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Language:
Español
Collections:
Anónimo
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Published:
2025-10-05
Updated:
2025-10-09
Words:
2,921
Chapters:
3/?
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6
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7
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1
Hits:
107

Uniendo su fortuna a la mía

Chapter 3

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Después de haber pedido la licencia y serle asignado reposo en una casa en Córdoba, rumbo ahí estaban, él y el joven Guido. Sabía que al otro le habían asignado la secretaría de gobierno de esa provincia. Se alegraba de que no fuese un viaje tan largo, pues su necesidad de reposo era extrema. Ayer le habían vuelto a suceder los vómitos de sangre, pero intento ocultarselo al otro para no preocuparlo innecesariamente. No le gustaba que se preocuparan por él, no le gustaba verse necesitado. La única razón por la que había pedido la licencia era porque resultaba conveniente a sus propósitos. Y si fuera por él, el viaje entero hubiera sido en cómodo silencio, pero al parecer el joven Guido era más social que él mismo.

–¿Así que usted nació en Yapeyú?

–Sí, mi padre estaba asentado ahí por cuestiones de trabajo. Cuando las cosas salieron mal, nos tuvimos que ir.
–¿Y no extraño nunca su lugar natal?

–Algo así, tenía recuerdos difusos del lugar ya que era muy pequeño, pero ahí en España todos te hacían recordar qué eras americano. A veces no de las mejores formas…– Le incomodaba hablar del tema, tal vez porque tenía miedo de revelar demasiado. Revelar que cuando bromeaba sobre ser un “hijo de puta” no era tanto una broma sino una confesión– Pero me enfoqué en leer mucho sobre el continente e informarme sobre sus cuestiones, supongo que era mi manera de “volver”, de alguna forma.

–¿Le gusta la lectura, señor?

–A todo hombre de bien le debe gustar. Tengo una gran biblioteca que he traído conmigo.-- A Guido le brillaron los ojos.

–Me encantaría que me la mostrará algún día, señor.

–Sería un gusto, Guido.

San Martín notaba que había hablado mucho más de lo que hablaba normalmente con los hombres. Él era de pocas palabras cuando se trataba de charlas casuales. Este Guido le inspiraba un “je ne sais quoi” que lo hacía bajar un poco sus defensas. Eso le daba un poco de miedo. Decidió no pensarlo mucho y enfocarse en el trabajo que lo esperaría una vez llegarán a la casa.

***
La casa era pequeña pero acogedora, suficiente para albergar a ambos hombres. Había una cama de dos plazas que usaría el enfermo para su mayor comodidad, mientras que había otra más pequeña, que debió haber servido al hijo de alguna pareja. Era un poco corta para Guido, pero si tenía quejas, no emitió ninguna. En la casa también había un criado que serviría a San Martín en todo lo que necesitase. Cuando por fin se asentaron ambos, decidieron empezar a discutir el siguiente plan de acción. San Martín hablaba desde la cama, después de haber tomado un remedio de opio para calmar sus dolores:
–Planeo solicitar el puesto de gobernador de Cuyo, que es la zona que corre más riesgos de ser invadida por los realistas si se hace una expedición desde Chile. Usaré todos los recursos que estén a mano para garantizar el éxito de la empresa. Reacomodaré la economía y reclutaré a todos los hombres útiles que haya.-- Guido escuchaba atentamente desde una silla, en parte distraído por el mal aspecto de San Martín. Viéndolo así, casi que le daban ganas de cuidarlo. Pero eso sería raro, ¿no? Ya había un criado para eso.

–Es importante empezar a calcular cuales son todos los hombres disponibles y qué vestuario usarán, pues deben tener uniforme.

–Ya tengo algunos bocetos de los uniformes de los Granaderos, cuando sea gobernador le pediré a las mujeres que lo hagan.

–Bien, ahora ¿Cuándo dejará de ser secreto el plan?

–Cuando podamos con seguridad presentar el plan en su totalidad al Supremo Director. Si el plan parece incompleto, es seguro que no lo considerarán.-- Había algo en la voz de aquel hombre que le resultaba admirable. Una voz fuerte, comandante. Desearía sonar así.--Bueno, cuando vengan mis amigos, terminaremos de charlarlo con ellos.
Mientras esperaban la llegada de los otros, San Martín se recostó un rato y Guido se entretuvo con un libro, suscitando un comentario del otro:
–¿La Ilíada?

–Sí, señor.

--No sabía que tenía gusto por los poemas griegos.

–Me gustan mucho los poetas antiguos, Virgilio, Horacio…

–Yo nunca tuve la misma afición, no se imagina la cantidad de latigazos que me dieron en la escuela por no entender latín ni griego.

–Es una práctica bárbara esa, lo lamento por usted.

–¿Y de qué trata este poema?

–Es sobre la guerra de Troya, principalmente sobre la ira de Aquiles después de que mataran a su compañero amado. Es sobre los horrores de la guerra y las muertes que trae.

–Entonces el poema sería acertado. Y los griegos eran muy “efusivos” con sus compañeros, ¿no?

–Supongo que sí, señor.

–Era una extraña forma de amar, pero supongo que tenía cierta ingenuidad que ya se ha perdido entre los hombres.
Guido no se esperaba esa respuesta. La mayoría de sus profesores parecían mirar con lástima ese tipo de relaciones, pensando que podrían haber sido mejores de no haber sido “pecaminosas”. Él simplemente admiraba la intensidad de su amor, sin fijarse tanto en los pormenores. Pensaba que el amor ideal sería uno donde la lujuria sea solo resultado y extensión del amor, y no al revés. Pero su experiencia le había enseñado que esa ingenuidad que caracterizaba al amor entre hombres en los grandes poemas ya no existía en la actualidad…
Tal vez este San Martín era más liberal de lo que pensaba, aunque decidió no seguir con el tema.

Cuando finalmente llegaron los amigos del Coronel, rápidamente se pusieron manos a la obra. La reunión duró hasta el anochecer, y en esa reunión fue que Guido fue introducido a la “Logia Lautaro” y tuvo que hacer el rito de iniciación para convertirse en un nuevo “hermano”. Cuando todos se fueron, ambos se prepararon para dormir, y Guido sintió el impulso de decirle a San Martín que si necesitaba cualquier cosa o si se sentía mal, lo llamará, pero no se animo.

Notes:

a las 12 personitas que están leyendo esto: si les está gustando dejen un comentario!!! Que esto es capítulo a capítulo y me viene bien la motivación jsjs

Notes:

Pongan Satisfied de Hamilton. Y sí, Remedios y Guido son primos. En una carta Guido le dice tía a la madre de Remedios. Y en una carta a su mujer, mientras esta en el barco qué lo llevará a Perú, le dice que esta bien aunque intenta manejar los mareos.
Tengo muchísimo contenido para exprimir de estos dos ya qué creo que se absolutamente todo lo posible sobre ellos. Así que just you wait MUAJAJAJA