Chapter Text
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— Sakura-san, ¿te encuentras bien? — fue la pregunta que Nirei dijo, quien llevaba un buen rato sin apartarle la mirada de encima a su amigo, esto al notar que el bicolor lucía bastante incómodo.
— No es nada, es solo que Natsuo está más inquieto de lo normal. — respondió Sakura, frotando con insistencia su vientre, recibiendo como respuesta a su propio tacto una fuerte patada por parte de su bebé.
— Al parecer, Natsuo-kun será un gran luchador, al igual que Togame-san y tú. — comentó Suo con una sonrisa divertida en el rostro, y su observación recibió un leve quejido por parte de su ex capitán de grado, quien ni siquiera había logrado terminar el delicioso omurice que tenía frente a él.
— Sakura, si no te sientes bien, será mejor que regreses a casa a descansar. — le recomendó Kotoha, a pesar de estar ocupada con sus labores diarias en la cafetería, la castaña se mantenía atenta a todo lo que ocurría a su alrededor.
— Nosotros podemos acompañarte, Sakura-san. —se ofreció de inmediato el rubio, pues no se sentía del todo cómodo dejando que Sakura se dirigiera solo en aquella condición al territorio de Shishitoren.
Sakura los examinó por un momento antes de tomar una decisión, por mucho que hubiera querido seguir pasando el resto de la tarde con sus amigos, su cuerpo le pedía a gritos volver a casa lo más pronto posible, siendo algo que no podía ignorar con tanta facilidad.
— Está bien. — terminó aceptando, al mismo tiempo que se levantaba con cierta dificultad de la mesa.
Antes de irse, Kotoha le puso el resto del omurice que no se había comido para llevar, esto conmovió casi hasta las lágrimas al bicolor, quien no pudo evitar disculparse profundamente por no haber acabado de comer. La castaña desestimó su preocupación con una sonrisa, despidiéndose de él de una forma tan cálida y reconfortante que casi le hizo olvidar lo inquieto que estaba siendo su bebe.
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— Ya no falta mucho para que Natsuo-kun nazca. — Suo comentó alegremente, mientras los tres caminaban con total normalidad por la calle, recibiendo más de un saludo ocasional por parte de algunas personas.
— Solo una semana más. — respondió Sakura, mientras intentaba seguir el ritmo a sus amigos, pero con cada paso que daba se sentía mucho peor que antes. — Ya tenemos todo listo, Jo está cada vez más emocionado, tanto que a veces no suele dormir mucho por las noches. — confiesa con un ligero rubor en sus mejillas.
Tanto Nirei como Suo se miraron entre sí con una sonrisa; ellos, más que nadie, se sentían felices de que su amigo hubiera formado una familia con la persona que más lo amaba en este mundo.
Para nadie había sido una sorpresa el descubrir que Togame tenía sentimientos románticos por Sakura.
Bastaba verlo en la forma en que solía observar discretamente al bicolor cuando este se encontraba cerca, ni hablar de la forma en que solía expresarse de Sakura, debido a que solía enumerar una infinidad de características que para él resultaban sumamente atractivas y encantadoras.
— Oigan… esperen un momento. — fue la repentina petición de Sakura, lo que provocó que la conversación que estaban teniendo se detuviera de inmediato.
Por un instante, los ex reyes celestiales pensaron que la charla sobre cómo Togame seguía locamente enamorado de Sakura; a pesar de haberse casado hacía ya más de dos años, estaba activando demasiado su sensor del amor. Sin embargo, al verlo apoyarse contra una pared y respirar con evidente dificultad, comprendieron de inmediato que algo más estaba ocurriendo.
— Sakura-san, ¿qué sucede? — preguntó Nirei con preocupación, acercándose sin pensarlo para ayudarlo. Pero antes de que el monocromático pudiera decir algo, este sintió cómo algo tibio se deslizaba entre sus piernas, empapando por completo su ropa interior y pantalón.
La escena dejó completamente en shock a los tres, incluso a Suo, quien solía mantener la cabeza fría ante cualquier situación inesperada que pudiera presentarse. Sin embargo, todo lo que estaba sucediendo iba mucho más allá de lo que él mismo habría podido anticipar.
— Voy a dar a luz… — murmuró Sakura, sintiendo poco después un dolor intenso, el cual resultó muy distinto y mucho más fuerte que las patadas que Natsuo solía darle.
El caos que siguió a sus palabras fue inevitable.
Mientras Nirei se encargaba de ayudar a Sakura a calmarse; porque se suponía que Natsuo aún no debía nacer, lo que lo llevó a pensar que algo podía estar mal con su bebé o con él mismo, Suo no tardó en llamar a un taxi, pues necesitaban llevar a su amigo de inmediato al hospital.
Una vez que consiguieron en qué irse, Suo se apresuró a llamar a Togame. Sakura no parecía calmarse por más que intentaron tranquilizarlo. Además, ahora más que nunca, Togame necesitaba estar a su lado para darle la bienvenida al hijo que ambos tanto esperaban.
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La última vez que Togame corrió tan rápido como pudo al hospital fue cuando le dijeron que su abuelo; el hombre que lo había cuidado cuando sus padres no quisieron hacerse cargo de él, parecía haber llegado al fin de sus días.
Al igual que aquella vez, sintió como el aire apenas le llegaba a los pulmones, su corazón no dejaba de latir rápidamente contra su pecho, y la idea de llegar demasiado tarde le aterraba tanto que estuvo a nada de perderse en un mar de pensamientos y escenarios terribles que aún no habían ocurrido.
Aun así, encontró la fuerza suficiente para llegar al hospital, sin pensarlo dos veces preguntó si Sakura había sido ingresado y en qué habitación podía encontrarlo. La recepcionista, conmovida por como parecía tan preocupado, no tardó en proporcionarle la información que tanto necesitaba, la cual le agradeció con un rápido gracias antes de afirmar con fuerza las cosas que había traído consigo, las cuales habían sido cuidadosamente seleccionadas para cuando Natsuo naciera.
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Al entrar en la habitación, su mirada se dirigió de inmediato hacia la cama, ahí se encontraba recostado Sakura quien lucía demasiado aterrado y abrumado como para darse cuenta de que había llegado. Dejando las cosas casi en medio de la habitación y sin dirigirle ningún tipo de saludo a los amigos de su pareja, Togame se aproximó de inmediato hacia la cama, tomando delicadamente entre sus manos; cuando estuvo lo suficientemente cerca, el rostro humedecido de Sakura por las lágrimas.
— Está bien, tranquilo… — le susurró suavemente, depositando un corto beso en la frente del bicolor, quien exhaló profundamente antes de abrazarlo con fuerza.
Como si tuviera miedo de que Togame fuera a irse de un momento a otro, dejándolo completamente solo en un momento tan importante como lo era este.
— Natsuo… — balbuceo el bicolor, quien apenas estaba empezando a controlar su respiración para poder hablar. — No debería nacer, aún no es el momento. — lloriqueo, sintiéndose como el responsable del nacimiento prematuro de su bebé.
— La obstetra nos dijo que existía la posibilidad de que Natsuo se adelantará un poco. — Togame dijo suavemente, sin alejarse ni un solo centímetro de Sakura. — Así que no te preocupes, que nada malo va a pasar con nuestro bebé o contigo.
Sakura negó lentamente con la cabeza, aferrándose con fuerza al samue de Togame, como si aún lo cerca que estaban no fuera del todo suficiente para hacerlo sentir tranquilo.
— Es que tengo miedo… Tengo miedo de lo que vaya a pasar. — Sakura confesó sin dejar de estremecerse por el miedo y el dolor que empezaban a recorrer cada parte de su cuerpo.
— Lo sé. — respondió Togame, apoyando delicadamente su frente con la de su esposo. — Y es normal que te sientas así, pero no estás solo en esto. Aquí estoy yo para cuidar de ti y de Natsuo, estoy aquí para ambos. — como si las palabras de Togame fueran algún tipo de calmante, Sakura dejó escapar un suspiro tembloroso, mientras que al mismo tiempo su agarre en Togame iba perdiendo poco a poco fuerza, aunque no llegó a soltarlo por completo.
Suo y Nirei observaban la escena en silencio, no hacía falta que dijeran nada en aquel momento, no cuando se estaba desarrollando una escena tan íntima y conmovedora enfrente de ellos.
— El médico que lo revisó al ingresar dijo que aún no estaba completamente dilatado, así que todavía faltaba un poco de tiempo para que el verdadero momento del parto empiece. — informó Suo, ya que Nirei, estaba demasiado concentrado en secar las lágrimas que resbalaban por su rostro, siendo completamente superado por la emoción del momento.
Togame centró su atención en el pelirrojo durante apenas unos segundos y luego asintió en señal de agradecimiento por la información, antes de volver a enfocarse por completo en Sakura.
— Aún debemos esperar un poco más antes de tener a Natsuo con nosotros, así que no te preocupes demasiado, ¿de acuerdo? — el ojiverde le pidió con calma al bicolor, a lo que Sakura respondió con un leve murmullo de afirmación antes de cerrar los ojos y concentrarse en respirar hondo, esforzándose por mantener la calma que tanto iba a necesitar en las siguientes horas.
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Pasado el rato Suo y Nirei tuvieron que retirarse de la habitación, no sin antes desearle sus mejores deseos a la pareja, afirmandoles a la vez que estarían atentos por si llegarán a necesitar cualquier cosa por parte de ellos.
Sakura les agradeció profundamente a ambos, ya que gracias a ellos había conseguido llegar al hospital y mantener un poco la cordura mientras que Togame se hacía presente.
Las contracciones se hacían cada vez más fuertes conforme pasaba el tiempo, llegando incluso a robarle el aire de los pulmones y hacerlo aferrarse con fuerza a Togame como si su vida dependiera de ello.
— Jo… — pronunció con voz temblorosa, todo porque una nueva contracción lo hizo encogerse de dolor en la cama.
— Aquí estoy, no me he ido a ninguna parte. — le respondió de inmediato el ojiverde, sosteniendo con fuerza las manos de su pareja, quien solo veía con los ojos llenos de lágrimas antes de empezar a respirar pausadamente.
El personal médico salía y entraba en la habitación con cierta regularidad, revisando que todo estuviera avanzando como era debido. Aunque cada vez que aparecía alguien, Sakura temblaba inevitablemente, como si de un momento a otro fuera a recibir una mala noticia que iba a arrancarle el corazón de golpe.
— Ya no falta mucho, dentro de un rato podrás empezar a pujar. — le dijo con total sinceridad y calma una enfermera, quien parecía haberse encariñado bastante con la pareja, ya que siempre que entraba intentaba ser lo más amable posible con ambos, especialmente con Sakura quien parecía respirar cada vez mejor cuando le decían que ya no faltaba mucho para el nacimiento de su bebé.
Aún así, las contracciones se hicieron más constantes y dolorosas, provocando que Sakura empiece a quejarse con más insistencia, sintiendo al mismo tiempo, como su fuerza era consumida lentamente de su cuerpo.
— Inhala y exhala despacio. — Togame se encargaba de marcarle el ritmo al bicolor, quien asentía de inmediato antes de hacer lo que se le pedía, no obstante, el dolor llegaba a ser tanto por breves momentos, que le resultaba ciertamente imposible seguir las indicaciones que le eran dadas.
— No puedo… Ya no puedo más… — Sakura sollozó con fuerza, sobre todo porque una contracción fue demasiado para él que apenas estaba recuperando el aliento.
— Si puedes, eres la persona más fuerte que alguna vez he conocido, así que por favor… Aguanta un poco más, ya no falta mucho para que Natsuo nazca. — Togame se mantenía firme cada vez que Sakura parecía querer rendirse, a pesar que el mismo se estaba desmoronando por dentro al ver sufrir al amor de su vida.
El tiempo se volvió totalmente ajeno y extraño para Sakura, quien ya no era consciente de las horas que habían pasado hasta aquel momento. Por instantes, parecía perder el conocimiento por el dolor, pero Togame siempre estaba atento a mantenerlo despierto, afirmandole que debía de resistir solo un poco más.
Cuando el momento finalmente llegó, Sakura pensó que por fin iba a poder respirar tranquilamente, que solo debería de pujar un par de veces para tener entre sus brazos a su pequeño Natsuo.
Sin embargo, el pujar terminó siendo mucho más doloroso de lo que él mismo había imaginado.
Las enfermeras y la médica a cargo se encargaban de guiar con instrucciones claras al bicolor, quien intentaba desesperadamente seguir cada una de sus palabras. Cuando el dolor llegaba a ser demasiado para él, empezaba a lamentarse mientras no dejaba de sollozar, argumentando que no podía seguir más.
En esos momentos, Togame lo sostenía fuertemente de las manos, pidiéndole desesperadamente que no se rindiera, que debía soportar un poco más antes de poder ceder por completo al cansancio.
— Un último esfuerzo… Un último esfuerzo más y todo habrá terminado. — las palabras de Togame se escuchaban demasiado lejanas para el propio Sakura, quien sentía que estaba a nada de desmayarse.
Aún así, sobreponiéndose a todo lo que sentía, pujo una vez más con todas sus fuerzas, en el momento exacto en que el personal médico le indicó. Un gritó desgarrador salió de su garganta en aquel momento, al igual que las lágrimas que ahora habían empapado todo su pecho.
Lo que siguió después fue demasiado confuso para el propio Sakura, quien dejó de escuchar a todos a su alrededor, su vista se volvió borrosa y no pudo evitar sentir como un frío extremo empezaba a recorrer cada parte de su cuerpo.
Pero en medio de aquella extraña sensación, hubo un sonido en particular que le devolvió la vida en cuestión de segundos.
Un llanto fuerte y lleno de vida.
— Felicidades, es un hermoso niño. — escuchó decir a la doctora, quien junto a las enfermeras se encargaron de cortar el cordón umbilical y limpiar al pequeño Natsuo antes de entregárselo a sus padres.
Sakura no le apartó la mirada de encima a su bebé, quien seguía llorando desesperadamente, pero un fuerte apretón en una de sus manos le hizo apartar la mirada por un breve instante, encontrándose con Togame quien lo veía con una profunda expresión de alegría y emoción por el nacimiento de su bebé.
Ninguno de los dos pudo decirse algo a causa de la emoción que sentían, aunque no resultaba necesario que lo hiciera, después de todo, sus miradas cargadas de amor resultaban ser más que suficientes para decirse todo lo que querían.
— Aquí tienen, es un niño muy fuerte y saludable. — les dijo una enfermera, acomodando a Natsuo en el pecho de Sakura, quien con las manos temblorosas tocó el pequeño cuerpo de su bebé.
— Natsuo… — pronunció Sakura con la voz rota de emoción, y en cuestión de segundos, el llanto de su bebé se calmó un poco, como si supiera quien era el. — Mi bebé… — sollozó, sintiendo tantas emociones y pensamientos a la vez, que no pudo hacer más que empezar a llorar.
— Es tan hermoso. — murmuró Togame, y Natsuo también pareció reconocerlo, ya que su llanto mermó un poco más que antes. — Es perfecto. — aseguró, tocando con cuidado la cabecita de su pequeño, para después besar la frente de su esposo, quien no dejaba de ver su tan apreciado bebe.
Lo cual no lo hizo sentirse ignorado, en cambio, lo hizo sentirse como la persona más afortunada de todo este mundo, ya que ahora no solo tenía a una persona la cual amar con todas sus fuerzas, sino que a dos a las cuales iba a dedicar su vida entera para hacerlos completamente felices.
