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Cortejo Inesperado

Chapter 2: Extra; Despues del caos y una confirmacion

Summary:

Franco quiere aprender a cortejar bien a Lance y falla jaja

Notes:

HOLAAA, ESTOY DE REGRESO CON COMIDAAAAA

Jajajaj bueno ya, realmente estoy feliz del recibimiento del fanfic, más que nada, porque lo empecé a hacer en broma.

Así qué gracias de todo corazón, me alegra que te gusten mis escritos, espere seguir mejorando, para darles una mejor calidad cada vez más, así que por favor, no temas comentar alguna crítica

Como dice Niki Lauda, de los errores se aprende más del éxito.

De nuevo gracias, no sé cuando parar en serio

Y esperen más de mí, intentaré concentrarme más en una creación de un fanfic de Nico y Gabi que le debo a una amiga, pero de esta historia habrá tres extras más, así que ténganme paciencia, por favor

Gracias por sus kudos y Gracias, borradoresborradores, por un momento pensé que tu cuenta desapareció y me dio miedo, espero disfrutes

Chapter Text

Su cuerpo dolía; se notaban los moretones en el cuerpo del omega, cada uno más feo que el otro; había uno en la costilla, en su pómulo, su espalda baja; su cabeza dolía, por el golpe al caer en el piso. El argentino tenía sus ojos cerrados, mientras sentía a Alex curándolo aún más, después de la pelea.

 

El tiempo había pasado más rápido de lo que quisiera, pero todos se habían ido, gracias a que James, que básicamente, después de dejarlos descansar y procesar todo, regresó para ponerle fin y hacer que regresen a su motor home, porque si alguien se percataba de que 9 pilotos estaban en Williams, todo saldría a la luz, así que los Kick Sauber salieron primero, después Fernando con los cachorros y por último Lance, que solo le dio una mirada a Franco, casi incómodo.

 

Al argentino fue al único que se le permitió quedarse, donde ahora yacía de nuevo, en el cuarto de Alex, Carlos y un James afuera de la habitación, aparentemente hablando con Briatore, sobre todo lo sucedido 

 

—¡Alex! —Gruñó Franco, cuando el tailandés le presionó un moretón, justo en sus costillas, le miró mal, pero aún más cuando Carlos apareció detrás de Alex, como su estúpido perro guardián; Franco rodó los ojos. —¿Por qué tu pulgoso tiene que estar aquí, Albon? —Casi gimió de dolor de nuevo, ante otra presión por el asiático, que ni siquiera se había inmutado por el gruñido o sentir a Carlos detrás de él. Carlos, simplemente, no confiaba en Colapinto o, más bien, no dejaría que Franco, volviera a golpear a Alex, con su "pelea en broma", como la había llamado Albon, cuando Carlos lo estaba curando a él, quitándole importancia.

 

—Porque es mi cuarto y porque soy quien te está terminando de curar, omega tonto. —Apretó esta vez un moretón de nuevo a Franco agrede, ganándose otro gruñido, casi el quejido de un cachorro. —No te quejes, que yo estaba...Bueno, terminé mejor que tú después de la pelea que tuvimos, Gabi, no fue amable... —Admitió sincero Alex, con una mueca, mientras seguía curando al argentino, que bufó

 

—No sabía que Bortoleto tuviera tanta fuerza. —Fue el turno de hablar de Carlos, haciendo también una mueca al ver un moretón feo, formado, en la parte baja de Franco, mientras le pasaba las curaciones al tailandés. 

 

Que yacía acostado, sin camisa, para que Alex lo curara. —Ni yo —suspiró Franco, mirando fijamente hacia el techo; todo había pasado como una ráfaga de aire y como paso se fue —Nunca esperé casi morir golpeado por otro omega.

 

—Gabi no te iba a matar —casi regañó Alex, con una mala mirada al otro, pasando algodón con alcohol por la mejilla del menor —Es que tú no lo sentiste, Alex, sentí que miraba a San Pedro —dramatizó el omega, cerrando sus ojos, mientras colocaba su brazo encima de su cara; se sentía aturdido, acabado y temeroso, sin saber por qué.

 

No había sido lindo, ni nada parecido; se sentía agotado, por lo sucedido, por los golpes, el colapso, las disculpas y terminar abrazado por Lance, los cachorros y Nico como Fernando en guardia, porque sintió la aceptación; aún sentía las feromonas de Lance, como Nikola, el rastro de ello, de lo sucedido.

 

Porque ya había pasado lo peor; al parecer, ya estaba bien todo, la aceptación, pero Franco aún no se sentía definido, como si aún faltara algo más. 

 

—No sobrepienses, Franco —Hablo Carlos, sentado en un sillón, lejos de los omegas, después de que Alex, al terminar de ayudarlo, básicamente lo corriera con señas, al lugar, después de todo, no era agradable tener un alfa, protector ahí, mirando todos tus movimientos —¿Y tú como sabes eso? —Murmuro Franco mirando de reojo al alfa, incorporándose un poco, para sentarse, siendo regañado por la mirada de Alex, pero no dijo nada —Lo intuí después de todo, no todos los días te golpean, por... Lo que sea que tengas con Lance, pero mira, él te quiere —Franco quiso gruñir ante las palabras del alfa, pero solo desvió la mirada, sintiéndose, fuera de sí

 

—Lo puedo notar; si no, ni siquiera te hubiera invitado a unirte a él con sus cachorros 

 

Fue lo último que dijo Carlos, antes de que James entrara al cuarto, avisando que Briatore enviaría a un RP a Williams, con cosas, para ayudar a tapar los golpes de Franco. No pasó mucho cuando llegó, mucho menos cuando Alex, por fin, terminó con Franco y se llevaron al argentino, que disimuló todo su dolor al caminar por el paddock. 

 

Pasó el tiempo, bueno, día y medio, la sprint, la clasificación, el camión que los llevaba a dar una vuelta, para saludar a todos, como Franco enterrado en los brazos de Lance, después de todo, de las disculpas de Gabi, de gruñirle sin querer a Occon, por sus celos, de la vergüenza, porque Franco aún sentía, ese temor en su pecho. 

 

Porque Lance y Franco aún no son pareja.

 

La carrera terminó, las entrevistas también, al igual que la junta, así que aquí estábamos de nuevo en Alex's room, con un Franco enterrado en el nido del tailandés, mirando torpemente al techo, después de sacar sus inseguridades al mayor, que lo miraba desde una silla, arqueando su ceja, sin entender, porque él siempre tenía que soportar a Franco en cualquier crisis; digo, no se quejaba, era divertido verlo y también, lo quería lo suficiente, para siempre estar ahí para el omega.

 

Pero las últimas dos veces que estuvieron ahí, en una tuvo que limpiar toda su habitación, incluyendo su nido, para borrar las feromonas de paprika de James, y la última vez, casi le dan una paliza a Franco, así que si, tal vez, deberían cambiar el lugar de las reuniones.

 

—Así que —empezó el tailandés —Estás aquí, ¿por qué quieres cortejar bien a Lance?, porque realmente, después de todo el caos, aún nada está definido y sientes miedo, que realmente, no suceda nada.

 

—¿Franco, eres tonto? —Soltó Alex, porque para él era claro, lógico, no pasabas por todo eso y no terminabas en nada, además de que todos habían visto lo sucedido en el camión, mierda, incluso había miles de edits, ya de eso. ¿Y cómo olvidar lo que el mismo Lance le dijo a Franco? "Así que déjame arreglarlo, porque yo también te olfateé" Alex lo veía incrédulo.

 

—Alex —refunfuñó el menor, dejándose de mover por fin, para darle una mala mirada al otro, que solo suspiró, intentando comprender el pensamiento; como lógica de Franco, era como él con Greogue; todos pensaban que era claro, pero él no lo había vivido, no podía saberlo, así que solo asintió —Yo no soy Lance, Franco, no voy a saber qué quiere.

 

—Pero... no sé, pensé, que podría tener alguna idea, sobre el cortejo que hizo Carlos contigo, para yo, ya sabes, mejorar mi cortejo —explicó su lógica, el omega, que solo hizo, que el tailandés volviera a suspirar, pero asintiera con suavidad, tomando lugar al lado del otro —Bien, te contaré.

 

—Como ya te había dicho, él no me presionó, ni nada, fue sutil, me dio mi espacio, entendió que me gustaba; él simplemente me descifró.

 

—De la nada ya sabía cómo tomo mi café, mis ropas favoritas, mis gestos de disgusto disimulados y es eso, Franco, los pequeños gestos, fue lo que hizo que me fijara en él, porque cuando menos me di cuenta, él estaba en cada cosa, no como algo invasivo, sino como algo que siempre debió estar ahí, fue natural y cuando menos lo supe, yo también lo buscaba a él. Siempre sabía cuántos minutos exactos se tardaba arreglándose, que es lo que le gusta después de una carrera, qué comidas son sus favoritas.

 

—Encajamos, no se sintió, como algo nuevo que probar, sino algo que siempre debió ser; el cortejo, simplemente fue algo que se dio con tal naturalidad, que apenas si me di cuenta, no fue caos, fue paz y eso es lo que te puedo decir, Franco —Alex tocó el pecho del argentino con uno de sus dedos, directo —Es algo que se dará natural, solo sigues tus instintos, pero los prudentes, no hagas una locura, empieza como quisieras que hubiera sido

 

El omega menor solo asintió

 

Franco, caminaba directo a Aston Martin y decir que era raro, era mucho, Lance y Franco habían decidido que, para conocerse mejor, se verían entre sus horas libres, no todo el tiempo obviamente, pero cuando pudieran, además de claro de ir a apoyar a Nikola en su carrera, así que apenas llego enfrente del motor home verde, se sintió nervioso, abrió sus manos, más de dos veces, antes de entrar, el personal lo saludo, con una pequeña sonrisa, él solo asintió, pasando por el lugar, sin saber exactamente donde estaría Stroll

 

Pero entonces lo vio a lo lejos, en el balcón, con sus lentes de sol de siempre, pero Lance no estaba feliz, tenía el ceño fruncido mientras miraba su celular, moviendo sus dedos de arriba abajo; algunas veces, no parecía estar deslizando.

 

Sí, no actualizando, una y otra vez. —Lance —llamó Franco al omega canadiense, que cambió su rostro al verlo, pero aún había un poco del fruncido en este. —¿Pasa algo? —preguntó el argentino, viendo cómo el canadiense negaba, suspirando y dejando el celular de lado.

 

—No es nada, solo es que le envié mensaje a Pepe, por lo de la Fórmula E, y él no me ha contestado.

 

—¿Pepe Martí? —preguntó curioso el menor, sentándose al lado de Lance —¿También es tu cachorro?

 

—Oh... No, no, es de Fernando, solo de Fernando... —Franco miró al otro sin estar convencido, sintiendo de nuevo, ese rasguño en su pecho, viendo cómo Lance, jugueteaba con sus audífonos en una mano, como si no estuviera seguro, como si él tampoco entendiera bien su conexión con Pepe. —Solo me preocupo por él, es que, ahora está en la Fórmula E, solo quiero mostrarle apoyo en su nueva etapa, más por el accidente que tuvo... Él se lleva bien, con los demás cachorros; siempre está ahí.

 

—Siempre lo he apoyado también, pero ahora no me contesta los mensajes, ni llamadas, y no le he querido preguntar a Gabi...No, no se me hace correcto, no soy...No soy el padre omega de Pepe, ¿sabes? —admitió Lance con risita casi dolorosa, Franco quería decir más, preguntar más, pero solo se sentó al lado del otro, tomando su mano derecha con suavidad, bajando a su muñeca, acariciándola en silencio. —No creo que pierdas nada preguntando, Lance, si es algo que te preocupa, ¿Estaría bien, no? —Insto con suavidad, viendo cómo Lance negaba con su cabeza, pero se inclinaba al otro

 

—No, está bien, no te preocupes, por ello...Igual, gracias, por venir Fran –Murmuro con suavidad, quedándose callado, apoyándose en el argentino, que asintió con sus labios pegados, casi una mueca, ninguno sabía que más decir, esa incomodidad que Franco sintió, cuando Lance lo miro antes de irse de Williams, volvió, haciendo a Franco estremecerse, que intentando olvidarlo, su mirada viajo por el otro, en silencio, analizándolo, cada parte, cada fracción, aun mas al verlo perdido en sus pensamientos, la propia mente del latino, viajo a la conversación que tuvo con Alex, en los pequeños gestos, así que pensó en hacerlo

 

Quería analizar al otro, aprender sus gestos, sus manías, sus fruncidos, para saber qué hacer en el futuro o ahora mismo, noto su agarre en la muñeca del otro; el que tenía una manía era él, siempre estaba sosteniendo esa muñeca, sin importar la posición, Franco se dio cuenta de que siempre buscaba sostenerla, así que la miró en silencio, notando la cicatriz en esta.

 

La cirugía de Lance, fue algo de lo que todos hablaron; su accidente andando en bicicleta, lo recordaba bien, los titulares o los periodistas, dispuestos a preguntar de ello, sin importar la incomodidad del canadiense.

 

Franco pasó su mano, por la cicatriz, haciendo estremecer al omega mayor, que pareció por fin observar al otro, pero el argentino seguía su camino, acariciándolo, como llevar la misma muñeca a su boca y darle un pequeño beso. —No, no hagas eso —murmuró casi avergonzado el canadiense, pero no hizo un gesto, para alejarse del toque del otro omega. —¿Por qué? —Habló curioso el otro, mirándolo directamente a los ojos, aun queriéndose grabar cada parte de Lance.

 

—Solo...No es —El canadiense ni siquiera supo qué decir, mirando su muñeca, antes de subirse su manga cubriéndola y ofrecerle la otra muñeca a Franco –Mejor hazla con la otra –Pidió Lance, haciendo arquear una ceja al mismo, pero sin dudar le dio un pequeño beso en la muñeca, el menor realmente no quería insistir en el otro, menos presionarlo, pero algo rasco en él, de nuevo, pero esta vez por una razón diferente, así que, siguió sus instintos, tomo ambos muñecas en sus manos, parándose de su lugar, para terminar en cuclillas, enfrente del otro

 

—¿Qué haces? —preguntó curioso el canadiense, mirándolo sin entender, hasta que el argentino pasó las muñecas de Lance, por su cuello, marcando estas mismas con su olor, las notas sol y hojas secas, del omega más joven.

 

Ambos volvieron a quedarse callados, mirándose el uno al otro, ante tal muestra, pero ninguno hizo un son de alejarse del uno al otro

 

—Um... Lance —Una voz los interrumpió; un trabajador de Aston Martin, los miraba con las mejillas sonrojadas; ni siquiera miró a Franco, con la mirada desviada. —Perdón, por interrumpir, solo...Ya sabes, Newey, quiere hablar contigo y Fernando...Ven cuando puedas —dijo con torpeza, casi corriendo del lugar, Franco arqueó una ceja ante ello, aun arrodillado, para al final levantarse. —Ve, te puedo ver después —soltó Franco, casi sacando de su trance a Lance, que asintió parpadeando, como si estuviera analizando lo que pasó.

 

—Sí, debería... —Murmuró siendo él quien ahora, hablaba algo, torpe, pero no se alejó de su toque, aun los dos mirándose, fijamente, a la vez, porque Franco no lo soltaba aún de las muñecas. —Eh, Franco tu agarre. —Hablo, levantando estas, —Para señalarlo, el argentino reaccionó, soltándolo casi a regañadientes. —Ah, sí, sí, perdón. —Lance dio una pequeña sonrisa ante ello, mirándolo fijamente, pareciendo dudar de hacer algo.

 

Pero solo se despidió

 

—Nos vemos después... —Lance se fue, desapareciendo de la vista del argentino.

 

—¿Qué hiciste qué? —preguntó Alex, mientras sacudía al Alpine, una y otra vez, con Carlos observando todo, desde un sillón de la habitación, mientras negaba con su cabeza casi divertido. —¿Qué no es tan malo o sí?, solo... marque mi olor en sus muñecas. —Franco, ni siquiera yo he dejado que Carlos, haga tal cosa.

 

El alfa asintió en silencio; ante ello, el tailandés, parecía querer desmayarse, mientras volvía a negar con su cabeza. —Franco, básicamente te saltaste, como 5 pasos... El marcaje solo se hace cuando ya son oficiales y quieres que todos los demás lo sepan, porque lleva tu olor, Franco, yo sé, que ya se eligieron o, bueno, no sé en qué espiral raro están, pero esto, Franco, es casi un reclamo, solo te falta que lo marcaras en el cuello...

 

—Ah... Yo no lo sentí así.

 

Afirmó Franco, ladeando su cabeza, como si no hubiera hecho algo malo, cosa que desde su perspectiva era así, haciendo al tailandés suspirar como negar con su cabeza, mientras que Carlos, también miraba, entre divertido, como burlón, que de inmediato atrajo a Alex a sus brazos.

 

Alex estaba negando con su cabeza; antes de que los dos se miraran directamente, como si se comunicaran telepáticamente, Franco bufó, con un deje de envidia, ante la conexión que tenía Alex con Carlos; él quería tener eso con Lance, pero calló.

 

—Tal vez, el método de Carlos, no es el que mejor te quede —soltó Alex, con suavidad, mirando al otro, más tranquilo.

 

—¿Estaba usando mi método? —preguntó incrédulo el alfa, con una ceja arqueada, con una pequeña risa, pareciendo entender todo. —En primero, yo no tengo un método; en segundo, ¿eso es lo que estaban hablando la otra vez?, ¿de cortejo? —Negó con una sonrisa, viendo a ambos omegas, sosteniendo entre sus brazos al tailandés.

 

—Sí, pensé que algo de ello, me sirviera —afirmó Franco, mirando a la pareja, con los brazos cruzados, mientras se sentaba enfrente de estos mismos —Teniendo en cuenta que eres muy impulsivo, tal vez, deberías buscar más consejos, Franco, ¿Qué tal Yuki?

 

—¿Yuki? —Devolvió la pregunta, viendo a Carlos asentir. —Él fue quien cortejó a Pierre, no al revés; tal vez, sería mejor. —Soltó el único Alfa, viendo cómo Franco parecía analizarlo.

 

No sonaba mal; realmente no sabía de ello, así que tal vez, sería una buena idea; después de todo, tal vez, él no era de gestos, según Alex, aunque a él realmente, no le había parecido mal lo que hizo. Al final, Franco tuvo que dejar a Lance por una junta, no porque el canadiense reaccionó mal.

 

—Le preguntaré...pero me iré antes de que sigan de empalagosos. —Rodó sus ojos, haciendo a la pareja hacer lo mismo, pero también sonreír, mientras que Albon tecleaba con algo de rapidez en su teléfono. —Ya le envié mensaje, dice que te espera en Red Bull.

 

—Espera, yo di la idea, quiero estar presente —se quejó el alfa, haciendo que Franco le saque la lengua, antes de desaparecer de Williams, dejando a Carlos, con un mohín, que desapareció, cuando Alex le dio un beso casto en la mejilla. —Alfa quejoso —se burló, haciendo que Carlos empiece a molestarlo, pidiéndole más besos, mientras lo miraba con ojos de cachorro, esperando que su omega le dé mimos. 

 

Franco caminó directo hacia Red Bull, intentando evitar a los fans lo que más podía; quería tener tiempo suficiente, para hablar con Yuki, antes de que lo empezara a llamar su propio equipo.

 

Pero eso no quitaba que fuera incómodo; cuando entró a Red Bull, los trabajadores lo miraron como si le hubiera crecido una doble cabeza. El omega sonrió con suavidad. —Eh, Yuki, me llamo. —Soltó casi nervioso, pero un trabajador, le señaló con un dedo la dirección del Nipon; el omega solo agradeció y caminó con rapidez hacia ello, tocando la puerta del cuarto, siendo recibido por un "pase", tosco.

 

Franco entró con algo de duda y cerró la puerta detrás de sí, para encontrar a Yuki haciendo flexiones en su lugar, algo raro, teniendo en cuenta que al japonés, no le gusta entrenar, pero el argentino no mencionó nada.

 

—Leí lo de Albon, que necesitas consejos, para conquistar a Lance, para cortejarlo —casi gruñó Yuki, viendo al otro de reojo, Franco sentía, que el japonés, en cualquier momento, se levantaría y lo cazaría. —Sí, me dijo que tú cortejaste a Pierre. 

 

—Sí, porque Pierre es idiota —interrumpió bruscamente el omega más bajo, levantándose con un brinco, como limpiándose el sudor, con un trapo cercano, Franco asintió, sin querer negarlo; no defendería a Gasly, menos con el japonés, pareciendo un tigre de bengala, listo para cazar. Un tigre pequeño pero feroz.

 

—Sí...¿Entonces cómo lo hiciste? —El omega latino, no sabía dónde colocarse en absoluto, pero con una mirada del japonés, indicando una silla, tomó asiento. —Verás, como sabes, fuimos compañeros de equipo; yo me fijé en él, en ese momento, pero Pierre, no captaba ni una, nada, incluso Max y Checo se dieron cuenta antes.

 

—Max no fue amable, ya debes saber cómo es él, ¿no?, hermano —habló casi en un tono burlón hacia el otro, dándole, por fin, una sonrisita a Franco, que asintió.

 

Antes de él llegaron Pato y Yuki, como Max había dicho, pero Franco no se acostumbraba a la idea, de ser cachorro de Checo y Max, pero no se quejó. —Algo, aunque él... Me ayudó a mí con lo de Lance...¡Por favor, no le digas que dije eso! —Casi se comía las palabras, moviendo sus manos a la vez, en negación, provocando una risita del asiático, que asintió. —Lo prometo, no queremos que siga difundiendo, el becerro. 

 

—Ay, diosa Luna, no, tampoco tú —habló avergonzado Franco; todos sabían de su estúpida "táctica"; Yuki se rio más fuerte. —¿Es que de la nada estás con los cachorros de un omega soltero? Eso solo tiene nombre y apellido: Max Verstappen 

 

—Entiendo, porque quieres consejos. —Negó con su cabeza, con un resoplido, sentándose enfrente del otro omega, mientras empezaba a explicar. —Mira, yo solo fui directo, quería estar con Pierre, solo se lo dije en la cara. 

 

—¿Quieres cortejarme o te cortejo yo a ti? —Repitió las mismas palabras que le había dicho a Pierre en una cena solo ellos dos, mirándolo fijamente; el pobre Gasly casi se ahoga, ante ello, que ni siquiera pudo responder. Miro a Yuki como si estuviera loco y no dijo nada.

 

Yuki se lo tomó personal. —No respondió, pero supuse que sería yo el de cortejo. —Alzó sus hombros, como si no fuera nada. —Fui directo, lo quise, Pierre nunca me negó, solo siempre estaba ahí.

 

—Sé directo 

 

Terminó el japonés, con una sonrisa, mientras que Franco tenía una ceja alzada, demasiado tosco.

 

—¿Y ya? —Habló casi incrédulo el argentino, sintiéndose decepcionado de lo poco que Yuki le contó; esperaba algo más romántico, no un, lo que sea que se le podría llamar que hizo Yuki, que le funcionó, para la suerte de Yuki, porque todos sabían que eran pareja. Franco bufó irritado.

 

El japonés no pudo siquiera reaccionar a ello; por suerte de Franco, tal vez hubiera terminado golpeado de nuevo

 

La puerta se abrió, casi azotándose, dejando ver a Max, que sonrió al ver a sus dos cachorros ahí, sacando su celular, para tomarles una foto, antes de que se movieran los omegas. —Checo tiene que ver a sus cachorros conviviendo —soltó casi en un gritito de felicidad, haciendo rodar los ojos a Yuki y Franco arquear una ceja con una pequeña sonrisa, que parecía más una mueca, aun irritado—. ¡Tienes que tocar, Max! ¿Qué tal si estaba con Pierre?

 

—Nunca dejaría que trajeras aquí a ese alfa sarnoso, sobre mi cadáver. —Le tiro una mala mirada a Yuki, quien rodó los ojos de nuevo. —No le digas sarnoso, es mi alfa —soltó con firmeza el omega, Franco miró la dinámica en silencio, listo, para irse de ahí, al ver a Max celoso, padre Verstappen relucir.

 

Aunque le dio curiosidad, ¿entonces aceptaba a Lance, pero no Pierre? 

 

—Él te dará nietos. —¡En tu vida tendrás cachorros, con ese sarnoso Yuki! —Franco supo que era el momento de huir, pero Yuki habló más rápido—. Pero a Franco sí lo dejas andar con Lance, que es un omega también y que intentó quitarte a Checo, y al mío le dices sarnoso.

 

—¡Eso ya pasó! Además, fueron muchos años antes de que yo hiciera, mi verdadero movimiento y Lance, nunca se metió; hasta me ayudó con Checo. 

 

—Pierre, también ya se disculpó, por molestarte de niños, supéralo, Alfa rencoroso —gruñó el omega menor, mientras que Franco se quedó en blanco. —¿Qué, Lance, qué? —Por fin habló el latino, llamando la atención de ambos Red Bull.

 

Que recordaron, la presencia del otro omega, Max le dio un golpe en la nuca al japonés, con suavidad. —Checo, te dijo que no hablaras de eso, respeta a tu hermano.

 

—¿Qué Lance hizo qué? —Repitió Franco, con los ojos demasiado abiertos. No quería saber eso. Yuki fue ahora quien bufó fastidiado. —Ya, pasó, hace años, ahora le gustas tú y tu rareza.

 

—Claro, boludo, eso me va a borrar, ¡que Lance estuvo detrás de Checo! —Ahora fue el turno de Franco de gritar; tal vez era de Verstappen hablar gritando, Franco no sabía cómo sentirse ahora, pero intentó respirar con tranquilidad, lo más que podía, mientras que Yuki y Max se veían en silencio, pensando quién arreglaría todo eso.

 

—Mira, cachorro... Sé que enterarse de esto, no es lo mejor, pero, fue hace años; en verdad, no pasó nada; además, él te quiere, Franco

 

Franco se volvió a sentir fastidiado, soltó un quejido, llevando sus manos a su cara, como si quisiera ocultarse. —Todos me dicen eso —habló hastiado, cansado.

 

—Tal vez, porque lo es, da —soltó Yuki, moviendo sus hombros al decirlo —Realmente no entiendo, ¿por qué buscas consejos de cortejo, si él ya... —No somos pareja —soltó el latino, sin ver a ninguno de los presentes en el cuarto de Yuki, haciendo al japonés callarse y a Max acercarse más a él. 

 

—Franco... Cachorro.

 

—No... —Gruño el argentino; al ver la intención del alfa de envolverlo, Max reprimió un quejido ante el rechazo; Yuki por fin pareció tomar en serio las cosas ante esto. 

 

—Es que... Ni siquiera sé qué pensar de lo checo, realmente, no me siento herido, ni traicionado, solo es raro, algo que estaría mejor sin saber, sinceramente.

 

—Pero eso hace que, no puedo dejar de pensar, Lance es mayor que yo, ha vivido más, tiene mucha más experiencia; él sí debe saber cómo cortejar, cómo empezar algo y yo no sé nada.

 

—¿Y qué pasa si al final del todo el caos no sucede nada?, ¿Qué pasa si no sucede nada, porque yo no supe hacer bien un maldito cortejo? 

 

Todos se mantuvieron en silencio ante esto, Franco volvió al gruñir ante toda la atención, mirando de reojo a Max; se detuvo de rodar los ojos y asintió, dejando que el alfa lo envolviera en sus feromonas; nunca le diría que estas sí lo calmaban un poco. Yuki solo chistó levantándose de su asiento, para sentarse a un lado de Franco en el piso, sin decir nada

 

Relució sus feromonas al igual; el omega nipón olía a cedro japonés con un toque de olor a lluvia; el latino solo cerró sus ojos; sin pensar más, quería dejarse perder un momento antes de tener que salir del lugar.

 

El celular del latino sonó, después de unos diez minutos, marcando el fin de su estadía en el motor home del toro rojo, Yuki y Max no se interpusieron, dándole apoyo sutilmente; ellos estarían ahí, para el latino, cuando lo necesite, pero Max, volvió a repetirlo.

 

—Él te quiere. —Fue lo último que dijo, antes de despedirse del otro, con suavidad, Franco no respondió, pero asintió. Tal vez algo en él lo creía.

 

 El omega estaba en Alpine, cosa que solo estaba ahí, cuando eran juntas, después de una carrera o las prácticas libres; al omega realmente no le gustaba mantenerse en ese motor home.

 

Como ese día, siendo miércoles, la anterior carrera ya había pasado, ya había pasado el caos, era una nueva semana, donde dos días no pudo hablar con Lance, debido a los cambios de país, como el cansancio después de tomar un avión, la junta y saber cómo será su itinerario esa semana, entrevistas, videos tontos, como ahora; solo lo habían llamado, para hablar con los RP, que parece que empezaron a trabajar más con Franco, por su relación.

 

Franco no ponía atención, distraído con cualquier otra cosa, menos de hablar, de seguir creando momentos con Lance, por la fanaticada o como, presionaban sutilmente a Pierre de hacer lo mismo con Yuki, porque si ya tenían atención, por una linda relación, con dos, sería una mina de likes, para Alpine 

 

Cuando menos, la junta terminó.

 

Y Colapinto ya se arrastraba a su habitación, quería enterrarse en su insulso, intento de nido; por algo siempre estaba en el de Alex, pero una trabajadora lo detuvo. —Eh, Franco, Lance llegó hace unos diez minutos; como aún estabas en la junta, lo pasé a tu habitación, para que te esperara.

 

 Soltó al alpine, sin siquiera ver al argentino y su cara de pánico. —¿Que Lance está en mi cuarto?... —La voz de Franco tembló, de nervios, antes de correr hacia su habitación, casi chocando con más personal, en el camino, dejando extrañada a la mujer y con las palabras en la boca, que lo vio ir al pasillo.

 

Franco apenas se pudo detener enfrente de su puerta y lo sintió en el aire; no era muy notorio, pero ahí estaban, las feromonas de Lance, Franco se desconcentró por completo, temiendo entrar sin saber por qué, pero le daba más vergüenza, que Lance esté ahí adentro solo, con... todo su desorden.

 

Tomó una respiración, se dio ánimos a sí mismo, para fingir, que no se moría de pena y entró, cerrando la puerta detrás de sí. —Ey, Lance —saludó con algo de torpeza, solo para mirar ahí al canadiense, sentado en la única silla libre, dando vueltas en esta, mirando curioso la habitación; el argentino se avergonzó más.

 

Pero de inmediato actuó, casi corriendo a ordenar su ropa tirada o la montaña, que tenía en una silla; todo lo metió a su maleta abierta, cerrándola con algo de fuerza, como dejar todo a un lado, Lance rio en voz baja: —Franco... —Llamo al omega mayor, haciendo que el argentino voltee hacia él o solo su cuerpo, porque la mirada del menor, estaba en el piso, rascando su nuca. 

 

—Ya vi todo, ¿sabes? —murmuró el omega con suavidad y una sonrisita; las mejillas de Franco ya ardían—. —No tienes que ordenar, no me importa. 

 

—Uh... —¿Qué haces aquí? —Tal vez, sonó más seco de lo que quería Franco que no sabía nada que decir, aún más al ver su nido en su cama, siendo un asco; siquiera tenía forma, Esto era lo que menos esperaba ahora; ni siquiera ocultó su cara de incomodidad.

 

Lance apenas reaccionó ante el tono de Franco, aunque sí se regañó, mentalmente; tal vez fue muy apresurado, entrar a un lugar, tan íntimo, para Franco

 

Trago seco, mirándolo en silencio. —Oh, no, yo... solo mi junta terminó antes, pensé en venirte a ver y traerte algo. —La voz de Lance estaba cobijada, casi tímida; al entender su error, jugo con algo en sus manos, que Franco apenas lo notó, arqueó una ceja

 

—Como tú hiciste, bueno, eso con lo de las muñecas... pensé, que sería bueno, también hacer algo. —Sin más, Lance estiró una pequeña caja de cartón, decorada con un suave azul, casi con temor.

 

El argentino la tomó con duda, antes de abrirla en silencio, para encontrar dos muñequeras en esta de color negro, pero eso no era lo importante; lo crucial era el olor en estas; las feromonas de cornejo canadiense y bosque, las cubrían por completo.

 

La expresión de Franco, cambio, su seño, desapareció, mirando ambas muñequeras, con suavidad, antes de tomarlas entre sus manos. —Pensé que también quisieras llevar mi olor, pero no tienes, porque usarlas o así, puedes quedártelas o no... —Lance estaba balbuceando, mirando sus manos nerviosas, como tocando sus mismas muñecas, donde había cuidado que el sol de Franco no se desapareciera.

 

Colapinto apenas pareció reaccionar de su actuar, mirando lo que había provocado, que Lance fuera, nervioso de su actuar. Las mismas palabras de Yuki llegaron a él.

 

Solo sé directo 

 

—¿Quieres entrar a mi nido? 

 

Las palabras salieron más rápidas de lo que Franco pensó 

 

—¿Eh? —Las mejillas de Lance se calentaron, que sus mejillas, todo su rostro se calentó, parpadeando incrédulo de lo oído, Franco tiró la caja en algún lado del cuarto y se colocó las muñequeras. —Sí, mi nido, así conservaré mejor tus feromonas

 

Murmuró Franco, como si fuera lo más lógico de todo. El canadiense volteó hacia ello, sonrojándose aún más, porque a él no le importaba el cómo se veía o la falta de forma.

 

Para Lance, el nido del Franco se veía como algo demasiado lejano de él, algo que no podría siquiera tocar. —Nunca he estado en otro nido, que no sea mío... o el de mi mamá.

 

Casi susurro con vergüenza, mientras que Franco simplemente lo volvía a tomar de las muñecas, volviendo a estar arrodillado, para mirar al canadiense, directamente, que apenas si las palabras de Lance, pasaron por su mente. —No, no es nada, bueno, sí, pero... No tienes por qué preocuparte, es como con el tuyo, pero yo ahí y con mi permiso, solo acostados.

 

Murmuró con suavidad, mirándolo totalmente como si fuera un pequeño ciervo, casi esperanzado, Lance se removió, sin siquiera poder decir algo, pero asintió.

 

Franco apenas recibió la confirmación, se levantó directamente hacia su nido, acomodándolo lo mejor que podía, para recibir a Lance, metiéndose en este y estirando su mano hacia Lance, que ya se había acercado. 

 

Lo jalo al mismo, haciendo a Lance reír un poco, al casi tropezarse, antes de entrar al nido, con suavidad, solo para terminar ambos acostados en este o más bien en Franco, acostado encima de Lance, mientras el mayor le acariciaba el pelo, mirando el techo, con Franco pareciendo querer desaparecer en Lance, sin dejar un mínimo de separación 

 

—¿Qué piensas? —Por fin uno de los dos habló, o más bien Lance, mirando a Franco de reojo. —¿De qué? —murmuró el menor, sin salir del cuello del canadiense. —No lo sé, solo, pensé que te había molestado al estar aquí, sin ti —admitió el mayor, viendo al latino —Un poco... —No lo negó, pero recargó su cabeza en el pecho del otro 

 

—Solo fue más vergüenza y no estaba de buen humor, pero no debí reaccionar de una manera tan gil. —Miro directamente a Lance, que asintió en silencio. —¿Por qué? —preguntó Lance, hacia lo del mal humor, viendo a Franco, casi desinflarse, poniendo boca abajo su cara en el pecho del canadiense. —No, es nada...

 

—Franco... —Pidió Lance, levantando la cabeza del omega con sus dedos. 

 

—Es que no sé cómo cortejarte.

 

 El menor habló, sin siquiera ver al otro realmente, desviando su mirada a cualquier lado menos al Aston Martin. —Franco, por favor —llamó el mayor, notando la angustia del otro; sin dudar, soltó sus feromonas —Mírame —pidió de nuevo, recibiendo, por fin, una corta mirada, que lo hizo dar una gran, pequeña, sonrisa.

 

—¿Crees que alguien lo sabe? —preguntó Lance sin dudar, viendo cómo el omega empezaba a juguetear con sus manos. —¿Carlos?, ¿Yuki? —Pregunto en respuesta; Lance soltó otra risita. —Por el amor, Yuki, fue horrible y Carlos, realmente no sé, pero que lo que hizo con Charles dejó que desear. 

 

—Creo que el único en la red, que sabe siquiera algo de ello, es Bearman —murmuró Lance, aun con una sonrisa, viendo cómo Franco fruncía el rostro sin entender —Está en una relación con este Esteban, desde ya varios meses. 

 

—¿Qué? —Franco alzó su voz de más, mirando como si estuviera loco al omega mayor; que un rockie, alfa de apenas unos 20 años, haya logrado conquistar al testarudo, terco, agresivo y egoísta, omega que es Esteban Occon, era una odisea total. —¡Por eso Occon es tan suave con él!

 

—Dios...¿Por qué no fui con él a pedirle consejos? —Se lamentó el omega, haciendo arquear su ceja el canadiense. —¿Consejos?

 

Fue el momento de Lance de mirar extrañado al otro —¿De qué?, ¿cortejo?, Franco, por favor. —El canadiense, pareció conectar cada palabra. —¿No me digas que fuiste con Yuki y Carlos a pedir consejos? 

 

—Yuki y Alex —corrigió el menor, haciendo reír a Lance aún más, mirando al omega con suavidad y algo de ternura, al saber que Franco, estaba buscando ayuda —No tenías por qué hacerlo. 

 

—Tenía que —respondió el argentino en contra —Realmente... aún no somos nada, solo, lo que sea que es esto y, después de lo de Gabi, no se temía que al final, solo te fueras. —Franco —interrumpió el canadiense —¿Crees que no somos nada? 

 

—No.

 

—¿Entonces porque crees que te dejaría después de todo?

 

—Solo te traje problemas, con tus cachorros, con los medios, contigo mismo; pensé que te puedes arrepentir y pensé que un buen cortejo, evitaría que pasara eso. —Lance suspiró, asintiendo a las palabras del otro, porque todo pasó rápido, pero eso no significaba que todo se pudiera procesar igual.

 

Lance inconscientemente acercó más a Franco a él, tocándole las costillas sin querer, haciendo que el omega, suelte un quejido de dolor, que hizo que el canadiense se detenga inmediatamente. —Está bien, está bien, solo, ya sabes, Gabi, golpea fuerte. —Tranquilizo el menor, con un gesto de dolor en su rostro, que desapareció, cuando Lance acarició su espalda. 

 

—Lo siento —susurró el canadiense, mirándolo con suavidad; el altercado, no había sido lindo, así que sí podía entender la inseguridad del argentino —Solo, lo que iba a decir, antes de lastimarte.

 

—Es que sería un tonto, si simplemente, te dejara ir. 

 

—Porque no dejaré que te vayas, Franco

 

Las feromonas de ambos simplemente se mezclaron

 

El sol, con el frío bosque, con hojas secas alrededor, como un atardecer en otoño, usando ropa calidad, mientras ríes, mientras regresas a casa, después de un gran día, como si no hubiera algo más importante que hacer, solo vivir. 

 

Ambos omegas se miraron en silencio, acurrucados a un lado del otro, con verdadera felicidad, como una canción de los 50's de amor, con cada nota tocada con suavidad, cada verso transmitiendo el mensaje, como el mismo mundo en ese entonces. 

 

Con por fin tiempo, para solo amar, sin ninguna preocupación

 

—Sinceramente, me alegro de venir, antes de que hubieras preguntado a alguien más —molestó el canadiense, haciendo bufar al argentino, que lo miró casi indignado —No iba tan mal con los consejos —respondió. —Lo dice el mismo que le hizo caso a Max y su becerro. —¡Fui arrastrado! —Intentó defenderse, haciendo reír al mayor, negando con su cabeza.

 

 —Igual, si hacías lo de Yuki y Alex y no funcionaba, ¿a quién más le preguntarías? —Habló curioso el canadiense; el argentino, pareció pensar. —No lo sé, ¿Lewis?

 

—Dios, qué bueno, que no fuiste con él. —Hablo realmente aliviado el mayor, negando, con una cara entre espanto y gracia, Franco solo lo miró sin entender; Lance pareció captar su confusión. —Lewis no sabe cotejear, creo que ni siquiera lo hace, desde, ya sabes, Rosberg; después de él, solo se impone. 

 

—Oh.

 

—Sí, oh —Franco negó con su cabeza, enterrando de nuevo su cabeza en el pecho del otro —Nadie, en esta maldita parrilla, sabe cotejear —se quejó el latino, casi en un gemido de frustacion

 

—Teniendo en cuenta que desde niños, renunciamos a todo, solo para correr y tener desconfianza de quien sea, porque en cualquier momento alguien te corta la cabeza, solo para ganarte, un camino, mayormente solitario... sí, creo que entiendo, porque —soltó Lance, como si fuera lo más obvio del mundo. 

 

—Bah, no lo digas así, gil —se quejó Franco, pero ni siquiera pudo seguir quejándose, cuando una notificación sonó del celular de Lance, haciendo casi de inmediato Lance tomar su celular, tirado en una parte del nido, Franco arqueó una ceja, mirando cómo Lance parecía relajarse aún más, como si algo en él, le hubiera regresado, cuando miró su celular.

 

—¿Qué pasa? —pregunto curioso, viendo cómo la sonrisa de Lance se veía más suave, antes de mostrarle la pantalla al otro

 

—Es, Pepe, por fin me respondió. —Hablo casi emocionado, mostrándole a Franco, las fotos de Alfa menor, tanto en Brasil, como en el aeropuerto de regreso a España, como un padre, mostrando las fotos de sus bebés.

 

Franco rio un poco ante la imagen de Lance, que parecía enfrascado en hablar con Pepe. —Te envía saludos —mencionó el omega mayor, antes de unos minutos dejar su celular a un lado, casi satisfecho. 

 

—¿Estás seguro de que no es tu cachorro? —Se acomodó a un lado del mayor, acurrucándose, mientras lo veía curioso con una sonrisa —No, solo es de Fernando.

 

—Ni tú te la crees. —Lance le dio una mala mirada, pero no lo negó, antes de suspirar. —No lo sé, quiero a Pepe, pero no sé, si sea correcto; era natural, pero nunca lo reclamé, no parecía apropiado, ahora menos —se sinceró, alzando sus hombros, antes de mirar a Franco —La verdad, pensé que se alejaría, por lo nuestro, sabes, sé que los cachorros hablaron con él, así que no sé qué pensar. 

 

—Deberías hacerlo, no creo que Fernando se niegue. —Apoyo el menor, porque era claramente el paso a seguir, Lance le dio una pequeña sonrisa, asintiendo. —Le preguntaré. —Franco sonrió, pero antes de siquiera seguir disfrutando más el momento, la puerta se abrió, haciendo que ambos omegas, volteen al intruso, solo para encontrar ahí a Gasly, que se quedó inmóvil ante la imagen. —Yo, sí. —La puerta fue cerrada de nuevo, solo para ser recibida, por una gran risa, por parte de los dos omegas 

 

—Entonces, ¿ya son oficiales? —preguntaba Alex, revisando que los golpes y heridas de Franco, estuvieran sanando bien. —Que no, Albóndiga. —Golpeó Alex en una costilla a Franco, sacándole un gruñido. —No, solo Carlos me puede decir así.

 

—Solo Carlos me puede decir así, añiñi —gruñó molestando al otro, que solo lo vio mal —Pero ya deben ser oficiales, literalmente, lo metiste a tu nido, Franco 

 

—Que no, omega imprudente 

 

—Franco, literalmente, están haciendo todo al revés, ya deben ser oficiales —reclamó el omega tailandés, mientras que Franco bufaba 

 

—Nos estamos dando nuestro tiempo, tipo, sí, tal vez ya me pasé 5 pueblos. —Alzo sus hombros quitándole importancia —Pero nadie en esta parrilla sabe cotejear, así que nadie, puede decirme qué hacer. —Tal vez Bearman sí, pero Franco se iba a llevar eso, consigo, aún más al ver a Alex asentir, dándole la razón. 

 

—Te doy eso —afirmó el más grande, terminando de revisar a Franco y dándole un golpe, en la espalda, para que se ponga de nuevo la camisa. —Aún no entiendo cómo casi me voy con Diosito. —Negó el omega, sacándole una risita al otro, que se dejó caer al lado del otro —Porque Gabi, pega duro, parece cosa de latinos. —Señalo sus mismos moretones que él tenía. Franco volvió a bufar. 

 

—Hueles demasiado a Lance, siento que mi nido ahora también huele a él —murmuró Alex, haciéndole chasquear la lengua al argentino. —Tú también hueles demasiado a Carlos y nadie te está diciendo nada —se quejó el menor; aún recordaba horrorizado cuando, estaba acomodando su nido, sintió el olor de Carlos ahí, por una prenda de Alex, que le había robado. Alex le dio un almohadazo sin pensar. —Idiota. 

 

No fue mordaz; ambos omegas se rieron. —Ya, ya, me tengo que ir, mi cariñito, me espera. —Arrastro las palabras al decir, cariñito. 

 

—"Mi cariñito", dios Franco, nunca vuelvas a usar esa palabra. —Fingió asquearse el tailandés, negando con su cabeza, casi riendo. —No, por favor. 

 

—Tienes envidia, es eso —molestó el menor levantándose del nido. —Claro, envidia —chasqueó su lengua Albon.

 

—Omega insoportable.

 

—Omega tonto. 

 

—Ya te veo después —señaló el argentino, tomando sus cosas y sacando de su mochila, una camisa de Alex que le había robado, la misma que también olía a Carlos. Se la aventó, extrañando al tailandés, solo para ver el momento exacto en que Franco se robaba otra de sus camisas y se marchaba como si nada.

 

—Oye —intento reclamar. —Ya me fui —gritó el menor, casi corriendo fuera de Williams, Alex solo pudo rodar los ojos, viendo la camisa en su mano; ya no olía a él o Carlos, sino a Franco y un poco a Lance, Alex sonrió, acomodando la camisa en su nido. —Omega bobo, robando cosas, cuando las puede pedir.

 

Franco salió de Williams, directo a Aston Martin, esta vez sin sentirse extrañado o fuera de lugar; subía los escalones con normalidad, pero apenas estaba por abrir la puerta, alguien más salió antes de que tocara el picaporte, quedando frente a frente con Jenson Button. Ambos se quedaron quietos al verse el uno al otro

 

—Jenson —saludó el argentino al británico, que pareció reaccionar, regresándole el saludo —No sabía que habías venido, pensé que estarías descansando de tu última temporada de la WEC.

 

Continuó el latinoamericano, viendo al beta negar. —No, solo, quise ver a unos viejos amigos y dar apoyo; no es nada. —Le quitó importancia el beta, que parecía predispuesto a huir de ahí.

 

—Fue un gusto verte y conocerte, Franco, me tengo que ir, Nico Robersg me debe estar esperando. —Empezó a bajar las escaleras. —Fue bueno verte. —Se despidió, alejándose del omega, que asintió en silencio, viéndolo partir, pero Franco lo había sentido; Button olía a Fernando y esto sería normal, porque entre amigos a veces las feromonas del otro se quedaban residualmente.

 

Pero Jenson Button y Fernando Alonso eran expareja 

 

—Curioso —murmuró Franco, antes de ahora sí entrar al motor home de Aston Martin, esta vez sin recibir indicaciones, Algunos trabajadores lo saludaron, mientras que Franco subía al mismo balcón, para solo entrar a ver a Lance, teniendo una llamada.

 

Sonrió con suavidad, acercándose en silencio al canadiense, que ya lo había visualizado. Lance le sonrió, mientras continuaba la llamada, indicándole que se podía sentar.

 

—Sí, Pepe, será en una de tus carreras, si llevare a los demás y a Franco, sí. —Lance asentía con su cabeza; aun cuando Pepe solo lo podía escuchar, el alfa hablaba, sin parar casi, sin dejar que Lance contestara. Después de estar en el nido con Franco, Lance llamó a Pepe, para verificar que todo estuviera bien.

 

—Sí, te veré después, cachorro, sí, descansa bien. —Colgó la llamada, mientras se iba a ir a sentar al lado de Franco, con una gran sonrisa. —¿Y? —preguntó el menor, tomando la muñeca del otro con normalidad. 

 

—Nada, bueno, Pepe, le pregunté si quería que fuera mi cachorro de forma oficial, como tú me dijiste, y aceptó, estábamos planeando en cuál carrera y que llevara a los demás y tú claramente —explicó el omega, cerrando su mano en el agarre del otro —¿Si quieres ir, no? —preguntó inclinando su cabeza; Franco asintió con rapidez—Bien, prepare todo.

 

Murmuró manejando por su celular, haciendo los planes, como enviándole mensaje a cada cachorro; el argentino solo se rio, acercándose más al otro, apoyándose sin dudar en el hombro del omega mayor.

 

Mirando el rostro del otro con suavidad, analizando su expresión con calma, el pequeño rastro de barba, las cejas pobladas, tenía ganas de solo estirar su mano libre y tocar el rostro del otro, que empezaba a tararear suavemente

 

La mirada del omega viajó más abajo, directamente a los labios de Lance; cada pequeño movimiento, el color rosa claro, resaltaba de alguna forma, que lo hacía ver en cada momento más suaves; sin pensar, una mano del menor se levantó con suavidad. 

 

Franco quería besar a Lance, juntar sus labios con los suyos, un pequeño momento o no, quería que durara, lo suficiente, para que su boca reconociera a la otra con un roce, si había una próxima vez 

 

Quería hacerlo, realmente, lo deseaba, acercar al mayor; solo tenía que estirar su brazo por completo, tomarlo de la barbilla, hacer que le pusiera atención y besarlo. 

 

—¡Nikola, F2, lo olvidamos, Franco! —gritó el omega mayor, levantándose por completo del asiento, haciendo que Franco baje su brazo, con tal rapidez, colocando su mano en la mandíbula, saliendo de su trance. —¿Qué? —Parpadeó el omega, apenas analizando las palabras del Aston Martin, que lo tomó de la mano y salió corriendo con él.

 

—Nikola es capaz de abalanzarse sobre nosotros, si no llegamos a tiempo —murmuró Lance, saliendo de Aston Martin, arrastrando a Franco consigo. —Corre. —Se rio el omega mayor, al ver tan desorientado a Franco, saliendo al paddock.

 

Donde dos omegas se veían corriendo directo al área de F2, riendo y casi tropezándose de camino a Campos Racing.  

 

Notes:

Este el primer fanfic que hago, espero que les guste y perdonen si se me pasaron algunos errores.

Sus comentarios son bienvenidos y es posible que haga un extra de la historia. También un one-shot solo para Carlos y Alex, ¿Les gustaría la idea?

También próximamente estaré escribiendo un fanfic de Nico y Gabi