Actions

Work Header

Florecer

Chapter 5: Mal sueño

Notes:

Hola, realmente ha pasado un tiempo algo largo desde la última vez que hubo una actualización (゜ロ゜).

Sinceramente no hay una razón super interesante, por el momento la maldición del escritor no ha llegado hasta mi. No es muy importante pero igual voy a dar mis razones, es tan simple como el hecho de que he no importaba cuantas ganas tenia de escribir siempre encontraba alguna cosa inútil para procrastinar.

¿Alguna vez se detuvieron a subrayar un libro que leyeron hace un mes con colores? Pues bueno, yo lo hice, eso y muchas cosas más.

En fin, espero disfruten esta capitulo y perdón por la espera, intentaré no tardarme tanto la proxima vez ( o´ェ`o)

Chapter Text

El mundo parecía sumido en un pitido ininterrumpido, completamente perpetuo y crudo. Las tonalidades amarillas y anaranjadas se alzaban frente a él como si quisieran intimidarlo.

Hacía mucho calor, demasiado. Incluso así no podía evitar caminar hacia ese calor, vibrante e infernal. El fuego era hipnotizante y doloroso, parte de él no podía siquiera entender cómo había sucedido, cómo habían encontrado este lugar, cómo habían sido capaces de incendiar hasta los cimientos a sabiendas de que arrebatarían la vitalidad que se encontraba allí.

De pie justo frente al fuego su mano pareció atravesar las llamas sin problema, cómo si fuese inmune. El mundo dejó de pitar a su alrededor y entonces un chillido de dolor desgarrador hizo eco por todo el lugar.

Toji abrió los ojos sobresaltados y con la respiración acelerada. El corazón le latía tan fuerte que podía sentirlo hasta los tímpanos, se apretó los lados de la cabeza en un intento de tranquilizarse a la vez que trataba de respirar con normalidad.

Empapado en sudor y completamente desorientado se levantó de la cama, tropezando con sus propios pies y cayendo de rodillas sobre el piso frío. El pitido de sus sueños comenzó a atacarlo en la conciencia, era horrible, era abrumador. Parecía querer ahogarlo.

Como pudo se puso de pie, necesitaba salir de ese lugar cerrado y tomar aire. Atravesó el pasillo oscuro de alguna forma y, entre idas y vueltas en su propia mente abrió la puerta. 

El aire frío de la noche fue notorio al instante, contrastando con su piel todavía caliente por el agitamiento, se tumbó en el pasto con las piernas dobladas y apartó las manos de los costados de su cabeza para apoyarlas frente a él.

Las bocanadas de aire que tomaban eran grandes y pausadas. La sensación del pasto entre sus dedos y el cosquilleo qué sentía en las pantorrillas de alguna forma le aseguraba que no era un sueño, que estaba ahí y que no había fuego.

─Mierda. ─Murmuró entre bocanadas ─ ¡Mierda, mierda, mierda!

Toji se sienta sobre sus pantorrillas cuando ya está lo suficientemente calmado como para ser consciente del silencio a su alrededor, pasándose las manos por la cara y dejando salir un suspiro cortado. Se queda allí viendo al pasto y como se movía por las leves ráfagas de viento.

─¿Fusiguro? ─La voz de alguien sonó a su espalda.

Toji se deja caer un poco hacia atrás y se sienta con las piernas estiradas. No responde, aún así puede sentir que Nanami se acerca.  

─¿Problemas para dormir? ─Nanami tiene esa voz de alguien que llevaba poco de levantarse, o más bien, de alguien que habla por primera vez después de despertar.

─Es tarde. ─Toji evade la pregunta sin mirarlo ─. Oh temprano. No tengo idea.

Puede sentir a Nanami parado tras él, en completo silencio y no sabe si debería pararse y regresar a donde duerme o seguir sentado, aunque no tenía muchas ganas de dormir de nuevo.

─Me preocupó que tardaras en regresar. ─Nanami volvió a hablar luego de un rato ─. Salí porque quizás te habías lastimado. Estabas bastante alterado.

Su declaración no parecía querer empujar a Toji a hablar sobre lo que lo había llevado a esa alteración en su ánimo, o que compartiera lo que pensaba. Era más bien cómo una forma de hacerle saber que si estaba dispuesto, sería escuchado.

─Supongo que te levanté. ─Toji dijo de regreso.

Nanami se mueve tras él para poder pararse a su lado. Lo mira desde arriba, sin intención de menospreciarlo. Toji quiere saber qué ve él, quiere saber si se ve miserable desde sus ojos.

─No te preocupes. ─Una sonrisa suave se asoma en los labios de Nanami ─. Llevaba un rato despierto.

La conversación terminó sin muchas vueltas, con el aire formando una sinfonía gracias al sonido del pasto. De repente el ambiente se sintió algo frío. 

Nanami no se movió de su lugar, tampoco hizo el amague de querer sentarse. Él era, de alguna forma, bastante blando y comprensivo, no forzaba las situaciones y tampoco lo abrumaba con insistencias que cualquier otra persona tendría. 

─¿Alguna vez pensaste en huir? ─Toji se saca la pregunta desde el fondo del pecho, se nota en la forma en la que parece querer quitarle peso.

Nanami puede verlo sentarse recto (todavía con las piernas extendidas) antes de arquearse hacia adelante, con las manos sobre las rodillas.

─¿Huir de qué o de quién? ─Su respuesta no es apresurada, ni bruta, ni condescendiente, mucho menos grosera.

─No lo sé. ─Toji se carcajea para sí mismo por un segundo ─. De lo que sea. Solo querer desaparecer y ya. 

Nanami toma una respiración profunda llena de reflexión, parece pensarlo muy seriamente. Suspira con una sonrisa diminuta que Toji no nota, ni siquiera lo mira en primer lugar.

─Siempre . ─Responde finalmente ─. Pero ahora solo pienso que quiero tocar tu cabello ¿me lo permitirías?

Parece que el cuello de Toji se va a dislocarse por la rapidez en la que voltea a ver a Nanami desde abajo. Su cara se mueve y se reacomoda en una expresión entre sorprendida e incrédula.

─¿Ah? ─Toji apenas dice.

─Mi petición es algo atrevida, lo sé. ─Un pequeño gesto de vergüenza cruza los rasgos de Nanami antes de desaparecer con rapidez─. Esta vez pregunté, sin asumir.

Toji se cubre la boca con una mano, quiere evitar que una carcajada se le salga sin querer y eso hace que le pique la garganta. No sabe si encuentra ingenuo o adorable el que Nanami tomara las palabras que había dicho hace tiempo con tanta seriedad como para seguirlas al pie de la letra.

─¿Qué carajo? ─No sonaba como un insulto directo, más bien era la cabeza de Toji terminando de procesar lo que acababa de escuchar.

La mano sobre su boca no se aparta de su piel mientras se arrastra hacia abajo, aprovecha la presión para rascarse la garganta y siente que se quiere reír de la impresión por segunda vez. Por su parte Nanami estaba impasible a la espera de su respuesta.

 ─Bueno, diablos. Supongo que puedes hacerlo, Nanami-atrevido-Kento. ─Su sonrisa de lado no es pasada por alto.

Nanami se pasa la mano por la nuca, doblando nuevamente su expresión neutra por un segundo, Toji siente que quiere molestarlo un poco más, su humor ha mejorado un poco.

─Vaya, ya estás todo tímido. ─La sonrisa de lado de Toji se convierte en una sonrisa casi completa, es levemente descarada y bromista.

─No es así. ─Nanami vuelve a rascarse el mismo lugar en su nuca.

─Pruébalo. ─Toji cantonea su cabeza cerca de él como si quisiera provocarlo. Piensa en lo divertido que es verlo un poco fuera de lugar.

Nanami pasa de rascarse a palmearse la nuca, aprieta los labios en una línea y por alguna razón cierra los ojos. Toji sigue “provocando”, por lo menos hasta que siente una presión sobre su cabeza. No es un apretón brusco, es el gesto de unos dedos abriéndose pasó entre su cabello y tocando directamente su cuero cabelludo, sin trucos y sin dobles intenciones.

─Perdóname si te tomé por sorpresa. ─Las palabras salen y los dedos no se mueven de donde están ─. Si es incomodo me detendré. Solo tienes que decirlo.

─Vamos hombre, no es para tanto. ─El tono de Toji es una mezcla de la diversión inicial y algo de sorpresa.

Si bien esperaba que lo hiciera, no esperaba que fuese de esa forma. El tacto, aunque inmóvil, era de cierta forma un algo que no sabía describir.

Toji tiene que carraspear ante su propio desconcierto, mira a Nanami directamente, quien no está mirándolo de regreso por primera vez desde que se paró a su lado.

─No solo dejes la mano ahí. Parece que quieres arrancarme la cabeza de un tirón. ─Su actitud bromista regresa con naturalidad.

Nunca fingiría algo como eso.

Estoy seguro que no.

Ambos se quedan en silencio. Toji ya no mira a Nanami, vuelve su mirada hacia el horizonte. El viento sigue su rumbo, acariciando la piel expuesta de los dos sin apuro.

Cuando Toji se aburre del tacto inmovil hace lo último que creyó hacer esa noche. Inclina la cabeza y la balanza, la mano de Nanami se desliza sobre su cuero cabelludo de forma involuntaria y puede sentirlo tensarse por eso, la mano apenas se separa.

─Dijiste que querías acariciarme el cabello y no lo estás haciendo. ─Toji vuelve a bromear ─. Creí que eras un hombre de palabra, que engaño.

Nanami no responde a su broma obvia y, por un momento Toji piensa que quizás fue demasiado. Había tomado bastante ventaja sobre la situación, algo que parecía no ser habitual para la persona que se había tensado por un movimiento cualquiera.

Antes de que pudiera decir algo más, las yemas de los dedos de Nanami se presionaron a su cuero cabelludo de nuevo y uno de los dedos comenzó a hacer un círculo pequeño.

─Diablos . ─La maldición se le escapa a Nanami.

Diablos . ─Toji repite.

La situación es incómoda y antinatural pero por alguna razón ninguno de los dos retrocede en la situación; Nanami no aparta su mano y Toji no le pide detenerse.

─Esto es tan extraño. ─El comentario arrepentido de Toji viene con una carcajada incluida.

No sabe si Nanami lo está viendo, pero eso no importa porque se está poniendo cómodo. Ahora sus piernas no están extendidas sobre el pasto, están dobladas y juntas, con los tobillos por debajo de las rodillas contrarias a sus pies.

─Ciertamente lo es. ─Él le responde.

─Entonces ¿por qué no te detienes? ─Los ojos de Toji comienzan a sentirse pesados, la caricia es escasa pero relajante.

─¿Me detengo?

─Mmh… No, no lo hagas.

.

A la semana siguiente parece que Nanami sigue pensando en esa noche y Toji lo nota, vaya que lo hace.

Finge no darte cuenta de cómo él mira su cabello de forma disimulada cada que tiene la oportunidad (en las pocas veces que se han visto o coincidido), finge no notar cómo él ligeramente los dedos en su dirección sin darse cuenta.

Piensa en lo extrañamente divertida que es la situación mientras devora su segundo tazón de ramen, los pequeños momentos se vuelven nítidos en su memoria mientras le da un trago al caldo. No sabe si eso hace a Nanami un loco o si el loco es él por notarlo.

Sea como sea está hecho, no cree que Nanami vuelva a preguntar por ello y él no está lo suficientemente blando y con ganas de bromear como para volver a cantonear la cabeza como un cachorro falto de afecto.

Necesita concentrarse en su próximo trabajo y fuente de ingreso mientras termina de digerir lo que acaba de comer.

─Que jodido.

 

 

Notes:

Espero que mi torpe escritura no sea una molestia jaja (*゜▽゜)_□

Series this work belongs to: