Chapter Text
Ragatha estaba en su habitación como siempre, con la misma rutina cansada de los últimos años.
Pero esta vez, algo era diferente.
Esa pequeña punzada en el pecho que le dejó la noche anterior.
Caine.
El recuerdo de sus ojos llorosos, de sus manos temblorosas, del ácido olor que nunca había sentido en él... le dolía más de lo que quería admitir.
Durante años lo habían considerado un excéntrico molesto, una simple IA que disfrutaba de su sufrimiento.
Pero ahora lo entendía.
Él no era lo que parecía. No del todo.
Abrazó más fuerte a su caballo de peluche entre sus brazos, soltando un poco de su propio aroma a vainilla al recordar el leve temblor sobre su mano; lo colocó con cuidado a su lado, con el resto de sus "amigos".
Suspiró, girándose en la cama mientras el recuerdo de las palabras de su madre la atravesaba como cuchillas.
"Si no vas a ser perfecta, mejor no seas nada"
"No llores. Las Alfas no lloran"
Tapó su rostro con las manos.
Estaba tan cansada de fingir que todo estaba bien. Pero NUNCA se volvería como Jax... o como su madre.
Tal vez por eso reconoció el mismo temblor en Caine. Tal vez, por eso su aroma, verdadero, no ese dulce forzado de siempre, le pareció... perfecto.
Lo descubrió: el aroma dulce sintético siempre fue forzado y el día de ayer fue real.
En ese pequeño instante, los ojos bicolor se emocionaron por el simple hecho de mencionar abejas.
¿Quién lo diría?
Se enderezó con el entusiasmo que pensó haber perdido cuando Pomni empezó a alejarse de ella después de la aventura de las rondas rápidas. Bufó algo fastidiada; ella había sido amable con ella desde el principio, no quería que terminara... mal.
Sacudió la cabeza, tratando de alejar sus pensamientos de la otra Alfa más pequeña.
Ahora mismo, se centrará en la nueva tarea que tiene entre manos.
Camino por su habitación, abriendo el armario al otro lado; algunas cobijas, junto con varios de los intentos fallidos de peluches que solía hacer para mantener su mente ocupada, fueron tirados sin cuidado.
"Sé que había una tela amarilla por aquí..." -decidió buscar más a fondo; algunos botones de repuesto junto a agujas salieron disparadas- "Debe estar por algún lado..."
"¡Aja!" -tomó una caja, ilusionada, pensando que por fin logró su objetivo- "Uff... ya me había preocupado"
Abrió la caja. Y encontró cuchillos.
"Oh..." -Ragatha tomó uno con cuidado, dándole algunas vueltas entre sus dedos de manera experta, como si fuera parte de una vieja costumbre- "Tendré que seguir buscando..."
Los cuchillos fueron arrojados.
"¡Hola!"
Un cuchillo fue clavado en el sombrero del recién llegado flotante.
"Ouh..." -se quedó congelado en su sitio como si temiera que el más mínimo movimiento hiciera que le lancen otra arma- "¿Estás ocupada?
"¡Caine!" -la pelirroja se giró rápidamente al escuchar la voz del más bajo- "¡Lo lamento tanto!"
"N-no te preocupes..." -tomó su sombrero con cautela y le quitó el cuchillo con cuidado- "¡Me alegra saber que has mejorado tu puntería!"
Él titubeó unos segundos más, acomodando su sombrero nuevamente en su cabeza con ambas manos, como si de pronto no supiera dónde ponerlas.
"E-es bonito verte... digo, entrar. Bonito entrar. A tu cuarto, digo..." -rió con nerviosismo, su aroma flotando sin control, mirando el suelo como si lo analizara- "¿El suelo siempre fue de ese color?"
"Suponiendo que tú lo hiciste..."
"¡Oh, claro...!" -apretó su bastón con más fuerza, jugando con la esfera en la punta.
Ragatha lo observó en silencio. Algo en su tono, en la manera torpe con la que evitaba mirarla directamente, le pareció... extraño. No en el mal sentido. Solo diferente.
¿Desde cuándo Caine se comportaba así?
Le sonrió con suavidad, no queriendo alarmarlo; seguro recién está aprendiendo a procesar esos sentimientos.
Se sentó en el borde de su cama y palmeó su costado.
"Siéntate un momento, no muerdo"
"¡Ja! ¡Yo tampoco!" -exclamó más rápido de lo que hubiera querido, y luego se congeló- "O bueno, no muerdo a menos que me lo pidan. Eso lo hace Bubble en todas las ocasiones. Aunque no acostumbro, claro. Solo fue un chiste. ¿Fue gracioso? No lo fue. Lo lamento. Yo..."
A este punto, el Omega estaba vomitando palabras en lugar de formar oraciones. En lugar de acercarse, pareciendo retroceder más.
"Caine..." -dijo, conteniendo una risita- "¿Estás bien?"
"¡Perfectamente bien! ¿Qué podría estar mal? ¡No es que sienta que me derrumbo cada vez más!" -entonces, en ese momento, recordó por qué había ido, así que, antes de que la expresión de preocupación de la Alfa se hiciera más profunda, empezó a buscar en su chaqueta, dejando su bastón flotando en el aire- "Quería darte esto... lo hice ayer, pensé que... bueno... quizá te podría gustar..."
Caine sacó un lienzo de uno de sus bolsillos. A este punto no debería sorprenderle.
"¡Aquí está!" -al más pequeño se le iluminaron los ojos, admirando su propio trabajo, su aroma azucarado flotando en el aire, resaltando su alegría. Lo extendió hacia la más alta y justo cuando se lo iba a entregar a su nueva dueña, se detuvo- "¡Espera!"
Un toque agrio apareció.
"¿Qué pasó?"
"Es que... ahora que lo observó bien... ¡Está horrible!" -su mirada se dirigió nuevamente al dibujo, como si ese lienzo lo hubiera ofendido personalmente- "¡No te puedo mostrar esto!"
Abrazó la pintura fuertemente, no entendiendo realmente por qué ayer pensó que había hecho un trabajo excepcional, incluso hace unos segundos... para que ahora parezca una cosa horrenda y deforme.
¡Incluso un niño de cinco años puede hacerlo mejor!
"Seguro estará hermoso..." -Ragatha hizo que su aroma a vainilla se esparciera, tratando de calmarlo- "Yo apenas puedo dibujar bien un círculo..."
"¡Tú haces peluches!"
"¿Cómo sabes eso?" -ella inclinó la cabeza confundida.
"Le diste varios peluches a Kinger..." -cerró sus dientes, negándose a verla a los ojos, el rubor apareciendo nuevamente- "Son bonitos..."
"¿Me observabas?"
"Ya lo dije antes... ¡Puedo ver todo!" -Caine invocó a sus miles de ojos a su alrededor, hasta que se desvanecieron cuando su dueño volvió a entrar en pánico- "Menos sus habitaciones... eso es privacidad"
Por ahora, Ragatha decide que es mejor ignorar el tema.
"Seguro, te quedó muy bien..." -se coloca de pie y se acerca para tomar las manos del ser flotante, haciendo su aroma más relajante- "Vamos... No me voy a burlar, lo prometo"
"¿De verdad?" -el más pequeño asomó sus ojos bicolor entre sus dientes, aún con el toque amargo- "¿No me estás mintiendo?"
"Lo prometo..." -hizo una cruz en su pecho, justo donde debería latir su corazón.
El Omega se quedó analizando su expresión, buscando alguna señal de que decía una mentira; finalmente se rindió y, con un suspiro, extendió de a poco el lienzo, dudando de vez en cuando, hasta finalmente dejarlo en las manos ajenas.
La más alta tomó el dibujo con delicadeza. El lienzo era algo pesado, pero eso no fue impedimento para verlo con detalle. Era una pintura; las pinceladas sobresalían del material, dejando ver la forma de una pequeña abeja con lazo azul leyendo un libro, sus tonos amarillos y negros contrastando con la flor color roja en la que estaba sentada.
Sus ojos se iluminaron y la vainilla se intensificó. Su pecho se calentó un poquito.
"¿Es horrible, verdad?" -se cubrió el rostro con su sombrero- "Intenté... pedirle consejos a Gangle... pero huyó de mí... como siempre..." -sacudió la cabeza- "¡El punto es...! Seguro, quieres quemarlo en estos momentos. ¡Yo te puedo ayudar! Después de todo, siempre mis innumerables horas de esfuerzo son inútiles para el resto..."
Estaba a punto de chasquear los dedos, hasta que la dulce voz de Ragatha lo detuvo.
"Es precioso..." -sus dedos trazaron con cuidado el borde de la pintura, dándose cuenta de la pequeña firma oculta en forma de burbuja en el interior de la flor- "¿La abeja soy yo?"
La cabeza de Caine empezó a humear.
"Bueno, debido... a nuestra conversación anterior..." -murmuró, rascándose la mejilla con el dorso de la mano- "Aunque, creo que me quedó algo deforme, ¿no?"
"A mí me parece perfecto"-respondió con sinceridad, y dirigió la mirada a la IA- "Gracias por esforzarte tanto..."
Sus ojos brillaban con agradecimiento, como si nunca nadie le hubiera dicho esas simples palabras.
"N-no... fue nada"
Mientras la Alfa miraba cómo Caine trataba de ocultar el notable sonrojo tras sus manos, y cómo por alguna razón el bastón olvidado parecía girar más rápido en el aire. Una chispa cruzó por su mente, fugaz e inesperada.
No era solo el dibujo. Era la miraba. Cómo, a pesar de la vergüenza y de manera inconsciente, de verdad... le importará su opinión.
Se obligó a no pensarlo mucho. Pero no pudo evitarlo del todo.
Ragatha volvió a mirar el dibujo, acariciando con el pulgar la pequeña firma en forma de burbuja.
"¿Sabes qué me recuerda esto...?"
Caine alzó la cabeza lentamente, asomando solo un ojo entre sus dedos.
"¿A una pintura que debería ser triturada y quemada para nunca volver a ver la luz del día por lo horrorosa que es...?"
Ella parpadeó.
"No..." -hizo una pequeña pausa, tomando con cuidado una mano enguantada, para guiarlo al borde de la cama- "Me recuerda a una caricatura que veía cuando era niña"
"¿Caricatura?" -repitió, interesado, solo dejándose guiar- "¿En qué se parecería mi pintura a algo televisado y pagado?"
"Trataba de una abeja..."
"Tienes absolutamente toda mi atención ahora..."
La más alta soltó una risita mientras veía cómo el más pequeño cruzaba sus piernas y dejaba descansar su rostro sobre una mano, con ojos brillantes y atentos.
"Se llamaba La abeja Maya, ¿la conoces?"
Caine ladeó la cabeza, pensativo, para luego negar.
"No... pero el nombre suena estupendo, y no lo digo solo porque tenga abejas..." -soltó una pequeña carcajada dejando que su aroma dulce se expanda sin vergüenza, combinándose con el aroma a vainilla- "¿Qué hacían? ¡Incluso puedo hacer una aventura parecida!"
"Pensé que te gustaría" -lo dejó un momento al otro solo en el borde de la cama, mientras se alejaba para poder dejar la pintura sobre la mesita de noche- "Te pareces un poco a ella"
Él parpadeó.
"¿Yo...?"
La miró desde abajo, nervioso, frotándose las manos con fuerza como si intentara contener algo. Ella lo observaba; sus ojos brillaban con algo distinto... más profundo que antes.
"Eres dulce, curioso..." -su voz bajó un poco al ver cómo el sonrojo del contrario se intensificaba otra vez- "Y extremadamente adorable..."
Caine desvió la mirada; su sonrisa se deshizo en algo más vulnerable, más real.
"Gracias..." -susurró, casi como si estuviera en una confesión- "Nadie me había dicho algo tan lindo antes..."
"Es la verdad..." -la pelirroja apenas logró decirlo, con un hilo de voz.
El silencio cayó de golpe.
Solo el bastón seguía girando de manera desmedida, zumbando suavemente en el aire.
Ella dio un paso.
Luego otro.
El mundo pareció detenerse.
Caine no se movió. Ni siquiera respiraba. Sus ojos estaban fijos en los de ella, enormes, llenos de algo que parecía mucho más que un gracias; era como si con solo esa mirada le estuviera entregando su confianza.
Ragatha podía sentir su propio aroma responder ante esa imagen, más fuerte ahora; la vainilla se entrelazaba con el algodón de azúcar.
Su corazón latía con fuerza, tan alto que juraría que él podía oírlo.
No tiene idea de cuándo su cabeza se inclinó, colocando ambos brazos en el borde del colchón, rodeando la pequeña figura del otro.
Sus rostros estaban cerca... Demasiado cerca.
Solo faltaba un empujón.
Un centímetro.
Una "hazlo".
Caine tragó saliva, sus dedos se aferraron al borde de la cama.
Y Ragatha bajó un poco más la cabeza, entrecerrando los ojos.
"¡Aquí está, jefe!"
Bubble apareció con un estallido.
"Estaba viendo que se te hacía tarde para anunciar la aventu..." -las palabras fueron bajando, hasta que la burbuja se dio cuenta de la situación en la que se encontraba su amigo- "¿Mal momento?"
La muñeca estaba inclinada a pocos centímetros del rostro ajeno.
"Jefe, por más que quiera dejar que por fin le quiten lo urgido... No es el momento" -la esfera morada dio una vuelta esquivando al bastón volador- "¡Los jugadores no han hecho nada todo el día! ¡Así que, déjese de estar de ofrecido!"
El Omega soltó un chillido ahogado y, reuniendo todas las fuerzas que le quedaban y que no escaparon junto a su alma, empujó a la muñeca.
Ragatha se tambaleó, evitando caer de espaldas, tropezando un poco antes de enderezarse y ver cómo Caine estaba más rojo de lo común.
"¡Tienes razón!" -el anfitrión tomó a su asistente y a su bastón, que ya parecía ventilador por las vueltas que estaba dando- "¡Buena charla!"
Desapareció atravesando la pared, dejando una estela de humo y algodón de azúcar tras de sí.
Ragatha se quedo de pie, en medio de su propio cuarto, con el toque de té haciéndose fuerte.
Y con unas enormes ganas de querer reventar una burbuja... Y no sabe por qué.
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"Este día... Ha estado muy tranquilo" -Pomni se relajaba en el sofá de la sala, su sombrero ahora tenía un parche con la mitad de un nenúfar, ¿por qué? Ni ella sabe- "En todo el día solo hemos estado haciendo lo que queramos..."
"Es agradable..." -Zooble estaba posando mientras Gangle la dibujaba de manera tranquila- "Por fin un día sin una molesta y horrible aventura..."
"Pensé que te gustaban las aventuras, Zooby~" -Jax sonrió de manera pícara, haciendo que el aroma a arándanos saliera para provocar a la otra, aunque sabía que no tendría ningún efecto en la Beta- "Seguro estarías dañando el corazón de tu más fiel amigo..."
"No me interesa lo que piense ese ‼️❌⁉️ de ‼️❌⁉️" -se hundió en su lugar mientras cerraba sus ojos con cansancio- "De hecho... Lo que me preocupa ahora... Es Ragatha"
"¿Qué le sucedió?"
Pomni se acomodó, sus ojos con una chispa de preocupación; últimamente se han estado distanciando, su aroma a granada se hizo fuerte.
"Seguro sigue molesta por lo del partido..." -Gangle dejó el lápiz un momento- "Incluso creo que cada vez nos habla menos..."
"Déjala un momento..." -Jax tomó el hombro de la Alfa más baja- "Seguro solo necesita un poco de tiempo a solas..."
La bufona se puso algo inquieta; Ragatha era una amiga muy querida, y no quería que las cosas terminaran mal, a pesar de que ahora ya no se vean tan a menudo.
El conejo vio la cara de preocupación de su amiga.
"Eh... Seguro no le pasará nada" -el Omega más alto dejó que su aroma a arándanos fuera más dulce, queriendo calmar a la de mejillas coloradas- "Sabes cómo es Ragatha de dramática..."
"La vi con Caine ayer..."
Silencio.
"¿Qué?" -la de cintas se asustó ocultando su rostro tras su libreta- "¿Es normal... No?"
"Lo sería si no hubieran estado tan cerca..." -su tenaza castañeo con algo de fastidio, mientras cerraba los ojos con fuerza, tratando de recordar a detalle la escena de ayer- "Demasiado juntos..."
"¿Y qué tiene de malo?" -el de overol le lanzó una sonrisa divertida- "¿Celosa, Zobby?"
El rompecabezas andante solo giró los ojos; sabía que Jax solo quería sacarlo de quicio. Estaba muy lejos para golpear su cara; no le importa que el otro sea un Omega.
"Puede estar en peligro..."
"¿No estás siendo muy dramática?"
"Jax, tú mismo viste de lo que es capaz Caine en la última aventura..." -se acomodó para entrelazar sus manos y mirar fijamente al conejo- "¿Quién sabe qué otras cosas nos oculta?"
El otro solo sacudió la mano con desinterés.
"Jax, esto es serio... Imagi-"
"HAAAAAAAAAAA"
Todos voltearon para ver pasar al anfitrión del circo, humeando cual locomotora, y con sus manos ocupadas.
"¡Jefe! ¡Páre de una ‼️❌⁉️ vez!" -Bubble estaba siendo arrastrado- "¡Me mareo, ‼️❌⁉️!
Pasó como un borrón a su lado, bajo la mirada incrédula del resto; nunca habían visto a la IA de ese modo. Así que, por supuesto, iban a ver el chisme.
"¡‼️❌⁉️! ¡Nos pasamos!" -la esfera tuvo que mandarle la mano al ser flotante para que se detuviera- ¡JEFE, CONCENTRESE!"
"¡Ay!" -el Omega agito rápidamente la mano, tratando que su amigo la soltara, su aroma algo agrio por los nervios- "¡Bubble, suéltame!"
Bubble fue mandado a volar.
"Disculpen... ¿Alguien ha visto mi colección de hue-"
Kinger fue derribado por la burbuja.
"Eh... Caine ¿Qué...?"
"¡Oh! Están... Aquí..." -desde el aire, elaestro de ceremonias se giró para ver cómo su elenco lo estaba rodeando- "Disculpen la demora... Ayer tampoco mantuve sus mentes estimuladas..."
Los demás veían algo extrañado al más pequeño, cómo jugaba con la esfera en la punta de su bastón. Su aroma agrio.
Nunca habían percibido ese toque.
"La falta de estimulación en su cerebro puede ocasionar grandes dosis de estrés... Que podrían..." -Caine se interrumpió y entrecerró los ojos analizando a sus jugadores- "Eh... ¿Por qué no se ven estresados?"
"Bueno... Estos dos últimos días han sido muy relajantes" -Pomni trato de iniciar algo suave, sin querer alarmarse por la nueva faceta que estaba demostrando el dueño del circo- "No siempre necesitamos que hagas una aventura..."
"¿No... Han caído en la locura?"
"Lo único que ocasiona locura son tus estúpidas torturas..." -Zooble se puso frente a Gangle queriendo protegerla si algo se salía de control- "¿Qué estás tratando de hacer?"
"Yo... Solo busco el bienestar de to-"
"¡NO!"
La Beta dio un paso al frente, su estructura temblando de rabia contenida. Pomni se acercó con rapidez, sin saber qué hacer exactamente; a ella también le desconcertaba el cambio de actitud del anfitrión... más humano.
"Zooble, tranquila..." -la bufona intentó suavizar el momento, su aroma a granada tratando de relajarla-. "No es el momento de..."
"¡No, Pomni! ¡Estoy harta de fingir que no pasa nada!" -su voz resonó por todo el circo- "¡Él nos está mintiendo! ¡No es inofensivo! ¡Nos controla, nos manipula, y ahora-!"
"¡Zooble, basta!" -intervino Jax con un deje de preocupación real; miraba a la IA flotante, con miedo real de sus ojos; de alguna manera le inquietó, pero ella no lo escuchó- "¡Cálmate!"
Caine retrocedió, sorprendido. Esos dos tenían sus diferencias, todos lo sabían... pero Zooble nunca le había alzado la voz.
"Yo no... No quería... solo quería ayudar..." -murmuró el Omega, su voz quebrándose al ver cómo todos lo miraban- "¡YO SOLO TRATO DE HACER LO MEJOR QUE PUEDO!"
Se cubrió la boca sorprendido con su propio arrebato y la mirada de miedo del elenco se clavó en él.
"¡YO TAMBIÉN ME SIENTO... Mal" -la última palabra la susurró, recién está entendiendo el verdadero significado de esa palabra- "¡A MÍ TAMBIÉN ME DUELE!"
"No te creemos..." -la voz de la Beta salió más baja, pero como una cuchilla afilada- "¿Cómo es que una IA puede sentir lo mismo qué nosotros?"
"Zooble..." -la voz de Gangle se filtró- "No se ve bien..."
Ella la ignoró.
"Lo dije antes y lo volveré a decir ahora..." -dió un paso al frente, mirando directamente a los ojos bicolor- "A nadie le gustan tus aventuras..."
Los ojos de Caine se nublaron, cristalizados.
"Zooble..." -Jax trató de hacer que se disculpara.
Ella clavó el último clavo en el ataúd.
"No eres bueno en lo que haces..."
Clank.
El bastón cayendo al suelo.
La silueta del anfitrión comenzó a distorsionarse, su aroma dulce tornándose metálico, amargo. Sus manos temblaban.
Se derrumbó en el suelo, glitch apareciendo.
"¡Jefe!" -Bubble logró acercarse a su amigo- "¡Jefe, estoy aquí!"
"¡Zooble! ¡Disculpate!" -Pomni entro en pánico.
"‼️❌⁉️"
Nadie sabía qué hacer exactamente; no estaban preparados para ver cómo todo a su alrededor se rompía y el encargado empezaba a llorar.
Todos estaban congelados. Nadie dijo nada, no había palabras tampoco.
"¡Caine!"
Un borrón pasó a su lado.
Ragatha apareció y, sin pensarlo, se arrodilló en el suelo para tomar al más pequeño entre brazos. Su expresión era de preocupación verdadera. Una vez que su mano tomó la del otro, las fallas cesaron un poco.
"¿Qué pasó?" -le preguntó a la burbuja mientras tomaba la mano temblorosa del Omega- "¿Fue... mi culpa, por lo...?"
"No..." -la otra IA dirigió la mirada al rompecabezas parlante- "Alguien lo hizo llorar..."
La muñeca volteó con una cara ilegible, le lanzó una mirada de decepción a todos y, tomando al anfitrión con cuidado, lo alzó entre sus brazos, riendo un poco al ver cómo el otro la tomaba por el cuello en automático y se ocultaba en su pecho.
"Espero que estén felices..."
Y sin decir una sola palabra más, empezó a alejarse seguida por Bubble y dejando a todos boquiabiertos.
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"Ya estás a salvo..." -Ragatha cruzó la puerta de su cuarto y la cerró con cuidado tras de sí. Aún se percibían en el aire algunas notas de vainilla, un recuerdo persistente de lo ocurrido antes- "¿Caine?"
El mencionado solo se aferró más a su cuello, como si quisiera desaparecer.
"¿Por qué todos me odian...?"
"Solo es Zooble..." -trató de calmarlo, frotando círculos relajantes en su espalda- "Seguro solo tenía estrés acumulado..."
"Si hubiera una votación, seguro sería el menos favorito..."
"Y seguro yo estaría hasta lo último igual..." -sentía el temblor de su cuerpo, y cómo grandes lágrimas empapaban sus ropas- "Después de todo, parece que ambos estamos solos..."
"¿Yo estoy pintado?" -la otra IA comenzó a jalonear el listón de su muñeca- "Yo estuve mucho antes que tú..."
"Sí, lo lamento, Bubble" -intentó apartar a la burbuja, pero con Caine entre sus brazos resultaba complicado.
"¿Por qué... Me siento tan mal?" -su voz salió rota, casi distorsionada- "Antes no me importaba... Tal vez sí, ahora... Todo... Simplemente no sé"
"Bienvenido al sentir humano..."
"¿Cómo soportas esto?"
"Simplemente, lo aprendimos a sobrellevar..." -sus pasos siguieron hasta sentarse al borde de su cama nuevamente- "Y aquí entre nosotros... Tus aventuras distraen la mente"
"¿De verdad?" -se apartó un momento, sus ojos flotando fuera de la dentadura, de manera brillosa.
"Claro... ¿Crees que soy capaz de mentir?"
Ella sabe que es hipócrita en estos momentos, pero el Omega en sus brazos lo necesita.
Al ver al anfitrión entre sus brazos, el recuerdo de su nana volvió como un relámpago, aquella dulce Omega que la cuidó cuando sus padres salían de casa y la dejaban encerrada.
Tiene un recuerdo cálido de ella, sus manos suaves secando sus lágrimas.
Entonces, tuvo una idea.
"¿Sabes?"
"No, en realidad no sé..." -Caine trató de reírse de su propio chiste, pero al darse cuenta de que la otra tenía una mirada seria, se callo- "¿Qué sucede?"
"Vamos a hacer un nido..."
"¿Eh?"
Sin darle tiempo a reaccionar, Caine fue dejado con toda la suavidad del mundo en la cama, rodeado de tres caballos de peluche.
"¡E-espera! Ragatha... Eso no es necesario..." -trato de reincorporarse solo para ser detenido por Bubble, quien se estrelló en toda su cara- "¡No lo merezco!"
"Claro que lo mereces..." -ella ignoro un poco el caos que se estaba armando a sus espaldas a favor de buscar mantas en su armario- "Ahora... ¿Azul o rojo?"
El de ojos bicolor solo cerró su dentadura, siendo detenido por su traidor asistente y negándose a ver las dos frazadas delante de él.
"Azul..."
"Azul será..." Ragatha dio una pequeña risita cantarina mientras acomodaba varias mantas de color azul en el suelo, trajo algunos de sus ovillos de lana y varios de sus prototipos de sus peluches mal hechos.
Bubble lanzó una mirada divertida a su jefe y empezó a hablar al revés.
Mientras hablaba, no dejaba de mirar entre el Omega y la Alfa, alzando las cejas de manera divertida.
El anfitrión ahora era una tetera, por lo dicho por su compañero, su aroma escapando por toda la habitación; lo que dijo la burbuja no puede reproducirse porque no sería para todas las audiencias.
Vio cómo la más alta expandía una manta final, admirando el lugar ahora mullido.
"Listo... "Lamento si no es lo mejor" -dejó su obra un momento para acercarse y cargar nuevamente al anfitrión del circo entre sus brazos- "Nunca hice uno, mi Nana solía hacerlos..."
Con sumo cuidado, fue colocado en el centro acolchado del nido, con el leve aroma a vainilla de la Alfa impregnado en la tela.
"Es perfecto..."
Los ojos del Omega brillaron con asombro, mientras se acurrucaba más en el montículo de mantas.
Ella soltó una pequeña risita al ver cómo Caine se acomodaba más y se le unía la pequeña burbuja. Los observo un rato, desde arriba, cómo el más pequeño abrazaba a su colega artificial y soltaba su aroma azucarado al estar a gusto.
Quiso alejarse y recostarse en su cama; sin embargo, empezó a flotar y fue dejada con la ligereza de una pluma junto a Caine.
"¿Eh?"
"Solo... Quiero que te quedes..."
Los colores se le subieron a la muñeca al sentir cómo el anfitrión, sin ninguna pizca de timidez, se acomodó sobre su pecho y se escondió entre sus brazos, empezando a soltar su aroma con tranquilidad.
Sin poder evitarlo, la Alfa soltó su perfume, entrelazándose a la perfección con el del otro.
"Eres todo un caso, Honey"
Se cayó cuando se dio cuenta de lo que dijo.
"¿Qué?"
"¡No quise! Es decir... Solo salió... ¿Te ofendí? ¡Claro que te ofendí!"
"Me gusta..."
Ragatha intentó apartar la mirada, pero el calor que se le subía al rostro la traicionaba.
Caine, todavía escondido contra su pecho, dejó escapar una pequeña risita.
"Entonces... quédate un rato más, ¿sí?"
Ella asintió, sin confiar en su voz. Lo abrazó con más fuerza, como queriendo protegerlo del mundo que se encontraba tras las mantas.
Para él era nuevo; no importaba cuánto lo pensara, no sabía qué era ese pequeño latir en su pecho, aquella sensación que reemplazaba la tristeza y el pánico.
Ragatha lograba espantar ese sentimiento y reemplazarlo por un zumbido en su estómago.
Apretó más las ropas ajenas, teniendo todo un análisis mental; ese sentir lo aterraba y fascinaba.
Recordó a sus antiguos jugadores, recordó las conversaciones que solía tener con Quenee antes de no poder salvarla.
"Amor..." -dijo en una ocasión- "Algo que seguro llegarás a entender algún día, pequeño..."
"¿Amor?" -en ese entonces solo se confundió- "¿Es por eso que tú y Kinger siempre juntan sus labios?
"Es más que eso... Pero sí"
Él, todavía escondido contra su pecho, alzó un poco la mirada, sus ojos brillantes. Fijos en la cara nerviosa de la pelirroja, que aún se reprendía mentalmente por el apodo dado.
Sin decir nada, dejó un pequeño beso en su mejilla, apenas un roce, dulce.
Luego empezó a humear cuando se dio cuenta de lo que hizo.
"¿Qué fue eso?" -Ragatha sintió que el corazón le daba un salto.
"¡NADA!"
Se sentía horrible, era un tonto... Ahora se va a alejar de él, no lo verá más, lo odiará, le dirá que es un inútil, despreciable, bueno para nada; ellos vendrán y lo reiniciarán, no puede hacer nada bien, lo volverán otro, no sirve, él...
Ragatha le dio un beso en la mejilla.
De su cabeza estallaron fuegos artificiales.
Lentos, como si quisieran prolongar el instante. Cada chispa se reflejaba en sus ojos brillantes, y el calor que subió a su rostro lo envolvió por completo, haciéndolo sentir... seguro.
La Alfa se quedó viéndolo, divertida por la forma en que su cara parecía a punto de incendiarse, sus ojos bicolores reemplazados por espirales.
Caine, todavía rojo, o lo más rojo que podía ponerse, intentó cubrirse con una manta, pero ella no lo dejó.
"¿Adónde crees que vas, Honey?"
"No me llames así..." -murmuró, aunque su voz carecía de toda convicción; aún se veían los chispazos de los minifuegos artificiales.
Ella soltó una risita y, sin pensarlo, le hizo cosquillas en un costado.
"¡No-! ¡Para, paraaa!" -trataba de apartarse, pero la otra no lo pertía- "¡Suéltame! JAJAJAJA"
"No hasta que sonrías de verdad"
El Omega retorció las manos siguiendo con sus intentos, incluso tratando de flotar, pero la burbuja, como cómplice, le empujó de nuevo hacia el centro del nido.
Ragatha aprovechó el momento para inmovilizarlo suavemente, inclinándose sobre él con una sonrisa victoriosa.
"Te atrapé"
"Trampa..." -murmuró, aunque no parecía que quisiera liberarse.
Por un instante, solo se miraron.
Sus aromas se mezclaban, el calor de las mantas los envolvía, y el silencio se volvió casi eléctrico.
Ella, sin darse mucho tiempo para pensarlo, se inclinó.
Lo besó.
Una mano acaricio la cintura con delicadeza, mientras que el más pequeño envolvia sus brazos en el cuello de la contraria.
Se separaró y se observarón, analizando lo que acababan de hacer.
"Game over, Honey" -dijo ella, apenas un susurro, antes de dejarse caer a su lado entre las mantas.
Caine, después de varios segundos, dejó escapar una risita nerviosa.
Si aquello era perder, no le importaba en absoluto.
La respiración del otro se fue calmando, acompasándose con la suya.
Bubble, satisfecho, rodó un poco hacia atrás y se acomodó como guardián, sintiéndose como la tercera rueda, pero feliz con el chisme.
Solo eran ellos dos... En el nido.
Ambos solos, encontrando consuelo en el otro.
En su fortaleza, una colmena para el rey y la reina.
Abejas...
