Chapter Text
La tormenta empezaba a desaparecer, sin embargo la lluvia aún era tupida y por la vista Tony estaba seguro que dos choques ya habían ocurrido cerca. Esas actividades se las dejan a los policías y bomberos, a menos que algún ser de otro planeta haya decidido estrellar su nave contra algún Mustang. Meditaba sin darle mucha importancia a la vista, cuando escucho que la puerta se abría y Pepper junto Rhodey entraban.
¡Genial, Pepper llamo refuerzos!
—Eres un idiota —sentenció Rhodey mientras se acercaba para quitarle el periodico que llevaba en la mano y sentarse frente al escritorio de Pepper para leerlo. La pelirroja solo asintió mientras iba a buscar unas cosas en uno de sus archiveros.
—Dos semanas sin verte y lo primero que haces es insultarme. Yo también te extrañe, ¿sabes?—se quejó Tony para sentarse en la silla de al lado. Rhodey solo lo miro con cierta seriedad y el genio ya no dijo nada. Sabía que se había ganado ese insulto.
—Rhodey tiene razón —concluyó Pepper mientras le daba unas hojas para firmar—. Acabas de recitar las palabras más conmovedoras para los inversionistas sobre porque tu relación con Steve es fundamental para hacer subir las acciones de la empresa, pero omites el hecho de que te escapaste de tu casa para no afrontar que ese "maravilloso hombre" te dijo que te ama.
—Un verdadero idiota—reafirmó Rhodey para seguir leyendo. Tony rodó los ojos y suspiró.
—Gracias por su comprensión —dijo Tony con cierta molestia, recargando su cabeza en el respaldo del asiento.
—No puedes venir a pedir comprensión después de lo que hiciste—dijo Pepper caminando a su computadora para ponerse al día—. Steve se abre completamente a ti y lo primero que haces es correr como un cobarde.
—No corrí
—Oh sí que lo hiciste —dijo Rhodey mirando aún el periódico—. Te conozco lo suficiente para saber que preferiste irte corriendo en lugar de confrontar con él lo que estabas sintiendo.
—Pense que era un ataque de ansiedad.
—Qué excusa más barata, Tony.
—¿Y por qué sigues aquí? ¿No dijiste que irías a casa a aclarar las cosas?—preguntó Pepper rebuscando algunas cosas en sus cajones.
—Seguía lloviendo.
—¿Y desde cuándo te preocupa conducir bajo la lluvia?—preguntó Rhodey mirándolo con extrañeza.
—Steve no le gusta que lo haga, dice que es peligroso, y aunque me lleve Happy prefiere no arriesgar a nadie.
—Asi que Steve si te ha domesticado completamente —se burló Rhodey mientras seguía mirando el periódico—. ¿Y aún sigues negando todo eso que sientes?
—Yo no lo estoy negando... Solo no supe cómo actuar...—suspiró frustrado, había lastimado a Steve y lo sabía—. El recibió el ataque de esta mañana... ¿Realmente están convencidos de que soy bueno para él?
—¡Por dios, Anthony! —suspiró Pepper mientras detenía su trabajo en la computadora, Rhodey bajo el periódico para mirarlo con seriedad—. ¿A caso crees que Steve no sabía todo lo que significa estar con un Stark? ¿En especial tú? Sabe exactamente donde se está metiendo.
—¿Desde cuándo me llamas Anthony?—se sintió herido, solo le habla así cuando realmente está molesta.
—Él se preocupa por ti—secundo Rhodes—como todos lo hemos hecho y tú bien sabes el desastre que pudiste ser en un tiempo, pero él se encargo de ayudarte, motivarte, sacar esa mejor versión de ti mismo y ahora te puedo asegurar que el hombre que eras antes de irte a vivir con él es muy diferente al que ahora está aquí con nosotros. Y ustedes se enamoraron en todo ese proceso.
—Si es que no lo estaban antes—dijo astutamente Pepper, eso hizo que Tony diera un pequeño respingo y acomodó su garganta tratando de evadir ese tema—. Sea como sea, ahora las cosas ya no pueden cambiar. Tú estás enamorado, tienen una familia y solo estás perdiendo el tiempo aquí en lugar de ir y disculparte.
Tony miro a la ventana y las nubes grises estaban yéndose. Ni siquiera sabía que hacía ahí. Tal vez solo estaba huyendo de la intensidad de sus sentimientos. Steve le dijo que lo amaba y de pronto su corazón parecía detenerse y sus oídos zumbaban, el aire fue escaso y pensó que moriría en ese momento. Tenía que salir, entender qué diablos se supone eran todas esas sensaciones... después solo se dio cuenta que estaba condenadamente feliz. Fue un ataque de felicidad, uno que jamás había experimentado y por eso salió tan de prisa. ¿Cómo se supone que iba saber que su cuerpo reaccionaría de esa manera? Jamás había experimentado algo parecido.
—No es... tan sencillo...—apenas murmuró.
—Nada es sencillo contigo, Tony—dijo Rhodey para darle una sonrisa y unas palmadas en la espalda de ánimo —pero parece que Steve está dispuesto a sacrificarse —Tony lo miró levantando una ceja con una sonrisa, Rhodey también sonrió mientras se encogía de hombros.
—Ve a casa, Tony —dijo Pepper—. Ya no hay nada que puedas hacer aquí. El incidente con la prensa lo tengo controlado y fuiste muy elocuente con los inversionistas que ya han mandado invitaciones a fiestas para que acudas con Steve como pareja—Tony recibió algunas él mismo hace unos minutos. Quién diría que una relación entre Iron Man y el Capitán América iba a sonar como una de las más poderosas en estos días.
—Hablare con el secretario Ross y algunos miembros del Congreso para que calmen las cosas con el tema del acta de registro de los superhéroes—aseguró Rhodey.
—¿Siguen molestando con eso?
—Bueno, han surgido demasiadas personas con poderes, pero no será nada que no se pueda resolver.
—Todo estará bien Tony —calmó Pepper con una amable sonrisa—. Ahora ve a casa y enfrenta tus sentimientos. Si vuelves a huir, yo misma haré que Steve te abandone—advirtió, Tony suspiró y asintió para salir corriendo de ahí.
...
Steve miraba la puerta desde la sala, mientras trataba de calmar a un Peter que comenzaba a ponerse inquieto, lo colocó en su corralito con varios juguetes, lo que ayudó a la distracción. Tony se había ido hace horas y no parecía planear regresar, las noticias del televisor lo tenían estresado. Se estaba hablando de un acta de registro de superhéroes, de la cual jamás había escuchado, apenas se empezaba a rumorar, pero temía que esto escalara a más, fue cuando escuchó tocar la puerta y toda su atención se fue ahí. ¿Era Tony? ¿Había vuelto a olvidar las llaves?
Se levantó dejando a Peter en el pequeño corral lleno de juguetes. Sus ánimos se bajaron cuando al abrir se encontró con la estúpida cara de Johnny Storm, si no fuera porque es alguien amable, ya le hubiera cerrado en la cara.
—¿Qué haces aquí?
—Oh, Capitán. Creí que estábamos en buenos términos. ¿Por qué esa agresividad? Solo pasaba a saludar.
—Tony no está en casa
—¿Es por el incidente de la mañana? Muy terrible el asunto, pero... ¿es verdad que están saliendo? ¿O que le paga por hacerlo?—Steve frunció el ceño, dispuesto a golpearlo por lo que estaba insinuando.
—¿De que hablas?—dijo secamente
—No estoy insinuando nada que no se sepa, o se haya sospechado —sacó algunas cosas del bolsillo de su chaqueta—. ¿Fue por eso que usted pidió al bebé para poder amarrar completamente a Tony Stark, no Capitán?
—¿Disculpa? —Steve se mostró molesto, dió un paso enfrente para confrontarlo, Johnny solo se rio ante la mueca.
—Reed me dijo cómo era el asunto de los "bebés deseados". Una petición que deben hacer forzosamente ambos padres, jamás aparece así de la nada. Siempre uno tuvo que haber realizado la petición. Curiosamente el otra vez que fuimos a visitar la Torre de los Vengadores me encontré con esta curiosidad—levantó Johnny frente a Steve, era la tarjeta con la que llegó Peter y menciona su nombre y que debe ser entregado a Tony Stark y Steve Rogers—. Es un sobre y dentro viene una curiosa petición firmada con su nombre, Capitan: Steve Rogers.
Steve no dijo nada, solo miró como sacaba la nota donde venía el mensaje "Quisiera un ángel, el más lindo que tenga. Steve Rogers" y abajo estaba rayado el nombre de Tony Stark. Frunció el ceño y solo miró a Johnny mientras este no dejaba de sonreir.
—¿Así que es verdad? ¿Usted lo pidió para mantener a Tony a raya? ¿Solo porque usted tuvo celos de que arriesgó su vida para salvarme en esa misión? —esa maldita misión, todo mundo supo los problemas que ocasionó esa misión para Steve y Tony, parecía que nunca terminarían.
—¿De qué estás hablando? —preguntó alguien tras ellos, ambos voltearon para encontrarse con Tony que llevaba un ramo de rosas y lo que pacía un juguete para Peter. Johnny sonrió para entregar la evidencia. Tony leyó la nota y miró a Johnny, luego a Steve. Este último negó sin saber como explicar la realidad.
—Ahora eres libre nuevamente, Tony. No creo que después de todo esto Steve se atreva a pedirte que sigas siendo responsable de algo que tú no querías. Algo que te obligaron a ser—Tony abrió los ojos con sorpresa, las palabras de Johnny no tenían sentido para él. Lo contempló con ojos horririzados.
—Johnny, vete a casa—dijo Tony para pasar a un lado de Steve y buscar a Peter.
—Pero...—Johnny intentó decir algo más pero Steve le cerró la puerta en la cara, lo que provocó que Johnny soltara una patada en la puerta y saliera volando de ahí.
Tony tomó a Peter en sus brazos, necesitando su abrazo y su olorcito para sentirse completo. Por un momento las palabras de Johnny se hicieron tan reales, Steve no le exigiría nada por Peter y ellos se iría, desaparecerían de su vida y simplemente se sintió vacío, abandonado, dejado de lado que le fue imposible no pensar más que en ir corriendo con Peter y abrazarlo. Él era su padre. Peter era su hijo y eso nada lo iba a cambiar.
—Tony...—dijo Steve llamando su atención, acercándose sin saber cómo tomar el tema.
—¿Es verdad lo que dijo allá afuera? —preguntó Tony aferrándose a Peter y mirándolo con seriedad.
—Yo... si, yo hice la petición de bebé, pero no había agregado tu nombre, no entiendo cómo es que...—trató de explicarse, Tony lo miró sin entender.
—¿Qué? No. Yo estoy hablando de...—una alarma resonó en toda la casa poniendolos alerta.
—Estamos bajo ataque, señor—dijo la voz de la IA.
Steve y Tony no lo pensaron ni dos veces mientras salían corriendo hacia el patio en el taller de Tony. Tenían su protocolo de seguridad y ese lugar era parte de su refugio. Apenas pisaron el patio cuando el primer misil cayó frente a la casa, lo que provocó un temblor que casi hace caer a Tony con Peter si no fuera porque Steve lo tomó de la cintura; no detuvieron su camino cuando cayó el segundo, el humo comenzaba a oscurecer el paso, Peter estaba llorando, Steve abrazó a Tony de la cintura con un brazo y corrió tan rápido como pudo, entrando al taller justo cuando otro misil golpeo el patio.
No se detuvieron ahí, siguieron corriendo hasta bajar donde la armadura de Tony y el escudo y trajes de Steve se encontraban resguardados. Se metieron a una especie de caja-cuarto que lo selló. Solo pudieron escuchar el golpe de los misiles sobre su casa.
—Jarvis, informe de daños—Tony le pasó Peter a Steve para calmarlo en lo que revisaba la situación de la casa.
—El ataque continúa, los Ironbots han sido activados para pararlos. Les sugiero mantenerse ahí unos minutos más.
—¿Qué se supone que nos está atacando?
—No le va a gustar, señor.
—Jarvis
—Son aviones de Latveria, señor...—Tony abrió los ojos, sorprendido y de pronto un sentimiento de enfado se apoderó de él. Sin pensarlo realmente abrió el resguardo para salir mientras activaba la armadura.
—¡Tony! ¡¿Qué diablos estás haciendo?!—intentó detener Steve, pero Tony presionó unos botones en su muñeca que lo encerraron antes de que pudiera alcanzarlo—. ¡Jarvis! ¡Jarvis! Abre esto.
—Lo siento, Capitán. El señor Stark colocó un protocolo que solo él o la señorita Potts puedan abrir.
—¿Qué? ¡Llama a Pepper! ¡Necesito que me abra! ¡¿Qué se supone que está haciendo Tony?!
—Creo que quiere hablar directamente con el Dr. Doom, Capitán.
Steve solo miró con sorpresa y miedo, la última vez casi pierde a Tony y no piensa repetirlo, intentó golpear la puerta, pero era imposible. Peter seguía llorando descontroladamente y eso lo detuvo, no quería inquietar al niño. Lo abrazó para arrullarlo, pero estaba tan ansioso por salir y perseguir a Tony que eso lo sentía Peter, no lo podía calmarlo, el niño sentía su angustia.
—¡Llama a Pepper, Jarvis! —exigió Steve desesperado.
—En eso estoy, Capitán.
...
Tony se elevó en la armadura mirando lo poco que quedaba de su casa, una cosa extraña surgió dentro de sí mismo, un rencor incontrolable lo invadió y con determinación fue a terminar con la tarea que los Ironbots no pudieron. Al detectar a Iron Man cerca, los aviones empezaron a alejarse del lugar, lo que no permitiría. Se habían atrevido a ir a su casa, atacar a su familia y querían marcharse impunes. Avanzó más destruyendo los ataques que le eran arrojados, pulverizó algunas partes de los aviones provocando sus caídas al mar, sin embargo, había uno que esquivó todos sus trucos y decidió seguirlo para averiguar exactamente qué quería Doom atacandolo.
No tardo mucho cuando logro su encuentro y le abrió un orificio para poder ingresar, el avión decidió acelerar aún más la velocidad provocando inestabilidad en su paso. Afortunadamente la armadura logro estabilizarlo y empezó a caminar a los controles donde notó que todo el ataque había sido automatizado.
Gruñó con cierta molestia al no poder encarar a Doom pero se concentró en empezar a hackearlo y buscar la ubicación de su atacante, una risa sonó en la pantalla que dirigía el avión, se giró para disparar cuando la imagen de Doom estaba ahí.
—No creí tener este honor tan pronto—dijo la voz de Doom en la pantalla— ¿Quieres ser mi invitado en Latveria, querido?
—¿Está es tu forma de ligar, Victor? Y yo pensé que Reed exageraba—dijo Tony mientras pegaba sus aparatos en el panel para obtener mayor información—. No me gustaron tus regalos así que te los dejé en el mar en pedazos. Tómalo como mi no definitivo por atacar a mi familia.
—¿Tu familia? ¿Así que los rumores son ciertos? Pensé que solo era prensa amarillista.
—Lo es. No hay ningún niño y tampoco le pago a Steve.
—Hay una mentira en esa oración, Tony. Te conozco. No puedo creer que te conformes con Rogers.
—Soy más a fin al rubio—Tony logro encontrar la localización de Doom y cambio la nave de dirección para allá. Victor solo rio.
—¿De verdad crees que no quería que me contarás? —Tony frunció el ceño ante esa advertencia —. Dime, querido, ¿Estabas más cerca de Latveria o de casa?
—Señor, un arma desconocida se dirige a la ubicación del Capitán.
—Dale mis saludos a Steve—se bufó Doom—, ojalá sean los últimos.
El avión aceleró aún más, Tony despegó de él sin importarle la velocidad y dirigió toda su energía a casa. Le pidió a Jarvis marcar una ruta rápida a el arma e intentar hackearla con alguno de los Ironboots, pero estaba resultando imposible su acercamiento.
Sabía que el refugio lo habían hecho resistente a todo, Tony busco miles de manera de reforzarlo, aun así, el riesgo, la posibilidad de que no fuera suficiente, de no llegar a tiempo para sacarlos de ahí. Un Ironboot logro capturar el arma, aunque la dirección no estaba cambiando, sin embargo, ayudo suficiente para que Jarvis intentará hackearlo sin lograr nada. Un viaje en la armadura jamás le había parecido tan eterno.
El arma no cedia, al parecer Doom había estado reforzando sus protocolos contra Jarvis de su último encuentro y eso no lo ponía de mejor humor. Intentaron de todo por cambiar la dirección y la energía de Tony empezaba a agotarse. Tony estaba a unos centímetros de alcanzarla cuando un Doombot lo atacó haciéndolo alejarse de ese extraño misil que iba hacia su casa.
—¡NOO!—Tony grito mientras empezaba a pelear con ese maldita aparato. Eso de querer deshacerse de Steve, Doom se lo estaba tomando muy enserio y no le gustaba para nada.
Peleó contra esa cosa mientras suplicaba a Jarvis buscar la manera de desviar el arma. El Doombot empezó a tocar parte sensibles de la armadura, destruyendo otras que solo Tony sabía lo debilitaban. Antes de que pudiera derribar, Tony logró darle en la cabeza con el guante destruyéndolo y salió disparado hacia el arma. Ya no quedaba nada de tiempo y se le ocurrió.
—¡El Hulkbuster, Jarvis!
—A la orden, señor.
Debido a la última confrontación con Banner, o Hulk, este recibió demasiados daños y lo tenía en su taller como mantenimiento... Bueno, ya tendrá oportunidad de crear otro. El traje salió disparado del taller hacia el arma, aprisionándola y siendo controlada por Jarvis la elevándola lejos de la casa. La llevo al espacio, Tony la siguió por si algo salía mal o tenía que ayudar a algún avión en problemas. El hulkbuster se elevó alto como Jarvis pudo manejar, pero antes de traspasar la atmósfera esa cosa explotó provocando una onda expansiva que arrojo a Tony a alta velocidad hacia el suelo.
La energía ya no era suficiente para poder detener su caída. Intento todas sus alternativas, pero estaba cayendo a más velocidad de lo que deberías. Alcanzó la palanca de emergencia y antes de caer al piso, logro encender los propulsores y quedó justo en el techo de la casa, o lo que quedaba. Suspiró y soltó una risa de tranquilidad hasta que los propulsores se apagaron y la energía terminó. Se golpeó con algunas ventanas, pero eso ayudo a qué su caída no fuera tan escandalosa.
—Auch...—fue lo único que dijo y una rama no muy pesada cayó encima de él —. ¡¿En serio?!
Estaba buscando la palanca manual para poder salir de ahí cuando sintió como era arrancada la máscara de su traje, sus pupilas se agrandaron al ver a Steve ahí, con el rostro cenizo y su cara de enojo por la preocupación, fue inevitable no sonreír.
—¡Steve!
—¡Tony!
Dijeron al unísono.
Pero Steve empezó a despotricar contra él, diciéndole lo imprudente que había sido. Tony solo rio respirando al fin, sabiendo que estaban a salvo. Steve estaba realmente molesto y empeoraba con esa risa despreocupada del millonario.
—Esto no es gracioso.
—No lo es, pero están a salvo. Están a salvo—suspiró Tony bastante emocionado, una vez que la energía de emergencia volvió a su armadura, solo pudo levantarse para abrazar a Steve que estaba sorprendido ante esa reacción.
Sirenas se escuchaban a lo lejos, un vehículo se estacionó frente a ellos cuando salió Pepper con Peter en brazos. Tony sonrió para soltar a Steve y buscar a Peter que no paraba de llorar. Una vez que lo tuvo en sus brazos estuvo en paz, en verdadera paz.
—Vamos, los llevaré a un hotel—dijo la pelirroja mirando el desastre que era la casa, para su sorpresa había resistido bastante, parecía que no se caería nunca.
---
Tony terminó de bañarse, salió a la habitación con un pijama ligero mientras secaba su cabello, había luces tenues, vio el pequeño cuerpo de Peter ocupando el medio de la cama con ese pijama de Iron Man que le compró Happy y profundamente dormido, no pudo evitar sonreír al verlo, había tenido un día tremendo para alguien tan pequeño. Caminó hacia la estancia para no molestarlo, y encontró una charola en la mesita de la pequeña sala con un plato de comida que seguro era para él. Levantó la tapa y picoteo un poco, pero no tenía hambre realmente. Aún estaba luchando con las emociones de ese día y el dolor de cintura del cual el doctor le dijo que pasaría en unos días.
Natasha y Clint ahora estaban investigando la ubicación de Doom, personal de SHIELD habían acudido a Latveria buscando por él mientras que recién la prisión dónde lo tenían había dado su informe de que no se encontraba con ellos, aunque nunca hubo una fuga, lo cual era aún más preocupante. Sus vecinos habían metido una queja por los recientes acontecimientos, pero se callaron cuando les llegó una buena compensación económica por las molestias y reparaciones gratuitas de los daños que se hubieran suscitado. Nunca imaginaron que los estaban poniendo en peligro, gajes del oficio, tal vez.
Buscó a Steve con la mirada, estaba en el balcón, parecía contemplar el paisaje de la ciudad nocturna. Tony tomó aire, suponía que era el momento de encararlo. Iba a recibir el regaño de su vida, pero ahora lo único que le importaba es que estaban a salvo. Se acercó cauteloso, sabía que Steve no estaba de humor para él precisamente y mucho menos después de escuchar todo lo que hizo intentando capturar a Doom. Su rostro era un poema.
—¿Nat o Clint te han dicho algo? —preguntó Tony algo tímido colocándose a su lado, Steve viro hacia él y volvió su vista al frente.
—Nada —sentenció y no dijo nada más. Eso no era buena señal. Realmente estaba enfadado. Permanecieron en silencio unos segundos, Tony miró hacia el frente donde sea que la mirada de Steve estuviera—. ¿Qué se supone que ibas a hacer yendo de esa manera? ¿Poniendo todo en riesgo así? ¿Encerrandonos?
—Ese lugar lo diseñe para que estuvieran seguros. Lo que sea que arrojó Doom ni siquiera le hubiera hecho cosquillas.
—Eso no responde mi pregunta. ¿Qué se supone que pretendías yendo solo?
—Alejar todo eso de ustedes, de las personas alrededor; mientras estuvieran a salvo no me importaba nada más.
—Hiciste lo mismo en esa misión.
—Así que seguimos teniendo tema por esa misión, ¿de verdad? ¡Solo hice lo que tenía que hacer!
—¿Arriesgarte por Johnny? —se miraron, Steve con un rostro de resignación y Tony cuestionando todo.
—¿Johnny? Yo no me arriesgue por él, el idiota se atravesó esa vez. El misil que Doom arrojó en esa misión iba hacia tu estúpida nave que te dije que moviera e insististe dejar ahí—Steve miró con sorpresa, intentó recordar algunas cosas, pero ese día entre buscar ser estratega y mantener a Tony con vida, apenas recuerda cómo los iban atacando.
—¿Por qué el misil iba hacia mí? Lo que sea que traes con Doom parece que es personal.
—¿Recuerdas cuando me secuestro? —Steve suspiró rondado los ojos, solo recordarlo le molestaba bastante—. Bueno... llegamos a una conversación un poco personal, y por alguna razón estuvo insistiendo que saliera a cenar con él—el rubio se sintió frustrado ante eso, no era la primera vez que un villano tenía segundas intenciones con Tony Stark y empezaba a ser agotador—. Lo rechace, pero también...—Tony se silenció, no estaba seguro si quería decirlo.
—¿También qué, Tony?
—Hablamos sobre ti. No le sentó mi rechazo y finalmente dijo que me arrepentiría. Ahora todo lo está tomando personal y seguramente se enteró de nosotros por las noticias y todo eso. El idiota es demasiado listo y encontrarnos fue sencillo para él.
—¿Qué hablaron de mi?
—No sé, no recuerdo...
—Tony...
—Que tal vez había otras intenciones por mi parte hacia ti en esos momentos. Realmente el maldito es bueno interrogando. Simplemente no le gustó escucharlo y empezó a molestarme.
Steve suspiró y miró de nuevo afuera, Tony empezó a estornudar y el soldado simplemente lo llevó adentro para sentarlo en el sillón y ayudarle a secar el cabello recién mojado. Estuvieron en silencio unos minutos hasta terminar su tarea. Se quedaron sentados en el sillón después de eso.
—Sobre la petición—Steve inicio, Tony lo miró intrigado—. Yo solo... realmente hice el llenado del "bebé deseado" por curiosidad, pensé que era un juego o algo así cuando una chica de una tienda me lo ofreció, no tenía planeado enviarlo, realmente no sé cómo es que terminó pasando y... y nunca puse tu nombre. Yo jamás armaría una tetra así o lo que sea.
—Lo sé, yo lo hice—dijo Tony tranquilamente, Steve lo miró extrañado—. Lo de poner el nombre en la solicitud, no de enviarla—aclaró.
—¿Cuándo?
—Unas semanas después que iniciamos a vivir juntos. Me encontré con esa tarjeta cuando fui a la torre de los vengadores y mientras esperaba a Natasha por algo que iba a darme, descubrí dentro la solicitud. Vi tu letra, me pareció curioso el asunto, y simplemente quise poner mi nombre. Seguramente la olvidé cuando iba de salida.
—¿Por qué no me dijiste? Espera, ¿sabes copiar mi letra?
—Soy bueno imitando letras, siempre copiaba las firmas de Howard. Y no sé... simplemente no le di importancia. Peter ya estaba ahí y si tuviste la intención de hacer la solicitud realmente me daba igual. En esas dos semanas ya me estaba gustando un poco la dinámica—se encogió de hombros y miró al frente. Steve suspiró aliviado, el escenario que pintó Johnny fue tan real después de la forma en que se fue Tony que simplemente no sabía cómo explicarse.
Tony se balanceo a los lados un poco y en un movimiento se acercó más a Steve para quedar pegados; el rubio lo miró curioso, ahora recordaba que aún no había aclarado un último asunto y por el rostro de Tony se veía que iban a eso.
—Así que... ¿estabas celoso porque salve a Johnny en esa ocasión? —le dio demasiado crédito, Steve negó con un suspiro.
—¿De verdad, Tony? ¿Eso me vas a preguntar?
—Bueno, eso explicaría los regaños que recibí después de eso. Además de que estarías poniendo a tela de juicio mi buen gusto—Steve lo miro con la ceja levantada, Tony jugueteo con sus dedos un poco—. Yo también te amo, Steve. Si lo que hice allá afuera no lo dejó en claro, no sé de qué otra manera pueda hacerte entender. Solo que cuando lo dijiste pensé que estaba teniendo un ataque de ansiedad, mi cuerpo nunca había actuado de esa manera y no sabía que podría ponerse así con esas palabras saliendo de ti. En la maldita junta con los inversionistas parecía una colegiala enamorada hablando de ti—dijo mirando a otro lado con las mejillas algo calientes, de verdad que estaba siendo sincero.
Steve solo lo abrazó soltando un suspiro aliviado, y lo que Tony podría jurar era un sollozo. Simplemente lo dejó ser y le regresó el abrazo emocionado, feliz... tranquilo. Todo lo bueno que tenía en la vida estaba a salvo en esa habitación y era suficiente para él. Se mantuvieron abrazados hasta que Tony no pudo aguantar más el peso de Steve y cayeron en el sillón recostados. El rubio no se salió de encima de él y Tony lo dejó estar hasta que el roce se estaba volviendo un poco peligroso.
—¿En serio me trajiste rosas? —preguntó Steve sin soltarlo, Tony suspiró.
—No había girasoles y era lo que estaba a mano. Me urgía regresar a casa.
—No vuelvas a irte de esa manera.
—Lo prometo.
—No vuelvas a coquetear con Johnny o algún otro hombre en mi presencia. No me gusta.
—Así que si estabas celoso.
—Tony...
—Solo si me dejas coquetear contigo frente a todos, a algún lado tengo que irradiar carisma.
Steve negó soltando una risa, se mantuvo sin moverse, siguieron abrazados así un buen rato. Tony tuvo que mandar su mente a otro lado y no en el hecho de que la tela que llevaban no era tan gruesa y podría sentir todo el bendito cuerpo de Steve sobre él.
...
Los aplausos resonaron cuando Tony terminó de firmar el acta, miró a Steve con una sonrisa y se besaron frente la emoción de todos.
—Los declaro esposos—dijo el Juez al ver que ambos se habían adelantado al beso. Giraron para mirar a todos sus amigos y conocidos, la celebración se había llevado a cabo en la vieja mansión Stark.
Los ahora esposos, saludaron a todos en lo que era la celebración del siglo. Realmente habían llegado a este punto cuando les ofrecieron los "Acuerdos de Sokovia". Ross les dijo que sería fundamental para la seguridad mundial. Steve y Tony solo tenían en mente los recientes eventos, si una transmisión en vivo los había puesto en peligro, tener su registro al alcance de todos simplemente parecía ponerse el tiro al blanco en la frente.
Se negaron.
Ningún otro héroe o grupo de héroes quiso respaldarlo si ni los vengadores lo hicieron y las notas del ataque a su casa eran recientes. El tema pasó de largo y su boda fue lo más discreta posible, aunque estaba causando furror el hecho de que el Capitán América y Iron man estuviera saliendo. Todas las notas de chismes estaban llenas de eso esperando la boda del siglo, aunque de eso nunca se enterarían. No querían más escandalo y sobre todo querían mantener a Peter alejado del peligro.
...
Poco después volvieron a la casa donde habían iniciado todo. Estaba medio destruida tras los bombardeos, pero lo poco que pudo salvar no la hacía ver tan mal. Ahora estaban viviendo en las afueras de la ciudad, en una casa rustica mientras pensaban en regresar o buscar otro lugar donde vivir. La casa tenía muchos buenos recuerdos para ambos y sentían una enorme nostalgia verla tan destruida.
Ingresaron al inmueble mirando alrededor, Peter ya había cumplido año y medio y empezaba moverse más. Tony lo bajó para dejarlo explorar, ya había mandado a hacer limpieza por lo que no había vidrio ni nada que lo pusiera en peligro. Se pusieron a mirar entre las pocas cosas que quedaron de pie.
En un momento de distracción, Peter decidío que era un buen momento de dar un paseo. Empezo a gatear-caminar hacia el jardín donde encontró una caja de cerillos. Fue hacia ella sonriente, recordaba como Johnny los encendía, aunque hace tiempo que ya no convivía con él. Se sentó y sacó uno para empezar a prenderlo. Los primeros intentos fueron un fracaso, el cerillo se rompía. Fue hasta el veinteavo cerrillo que Peter pudo encenderlo y emocionado lo arrojo para volver a encender otro.
—¡lamasami! —trato de balbucear recordando a Johnny usando sus poderes solo para entretenerlo.
Entre uno o dos cerillos, el fuego empezó a crecer. El pasto seco ayudo a que empezara a propagarse hacia la madera y el carbón que se usaba para la parrilla. Peter empezó a brincotear al ver que el fuego empezaba a hacerse más grande. Se levantó para empezar a tambalearse a él emocionado y justo cuando iba a tocarlo fue quitado de ahí por Steve. Tony iba a apagarlo, pero fuego escaló rápido hacia arriba donde había unas bombas de gas para ciertos aparatos que usaban los artefactos del ingeniero.
Steve no lo pensó y los sacó de ahí lo más rápido que pudo, cuando escuchó una explosión en el estudio de Steve. El fuego se propagó demasiado rápido hasta que aparecieron los Ironbots para extinguirlo, pero lo poco que quedaba de la casa simplemente estaba en ruinas.
¿Cómo diablos un bebé podría orquestar ese tipo de caos? Solo lo descuidaron 5 minutos.
—Creo que es hora de mudarnos—dijo Tony al ver que el fuego iba cediendo.
—Si... estoy de acuerdo con eso—dijo Steve sin chistar mientras cargaba a Peter.
—¡Fuego! —gritó Peter mientras tenía encendido un cerillo en su mano.
—¡No! —gritaron asustados. Tony le quitó el cerillo encendido y lo tiró al piso para apagarlo.
Tal vez puedan comprar esa cabaña al lado del lago.
