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Inmune

Chapter 31: Primicia

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Como Isabella llegó un día antes del inicio de clases, tuvimos que improvisar: organizar una edición extra, corregir notas a toda prisa y asegurarnos de que los ejemplares estuvieran impresos antes del primer día.

Erik corría entre las computadoras, revisando que las fotos no se vieran borrosas, mientras Angela aseguraba que los subtítulos fueran lo suficientemente dramáticos y yo revisaba el contenido principal, tratando de que nuestro "perfil misterioso" de Isabella no sonara demasiado inventado... aunque todos sabíamos que ya rozaba el límite de la creatividad periodística.

 

—Si no terminamos esto hoy, nuestro primer día de escuela será un desastre —murmuré, sujetando un montón de hojas aún húmedas de tinta.

—¡Vamos, equipo! —gritó Erik, con una energía que parecía imposible después de horas frente a la impresora—. ¡Esta portada tiene que ser épica!

 

Y así, entre risas, tensión y café en cantidades preocupantes, logramos que los ejemplares estuvieran listos justo a tiempo, con nuestra historia de Isabella Swan y su cactus listo para causar sensación desde el primer momento.

 

[]

Logramos terminar todo en tiempo récord, pero eso significó que no nos fuéramos a casa hasta cerca de las 2 de la mañana.

El periódico estaba listo, los ejemplares impresos y las notas revisadas, pero el cansancio nos golpeaba con fuerza. Las luces del salón de informática se reflejaban en las hojas recién impresas y, a pesar de todo, nos miramos y no pudimos evitar reírnos.

 

—¿Alguien más quiere un café a esta hora? —preguntó Erik, estirando los brazos como si acabara de correr un maratón.

—Yo con solo sentarme ya estoy feliz —dijo Angela, recostándose en la mesa mientras intentaba no quedarse dormida sobre el cuaderno.

Yo me quedé un momento mirando los ejemplares, orgullosa y agotada al mismo tiempo.

Nuestra edición relámpago había sido un caos, pero el primer día de clases estaría listo para causar sensación, y eso valía cada hora de sueño perdida.

...

 

Las clases comenzaban a las 7:30, pero si queríamos vender el periódico necesitábamos llegar al menos a las 7.

 

Habíamos decidido quedarnos a dormir en casa de Erik, confiando en que su mamá nos despertaría a tiempo. Cada uno se acomodó como pudo entre los montones de ejemplares, cuadernos y notas tiradas, intentando tomar unas pocas horas de sueño antes del gran estreno.

Despertamos medio muertos, con las mochilas apiladas y los periódicos todavía sobre el suelo como recordatorio de nuestra maratón nocturna.

 

El reloj marcaba apenas las 6:30 y nos dolía el cuerpo por dormir entre tantos papeles.

—Creo que mi cabeza se quedó dormida, pero mi cuerpo no —murmuró Erik, frotándose los ojos mientras Angela bostezaba como si quisiera tragarse todo el aire del cuarto.

 

Entre bostezos, risas nerviosas y un par de cafés que parecían milagros líquidos, nos preparamos para salir, arrastrando los pies hacia la aventura matutina que nos esperaba en Forks.

 

[]

Logramos llegar antes de que la escuela abriera, lo que nos dio una ventaja inesperada: varios profesores pasaron primero por el vestíbulo y no pudieron resistirse a comprar el periódico por simple curiosidad.

 

—Vaya... —murmuró la señora Varner mientras hojeaba las páginas—. No sabía que tenían tanta... iniciativa.

—¿Iniciativa o falta de sueño? —susurró Erik a nuestro lado, provocando una pequeña carcajada entre nosotros.

Los estudiantes empezaban a llegar, y con cada nuevo rostro se iba un ejemplar, sentíamos una mezcla de orgullo y nerviosismo.

 

El primer día de clases nunca había parecido tan... mediático.

 

Contra todos nuestros pronósticos, se vendieron todos los ejemplares que habíamos impreso en menos de quince minutos. Decir que estábamos asombrados era quedarse corto; nunca habíamos vendido tantos periódicos en tan poco tiempo.

 

—¡No puedo creerlo! —exclamó Angela, casi saltando sobre la mesa—. ¡Se acabaron en un abrir y cerrar de ojos!

—Esto... esto es una locura —añadió Erik, con los ojos abiertos como platos mientras contaba mentalmente los ingresos—. Nunca había pasado algo así... ni siquiera en las películas.

 

Yo me quedé mirando el lugar donde habían estado los periódicos, sintiendo una mezcla de orgullo y incredulidad. Nuestro desastre improvisado había resultado ser un éxito total, y por un momento, todo el cansancio de la noche anterior se desvaneció.

 

—¡Ya sé! —exclamó Erik, con los ojos brillando de emoción—. ¡Tenemos que hacerle una entrevista!

 

Angela lo miró, arqueando una ceja mientras intentaba no reírse.

—¿A quién? —preguntó con fingida inocencia.

—A Isabella, obvio —dijo Erik, señalando hacia el estacionamiento donde algunos estudiantes recién llegaban—. Si vamos a aprovechar que todos quieren saber de ella, tenemos que sacarle la entrevista lo antes posible.

 

No pude evitar sonreír ante la idea, aunque ya sabía que ella no aceptaría.

 

*>_<*

Notes:

*>_<*

Díganme que les parece la historia, nos vemos en el siguiente capítulo ✨️