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El sol mañanero alumbraba los pasillos desolados de Hogwarts mientras el resplandor del mismo hacia brillar el sedoso cabello rubio de un chico de Slytherin que iba pasando por allí. Tal vez todos lo conocían por ser el único heredero de los Malfoys o tal vez lo conocían por lo irritante que era desde que llegó al colegio en su primer año, pero ciertamente nadie - además de las únicas dos personas que había dejado pasar a su gruesa coraza - lo conocía por ser alguien sensible y protector, si, era un pijo de primera, pero aún así su madre le había enseñado mucho.
Aunque lastimosamente no todo lo necesario para sobrevivir una vida sin ella.
Porque se había ido mucho antes de que Draco pudiera aprender a entenderse a si mismo.
Lucius había hecho lo que sabía hacer, continuo la crianza de su hijo para que esté fuera fuerte ante todo, tal y como su padre lo había criado a el, aunque su hijo había perdido esa chispa que tenía, ahora simplemente era como el, serio o monótono. Sin embargo desde el verano todo había sido diferente, Draco había por fin entendido que era un idiota.
- Dios mío. No puedo creer que tengas conciencia.
Habia dicho Pansy para luego reírse con Blaise, ambos eran unos idiotas, no más que el, si, pero lo eran - o tal vez se convencía de que lo eran para mantener el poco orgullo que le quedaba -. La razón, sencilla.
Potter.
Si, su enemigo jurado luego de que esté lo rechazara, algo infantil, si, pero aún se sentía herido por aquello; ahora, luego de casi 5 años de rivalidades y peleas, la mayoría empezadas por el, se había dado cuánta de lo imbecil que era por solo querer llamar a atención del elegido, al principio había entrado a Hogwarts con la meta de ignorarlo, pero simplemente se le hacía físicamente imposible, luego pensó que tal vez era mejor continuar con las bromas, pero esta vez eran cosas simples para plantarse en el pensamiento del azabache por aunque sea unos minutos.
No quería hablar de esto con nadie, ni siquiera con los dos idiotas de Blaise y Pansy, sabía que se burlarían de él por más que juraran no hacerlo, así que era mejor callarse lo y simplemente continuar su vida como si nada.
O al menos eso es lo que se había repetido mentalmente. Si no fuera por esa fuerte necesidad de llamar la atención de su enemigo, jamás hubiera pasado esto, sabía que estaba mal, desde el primer instante en el que vio como Longbottom arruinada la poción, supo que su pequeña "broma" saldría muy, muy mal.
Ya no sonaba tan atractiva la idea de haber cambiado las hojas de clavo de Potter por hojas de albahaca, sabía que este no notaría la diferencia, también sabía los efectos secundarios si se agregaban a la poción, esta solo se pondría color rojo y si se ingería causaría vómito, pero esto era totalmente diferente y no sabría el resultado. Al darse cuenta de su error había intentado detener a Potter, pero antes de que pudiera si quiera llamarlo, ya todo estaba sucediendo, una pequeña explosión y el cuerpo de un niño muy parecido al azabache se encontraba tirado en el suelo junto con el uniforme que se suponía que antes traía puesto Potter.
Se sentía culpable por la situación actual del azabache porque básicamente si era su culpa; se sentía como un niñato que buscaba atención y tal vez si lo era, ahora no sabía cómo iba a afrontar todo esto, tal vez era mejor decirle a Snape y confesar, sabía que lo castigaría, pero al menos confiaba en que no se lo diría a nadie.
Mientras caminaba y su mente se sentía atrofiada por la culpa de haber convertido a su "enemigo" en un niño pequeño el cual parecía tener serios problemas alimenticios, escucho una conversación - para no usar la palabra discusión en la cual una chica con la voz muy parecida a la de Granger gritaba en medio pasillo - a unos pocos metros de él. Lentamente se acerco sin revelar su presencia y comenzó a escuchar que era lo que decían.
- ¡¿Se puede saber que es lo que pasa por tu mente la última semana?! - la chica parecía muy enojada si Draco debía guiarse por el tono de voz que ella estaba usando en ese momento para quien sea que le estuviera gritando y para su alivio, el no era el único que no asistió a la primera clase del día.
- no se a que te refieres - La desagradable voz de la comadreja de Weasley resonó aburrida y terca.
- claro... ¡Como si no supieras que hablo de Harry! ¿Cómo se te ocurre gritarle así de esa manera? ¡¿Cómo se te ocurre tratarlo como si fuera un simple niño malcriado?!
- entiéndelo Germs, ¡Ese no es el Harry que tú y yo conocemos! ¿Dime en qué momento Harry preferiría estar con el rubio teñido de Malfoy que con nosotros?
Draco respiro profundo intentando no salir de su escondite solo para lanzarle una maldición punzante al estúpido pelirrojo parlante.
- por Merlín, simplemente déjalo hacer lo que se le dé la gana, total, como no nos quiere cerca que se vaya con Malfoy a ver si le va bien.
En ese momento Draco maldijo a sus adentros por no saber desilusionarse con éxito aún, pero debía imaginar la cara de horror de la castaña que estaba seguro que tenía ahora mismo.
- ¿Sabes que, Ronald? - la forma en que empezó a hablar hizo que Draco tragara saliva, la chica parecía respirar con ira y su voz tenía tintes peligrosos - que te den. Si crees que porque Harry, el cual es un niño de seis años, debería ser tratado como lo estás tratando, entonces eres peor que Malfoy, el cual no lo he visto tratar mal a Harry ni decirle nada realmente malo desde que inicio el año, así que si esto continúa así no cuentes más conmigo.
Se escuchó un pequeño ruido para que luego la chica vuelva a hablar.
- y otra cosa. Búscate a otra persona con quien hacer tu trabajo de historia.
Luego escucho como alguien se alejaba por el pasillo y después, silencio, nada se movió hasta unos cuantos minutos en los que Weasley simplemente se quedó callado.
- ¡p-pues vete entonces! - la voz temblorosa del pelirrojo resonó por el pasillo desolado - ¡No te necesito!
Draco se cruzó de brazos y se quedó mirando al piso, esta reciente discusión entre el trio de oro pudo ser valiosa el año pasado, ahora simplemente se sentía mal de que estos a discutieran. La chica tenía razón, Weasley estaba siendo muy idiota, aunque suponía que ser idiota era su método de autodefensa para este tipo de situaciones, recordaba que en segundo año también había peleado con Potter por no haberle dicho que hablaba parser o algo por el estilo, los vio separados por un buen tiempo hasta que de la noche a la mañana eran amigos de nuevo.
Simplemente era una relación bastante rara para los gustos de Draco, pero tampoco era como si podía hacer algo al respecto, no era su problema para empezar.
Los pasos de Weasley empezaron a sonar hacia su dirección y sabiendo que no podría evitar que este se diera cuánta se su presencia, simplemente tomo una postura como si estuviera esperándolo, tan pronto como el cabello rojo y muy mal cuidado de la comadreja cruzó el muro este decidió hacer acto de presencia por si mismo.
- por mucho que odie decir esto, ella tiene la razón.
Weasley se detuvo de golpe y volteo a verlo, su cara estaba roja hasta las rejas y sus ojos azules brillaban, ¿Iba a llorar? Tal vez si lo haría, pero tan pronto como se dio cuenta de quién le hablaba era nada más y nada menos que Draco, su rostro se transformo en una mueca de ira.
- no es tu maldito problema, hurón - el pecoso hablo escupiendo las palabras mientras apretaba los puños.
- tienes razón, no es mi problema involucrarme en tu disfuncional vida amorosa, pero sabes que tiene la razón, que no lo quieres admitir es otra cosa.
Weasley saco su varita y dio un paso al frente apuntando hacia Draco quién simplemente se quedó de pie sin mostrar intenciones en también sacar su varita, alzó una ceja y lo vio sin mucho entusiasmo, casi como si el comportamiento del pecoso fuera meramente ridículo, el cual, por cierto, si era ridículo.
- repite lo que dijiste - susurro en un gruñido enojado.
- no es necesario que lo haga, ya lo escuchaste. Además... - alzó la mano y aparto ligeramente la varita de Weasley - no eres el único que se comportó como un idiota.
Y sin más que decir, simplemente camino de nuevo hacia las mazmorras.
Por un día que falte a clases no iba a perder el puesto de Prefecto.
- Potter. Háblame de tus tíos.
Lo más probable era que el no fuera la mejor persona como para abordar este tema con el niño - porque eso era lo que era ahora, un mocoso el cual parecía tener serios problemas -, pero Severus podía asegurar que si el presentimiento que gritaba en su pecho al ver el cuerpo pequeño y huesudo del azabache era cierto, no dudaría dos veces en ir a la casa de la hermana de Lily y crucificarlar tanto a ella como a su esposo hasta quedar igual o peor que los padres de Longbottom.
La había conocido una gran parte de su infancia y la mujer era simplemente una de las peores muggles que existen, envidiosa, egoísta y sobre todo, desagradable. Definitivamente todo lo contrario a su hermana, quien desde el momento en que entró a Hogwarts comenzó a destacar con su sonrisa y habilidades.
Sin embargo, tras Albus haber tomado la decisión de que el chico se criaría bajo el manto de sus tíos, Severus quiso creer que Petunia ya no era la misma mujer obstinada que era cuando todos estaban pequeños, por lo que jamás se tomó el tiempo de si quiera pisar la casa de su familia, aunque estaba seguro que tampoco iba a ser bienvenido en ella. Al nunca haberse interesado pero el bienestar del niño, está situación hacia que algo en su estómago se asentará al ver los patrones que alertaban violencia doméstica que el había repetido en su miles y que con mucho esfuerzo ha estado intentado desprender de su ser.
Harry, por su parte simplemente lo miraba con temor, mirada la cual el azabache no le había dirigido desde que se despertó de la enfermería como el niño que ahora era. Pasaron unos minutos y el niño solo se encogió de hombros y retrocedió en el pupitre lo más alejado del hombre. Bien, definitivamente esto no era lo que el mayor había querido como respuesta.
Debía intentar con otra pregunta, otra estrategia la cual no fuera tan directa y lo ayudará a que esté hablará.
- bien. No hablemos de eso - se cruzó de brazos sin apartar la vista de Harry - ¿Estás en el preescolar?
Al principio pareció dudar, pero asintió lentamente como si tanteara el terreno, la habitación estaba poco iluminada, por lo que el tinte amarillo del ambiente los envolvía de manera sutil, las mazmorras siempre fueron oscuras, pero con Harry sentado allí, la oscuridad de sentía más presente que nunca.
- ¿Como te va allí?.
El niño cruzó los brazos, miro hacia la dirección de Severus y luego volvió a desviar la mirada.
- bien.
El mayor quiso gritarle enojado, no tenía tiempo para esto, no tenía tiempo para lidiar con alguien que no buscaba colaborar y sin embargo no lo hizo, simplemente respiro, intentado que con eso toda la paciencia del mundo recaerá en al.
- ¿Que hacés en las tardes?
- mis deberes.
- ¿cuales son?
- ayudar.
- ¿Ayudar en que?
- haciendo mis deberes.
Para este punto la conversación se estaba volviendo frustrante, sea lo que sea que estaba pasando por la cabeza del mocoso, hacia que Severus quiera lanzarlo al lago negro y dejar que el calamar gigante se lo comiera - pero sabía que por muy excitante que fuera aquella fantasía, no sería capaz de hacerlo, al fin y al cabo debía proteger al niño -.
Fulminó a Harry con la mirada y este solo se la sostuvo un par de segundos para luego volver a apartarla y mirar a donde sea que estuviera mirando. Si bien cuando el mayor tenía la edad del azabache no había tenido a nadie que le preguntará sobre su vida, estaba seguro que por lo menos colaboraría un poco más y no le haría perder el tiempo a nadie, menos a la persona que estaba intentando ayudarlo, sin embargo acá estaba teniendo que aguantar al mocoso.
- ¿te gusta jugar?
Era una pregunta ridícula para la situación, pero al parecer los niños amaban las preguntas ridículas, ya que los ojos de Harry parecieron brillar de emoción mientras volvía a prestarle atención a la figura de Severus, una pequeñita sonrisa se asomó en sus labios y el mayor de dio cuánta que está era la primera vez que veía un intento de sonrisa genuina desde que Harry se convirtió en un pequeño.
- si. Siempre juego con el señor soldado verde, es divertido y sabe esconderse de Dudley - se encogió de hombros como si esas fueran razones suficientes para ser el mejor de todos los soldados, Harry no hablaba de manera efusiva ni saltaba en su asiento como otros niños, simplemente estaba allí viéndolo con emoción contenida al hablar de lo que al parecer era su juguete favorito.
Y por fin Severus creyó ver una pequeña grieta en el niño.
- ¿te gusta jugar a las escondidas con tu primo?
El ceño de Harry se frunció e hizo un puchero. Ahora sabía por qué el nombre de Harry había estado recorriendo toda la sala de Slytherin, al parecer, ese gesto lo consideraban tierno.
- a él no le gusta jugar conmigo... Me pega y me tira por las escaleras - el azabache se cruzó de brazos y miró de nuevo al mayor con una sonrisa diminuta - por eso el señor soldado verde me ayuda a esconderme, una vez, me dijo que me escondiera en el árbol del vecino, luego me caí, pero de la nada ¡pum! Estaba de nuevo en el árbol. Fue increíble.
El mayor alzó una ceja, sabía que por lo general los niños tienden a ser parlanchines, nada más había que ver al hijo de los Malfoys cuando era pequeño, nunca dejaba de hablar, pero debía de admitir que le sorprendía que Harry estuviera hablando un poco de más, ya que no había dejado hablar en monosílabas desde que lo conoció - o al menos desde que conoció al Potter enano -. Sonrió para sus adentros, era un pequeño logro por la cual se sentía victorioso, el niño hablaba y Severus unía puntos, era perfecto.
Harry había dicho que su primo le pegaba, sabía que eso no estaba bien, sin embargo también podían ser riñas entre niños las cuales eran normales, más esto no justificaba el comportamiento del azabache.
Suspiro y dio un paso hasta Harry.
- ¿Y no les dices a tus tíos lo que te hace? - si bien no era tan sutil, tampoco era un explícito "¿y ellos lo dejan?" no conocía una manera menos intrusiva de preguntar, los niños eran demasiado complicados para su gustó.
Harry volvió a quedarse callado un momento como si analizará la pregunta, sus ojos se clavaron en el piso y luego se movió incómodo en el pupitre.
- dicen que está bien... - Harry se mordió el labio ante la atenta mirada de Severus quien seguía sin despegar los ojos de cada movimiento del pequeño - el es normal y los normales pueden castigar a los monstruos.
Harry hizo un mueca sin darse cuenta de la reacción que había tenido Severus al escuchar tales cosas, de nuevo, no eran cosas que un simple niño diría a menos de que siempre lo escuchará.
- ¿Quien te dijo eso?
- mi tío siempre lo dice.
- Estúpido he idiota Malfoy - Ron dio un puñetazo al lava manos mientras se miraba al espejo - lo odio, lo odio, es un idiota, ¿Por que Harry quiere estar con el?
Luego de su discusión con Hermione y de su charla no tan amistosa con el dueño de sus rabietas, Ron había decidido ir al baño de las chicas del segundo piso, ese que estaba abandonado y que nadie usaba por el fantasma que habitaba en el.
Sabía que su actitud con su mejor había estaba siendo demasiado infantil, pero no podía evitarlo, ¿Por que prefería al rubio teñido que se supone que odia? Sabía que solamente se sentía celoso, pero Malfoy había sido una mierda con él, su familia y sobre todo con Hermione con toda esa mierda de hija de muggles y traidores a la sangre, y allí estaba Harry, dejándose cargar y abrazar por ese idiota.
- oh Dios, ¿ya puedes callarte? - la voz del fantasma de Myrtle la Llorona resonó desde uno de los cubículos del baño, Ron quien no la había visto desde que entró de dio la vuelta para verla salir con la cara aburrida e irritada - ahora todo quieren usar mi baño para ahogar sus penas ¡Pero nadie se pregunta por qué siempre estoy triste!
El pelirrojo suspiro cansado y se cruzó de brazos.
- no estoy "ahogando mis penas" - dijo mientras hacía comillas con las manos, un gesto que había adoptado de Hermione.
- pues tampoco es como si estuvieras muy alegre - dice mientras también se cruzaba de brazos y lo veía con mala cara desde donde levitaba. En eso una sonrisa pícara se asoma en su rostro y se acerca a Ron, pegándose a su hombro mientras lo veía con fingida inocencia - pero puedes contarme que es lo que te pasa... Soy una tumba. - se mordió el labio y miro al pecoso quien ignoraba los comportamientos extraños de la fantasma, de todos modos ya era bien sabido que ella se comportaba así con todos los chicos.
- es mi mejor amigo - empezó a contar - Harry, se convirtió en un niño gracias a un accidente y ahora solo se junta con Malfoy, cuando es bien sabido que es un idiota.
Los ojos de la fantasma se abrieron y sonrió con emoción, dando un pequeño chillido mientras comenzaba a flotar por el baño.
- ¿Hablas de Harry Potter? - se abrazo a si misma con una mirada enamorada - oh claro que hablas de el, el es tan lindo y amable - suelta un risita - siempre viene a llorar a mi cubículo unas 4 veces a la semana y yo siempre estoy para consolarlo. - suspira de excitación al solo pensar en el azabache, pero Ron simplemente había fruncido el ceño, ¿A que se refería con que venía a llorar? - algún día será mi novio. Ya lo verás.
- espera, ¿A que te refieres con que viene siempre?
Myrtle se detuvo de su diatriba y se volvió a acercar a Ron quien parecía desconcertado. Se encogió de hombros y le evitó hasta el techo para sentarse en una de las ventanas.
- uhmmm nunca hablamos de eso, pero siempre dice que todos lo odian y algo con lo de ser un monstruo - se lleva un dedo a la barbilla como si estuviera pensado - al parecer su tíos lo odian, o no se, nunca pregunto.
Eso debía de ser mentira, Harry era alegre y muy carismático, Hermione solía decir que era la luz del humor del grupo, se juntaba con todo el mundo y no juzgaba a nadie, era amable y todo lo demás, nunca en los años que lo conocía lo había visto llorar, ni siquiera cuando todo el mundo se enteró que el hablaba parsel en segundo año y le dejó de hablar - junto a él - por ser un "infiltrado Dee Slytherin en Gryffindor" y lo consideraban un traidor, pero todo ese embrollo se fue con el paso de los días .
Sin embargo era cierto que Harry desaparecía de vez en cuando, a veces entre clases y otras en la madrugada, Ron y Hermione le habían preguntado muchas veces el por qué de sus desapariciones, pero este siempre decía que estudiaba en la biblioteca o que se había ido a encontrar con Luna.
- eso... Creo que te estás equivocado de Harry, hay muchos en Hogwarts - dice con una sonrisa que aparentaba tranquilidad, pero toda su rabia o cualquier otro sentimiento que haya tenido antes de la aparición de Myrtle se había transformado en preocupación.
- estoy segura que no hay dos Harry Potter por acá - dijo con molestia - ahora ¡Largo de mi baño! Quiero llorar en paz por no saber que le pasa a mi futuro novio. - y con un grito desgarrador se metió al retrete de uno de los baños.
El pelirrojo simplemente la vio irse y supo que debía hablar con Hermione, aunque antes tenía que preparar varias disculpas lo suficientemente convincentes como para que esta lo escuchara.
