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La luna de miel fue magnífica, pero dos meses después, volvimos a la normalidad.
Después de dos años extendiendo mi conocimiento de pociones en Hogwarts, comencé con un pequeño estudio privado en nuestra casa, practicando, estudiando y perfeccionando algunas pociones. Incluso había convertido el jardín en mi propio invernadero. Listo para poner mi propio boticario.
Esa tarde Teddy cumplía 3 años. Lamentablemente, Harry debía quedarse en Hogwarts hasta la tarde, así que fui a su fiesta y volví en la noche. Apenas llegué a casa me tiré en el sillón junto a Harry, dejando mi cabeza en sus piernas. Jugar con Teddy era cada día más cansado.
– ¿Cómo está Teddy? – me preguntó sin levantar la vista de los exámenes que corregía.
– Bien. Dijo que te extrañaba.
– Yo también lo extraño. – estiró su mano y me acarició la mejilla.
– Te ves cansado.
– Estoy cansado, anoche no dormí bien cuidando una poción – tomé su mano y dejé un beso en esta antes de acomodarme mejor en el sillón. Potter me estaba quitando los buenos modales, ningún Malfoy debía “desparramarse” en un sillón así, o poner su cabeza en las piernas de otro pero yo lo estaba haciendo.
– ¿Qué tal si dejo estos exámenes y subimos a hacer nuestra tarea? Ya sabes, un heredero Potter Malfoy – su mano acarició mi entrepierna con una sonrisa.
– De hecho, creo que tenemos que hablar primero sobre algo, antes de hacer esa tarea– le dije apartando su mano de mi. Su rostro mostró duda al instante.
– Creo que deberíamos esperar un poco más antes de tener un cachorro, hoy estuve… – no pude continuar. Harry ahora estaba enojado.
– ¿Enserio quieres tener un hijo conmigo Malfoy? ¿O solo me has estado mintiendo y alargando el momento? – Su duda me dolió, me levanté de sus piernas molesto, estaba listo para pelear, pero traté de calmarme.
– Claro que quiero Potter – dije lo último con veneno en la voz – Pero hay algo que creo es más importante y..
– ¿Qué podría ser más importante que nuestros hijos? ¿Acaso es otra cosa laboral que quieras lograr? Puedes hacerlo después de tener a nuestro cachorro.
– Maldita sea Potter, escúchame primero, esto es importante.
– Nada es más importante.
– Pues si, esto es más importante que nuestros hijos imaginarios – esa frase lo hirió, pude verlo en su rostro.
– ¿Enserio es eso? ¿Es más importante que nosotros? ¿Es el comando verdad? Solo estás conmigo por el comando, por eso no quieres tener hijos conmigo, por eso… – me sentí frustrado y furioso.
– Cierra la maldita boca Potter, cierra la boca y deja de pensar, no puedo lidiar con tus inseguridades en este momento. – le advertí con fuerza.
– Harry, sé que tu instinto de alfa te dice que debemos tener cachorros, lo sé porque con cada alfa que me acostaba me lo pedían también… – su rostro se convirtió en tristeza y miedo, me arrepentí al instante de decirlo.
– Te voy a dar cachorros, te amo, te lo he dicho miles de veces, te pertenezco desde que te conocí. El comando no tiene nada que ver, ni siquiera eres tan poderoso para que un comando tuyo me obligue a estar contigo – las lágrimas empezaron a recorrer su rostro, de nuevo había dicho algo equivocado
– Pero cállate un segundo y escúchame. Si no, te haré un imperio, no me importa usar un imperdonable si eso hace que me escuches – pude ver el miedo en su rostro, no por la amenaza o el grito. Si no porque temía perderme, ese era su miedo constante, y parecía que no desaparecería a menos que tuvieramos un hijo, lo cual me frustraba demasiado.
No por que no quisiera tenerlo, me moría de ganas por hacerlo, pero sabía que venía más de nuestros sentidos animales como alfa y omega. Alguien debía ser el racional entre los dos. Incluso si eso me dejaba como el malo.
– Harry, esto es sobre Teddy. ¿Solo escúchame si? Escúchame y si al final no estás de acuerdo subiremos y me harás todos los cachorros que quieras, solo… escúchame por favor – le pedí sentándome sobre sus piernas, acariciando su mejilla mientras limpiaba sus lágrimas.
– Cuando Sirius y Lupin murieron, dejaron solo a Teddy. Es un Black, y por eso Andrómeda lo cuida. Pero ya es difícil para ella – él me tomó de la cintura.
– Mi madre podría cuidarlo, pero Azkaban y los arrestos domiciliarios no son el mejor historial para pedir una custodia… así que pensé en nosotros – ahora estaba sorprendió.
– Yo podría esperar uno o dos años más para abrir mi boticario. Tu, tendrías que volver más a casa de Hogwarts, no creo poder hacerlo solo. Pero si ambos nos comprometemos. Teddy podría venir a vivir con nosotros. – Aún había lágrimas en sus ojos, pero pude notar en su aroma que estaba más calmado.
– ¿Adoptar a Teddy? – me preguntó nervioso.
– Si, adoptarlo. Le daríamos un cuarto arriba, y seríamos legalmente sus padres. Y lo prometo, apenas nuestra vida sea estable de nuevo, iremos por el cachorro – Harry me miró unos segundos, para después esconder su rostro en mi pecho.
– Soy el peor alfa del mundo. Tu estabas pensando en mi sobrino y yo solo gritaba y lloraba – acaricié su cabello dejando salir una risa sarcástica.
– Tus ataques de ira no pueden sorprenderme ni volverse sumiso Potter. Además, es mi sobrino también, tal vez no soy su padrino, pero compartimos sangre. Es un Black. – Levantó su rostro y me miró apenado.
– Lamento esto, la discusión, todo esto… la idea me encanta – Sonreí y besé sus labios dulcemente.
– Vas a tener que conseguirme un elfo doméstico como castigo, no me importa si es uno de esos a los que Hermione ha liberado y debemos pagarle, pero es mi condición para perdonarte.
– ¿Y Kreacher?
– Cherí, Kreacher es viejo, no puedo darle tareas de verdad. Mantendrá su orgullo como elfo de una casa Sangre Pura y morirá aquí. Como él siempre lo ha deseado, pero no soy tan cruel para exigirle de más… bueno, ahora no lo soy.
– Además, cuando tengamos a Teddy y al bebé voy a necesitar muchísima ayuda. Sobre todo si quiero abrir mi boticario.
– ¿Planeas dejarlo en pausa por Teddy y nuestro bebé?
– Claro que si Harry, pero no para siempre. Solo en lo que todo se acomoda, sabes que no puedes obligarme…
– Nadie puede obligar a nada a un omega dominante – dejé salir una risa.
– Así es, pero no lo hago porque me obligues, si no porque así lo quiero.
En su fiesta de cuatro años, Teddy ya estaba acostumbrado a nosotros. Incluso nos llamaba papá a veces. Un año después, nació James. Harry siempre decía emocionado que había sido el destino, por que la poción había fallado. Hermione me miró seriamente la primera vez que lo dijo. Pero no me interrogó hasta que estuvimos solos.
–La poción no falla Draco. Y menos si la hiciste tú – me aseguró mientras recogía los platos. Solo estábamos ella y yo en el comedor. Era mi cumpleaños, y Molly nos había invitado a comer para celebrarlo. Fue ahí donde Harry les dio la noticia.
– Puede fallar si no la tomas como es debido, incluso si la hago yo– le respondí con una sonrisa.
Afuera de la Madriguera todos reían y jugaban al quidditch, decidí quedarme con Hermione para recoger, pero la verdad aún estaba en un estado importante del embarazo, no quería ser paranoico, pero un partido no se me hacía la cosa más segura del mundo. Sobre todo si George, Ginny y Charlie jugaban.
– Harry…
– Si vas a darme una lección sobre moralidad y que no debo embarazarme para controlar a Harry estás mal. Por que ese alfa ha querido embarazarme desde la primera vez que tuvimos sexo. Además ya estamos casados – Molly rió cuando me escuchó.
– Es tu cumpleaños, no deberías darle regalos a Harry Draco.
– ¿Quién dijo que era un regalo para él? Es para mi. Es el regalo que me dí de mi esposo – Ambas rieron al instante.
– Me refería a que debiste decirle la verdad. Cualquiera menos él se dará cuenta de que mientes con lo de la poción.
– Pues pregúntale a tu esposo. Por qué ahora me ha pedido que haga una para emergencias. – la chica río sin poder evitarlo.
– Bueno, son amigos, que esperabas.
Sirius nació dos años después. Severus al año siguiente. Cissy debía ser la última, no buscábamos un género en específico, pero cuando la princesa llegó a nuestras vidas al año siguiente creímos que estábamos completos.
Lamentablemente no conté con lo traviesos que mis hijos podrían ser, estaba seguro que algo tenía que ver George y la comadreja. Se dedicaron a jugar con las pociones de mi habitación y después del rut de Harry quedé embarazado de nuevo.
Scorpius y Lily, los gemelos del terror, nacieron el año en que Teddy se fue a Hogwarts. Aunque era un niño fuerte, ese primero de septiembre lloró contra mi vientre porque no quería perderse el nacimiento de sus hermanos.
Faltaban dos semanas para las vacaciones de navidad cuando Harry lo levantó de la cama y ambos atravesaron la red flu a San Mungo. A las 6 de la mañana dos niños rubios con ojos verdes lloraban a todo pulmón. Teddy estaba tan emocionado que pidió ser el primero en cargarlos. Era un gran hermano mayor.
Nos mudamos el siguiente año. Harry consiguió un terreno donde construyó una mansión en el campo. Con una extraña combinación entre la Mansión Malfoy y la madriguera. Cada cachorro tenía su cuarto, había dos salones, cuarto de invitados, una biblioteca enorme, su propio estudio y un salón privado gigante para mis pociones. Además de jardines, invernaderos inmensos, un lago y un pequeño campo de quidditch.
– Es más grande que la mansión Malfoy – le dije mirando el lugar.
– Puedes decorarla a tu gusto.
– ¿Me llenaste de hijos solo para tener tu propio equipo de quidditch verdad? – soltó una carcajada mientras me abrazaba por la espalda.
– Los rubios contra los morenos, Sirius será el árbitro. Estamos bien equilibrados. – esta vez fui yo quién reí.
