”

Laura se ríe, aunque por más irónico que suene la anécdota Carmilla no encuentra la diversión en ella.

“¡Oh! La fecha debe estar aquí debajo de mi nombre”

Laura ve los pequeños números con la delicada caligrafía de su novia. El conjunto de números que jamás podrá borrar de su mente.

“Carm”

Laura comienza a reír y a llorar al mismo tiempo y deja el cuadernillo sobre las cajas que se encuentran frente a ella para voltearse y abrazar a la pelinegra. Por supuesto, Carmilla recibe a su novia con los brazos abiertos y la toma de la cintura para atraerla más cerca de ella, como si fuera posible.

“¿Laura, estás bien?”

Laura sabe que su novia ahora nunca usa su nombre a menos que estén peleando o que esté preocupada; cuando las cosas se ponen serias en general.

“Estoy más que bien, Carm”

La rubia se despega de Carmilla para mirarla a los ojos, aún a través de sus lágrimas con una enorme sonrisa en los labios.

“¿Me puedes decir qué pasa?”

Laura toma de nuevo el pequeño compendio de hojas amarillas para mostrar el dibujo a Carmilla.

“¿Recuerdas a esta mujer?”

Carmilla frunce el ceño ante la pregunta de su novia.

“Uhm. No. No mucho, es decir, creo que sólo la vi esa vez. No recuerdo demasiados detalles de ella, sólo sé que se veía triste; pero me acuerdo que, por loco que suene, esa tristeza la hacía ver hermosamente vulnerable, no vi su cara por completo; pero fue ella la que me hizo sentir la necesidad de dibujar la bella escena que estaba regalando a mis ojos. Creo que esa misma delicadeza que intenté plasmar en el dibujo fue lo que hizo que Ell sintiera celos de ella”

Laura ríe de nuevo. Sí, irónico.

“Se ve triste, pasó el peor día de su vida. Acababa de recibir la noticia que le cambiaría la vida. El contraste es que había perdido una persona, pero esa misma pérdida le hizo pensar que era momento de hacer lo que siempre había querido para ser feliz y con ello, ganó otra personita a cambio”

Carmilla vuelve a mirar el dibujo. No tiene la menor idea de cómo Laura puede descifrar tantas cosas con sólo ver los pliegues del dibujo.

“Carm, esa mujer, soy yo”

“¿Qué?”

Laura suelta una carcajada ante la perplejidad reflejada en el rostro de la pelinegra.

“La fecha. Fue el día en que mi padre me habló para decirme que mi madre había muerto y lo primero que hice fue…”

“Ir al lago de Silas para sentirte cerca de ella porque amaba el agua”

Dice Carmilla recordando las palabras de Laura cuando le contó su historia en el techo del edificio de su madre en su primera cita.

Laura asiente con más lágrimas llenando sus ojos y Carmilla sólo puede abrazarla más fuerte. Laura se funde entre los fuertes brazos de su novia y puede sentir algunas lágrimas mojando parte de su cabello. Carmilla ha comenzado a llorar al mismo tiempo, invadida por un sinfín de sentimientos que no tienen otro escape que en forma de agua salina.

“¿Irónico no?”

Laura rompe el silencio por primera vez en minutos. Carmilla masculla un ‘¿Uh?’ no sintiéndose con la fuerza suficiente como para formar palabras.

“Ell. Ella se puso celosa de que me hubieses dibujado ese día y al final terminé quedándome con su novia”

Laura explota en risitas y Carmilla gira los ojos ante la presunción de su novia; no pudiendo evitar la misma serie de risas que brotan de sus labios.

“Eres increíble, Laura Hollis”

“Tenemos que llevarnos este cuaderno y tenemos que enmarcar esta página. ¡Oh! Perry sabe bien dónde comprar esos bonitos marcos en los que tiene las fotos de los gemelos y de su boda con LaFontaine. Creo que incluso le dan descuentos por todos los marcos que ha comprado en la tienda. Seguro puede conseguirnos uno lindo y más barato de lo normal”

‘¡Oh! Ahí está mi novia’ piensa Carmilla que ve a Laura divagar sobre marcos, precios y las habilidades de negociación de Perry.

La pelinegra deja de escuchar en cuando Laura comienza a hablar de la vez que Perry consiguió un enorme descuento en la sala familiar que está en su casa pero no puede dejar de ver a su novia, admirando cada uno de los detalles de su bello rostro. La manera en la que su ceño se frunce cuando recuerda algo en concentración, como sus delicados labios se mueven sin cesar, la manera en la que su lengua se asoma para humedecerlos. Carmilla humedece los suyos en respuesta, anhelando probarlos. La pelinegra sigue estudiando cada uno de los rasgos y gestos de la rubia, grabándolos uno a uno en su memoria.

Aquél viejo dibujo carecía de particularidad de ellos y Carmilla no puede evitar pensar que eso jamás volverá a pasar; porque, aunque no sabe si alguna vez dibujará a Laura en papel, su rostro estará siempre impreso en su mente.

A los tres años…

Carmilla jamás se ha sentido tan nerviosa como este día. O quizás sí.

Es curioso que, en toda su vida, sólo puede recordar dos veces anteriores sentirse así. La primera ocasión cuando estaba por recibir a Hayley entre sus brazos, el día que la llevo a casa.

La segunda ocasión hace casi un año atrás, mientras estaba de rodillas haciendo ‘la pregunta’.

Hoy es diferente.

Carmilla se pone por enésima vez frente al espejo para ver que todo esté perfecto. Viste un pegado pantalón de color blanco arriba de los tobillos, que hace conjunto con un ceñido saco del mismo color. El corte del saco deja ver su desnudo pecho y parte de un corto corsé negro de satín que hace juego con sus altas zapatillas. La pelinegra sonríe porque sabe que su novia quedará encantada con el outfit que eligió para este día. Está segura que además del atrevido escote, Laura tiene una obsesión por verla en zapatillas. Por supuesto, en su largo noviazgo, no han sido muchas las ocasiones que ha sometido su comodidad por el gusto de su novia.

Hoy es diferente.

“¡Jamás pensé que te volvería a ver vestida así!”

Mattie llega a la carpa habilitada como vestidor, William camina detrás de ella.

“¡Whoa, Mattie! Dijimos que nada ostentoso”

Matska está ataviada en un rojo vestido con una sola tira en la cintura que cruza al frente por encima de su pecho y cae sobre uno de sus hombros, la parte baja tiene una gran apertura que deja ver la belleza de sus firmes piernas. De la misma cintilla sale a su espalda una cola que arrastra por el piso. Obviamente hace juego con el hermoso par de zapatillas del mismo color. Es como si estuviera vestida para un concurso de belleza, una pasarela o una alfombra roja, más que para una boda. Tu boda.

“Carmilla, esto es lo menos ostentoso que logré conseguir, sin ir a una tienda de segunda mano”

Dice Mattie girando los ojos. Carmilla sabe que no es cierto, lo más seguro es que todo lo que trae puesto cuesta inclusive más de lo que has gastado en la ceremonia. Pero también sabe que pedirle a Mattie que sea modesta en su vestir es como pedirle a Laura que no divague cuando habla o a LaFontaine que tenga cuidado con sus experimentos, o a Perry que no limpie todo a su alrededor, o pedirle a Xena que no sobreproteja a sus amigos, o a Kirsch que no quiera chocar las manos cada que dice un chiste, o pedirle a J.P. que no de datos inútiles sobre cosas que no les importan, o a Will que no segunde los malos chistes de Kirsch. Carmilla se pregunta todo el tiempo cómo esos dos se han convertido en tan buenos amigos.

Pedirle a Mattie que no invierta en su persona, es como pedirle a Hayley que deje de consumir tanta azúcar o pedirle a Sloan que deje de leer.

En resumen, es imposible.

William a su vez, luce un traje negro muy normal, camisa blanca con un chaleco y corbata en rojo que se complementa con un lindo arreglo del mismo color en la solapa de su saco.

La publicista no puede evitar pensar en la vez anterior que se encontraban en las mismas circunstancias. Ella vestía un traje normal de color azul marino y sus hermanos los propios en combinación coral. Todo había sido elegido al gusto de su ex esposa.

Hay una diferencia importante, sin embargo. Esa vez sus hermanos no se mostraban nada complacidos en participar en la ceremonia. Parecía más un funeral que una celebración.

Hoy es diferente.

Ni Mattie, ni Will pueden ocultar las enormes sonrisas de sus rostros.

“¡Mírate, Kitty! Te ves hermosa”

“Aaaaw. Nuestro hermano está conmovido ¿Vas a llorar en la ceremonia, William?”

Mattie dice con un profundo tono de broma. William gira los ojos ante ello y la pelinegra se ríe ante el sarcasmo.

“Lo que me pregunto es cuándo te veremos en la misma situación, hermanita. Carmilla y yo somos más chicos; y yo estoy felizmente casado y Kitty aquí, va por el segundo matrimonio”

Carmilla da un puñetazo a Will en el brazo por su comentario, a lo que su hermano grita un ‘ouch’ sobando el golpe.

“¡Oh! Créanme. Reconozco que hay veces que me dan ganas de encontrar a alguien y tener ese ‘para toda la vida’; después despierto en diferentes partes del mundo y me doy cuenta que ni loca podría ser tan estable y aburrida como ustedes”

Carmilla sabe que hay algo de cierto en las palabras de su hermana. Sabe además que Mattie no necesita a nadie a su lado, su hermana no está sola, simplemente ama y prefiere su libertad. Mattie es feliz así y la pelinegra sólo quiere que su hermana sea feliz.

“Bueno, pero a lo que venimos, querido”

“¡Claro!”

Dice William volteando a ver a Carmilla mientras le da una pequeña caja negra con un arreglo color rojo igual que el suyo.

“Este es el toque final y estás perfecta, hermanita”

Carmilla asiente al cariño de su hermano menor. Sigue sin entender cómo es que William siente la necesidad de seguirla tratando como la pequeña de los tres, si es él el más joven; pero ha aprendido a dejarse cuidar por sus hermanos, por su madre, por su familia en general.

“Toc-toc ¿Se puede pasar?”

Lilita se asoma a la carpa usando un largo vestido de gala en color ‘azul petróleo’. Carmilla lo sabe ahora porque su madre lo ha repetido mil veces en los últimos tres meses. La pelinegra en realidad no tenía la menor idea de qué tono de azul se refería su madre, pero ahora que puede ver el vestido entiende. Es un lindo color que resalta con la pálida piel de su madre.

Lilita y Carmilla siguen trabajando en su relación, pero con los años han avanzado mucho. Se hablan al menos una vez por semana por teléfono y se ven en la reunión del mes. Hay veces que Lilita cuida a las niñas para que su hija y Laura puedan disfrutar de una noche sólo para ellas. La abogada ha regresado a litigar también; pero con el cambio de que trabaja por gusto. Incluso varios de sus casos son pro bono, de asociaciones o personas que Laura encuentra en problemas con sus reportajes para su programa de televisión.

La relación entre Laura y su suegra se ha hecho cada vez más estrecha con los años. Carmilla piensa a veces que es como si Laura viera a una madre también en Lilita. La pelinegra se siente feliz con eso.

“Madre, estamos dando los últimos toques a Carmilla para se vea digna de Laura”

“¡Mattie! Tu hermana es digna de Laura, no importa cómo se vea”

Carmilla sonríe ante la defensa de su madre y quisiera mostrar la lengua a su hermana si no fuera un gesto estúpido e infantil; o más bien, si ésta no fuera su boda y tuviera que comportarse a la altura.

“Vamos a tomar nuestros lugares, Kitty. Te vemos en unos minutos”

William y Mattie salen de la carpa. Lilita se acerca a Carmilla que está luchando contra el estúpido arreglo que no queda como debería.

“Ven. Deja te ayudo”

Lilita comienza a acomodar el arreglo en el saco de Carmilla, mientras la pelinegra ve el humo salir de las orejas de su madre, está segura que es el momento en que le va a dar la vieja lectura de cuidar de Laura. La publicista no sabe cómo es que su madre es aún más protectora de Laura que de ella; pero entiende ese sentimiento.

“Dilo, mamá”

“No voy a decir nada que no sepas. No es un sermón. He hablado con Laura también”

“¡Ah! ¿Sí?”

“¡Por supuesto, Carmilla! Aunque quiero mucho a Laura, tú eres mi hija. No estoy tomando partes; al contrario. Te diré lo mismo que le dije a ella. Cuídense, Carmilla. La decisión de casarse no es simplemente una que se cumple cuando se hace la ceremonia. Es una decisión que se refrenda cada día de tu vida. Cada día al despertar, decides estar con esa persona. Jamás se sientan seguras, conquístense día a día. Tiene unas hijas hermosas por las que luchar, juntas”

Carmilla puede sentir las primeras lágrimas amenazando brotar de su rostro.

“Y aquí viene la amenaza. Ustedes son adultas, y si bien no me gustaría que se lastimaran mutuamente, sé que son lo suficientemente fuertes como para superarlo; pero les advierto que, si con ello lastiman a mis nietas, entonces sí conocerán a Lilita Morgan”

‘Sí, esa es mi madre’ piensa Carmilla confirmando sus sospechas. Espera.

“¿Nietas?”

“Carmilla, no creerás que con los años que tengo conviviendo con Sloan no puedo considerarla tan nieta mía como Hayley”

La pelinegra puede por fin sentir esas lágrimas salir y su madre corre a su bolso por un pañuelo para cuidar y componer su maquillaje.

“Confío en tu amor por Laura, como confío en el suyo por ti. Sé que estas palabras sólo son una tradición con la que debía cumplir. Sé que ese amor es más fuerte que todos los problemas del mundo”

“Gracias, mamá”

“No tienes nada que agradecer, querida. Te amo”

“Yo también te amo, mamá”

Esta ocasión es Lilita la que puede sentir correr lágrimas por sus mejillas al escuchar por primera vez en muchos años salir esas palabras de los labios de Carmilla y su hija toma el pañuelo de sus manos para hacer lo propio.

“Bien, es momento, Carmilla”

Lilita no había asistido a la boda anterior de su hija, para ella esta ocasión era la indicada. Era como siempre debió ser. La vez pasada su corazón le dictaba que esa unión no debía concretarse.

Hoy es diferente.

Laura ha olvidado cuántas veces ha recogido su vestido en la última hora para observar sus zapatos. Son de un rojo satín con incrustaciones de piedras negras. Una elección no muy común, pero sabiendo que su vestido era completamente blanco, quiso dar un pequeño toque que jugara con los colores que Carmilla y ella habían elegido para su boda.

Su boda.

Después del noviazgo con Danny, Laura jamás volvió a pensar que alguna vez se encontraría en esta situación. Pero aquí está, a minutos de unir su vida con la de Carmilla y no podía sentirse más feliz por ello.

Es emocionante y extraño al mismo tiempo. Carmilla y ella llevan tres años viviendo juntas. No es como si algo de esa convivencia de repente y mágicamente algo fuese a cambiar en el instante en que ambas digan ‘acepto’.

Sin embargo, no puede evitar los escalofríos que siente recorrer su espalda ante las ansías por llamar a Carmilla su esposa.

Es estúpido también, Laura sabe que no es acerca de sentirse dueña de Carmilla, llamarle ‘su’ esposa como si le perteneciera un objeto. Llamarle ‘su’ esposa como si se entregaran en cuerpo y alma la una a la otra.

Las palabras que Lilita le dijo hace unos minutos no dejan de darle vueltas en la cabeza.

‘Cuídense, Laura. Decidan estar juntas cada día de su vida. Hagan siempre hasta lo imposible por mantener vivo ese amor que se tienen; y si alguna vez se les olvida, vean al hermoso par de hijas que tienen’

Sus hijas. Laura sonríe cada vez que alguien se refiere a Sloan y Hayley como de ellas. Ambas.

Laura se siente aún más llena de felicidad cuando la misma Lilita o Mattie e incluso William se refieren a su pequeña Sloan como su nieta o sobrina.

La rubia periodista tampoco puede olvidar la amenaza de su suegra cuando le advierte que matara a Carmilla y a ella si llegaran a lastimas a ‘sus nietas’.

Laura suspira una vez más mientras sus pies se mueven rápidamente. Sus rojos zapatos también tienen otro significado. Su madre. La película favorita de su madre fue ‘El mago de Oz’ y Laura quiso tenerla cerca de alguna manera en este día tan especial. Sus zapatos rojos, como los de Dorothy la llevaran a casa. Carmilla es esa casa.

“¡Bien, perfecto! Ya estoy con Laura, pueden comenzar a llevar a la gente a sus asientos asignados”

Perry ingresa a la carpa hablando por el set de audífonos y micrófono que adorna su cabeza. Después de que Carmilla soltara la pregunta y Laura dijera que sí. Obviamente. Perry la asaltó con una segunda pregunta, parecía tan nerviosa como la pelinegra, o más. ‘Laura, sería un honor organizar tu boda con Carmilla’ la rubia incluso bromeó con su respuesta diciendo ‘Sí, acepto’.

Y ha sido un verdadero placer tener a la pelirroja de su lado durante todos esos meses de planeación. Laura no sabe qué hubiera sido de ella si Perry no hubiese estado a su lado en cada decisión que había que tomar. Carmilla había participado activamente con ella en las elecciones, pero Laura sabía que secretamente Perry había casi obligado a la pelinegra a asistir a todas las pruebas de pasteles, comida, flores, música, etcétera. Aunque, la rubia también sabía que al principio su futura esposa había asistido bajo la coacción de su amiga, era obvio que después había comenzado a disfrutar de la planeación. Laura lo supo cuando su mail comenzó a llenarse de miles de correos provenientes de su novia con un sinfín de fotos sobre arreglos florales, invitaciones y demás detalles de boda. Laura sospechaba que Carmilla incluso se había atrevido a abrir una cuenta de Pinterest para reunir las fotos. Sin olvidar la enorme lista que su novia tenía en Spotify con el nombre ‘Canciones para nuestro primer baile’. Lo cual, por supuesto, derritió a la rubia que de inmediato agregó la lista a su perfil y era lo único que escuchó durante los siguientes meses. Hasta que tuvo que llegar el día de la decisión y tras horas de discutir sobre su primer baile, llegaron a la conclusión de simplemente jugar un piedra, papel o tijeras para que una tuviera el poder de decidirlo sin recibir ninguna objeción de la otra. Carmilla ganó.

Tener a Perry era un alivio, pero ni toda la ayuda de la pelirroja pudo evitar el estrés de la organización, Laura explotó después de haber sido sido testigo de la gran pelea entre Danny y Mattie sobre el tono de rojo exacto que deberían llevar sus vestidos. Si estar entre Carmilla y su mejor amiga era como intentar mediar un debate político, situarse entre la hermana mayor de su novia y la pelirroja era como querer intervenir en la guerra en el medio oriente. Carmilla llamó a su trabajo para faltar quedándose en casa con Laura todo el día en una especie de fuerte de almohadas y sábanas que hizo en el cuarto que compartía. ‘No celulares, no laptops; sólo tú y yo por un día’ Laura regresaría unas semanas después el gesto cuando Will, LaFontaine, J.P. y la misma Mattie se pelearon el puesto de ‘padrino’ de Carmilla.

“Bien, cariño; Carmilla está lista y debe pronto estar en el altar esperándote. ¿Necesitas algo más?”

“No, Perry. Gracias”

Laura se muerde el labio inferior y Perry sabe que hay algo que está rondando por la mente de la pequeña rubia.

“Ella está bien. Si estás nerviosa por ella, es comprensible. ¿Recuerdas cómo estábamos LaF y yo el día de nuestra boda?”

“¡Cómo olvidarlo! Tuve que detenerte de limpiar toda la casa de la playa de la familia de LaF y Danny tuvo que contener a LaFontaine de irrumpir en tu cuarto para verificar si en verdad estabas ahí y no ibas a huir dos minutos antes de la boda”

Ambas mujeres ríen con el recuerdo.

“Bien. Carmilla está bien, no está tan nerviosa como ansiosa por ser tu esposa al fin”

Laura no puede evitar sonreír, mientras se imagina a una ansiosa Carmilla caminando de lado a lado de la carpa intentando ocultar su nerviosismo. Lo único que Laura no puede poner en detalle es la manera en la que su futura esposa está vestida, ambas acordaron guardar todos los detalles de sus vestimentas para no perder esa magia de verse por primera vez. La rubia secretamente intuye que Carmilla fue tan obstinada en ello pues al parecer en su primer matrimonio Ell incluso escogió su traje y la pelinegra fue arrastrada a cada tienda de novias hasta que su ex pudo elegir el vestido que quería.

Hoy es diferente.

“¡Oh! Espera. ¿Sí? No, no, no. J.P entrará con Mattie y William con su esposa Sarah Jane. Voy para allá”

Perry habla por el set mientras mueve las manos en frustración.

“Cariño, debo ir a vigilar a LaFontaine que tiene problemas con la entrada; pero regreso en unos minutos que esté todo listo para tu gran entrada”

“Gracias, Perry”

“No tienes nada de qué agradecer, querida. ¿Y Laura? Te ves hermosa”

Laura sonríe ante las palabras de su amiga y siente sus mejillas cubrirse de un ligero rosado. Desde la prueba del vestido; a la que, por supuesto tuvieron que asistir Mattie, Danny, Perry y hasta Lilita; ninguna de las cuatro ha dejado de hacer mención lo hermosa que se ve la rubia ataviada en el atuendo blanco.

Después de que la pelirroja abandona la improvisada habitación Laura se dirige al espejo para ver su indumentaria una vez más. La periodista en verdad se sentía enamorada de él desde que se lo probó por primera vez, aunque mucho tuvo que ver la reacción de aprobación de su familia, el largo vestido blanco era un clásico corte sirena, entallado en la parte superior con una caída que abría a la mitad de sus muslos hasta arrastrar por el suelo, adornado justo a la mitad de su dorso por una cintilla de aplicaciones que enmarcaban su pequeña cintura. Laura adoraba que el vestido fuera elegante y poco revelador, aunque el corsé hacía un corazón en su corte superior, había una delicada casi transparente engalanada con más aplicaciones, las mismas que se distribuían por todo el largo del vestido dándole una figura sin mangas que dejaban apreciar sus torneados brazos. Laura no aceptaría frente a sus amigas y familiares que los últimos seis meses había doblado el tiempo en sus sesiones de yoga para definir mejor su cuerpo. Carmilla nunca había mencionado nada; pero estaba segura que su novia lo iba a agradecer pronto.

“¡Mírate! Mira a mi pequeña niña, lo hermosa que se ve hoy”

Laura gira para ver a su padre entrar a la carpa con lágrimas en los ojos ante la visión que es su única hija a punto de casarse frente a él.

“¡Papi! Dijimos que nada de lágrimas. Si tú lloras, yo voy a llorar y Perry va a matarme si arruino mi maquillaje antes de la ceremonia”

La rubia trata de aligerar el ambiente cuando siente un pequeño nudo en la garganta, está segura que todas las emociones guardadas en ella van a quebrarse pronto con sólo ver a su padre mostrar las suyas.

Después de su primera visita a los fines de semana familiares las visitas de su padre han sido más frecuentes. Laura sabe que mucho tiene que ver lo bien que se llevan él y Carmilla. La pelinegra supo ganarse el corazón de su padre desde el día que Laura los presentó. Ambos amaban el jazz, swing y blues clásico, con la diferencia de que la pelinegra también cuenta con un lado oscuro con su amor por el viejo y clásico rock. El contrato de aprobación por su padre había sido sellado cuando su novia le había regalado un set completo, edición especial, de Frank Sinatra para su cumpleaños.

Laura siempre molestaba a la pelinegra diciendo que, debido a su gusto musical, debería haber nacido algunas décadas atrás. Carmilla siempre contestaba ‘Eso es verdadera música, Laura, no lo que los jóvenes escuchan en estos días’ La rubia no podía dejar de reír cada vez que lo hacía, porque su novia sonaba tan parecido a sus abuelos en su adolescencia.

“No, no. Tienes razón, calabacita. No queremos que Perry nos mate a los dos. Igual, sabes que son lágrimas de felicidad, mi pequeña Laura”

“Lo sé. Las mías también”

Dice Laura entre pequeñas risas.

“Sé que no es el momento, Laur. Pero quiero decirte que lamento los años que no estuve a tu lado, después de la partida de tu madre; me fue muy difícil mirarte sin ver su reflejo en tu mirada o en cada una de tus facciones. Tu madre fue el amor de mi vida y perderla fue lo peor que me ha pasado. Sin embargo, tenerte a ti y a Sloan de regreso me han regresado las ganas por seguir en este mundo, aunque este viejo de poco sirva, quiere pasar sus últimos años demostrándote lo mucho que te ama”

“¡Papá! ¡Ugh! ¿Cómo esperas que no llore cuando dices cosas así?”

Laura corre a buró dónde aún se puede el desorden de los últimos detalles a su maquillaje y toma un pañuelo desechable para prevenir que sus lágrimas arruinen la obra maestra de la maquillista profesional que Mattie insistió en regalarle como presente de boda.

“Lo siento, Laurasaurious”

El padre de Laura saca un su pañuelo que se encuentra dentro de su saco y hace lo propio con las lágrimas en su rostro.

“¿Sabes? Anoche no pude dormir muy bien. Estaba realmente emocionado por este día y un recuerdo muy vívido me llegó a la mente. No sé si aún lo recuerdas, pero cuando tenías como ocho años pasaste por una etapa en la que lo único que querías era ser grande y casarte, la primera pista que tuvimos tu madre y yo sobre tu sexualidad era que en esos años tenías un enorme enamoramiento por nuestra vecina Sharon”

Inmediatamente imágenes borrosas ocupan la mente de Laura; Sharon era la hija de sus vecinos, era más grande que Laura, quizás unos cinco o seis años; cuando la rubia era una niña, le gustaba admirar a la adolescente desde su jardín. Sharon estaba en su etapa de rebeldía, así que escuchaba rock a todo volumen y vestía siempre de negro con una chaqueta de cuero. Laura se ríe al pensar en la ironía que en este día esté a punto de casarse con una mujer no muy diferente a ese tonto enamoramiento de la infancia.

“Y lo siguiente que recuerdo es que llego a casa del trabajo para encontrarte a ti y a tu madre trabajando en un pequeño vestido blanco que insistes que será el que usarías con tu boda con Sharon. Te veo hoy, Laura y no puedo evitar volver a ver a esa pequeña niña corriendo hacia mí con el rededor de su boca llena de migajas de galletas de chocolate y una enorme sonrisa diciéndome que se va a casar”

El hombre sigue limpiándose cada una de las lágrimas que abandonan sus ojos, su nariz está roja de tanto llorar.

“Siempre pensé que cuando ese día llegara, tu madre y yo estaríamos a tu lado entregándote a la afortunada mujer que sería tu esposa”

El corazón de Laura se contrae, si bien había tomado en cuenta tener a su madre presente el día de su boda, también había tratado con todas sus fuerzas evitar pensar en lo que realmente significaba tener que representarla en un objeto y no tenerla a su lado en carne y hueso.

“Quizás no sea la imagen perfecta de lo que tenía en mente en esos años, pequeña Laura; pero verte hoy, aquí, frente a mí, luciendo tan hermosa, como la princesa que eres, eso sí es justo como siempre lo había soñado. Sabes que siempre fui muy desconfiado de las personas a tu lado, incluso con Danny que sé que es buena persona, sabía que no era la persona indicada. Eso cambió cuando conocí a Carmilla. No sólo por la forma en la que la perdemos cada vez que se pierde en ti cuando te mira, sino por la manera en la que trata a Sloan, como su propia hija. Cuando vi que su interés no era solamente en hacerte feliz, sino en hacer una verdadera familia contigo, supe de inmediato que ella era la indicada ¡Y válgame, Hayley! Esa niña es una bendición, la forma en la que protege a S, a pesar de ser tan diminuta, me llena el corazón”

Laura sabe que ahora no sólo Perry va a matarla, sino que Mattie seguramente se unirá a ella cuando vea que el trabajo por el que pagó, indudablemente miles de euros, está ahora arruinado.

Por suerte Perry entra a la escena y pide por el set a la maquillista que regrese para arreglar el maquillaje de Laura.

“Todo listo, Laura. Carmilla está por hacer su entrada con Lilita y en cuanto te lo indique podrás hacer lo propio con tu padre”

Laura siempre ha sentido una extraña conexión con la pelirroja, siempre ese trato maternal que le recuerda que no es necesario tener a su verdadera madre a su lado, al menos no físicamente. Después de la muerte de su madre, Laura pensó que sería imposible llegar a sentirse completamente feliz considerando su ausencia.

Hoy es diferente.

“Carmilla, deja de zapatear en este preciso momento o te juro que te daré una nalgada como hace años que no lo hago”

“Perdón, mamá. Estoy algo… nerviosa”

“¡Por favor! Son tonterías, Laura te ama, no es como que fuera a huir dos segundos antes de entrar al altar”

“No es eso. Es todo. Quiero que esto salga perfecto. La primera vez fue un desastre, pero esta vez quiero que todo sea tal como Laura lo ha imaginado toda su vida. Quiero que tenga la boda de sus sueños y quiero que tenga el mejor día de su vida”

Carmilla no puede borrar las escenas danzando por su mente; los nervios que le invadían en aquella ocasión, ahora la pelinegra está casi segura de que en realidad era su interior tratando de decirle que casarse con Ell no era la mejor decisión a tomar.

Hoy es diferente.

“Carmilla, querida, Laura estará feliz con sólo verte; estoy segura que va a estar tan enfocada en ti que no notaría si una enorme pantera irrumpiera en la ceremonia”

Lo que dice Lilita no tiene el menor sentido en la mente de Carmilla, pero al menos sirve para distraerla de pensar tanto en su boda y comenzar a pensar en esa imaginaria pantera caminando por el pasillo rumbo al altar.

El altar. Carmilla mira hacia el lugar donde prometerá amor eterno a Laura en unos minutos y sonríe. Recuerda la vez en que Laura y ella eligieron en lugar en que se casarían. Después de meses de intensa búsqueda por lugares que satisficieran el gusto de ambas, estaban a punto de darse por vencidas cuando Sloan, que en realidad se mantuvo al margen de la locura de los preparativos durante tantos meses, fue quien sugirió este lugar. ‘¿Qué tal la cabaña de J.P. junto al lago? Mamá ama los lugares con agua y Carm siempre cuenta historias que vivió ahí’ dijo la pequeña pelinegra harta de escuchar sobre banquetes y flores.

Carmilla sonríe al pensar en su pequeña Sloan y su pequeña Hayley, ambas habían crecido mucho, la rubia no tanto en estatura. La publicista no puede evitar pensar en lo mucho que Hay se parece ahora a Laura, con todo el tiempo que pasan juntas, la pequeña niña ha comenzado a absorber más y más manías de su novia. Ambas siguen amando las cosas dulces, pero comparten mucho más que el gusto por comer golosinas; como la forma de dormir o ese precioso gesto que hacen cuando algo les molesta.

Sloan a su vez cada día se desenvuelve más y más. Ha aprendido a convivir con más gente y estar más abierta a futuras amistades. Su pasión además de los libros, ahora se ha enfocado a la música y Carmilla, piensa que sería la más feliz de las madres si su pequeña pelinegra fuera una virtuosa del área. Sí, madre, porque así se siente Carmilla respecto a la niña. No que ninguna de ellas haya tenido una conversación al respecto, a veces las palabras sobran.

La marcha nupcial se deja escuchar y Carmilla siente que sus pies están pegados al piso, perdida en sus pensamientos, no tiene idea de qué es lo que debe de hacer; por más sencillo que sea dar un paso tras otro. Es su madre quien tiene que arrastrar a la pelinegra los primeros pasos hacia el altar.

Cuando ambas llegan al final, Lilita da un fuerte abrazo a su hija para susurrarle al oído un ‘Te amo, Carmilla. Eres un orgullo para tu padre y para mí’

Carmilla ve desfilar a su hermano Will del brazo de su esposa Sarah Jane; a Mattie abrazada de J.P. como si fuera una pasarela de Milán, a Danny y a Kirsch que sonríen abiertamente, seguidos de Lafontaine y Perry que incluso muestran lágrimas en sus ojos a punto de brotar de ellos.

Sus hijas son las siguientes en entrar. Hayley viste un vestido color perla sin mangas con una cinta roja atada a su cintura, hay una flor que la adorna y algunas tiras del mismo color caen al frente; un elegante moño del mismo color encendido se puede ver en su cabello; el mejor adorno de todo, es la enorme sonrisa que tiene en sus labios. Sloan por su parte eligió algo menos clásico, al menos para una niña de su edad, la pequeña pelinegra prefirió un traje del mismo tono que Hayley y parecido al de Carmilla, el corte sin embargo es más suelto que el de la publicista y por debajo del saco viste una camisa roja que hace juego con sus flats del mismo color.

Todos toman su lugar junto al altar y la pelinegra respira fuertemente. Es el momento.

Tres años puede ser mucho tiempo para algunas personas, pero Carmilla piensa en todo lo que ha vivido en esos pocos años al lado de Laura y siente que todo ha pasado en un abrir y cerrar de ojos.

Hoy es diferente.

En el momento en que Carmilla ve por primera vez a su futura esposa caminar por el pasillo, la pelinegra pierde toda noción de lo que es respirar.

La publicista siempre ha pensado que Laura es hermosa, no importa si es arreglada para salir al aire o recién despierta con el cabello enmarañado y aún con sueño en sus ojos.

Carmilla ha tenido este sueño repetidas veces a lo largo del último mes. Ella levanta la mirada y puede ver a Laura en su vestido de novia, luciendo como una verdadera princesa.

Hoy es diferente.

Esto es real. La pelinegra puede ver la primera reacción de su futura esposa al ver su atuendo y se siente complacida viendo que es exactamente la que quería obtener. Pero después Laura sonríe ampliamente con apenas un pequeño fantasma de lágrimas queriendo escaparse y Carmilla siente la misma emoción invadir todo su cuerpo.

Cuando Laura llega hasta ella ninguna puede ocultar el par de sonrisas que adornan sus rostros y el padre de Laura les da su bendición antes de entregar la mano de su hija a la pelinegra. Ambas dicen un ‘hey’ como saludo con una voz entrecortada y la ceremonia comienza.

Laura no puede creer lo afortunada que es de vivir este día. A su lado se encuentra la mujer más hermosa del universo, no solamente por su físico, sino por la gran persona que es la pelinegra. Todo lo que alguna vez Laura buscaba sin siquiera saberlo.

Aunque la ceremonia no es religiosa sino más bien legal, ambas acordaron seguir algunas tradiciones; para ambas era más importante hacer una celebración de sus sentimientos y sus promesas de una vida juntas por delante. El intercambio de votos fue algo que acordaron que mantendrían.

“Ahora Carmilla compartirá su amor por Laura con nosotros por medio de sus votos matrimoniales”

Carmilla mira de frente a Laura y sostiene sus manos entre las suyas. El nudo en la garganta es tan intenso que tiene que tragar saliva un par de veces antes de intentar abrir la boca siquiera.

“Hey, cupcake”

El resto de los invitados ríe ante el tan inusual saludo de la pelinegra. Laura hace lo mismo.

“Antes de decir mis votos matrimoniales, hay algo que ambas acordamos hacer. Así que si me permiten”

Carmilla suelta por un instante a Laura y los murmullos se hacen presentes. La pelinegra se dirige a la pequeña niña con el mismo color de cabello y la toma de las manos mientras se arrodilla para ponerse a su altura. Aunque ahora Sloan es un poco más alta que eso.

“Sé que esto es algo inusual, pero Laura y yo decidimos que al estar hoy aquí presentes no estamos tomando una decisión que sólo nos involucra a nosotras”

Carmilla aclara nuevamente su garganta antes de continuar.

“Sloan, sé que cuando mi relación con Laura comenzó estabas muy preocupada por qué pasaría con tu amistad con Hayley. Hoy refrendo lo que te dije ese día. Esto no va a cambiar nada entre ustedes sino para bien. Sé que ya hemos convivido como una familia durante un par de años, pero hoy, frente a toda esta gente como testigos quiero que sepas que este día no sólo me caso con tu madre, sino que además estoy aquí para decirte que quiero estar en tu vida para siempre, no sólo como la compañera de vida de Laura, sino como una madre para ti. Prometo cuidarte, protegerte y apoyarte todos los días, darte lo mejor que soy; y criarte con el mismo amor que a Hayley, porque a partir de hoy, Laura será mi esposa y ustedes dos serán mis hijas por igual”

La voz de Carmilla se quiebra al final mientras las lágrimas por fin comienzan a recorrer sus mejillas. La reacción en la niña no es diferente y asiente lentamente para luego abalanzarse a los brazos de la pelinegra que por la fuerza pierde un poco el equilibrio. Afortunadamente Will que se encuentra detrás de ella logra sostenerlas.

Ambas recuperan el aliento y Lilita le ofrece a su hija su pañuelo de nuevo para que pueda limpiar sus lágrimas. Hayley cruza el pasillo para abrazar a la pequeña antes de regresar a su lugar. Su madre hace lo propio.

“Hey, ya regresé”

Dice Carmilla y las risas vuelven a escucharse, aunque también hay algunos sollozos por parte de los invitados que se han sentido realmente conmovidos por la escena.

“Antes que nada, te ves realmente hermosa esta tarde, Laura”

Carmilla dice mirando de arriba abajo a Laura, dejando que su mirada absorba cada minúsculo detalle de la presencia de su futura esposa.

“Laura, las palabras de todo el idioma español son pocas para expresar la manera en la que me siento hoy aquí frente a ti. Lo son incluso para manifestar lo que sentí la primera vez que te vi entrar como un huracán a ese pequeño salón de clases. Aunque debo confesar que de la misma manera lo hiciste en mi vida, cambiando todo para bien. Antes de conocerte pensaba que la única personita que podía amar incondicionalmente era mi hija y que había perdido la oportunidad de encontrar alguien que valiera la pena arriesgarse por un ‘por siempre’. Lo curioso, creampuff, es que contigo no me siento expuesta. Quitaste de mi vida todo el miedo que vivía en mí y lo convertiste en ganas de darlo todo, día a día. Hoy te prometo, Laura, que eso no va a cambiar. Hoy te prometo que tendrás de mí siempre lo mejor que puedo dar. Que cuidaré y amaré, a ti y a nuestras hijas, a nuestra familia. Que velaré todas las noches porque nuestros sueños juntas se realicen y que cada decisión que tome será siempre pensando en nuestro amor. Que a pesar de saber lo fuerte que puedes ser, estaré ahí para ti cuando sientas que no puedes más, que seré tu roca y que tendré el suficiente amor para reconocer mis errores y pedirte ayuda cuando lo necesite. Hoy, Laura Hollis, me entrego a ti por completo, en cuerpo y alma; y te prometo que te amaré todos los días que me restan de vida”

Las lágrimas caen ahora como ríos por el rostro de la rubia que no puede más que mirar con completa adoración a la mujer que tiene parada con el corazón en la mano frente a ella. Mattie se acerca a ella para darle un pañuelo, el mismo que estaba usando ella al ver a su pequeña hermanita entregarse por completo a la mujer que ama.

En el resto de los asistentes las emociones no son diferentes.

Le toma unos minutos más a Laura recuperarse, pero la rubia logra calmarse aún más fácilmente porque su futura esposa toma sus manos y comienza a jugar con sus dedos y a dibujar pequeños círculos con sus pulgares por sobre los nudillos y el reverso de sus manos.

“¡Wow, Carm! Sí que me pusiste un trabajo difícil hablar después de ti”

Laura sonríe y haciendo que Carmilla suelte una sincera risa mientras sigue limpiando las lágrimas que no dejan de emerger de sus ojos. Quién diría que Carmilla Karnstein podría llorar tanto. Quién podría decir que tal cantidad de lágrimas podría ser sólo de felicidad.

Laura resopla para recuperar la compostura.

“Bien, primero yo también quiero hacer algo antes de mis votos”

La rubia retira sus manos de las de Carmilla camina frente a Hayley que para estos momentos tiene un par de lagrimitas saliendo de la comisura de sus bellos ojos almendrados y juega entre sus manos con el pañuelo que su tío Will le había dado.

Danny ayuda a Laura con su vestido para que se pueda arrodillar frente a la niña y ésta toma sus pequeñas manos aún con el pañuelo retorcido en ellas.

“Mi pequeña Hay”

Laura no puede evitar que su garganta se cierre nuevamente por la emoción y Hayley aprieta sus manitas para hacerle sentir su apoyo a Laura. La periodista siempre se ha sentido cautivada por la manera en la que la diminuta niña demuestra tanta fuerza a pesar de corta edad.

“Aún recuerdo la primera vez que te vi sentada en esa mesita en el salón de clases, después de defender a Sloan. Recuerdo que mi primer pensamiento fue que quería abrazarte por haber cuidado de mi hija, pero el sentimiento iba más allá de ello. Fue como una fuerza que me atraía hacia ti. Hoy sé que uno se puede enamorar a primera vista y no sólo hablo de lo que siento por tu mamá, sino que sé que desde ese día supe que te quería tener por el resto de mi vida. Este día, además de iniciar una nueva etapa con Carmilla, quiero prometerte que voy a cuidarte y amarte como mi propia hija. Hoy iniciamos esta familia de manera oficial, pero siempre te he considerado como mía. Quiero que sepas que ni tu mamá ni yo queremos que se sientan obligadas a llamarnos de una manera diferente. No importan las etiquetas, lo que importa es lo que sentimos; por eso somos familia. A partir de hoy, tengo dos hermosas hijas que criaré y cuidaré con ayuda del amor de mi vida. Siempre que me necesites estaré ahí para ti, para animarte en los días malos y para apoyarte en tus decisiones. Incluso para ponerme de tu lado cuando tu mamá diga que no”

Laura guiñe el ojo en complicidad a Hayley que explota en risitas al igual que el resto de los invitados.

“¡Hey!”

Grita Carmilla tratando de parecer indignada por la proposición de su futura esposa, aunque la sonrisa en sus labios la delata. Las lágrimas en su rostro no son para menos.

“Bueno, sólo cuando quieras tener novio o novia y tú mamá explote en rabia y tenga que ayudarte a escapar por la ventana”

“Laura…”

“Porque si fuera por ella no te dejaría salir con nadie hasta que cumplieras treinta”

“Treinta y cinco. Y Cupcake ¿Podemos continuar? Estas divagando de nuevo”

“Cierto. Bien, pues sólo quiero que sepas que cuentas conmigo para siempre, mi pequeña Hay”

La pequeña rubia se arroja a los brazos de Laura y la periodista la abraza fuerte mientras la levanta entre sus brazos.

“Laura ¿Eso significa que ahora puedo decirte ‘mamá’ también?”

Carmilla se lleva una de sus manos a la boca en sorpresa y la sonrisa de Laura se hace aún más grande.

“Sólo si te nace hacerlo”

“¡Duh! Tú siempre me cuidas cuando mamá no está, me alimentas, me compras regalos, me arropas para dormir, me llevas a la escuela y me das besos cuando me caigo. Eso hacen las mamás, así que claro que quiero tener dos mamis”

Laura echa su cabeza atrás para reírse fuertemente y los asistentes estallan en risas por igual. Carmilla limpia sus lágrimas agitada por la risa y la felicidad que le invade.

La rubia pone a Hayley en piso y regresa al lado de Carmilla.

“Hey, baby”

“Hey”

“Pensé que ya había llorado todo lo que tenía que hacerlo, pero esto en verdad va a ser difícil”

La rubia vuelve a reír y Carmilla toma sus manos para calmarla nuevamente.

“Carm, sé que suena una frase hecha, pero en verdad creo que eres el amor de mi vida. Sé que ambas pasamos por muchas cosas para llegar hasta aquí y, aunque algunas de esas cosas aún nos causan pena, hoy puedo decir que pasaría por todas ellas sin dudarlo dos veces para estar frente a ti este día. Yo tampoco puedo olvidar el día que nos conocimos, creo que jamás podré borrar de mi mente ese sentimiento al verte por primera vez. Porque es el mismo que siento recorrerme cada día que despierto a tu lado. Jamás creí que podría ser tan feliz como lo soy ahora contigo y nuestras hijas. Aunque a veces me desespere tu desorden y no entienda la mayoría de tus referencias en literatura, contigo he aprendido que amar no significa querer que la otra persona cambie para encajar en nuestras expectativas. Te amo por lo que eres, cada pequeño detalle que tienes conmigo o con las niñas me hace enamorarme de ti cada día más. Si es que eso es posible”

Laura ríe un poco e inhala aire fuertemente.

“Amo cada diminuta cosa que tenemos en común, pero he aprendido a amar aún más nuestras diferencias. Hoy te prometo hacer todo lo que está en mi poder para hacerte sonreír cada día, porque sabes que amo tu sonrisa. Para cuidar de nuestra hermosa familia y compartir nuestros sueños por el resto de nuestros días. Prometo amarte día con día y no dejar nunca que nada nos separe. Prometo apoyarte siempre que lo necesites y dejarme cuidar cuando lo necesite. Hoy, comienza una nueva etapa en nuestras vidas y estoy completamente segura de que no haría esto con nadie más que no fueras tú. Hoy, estoy aquí parada frente a ti, la mujer más hermosa del mundo, por dentro y por fuera, para poner cada parte de mí en tus manos, con la entera confianza de que esto es un ‘para siempre’”

Carmilla sigue tomada de las manos de Laura, pero retira una de sus manos para limpiar sus lágrimas con el reverso. La rubia aprovecha para imitar la acción.

El juez pide los anillos y Hayley y Sloan se acercan para entregarlos a sus madres. El intercambio es otra conmovedora escena mientras Laura y Carmilla repiten las palabras del ministro. Después de firmar su acta, el juez pronuncia las tan esperadas palabras ‘Las declaro esposa y esposa’ y la audiencia revienta en aplausos y gritos de alegría. Kirsch inclusive chifla y agita el puño en el aire como si se tratara de alguno de sus partidos de futbol americano.

Carmilla se encuentra tan feliz que toma a Laura de la cintura y la atrae hacia ella; Laura suelta un ruidito de sorpresa y una pequeña risita antes de que la pelinegra junte sus labios con los suyos; inclusive aún antes de que el juez pueda pronunciar el clásico ‘Puede besar a la novia’ o en este caso ‘Pueden besarse’.

Laura pronto se olvida de todas las personas que se encuentran a su alrededor y lo único que su mente puede captar es el suave y lento, aunque hambriento, movimiento de los labios de su ahora esposa sobre los suyos; la manera en la que Carmilla roza con su lengua su labio inferior pidiendo permiso para asaltar su boca, a lo que Laura obedientemente accede.

“¡Hey! Tranquilas, ya tendrán tiempo en su luna de miel”

La voz de LaFontaine es lo que trae a Carmilla y a su esposa de nuevo a la tierra de los mortales.

La pareja es felicitada por sus hijas, sus padres, hermanos y amigos. Tomándose miles de fotos con ellas.

Entre los invitados se encuentra Betty, que se ha renovado su amistad con Laura en los últimos años mediante su trabajo juntas. Sophia, junto con su esposo e hijos. Ian regresó de su viaje alrededor del mundo sólo para estar presente en esta fecha y sorprendentemente Elsie que ha dejado de acosar a Carmilla cuando Laura casi se la come a besos frente a ella. La pelinegra jamás ha condonado las muestras de posesión frente a los demás, le hace recordar a Ell y sus problemas de autoestima; pero en el caso de Laura es diferente, Carmilla ama sentirse ‘de Laura’ tanto como la rubia le hace sentir que es de ella.

Todos los asistentes toman su lugar dentro de carpa mayor, el centro es una pista iluminada que Laura insistió en tener. A su alrededor se situaban tres grandes y largas mesas de madera en color blanco con sillas en el mismo material y tono. Al centro de las mesas una larga tira de color rojo se dejaba ver a todo lo largo mientras pequeños arreglos de flores blancas; narcisos, los mismos que le regaló Carmilla a Laura en su primera cita y las negras servilletas hacían lucir un hermoso contraste entre los materiales y los colores. Ni Carmilla ni Laura quisieron lidiar con el acomodo de las mesas así que dejaron los asientos abiertos para que sus amigos y familia se sentaran como les mejor les complaciera. Al tener sólo tres mesas, todas tenían la misma calidad de vista. Además, los invitados eran en realidad sólo sus amigos y algunos compañeros de trabajo. En su mayoría se conocían, así que no había necesidad de destinar todo en específico. Eso también había vuelto loca a Perry, pero lo superó con el paso de los meses.

Sólo la mesa principal se encontraba arreglada de manera diferente, contaba con dos altas sillas acolchadas al centro de la misma y a su lado una versión más pequeña de los asientos. El foco central se dirigía en un par de piezas de madera en color rojo que dejaba ver un ‘Mrs. & Mrs.’ como decorado.

Cuando Laura y Carmilla llegan a la carpa están tan impresionadas con cada pequeño detalle en ella que ambas tienen la quijada en el suelo. Ninguna de las dos había terminado de ver la carpa completamente adornada, Perry les había dado la mañana libre para relajarse en un spa que sus amigos habían pagado mientras ella se preocupaba por todo lo demás. Aunque todo el tiempo Laura mandaba mensajes preguntando por los preparativos y la pelirroja contestaba con algunas fotos, ninguna de ellas se acercaba a la belleza del lugar con todas las peculiaridades en conjunto.

Los primeros acordes de la música comienzan a resonar en la encantadora sala que se encuentra ahora en oscuras, apenas iluminada por la sutil luz que emerge por la serie de focos amarillos que cuelgan del techo, pero Laura de inmediato voltea confusa a ver a Carmilla que intenta mirar al frente como si las notas del piano no estuvieran erróneas. Lo están, al menos para los oídos de Laura que tenía previsto otros arreglos. Antes de que la rubia pueda decir algo al respecto hay una blanca, aunque tenue, luz que envuelve ahora a la pareja y lo siguiente que la periodista sabe es que su esposa la toma de la mano para caminar hacia el centro de la pista. La armonía sigue sonando y poco a poco el aturdido cerebro de Laura puede reconocer la canción sonando alrededor de ellas.

“Carm…”

“Lo sé, cupcake”

“Pero tú ganaste la elección y habías dicho que nuestro primer baile debería ser una canción que alabara a la verdadera música, no toda esta ‘música de porquería’ de ahora”

“Laura, ¿En verdad vamos a tener esta conversación ahora? Estoy casada contigo, no me importa nada más. Tú querías esta canción, yo gané la elección y lo que elegí es hacer feliz a mi esposa”

Dice Carmilla mientras una de sus manos se desliza por detrás de la espalda de Laura para posarla en la parte baja y atraerla hacia ella; la otra mano cambia de inmediato a la postura indicada para iniciar el baile.

 

You lift my heart up when the rest of me is down. You, you enchant me even when you're not around… 

 

“Además, estuve escuchando la canción detenidamente después de que fuiste tan insistente esa noche por que fuera nuestro primer baile; y debo aceptar, que la letra ciertamente evoca a lo que siento por ti, cupcake”

Dice Carmilla que lentamente comienza a balancearse de un pie a otro con su esposa entre sus brazos para llevar el ritmo de la música. Laura simplemente se deja llevar, sentir a su esposa tan cerca siempre le provoca lo mismo; y confía tan ciegamente en Carmilla que le seguiría a donde fuera. También es para decir que, de las dos, la pelinegra fue la que más conocimiento de baile siempre mostró, además de la gracia natural de la publicista por moverse de manera tan delicada en la pista. O donde fuera. Laura había confirmado en persona eso.

“¿Entonces he ganado nuestra primera pelea de casadas?”

“En primera, aún no estábamos casadas cuando hablamos de las canciones. En segunda, no fue una pelea, apenas una pequeña discusión y en tercera: no, yo gané; sólo elegí hacerte feliz. Como sé que lo haré por el resto de mi vida, creampuff”

Laura puede sentir nuevamente las lágrimas recorrer sus mejillas, le parece imposible seguir teniendo algunas dentro de ella y está segura que jamás en su vida había llorado de alegría tanto como este día. Es como si la felicidad que llena todo su pequeño cuerpo quisiera salir expulsada por cada poro del mismo.

“Carm, quiero que sepas que también elegiré hacerte feliz toda mi vida”

“Lo sé, Laura”

La pareja termina el baile con un acalorado beso que los asistentes reciben entre aplausos, silbidos y gritos aliento, principalmente incitados por Kirsh y William.

La velada pasa entre risas y buenos deseos que los invitados no dejan hacerles saber a la recién casada pareja. Después de la maravillosa cena la pista se llena de parejas y grupos que bailan incesantemente al ritmo de la música. Hayley logra convencer a Sloan para que baile con ella después de que su tío Will ya no puede más de tanto bailar con ella; aunque Hayley lo ve minutos después en la pista con su ahora tía SJ y sabe que en realidad el joven no quiso romper su corazón para bailar propiamente con su esposa.

Incluso J.P. baila acompañado por su novio, que no es otro que Theo Straka. Después de todo el desconcierto de la rueda de prensa los jóvenes coincidieron en diversas ocaciones en el juicio contra el padre de Ell. J.P. siempre ha encontrado irónico decir que había encontrado el amor en una corte judicial; pero así había sido. Theo se atrevió a invitarlo a salir después de varios meses de incertidumbre y J.P. aceptó sólo bajo la intervención de Laura que era la más emocionada por ayudar a concebir una nueva pareja.

Dave interrumpe a la nueva pareja de casadas para bailar con su hija mientras Lilita hace lo propio con su pelinegra. Carmilla no parece sorprendida de lo bien que el padre de Laura y su madre se han llegado a llevar en los últimos años de convivencia juntos. No es que alguna vez no se le haya pasado por la mente lo raro que sería si sus padres se atrevieran a tener una relación entre ellos, afortunadamente, parece no haber nada más que una fuerte amistad. La publicista sabe que el vínculo que los une va más allá de su relación con Laura y ella; ambos comparten la experiencia de haber perdido al amor de su vida, quizás no de la misma forma; pero ambos saben lo que esa pérdida significó en sus vidas.

Perry no ha descansado de revisar todos los detalles hasta que Lafontaine le pide bailar y los gemelos corren al rededor de ellas generando el clásico desastre que siempre les persigue. Carmilla siempre ha dado gracias que sus hijas no hayan padecido nunca de tal nivel de hiperactividad. Si bien Hayley sigue siendo adicta a los azúcares, no iguala la energía de los gemelos que no paran de gritar y correr por toda la pista.

Hayley es la primera en separarse de su hermana para tomar su mano y arrastrarla hasta donde están sus madres bailando abrazadas, la pequeña rubia suelta a Sloan para tomar la mano de su, ahora, también madre y comienza a bailar con ella. Las dos peligras se quedan estupefactas no sabiendo cómo reaccionar ante la evidente incomodidad de verse solas. Es el par de rubias que en su loco baile les empuja para que bailen al compás.

“¿Qué te ha parecido hasta ahora la boda?”

“Uhm. Bien. Supongo”

Después de un largo silencio incómodo Carmilla retoma la plática con la niña.

“¿Sabes que es cierto todo lo que dije, verdad?”

“Lo sé. Sabes que yo también… uh… te quiero”

Acepta una Sloan con rojas mejillas y la peligra mayor no puede hacer otra cosa que sonreír ante la confesión. Carmilla no es de las personas que busque confort en las palabras dichas; son más bien las acciones las que le hacen confiar en los sentimientos de las personas. Esta vez, sin embargo, las palabras saliendo de la boca de la pequeña niña le llenan el corazón.

“¿Cuándo nacerá nuestro hermanito?”

“¿Qué?”

Laura para por completo sus movimientos en cuanto la pregunta deja los labios de la pequeña rubia.

“¿No es eso lo que hacen las parejas cuando se casan? Son novias, se casan y tienen hijos”

“No creo que ese sea el caso entre tu mamá y yo. No es nuestra costumbre hacer las cosas como todos los demás. Además, ya las tenemos a ustedes y como muy felices así”

“Uhm. ¿Podemos ahora al menos tener un perro en nuestra familia?”

Laura no puede evitar la risa que emerge de ella.

“Creo que eso sería mejor para nuestra familia”

La rubia sonríe ampliamente ante las últimas palabras, mirando a sus otros dos amores bailando con torpes y arrítmicos movimientos.

Cuando la canción termina Hayley arrastra a Laura ante su madre y hermana para hacer un cambio de pareja que la rubia mayor está segura hace respirar con alivio a las pelinegras.

“¡Mami dijo que podíamos tener un perro!”

“¿Ella qué?”

“Yo pregunté cuando nacería nuestro hermanito y Laura dijo que ya nos tenían a nosotras; entonces después le pregunté si podíamos tener un perro y ella dijo que sí”

“Uhm. Creo que un perro por un hermanito, es un buen intercambio ¿No crees?”

“Lo es”

Dice la pequeña rubia saltando en las puntas de sus pies al ritmo de la música.

“Al menos hasta que mi hermanito nazca”

Carmilla sabe que su hija no dejará el tema por la paz en un buen tiempo; pero por ahora tener un perro como nuevo miembro en su familia cree que puede calmar las ansias de la niña por al menos un tiempo. Su familia. Carmela jamás había entendido por completo el significado de esa palabra; pero mira a su lado a las otras dos piezas de su vida y sonríe.

Hoy es diferente.

“¿Estás bien, S?”

“Uh. Sí”

“Sabes lo que dice Hayley respecto a las mentiras”

“No creo que me vaya a crecer la nariz, ma.”

“Oh, no lo sé. Desde este ángulo tu nariz se ve un poco más grande”

Sloan se ríe suavemente pero la sonrisa no alcanza a curvearse por completo.

“Hey, ¿De verdad, todo bien? Sabes que puedes decirme todo”

“Lo sé. Es sólo que Hayley te llama ‘mami’ y no es que sienta celos de ello, sé que la amas tanto como a mí y que ella siente igual. Sólo que me preguntaba si es necesario ahora que yo también llame así a Carm”

“S, ni Carm, ni yo queremos que te sientas presionada por ello. Hayley simplemente maneja sus sentimientos de manera diferente. Entiendo por completo si no sientes cómoda llamando a Carmilla de esa manera; y sé que ella también lo entiende”

“¿No será raro que Hayley las llame mamá a las dos, mientras yo le siga diciendo a Carm, Carm?”

Pregunta la peligra algo avergonzada. Laura levanta su carita levemente para mirarla a los ojos.

“¿Quieres a Carmilla como una madre?”

La pequeña peligra asiente evitando la mirada de su madre algo avergonzada.

“Entonces la manera en que la llames no importa, siempre que lo sientas y se lo demuestres”

La niña por fin mira a Laura a los ojos con un amor inmenso y sonríe ampliamente mientras asiente de nuevo. Sloan sabe que tratará de demostrarle a Carmilla lo mucho que la quiere día a día.

Camilla y Laura se despiden de sus hijas la mañana siguiente. Después de las largas horas celebrando su unión, las cuatro fueron llevadas a su casa por William y S.J.; cayendo rendidas al tocar los asientos de la camioneta. Reviviendo por sólo unos instantes para llegar hasta sus cómodas camas.

Hayley y Sloan ahora tienen cada quien su habitación, no hace falta decir que cada espacio expresa sus personalidades a la perfección. Hayley ha superado su adicción a Harry Potter pero gracias a Laura, ahora tiene una fijación por completo con Dr. Who; por lo que su puerta deja ver un Tardis pintado a mano por ella y su rubia madre. Carmilla por su parte no podía evitar su propia emoción al poder pintar el techo de la habitación de Sloan por completo y con ayuda de LaFontaine y J.P. generaron un cielo con luces leds que se iluminaba cada que la habitación se oscurecía. Aunque la peligra jamás encontró razón alguna por la que decirle a Laura que sus amigos habían quemado dos fusibles de su casa, dejándolos a oscuras por horas, antes de poder concretar el proyecto.

La pareja se encuentra ahora en la entrada de su casa despidiéndose de las pequeñas entre abrazos y un par de lágrimas. Las mujeres no se han separado de sus hijas más de unas horas desde que se comenzaron a vivir juntas y ahora se tienen que separar por siete largos días de ellas. Aunque ha sido un largo viaje para Carmilla en su relación con su madre, Lilita se vuelto a ganar tanto su confianza que será ahora la que cuide de sus niñas en su ausencia por una semana; o sus ‘nietas’ como Lilita se refiere ahora al par de niñas. La segunda semana de su luna de miel, será ’Tía Mattie’, como Matstka tanto se ha empeñado en que ambas niñas le llamen; la que les llevará a su destino para la segunda semana y que las cuatro disfruten juntas. Destino que las niñas aún desconocen; la pareja ha planeado llevar a sus hijas a la riviera francesa; cumpliendo el deseo de Hayley de ir a la playa y de Sloan de poner en práctica su francés, el mismo que ha aprendido con ayuda de Carmilla. Y que, obviamente, ha sido una de las actividades que más deleite le provoca a Laura; no sólo por ver a sus dos pelinegras compartiendo un gusto juntas. Sino, porque además la rubia mayor sabe que escuchar a Carmilla hablar la lengua del amor es definitivamente una de las cosas que más placer le trae en la vida.

Por supuesto, es Laura y Hayley las que más problemas tienen para dejarse ir una a la otra al momento de la despedida; mientras Carmilla y Sloan se miran y giran sus ojos al mismo tiempo ante la escena. Las rubias tienen esa tendencia a abrazarse por cualquier motivo y por supuesto, la idea de estar separadas por más de una hora es una situación extrema para ambas.

Cuando Carmilla y Sloan logran desanudar los brazos de las rubias para mantenerlas apartadas, la pareja puede por fin hacer su camino al aeropuerto.

Mientras el avión despega Laura no puede evitar dejar escapar unas lágrimas en añoranza por sus hijas; pero en sus adentros sabe que son también parte de la felicidad que siente por pasar unos días a solas con su esposa. La rubia no quiere dejar de repetir la palabra aunque sea en su mente; pues cada vez que lo hace, una sonrisa brota de sus labios. Cuando siente la mano de Carmilla entrelazando sus dedos con los de ella, su corazón se siente completamente pleno.

La rubia sabe que a pesar de los malos momentos en su pasado, el futuro al lado de su esposa y sus hijas brilla de una manera esperanzadora. Es la primera vez que Laura se permite pensar en la ausencia de su madre como el punto de partida en el que la verdadera historia feliz de su vida se comenzó a escribir. Está convencida que, de alguna manera, su madre ha sido la encargada de poner a la pelinegra en su camino y por ello le ama aún más. Al menos, es lo que le gusta pensar cada que ve el rostro de su esposa.

Carmilla, por su parte, toma la mano de su esposa para reconfortarla por las lágrimas en sus mejillas; pero al ver la sonrisa en su rostro su primer instinto es tomar su mejilla con su mano libre para atraer sus labios hacia los de ella.

La pelinegra agradece mentalmente cada ocasión que la vida le bendice con el favor de probar los dulces labios de su esposa. Esposa. Carmilla sabe que ese término será uno que use ahora para siempre.

En el momento que la publicista ve a su rubia periodista sonreír aún más, sabe que a pesar de que el futuro les ponga obstáculos por librar, tiene ahora a Laura a su lado para librarlos juntas. La vida nunca le había brindado tanta felicidad.

 

Hoy, es diferente.

 

 

 

Notes:

Les dejo mi Tumblr: mckarnstein.tumblr.com para cualquier duda, comentario o simplemente para platicar :)

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